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Avance ‘Valle Salvaje’: Una boda anulada y un “sí quiero” en peligro, en el capítulo 284 (28 de octubre)
Avance del capítulo 284 de ‘Valle Salvaje’, del martes 28 de octubre. Alejo pide matrimonio a Luisa y el regreso de Dámaso invalida la boda de Victoria. Contiene vídeo.
El aire de la tarde en Valle Salvaje olía a tierra húmeda y a promesas rotas. El sol, en su lento descenso tras las cumbres escarpadas, teñía el cielo de tonos anaranjados y violetas, un espectáculo de belleza indiferente al c ...
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Transcripción
00:00Avance Valle Salvaje. Una boda anulada y un, sí quiero, en peligro, en el capítulo 284, 28 de octubre.
00:19Avance del capítulo 284 de Valle Salvaje, del martes 28 de octubre. Alejo pide matrimonio
00:30a Luisa y el regreso de Damaso invalida la boda de Victoria. Contiene vídeo. El aire
00:40de la tarde en Valle Salvaje olía a tierra húmeda y a promesas rotas. El sol, en su
00:49lento descenso tras las cumbres escarpadas, teñía el cielo de tonos anaranjados y violetas,
00:55un espectáculo de belleza indiferente al cataclismo que se gestaba en el corazón de sus habitantes.
01:03Para Victoria, duquesa de Villamonte, el mundo no se estaba tiñendo de colores cálidos,
01:09sino que se había desmoronado en un instante, reducido a cenizas por el simple susurro de un
01:14nombre. Estaba de espaldas, ajustando un jarrón de flores silvestres sobre la caoba pulida de la
01:24consola, cuando la voz la golpeó como un latigazo helado. No fue un grito, ni siquiera un llamado
01:34de atención. Fue un murmullo íntimo, cargado de una familiaridad putrefacta que creí enterrada
01:40bajo años de tierra y olvido. Mi querida Victoria, sigue siendo tan hermosa como el día que te dejé.
01:50Cada palabra era una pala removiendo la tumba de su pasado. El jarrón se le escapó de las manos
01:58temblorosas. El cristal se hizo añicos contra el suelo de mármol, el agua se esparció como una
02:04mancha de lágrimas y los pétalos de las flores quedaron esparcidos como confeti en un funeral.
02:13Pero ella no oyó el estruendo. El único sonido en su universo era el martilleo de su propia sangre
02:18en los oídos y esa voz, esa voz que había jurado no volver a escuchar jamás.
02:23Lentamente, con la rigidez de una estatua que teme resquebrajarse, se giró. Y allí estaba él.
02:37Damaso, no era el recuerdo borroso de un hombre perdido en el tiempo,
02:41sino una presencia tangible, sólida y terriblemente real.
02:45Había envejecido, por supuesto. Surcos más profundos marcaban las comisuras de sus labios,
02:55ahora atorcidos en una sonrisa que no alcanzaba sus ojos.
03:02Esos ojos, pequeños y oscuros, conservaban la misma chispa de cruel complacencia que ella
03:08recordaba de sus peores pesadillas. Vestía con sencillez, pero se erguía con una arrogancia
03:17que el tiempo no había mermado.
03:23¿Sorprendida, amor mío? Preguntó, dando un paso hacia ella.
03:27Victoria retrocedió instintivamente, chocando contra la pared fría.
03:31El contacto la devolvió a la realidad, una realidad inaceptable.
03:39No, no puede ser, balbuceó, la voz rota, un hilo de sonido que apenas logró escapar
03:45de su garganta constreñida.
03:50Tú estás muerto, yo, yo te vi morir.
03:54Damaso soltó una risa seca, un sonido carente de alegría.
04:01Los rumores sobre mi muerte, como ves, fueron muy exagerados.
04:07Digamos que necesité un largo descanso, un tiempo para recuperarme.
04:14Pero nunca te olvidé, Victoria. ¿Cómo podría olvidar a mi esposa?
