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00:00Cristóbal y Leocadia. Secreto prohibido. En el capítulo 659 de La Promesa, viernes,
00:1222 de agosto, las intrigas alcanzan un nuevo nivel cuando Petra logra salvar a Pía en
00:17el último momento, aunque la doncella queda en la mira del ama de llaves.
00:23Catalina, mientras tanto, choca con Alonso, que intenta frenar sus impulsos recordándole
00:28que la prudencia es su mejor arma. Vera, desesperada por respuestas, busca contactar directamente
00:36con la duquesa de Carril, mientras Curro empieza a sentir el peso insoportable de la promesa
00:41que lo trajo de vuelta. La justicia por la muerte de Yana.
00:46La culpa y los secretos se convierten en una carga imposible de ignorar. Pero lo más inesperado
00:51sacude el palacio. Cristóbal organiza encuentros sospechosos con Ángela, mientras el mayor secreto
00:57sale finalmente a la luz. Cristóbal y Leocadia son amantes, una revelación explosiva que
01:04amenaza con cambiarlo todo en La Promesa. El aire en La Promesa se había vuelto denso,
01:10casi irrespirable. Flotaba en los pasillos como una niebla invisible, cargada de secretos
01:16que pugnaban por salir a la luz y de mentiras que se aferraban a las sombras. Cada rincón
01:22del palacio, desde las cocinas bulliciosas hasta los salones señoriales, parecía contener
01:28el aliento, a la espera de un estallido inevitable. Era la calma tensa que precede a la más violenta
01:35de las tormentas, y sus vientos ya comenzaban a susurrar en los oídos de sus habitantes.
01:42La noche del viernes, 22 de agosto, no sería una noche cualquiera. Sería la noche en que
01:48los cimientos mismos de La Promesa se agitarían con la fuerza de un terremoto, desenterrando
01:53verdades que algunos habían luchado con uñas y dientes por mantener sepultadas.
01:59Escena 1. El despacho de la bestia. El despacho de Don Cristóbal Guerrero era un santuario
02:04de poder y oscuridad. El aroma a tabaco caro y a cuero viejo impregnaba el ambiente, una mezcla
02:12opresiva que se adhería a la ropa y a la piel. La luz de la luna, filtrándose a través
02:18de los pesados cortinajes de terciopelo granate, apenas lograba arañar la penumbra, dibujando
02:24formas fantasmales sobre la imponente mesa de caoba y la estantería repleta de libros
02:28encuadernados en piel.
02:32Pía Adarre, el ama de llaves, se movía con la agilidad silenciosa de un gato, a pesar
02:37de que su corazón martilleaba contra sus costillas con una furia descontrolada. Cada
02:43crujido de la madera bajo sus pies sonaba en sus oídos como un trueno. No buscaba un
02:48simple objeto, un papel extraviado. Buscaba una prueba, una grieta en la armadura de ese
02:55hombre despreciable, algo que pudiera usar para proteger a los suyos, para proteger a
03:00Diana, cuyo espectro parecía habitar cada rincón de la casa. Sabía que Cristóbal era
03:06culpable de algo más que su arrogancia y su crueldad. Lo sentía en la médula de sus
03:11huesos. Sus dedos, temblorosos pero decididos, rozaron el borde de un cajón. Lo abrió con
03:18un cuidado infinito, conteniendo la respiración. Dentro, un desorden de papeles, facturas, cartas,
03:27nada, cerró el cajón con la misma cautela.
03:29El siguiente, y el siguiente, la frustración comenzaba a mezclarse con el pánico. El tiempo
03:37se agotaba, podía ser descubierta en cualquier momento. Revisó un pequeño archivador de metal
03:42en una esquina. Sus manos se detuvieron sobre una carpeta de color rojizo. No tenía etiqueta,
03:51una corazonada, una de esas intuiciones que tantas veces la habían guiado en la vida,
03:55le gritó que la abriera. Con los dedos entumecidos por la tensión, desató la cinta
04:02que la cerraba. Y entonces, el sonido. Un chasquido seco, el pomo de la puerta girando
04:09lentamente. El corazón de pie se detuvo. El aire se congeló en sus pulmones. No había
04:16escapatoria. Se quedó paralizada, como un ciervo deslumbrado por los faros de un coche,
04:21con la carpeta aún en sus manos. La puerta se abrió y la silueta de Cristóbal
04:28llenó el umbral. Por un instante, no la vio, ocupado en encender un cigarro. Pero el
04:35leve temblor de un papel al caer al suelo atrajo su atención. Sus ojos, fríos como el
04:40acero, se clavaron en ella. Una sonrisa gélida y depredadora se dibujó en sus labios.
04:47Vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí? Su voz era un susurro sedoso y amenazante.
04:55La señora Adarre, haciendo una visita nocturna a mis dominios. Ha perdido algo, o quizás.
05:02Ha venido a buscar algo que no le pertenece. Pia sintió que el suelo se abría bajo sus
05:06pies. Su mente, normalmente tan rápida y lúcida, se quedó en blanco. No podía articular palabra.
