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Avance ‘Valle Salvaje’: Luisa, en peligro en el capítulo 222 (30 de julio)
'Valle Salvaje' emite mañana miércoles 30 de julio su capítulo 222 en el que un matón contratado por José Luis amenaza a Luisa para que se aleje junto a su hijo y su familia.
El sol de julio se derramaba sobre el Valle Salvaje con una intensidad casi insolente, dorando los campos de trigo hasta convertirlos en un océano de oro bruñido y arrancando destellos a las aguas del río que serpenteaba como una vena de plata líquid ...
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Transcripción
00:00Avance Valle Salvaje. Luisa, en peligro en el capítulo 222, 30 de julio, Valle Salvaje emite
00:18mañana miércoles 30 de julio su capítulo 222 en el que un matón contratado por José Luis
00:24amenaza a Luisa para que se aleje junto a su hijo y su familia. El sol de julio se derramaba
00:30sobre el valle salvaje con una intensidad casi insolente, dorando los campos de trigo
00:35hasta convertirlos en un océano de oro bruñido y arrancando destellos a las aguas del río
00:40que serpenteaba como una vena de plata líquida a través del paisaje. Era una belleza serena,
00:47una postal de paz pastoral que desmentía cruelmente la tormenta de pasiones, secretos y odios que
00:53se gestaba en su corazón. En la casa grande, en las cabañas de los jornaleros, en los recovecos
01:01sombríos del bosque, la tensión era una criatura viva, que respiraba y se enroscaba, esperando el
01:07momento de morder. Todo parecía girar en torno a un único y fatídico evento, la inminente boda del
01:16duque José Luis de la Vega y la señorita Victoria de Villalonga. El enlace, que debía ser la culminación
01:23de un sueño y la fusión de dos de las casas más importantes de la comarca, se perfilaba cada vez
01:28más como el preludio de una guerra. Victoria, con la mirada fija en el horizonte de su ambición,
01:37acariciaba la idea de convertirse en la duquesa del valle, la gran señora, la dueña y soberana de
01:42todo cuanto abarcaba la vista. Saboreaba el poder en sus labios como un vino añejo,
01:49embriagador y adictivo. Sin embargo, no era ingenua. Sabía que el camino que la separaba
01:56del altar estaba sembrado de espinas, y que cada paso debía ser calculado con la precisión de un
02:02general en el campo de batalla. Su sonrisa, siempre dispuesta y encantadora, era ahora su mejor arma y
02:10su más impenetrable armadura. En el otro extremo del espectro emocional, en un rincón oscuro del
02:18ducado, José Luis se despedía de un hombre cuya alma parecía tan yerta como las piedras del camino.
02:26Era un matón, un ejecutor de voluntades sucias, con unas manos que parecían hechas para romper y
02:33un rostro que era un mapa de cicatrices y rencores. El duque, impecablemente vestido con su ropa de
02:41montar, mantenía una distancia no sólo física, sino también moral, como si el simple hecho de
02:47estar cerca de aquel individuo pudiera manchar la fina tela de su chaqueta. ¿Ha quedado claro,
02:54pues? La voz de José Luis era un susurro gélido, desprovisto de cualquier inflexión que no fuera la
03:00de una orden irrevocable. El matón asintió, una única y lenta inclinación de su cabeza rapada. Sus
03:08ojos, pequeños y porcinos, no parpadeaban. Clarísimo, señor duque, la muchacha y su crío. Un susto,
03:17que entiendan que aquí no son bienvenidos. Que se larguen y no vuelvan a pisar sus tierras. José
03:24Luis apretó la mandíbula. Un susto. La palabra era un eufemismo tan burdo que resultaba casi
03:31insultante, pero era el velo que necesitaba para no tener que mirarse directamente al espejo.
03:37No quería asustar a Luisa. Quería quebrarla. Quería aniquilar esa fuerza silenciosa que ella
03:43poseía, esa integridad que, con su mera existencia, ponía en jaque todo su mundo.
03:49Ella y ese niño, el bastardo de Alejo, eran un recordatorio constante de su fracaso,
03:57de la herida que su orgullo no podía cerrar. Quiero que sea contundente. Precisó el duque,
04:04y en su voz vibró una nota más oscura, más personal. No me importa cómo lo haga ni los medios
04:12que utilice. Solo quiero resultados. Que ese mensaje, ese susto, como usted lo llama,
04:17sea tan profundo que le cale en los huesos. Que llegue hasta donde tenga que llegar. La
04:24última frase quedó suspendida en el aire viciado entre los dos hombres. Hasta donde tenga que
04:31llegar. No era una orden de muerte, no explícitamente. Era algo peor. Una carta blanca,
04:37una absolución por adelantado. Era la clásica cobardía del poderoso, que encarga el crimen
04:44sin pronunciar su nombre, para poder luego lavarse las manos y clamar ignorancia.