04:19La palabra esposa resonó en la habitación con la fuerza de una sentencia.
04:23La golpeó con más violencia que cualquier objeto físico.
04:30Esposa, su matrimonio con José Luis, la paz que había luchado por construir,
04:35el estatus que ahora ostentaba, todo se tambaleaba sobre los cimientos de una mentira.
04:43Si Damaso estaba vivo, ella seguía siendo su mujer.
04:47Su matrimonio con el duque era una farsa, nulo, una abominación ante Dios y la ley.
04:56No te acerques, si se o ella, encontrando una hebra de fuerza en el fondo de su terror.
05:06Levantó una mano, como si una barrera invisible pudiera protegerla de él.
05:11Tranquila, Victoria.
05:12No he venido a hacerte daño. Dijo él, deteniéndose, disfrutando visiblemente de su pánico.
05:27No por ahora, solo he venido a reclamar lo que es mío. Y tú, querida, siempre has sido mía.
05:32La amenaza velada colgaba en el aire, densa y venenosa.
05:40Victoria lo miró, y en su rostro no vio solo al hombre que la había atormentado,
05:45sino al arquitecto de su ruina inminente.
05:51El mundo exterior, con su sol poniente y sus colores amables, había dejado de existir.
05:57Solo quedaba esa habitación, convertida en una jaula, y la mirada depredadora de su pasado hecho carne.
06:12Mientras tanto, en la residencia de los de Guzmán, Mercedes observaba por la ventana, con el semblante tenso.
06:18Había sido ella quien había acogido a Damaso, quien lo mantenía oculto bajo la falsa identidad de un primo lejano llegado de las Américas para recuperarse de una enfermedad.
06:36Cada crujido de la casa la hacía sobresaltar, temerosa de que alguien descubriera el terrible secreto que albergaba bajo su techo.
06:43Era un juego peligroso, una apuesta de consecuencias imprevisibles, pero la perspectiva de ver a Victoria humillada y despojada de todo era un incentivo demasiado poderoso.
07:01Mercedes se repetía a sí misma que lo hacía por justicia, por el honor de su familia, pero en el fondo de su corazón, una voz más oscura susurraba que lo hacía por el simple y corrosivo placer de la venganza.
07:13Damaso regresó poco después, entrando por la puerta trasera con el sigilo de una serpiente.
07:26Su rostro estaba iluminado por una euforia maligna.
07:30Ha sido perfecto, dijo en voz baja, frotándose las manos.
07:34Deberías haber visto su cara, Mercedes. Pura estupefacción. El terror en estado puro.
07:48Creí que se desmayaría allí mismo. ¿Te ha visto alguien más? Preguntó Mercedes, la preocupación tiñendo su voz de urgencia.
07:56Nadie. Estaba sola. Ha sido como si el destino me hubiera preparado el escenario.
08:08Ahora la semilla del pánico está plantada. Solo tenemos que esperar a que germine y dé sus frutos.
08:13¿Y cuál es el siguiente paso? Inquirió ella, sirviéndole un vaso de coñac.
08:22Damaso tomó el vaso y apuró la mitad de un trago.
08:25El licor pareció avivar el fuego de sus ojos. Paciencia, mi querida anfitriona. Paciencia.
08:39Dejaré que se cueza en su propio miedo durante un tiempo. Que imagine todos los escenarios posibles, cada cual peor que el anterior.
08:46Que se pregunte cuándo y cómo caerá el hacha. Y cuando esté al borde de la locura, entonces, y solo entonces, me presentaré ante su flamante esposo, el duque.
09:03Y le haré saber que ha estado viviendo en pecado con mi mujer. La crueldad de su plan hizo que un escalofrío recorriera incluso a Mercedes.
09:11Estaba aliada con un demonio, y aunque compartían un objetivo, no podía evitar sentir una punzada de temor ante la oscuridad que emanaba de él.