05:17Solo el terror puro y paralizante. Yo. Yo solo. Balbuceó. Su voz apenas un hilo.
05:25Cristóbal dio un paso dentro de la habitación, cerrando la puerta a su espalda con un clic que
05:30resonó como una sentencia de muerte. Se acercó a ella lentamente, como un lobo acorralando a su
05:37presa. ¿Usted solo? ¿Qué, Pia? ¿Husmeando? ¿Buscando secretos? Déjeme adivinar.
05:45¿Cree que encontrará algo que me incrimine en? Bueno, en cualquiera de las fantasías que su mente
05:50y la de los demás criados han estado tejiendo. Extendió la mano, sus dedos a escasos centímetros
05:57de la carpeta. Permítame. Justo en ese instante, cuando Pia creía que todo estaba perdido,
06:03unos golpes firmes sonaron en la puerta. ¿Señorito Cristóbal? La voz era inconfundible.
06:10Petra Arcos. Cristóbal se detuvo, una mueca de fastidio cruzando su rostro.
06:16¿Qué demonios quiere ahora? Disculpe que le moleste a estas horas, señorito. La voz de Petra sonaba
06:23firme, respetuosa pero inflexible, a través de la madera. Pero el señor marqués me ha pedido que
06:31le entregue estos informes de la finca de inmediato. Insiste en que son urgentes. Cristóbal lanzó una
06:38mirada asesina a Pia, luego a la puerta. La interrupción le había robado el momento,
06:45la oportunidad de doblegar a Pia por completo.
06:47Con un gruñido de frustración, se dirigió a la puerta y la abrió bruscamente. No puede esperar a
06:55mañana, Petra. Petra, de pie en el pasillo, con una carpeta bajo el brazo, mantuvo la compostura.
07:06Sus ojos se deslizaron por encima del hombro de Cristóbal y se encontraron con los de Pia,
07:10que seguía paralizada en medio del despacho. Una chispa de entendimiento, o quizás de
07:17advertencia, brilló en su mirada por una fracción de segundo.
07:23Órdenes del señor marqués, señorito, ya sabe cómo se pone con los asuntos de la cosecha.
07:30Cristóbal exhaló una nube de humo con impaciencia. Está bien, déjelo sobre la mesa y lárguese.
07:36Petra entró, sus pasos medidos y seguros. Al pasar junto a Pia, su presencia fue como un escudo.
07:46Depositó su carpeta sobre la mesa y, con una agilidad sorprendente,
07:50rozó a Pia discretamente, susurrando en un tono inaudible para Cristóbal.
07:57Sal ahora, aprovechando la distracción de Cristóbal, que revisaba los papeles con desgana,
08:03Pia se deslizó fuera del despacho como una sombra.
08:07Su cuerpo temblaba de pies a cabeza, y un sudor frío le perlaba la frente. Una vez en el pasillo,
08:13no se atrevió a correr. Caminó, con pasos que intentaban ser firmes, hacia la zona de servicio.
08:21A los pocos minutos, Petra la alcanzó. Su rostro ya no era el de la doncella servil,
08:28sino el de una juez implacable. La agarró del brazo con una fuerza que desmentía su menuda figura.
08:33Tú y yo vamos a tener una conversación, Pia. Si se o, su voz un témpano de hielo.
08:41Y más te vale tener una muy, muy buena explicación para lo que acabo de ver.
08:44Porque me has puesto en una situación muy comprometida, y eso es algo que no perdono fácilmente.
08:52La salvación de Pia había llegado, pero venía con un precio. Y por la mirada en los ojos de Petra,
09:00sabía que sería un precio muy alto.
09:02Escena 2. La prudencia del marqués. Lejos del drama que se desarrollaba en las entrañas del servicio,
09:10en la biblioteca, el crepitar del fuego en la chimenea era el único sonido que rompía el silencio.
09:18Alonso, el marqués de Luján, observaba a su hija Catalina con una mezcla de orgullo y profunda
09:24preocupación. Estaba sentada frente a él, con la espalda recta y una expresión de terca
09:30determinación en su rostro. La pasión con la que defendía sus ideas sobre la modernización de la
09:37promesa y la mejora de las condiciones de los trabajadores era admirable. Pero también,
09:42a ojos de su padre, peligrosamente ingenua. Catalina, hija mía. Comenzó Alonso, su voz grave y pausada.
09:52Entiendo tu ímpetu, veo en ti el fuego de tu madre, esa necesidad de luchar por lo que crees justo.
10:00Y es una cualidad que valoro más de lo que imaginas. Pero... Interrumpió ella, anticipando la objeción.
