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  • hace 6 semanas
En el siglo XVIII, las cortes europeas vivieron una auténtica fiebre por los cabellos empolvados. Todo comenzó en Francia, cuando el rey Luis XIV popularizó las pelucas blancas para ocultar su calvicie y proyectar poder.

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Transcripción
00:00En el siglo XVIII, las cortes europeas vivieron una auténtica fiebre por los cabellos empolvados.
00:06Todo comenzó en Francia, cuando el rey Luis XIV popularizó las pelucas blancas para ocultar su calvicie y proyectar poder.
00:14Pronto, tanto hombres como mujeres de la aristocracia adoptaron esta moda, que se convirtió en símbolo de estatus y riqueza.
00:21Los peinados se volvieron cada vez más extravagantes, tan altos y complejos que los peluqueros usaban madera y metal para sostenerlos.
00:29Algunas damas incluso coronaban sus cabezas con barcos en miniatura o escenas completas, como si fueran auténticas esculturas vivientes.
00:37La competencia entre aristócratas era feroz, quien podía lucir el peinado más ostentoso.
00:43En las cortes de París y Versalles, el cabello se transformó en un campo de batalla simbólico, reflejando poder político y social.
00:51Pero esta moda tenía un lado absurdo.
00:53El polvo usado para blanquear las pelucas estaba hecho de harina o almidón, lo que provocó críticas en tiempos de escasez de alimentos.
01:02Finalmente, hacia finales del siglo XVIII, la Revolución Francesa marcó el declive de esta extravagancia.
01:08Así que la próxima vez que veas un peinado raro, recuerda que en el siglo XVIII podías llevar un barco entero sobre la cabeza.
01:16Dale a me gusta y suscríbete para seguir explorando las curiosidades del pasado con Cronoscopio.
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