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#ValleSalvaje #capítulo286Dos #revelaciones
Avance ‘Valle Salvaje’: Dos revelaciones y otra desaparición en el capítulo 286, viernes 31 de octubre
Avance del capítulo 286 de ‘Valle Salvaje’, que se emite este viernes 31 de octubre. Un secreto al descubierto, una nueva desaparición y las intenciones ocultas de Dámaso marcan el episodio. Con vídeo incluido.
El sol de la tarde se derramaba sobre Valle Salvaje como miel dorada, tiñendo de ocres y naranjas los campos que se extendían hasta donde la vista se perdía. Era una de esas tardes de ot ...
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#ValleSalvaje, #capítulo286Dos, #revelaciones, #otra, #desaparición
Transcripción
00:00Avance Valle Salvaje, dos revelaciones y otra desaparición en el capítulo 286, viernes 31 de
00:18octubre. Avance del capítulo 286 de Valle Salvaje, que se emite este viernes 31 de octubre.
00:30Un secreto al descubierto, una nueva desaparición y las intenciones ocultas de Damason marcan el
00:36episodio. Con vídeo incluido, el sol de la tarde se derramaba sobre Valle Salvaje como
00:44miel dorada, tiñendo de ocres y naranjas los campos que se extendían hasta donde la vista se perdía.
00:53Era una de esas tardes de otoño en las que el aire, fresco y cargado con el aroma de la
00:58tierra húmeda y las hojas secas, parecía prometer calma, un respiro antes de la llegada inminente
01:04del invierno. Sin embargo, dentro de los imponentes muros de piedra de la Casa Grande y en los corazones
01:13de sus habitantes, una tormenta silenciosa y formidable estaba a punto de desatarse, una
01:19tempestad urdida con los hilos del pasado, la desesperación del presente y la incertidumbre
01:24de un futuro que se antojaba cada vez más oscuro.
01:29En el salón principal, donde los retratos de los antepasados parecían observar con severa
01:35desaprobación cada movimiento, se desarrollaba una escena que contrastaba violentamente con la
01:40tensión que flotaba en el ambiente. Luisa, con las mejillas sonrojadas y los ojos brillantes
01:48como dos estrellas recién nacidas, miraba el anillo que Alejo acababa de deslizar en
01:53su dedo.
01:57No era una joya ostentosa, sino una pieza delicada, de plata labrada, con una pequeña turquesa
02:03engarzada en el centro. Era un anillo que hablaba de promesas sinceras, de un amor forjado
02:12en la adversidad y la ternura.
02:17—Es precioso, Alejo —susurró ella, su voz apenas un hilo tembloroso de emoción. Levantó
02:24la vista para encontrarse con la de él, una mirada llena de una devoción tan profunda
02:28que por un instante le hizo olvidar todas las sombras que se cernían sobre ellos. Alejo
02:36le tomó la mano, entrelazando sus dedos con los de ella. —No es ni la mitad de precioso
02:41que tú, Luisa. Es solo un símbolo, una promesa de que, pase lo que pase, mi vida te pertenece.
02:52Quiero despertar cada mañana a tu lado, ver tu sonrisa como lo primero del día y ser el último
02:57en darte las buenas noches. Quiero construir un futuro contigo, lejos de secretos y mentiras.
03:06¿Aceptas, mi amor? ¿Aceptas ser mi esposa?
03:10Las lágrimas que Luisa había estado conteniendo finalmente se desbordaron, rodando por sus mejillas
03:16no como mensajeras de tristeza, sino de una felicidad tan abrumadora que dolía.
03:21Asintió, incapaz de articular palabra, y se lanzó a sus brazos, refugiándose en el único
03:30lugar del mundo donde se sentía verdaderamente a salvo.
03:35El abrazo fue largo y cargado de significado, un pacto sellado sin necesidad de más palabras.
03:41En ese pequeño universo que formaban sus cuerpos entrelazados, no existían las sospechas,
03:51ni las acusaciones, ni el miedo.
