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‘Valle Salvaje’ capítulo 221: José Luis ordena atacar a Luisa
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00:00Avance Valle Salvaje, 29 de Julio, José Luis ordena atacar a Luisa, capítulo 221.
00:19El sol del 29 de Julio se alzaba sobre Valle Salvaje no como una promesa de vida, sino como
00:25un testigo implacable de las tensiones que hervían bajo la superficie de la tierra agrietada
00:30por el calor.
00:33Era un calor denso, pesado, que se pegaba a la piel y a los espíritus, un presagio silencioso
00:40de que la frágil paz que algunos intentaban construir estaba a punto de hacerse añicos.
00:47El aire mismo parecía cargado de palabras no dichas, de rencores antiguos y de miedos nuevos
00:53que se enroscaban en el corazón de sus habitantes como serpientes a punto de atacar.
01:00En el camino polvoriento que serpenteaba hacia el corazón del valle, una carroza, elegante
01:06pero cubierta por el polvo del largo viaje, avanzaba con una determinación que contrastaba
01:11con la incertidumbre que reinaba en su interior.
01:17Dentro, una mujer de porte distinguidos, cuyos ojos claros habían visto más mundo del que
01:22valle salvaje podría imaginar, contemplaba el paisaje agreste con una mezcla de curiosidad
01:27y aprensión.
01:31Su nombre era Amanda, interpretada con una gracia serena por María Molins, y su llegada, tan
01:38inesperada como la de una tormenta de verano, estaba destinada a sacudir los cimientos de
01:43aquel microcosmos de pasiones y odios.
01:45No sabía casi nada de lo que le esperaba, salvo que su hijo, su querido Leonardo, estaba
01:53en alguna parte de aquel paraje y que su difunto esposo, Hernando, le había hablado de este
01:59lugar con una extraña mezcla de afecto y melancolía.
02:01Mientras tanto, la tensión principal, el nudo gordiano que amenazaba con estrangular toda
02:10esperanza de concordia, se palpaba en el aire denso de la casa grande.
02:17La reunión entre los dos duques, José Luis y Bernardo, había concluido no con un acuerdo,
02:24ni siquiera con una tregua, sino con el eco de un portazo y el sabor amargo del fracaso.
02:28Todo apuntaba a que nada bueno podía nacer de un encuentro donde uno de los contendientes
02:36llegaba con la armadura puesta y la espada desenvainada.
02:42José Luis, duque de Valle Salvaje, se paseaba por su despacho como un león enjaulado.
02:50Cada paso resonaba sobre la madera noble del suelo, un compás que marcaba el ritmo de su
02:56furia. Para él, el conflicto no era una cuestión de tierras o de poder, sino de honor. Un honor
03:06mancillado, una afrenta personal que sólo podía lavarse con la humillación de su adversario.
03:13Su mandíbula estaba apretada, sus ojos oscuros brillaban con una luz beligerante que asustaría
03:19al más valiente. Sólo contemplaba una única salida, una sola condición para la paz. Que Bernardo,
03:29el señor de la casa pequeña, se arrodillara, metafórica y casi literalmente, ante él.
03:35Que le pidiera disculpas. No unas disculpas formales, protocolarias, sino una súplica rota,
03:45un reconocimiento de su inferioridad, una admisión de culpa por todo lo ocurrido, por cada desaire,
03:51por cada desafío, por cada sombra que su existencia proyectaba sobre el dominio absoluto de José Luis.
03:57En la casa pequeña, el ambiente era igualmente sombrío, pero la rabia era reemplazada por una
04:05determinación helada. Bernardo y Mercedes habían recibido el ultimátum de José Luis no con sorpresa,
04:14sino con la confirmación de sus peores temores. Las condiciones eran, por supuesto,
04:22inaceptables. Eran un insulto, una provocación diseñada no para negociar, sino para aplastar.
04:31No se puede razonar con un tirano. Dijo Bernardo, su voz grave pero firme, mientras miraba a su esposa.
