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Nuevamente el padre Andrés tiene una oportunidad de ser libre y abandonar la conspiración en la que se metió, pero como todo ser ‘voyeurista’, la curiosidad pesa más que la idea misma de sobrevivir. Cuando el lío no podía ser mayor, la curiosidad bañará en sangre las manos del padre Andrés Eugenio Santacruz, don Roberto y un buen samaritano. Eran sus vidas o las de ‘ellos’.
Yo Confieso es una radionovela, o mejor, una audio novela realizada en el periódico El Espectador. La historia, ficcional en su totalidad, es acerca del padre Andrés Eugenio Santa Cruz, un hombre que cree ser enviado de Dios y quien descubre su simplicidad como mortal tras meterse, imprudentemente, en una serie de conspiraciones en las que arriesgará la vida y, ante todo, su condición de santo alejado del pecado.
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Yo Confieso es una radionovela, o mejor, una audio novela realizada en el periódico El Espectador. La historia, ficcional en su totalidad, es acerca del padre Andrés Eugenio Santa Cruz, un hombre que cree ser enviado de Dios y quien descubre su simplicidad como mortal tras meterse, imprudentemente, en una serie de conspiraciones en las que arriesgará la vida y, ante todo, su condición de santo alejado del pecado.
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NoticiasTranscripción
00:16Yo confieso en Dios todo lo que nos haremos en el capítulo anterior.
00:33Apenas Danaris se fue, me eché en un sillón a tratar de poner orden en mi vida, a ver las
00:37cosas como eran y no como yo quería que fueran.
00:40Sentía rabia con ella, con la señora Sandoval, conmigo, con el mundo, con los curas, con Dios por supuesto.
00:46Porque era Dios el que los aceptaba, era Dios el que ponía su reino en tantas y tan sucias manos.
00:51Yo les había creído a todos, había confiado en ellos, me les había entregado y me fui convenciendo cada vez
00:57más de que con ellos me salvaba.
00:59Sin embargo, desde el día de la clínica todo comenzó a derrumbarse y ya empecé a caer.
01:03Cuesta abajo en mi rodada como en el tango.
01:06Caí, seguí cayendo, pero en medio de la caída me sobresalté porque alguien había golpeado la puerta.
01:12Golpes pesados, de manos pesadas, que luego de haber abierto la puerta me empujaron y me cruzaron la cara a
01:17punta de un fútbol.
01:19Los tipos me dijeron que por las buenas o por las malas, que me fuera con ellos.
01:22Quise escapar, fue imposible.
01:24Me llevaron por unas escaleras y luego entramos a una especie de sala con una mesa redonda en el centro.
01:29Me ordenaron que esperara.
01:30Oí que se abría una puerta a mis espaldas y enseguida escuché los pasos de tacones de una mujer.
01:36Ay, Padre Andrés, excúseme de nuevo, por favor.
01:40De verdad que no quería conversar con usted de esta manera.
01:42Señora Sandoval, ¿pero a usted le parece secuestrarme a plena luz del día y meterme en el baúl de un
01:46carro y a un...
01:47Tranquilo, ya está conmigo. No me juzgue a la ligera, por favor.
01:55Todo lo bueno de la humanidad se debe al poder, mi querido padre. No tenga dudas sobre eso.
02:00No sé a qué llamará usted bueno.
02:02Nuestro sistema, ni más ni menos. Nuestras leyes, nuestras instituciones e incluso nuestra fe, de la que usted es cultor.
02:10Y usted beneficiaría. Le aclaré. Irónico, pero real.
02:14La señora Sandoval me miró con odio y se sentó de nuevo. Yo le sostuve la mirada y la imité,
02:18puestos a escoger.
02:19Ya no tenía mucho que perder, y sí bastante por ganar.
02:22El hecho de que haya cambiado un millón de veces no quiere decir que vaya a seguir cambiando.
02:26Quizás ahora se siente muy cómoda con lo que hace y en el lugar donde está.
02:30Y ya, ahí se va a quedar. Simplemente por comodidad. O no, por pura conveniencia.
02:35Sus tretas de psicología barata no le van a servir para nada.
02:38No son tretas, señora Sandoval. Es curiosidad. Yo quiero saber quién es usted en realidad y por qué.