03:53Solo existía la certeza de su amor, un faro en medio de la creciente oscuridad. Sí, logró
04:02decir finalmente, su voz ahogada contra el pecho de él.
04:09Sí, Alejo, mil veces sí. Se separaron solo lo suficiente para unir sus labios en un beso
04:15que selló el compromiso. Un beso que era a la vez una celebración y una plegaria.
04:23Por un instante, solo un instante, el futuro parecía un lienzo en blanco esperando ser
04:28pintado con los colores de la esperanza.
04:34Mientras tanto, en otra ala de la casa grande, en la habitación que se había convertido en
04:39el nido de Adriana y Rafael, se vivía otra clase de felicidad, más serena pero igualmente
04:44profunda.
04:45Adriana, sentada en una mecedora junto a la ventana, acariciaba su vientre abultado con
04:53una sonrisa lánguida.
04:57La luz del atardecer iluminaba su rostro, acentuando la paz que emanaba de ella. Rafael estaba arrodillado
05:04a su lado, con la cabeza apoyada en su regazo, escuchando los suaves movimientos de la vida
05:10que crecía en su interior. De repente, la puerta se abrió con suavidad y José Luis
05:17entró en la habitación. Su rostro, habitualmente marcado por una seriedad casi perenne, mostraba
05:23un atisbo de calidez, una emoción genuina que rara vez se permitía expresar.
05:28Interrumpo un momento sagrado. Dijo a modo de disculpa, aunque su tono era amable.
05:39Nunca interrumpes, padre. Respondió Rafael, levantándose para cederle el sitio, pero José
05:45Luis le hizo un gesto para que se quedara donde estaba.
05:51Solo venía a ver cómo se encontraba la futura madre. Dijo, acercándose a Adriana y posando
05:57una mano sobre su hombro con torpe ternura.
06:01Te sienta bien el embarazo, hija. Irradias una luz especial. Adriana sonrió. Gracias, José Luis.
06:11Nos sentimos, bendecidos. Hubo un silencio cómodo, lleno de la expectación de la nueva vida.
06:18José Luis miró el vientre de Adriana, y una expresión compleja, una mezcla de nostalgia
06:26y anhelo, cruzó su rostro.
06:30He estado pensando. Comenzó, su voz, un poco más grave de lo habitual, en un nombre.
06:36Si es un niño, claro. Rafael y Adriana intercambiaron una mirada curiosa. No habían discutido nombres con él.
06:48Nos gustaría que llevara un nombre con historia, con fuerza. Continuó José Luis, su mirada perdida en algún punto del pasado.
06:56He pensado en Julio, como mi padre, vuestro abuelo, fue un hombre bueno, un hombre justo.
07:08Creo que sería un hermoso homenaje y un presagio de la clase de hombre en que se convertirá vuestro hijo.
07:16La sugerencia tomó por sorpresa a la joven pareja. El nombre de Julio era una leyenda en la familia,
07:22un pilar sobre el que se había construido gran parte de lo que eran.
07:26La idea de que su hijo llevara ese legado era a la vez un honor y una enorme responsabilidad.
07:36Julio, repitió Adriana, probando el nombre en sus labios. Es un nombre hermoso, José Luis.
07:45Fuerte. Lo pensaremos, padre. Es un gesto muy generoso por tu parte.
07:50Añadió Rafael, conmovido por la inesperada muestra de sentimentalismo de su padre.
07:56José Luis asintió una rara sonrisa dibujándose en sus labios. Parecía que, por primera vez en mucho tiempo,
08:05un atisbo de paz genuina se había instalado en su corazón.
08:08Pero la paz, en Valle Salvaje, era una criatura efímera y huidiza. En el preciso instante en que la sonrisa se afianzaba en su rostro,
08:20un criado apareció en el umbral de la puerta, con una expresión de confusión.
08:24Señor, perdone que le moleste. Hay un hombre en la entrada. Dice que es un viejo amigo suyo.
08:35Insiste en verle. José Luis frunció el ceño. ¿Un amigo? ¿No ha dicho su nombre? Sí, señor.