04:41Sus manos, acostumbradas al trabajo de la tierra y al manejo de las riendas,
04:47estaban ahora quietas sobre la mesa del comedor.
04:49Y no lo haremos, respondió Mercedes, su lealtad y su fuerza ardiendo en sus ojos.
05:00No nos doblegaremos, Bernardo. Nuestra dignidad no está en venta,
05:05y mucho menos se regala a cambio de una paz impuesta por el miedo.
05:11Este hombre no entiende de honor, solo de poder. Cree que puede quebrar a la gente como si fueran ramas secas.
05:19Pero su poder es real, Mercedes. Su capacidad para hacer daño es inmensa. También lo es nuestra capacidad para resistir.
05:31No estamos solos, la gente del valle nos respeta, nos quiere. A él le temen, que no es lo mismo.
05:38El miedo es un cimiento de arena. Se miraron en silencio, un universo de comprensión compartida entre ellos.
05:47Sabían que su negativa a humillarse no era el final del conflicto, sino el verdadero comienzo de la guerra.
05:59Una guerra que no se libraría con ejércitos, sino en los campos, en las casas, en los corazones de cada persona que habitaba valle salvaje.
06:08En medio de esta tormenta de voluntades, un rayo de sol, o quizás solo el destello de un relámpago, surgió de la fuente más inesperada.
06:22Victoria, la marquesa, la esposa de José Luis, la mujer cuya ambición y frialdad eran legendarias, reunió a los hijos de su marido, a Alejo y a sus hermanos.
06:33Lo hizo en el salón principal, bajo la mirada severa de los retratos de los antepasados, un escenario perfecto para la representación que estaba a punto de ofrecer.
06:47Su voz, normalmente afilada y distante, adquirió un tono meloso, casi maternal, que desconcertó a los jóvenes.
06:55Se sentó entre ellos, una figura de elegancia estudiada, y les habló con una sinceridad también fingida que por un momento pareció real.
07:09Mis queridos hijos, comenzó, su mirada pasando de uno a otro. Sé que los tiempos son difíciles.
07:16Siento la tensión en esta casa como si fuera un veneno en el aire. Veo el dolor en vuestros ojos, la preocupación por vuestro padre y por el futuro.
07:32Alejo la miraba con una desconfianza que no se molestaba en ocultar. Había sido víctima de sus manipulaciones demasiadas veces como para bajar la guardia.
07:40Victoria, continuó ella, ignorando su mirada escrutadora, he pasado mucho tiempo pensando.
07:53Pensando en lo que realmente importa. El poder, las tierras, todo eso es efímero.
08:00Lo único que perdura, lo único por lo que vale la pena luchar, es la familia. Hizo una pausa dramática, dejando que sus palabras calaran.
08:10Y he tomado una decisión. Desde ahora, mi único y verdadero propósito será mantener a esta familia unida.
08:21No más divisiones, no más rencores. Y eso, por supuesto, pasa por encontrar una solución definitiva al conflicto con la casa pequeña.
08:30Una solución justa y pacífica. El silencio que siguió a su discurso fue denso. ¿Era posible? ¿Podía la gélida marquesa haber tenido una epifanía? ¿O era ésta simplemente una nueva estrategia, más sutil y peligrosa que las anteriores?
08:48¿Y qué solución propones? Preguntó Alejo, su voz cargada de escepticismo. Victoria le sonrió, una sonrisa que no llegó a sus ojos.
08:59Paciencia, Alejo, la diplomacia requiere tiempo y delicadeza. Pero os aseguro que encontraré la manera.
09:12Por vuestro bien, por el bien de vuestro padre, por el bien de todos nosotros. Se levantó, dejando a los jóvenes sumidos en un mar de dudas.
09:20Su promesa de unidad sonaba hueca en los mismos salones donde su marido planeaba la humillación de sus vecinos.
09:32¿Era sincera esta vez? La pregunta quedó flotando en el aire, tan pesada y ominosa como el calor del mediodía.
09:39Mientras tanto, la carroza de Amanda había llegado a su primer destino. Las caballerizas de la finca, el lugar donde, según le habían indicado, podría encontrar a su hijo.