09:27Lejos del drama palaciego, en la modesta morada de Alejo, otra tormenta emocional estaba a punto de desatarse.
09:33Luisa había pasado los últimos días sumida en una profunda melancolía, una nostalgia dolorosa por sus hermanos que se había vuelto insoportable.
09:50La vida con Alejo, aunque segura y llena de un afecto que la confundía, se sentía como una jaula dorada.
09:56El peso de la distancia y los secretos la estaba ahogando. Finalmente, reunió el coraje necesario para enfrentarlo.
10:11Lo encontró en el pequeño taller, lijando una pieza de madera. El olor a serrín y a barniz impregnaba el aire.
10:18Alejo levantó la vista al sentir su presencia y le sonrió, una sonrisa genuina que, por primera vez, le causó a Luisa una punzada de dolor y culpa.
10:35Luisa, mi vida, ¿ocurre algo? ¿Tienes el semblante preocupado?
10:40Ella se retorció las manos, incapaz de mirarlo directamente a los ojos.
10:44Alejo, tenemos que hablar. Él dejó la herramienta sobre el banco de trabajo y le dedicó toda su atención.
10:58¿Sobre qué? ¿Sabes que puedes contarme lo que sea? ¿Es sobre? ¿Sobre mí? ¿Sobre nosotros? Comenzó, la voz temblorosa.
11:06Te estoy muy agradecida por todo lo que has hecho. Me salvaste, me diste un hogar, me has tratado con una bondad que no merezco, pero...
11:20Pero... La instó él suavemente, aunque una sombra de inquietud ya empezaba a cruzar su rostro.
11:32No puedo seguir así. Echo de menos a mis hermanos, Alejo. Los necesito. Son mi familia, mi sangre.
11:38Siento que cada día que paso aquí, lejos de ellos, una parte de mí se muere. Tengo que volver.
11:53Las palabras cayeron en el silencio del taller como piedras en un estanque. La expresión de Alejo se transformó, pasando de la preocupación a una profunda herida.
12:02Era como si ella le hubiera abofeteado. ¿Volver? ¿A qué, Luisa? ¿A la miseria? ¿A la incertidumbre? ¿A tener que luchar por cada mendrugo de pan?
12:16Su tono se endureció, teñido de frustración.
12:22¿Es que no entiendes que todo lo que he hecho ha sido para darte una vida mejor? ¿Para que no tuvieras que volver a pasar por lo que pasaste?
12:32Claro que lo entiendo, replicó ella, encontrando su voz en la desesperación. Pero esa vida no es nada sin ellos. ¿No lo ves? Me siento como un pájaro al que le han cortado las alas.
12:48Aquí estoy a salvo, sí, pero no estoy viva. Mi lugar está con ellos, para bien o para mal.
12:54Tu lugar está conmigo. Dijo él, acercándose, su voz ahora un ruego desesperado. Creía que éramos felices.
13:09Creía que estábamos construyendo algo juntos. No podemos construir nada sobre secretos y medias verdades. Alejo, sollozó ella.
13:17Hay tanto que no sabes de mí. Tanto que me avergüenza. La discusión quedó suspendida en el aire, cargada de dolor y de preguntas sin respuesta.
13:34Luisa se sentía culpable por herirlo, pero la necesidad de volver con los suyos era una fuerza primordial que no podía seguir ignorando.
13:41Alejo, por su parte, sentía como el futuro que había imaginado se desvanecía ante sus ojos, reemplazado por el miedo a perderla.
13:57En otra parte del valle, el aire también estaba cargado de despedidas. Martín, con el corazón hecho un nudo, había tomado la firme decisión de marcharse.
14:06El valle se había convertido en un recordatorio constante de lo que no podía tener, de su amor imposible por Pepa.
14:21Antes de partir, buscó a Francisco. Lo encontró junto al río, lanzando piedras planas sobre la superficie del agua, un gesto distraído que delataba una mente agitada.
14:31Francisco, dijo Martín, su voz más grave de lo habitual. Francisco se giró. Martín, ¿qué haces aquí?