08:42Ha dicho que su nombre es Damaso. El nombre cayó en la habitación como una piedra en un estanque de aguas tranquilas.
08:51El color desapareció del rostro de José Luis con una rapidez aterradora. Su sonrisa se desvaneció,
09:01reemplazada por una máscara de incredulidad y pánico puro.
09:08Sus manos comenzaron a temblar ligeramente, y sus ojos, abiertos como platos,
09:13reflejaban un horror que geló la sangre de Rafael y Adriana.
09:16¿Damasu? Repitió, su voz no era más que un susurro ahogado, un draznido ronco. No.
09:28No puede ser, es imposible. Padre, ¿qué ocurre? ¿Quién es ese hombre? Preguntó Rafael,
09:35levantándose alarmado al ver la reacción de su padre.
09:41Pero José Luis no le escuchaba. Su mente había viajado 20 años atrás,
09:45a un lugar oscuro y enterrado bajo capas de secretos y remordimientos.
09:53Damaso, el hombre al que creía muerto. El hombre al que él mismo había dado por muerto,
09:58sepultado en las profundidades de un pasado que había jurado olvidar.
10:05Y ahora, como un fantasma convocado desde el mismísimo infierno, estaba en la puerta de su casa.
10:10La frágil paz de la tarde se había hecho añicos, y en su lugar, un terror helado y antiguo comenzaba a serpentear por las venas de José Luis,
10:22anunciando que la verdadera tormenta, la que llevaba años temiendo, estaba a punto de comenzar.
10:28La noticia de la reaparición de Bárbara había traído un alivio momentáneo a la casa grande,
10:36pero pronto se hizo evidente que la joven que había regresado no era la misma que se había marchado.
10:44Había vuelto físicamente, pero su espíritu parecía haberse quedado atrapado en algún abismo de oscuridad.
10:50Pasaba las horas encerrada en su habitación, en silencio, con la mirada perdida en un punto invisible de la pared.
11:03Se negaba a comer, a hablar, a conectar con el mundo que la rodeaba.
11:08Un aura de profunda desesperación la envolvía como un sudario.
11:11Leonardo e Irene, profundamente preocupados, habían intentado hablar con ella en repetidas ocasiones,
11:21pero sus palabras se estrellaban contra un muro de silencio impenetrable.
11:27Fue entonces cuando decidieron buscar a Adriana, esperando que la conexión especial que compartía con Bárbara pudiera obrar un milagro.
11:35No sabemos qué más hacer, Adriana, dijo Irene, con la voz quebrada por la angustia, mientras se encontraban en el jardín.
11:49Es como si un velo hubiera caído sobre ella. Sus ojos están vacíos. Hay algo que la está consumiendo por dentro, algo terrible.
11:59Leonardo asintió, su rostro marcado por la impotencia. Tememos que pueda volver a hacer una locura.
12:05Necesita ayuda, pero no nos deja acercarnos. Quizás contigo.
12:12Adriana, a pesar de su avanzado estado de gestación, no dudó un segundo.
12:20Pero cuando llegó a la habitación de Bárbara, se encontró con la misma barrera de silencio.
12:28La joven estaba sentada en el borde de la cama, tan inmóvil que parecía una estatua de porcelana a punto de quebrarse.
12:35Adriana le habló con dulzura, le recordó momentos felices, le aseguró que no estaba sola, pero no obtuvo respuesta alguna.
12:48Fue Rafael quien, al ver la frustración y la tristeza en el rostro de su esposa, decidió intervenir.
12:54Entró en la habitación con una determinación silenciosa y le pidió a Adriana que los dejara a solas.
13:05Se sentó en el suelo, frente a Bárbara, sin decir una palabra durante largos minutos.
13:10No la presionó, no la interrogó, simplemente compartió su silencio, creando un espacio de calma en medio del torbellino que consumía a la joven.
13:21Finalmente, fue Bárbara quien rompió el silencio. Su voz, cuando habló, era un susurro frágil, roto, como el crujido de hojas secas.