10:09Siempre hay un pero, padre. Alonso sonrió con tristeza. Sí, siempre lo hay. El mundo no es un
10:15lienzo en blanco sobre el que podemos pintar nuestros ideales sin más. Es un tápiz viejo y complejo,
10:22tejido con hilos de tradición, de poder, de intereses creados. Si tiras de un hilo con demasiada
10:30fuerza, corres el riesgo de desgarrarlo todo. ¿Y cuál es la alternativa? ¿No hacer nada? ¿Seguir
10:37anclados en el pasado mientras el mundo avanza? Replicó Catalina, su voz cargada de frustración.
10:42Los trabajadores merecen un trato justo, un salario digno, unas condiciones que no los
10:49maten lentamente. Es una cuestión de humanidad elemental. Y no te digo que no. Alonso alzó
10:57la voz ligeramente, algo poco común en él, antes de recuperar la calma.
11:01No te pido que abandones tu lucha. Te pido prudencia. Te pido estrategia. Quieres cambiar
11:08el mundo de la noche a la mañana. Y eso, mi querida hija, es el camino más rápido hacia
11:13el fracaso y la desilusión. Se levantó y caminó hacia el ventanal,
11:19contemplando la oscuridad del campo. Piensa en ello como en la labranza. No puedes sembrar
11:26en un campo sin haberlo arado primero. Debes preparar la tierra, quitar las malas hierbas,
11:31asegurarte de que el terreno es fértil. Tus ideas son las semillas, y son buenas semillas,
11:38pero las estás arrojando sobre un suelo pedregoso y hostil. Se giró para mirarla de nuevo. La
11:45nobleza, los terratenientes, no verán tus reformas como un acto de justicia, sino como
11:50una amenaza a su modo de vida, a su poder. Te llamarán revolucionaria, agitadora, te aislarán,
11:58y cuando estés sola, serás vulnerable. Cristóbal, sin ir más lejos, se deleitará
12:06viéndote caer. Catalina bajó la mirada, mordiéndose el labio. Las palabras de su padre,
12:14aunque no quisiera admitirlo, resonaban con una lógica aplastante. Entonces, ¿qué hago? ¿Me rindo?
12:21No, jamás, dijo Alonso, acercándose y poniendo una mano en su hombro. Haces las cosas con
12:29inteligencia. Das pequeños pasos. Introduce una mejora aquí, un cambio allá. Demuestra
12:36con resultados que tus métodos no solo son más justos, sino también más eficientes.
12:41Gánate aliados, no solo entre los trabajadores, sino entre gente de nuestra clase que tenga una
12:49mente más abierta. Convence, no impongas. La miró a los ojos, su expresión llena de un amor paternal
12:57que trascendía cualquier desacuerdo. Tu lucha es a largo plazo, Catalina. Es una maratón, no una
13:05carrera de velocidad. Si te agotas en los primeros kilómetros, nunca llegarás a la meta. Quiero que
13:12llegues. Quiero que triunfes, pero para eso, necesito que sobrevivas. Y para sobrevivir en
13:20este mundo, a veces, la prudencia es el arma más valiosa. Catalina asintió lentamente, una lágrima
13:28solitaria rodando por su mejilla. No era una lágrima de derrota, sino de comprensión. Entendía que su
13:36padre no intentaba frenarla, sino protegerla. La batalla sería más larga y más difícil de lo que
13:41había imaginado, y necesitaría algo más que pasión para ganarla. Necesitaría la sabiduría que su padre
13:49intentaba impartirle. Escena 3. Una llamada a la desesperación. Mientras padre e hija mantenían su
13:58profunda conversación, en esa misma biblioteca, pero en un futuro cercano, dos figuras se deslizaron
14:04furtivamente en la oscuridad. Eran Vera y Teresa, unidas por la amistad y por una misión tan arriesgada
14:12como necesaria. El objetivo, el teléfono, ese artilugio moderno y casi mágico que representaba
14:20la única conexión de Vera con un pasado que necesitaba desesperadamente desentrañar.
14:24¿Estás segura de esto, Vera? Susurró Teresa, mirando nerviosamente hacia la puerta.
14:33Si nos descubre don Rómulo, o peor, Petra. No tenemos otra opción, Teresa. Respondió Vera,
14:41su voz un murmullo tenso pero firme. Necesito hablar con mi madre. Necesito saber la verdad sobre
14:48mi hermano. Lázaro, no puedo seguir viviendo con esta incertidumbre. Me está consumiendo por dentro.
14:56Se acercaron al imponente escritorio donde reposaba el aparato. Vera lo miró con una mezcla de temor y
15:03esperanza. Era su única puerta de entrada al mundo de la duquesa de Carril, un mundo que había
15:08abandonado, pero cuyas garras aún la retenían. Con manos temblorosas, descolgó el auricular. Teresa
15:16vigilaba la puerta, el corazón en un puño. Rápido, Vera, por favor. Vera le dio a la
15:24operadora el número que se sabía de memoria, el número de su antigua vida. Cada segundo de
15:31espera era una eternidad. Escuchaba los chasquidos y zumbidos de la línea, sonidos de un mundo lejano
15:37y ajeno. Finalmente, el tono de llamada. Uno, dos, tres. Residencia de los duques de Carril,
15:45dígame, una voz de mujer, cortante y profesional, respondió al otro lado.