14:48Vengo a despedirme. Me marcho del valle. Mañana, al alba.
14:52La noticia no pareció sorprender a Francisco, quien simplemente asintió con la cabeza, como si lo hubiera estado esperando.
14:59Supongo que es lo mejor. Para ti, hubo un silencio incómodo entre ellos, lleno de las cosas que ambos sentían por Pepa pero que nunca se dirían en voz alta.
15:12Quería pedirte algo. Continuó Martín, tragando saliva con dificultad. Sé que no tengo derecho, pero no me fío de nadie más.
15:29Cuida de Pepa. Francisco dejó de mirar el río y clavó sus ojos en los de Martín. Su mirada era seria, profunda.
15:37No necesitas pedírmelo. Siempre la he cuidado. Y siempre lo haré. Lo sé. Pero ahora, ahora estará más vulnerable.
15:52Estará triste. La voz de Martín se quebró por un instante. No la dejes sola. Asegúrate de que, de que sea feliz.
16:00La ironía de la situación no pasó desapercibida para Francisco. Martín le estaba pidiendo que cuidara de Pepa, sin saber que él mismo, junto con su tía Eva y su padre Amadeo, también habían decidido abandonar Valle Salvaje.
16:17El lugar se había vuelto tóxico, un nido de intrigas y odios familiares que amenazaba con consumirlos a todos.
16:31Habían decidido buscar un nuevo comienzo, lejos de la sombra opresiva de los de Guzmán.
16:36Más tarde, cuando Francisco le comunicó la decisión final a Isabel, la decepción en el rostro de la joven fue un golpe para él.
16:47¿Tú también? Preguntó ella, con la voz cargada de incredulidad y tristeza.
16:56Primero Martín y ahora tú, tu padre y tu tía. ¿Es que todos vais a abandonarnos?
17:04Isabel, no es un abandono. Intentó explicar Francisco. Es una necesidad. Este lugar, ya no es seguro para nosotros.
17:12No podemos seguir viviendo bajo la amenaza constante de don Hernando. ¿Y qué hay de nosotros?
17:21¿Qué hay de Pepa? Replicó ella, con los ojos llenos de lágrimas.
17:28¿Qué se supone que debemos hacer? Pepa es fuerte. Y tú también, ¿os las arreglaréis? Dijo él, aunque sus palabras sonaban huecas incluso para sus propios oídos.
17:42La conversación dejó un sabor amargo en la boca de ambos. Las despedidas se acumulaban, y el futuro de todos parecía desdibujarse en un horizonte incierto.
17:56La misteriosa partida de Bárbara también era un tema de conversación candente en la casa pequeña.
18:01Nadie entendía por qué se había marchado de forma tan abrupta, sin dar más explicaciones que unas vagas excusas sobre asuntos familiares.
18:17Irene, sin embargo, no podía quitarse de la cabeza la última conversación que había tenido con ella.
18:23Las palabras de Bárbara resonaban en su mente, llenas de un ominoso sentido de finalidad.
18:35La había encontrado en su habitación, terminando de guardar sus cosas en un pequeño baúl.
18:45Irene había intentado disuadirla, preguntarle la verdadera razón de su partida.
18:49Bárbara, por favor, piénsalo bien.
18:56¿A dónde irás? ¿Qué harás?
18:59Bárbara le había sonreído, una sonrisa triste y lejana.
19:03No te preocupes por mí, Irene. Estaré bien. Pero no lo entiendo. Parecía que por fin habías encontrado un lugar aquí.
19:18Lo encontré, confirmó Bárbara, y su voz adquirió un tono extrañamente nostálgico.
19:23Recuerdo cuando llegué, lo asustada que estaba, y cómo todos vosotros me acogisteis.
19:37Recuerdo las tardes cosiendo junto a la chimenea, las risas con Pepa, tus consejos.
19:43Fueron buenos tiempos, ¿verdad?