13:34No debería haber vuelto, dijo, sin apartar la vista de la pared. Estamos muy contentos de que lo hayas hecho, Bárbara.
13:45Todos te hemos echado mucho de menos, respondió Rafael con suavidad. Una risa amarga, carente de alegría, escapó de los labios de Bárbara.
13:59No lo entendéis, ninguno lo entiende, sería mejor para todos que yo no estuviera.
14:07¿Por qué dices eso? Preguntó Rafael, su corazón encogiéndose de pena. Bárbara finalmente giró la cabeza y lo miró.
14:15Sus ojos, antes llenos de vida y picardía, eran ahora dos pozos oscuros de un dolor insondable.
14:26Las lágrimas comenzaron a brotar, silenciosas, incesantes, porque he hecho cosas.
14:34He pensado cosas, horribles, Rafael. Hay una oscuridad dentro de mí, una maldad que no puedo controlar.
14:45A veces, a veces deseo que todo termine. No solo para mí, para todos. La confesión fue un golpe brutal.
14:55Rafael sintió un escalofrío recorrerle la espalda. No se trataba de una simple tristeza, era algo mucho más profundo y peligroso.
15:03Se acercó a ella, se arrodilló y, con una delicadeza infinita, tomó sus manos heladas entre las suyas.
15:16Bárbara, escúchame. Todos tenemos pensamientos oscuros. Todos luchamos con nuestros propios demonios.
15:22Eso no te convierte en una mala persona. Te convierte en humana. Y no estás sola en esta lucha.
15:33Déjanos ayudarte. Déjame ayudarte.
15:36La confesión continuó, un torrente de palabras atropelladas y dolorosas.
15:40Bárbara habló de un resentimiento que la envenenaba, de una envidia que la corroía, de impulsos destructivos que la aterraban.
15:54Habló de sentirse como un monstruo, una impostora en una familia que solo le había mostrado bondad.
15:59Rafael la escuchó sin juzgar, absorbiendo cada palabra, ofreciéndole el consuelo de su presencia incondicional.
16:13Fue una confesión larga y desgarradora, una purga de veneno que dejó a Bárbara exhausta, temblando, pero con un atisbo de alivio en su mirada.
16:22Rafael la abrazó, meciéndola como a una niña perdida, prometiéndole que juntos encontrarían la manera de ahuyentar las sombras.
16:36Mientras este drama íntimo se desarrollaba, otro más público irrumpía en la casa grande.
16:44Dos miembros de la Santa Hermandad, con sus uniformes severos y sus rostros impasibles, se presentaron en la entrada.
16:52Su llegada silenció las conversaciones y atrajo miradas de curiosidad y aprensión.
17:02Buscaban al señor José Luis.
17:04El motivo de su visita, el robo de una talla de incalculable valor de la iglesia del pueblo, una reliquia que había pertenecido a la comunidad durante generaciones.
17:13Tenemos razones para creer que el ladrón podría encontrarse en sus propiedades, señor, dijo el oficial al mando, su voz resonando en el vestíbulo.
17:29José Luis, todavía conmocionado por la aparición de Damaso, apenas pudo reaccionar.
17:34Aquí, en mi casa, es absurdo.
17:40No exactamente en esta casa, señor.
17:42Nuestras pesquisas nos han llevado a la casa pequeña.
17:47Tenemos un sospechoso.
17:49La mención de la casa pequeña cayó como una bomba.
17:52Era la casa de los guardeses, el hogar de Pepa y Alejo, y el lugar donde Luisa había encontrado refugio.
17:58Todas las miradas se volvieron hacia ella, que se había acercado al oír el alboroto.
18:09El color desapareció de su rostro mientras la implicación de las palabras del oficial se asentaba en su mente.
18:18Tenemos un testigo que vio a alguien merodeando cerca de la iglesia a la noche del robo.
18:23Continuó el oficial, mirando fijamente a Luisa.