04:50El matón comprendió perfectamente. La comisura de sus labios se torció en algo que pretendía ser
04:56una sonrisa de complicidad, revelando unos dientes amarillentos. Sacó una petaca de metal abollado y
05:04dio un largo trago. El hedor aguardiente barato flotó en el aire.
05:07Descuide, señor Duque. El mensaje será entregado, de una forma que no olvidará en su vida.
05:17José Luis asintió, satisfecho. Le entregó una bolsa de cuero que sonó con el peso de las monedas.
05:25Era el pago, el precio de la infamia. Sin una palabra más, se dio la vuelta y se alejó,
05:30sus botas marcando un ritmo firme y decidido sobre la tierra seca. No miró atrás, no quería hacerlo.
05:39En su mente, ya estaba en la iglesia, esperando a Victoria, consolidando su poder. Luisa era solo
05:47un cabo suelto, una molesta nota discordante que estaba a punto de ser silenciada para siempre.
05:52Pero no estaban solos. Oculto tras un conjunto de viejos barriles de vino, agazapado como un animal
06:00asustado, Atanasio había contenido la respiración hasta que sus pulmones ardieron. El viejo empleado
06:08del duque, con el corazón martilleándole en el pecho con la fuerza de un tambor de guerra,
06:13lo había escuchado todo. Cada palabra helada de José Luis, cada gruñido aquiescente del matón.
06:20El terror inicial dio paso a una furia fría y a una claridad meridiana.
06:27Sabía lo que tenía que hacer. El duque había cruzado una línea de la que no había retorno,
06:32y él, Atanasio, no iba a ser un testigo mudo de esa atrocidad. Con un cuidado infinito,
06:40esperó a que el matón también se marchara en dirección opuesta y luego, pegado a las sombras,
06:44corrió como nunca antes en su vida. Corrió hacia la casa de Matilde, porque ella era la única que
06:52podía entender la magnitud de aquella amenaza. Alejo tenía que saberlo, tenía que saber que la vida de
07:00la mujer que amaba pendía de un hilo. La tensión en la casa de Matilde era casi palpable cuando
07:07Atanasio irrumpió en la cocina, sin aliento y con el rostro pálido como la cera. Matilde,
07:15que estaba amasando pan con la energía rítmica y concentrada que le caracterizaba, se detuvo en
07:20seco al verle, la harina cubriendo sus manos y antebrazos como un guante blanco.
07:27Atanasio, por el amor de Dios, ¿qué ocurre? Parece que has visto al diablo. El hombre se apoyó
07:33en el marco de la puerta, luchando por recuperar el resuello.
07:39Peor, Matilde, he oído al diablo, lo he oído dar sus órdenes. La miró con unos ojos desorbitados
07:45por el pánico y la urgencia, y las palabras empezaron a brotar de su boca de forma atropellada,
07:51un torrente de horror que fue dibujando la escena que acababa de presenciar.
07:57Le contó la conversación entre el duque y el matón, repitiendo las frases exactas que se
08:02le habían quedado grabadas a fuego en la memoria. Que llegue hasta donde tenga que llegar. Matilde
08:09escuchaba, y a cada palabra su rostro se endurecía, la preocupación transformándose en una expresión de
08:15acero. Dejó la masa sobre la mesa enharinada y se limpió las manos en el delantal con un gesto
08:23brusco, casi violento. Ese malnacido, siseó, y su voz era un veneno de rabia contenida. Sabía que
08:32era capaz de cualquier cosa, pero esto, esto es de una vileza que no tiene nombre. Contratar a un
08:39animal para que ataque a una mujer indefensa y a su hijo. Tenemos que avisar a Alejo, exclamó
08:44Atanasio, ya más calmado pero con la urgencia intacta. Tiene que saberlo ya, ese hombre no
08:52tardará en actuar. Por supuesto que tiene que saberlo. Concordó Matilde, su mente ya trabajando
08:58a toda velocidad, evaluando las opciones. Pero, ¿dónde está Luisa? ¿Está con él? ¿Está en la
09:06campa? Y ahí radicaba el problema. Luisa no estaba. Llevaba un par de días alejada,
09:13sumida en una tristeza silenciosa y huraña, recluida. Nadie sabía a ciencia cierta dónde
09:21pasaba las horas. Alejo, por su parte, empezaba a sentir cómo la inquietud se transformaba en una
09:27sospecha afilada y dolorosa. En ese mismo instante, en el campamento de los jornaleros,
09:35Alejo se enfrentaba a Pepa, su hermana, cuya incapacidad para mentir con convicción la convertía
09:40en un libro abierto. Pepa, mírame a los ojos y dime la verdad. La voz de Alejo era suave,
09:49pero cargada de una intensidad que la hizo estremecerse.