19:45Hablaba en pasado, como si estuviera rememorando una vida que ya había terminado.
19:54Cada frase sonaba a epitafio.
20:00¿Por qué hablas como si no fueras a volver nunca?
20:02Preguntó Irene, con el corazón encogido por un mal presentimiento.
20:06Porque a veces, la vida te obliga a cerrar puertas para siempre, Irene.
20:14Hay que saber cuándo una etapa ha terminado.
20:21Solo te pido que te cuides mucho. Y que cuides de los demás.
20:24No dejéis que el odio de los poderosos os destruya.
20:31La conversación había terminado con un abrazo tenso y una despedida que a Irene le sonó a definitiva.
20:36Ahora, mientras repasaba sus palabras, sentía que había algo más, un peligro oculto que Bárbara no había querido nombrar.
20:51Mientras tanto, el joven Pedrito, hermano de Bárbara, no necesitaba buscar explicaciones complejas.
20:57Para él, el culpable de la marcha y de la angustia de su hermana tenía un nombre y un apellido, Hernando de Guzmán.
21:13Lleno de una rabia impotente, se dirigió directamente a la mansión principal, sin importarle las consecuencias.
21:19Encontró a don Hernando en su despacho, revisando unos libros de cuentas.
21:29El patriarca levantó la vista, arqueando una ceja con desdén al ver al muchacho plantado en el umbral.
21:34Se puede saber qué haces tú aquí, mocoso. ¿Quién te ha dado permiso para entrar?
21:43No necesito su permiso para decirle a la cara lo que es. Espetó Pedrito, con la voz temblando de furia contenida.
21:58Don Hernando dejó la pluma sobre el escritorio y se recostó en su sillón, una sonrisa burlona asomando en sus labios.
22:05Ah, sí, ¿y qué soy, según tú? Un monstruo. Usted y toda su familia. Son lo peor que le ha pasado a Valle Salvaje.
22:18Una plaga que lo corrompe todo. Gritó el muchacho, avanzando hacia el escritorio.
22:26Mi hermana se ha ido por su culpa, por lo que sea que le hayan hecho.
22:29La sonrisa de Don Hernando se desvaneció, reemplazada por una máscara de fría ira.
22:39Se levantó lentamente, su imponente figura proyectando una sombra sobre Pedrito.
22:44Ten mucho cuidado con lo que dices, niño.
22:51Estás en mi casa y tu insolencia tiene un límite. No sabes con quién estás hablando.
22:55Sé perfectamente con quién estoy hablando. Le desafió Pedrito, sin dejarse intimidar.
23:08Con un tirano que cree que puede comprar y destruir la vida de la gente a su antojo. Pero se equivoca.
23:14Algún día pagará por todo el daño que ha hecho. Se lo juro. Don Hernando lo fulminó con la mirada. Un destello asesino en sus ojos.
23:26Por un momento, pareció que iba a golpear al muchacho. Pero en lugar de eso, soltó una carcajada áspera y despectiva.
23:37Fuera de aquí, lárgate de mi vista antes de que te eche a patadas. Tus juramentos me importan tanto como el zumbido de una mosca.
23:52No eres nada, ni tú ni tu hermana. Derrotado pero no vencido, Pedrito dio media vuelta y salió del despacho,
23:59con las palabras del patriarca resonando en sus oídos y un fuego de venganza ardiendo en su joven corazón.
24:07La confrontación no había servido de nada, pero había solidificado su odio y su determinación.
24:18Los de Guzmán eran el enemigo, y de alguna manera, encontraría la forma de hacerlos pagar.
24:27Mercedes, observadora astuta de las corrientes emocionales que agitaban el valle,
24:32era muy consciente de la delicada situación entre su hijo Alejo y Luisa.
24:37Veía el sufrimiento en los ojos de ambos y, movida por una mezcla de genuina preocupación maternal
24:46y un calculador interés en asegurar la posición de su hijo, decidió intervenir.