18:29La descripción coincide con la de una persona que no es del pueblo, alguien que ha llegado hace poco.
18:37El cerco de la sospecha se estrechaba en torno a Luisa de manera implacable.
18:41Aunque no la nombraron directamente, todos en la sala sabían a quién se referían.
18:49El murmullo se extendió como la pólvora.
18:51Alejo se interpuso instintivamente entre Luisa y la Santa Hermandad, un gesto protector que no pasó desapercibido.
18:58Es un error, dijo con firmeza. Luisa no tiene nada que ver con esto. Es incapaz de hacer algo así.
19:10Pero las palabras de Alejo no eran suficientes para detener el engranaje de la justicia o de la injusticia.
19:16Los oficiales anunciaron su intención de registrar la casa pequeña de inmediato. La humillación y el miedo se reflejaban en los ojos de Luisa.
19:27Había llegado a Valle Salvaje buscando un nuevo comienzo, y ahora se encontraba atrapada en una pesadilla de la que no sabía cómo despertar.
19:41La promesa de felicidad que había sellado con Alejo apenas unas horas antes ya se estaba cubriendo con la ominosa sombra de la desconfianza y la acusación.
19:49La noche cayó sobre Valle Salvaje, pero no trajo consigo la paz. La presencia de Damaso en la casa de huéspedes del palacio era una herida abierta, una fuente de tensión palpable que emanaba directamente de José Luis.
20:05Caminaba de un lado a otro en su despacho como un animal enjaulado, su mente un torbellino de recuerdos y temores.
20:17¿Qué quería Damaso? ¿Por qué había vuelto después de tantos años, precisamente ahora, cuando su vida parecía haber encontrado un precario equilibrio?
20:27Cada crujido del suelo de madera, cada sombra danzante en la pared, le parecía un presagio de la catástrofe que se avecinaba.
20:35Mercedes, que lo había observado durante horas con creciente preocupación, no pudo soportarlo más.
20:46Entró en el despacho y cerró la puerta tras de sí, su expresión una mezcla de determinación y afecto.
20:55José Luis, basta ya. Dijo, su voz firme pero no exenta de compasión. Llevas horas así.
21:05No has probado bocado, y pareces un fantasma. Tienes que hablar conmigo. ¿Quién es ese hombre? ¿Por qué su presencia te aterra de esta manera?
21:15José Luis se detuvo y la miró, sus ojos inyectados en sangre por la falta de sueño y el exceso de ansiedad.
21:21Quería confiar en ella. Quería descargar el peso insoportable que lo aplastaba. Pero el secreto era demasiado antiguo, demasiado peligroso.
21:32No es nada, Mercedes. Solo un, un mal recuerdo, un asunto de negocios del pasado que salió mal.
21:41No tiene importancia. Pero Mercedes era demasiado inteligente para aceptar una mentira tan burda.
21:53Se acercó a él y le tomó el rostro entre las manos, forzándolo a mirarla a los ojos.
21:58No me mientas, José Luis. No a mí. He visto el miedo en tus ojos. No es el miedo a un mal negocio.
22:10Es el miedo a algo mucho más oscuro. Este hombre, Damaso, tiene poder sobre ti. Lo veo en la forma en que te encoges cuando oyes su nombre.
22:18Sea lo que sea que Osuna, está pudriéndote por dentro. Déjame ayudarte. Somos un equipo, ¿recuerdas?
22:31La súplica en la voz de Mercedes casi logró derribar sus defensas. Por un instante, estuvo a punto de confesarlo todo, de vomitar el veneno que lo consumía desde hacía dos décadas.
22:41Pero el miedo, un miedo paralizante a las consecuencias, fue más fuerte. Apartó la mirada y se soltó suavemente de ella.
22:56No puedo, Mercedes. Hay cosas que es mejor dejar enterradas. Te pido que confíes en mí y que no hagas más preguntas.
23:02Lo solucionaré. Su evasiva solo sirvió para aumentar la inquietud de Mercedes. Se dio cuenta de que el muro que José Luis había levantado a su alrededor era más alto y más grueso de lo que jamás había imaginado.