09:55Al bajar del vehículo, con la ayuda del cochero, se sacudió el polvo del vestido con un gesto elegante y observó el lugar.
10:03El olor a heno, a cuero y a caballo era fuerte, terrenal. Era un mundo completamente ajeno a los salones perfumados de la capital a los que estaba acostumbrada.
10:18Y entonces lo vio, a lo lejos, de espaldas a ella, un hombre joven, fuerte, con el torso desnudo y sudoroso, cepillaba a un magnífico caballo negro.
10:29Llevaba unos pantalones de trabajo toscos y unas botas gastadas. Se movía con una seguridad y una destreza que la dejaron momentáneamente sin aliento.
10:43Cuando el joven se giró, secándose el sudor de la frente con el antebrazo, Amanda sintió una punzada de incredulidad.
10:50Era él, era Leonardo, su hijo, pero vestido de capataz. Leonardo, al verla, se quedó paralizado.
11:02La sorpresa le borró la expresión del rostro, seguida de una ola de pánico y luego, de una extraña calma.
11:09Dejó el cepillo sobre un fardo de paja y caminó hacia ella, consciente de su aspecto, de la tierra bajo sus uñas, del sudor que le pegaba el pelo a la frente.
11:25¿Madre? Su voz fue apenas un susurro.
11:28Leonardo, hijo mío.
11:30Amanda se acercó y, en lugar del reproche que él esperaba, sus ojos se llenaron de una emoción compleja.
11:39Lo recorrió de arriba abajo, no con desaprobación, sino con una curiosidad intensa.
11:48Estaba claro que don Hernando, su difunto esposo, en sus cartas, le había ocultado cuidadosamente la decisión de su hijo de abandonar su vida de privilegios para quedarse en el valle.
12:01Le había hablado de un cambio, de una madurez, pero había omitido los detalles más rústicos.
12:09¿Qué es todo esto, Leonardo? Preguntó ella, su voz suave, sin una pizca de escándalo.
12:19Él tragó saliva, preparándose para la tormenta.
12:23Madre, yo. Sé que esto no es lo que esperabas.
12:27Debería haberte lo contado, pero es mi vida ahora. He decidido quedarme. Trabajo aquí.
12:38Soy, soy el capataz. Esperaba un grito, una bofetada, una crisis de nervios. En cambio, su madre le tomó la mano, una mano callosa y sucia, y la observó con detenimiento.
12:50Hernando me dijo que habías encontrado un propósito. Dijo ella en voz baja. No me especificó cuál era.
13:02Veo que es un propósito que requiere esfuerzo físico. Leonardo la miró, atónito. No estás.
13:09Enfadada, decepcionada, Amanda sonrió levemente, una sonrisa teñida de melancolía.
13:18Decepcionada estaría si te viera desperdiciando tu vida en salones, bebiendo hasta el amanecer y persiguiendo dotes.
13:31Aquí, le miró a los ojos. Te veo más hombre de lo que te he visto nunca. Hay una luz en tu mirada que no conocía.
13:41Una solidez. El alivio que inundó a Leonardo fue tan inmenso que casi le dobló las rodillas.
13:48Su madre, la mujer que siempre había parecido valorar por encima de todo las apariencias y el estatus, estaba mostrando una faceta completamente nueva, una profundidad y una comprensión que él nunca había sospechado.
14:04Hay una razón, madre. Dijo él, envalentonado por su inesperada reacción. No es solo el trabajo.
14:12Es, una mujer. Amanda alzó una ceja, interesada. Ah, siempre hay una mujer. Cuéntamelo todo.
14:24Y Leonardo, por primera vez sintiendo que podía ser completamente honesto con su madre, le habló de Bárbara.
14:31Le habló de su fuerza, de su independencia, de cómo le había enseñado a valorar el trabajo y el esfuerzo, de cómo le había hecho ver la vacuidad de su vida anterior.
14:46Le habló de un amor que no se basaba en conveniencias, sino en una conexión real y profunda.