15:52El corazón de Vera dio un vuelco. Era la voz de Elena, la doncella personal de su madre,
15:57una mujer que la despreciaba.
15:59Elena, soy, Vera titubeó. Usar su verdadero nombre era un riesgo. Usar el falso, inútil.
16:09Necesito hablar con la señora duquesa. Es urgente. Hubo un silencio al otro lado de la línea.
16:17Vera podía casi sentir la suspicacia de Elena viajando a través del cable. La señora duquesa
16:22no se encuentra disponible. ¿Quién llama? Soy, una antigua conocida. Por favor,
16:30es de vital importancia. Se trata de su hijo, de Lázaro. La mención de su hermano pareció
16:36tener efecto. Hubo otro silencio, esta vez más largo. Vera contuvo la respiración. Espere un
16:45momento, dijo Elena finalmente, su tono ahora teñido de una fría curiosidad. Los minutos se
16:52arrastraron como horas. Vera apretaba el auricular con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron
16:57blancos. Teresa le hacía gestos desesperados desde la puerta, instándola a darse prisa.
17:04Vera, alguien viene. Susurró Teresa, el pánico en su voz.
17:10Un momento más, por favor, un momento más. Suplicó Vera al teléfono, y a su amiga.
17:15Finalmente, la voz de Elena volvió a la línea, más gélida que antes. La duquesa me informa de que no
17:23conoce a nadie con su voz y que no desea ser molestada con asuntos del pasado. Me ha ordenado
17:30que no vuelva a llamar a este número. Adiós. Y con un clic definitivo, la línea quedó muerta.
17:37El silencio que siguió fue más atronador que cualquier grito. Vera se quedó con el auricular
17:42en la mano. La palabra adiós resonando en su cabeza como una condena.
17:48Su madre no sólo la había rechazado, la había borrado. Le había negado la posibilidad de saber,
17:54de entender. El último puente que la conectaba con su verdad acababa de ser quemado. Teresa se
18:00acercó a ella y le quitó suavemente el auricular de la mano, colocándolo en su sitio.
18:05Lo siento mucho, Vera. De verdad, Vera no lloró. Sus ojos estaban secos, pero en ellos ardía una nueva
18:14llama. Una llama de rabia y determinación. No, no lo sientas, dijo, su voz extrañamente calmada.
18:24Esto no ha terminado. Si ella no quiere hablar conmigo, encontraré otra manera. Si tengo que ir
18:29hasta allí y plantarme en su puerta, lo haré. Pero voy a saber qué le pasó a mi hermano. Te lo juro,
18:37Teresa. Te lo juro por mi vida. La misión había fracasado, pero en su fracaso, había forjado en
18:45Vera una resolución de acero. Ya no era sólo una doncella asustada escondiéndose en la promesa.
18:53Era una mujer con un propósito, y nada ni nadie se interpondría en su camino.
18:57Escena 4. El tormento de Curro. El sol de la tarde se teñía de tonos anaranjados y púrpuras,
19:06pintando el cielo sobre la promesa con una belleza melancólica que a Curro se le antojaba una burla.
19:13Sentado en un banco de piedra en la parte más alejada del jardín, sentía el peso del mundo
19:18sobre sus hombros. La búsqueda de justicia por Yana, que una vez había sido el motor que impulsaba
19:25cada uno de sus días, se había convertido en una losa de plomo que lo aplastaba lentamente.
19:32Justicia. ¿Qué significaba esa palabra ahora? Su tía Cruz estaba en la cárcel, acusada del asesinato de
19:39Yana. Y él sabía, con una certeza que le helaba el alma, que ella no lo había hecho. La injusticia
19:47se apilaba sobre la injusticia, creando un laberinto de culpas y mentiras del que no encontraba la salida.
19:55Cerró los ojos y, como cada día, como cada noche, la escena volvió a él. No como un recuerdo vago,
20:01sino con la claridad vívida y dolorosa de una herida recién abierta. Flashback. La encontró en
20:09el hangar, el lugar que ella había convertido en su pequeño refugio. La luz de un candil proyectaba
20:15sombras danzantes en las paredes. Yana no estaba trabajando en su avión. Estaba sentada en una caja
20:22de madera, con la mirada perdida en la nada. Había algo en su postura, una fragilidad que Curro no le
20:28había visto nunca, que le encogió el corazón. Yana, dijo suavemente, para no asustarla. Ella
20:37levantó la vista. Sus ojos, normalmente tan brillantes y llenos de vida, estaban nublados
20:42por el agotamiento y la tristeza. Curro, no te había oído llegar, ¿estás bien? Llevas días extraña,
20:50más que de costumbre. Una sonrisa triste asomó a sus labios. ¿Es que alguna vez he sido costumbre para
20:57alguien? Él se sentó a su lado. El silencio se instaló entre ellos, pero no era un silencio
21:03incómodo. Era un silencio cargado de todo lo que no se habían dicho, de todo lo que habían vivido
21:10juntos. He descubierto algo, dijo ella finalmente, su voz apenas un susurro. Algo sobre mi madre.