23:21Y supo, con una certeza heladora, que el regreso de Damaso no era una simple coincidencia, sino el primer temblor de un terremoto que amenazaba con derrumbar los cimientos de sus vidas.
23:32Mientras tanto, en el salón principal, Damaso se encontraba con Victoria.
23:40Él se había servido una copa de coñac del mueble bar con la familiaridad de quien se siente dueño del lugar, un gesto que irritó profundamente a Victoria.
23:52Su presencia la incomodaba de una manera que no sabía explicar. Había en él una arrogancia depredadora, una frialdad en su mirada que le provocaba escalofríos.
24:03Un lugar espléndido, Victoria. José Luis siempre ha tenido buen gusto para las posesiones. Comentó Damaso, haciendo girar el líquido ambarino en su copa.
24:13¿Qué es lo que quieres, Damaso? Preguntó Victoria, yendo directamente al grano. No tenía tiempo ni paciencia para sus juegos.
24:23¿Por qué has vuelto? Damaso sonrió, una sonrisa que no llegó a sus ojos. Digamos que he venido a cobrar una vieja deuda.
24:34Y a asegurarme de que ciertos pactos del pasado se sigan cumpliendo. José Luis y yo tenemos una historia muy larga.
24:44Una historia de lealtad, y de secretos compartidos. Paseó la mirada por la habitación, deteniéndose en los retratos, en los muebles caros, en la opulencia que lo rodeaba.
24:56Veo que la fortuna le ha sonreído. Continuó, su voz adquiriendo un filo sutil pero amenazante.
25:05Me alegro, porque eso significa que estará en una excelente posición para compensarme por mi largo silencio.
25:17Mis planes son sencillos. Quiero lo que me corresponde. Y, créeme, Victoria, pienso conseguirlo.
25:26Valle Salvaje es un lugar lleno de oportunidades, y he vuelto para reclamar la mía.
25:30La velada amenaza en sus palabras dejó a Victoria sin aliento. Comprendió que aquel hombre no era un simple fantasma del pasado.
25:43Era un buitre que había vuelto para carroñar, y no se detendría ante nada para conseguir su objetivo.
25:51La tranquilidad de la familia estaba en grave peligro. La relativa calma que había seguido a la confesión de Bárbara se rompió en mil pedazos a la mañana siguiente.
26:00Cuando una de las criadas fue a llevarle el desayuno, encontró la habitación vacía.
26:11La cama estaba intacta, la ventana abierta de par en par, y Bárbara no estaba por ningún lado.
26:20Había vuelto a desaparecer. La noticia corrió por la casa como un reguero de pólvora,
26:25desatando una ola de pánico mucho mayor que la vez anterior.
26:32Su confesión a Rafael el día anterior teñía esta nueva desaparición con un matiz mucho más siniestro.
26:38Las palabras deseo que todo termine resonaban en la mente de todos como una sentencia de muerte.
26:46El pequeño Pedrito, su hermano, fue quien se vio más afectado.
26:54La noche anterior, incapaz de dormir por la preocupación,
26:57se había acercado a la puerta de la habitación de Bárbara y había escuchado fragmentos de su conversación con Rafael.
27:03No lo había entendido todo, pero las palabras que captó,
27:10oscuridad, monstruo, sería mejor para todos.
27:13Se habían grabado a fuego en su mente infantil.
27:19Ahora, al saber que su hermana no estaba,
27:22su imaginación aterrorizada llenó los huecos con las peores conclusiones posibles.
27:26Lo encontraron escondido en el establo, temblando y sollozando desconsoladamente.
27:34Rafael se acercó a él con cuidado.
27:39Pedrito, ¿qué pasa? ¿La encontraremos? Ya lo verás.
27:43No, gritó el niño, con el rostro bañado en lágrimas.
27:50No lo entiendes, ella no quiere que la encuentren.
27:53Escuché lo que dijo. Dijo que era mala, que quería desaparecer para siempre.