14:51Le explicó que por ella había dado un giro radical a su vida, que por ella estaba dispuesto a renunciar a todo lo que se esperaba de él.
15:03La actitud de Amanda fue tan extraordinariamente comprensiva, tan abierta, que Leonardo sintió un impulso irrefrenable.
15:11Quiero que la conozcas, madre. Ahora mismo, si es posible. Quiero que veas por qué he hecho todo esto.
15:23Amanda sintió, una chispa de genuina curiosidad en sus ojos. Por supuesto, hijo. Guíame.
15:30Estoy deseando conocer a la mujer que ha convertido a mi niño en un hombre. El encuentro se produjo unos minutos más tarde, cerca de la casa de los trabajadores.
15:45Bárbara, avisada por un mozo de cuadra, salió a recibirlos. Estaba nerviosa, secándose las manos en el delantal,
15:53consciente de la abismal diferencia entre su mundo y el de la elegante dama que la miraba con ojos tan penetrantes.
16:00Madre, te presento a Bárbara. Dijo Leonardo, su voz llena de orgullo. Señora, musitó Bárbara, haciendo una pequeña reverencia.
16:16Amanda la estudió de la cabeza a los pies. No era una belleza clásica ni una dama de alta cuna.
16:23Era una mujer de la tierra, con la piel curtida por el sol y una mirada directa y honesta.
16:30Había fuerza en su postura, una dignidad que no provenía del linaje, sino del carácter.
16:40Bárbara, dijo Amanda, y su voz era amable. Leonardo me ha hablado mucho de ti en los últimos cinco minutos.
16:46Aunque creo que su padre ya me había hablado de ti en sus cartas, sin saberlo. Me hablaba de la gente del valle que estaba cambiando a nuestro hijo para bien.
17:01Ahora entiendo que se refería a una persona en particular. Su hijo es un buen hombre, señora.
17:06Solo necesitaba una oportunidad para demostrarlo. Respondió Bárbara, encontrando su voz.
17:15Y tú se la diste. Afirmó Amanda, no como una pregunta, sino como una declaración.
17:27El primer encuentro, que podría haber sido un desastre de prejuicios y desdenes, se convirtió en una conversación sorprendentemente cálida.
17:35Amanda no hizo preguntas sobre su familia o su posición, sino sobre su trabajo, sus sueños, su visión de la vida.
17:50Vio en Bárbara no a una usurpadora, sino a la artífice de la felicidad de su hijo.
17:55Y en ese momento, una alianza silenciosa y poderosa se forjó entre las dos mujeres.
18:06Amanda entendió que el futuro de Leonardo estaba allí, en aquel valle salvaje, junto a aquella mujer indomable.
18:15Y lejos de oponerse, decidió que haría todo lo posible por protegerlo.
18:20Tras el emotivo encuentro, Amanda sintió que era el momento de enfrentarse a la otra parte de la historia de su difunto marido en el valle.
18:28La casa grande y sus señores.
18:33Sin previo aviso, se dirigió a la imponente mansión, dejando a Leonardo y Bárbara procesando la intensidad del momento.
18:43Su llegada a la puerta principal fue anunciada por un sirviente con la misma sorpresa que si un fantasma hubiera llamado a la puerta.
18:50Fue recibida en el gran salón, un espacio diseñado para impresionar y empequeñecer a los visitantes.
19:02Victoria estaba allí, como una reina en su trono, supervisando unos arreglos florales para la inminente boda.
19:08Al ver a Amanda, su rostro se convirtió en una máscara de fría cortesía.
19:17Señora, dijo Victoria, su voz gélida.
19:20¿Puedo ayudarla en algo? No la esperábamos. Amanda avanzó por el salón con una calma que desarmaba.
19:31No parecía intimidada por el lujo ni por la altivez de la marquesa. Mi nombre es Amanda.
19:37Soy la viuda de don Hernando, madre de Leonardo. El nombre de Hernando flotó en el aire entre ellas como una acusación.