09:52¿Dónde está Luisa? He ido a buscarla a la cabaña tres veces. No está, no ha dormido allí.
10:00Su cama está fría. Pepa desvió la mirada, jugueteando nerviosamente con un pliegue de su
10:06falda. Estará, estará dando un paseo, Alejo. Ya sabes cómo es ella. Le gusta estar a solas,
10:15caminar por el bosque para aclarar sus ideas.
10:17A estas horas, y ayer tampoco, insistió él, dando un paso más cerca. El olor a tierra y a caballo que
10:26emanaba de él se mezclaba con una ansiedad casi eléctrica.
10:32Algo no va bien, Pepa. Lo sé, lo siento aquí. Se golpeó suavemente el pecho. Está extraña, distante.
10:39Desde que, desde que apareció ese hombre con el niño en brazos, no es la misma. Y ahora desaparece.
10:49No me gusta, no me gusta nada. Te preocupas demasiado. Intentó replicar Pepa con una
10:54alegría forzada que sonó completamente falsa. Es una mujer fuerte, sabe cuidarse sola. Seguro
11:02que está bien. Quizás ha ido al pueblo a por alguna cosa. No me mientas más. La interrumpió Alejo,
11:10su voz ahora un ruego. Por favor, si sabes algo, dímelo. Cada minuto que pasa sin saber de ella es
11:19una tortura. Siento que algo malo va a pasar. Pepa no pudo soportar más su mirada angustiada.
11:25Las lágrimas asomaron a sus ojos y negó con la cabeza, vencida. No lo sé, Alejo, te lo juro. No
11:35sé dónde está. Solo sé que no quería ver a nadie. Me pidió que te dijera que estaba bien,
11:41que necesitaba tiempo. Pero yo también estoy preocupada. Alejo dejó escapar un suspiro cargado
11:48de frustración y miedo. Se pasó las manos por el pelo, sintiendo una impotencia terrible.
11:54Su instinto le gritaba que Luisa estaba en peligro, un peligro real e inminente,
12:00pero no sabía dónde buscar, a quién preguntar. Se sentía atado de pies y manos, mientras una
12:08sombra invisible se cernía sobre la mujer que era el centro de su universo. Mientras el drama de
12:15los desheredados se cocinaba a fuego lento, en los salones opulentos de la casa grande,
12:20las preocupaciones eran de una naturaleza muy distinta, aunque no menos intensas.
12:27En el centro del huracán organizativo de la boda se encontraba Isabel, la madre del duque,
12:32una mujer superada por las circunstancias y aterrorizada ante la idea de no estar a la
12:37altura de las expectativas de su futura nuera.
12:39Es un desastre, un completo y absoluto desastre, se lamentaba, paseando de un lado a otro del
12:47gran salón, su abanico moviéndose a un ritmo frenético que no lograba mitigar su agitación.
12:54Eva y Amadeo la observaban sentados en un sofá de terciopelo, la primera con una expresión de
12:59viva simpatía, el segundo con el aire de quien presencia una tragedia griega en tres actos.
13:04—¿Qué ocurre ahora, Isabel, querida? —preguntó Eva con su habitual tono cantarín y optimista.
13:14—La cocinera —exclamó Isabel, deteniéndose en seco y mirándolos como si anunciara el fin del mundo.
13:23—Madame Du Bois, la cocinera francesa que recomendó la tía de Victoria, la que iba a preparar
13:28el banquete. Me acaba de mandar un telegrama. Se ha roto una pierna. No puede venir. A menos de una
13:35semana de la boda. ¿Qué voy a hacer? ¿Qué vamos a servir? Nobles de todo el reino vendrán a este
13:40enlace y se encontrarán con que tienen que comer pan duro y queso. Amadeo se mesó el bigote, un gesto
13:48que en él indicaba una profunda consternación. —Calma, Isabel, calma. Siempre hay una solución.
13:56—Podemos buscar a alguien del pueblo, oh, oh. Pero Eva, cuyos impulsos eran tan rápidos como
14:02generosos, ya se había puesto de pie de un salto, con los ojos brillantes de entusiasmo.
14:10—Isabel, no te preocupes por nada. Yo me encargo. Isabel la miró, parpadeando. ¿Tú?
14:18—Claro —dijo Eva, juntando las manos con una palmada sonora. Yo prepararé el banquete de bodas.
14:25Me encanta cocinar, se me da de maravilla. Puedo preparar mis especialidades. El estofado
14:32de ternera con ciruelas, la lubina a la sal, mi famosa tarta de tres chocolates. Será un festín
14:38memorable. Los invitados hablarán de él durante años. Amadeo se atragantó con su propia saliva.
14:45El estupor en su rostro era tan absoluto que parecía una máscara de comedia.