24:55Primero habló con Luisa. La encontró sentada en el porche, con la mirada perdida en la distancia.
25:00Se sentó a su lado, adoptando un tono suave y comprensivo. Querida, te veo muy triste.
25:14Sé que algo te atormenta, y sé que tiene que ver con mi hijo. Luisa se sobresaltó, pero no negó la evidencia.
25:20Las lágrimas asomaron a sus ojos. No quiero hacerle daño, señora Mercedes. Es el hombre más bueno que he conocido.
25:32Pero no puedo seguir viviendo con este peso en el alma. ¿Qué peso, hija? Preguntó Mercedes, posando una mano reconfortante en su hombro.
25:48A veces, compartir una carga la hace más ligera. Animada por su aparente amabilidad, Luisa comenzó a hablar,
25:55al principio con vacilación y luego con un torrente de angustia.
26:03No le contó los detalles sórdidos de su pasado con Tomás, pero sí le habló de su sensación de indignidad,
26:09de los secretos que la avergonzaban y que le impedían entregarse por completo a Alejo.
26:17Mercedes la escuchó con paciencia, asintiendo de vez en cuando. Cuando Luisa terminó, la miró con seriedad.
26:25Luisa, el amor verdadero no se construye sobre cimientos perfectos, sino sobre la capacidad de aceptar las imperfecciones del otro.
26:39Alejo te quiere, te quiere de verdad, pero no puede luchar por ti si no sabe contra qué está luchando.
26:48El único veneno que puede destruir lo que tenéis es el secreto. Tienes que contarle la verdad.
26:55Toda la verdad, sólo entonces serás libre y sólo entonces sabrá él la profundidad de tu confianza.
27:06Las palabras de Mercedes, aunque manipuladoras en su intención final, resonaron con una verdad innegable en el corazón de Luisa.
27:13Más tarde, Mercedes buscó a su hijo. Alejo estaba taciturno, golpeando un clavo con una fuerza innecesaria, canalizando su frustración.
27:27Alejo, dijo su madre con firmeza, deja eso, mírame. Él obedeció a regañadientes. Sé que Luisa quiere marcharse, dijo ella sin rodeos.
27:41Y sé que te está destrozando. Pero no puede responder a su miedo con rabia. Esa muchacha ha sufrido mucho.
27:55Más de lo que imaginas. Lleva cicatrices en el alma que tú no puedes ver. ¿Y qué quieres que haga, madre? ¿Que la deje ir sin más? Respondió él con amargura.
28:05No, quiero que luches por ella. Pero no con reproches, sino con comprensión. Tienes que demostrarle que tu amor es más fuerte que su pasado.
28:21Tienes que ser su refugio, no su carcelero. Escúchala, escucha de verdad lo que tiene que decirte, sin juzgarla.
28:28Y cuando lo hayas hecho, demuéstrale que nada de lo que te cuente cambiará lo que sientes por ella.
28:41Ábrele tu corazón por completo y pídele que te dé el suyo a cambio. El consejo de su madre, tan directo y certero, calmó la tormenta en el interior de Alejo.
28:50Comprendió que su frustración nacía del miedo, y que la única forma de vencer ese miedo era enfrentando la verdad, fuera cual fuera.
29:06Esa noche, el ambiente en la pequeña casa era denso, cargado de una tensión palpable.
29:11Apenas probaron la cena. Finalmente, fue Alejo quien rompió el silencio. Luisa, tenemos que hablar.
29:26Quiero que me cuentes qué es lo que tanto te atormenta. Prometo que te escucharé.
29:30Sin juicios, Luisa levantó la vista, sus ojos grandes y llenos de pavor. Vio en el rostro de Alejo una sinceridad y una determinación que le dieron el último empujón de valor que necesitaba.
29:45Y entonces, las compuertas se abrieron. Con la voz entrecortada por los sollozos, con la vergüenza tiñendo sus mejillas de un rojo febril, le contó todo.