02:45Igual la suerte está echada. Nada ni nadie van a poder detener lo que se viene. Así que le diré.
02:51Vamos, levántese y lléveme a donde me dijo. Y mientras caminamos, le voy contando.
02:56Capítulo 10. Morir con un sacerdote.
03:01Salimos. Ya en la calle, haciéndome el idiota, intenté retener la mayor cantidad de imágenes del edificio donde habíamos estado
03:07y del barrio,
03:08que debía ser por los alrededores del Estadio El Campini.
03:10Agarremos un taxi hasta la séptima con 19, a menos de que prefiera caminar.
03:14Caminemos. Si nos cansamos, ahí sí paramos un taxi.
03:18Le advierto, padre, hay mucha gente vigilándonos, por si acaso.
03:21Me imagino.
03:22Pese a lo que había dicho la señora Sandoval, me sentía protegido entre la gente que iba y volvía.
03:27Aunque en realidad no albergaba muchas ilusiones. Los colombianos nos íbamos acostumbrando cada día más a ser insolidarios.
03:34Por miedo, por conveniencia, por viveza, por lo que fuera.
03:37Pero no nos importaba el otro, a menos de que el otro tuviera algo para darnos.
03:41Pensando en nuestra idiosincrasia, le pregunté a mi acompañante, que era acompañante y victimaria, posible torturadora y probablemente asesina.
03:48Si ella creía en la solidaridad.
03:51Pues, ¿qué le digo? En un tiempo creí, como todos, me imagino.
03:55Sin embargo, con el tiempo ya no pensé más en eso. Hay asuntos más importantes.
03:59Más importantes que la solidaridad. Más importantes que el otro.
04:02Hombre, sí, padre. Digamos que tiene que ver con el otro, pero de una manera mucho más grande.
04:07Sus asuntos y los de usted.
04:11Nosotros, usted sabe quiénes somos nosotros, padre. Deje de seguir haciéndose el tonto.
04:15Volvemos a lo mismo.
04:16Y si no sabe, cosa que dudo, ¿para qué quiere saber quiénes somos nosotros?
04:21Para empezar, por saber a quiénes me enfrento. Es muy difícil esto de ser enemigo de un fantasma o de
04:26varios fantasmas.
04:27Está gracioso me parece usted a veces, padre Andrés. Me lo pareció desde que nos vimos la primera vez.
04:32Y ahora que lo dice, supongo que ese encuentro no fue casualidad. De alguna forma estaba presupuestado, ¿cierto?
04:38Ahora que lo pregunta... Sí, estaba presupuestado. Pero fue difícil. Bueno, por un lado fue difícil. Por el otro, usted
04:47lo simplificó todo.
04:48¿Y por qué lo simplifiqué?
04:49Porque se hizo el enfermo. Y nos ahorró tener que enfermarlo. El objetivo era que llegara a la clínica.
04:54¿Para qué? Para que usted me contara toda su sarta de mentiras.
04:57Teníamos que acercarlo.
04:59¿A quiénes?
04:59A mí. En principio a mí.
05:01Para engatusarme.
05:02Cuando llegamos a la séptima le pregunté si podíamos tomarnos una gaseosa por ahí en cualquier tienda.
05:07Sonrió. No supe si por mi petición o por haberle dicho que lo que había pretendido era engatusarme.
05:12Relajada. Incluso alegre. Me dijo que no había problema, que podíamos tomarnos algo. Que ella invitaba.
05:17Para seguirlo engatusando, dijo en voz bastante baja, como para sí, pero para mí.
05:22Que no entiendo. De verdad que no entiendo para qué querían acercarme. A mí, a ustedes.
05:27Sean los que sean. O a usted. Yo soy un simple cura y nada más. Y eso.
05:32Por eso usted era el perfecto. Y es y sigue siendo el perfecto.
05:36¿Por simple?
05:37Pongámoslo en otros términos.
05:38¿Cuáles, por ejemplo?
05:39Ingenuo. Inocente. Una buena persona. Un creyente. Un tipo solidario. Como a usted le gusta. Eso. Todo eso.
05:47Antes de seguir con nuestro diálogo, nos topamos con la misma tienda donde unos días antes había celebrado mi genialidad
05:53de buscar y de encontrar la dirección de la señora Sandoval.