14:49Miró a Eva como si le hubiera crecido una segunda cabeza. Eva, la mujer cuyos experimentos
14:57culinarios eran temidos en toda la comarca, la que una vez intentó hacer una sopa de melón
15:02con jamón que acabó siendo utilizada como pegamento para una silla coja. Ella, a cargo
15:08del banquete de bodas de un duque. El desastre no era inminente, era una certeza matemática.
15:13Eva, querida, empezó Amadeo con una voz temblorosa, buscando las palabras para evitar
15:20la catástrofe sin herir su inagotable buena fe. Es un gesto, encomiable, de verdad, pero
15:28un banquete de bodas para 200 invitados. Es una tarea titánica. Requiere una planificación,
15:35un equipo. ¿Tonterías? Le cortó Eva, con un gesto de la mano. Con un poco de ayuda
15:44de las chicas de la cocina, lo tendremos todo listo en un periquete.
15:50Será divertido, una aventura. Isabel, di que sí. Por favor, te juro que no te arrepentirás.
15:58Isabel, desesperada y sin opciones, miró el rostro radiante y seguro de Eva y luego
16:03la cara de puro pánico de Amadeo. En su estado de ansiedad, la confianza de Eva le pareció
16:10un salvavidas en medio del océano. Oh, Eva, ¿de verdad lo harías? ¿Me salvarías? Por
16:18supuesto, confirmó Eva, abrazándola con efusividad. Considera solucionado el problema del banquete.
16:27Amadeo cerró los ojos y emitió un sonido que fue mitad gemido, mitad plegaria.
16:33Se imaginó a los duques, marqueses y condes de todo el reino sufriendo una intoxicación
16:39alimentaria masiva. La boda no sería recordada por su elegancia, sino como la boda del desastre
16:46gástrico. El horror, el absoluto horror. En ese momento, la puerta del salón se abrió
16:54para dar paso a la recién llegada, la imponente y enigmática Amanda de Castro y Portugal, marquesa
17:00de la Cruz de los Infantes de la Villa. Su presencia tenía el efecto de calmar cualquier
17:06ambiente. Vestida con un elegante traje de viaje de color lavanda, se movía con una
17:11gracia serena que contrastaba vivamente con la agitación de Isabel. Victoria la seguía
17:18de cerca, sonriendo con suficiencia, como quien presenta un trofeo.
17:25Madre, veo que ya conoces a la anfitriona. Dijo Leonardo, que venía tras ellas, ofreciéndole
17:31una sonrisa tranquilizadora a Isabel.
17:35Sí, la señora duquesa viuda y yo estábamos comentando los pequeños contratiempos de última
17:41hora. Respondió Amanda, su voz tan suave y melodiosa como el murmullo de un arroyo.
17:49Pero veo que ya están resueltos, a juzgar por el alivio en su rostro. Victoria aprovechó
17:54la oportunidad para pavonearse.
17:58En esta casa, todo tiene solución, marquesa. Especialmente cuando se trata de mi boda.
18:05Será el acontecimiento de la temporada. No faltará nadie. Nobles de todo el reino han
18:10confirmado su asistencia para ser testigos de nuestro amor.
18:15Presumía, enumerando títulos y apellidos con una delectación casi infantil, como un
18:20niño que recita su colección de cromos. Amanda la escuchaba con una media sonrisa paciente,
18:27asintiendo cortésmente, hasta que, en una pausa, lanzó su dardo.
18:32¿Qué maravilla, Victoria? Una celebración magnífica, sin duda. Dijo con esa calma que
18:40desarmaba.
18:42Y supongo, claro está, que entre tan ilustres invitados se encontrarán los duques de Miramar,
18:48¿no es así?
18:50La pregunta, formulada con la más exquisita naturalidad, cayó en el salón con el peso
18:56del plomo. El aire pareció helarse. La sonrisa de Victoria se congeló en sus labios. El color
19:04desapareció de sus mejillas, dejándola con una palidez mortal.
19:10Los duques de Miramar. El nombre era un tabú, una herida purulenta en el orgullo de su familia.
19:16Un antiguo litigio por unas tierras, una ofensa pública, una enemistad que se remontaba a dos
19:23generaciones atrás. Invitarlos era impensable. No invitarlos, ante una pregunta tan directa de
19:30una marquesa tan importante, era admitir una debilidad, una fisura en la fachada de perfección
19:36que tanto se esforzaba por construir. El silencio se hizo espeso, incómodo. Isabel se abanicaba con
19:44renovado vigor. Amadeo observaba la escena con el interés de un entomólogo. Victoria, atrapada,
19:51luchaba por encontrar una respuesta. Era una estocada maestra, ejecutada con la elegancia
19:57de una esgrimista experta. Y Amanda de Castro y Portugal la observaba, con sus ojos tranquilos
20:05y penetrantes, esperando. Quería ver de qué estaba hecha la futura duquesa. Quería medir su temple.