28:00El terror del niño era tan genuino, tan puro, que un escalofrío recorrió a todos los presentes.
28:09El temor de que Bárbara pudiera haberse hecho daño se convirtió en una certeza casi insoportable.
28:17Se organizaron partidas de búsqueda de inmediato.
28:19Hombres a caballo peinaron los campos, los bosques, las orillas del río, gritando su nombre hasta quedarse roncos.
28:31Cada minuto que pasaba sin noticias era una tortura, una vuelta más en el torniquete de la angustia que atenazaba el corazón de la familia.
28:38Lejos de la casa grande, en la modesta vivienda de Amadeo, el dolor tenía una forma diferente, pero no menos profunda.
28:49La marcha de Martín, que había partido en busca de un futuro mejor, había dejado un vacío inmenso en la pequeña familia.
29:02Amadeo, Eva, Isabel y Pepa sentían su ausencia como una amputación.
29:07El taller de Amadeo, habitualmente lleno de vida con el sonido de las herramientas y las risas de Martín, ahora estaba sumido en un silencio sepulcral.
29:19Amadeo era el que peor lo llevaba.
29:21Martín no solo había sido su aprendiz, había sido el hijo que nunca tuvo, un ancla en la tormenta de su vida.
29:27El dolor de su partida, sumado a la presión de guardar el gran secreto familiar que todos compartían, lo estaba destrozando.
29:40Para ahogar su pena, había empezado a buscar consuelo en la botella.
29:44Esa tarde, ahogado en vino y tristeza, cometió un error fatal.
29:49Mientras rebuscaba en un viejo baúl lleno de recuerdos de su esposa fallecida, dejó sobre la mesa, a la vista de todos, una carta.
30:03Una carta amarillenta por el tiempo, con la caligrafía elegante y reconocible de una mujer de la alta sociedad.
30:09Era la prueba tangible, la evidencia irrefutable del secreto que habían jurado proteger a toda costa,
30:18un secreto que, de salir a la luz, cambiaría para siempre el destino de varias personas
30:23y podría destruir la reputación y la paz de la familia más poderosa de Valle Salvaje.
30:31Isabel fue la primera en verla.
30:33Se quedó paralizada, con el corazón en un puño.
30:36Corrió a guardarla, pero la pregunta quedó flotando en el aire, cargada de peligro.
30:41¿Alguien más la había visto?
30:43El error de Amadeo, un desliz provocado por el dolor,
30:47había abierto una grieta en el muro de silencio que con tanto esfuerzo habían construido.
30:55Y por esa grieta, la verdad amenazaba con abrirse paso de forma devastadora.
31:00En la casa pequeña, el ambiente era irrespirable.
31:06La Santa Hermandad había registrado cada rincón, cada cajón, cada armario,
31:13dejando un rastro de desorden y humillación a su paso.
31:18No habían encontrado la talla robada, pero su actitud dejaba claro que Luisa seguía siendo la principal sospechosa.
31:24Se habían marchado, pero prometiendo volver, dejando tras de sí una nube de desconfianza que envenenaba el aire.
31:37Luisa estaba sentada a la mesa de la cocina, con la cabeza entre las manos.
31:42Su cuerpo se estremecía con sollozos silenciosos.
31:44A pesar de su insistencia en su inocencia, sentía como las miradas de algunos en el pueblo habían cambiado.
31:56Era la forastera, la extraña, el blanco perfecto para todas las culpas.
32:01No lo entiendo, Alejo, decía, con la voz rota.
32:05¿Por qué yo? Jamás he robado nada en mi vida.
32:11¿Cómo pueden pensar que he sido capaz de profanar una iglesia?
32:16Alejo la rodeaba con sus brazos, su rostro una máscara de furia e impotencia.
32:21¿Por qué es más fácil culpar a quien no conocen?
32:27Porque necesitan un culpable, y tú eres nueva aquí.
32:30Pero no voy a permitirlo, Luisa.
32:35Te juro que no voy a permitir que te hagan esto.