21:19Sobre Dolores, y sobre los marqueses. Curro sintió un escalofrío. ¿Algo malo? ¿Algo terrible, Curro?
21:30Una verdad que lo cambia todo. Una verdad que, que no sé si puedo soportar. Y lo peor es que
21:35implica a gente que... que tú quieres, o que crees querer. Él la miró, confundido y alarmado. ¿De qué
21:43hablas? ¿Implica a mi tía? ¿A mi padre? Yana negó con la cabeza, apartando la mirada. No puedo
21:50decírtelo. No todavía. Te pondría en un peligro terrible. Y te haría elegir. Y no quiero que
21:58tengas que hacerlo. Yana, por favor. Suplicó él, tomándola de las manos. Estaban heladas. Somos un
22:07equipo, ¿recuerdas? Lo que sea, lo afrontaremos juntos. Déjame ayudarte. Ella lo miró entonces,
22:15y en sus ojos vio un abismo de dolor. Una lágrima rodó por su mejilla. Se la secó con el pulgar.
22:23Hay cosas de las que no puedes protegerme, Curro. Hay enemigos demasiado poderosos. He jugado con fuego
22:30durante demasiado tiempo. Y creo, creo que esta vez me voy a quemar. No digas eso. No voy a dejar que
22:38te pase nada. Ella forzó una sonrisa. Una sonrisa que no llegó a sus ojos. Siempre tan valiente, mi
22:46querido hermano. Pero esta carga, esta carga es sólo mía. Sólo quería que lo supieras. Que si algo me
22:54pasa. No. La interrumpió él, con una ferocidad que lo sorprendió a sí mismo. No va a pasarte nada.
23:02Habla conmigo. Dime qué has descubierto. Juntos encontraremos una solución. Pero ella se levantó,
23:09creando una distancia entre ellos. Es demasiado tarde, Curro. He tomado una decisión. Voy a
23:17enfrentarme a ellos. Voy a hacer que paguen por lo que le hicieron a mi madre. Esta noche. ¿Qué? ¿Estás
23:25loca? Es un suicidio. Quien quiera que sea, te hará daño. Dime con quién vas a hablar. No puedo. Lo
23:33siento. Se acercó y le dio un beso en la frente. Un beso que supo a despedida. Pase lo que pase. No
23:41olvides nunca quién eres. Y no dejes que el odio te consuma como me está consumiendo a mí. Sé mejor
23:48que yo. Y con esas palabras, se dio la vuelta y caminó hacia la oscuridad, dejando a Curro solo,
23:55con el corazón encogido de pánico y un millón de preguntas sin respuesta. Él la llamó, gritó su
24:02nombre, pero ella no se volvió. Fue la última vez que la vio con vida. Fin del flashback. Curro abrió los
24:10ojos. Las lágrimas que no había derramado en su recuerdo ahora caían libremente por su rostro.
24:17La culpa lo devoraba. ¿Por qué no la detuve? ¿Por qué no la seguí? ¿Por qué no la obligué a
24:22contarme la verdad? La conversación lo atormentaba día y noche. Esas palabras,
24:29implica a gente que tú quieres, resonaban en su cabeza. ¿Se refería a Cruz? Imposible. Cruz podía ser
24:37muchas cosas, pero no una asesina. Entonces, ¿quién, su padre, el marqués? La carga de la que hablaba
24:45Yana ahora era suya. La carga de saber que había alguien culpable en la promesa, alguien que seguía
24:51libre mientras una mujer inocente se consumía en una celda. Y la carga, aún más pesada, de su propia
24:59inacción. Se había prometido a sí mismo encontrar al verdadero asesino, pero cada paso que daba parecía
25:05hundirlo más en un fango de secretos y mentiras. La justicia, ese ideal tan puro, se había manchado
25:13con la sangre de su hermana y el veneno de su propia conciencia. Y se estaba dando cuenta de que,
25:21tal vez, el precio de encontrar la verdad era más alto de lo que estaba dispuesto a pagar.
25:25Quizás, al final, la verdad lo destruiría a él también. Escena 5. Susurros en la sombra.
25:35En la cocina, el corazón palpitante de la promesa. El ambiente estaba más cargado que de costumbre.
25:43Simona y Candela, las veteranas cocineras, trabajaban en un silencio tenso, roto solo por
25:49el sonido de los cuchillos contra la tabla de cortar y el borboteo de una olla en el fuego.
25:55Pero sus oídos, entrenados por años de servicio, estaban alerta a cada murmullo,
26:00a cada paso que resonaba en el pasillo.
26:04Fue Lope quien trajo la primera pieza del rompecabezas.
26:07¿Habéis notado algo extraño en el señorito Cristóbal últimamente?
