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  • hace 2 años
La viceconsejera expuso los puntos a favor del renting tecnológico, ya que es una alternativa que permite disponer de la última tecnología sin grandes inversiones iniciales, reduce los tiempos de inactividad al ser un servicio externalizado y permite a los clientes tener una mejor experiencia. Sin embargo, Roldán no se olvidó de las contras de esta estrategia. Financieramente, a pesar de evitar grandes desembolsos, el arrendamiento conlleva costes a largo plazo sostenidos. Pero no solo eso, sino que también el no ser propietario de los equipos puede conlleva "un cambio de modelo en el modelo de trabajo". Por último, subrayó la importancia de firmar contratos convenientes "para no quedarse atado", con unas condiciones favorables para la compañía que permita una personalización de las soluciones y un trato correcto de los datos.

Con todo, Roldán cree que el renting tecnológico es un modelo que la Administración pública ya estudia aplicar en sus equipos, para dar a los servicios públicos un empuje en innovación y en la mejora de la experiencia de los usuarios.

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