20:13Y Victoria, por primera vez en mucho tiempo, se sintió completamente expuesta. Desde un rincón,
20:21observando la escena con una atención felina, se encontraba Mercedes, la tía de Victoria.
20:28Era una mujer astuta, curtida en mil batallas sociales, y su mente era un laberinto de estrategias
20:35y sospechas. No se fiaba de nadie, y menos aún de las apariencias. La repentina amabilidad de
20:43Victoria en los últimos días, su insistencia en que los sobrinos de Mercedes, los hijos de su hermana,
20:49se alojaran en la casa grande durante las festividades de la boda, le olía a trampa.
20:56¿Por qué ese interés repentino? Victoria nunca había mostrado el más mínimo afecto por esos niños.
21:01Al contrario, siempre los había considerado una molestia ruidosa. Y ahora, de repente,
21:09los quería bajo su mismo techo.
21:13Mercedes repasaba la situación una y otra vez. ¿Era una muestra de generosidad para
21:17impresionar al duque y a sus invitados? ¿O había algo más? La oferta le parecía una tela de araña,
21:24hermosa y delicadamente tejida, pero una trampa al fin y al cabo.
21:28Quizás quería tener a los niños cerca para controlarlos, para usarlos como peones en algún
21:35juego que ella aún no alcanzaba a comprender. O peor aún, para tener un arma que esgrimir
21:41contra la propia Mercedes si ésta se interponía en sus planes.
21:44Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más cerca, pensó Mercedes con un escalofrío.
21:54Y en ese momento, no tenía claro en qué categoría encajaba su sobrina. Victoria,
22:00con su sonrisa perfecta y su corazón ambicioso, era capaz de cualquier cosa para entrar por la
22:06puerta grande en el ducado, incluso pisotear a su propia familia.
22:10Y Mercedes no pensaba permitírselo. A pocos metros, en la biblioteca, Bárbara buscaba a
22:18Leonardo. Lo encontró de espaldas, contemplando un antiguo mapa del valle colgado en la pared.
22:27Se acercó en silencio y lo abrazó por la espalda, apoyando su mejilla en la tela de su chaqueta.
22:33Tu madre es impresionante, susurró Bárbara. Tiene una presencia que llena la habitación.
22:43Pero también intimida. Leonardo se giró entre sus brazos y le acarició la mejilla.
22:49¿Te ha hecho sentir incómoda? Un poco, admitió ella. Me mira de una forma,
22:55como si pudiera ver a través de mí. Como si supiera todos mis secretos. Leonardo,
23:01¿sabe quién soy yo en realidad? ¿Le has contado, todo? Se refería a su pasado,
23:08a las decisiones que había tomado, a la mujer que había sido antes de que él la cambiara,
23:13como decía siempre. Era su mayor inseguridad, el miedo a que esa nueva vida que había construido
23:21con tanto esfuerzo se derrumbara si se conocía toda la verdad.
23:24¿Sabe que eres la mujer que ha cambiado mi vida? Respondió Leonardo, su voz cargada de
23:32una sinceridad que la tranquilizó al instante.
23:37Le he dicho que gracias a ti he vuelto a encontrar el rumbo. Que eres la persona más importante para mí.
23:44Y eso es lo único que ella necesita saber. Y lo único que importa. La besó con ternura,
23:49y Bárbara se dejó llevar, queriendo creerle con todas sus fuerzas. Pero en el fondo de su corazón,
23:57una pequeña espina de duda permanecía. Leonardo le aseguraba que su madre lo sabía todo,
24:02pero era realmente todo. O solo la versión editada y embellecida de su historia. La Marquesa
24:08de la Cruz no parecía una mujer que se conformara con verdades a medias.
24:11Lejos del lujo y las intrigas palaciegas de la casa grande, en la modesta casa de los guardeses,
24:20otro drama alcanzaba su punto álgido. Adriana se sentía como una prisionera en su propio cuerpo.
24:27La debilidad se había apoderado de ella en los últimos días, una fatiga persistente que culminó
24:32esa misma mañana en un vaído que la hizo desplomarse sobre una silla, la vista nublada
24:38y un sudor frío recorriéndole la nuca. Úrsula, su supuesta cuidadora y carcelera,
24:45fue quien la encontró. Su grito, más de alarma teatral que de genuina preocupación,
24:51atrajo a Julio, el capataz, cuya preocupación por Adriana era sincera y profunda.
24:59Tienes que ver a un médico, Adriana, insistió Julio, con el ceño fruncido por la angustia.
25:05Esto no es normal, estás pálida como un fantasma. Es solo el calor, Julio, no es nada.
25:14Mintió Adriana, intentando restarle importancia, aunque el miedo le atenazaba la garganta.