05:56La tienda de la cerveza. Y le dije que entráramos ahí y que ese lugar me traía buenos recuerdos.
06:01Nos atendió la misma mesera de antes, igual de sonriente y de amada.
06:04Padre, cuánto gusto. ¿Cómo ha estado? Espero que tan bien como la última vez que lo vi.
06:10Todo cambia. Pero bien, todo bien. Muchas gracias. Solo pasamos por una gaseosa.
06:14Mientras la mesera nos iba diciendo qué gaseosas tenía para ofrecernos, la señora Sandoval salió a la puerta de la
06:19tienda y les hizo algunas señas a dos tipos que estaban del otro lado de la calle.
06:23Luego entró. Me dijo al oído que ya regresaba, que no se me ocurriera ninguna gracia.
06:27Preguntó si había un baño decente. Sonrió cuando la mesera le dijo que sí, que tan decente como ella.
06:34Y retornó a los cinco minutos. Yo pensé en escaparme, por supuesto.
06:38Pero sabía que a la vuelta de la esquina me iban a atrapar y mil cosas más.
06:41No tenía más alternativa que seguir con aquel juego misterioso y mientras seguía, tratar de saber algo más.
06:48Nos sentamos frente a frente. La verdad era que de la señora Sandoval surgía un magnetismo.
06:53Como a mí, me turbaba. Cuando la observaba, como en aquel momento, perdía la razón.
06:57Me costaba enhebrar las palabras. Se me olvidaba. Ni en medio de mis olvidos.
07:01Ella aprovechaba para cambiarme de tema y escabullirse. Aunque parezca absurdo.
07:05Cuando me clavaba sus ojos y me sonreía, dudaba. Dudaba de si lo que quería era desentrañar todo aquel drama
07:11que ya tenía tintes de tragedia.
07:13O seguir perdiéndome en su mirada.
07:15Llevado por el instinto y emocionado por una vieja canción de Rafael que salía de una lejana radio.
07:20Pedí una cerveza y comencé a tararear por debajo de la voz de la radio.
07:24Yo soy aquel que cada noche te persigue. Yo soy aquel que por quererte ya no vive.
07:28El que te espera. El que te sueña. Aquel que reza cada noche por tu amor.
07:33Yo soy aquel que por quererte ya no vive.
07:44El que te espera. El que te espera. El que te espera. Aquel que reza cada noche por tu amor.
07:58Yo soy aquel que por tenerte da la vida. Yo soy aquel que estando lejos no te olvida.
08:11El que te espera. El que te espera.
08:28De sus amigos de afuera no estaban y no iban a estar. Y se la llevaron.
08:31Al principio a la fuerza. Luego a paso normal.
08:34Seguro la amenazaron pero yo no quise seguir viendo.
08:37Dejé algo de plata en la mesa. Me acabé la gaseosa de un solo trago.
08:40Y salí hacia el lado contrario del que ellos habían tomado.
08:43Caminé y corrí. Caminé y corrí hasta que llegué a la Universidad Javeriana y me senté en un banquillo frente
08:48a la biblioteca.
08:49Protegido por los estudiantes. Y en el camino supuse que los tipos que se habían llevado Lucrecia Sandoval
08:54eran tipos del gobierno de esos con los que trabajaba. O se hacía la que trabajaba.
08:58O estaba obligada a trabajar. O eran algunos de los que la chantajeaban.
09:02Los de la carta que me había dejado por debajo de la puerta del cuarto de mi hotel el otro
09:06día.
09:07Le pedí un cigarrillo a un estudiante que me lo lanzó encendido con una sonrisa.
09:11Y continuó su camino. Y ahí a salvo entre la multitud haciendo un mapa mental de todo lo que había
09:16ocurrido en los últimos días.
09:17Me convencí de que la señora Sandoval era socia en algo y de algo del padre Benito y del párroco
09:23de la iglesia de San Francisco.
09:24Y de que las plumas que buscaban entrañaban un secreto que olía a plata. A muchísima plata.
09:29Que debía ser para financiar alguna empresa gigantesca. Una empresa política o parapolítica.
09:35O lo que fuera. Pero algo grande porque no me iban a necesitar para robar unas simples plumas y ya.
09:40La señora Sandoval había sido muy clara.
09:42Me habían buscado y encontrado por mi ingenuidad. Por mi no saber nada.