26:11Preguntó en voz baja, mientras amasaba pan con una energía nerviosa.
26:15Simona dejó de picar cebollas y lo miró.
26:19Más extraño de lo normal, ¿quieres decir? Porque ese hombre es un bicho raro desde que nació.
26:26No, es diferente. Insistió Lope.
26:29Está, distraído, y he visto algo, varias veces, de hecho.
26:35Sale por las noches, no al pueblo, se dirige hacia el ala este, la que casi no se usa.
26:40Y no va solo. Candela se secó las manos en el delantal, acercándose a ellos.
26:47Su curiosidad pudo más que su prudencia.
26:51¿Y con quién va? Ahí está el misterio.
26:53No he podido ver bien. Siempre es de noche y se cuida mucho de que no lo sigan.
27:00Pero el otro día, al volver, me pareció ver.
27:03Una falda, una falda de doncella.
27:05Y me llegó un olor.
27:07Un perfume muy particular.
27:10Simona y Candela intercambiaron una mirada.
27:12¿Ángela? Susurró Candela, como si pronunciar el nombre en voz alta fuera un sacrilegio.
27:20La doncella personal de la marquesa era una mujer discreta hasta el extremo, silenciosa, casi invisible.
27:28Pero siempre llevaba un perfume de violetas, un regalo de Doña Cruz de hacía años.
27:32Es el perfume que usa ella, afirmó Lope, y ahora que lo pienso, la he visto más nerviosa de lo normal.
27:43Siempre mirando por encima del hombro.
27:45La teoría, una vez sembrada, comenzó a echar raíces en la fértil tierra del chismorreo del servicio.
27:53De repente, pequeños detalles inconexos empezaron a encajar.
27:57Una mirada furtiva entre Cristóbal y Ángela en el pasillo.
28:00Una conversación interrumpida bruscamente cuando alguien se acercaba.
28:06Una excusa poco convincente de Ángela para ausentarse de sus tareas a última hora de la tarde.
28:13Rómulo, el mayordomo, que entró en ese momento a por un vaso de agua, percibió la atmósfera de conspiración.
28:19Se puede saber qué conciliábulo es este, preguntó, su voz severa como de costumbre.
28:28Los tres se callaron de golpe, pero Rómulo no era tonto, había notado los mismos detalles.
28:33La conducta errática de Cristóbal, sus escapadas nocturnas.
28:39Si estáis hablando del señorito Cristóbal, dijo, bajando la voz, andad con mucho cuidado.
28:45Ese hombre es peligroso, y si está metido en algo turbio, lo último que necesitamos es que nos salpique a nosotros.
28:55Pero, don Rómulo, dijo Simona, si está ocurriendo algo indecoroso bajo este techo, no es nuestro deber saberlo, por el bien de la casa.
29:05Rómulo suspiró, un sonido cargado de cansancio.
29:10El bien de la casa, Simona, consiste en que cada uno se ocupe de sus tareas y mantenga la boca cerrada.
29:18Hay secretos en esta familia que es mejor no desenterrar.
29:21Dejadlo estar, pero su advertencia llegó demasiado tarde.
29:26La semilla de la sospecha ya estaba plantada.
29:29En los lavaderos, en los dormitorios del servicio, en los pasillos oscuros,
29:33el nombre de Ángela comenzaba a susurrarse ligado al de Cristóbal.
29:39Se tejía una historia de encuentros secretos,
29:42de una pasión prohibida entre el señorito cruel y la doncella silenciosa.
29:48Una historia que, aunque plausible, estaba peligrosamente equivocada.
29:52Y esa equivocación servía de cortina de humo perfecta para la verdad.
29:56Una verdad mucho más escandalosa e inimaginable que nadie en la promesa podría haber concebido.
30:03La atención estaba en el lugar equivocado, permitiendo que la verdadera intriga se desarrollara,
30:08sin ser vista, en el corazón mismo de las sombras.
30:13Escena 6. El juicio de Petra.
30:16El pequeño despacho del ama de llaves se sentía como una celda.
30:21Petra había cerrado la puerta y se había apoyado en ella, cruzando los brazos.
30:25Su postura era la de un carcelero.
30:29Pía estaba de pie en el centro de la habitación,
30:32sintiéndose pequeña y vulnerable bajo la mirada penetrante de la doncella.
30:35Y bien, Pía. Comenzó Petra, su voz desprovista de cualquier calidez.
30:42Te escucho.
30:45Quiero saber qué demonios hacías en el despacho de don Cristóbal.
30:48Y no me vengas con cuentos de libros de cuentas extraviados.
30:53He servido en esta casa el tiempo suficiente para distinguir una mentira a una legua de distancia.
30:58Pía tragó saliva.
31:01Su mente trabajaba a una velocidad vertiginosa.
31:04¿Cuánto podía decir?
31:06¿Podía confiar en Petra?
31:07La mujer que tenía delante era una devota de la marquesa.
31:10Una enemiga declarada de llana y de todo lo que ella representaba.
