00:00Venga, digo, hay que correr que se hace tarde, vamos a llegar a la hora de los panecillos.
00:05Quien me acompaña me mira con estupor.
00:07¿Panecillos? ¿Qué panecillos?
00:09Me doy cuenta entonces de que estoy utilizando sin pensar una frase que tantas veces oí decir a mi madre
00:16cuando quería meternos prisa porque llegábamos tarde a alguna parte.
00:20Yo la escuchaba de niña y sabía lo que quería decir, pero no me planteaba a qué panecillos se refería
00:26ni pregunté nunca la relación que había entre los panecillos, la tardanza y la presa.
00:32Me acostumbré a usar la expresión como tantos otros dichos y frases hechas
00:36que utilizamos sin saber de dónde vienen ni a qué se refieren realmente.
00:41No la comprendí hasta que con 16 o 17 años un grupito de compañeras de estudios del bachillerato
00:49decidimos ir un 13 de junio a la ermita de San Antonio de la Florida en Madrid
00:55a ver cómo se celebraba la fiesta del Santo del Día, San Antonio de los Alemanes.
01:00La tradición imponía que después de la misa las muchachas apoyasen la palma de la mano
01:06en el fondo de una pila de agua bendita vacía de agua pero llena de alfileres.
01:11El número de alfileres que se quedaban pegados a la mano
01:15indicaba el número de novios que íbamos a tener.
01:18Así que mis amigas y yo seguimos el ritual, fuimos a la misa, hicimos lo de los alfileres
01:24y al final de todo un sacristán repartió entre los asistentes los panecillos.
01:31Eran unos panes pequeñitos, muy blancos, unos bollos parecidos a lo que ahora se llama
01:36una pulga y nos dijeron que estaban bendecidos.
01:39Así que de ahí venía la expresión llegar a la hora de los panecillos
01:44que tantas veces decía mi madre para azuzarnos en nuestra tardanza.
01:48En las fiestas populares de los santos y en las romerías
01:51era frecuente repartir al final panes sobre los que se había dicho previamente una bendición.
01:59La costumbre debió de nacer como una especie de limosna
02:02para que los pobres disfrutasen de la fiesta
02:05comiendo un pan blanco que solo comían los ricos, los señoritos.
02:09Pero luego el uso se extendió a los asistentes en general
02:12y sin preguntarles si eran pobres o ricos
02:15todos recibían su panecillo al final de la ceremonia.
02:19Hoy sigo usando, sin pensarlo mucho, esa antigua expresión de mi madre
02:24vamos a llegar a la hora de los panecillos
02:26que es tanto como decir que llegaremos cuando el acto o la ceremonia
02:30hayan acabado o esté a punto de terminar.
02:34Algo parecido a cuando en catalán se dice
02:37arribaremos a misas ditas
02:38literalmente llegaremos a misas dichas
02:42o cuando ya se haya dicho la misa
02:44y me divierte observar la cara de extrañeza
02:47que suscita esa expresión gastronómica de los panecillos
02:51para mí tan familiar.
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