19:50Victoria tensó imperceptiblemente la mandíbula. Ah, sí, el joven Leonardo, un muchacho, peculiar.
19:57Amanda sonrió, una sonrisa enigmática. Se detuvo frente a Victoria, mirándola directamente a los ojos.
20:08He venido a conocer el lugar donde mi marido pasó sus últimos meses. Y a la gente con la que compartió su tiempo.
20:17No tardó en referirse a Victoria, con una deliberada falta de deferencia, como, la mujer de la que tanto me habló mi marido.
20:27Fue un golpe directo, una forma de establecer que ella, Amanda, había sido la confidente de Hernando hasta el final.
20:38La respuesta de Victoria fue un contraataque helado, diseñado para herir y reafirmar su posición.
20:48Curioso, respondió la marquesa, su voz un susurro venenoso mientras olía una rosa blanca.
20:57Él nunca habló de ti durante su estancia en el valle. El silencio que siguió fue atronador.
21:05Era una declaración de guerra. Victoria estaba negando la existencia de Amanda en la vida reciente de Hernando,
21:11relegándola a un pasado olvidado, mientras se posicionaba a sí misma como su presente y su final.
21:17La frialdad de la marquesa era un muro de hielo, pero los ojos de Amanda revelaron no dolor, sino una determinación renovada.
21:27Comprendió en ese instante que Victoria no era solo la señora de la casa, sino una rival, una guardiana de secretos que no quería que salieran a la luz.
21:38La batalla por la memoria de Hernando y por el futuro de sus hijos acababa de empezar.
21:48Mientras estas grandes pasiones se desarrollaban en los salones y en los establos, la vida de los trabajadores seguía su propio curso, no menos dramático.
21:56En la cocina de la casa grande, un drama más doméstico pero igualmente cruel estaba a punto de desatarse.
22:09Isabel, la fiel ama de llaves, entró en los dominios de Eva con el rostro compungido.
22:17Eva, la cocinera, una mujer que había dedicado su vida a servir a la familia, estaba tarareando mientras amasaba pan para la cena.
22:27El olor a levadura y ahogar llenaba el aire.
22:31Eva, tienes un momento.
22:33Dijo Isabel, su voz apenas audible.
22:38Eva se giró, sonriendo, limpiándose las manos enharinadas en el delantal.
22:43Claro, Isabel.
22:47¿Qué ocurre? ¿Algún antojo de la señora marquesa para la boda?
22:51Ya estoy pensando en el menú del banquete.
22:53Algo espectacular.
22:57La sonrisa de Eva se desvaneció al ver la expresión de Isabel.
23:01No es sobre eso, Eva.
23:06Es.
23:06Es sobre el banquete, sí.
23:09Pero...
23:09Isabel vaciló, buscando las palabras.
23:13En ese preciso instante, la puerta trasera de la cocina se abrió y entró una mujer desconocida,
23:18de aspecto severo, seguida por dos mozos que cargaban sus baúles.
23:25La mujer miró la cocina con ojos críticos, como si ya fuera suya.
23:30¿Y esta quién es?
23:32Preguntó Eva, confundida.
23:34Isabel bajó la mirada.
23:38Eva.
23:38La señora marquesa ha decidido hacer algunos cambios.
23:41Ha contratado a otra cocinera para el banquete de la boda.
23:46El mundo de Eva se detuvo.
23:49Miró a Isabel, luego a la recién llegada, y de nuevo a Isabel, sin poder procesar la información.
23:54¿Otra cocinera?
23:59Para ayudarme, ¿quieres decir?
24:01No, Eva.
24:02La voz de Isabel se quebró.
24:06Para sustituirte, esa nueva empleada ocupará tu puesto.
24:10De inmediato.
24:12La palabra inmediato cayó sobre Eva como una losa de granito.
24:17El aire se le escapó de los pulmones.
24:20Miró sus manos, todavía cubiertas de la harina del pan que nunca hornearía para ella.
24:24Miró las ollas de cobre que había pulido durante años hasta que brillaron como espejos.