25:21No es el calor, intervino Úrsula con esa autoridad empalagosa que tanto detestaba Adriana.
25:27Está embarazada, Julio, necesita cuidados especiales, deberíamos llamar a la comadrona.
25:35Y ahí estaba la trampa. La comadrona no era una cualquiera. Era la que había contratado José Luis,
25:41una mujer de su entera confianza, lo que significaba que era una espía más a su servicio.
25:48Adriana se negó en redondo, pero la insistencia combinada de un Julio genuinamente preocupado
25:53y una Úrsula maliciosamente persuasiva acabó por vencer su resistencia.
25:57La comadrona llegó por la tarde. Era una mujer severa, de pocas palabras y manos ásperas.
26:07Tras un breve y humillante examen, su veredicto fue tan tajante como una sentencia.
26:12Reposo, declaró, mirándola por encima de sus gafas. Reposo absoluto, no puede levantarse de la cama
26:21para nada que no sea estrictamente necesario. Cualquier esfuerzo podría ser perjudicial para
26:27usted y para el niño. El embarazo es delicado. Reposo absoluto, las palabras resonaron en la cabeza
26:35de Adriana como los barrotes de una celda al cerrarse. Era su peor pesadilla, estar confinada
26:42en esa habitación, bajo la vigilancia constante de Úrsula, lejos de Rafael, lejos de cualquier
26:48esperanza de libertad. La idea era tan sofocante que sintió que le faltaba el aire. No puedo,
26:57susurró con un hilo de voz. Tengo cosas que hacer. No tiene nada más importante que hacer que cuidar
27:04de esa criatura que lleva en su vientre. La cortó la comadrona con frialdad.
27:11Son las órdenes del señor duque, y usted las cumplirá. Úrsula se encargará de que así sea.
27:18Cuando la comadrona se fue, dejando tras de sí el olor a desinfectante y desesperanza,
27:23Adriana se hundió en las almohadas, sintiendo como las lágrimas de rabia y frustración le quemaban los
27:29ojos. No estaba dispuesta a cumplirlo. No iba a dejarse marchitar en esa cama. Lucharía.
27:39Encontraría una forma de escapar de esa jaula dorada. Más tarde, cuando la casa estaba en
27:44silencio y Úrsula se había ausentado para sus quehaceres, Rafael se deslizó en la habitación
27:50como una sombra. Verlo fue como un soplo de aire fresco en una tumba. Su sola presencia le devolvía
27:57la fuerza. Mi amor, ¿cómo te encuentras? Susurró, sentándose al borde de la cama y tomando su mano.
28:08Su contacto era eléctrico, un bálsamo para su alma herida. Atrapada, respondió ella, su voz temblorosa.
28:15Rafael, me han condenado a esta cama. Quieren anularme. Convertirme en un mero recipiente.
28:25No lo soporto. Buscaremos la forma de sacarte de aquí. Le aseguró él, besando sus nudillos.
28:34Te lo prometo, juntos. Se inclinó para besarla en los labios. Un beso robado, desesperado y lleno de
28:42amor. Era un momento íntimo y precioso, un oasis de paz en medio del desierto de su angustia.
28:50Un instante de pura conexión que le recordaba por qué luchaban. Pero la paz se hizo añicos.
28:58La puerta se abrió de golpe, sin previo aviso. Úrsula estaba en el umbral, con los brazos en
29:03jarras y una sonrisa torcida de triunfo en el rostro. Los había pillado. Vaya, vaya, qué estampa más
29:12tierna. Dijo con un sarcasmo venenoso. El guardés visitando a la futura duquesa en sus aposentos. Una
29:20escena muy íntima. Demasiado íntima, diría yo. Me pregunto qué pensaría el señor duque si se enterara
29:28de estas visitas en clandestinas. O peor aún, de lo que significan. Adriana sintió un escalofrío. El
29:37chantaje, la amenaza que siempre pendía sobre sus cabezas. Pero esta vez, algo en Rafael se rompió.
29:44El miedo fue reemplazado por una ira fría y desafiante. Se levantó lentamente, interponiéndose
29:52entre Úrsula y Adriana, como un león protegiendo a su hembra. Y a qué espera, Úrsula. La voz de
30:00Rafael era increíblemente calmada, pero vibraba con una tensión peligrosa. Vaya, corra a contarle a su
30:08amo lo que ha visto. Úrsula parpadeó, sorprendida por la reacción. Esperaba súplicas, miedo, no un
30:17desafío directo. ¿Qué dices? Ha oído bien. Continuó Rafael, dando un paso hacia ella.
30:26Úrsula, instintivamente, retrocedió. Cumpla su amenaza. Deje de usarla para torturarnos.
30:33Si tiene que contárselo, cuénteselo de una vez. Y que pase lo que tenga que pasar.