31:16Pero también acababa de salvarla de una situación de la que,
31:19probablemente, no habría salido indemne.
31:24No es asunto tuyo, Petra.
31:26Fue una respuesta arriesgada, un intento de mantener su terreno.
31:32Petra soltó una risa seca, sin alegría.
31:35¿Que no es asunto mío?
31:36Acabo de arriesgar mi cuello por ti.
31:39Si Cristóbal se hubiera dado cuenta de que mi excusa era una farsa,
31:42¿crees que se lo habría tomado a bien?
31:44Me has implicado.
31:47Has hecho que esto sea asunto mío en el momento en que he tenido que mentir al sobrino del marqués para sacarte de allí.
31:53Así que, o empiezas a hablar, o la próxima vez que te vea en un aprieto, miraré hacia otro lado.
32:01Y te aseguro, Pía, que con Cristóbal merodeando, habrá una próxima vez.
32:08La amenaza era clara y directa.
32:12Pía sabía que tenía razón.
32:14Estaba en deuda con ella.
32:16Buscaba algo.
32:17Admitió finalmente, su voz apenas un susurro.
32:19Eso es evidente.
32:24Replicó Petra con impaciencia.
32:26La pregunta es el qué.
32:27Pía la miró a los ojos, tratando de discernir cualquier atisbo de sinceridad, de alianza.
32:34Buscaba pruebas.
32:35Pruebas de que Cristóbal no es quien parece ser.
32:38Pruebas de que está involucrado en...
32:39En cosas sucias.
32:42Petra enarcó una ceja.
32:44Cosas sucias, sé más específica.
32:47En la muerte de Yana.
32:48Soltó Pía.
32:49La frase saliendo de su boca antes de que pudiera detenerla.
32:54Un pesado silencio llenó la habitación.
32:56La expresión de Petra se endureció, volviéndose indescifrable.
33:00Durante un largo momento, no dijo nada.
33:05Pía temió haber cometido un error fatal.
33:07Finalmente, Petra se apartó de la puerta y se acercó a su escritorio.
33:13Se sentó, juntando las yemas de sus dedos.
33:16Yana.
33:17Siempre Yana.
33:18Dijo, su voz teñida de un viejo resentimiento.
33:23Incluso muerta sigue causando problemas.
33:26¿Y qué te hace pensar que Cristóbal tuvo algo que ver?
33:30Es una intuición, la forma en que actúa, su odio hacia ella.
33:34Hay algo oscuro en ese hombre, Petra, algo más allá de su simple maldad.
33:40Y no creo que la señora marquesa la matara.
33:42Tú la conoces mejor que nadie.
33:44¿De verdad la crees capaz de un asesinato a sangre fría?
33:49Petra no respondió de inmediato.
33:51Su lealtad a Cruz era legendaria.
33:53Pero la pregunta de Pía había tocado una fibra sensible.
33:56La señora marquesa es una mujer de carácter, capaz de mucho para proteger a su familia.
34:03Dijo Petra, midiendo cada palabra.
34:08Pero no, no es una asesina.
34:10Era la concesión más grande que Pía le había oído hacer nunca.
34:16Un atisbo de humanidad bajo la coraza de hierro.
34:18Entonces, ayúdame, dijo Pía, dando un paso adelante.
34:25No te pido que traiciones a la marquesa.
34:27Te pido que me ayudes a encontrar al verdadero culpable para que ella pueda salir de la cárcel.
34:31Si Cristóbal está detrás de esto, necesitamos demostrarlo.
34:38Petra la observó durante otro largo y tenso silencio.
34:43Sus ojos eran como dos pozos oscuros, imposibles de leer.
34:47Lo que hiciste esta noche fue una estupidez, Pía.
34:52Una imprudencia que podría habernos costado muy caro a ambas.
34:55No vuelvas a hacer algo así sin consultarme.
34:57No tienes ni la astucia ni la frialdad para enfrentarte a alguien como Cristóbal.
35:05No era un sí, pero tampoco era un no.
35:08Era una advertencia.
35:09Y quizás, solo quizás, una aceptación tacita.
35:14No te prometo nada.
35:16Continuó Petra, levantándose.
35:18Pero mantendré los ojos abiertos.
35:21Y tú harás exactamente lo que yo te diga.
35:23Si sospecho por un solo instante que me estás utilizando
35:26o que pones en peligro a esta casa o a la marquesa,
35:29te juro, Pía, que seré yo misma quien te entregue en bandeja a Cristóbal.
35:36¿Ha quedado claro?
35:37Pía asintió, un escalofrío recorriendo su espalda.
35:41Cristalino.
35:43Ahora, vete, y que no te vea merodeando por donde no te llaman nunca más.
35:48Pía salió del despacho sintiendo que acababa de hacer un pacto con el diablo.
35:51Había ganado una aliada improbable, una espía en el corazón del enemigo.