32:38Encontraremos al verdadero ladrón y limpiaremos tu nombre.
32:43Su fe en ella era inquebrantable,
32:45pero ambos sabían que la palabra de un guardés contra la de la Santa Hermandad
32:49y los rumores de un pueblo entero valía muy poco.
32:55La preocupación los carcomía, especialmente Alejo,
32:58que veía como el futuro feliz que acababa de proponerle a Luisa
33:02se desmoronaba antes de empezar.
33:06Pepa, que había permanecido en silencio,
33:09observando la escena desde un rincón con el ceño fruncido, carraspeó.
33:16Había estado luchando con su conciencia,
33:19debatiéndose entre el miedo a involucrarse y el deber de hacer lo correcto.
33:22Finalmente, la lealtad hacia Luisa y Alejo ganó la batalla.
33:29Quizás, quizás yo pueda ayudar, dijo en voz baja.
33:36Luisa y Alejo se volvieron hacia ella, sorprendidos.
33:39¿A qué te refieres, Pepa?
33:42Preguntó Alejo.
33:46Pepa respiró hondo, reuniendo el valor necesario para hablar.
33:50La noche del robo, yo no podía dormir.
33:55Salí a tomar un poco el aire, y vi algo.
33:58No le di importancia en ese momento, pero ahora.
34:01Ahora creo que podría ser la clave de todo esto.
34:07La esperanza, frágil pero tenaz, prendió en los ojos de Luisa y Alejo.
34:15¿Qué viste, Pepa?
34:17Suplicó Luisa.
34:18Por favor, dinos qué viste.
34:20Pepa miró por la ventana,
34:22hacia la oscuridad que comenzaba a envolver el valle,
34:25como si reviviera la escena en su mente.
34:27Vi a una persona, cerca del camino que lleva a la iglesia.
34:34Llevaba algo envuelto en una tela, algo voluminoso.
34:39Caminaba deprisa, a escondidas,
34:42como si no quisiera que nadie le viera.
34:44No pude distinguirle la cara, estaba demasiado oscuro.
34:50Pero hubo algo que sí vi con claridad.
34:52Hizo una pausa,
34:54y la tensión en la pequeña cocina se hizo casi tangible.
34:57La persona que vi cojeaba.
35:02Tenía una cojera muy marcada en la pierna derecha.
35:05Un silencio profundo siguió a su revelación.
35:10Una cojera, era un detalle pequeño,
35:13pero inmensamente significativo.
35:15Un detalle que podía identificar al verdadero culpable.
35:20Un detalle que podía exonerar a Luisa.
35:22De repente, la desesperación dio paso a una nueva determinación.
35:29No todo estaba perdido.
35:30Pepa les había entregado un arma.
35:33Un hilo del que tirar para desenmarañar la red de mentiras
35:35que amenazaba con destruir la vida de Luisa.
35:38La noche en Valle Salvaje era ahora un tapiz tejido con múltiples hilos de tensión.
35:49En los campos, la búsqueda desesperada de Bárbara continuaba bajo la luz pálida de la luna.
35:54En la casa grande, José Luis se enfrentaba a los fantasmas de un pasado que había regresado para devorarlo,
36:03mientras Damaso afilaba sus garras, listo para atacar.
36:10En el hogar de Amadeo, el peso de un secreto familiar amenazaba con estallar,
36:15provocado por el dolor y el vino.
36:16Y en la casa pequeña, una revelación inesperada había encendido una pequeña llama de esperanza
36:25en medio de la más profunda oscuridad.
36:30Nadie en el valle podía saberlo, pero todas estas historias,
36:34todas estas angustias y todos estos secretos estaban a punto de colisionar.
36:38La aparente tranquilidad de Valle Salvaje era sólo la calma que precede a la más violenta de las tormentas,
36:47una tormenta que lo cambiaría todo para siempre.
36:53El capítulo 286 apenas había comenzado,
36:57y ya las vidas de todos sus protagonistas pendían de un hilo.
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