30:38¿Estás loco? Siseó Úrsula, su confianza flaqueando. El duque te matará. Y a ella la
30:46encerrará para siempre. Quizás, o quizás no, replicó Rafael, con una mirada tan intensa que
30:54Úrsula se sintió desnuda. Pero ya no le tenemos miedo. Su poder se alimenta de nuestro silencio y de
31:02nuestro temor. Y se acabó. Ya no vamos a jugar a su juego. Así que, adelante. Diga lo que tenga que
31:09decir. Estoy dispuesto a asumir las consecuencias. ¿Y usted? ¿Está dispuesta a asumir las consecuencias
31:16de lo que pueda pasar después? La miró fijamente, y en sus ojos Úrsula no vio a un simple guardés,
31:24sino a un hombre que había llegado a su límite y que ya no tenía nada que perder.
31:28Y eso la asustó de verdad. Vio la posibilidad de que su chantaje se volviera en su contra,
31:35de que al encender la mecha, la explosión la alcanzara también a ella.
31:40Por primera vez, la arpía dudó. El desafío de Rafael la había descolocado por completo.
31:48Se quedó sin palabras, boqueando como un pez fuera del agua, mientras Rafael volvía junto a Adriana,
31:58y se quedó sin palabras. Y se quedó sin palabras, y se quedó sin palabras.
32:01Hasta el final, la tarde caía sobre el valle salvaje, tiñendo el cielo de tonos anaranjados
32:06y púrpuras. El calor del día amainaba, dando paso a una brisa fresca que susurraba entre
32:14las hojas de los árboles. Para la mayoría, era el final de una jornada de trabajo, un momento
32:22de descanso y paz. Pero para Luisa, era el comienzo de la pesadilla. Se había alejado
32:29del campamento, buscando la soledad del bosque. El corazón le pesaba como una piedra. La conversación
32:37con Alejo, sus preguntas, la preocupación en sus ojos, todo había sido demasiado.
32:43Necesitaba aire, necesitaba espacio para pensar, para intentar poner en orden el caos que sentía
32:51por dentro. La aparición de Evaristo, el niño abandonado que resultó ser el hijo del
32:58duque, la había dejado en un estado de shock y confusión. Todo era demasiado sórdido, demasiado
33:05cruel. Se sentía atrapada en una red de intrigas que no comprendía y que la aterrorizaba. Caminaba
33:13por un sendero poco transitado, el mismo que solía recorrer cuando necesitaba sentir la
33:18paz de la naturaleza. Pero hoy, el bosque no le ofrecía consuelo. Los árboles parecían
33:26más oscuros, las sombras más largas y amenazantes. Un cuervo graznó sobre su cabeza y se estremeció,
33:34apresurando el paso. Tenía la sensación de que alguien la observaba. Miró a su alrededor,
33:42pero no vio a nadie. Sólo el movimiento de las hojas y el canto de los últimos pájaros
33:47del día.
33:49—Son imaginaciones tuyas, Luisa, se dijo a sí misma, intentando calmar el pulso acelerado
33:56de su corazón.
33:57—¿Estás nerviosa? Es normal. Decidió regresar. Ya había anochecido y no era prudente seguir
34:05sola en el bosque. Se dio la vuelta y empezó a desandar el camino, con la imagen de Alejo
34:12y del pequeño Manuel en su mente. Tenía que ser fuerte, por ellos. Fue entonces cuando lo
34:20un hombre salió de detrás de un roble centenario, bloqueándole el paso.
34:26Era corpulento, con la cabeza rapada y un rostro que parecía tallado en piedra. Luisa
34:32se detuvo en seco, el aliento atascado en la garganta.
34:38Lo reconoció al instante. Era el mismo hombre, el mismo desconocido que había aparecido en
34:42el campamento con Evaristo en brazos. El mismo que había hablado con el duque, un terror
34:50glacial la invadió, paralizándola por completo.
34:55—Buenas noches, señorita —dijo el hombre, y su voz era un gruñido grave y áspero que
35:00no encajaba con la cortesía de sus palabras.
35:05Dio un paso hacia ella. Luisa retrocedió instintivamente.
35:08—¿Quién es usted? ¿Qué quiere? —Sólo darle un mensaje. Dijo él, acercándose más.
35:16La sonrisa que esbozó no tenía nada de amable. Era la mueca de un depredador que acorrala a su presa.
35:23—Un mensaje del dueño de todo esto. Dice que usted y su familia, su hijo, no son bienvenidos aquí.
35:31—Que este no es su lugar. No sé de qué me habla. Mintió Luisa, aunque lo sabía perfectamente.
35:38Su mente conectó las piezas del puzzle a una velocidad vertiginosa. El hombre, el niño, el duque.