35:57Pero también se había atado a una mujer tan peliguedigrosa y impredecible
36:01como el hombre al que intentaban desenmascarar.
36:05El juego se había vuelto infinitamente más complejo.
36:08Escena final.
36:09El secreto bajo llave.
36:10La noche había caído por completo.
36:15Una luna pálida se asomaba entre las nubes,
36:18bañando los jardines de la promesa con una luz plateada y fantasmal.
36:22El palacio dormía, o al menos, aparentaba hacerlo.
36:27Pero en la oscuridad, los secretos más profundos estaban a punto de despertar.
36:33Cristóbal Guerrero caminaba con paso decidido por los pasillos silenciosos.
36:37No se dirigía a sus aposentos, ni a su despacho.
36:42Tomó una ruta poco transitada,
36:44hacia un pequeño pabellón de caza en los límites de la propiedad.
36:47Un lugar abandonado desde hacía años, olvidado por casi todos.
36:53Abrió la puerta con una llave que llevaba siempre consigo y entró,
36:57cerrando tras de sí.
37:00El interior estaba polvoriento y olía a humedad y a madera vieja.
37:03Pero alguien había estado allí recientemente.
37:08Sobre una mesa desvencijada,
37:10un candelabro con dos velas encendidas arrojaba una luz cálida e íntima.
37:16Y junto a la luz, esperando, había una figura, una mujer.
37:20Su rostro estaba en la penumbra.
37:24Has tardado, dijo ella.
37:26Su voz era grave, aterciopelada,
37:29cargada de una familiaridad que desmentía la clandestinidad del encuentro.
37:32Tenía asuntos que atender, respondió Cristóbal,
37:37su tono perdiendo el filo cruel y autoritario que usaba con el resto del mundo.
37:43Aquí, en este refugio secreto, era otro hombre.
37:46La curiosidad de nuestros queridos sirvientes se está volviendo.
37:51Problemática.
37:52Se acercó a ella.
37:54La mujer se levantó y se giró,
37:56y la luz de las velas finalmente iluminó su rostro.
37:58No era Ángela.
38:01Era Leocadia.
38:02El ama de llaves de los duques de los infantes,
38:05la mujer severa y enigmática que había llegado a la promesa junto a su señora.
38:11Su rostro, siempre una máscara de impasibilidad profesional,
38:15estaba ahora transformado por una emoción que nadie en el palacio habría creído posible en ella.
38:20Un anhelo ardiente.
38:21Que sospechen, dijo Leocadia, acortando la distancia entre ellos.
38:28Sus dedos se deslizaron por la solapa de la chaqueta de Cristóbal.
38:33Dejaran de hacerlo cuando consigamos lo que hemos venido a buscar.
38:37Cristóbal sonrió, una sonrisa genuina y cómplice,
38:40una visión tan extraña que habría parecido un espejismo.
38:43Nuestra venganza, nuestra justicia, corrigió ella, su mirada fija en la de él.
38:52Y entonces, todo lo demás dejó de importar.
38:56Las palabras, los planes, la venganza.
38:59Cristóbal la rodeó con sus brazos, atrayéndola hacia él con una urgencia desesperada.
39:04Leocadia respondió con la misma intensidad, sus manos aferrándose a su espalda.
39:11Te he echado de menos, murmuró él contra su pelo.
39:16Y yo a ti, cada maldito segundo en esta casa es una tortura lejos de ti.
39:20Se besaron.
39:23No fue un beso tierno ni dulce.
39:25Fue un beso famélico, violento, cargado de años de deseo reprimido,
39:29de secretos compartidos y de un propósito oscuro que los unía como un juramento de sangre.
39:36Era un beso que hablaba de pactos sellados en la sombra,
39:39de una lealtad forjada en el fuego de un agravio común.
39:44Allí, en la soledad de un pabellón olvidado,
39:47se reveló la verdad más impactante de todas.
39:51El gran secreto que se guardaba bajo siete llaves.
39:54Cristóbal y Leocadia no eran solo aliados.
39:56No eran solo conspiradores, eran amantes.
40:01Su relación era la pieza que faltaba en todos los rompecabezas,
40:04la clave que lo explicaba todo,
40:06la llegada de los duques,
40:08la extraña animosidad,
40:09la búsqueda implacable de algo que ocultaba la familia Luján.
40:14Su amor, o la versión retorcida y obsesiva que compartían,
40:18era el verdadero motor de la intriga que amenazaba con consumir la promesa.
40:21Esta revelación, suspendida en el silencio de la noche,
40:27era una bomba de relojería a punto de estallar.
40:32Y cuando lo hiciera, la onda expansiva no dejaría a nadie en pie.
40:36Los cimientos de la promesa no solo se sacudirían.
40:41Se harían añicos, y sobre sus ruinas,
40:44esta pareja de amantes y conspiradores planeaba construir su reino de venganza.
40:48El viernes, 22 de agosto,
40:52la sombra de la traición se había extendido por fin,
40:55y su oscuridad prometía devorarlo todo.
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