30:00Le habló de Tomás, de cómo se había aprovechado de su inocencia y su necesidad, de las humillaciones, del miedo constante, de la forma en que la había manipulado y aislado.
30:14Le confesó la profundidad de su desesperación, la sensación de estar sucia y rota por dentro, una sensación que la perseguía cada día y le hacía sentirse indigna del amor de un hombre bueno como él.
30:30Mientras hablaba, Alejo no la interrumpió. La escuchó con una intensidad que casi dolía, su rostro pasando por una gama de emociones, incredulidad, compasión y una rabia sorda y profunda dirigida hacia ese hombre, Tomás, al que ahora odiaba con toda su alma por haberle hecho tanto daño a la mujer que amaba.
30:54Cuando Luisa terminó, el silencio que llenó la habitación no era incómodo, sino pesado, cargado de la enormidad de su confesión.
31:10Ella no se atrevía a levantar la vista, convencida de que ahora él la miraría con asco, que la repudiaría.
31:16Esperaba el rechazo, la condena. En lugar de eso, sintió como Alejo se levantaba de su silla, rodeaba la mesa y se arrodillaba frente a ella.
31:34Con una delicadeza infinita, le tomó las manos. Estaban heladas.
31:39Luisa, su voz era un susurro ronco, lleno de una emoción que ella no pudo descifrar.
31:46Mírame. Con esfuerzo, ella levantó sus ojos llenos de lágrimas hacia los suyos. Lo que vio allí la dejó sin aliento.
31:59No había asco, ni desprecio, ni lástima. Había un dolor profundo por lo que ella había sufrido, y un amor tan intenso y abrumador que pareció llenar cada rincón de su ser herido.
32:09Todo lo que me has contado, continuó él, luchando por encontrar las palabras adecuadas.
32:19No cambia nada de lo que siento por ti. Al contrario, me hace admirarte aún más por la fuerza que has tenido para sobrevivir.
32:33Y me hace odiarme a mí mismo por no haber estado allí para protegerte. No es culpa tuya. Susurró ella.
32:39Quiero borrar cada lágrima que ese hombre te hizo derramar. Dijo él, su voz ganando firmeza.
32:53Quiero llenar tus días de tanta felicidad que no quede ni un resquicio para los malos recuerdos.
32:57Quiero que te sientas segura, amada y respetada cada segundo del resto de tu vida.
33:11Quiero ser el hombre que te demuestre lo que es el amor de verdad. Luisa lo miraba, incapaz de hablar, con el corazón latiéndole desbocado en el pecho.
33:19No podía creer lo que estaba escuchando. Alejo apretó sus manos con más fuerza, sus ojos clavados en los de ella, transmitiéndole toda la sinceridad de su alma.
33:38Por eso, por eso no puedo dejar que te vayas. No así, no pensando que no vales nada, porque para mí lo vales todo.
33:45Luisa, hizo una pausa, tomando aire, como si las siguientes palabras fueran las más importantes de su vida.
34:00Cásate conmigo. La propuesta inesperada flotó en el aire, tan impactante y a la vez tan lógica.
34:06No era una petición romántica y calculada, sino una declaración visceral, una necesidad de anclarla a él, de protegerla con su nombre, de construir una fortaleza para ambos contra los fantasmas del pasado.
34:22Luisa se quedó paralizada, su mente en blanco. Las lágrimas seguían cayendo por sus mejillas, pero ahora no eran de dolor o vergüenza, sino de pura y abrumadora conmoción.
34:36¿Casarse con él? ¿Era posible un futuro así para alguien como ella? ¿Podía aceptar la felicidad que le estaba ofreciendo, o su pasado siempre sería una sombra entre los dos?
34:50La pregunta de Alejo quedó suspendida en el silencio, esperando una respuesta que podría cambiar sus vidas para siempre, mientras en la otra punta del valle, Victoria se enfrentaba a la anulación de su propia boda y a la certeza de que su infierno personal no había hecho más que empezar.
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