35:48—Oh, creo que sí lo sabe. El matón estaba ya apenas un par de metros de ella. El olor a
35:55aguardiente y a sudor rancio llegó hasta ella, revolviéndole el estómago.
35:59—El mensaje es muy simple. Coja sus cosas, a su gente, y lárguese. Lárguense muy lejos de valle
36:08salvaje y no vuelvan nunca más. —Si lo hace, podrá vivir en paz. No voy a irme a ninguna parte.
36:16Respondió Luisa, y se sorprendió de la firmeza de su propia voz, a pesar del temblor que sacudía todo
36:22su cuerpo. —Este es mi hogar. El hombre soltó una carcajada, un sonido feo y seco que retumbó en el
36:30silencio del bosque. —Mala respuesta. Parece que no lo ha entendido. A veces, las palabras no son
36:39suficientes. A veces, hay que ser más persuasivo. En un instante, la falsa cordialidad desapareció de
36:47su rostro, reemplazada por una expresión de brutalidad pura. Se abalanzó sobre ella. Luisa
36:55gritó, un sonido agudo de terror que fue ahogado casi al instante por la mano sucia y áspera del
37:00hombre sobre su boca. La arrastró fuera del sendero, hacia la espesura del bosque. Luisa se debatió con
37:09la fuerza de la desesperación, arañando, pateando, mordiendo. Pero era inútil. El hombre era
37:17increíblemente fuerte. La arrojó al suelo con violencia. El impacto le sacó el aire de los
37:23pulmones y su cabeza golpeó contra una raíz. Vio estrellas. El dolor fue una explosión blanca y
37:31cegadora. Te lo advertí. Rugió él, jadeando por el esfuerzo. —Tenías que haber hecho caso. El duque
37:39quiere que te vayas. Y te vas a ir. Por las buenas o por las malas. Se cernió sobre ella. Luisa intentó
37:47arrastrarse hacia atrás, el pánico nublando su razón. Vio cómo el hombre levantaba el puño y en
37:54ese instante supo que no era sólo un susto. Era un castigo. Era un acto de una crueldad calculada,
38:02diseñado para romperla no sólo física, sino también espiritualmente. El primer golpe le impactó
38:10en el rostro. El dolor fue atroz, un estallido de fuego que le recorrió toda la cara. El sabor
38:17metálico de la sangre llenó su boca. La atacó con una hazaña desmedida, golpeándola una y otra vez,
38:24con una furia fría y metódica. No era la ira de un momento, era el cumplimiento de un trabajo
38:31encargado. Cada golpe era un mensaje. Lárgate, no perteneces aquí, eres débil, estás sola. Luisa
38:40se acurrucó en posición fetal, intentando protegerse la cabeza y el vientre con los brazos,
38:46mientras los golpes llovían sobre su espalda, sus costados, sus piernas. El dolor era tan inmenso
38:54que dejó de ser una sensación para convertirse en su única realidad. Perdió la noción del tiempo,
39:01solo oía los gruñidos del hombre, el sonido sordo de los golpes contra su cuerpo y el zumbido
39:07ensordecedor en sus oídos. Finalmente, tan abruptamente como había comenzado, la paliza
39:15cesó. El hombre se hirguió sobre ella, respirando con dificultad. La miró, tendida en el suelo,
39:22hecha un ovillo de dolor y sangre. Esto es solo el principio. Jade o con acento agudo,
39:28su voz cargada de una amenaza final y terrible. La próxima vez, no seré tan amable, ni yo,
39:37ni la gente que te encontrarás. Lárgate de valle salvaje. Para siempre, escupió en el suelo,
39:45cerca de su cabeza, como un sello final de desprecio. Luego, se dio la vuelta y se perdió
39:52entre las sombras del bosque con la misma rapidez con la que había aparecido. Luisa quedó sola. El
39:59silencio del anochecer cayó sobre ella como una mortaja. Todo le dolía. Cada centímetro de su cuerpo
40:06era una agonía. Intentó moverse, pero un gemido de dolor se escapó de sus labios. Abrió los ojos,
40:15pero su visión era borrosa por las lágrimas y la hinchazón. El mundo daba vueltas. El último rayo de
40:23luz se filtraba entre las hojas, iluminando motas de polvo que danzaban en el aire. Parecía una escena
40:31irreal, pacífica, en brutal contraste con la violencia que acababa de sufrir. Cerró los ojos, y la oscuridad
40:40la envolvió. Su último pensamiento, antes de que la inconsciencia la reclamara como un refugio
40:45misericordioso, fue para Alejo. Su nombre fue un susurro silencioso en su mente, una última bengala
40:54de auxilio lanzada a la noche infinita que se cernía sobre el valle salvaje. La advertencia había sido
41:01entregada, y había llegado, como ordenó el duque, hasta donde tenía que llegar.
41:10¡Gracias!
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