24:36Miró el fuego del hogar que había mantenido vivo en inviernos y veranos.
24:40Esta cocina no era solo su lugar de trabajo, era su vida, su hogar.
24:48Pero, ¿por qué?
24:49Susurró, descolocada, con los ojos llenos de lágrimas.
24:53Llevo 20 años sirviendo a esta familia.
24:58Nunca he fallado.
24:59Nunca.
25:00Son órdenes de la señora Victoria.
25:02Lo siento muchísimo, Eva.
25:04La nueva cocinera pasó junto a ella sin dirigirle una mirada, colgó su propio delantal en un gancho y empezó a inspeccionar la despensa.
25:14El mensaje era brutalmente claro, ya no perteneces aquí.
25:22Eva se quedó en medio de su cocina, de su mundo ahora ajeno, con el corazón hecho pedazos, una víctima colateral de los caprichos y las luchas de poder de los de arriba.
25:31Lejos de la opulencia de la casa grande, en la modesta vivienda que compartía con Pepa y el pequeño Evaristo, Luisa vivía su propio infierno personal.
25:44El miedo era una criatura viva que se había instalado en su pecho.
25:51La reciente aparición de aquel hombre desconocido, que le había devuelto a Evaristo como si fuera un paquete perdido, no había sido un acto de bondad.
25:59Cada vez estaba más convencida de que había sido una advertencia. Un mensaje velado pero terrorífico.
26:10Daba vueltas por la pequeña sala, incapaz de quedarse quieta. Pepa la observaba con creciente preocupación.
26:19Luisa, tienes que calmarte. Estás asustando al niño. ¿Y a mí? No puedo calmarme, Pepa.
26:25¿No lo entiendes? Ese hombre, la forma en que me miró. La forma en que sostenía a Evaristo.
26:36No era un buen samaritano. Era un mensajero. ¿Un mensajero de quién? ¿Y qué mensaje?
26:44De José Luis. ¿De quién sino? exclamó Luisa, su voz temblando de pánico. Es una advertencia.
26:50Sé dónde vives. Sé a quién quieres. Puedo llegar a ti cuando quiera. Eso es lo que significaba, Pepa.
27:02Luisa se detuvo y agarró a Pepa por los brazos, sus ojos desorbitados por el terror.
27:10Tenemos que irnos. Tenemos que avisar a toda la familia, a los que nos aprecian, y marcharnos de aquí.
27:16Lejos, lo antes posible, antes de que ocurra algo peor. ¿Irnos? ¿Dejarlo todo? Luisa, esta es nuestra casa.
27:30Nuestra vida está aquí. No podemos huir por una simple sospecha. No es una sospecha, es una certeza. Gritó Luisa.
27:37Conozco la maldad de ese hombre. Sé de lo que es capaz. Primero fue una advertencia con el niño.
27:48¿Qué será lo siguiente? ¿Un fuego en la casa? ¿Un accidente en el campo? No voy a esperar a averiguarlo.
27:56Sus temores, lejos de ser una paranoia, estaban a punto de confirmarse de la manera más siniestra posible.
28:02En ese mismo momento, en una parte apartada y sombría de la finca del duque, el mismo hombre que había atormentado los pensamientos de Luisa se reunía con José Luis.
28:17Se encontraron junto a un viejo roble, lejos de oídos indiscretos. El hombre, cuyo rostro parecía tallado en piedra, esperaba en silencio.
28:26José Luis se acercó, su expresión más oscura que la noche que se avecinaba.
28:34Hiciste bien con el niño. Dijo el duque, su voz un siseo bajo.
28:41Fue un toque sutil, poético, incluso, pero no ha sido suficiente. La mujer sigue aquí.
28:49Sigue siendo una mosca molesta zumbando alrededor de mi hijo Alejo. Las mujeres como ella son tercas, señor duque.
28:56A veces necesitan un empujón más fuerte. José Luis se detuvo y se giró para mirar al hombre.
29:07Una sonrisa cruel se dibujó en sus labios. Exacto. Un empujón. Por eso te he llamado.
29:16Quiero que le encargues de un nuevo. Trabajo. Un ataque más directo. Esta vez, contra ella.
29:21Directamente contra Luisa. El hombre no pestañeó. Quiere que la last time. Quiero que la aterrorices.
29:31Corrigió José Luis, saboreando cada palabra.
29:34No quiero que la mates. Todavía no. La muerte es un final demasiado rápido, demasiado piadoso.
29:46Quiero que le rompas el espíritu. Quiero que sienta un miedo tan profundo, tan visceral, que la única idea en su cabeza sea huir.
29:53Huir de este valle, huir de mis tierras, y sobre todo, huir de mi hijo. Quiero intimidarla hasta tal punto que no le quede más opción que abandonar el valle y alejarse para siempre de Alejo.
30:07Quiero que cada vez que piense en él, sienta el sabor del pánico en su boca. ¿Ha quedado claro?
30:18Cristalino, señor Duque, hazlo esta noche. Que la oscuridad sea tu aliada. Y que el mensaje sea inequívoco.
30:28El hombre asintió una sola vez, una serpiente a punto de recibir la orden de atacar.
30:33Se dio la vuelta y desapareció entre las sombras, dejando a José Luis solo con sus pensamientos venenosos, satisfecho de haber puesto en marcha la maquinaria de la crueldad para proteger lo que consideraba suyo.
30:51Y mientras el mal tejía sus redes y las intrigas palaciegas envenenaban el aire, una tragedia silenciosa se cernía sobre otra de las habitantes del valle.
31:03Adriana, embarazada y frágil, había estado sintiéndose mal durante todo el día. El calor sofocante, la tensión general, todo contribuía a su malestar.
31:17Había salido al pequeño jardín trasero de su casa en busca de un poco de aire fresco, pero el aire era denso y pesado.
31:23Se sentó en un banco de piedra, bajo la sombra de un olivo, y sintió una oleada de mareo.
31:36El mundo empezó a dar vueltas, los colores se desvanecieron en una mancha gris y, antes de que pudiera pedir ayuda, se desplomó en el suelo, inconsciente.
31:45Fue Pedrito, el niño, quien la encontró. Había salido corriendo detrás de una mariposa, su risa infantil un contrapunto inocente a los dramas de los adultos.
32:00Al ver a Adriana tirada en el suelo, inmóvil, su risa se cortó. Se acercó con cautela.
32:07Adriana, ¿estás durmiendo? No hubo respuesta. La tocó en el brazo. Estaba inerte.
32:18El pánico comenzó a apoderarse de él. Vio su palidez, la quietud antinatural de su cuerpo.
32:26El miedo superó su confusión.
32:28¡Ayuda! Gritó, su voz aguda y estridente rompiendo la calma de la tarde.
32:33¡Ayuda! Por favor, Adriana no se despierta. Su grito fue la voz de alarma. La gente acudió corriendo.
32:46La preocupación por la salud de Adriana se extendió como la pólvora. Alguien la levantó en brazos y la llevó adentro, mientras otros corrían en busca del médico.
32:55La pregunta flotaba en el aire, cargada de angustia. ¿Qué estaba ocurriendo con el embarazo? ¿Sobrevivirían ella y el bebé?
33:05Así terminaba el día en Valle Salvaje, no con una resolución, sino con una multiplicación de los conflictos.
33:17Amanda había llegado para desenterrar el pasado, Victoria planeaba un futuro basado en la manipulación,
33:23Eva había sido despojada de su presente, y sobre Luisa se cernía una amenaza mortal ordenada por un duque consumido por el odio.
33:30Y en una cama, Adriana luchaba por dos vidas, ajena a todo, un símbolo trágico de la fragilidad de la existencia en un lugar donde las pasiones humanas eran tan salvajes e implacables como la propia tierra.
33:49La noche caía, pero no traía consigo el descanso, sino la promesa de más oscuridad, más dolor y más batallas por librar.
33:56El capítulo 221 apenas había comenzado.
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