09:46Y uno no busca a alguien inocente, solidario y buena persona, creyente como dijo.
09:52Para robar unas simples plumas.
09:53O para atracar un banco no.
09:55Un millón de veces no.
09:56Uno busca a un idiota como yo.
09:58Porque todo el mundo confía en los idiotas como yo.
10:01Y les abre las puertas y les cuenta sus secretos.
10:04Seguramente me querían para que fuera un señuelo de algo y para alguien.
10:08Otro asunto por resolver y para eso debía ir al seminario una vez más.
10:12O visitar al padre Anastasio en su parroquia de San Francisco.
10:16Y buscar, como decía Tomás, la pluma esa.
10:18Tenía que arriesgarme una vez más, fuera lo que fuera.
10:21En últimas, ya no tenía mucho más que perder.
10:23Apenas me acabé el cigarrillo pasó de nuevo el muchacho que me lo había regalado.
10:26Me saludó y se sentó a mi lado.
10:28Usted no parece estudiante, a menos que...
10:30No, no lo soy.
10:31En realidad, nada.
10:33No soy nada.
10:35Como que está en un mal momento, ¿no?
10:37Ni se imagina.
10:38Todo tiene solución, viejo.
10:39Fresquése.
10:40Bueno, casi todo.
10:42Venga, ¿quiere otro cigarrillo?
10:44Gracias.
10:44Se lo paso a cambio de que me diga qué le pasa.
10:47Tal vez yo le pueda ayudar.
10:48Tal vez yo tenga la solución a sus líos, viejo.
10:51Es un lío bravo.
10:52Ni yo lo entiendo bien.
10:53Pero perdón, mucho gusto.
10:55Mi nombre es Andrés Santacruz, padre Andrés Eugenio Santacruz, para ser bien exacto.
11:00Ah, pero mire usted, un padre.
11:02Bueno, mucho gusto.
11:03Yo soy Fernando.
11:05Luego de darme la mano, el muchacho se puso a tararear el Ave María de Händel,
11:08moviendo los brazos y dirigiendo su propia orquesta imaginaria.
11:12Al final, con la misma pose, cantó parte de los coros y en alemán.
11:16La música de iglesia es hermosa.
11:18Yo hacía parte de un coro en los primeros semestres de la universidad,
11:21pero ni sé por qué me salí.
11:23Era lindo. Cantar y hacer música debe ser de lo más lindo que hay en el mundo, viejo.
11:28Sí, sin duda. Ojalá todos fuéramos músicos.
11:31Como decía un amigo, los músicos hablan de música y hacen música.
11:35No tienen tiempo para estar robando o matando.
11:37Qué bien, su amigo. Bueno, digo, por lo que dice.
11:40Pero bueno, ustedes hablan de cosas así, ¿no?
11:43De Dios y de los milagros y eso es bonito también.
11:46O sea, no van por ahí robando y matando.
11:49Ay, hombre, Fernando. Me gusta que tengas idea.
11:52¿O no es así?
11:53En general supongo que sí, que es así.
11:55Pero hay excepciones. Hay gente de todo y para todo en este mundo.
11:59Eso es cierto también.
12:01Muy cierto.
12:02Bueno, padre, muchas gracias.
12:04Aquí le dejo mi número, por si cualquier cosa.
12:07Muchas gracias.
12:08Vaya con Dios.
12:09Ha sido usted muy amable.
12:10Fernando se marchó con su música a otra parte, como decían por ahí.
12:14Parecía un buen tipo, sin embargo, yo cada día estaba más paranoico.
12:22Así, amén.
12:27Apenas lo vi irse, empecé a pensar que era un infiltrado.
12:30Uno de aquellos tipos del grupo de la señora Sandoval o de otro grupo, porque al aparecer eran varios.
12:35El de ella, el de los que la chantajeaban, el de los del gobierno, el de Tomás, el muchacho de
12:39la Candelaria y la señora Esmeraldas.
12:41El de los que habían asesinado a Pinzón, el compañero de oficina de Lucrecia Sandoval.
12:45Y probablemente había más y más.
12:48Lo cierto, pensaba, al ver a Fernando mientras subía unas escalinatas que iban hacia el edificio de Pablo VI y
12:53perderse después,
12:54era que yo no hacía parte de ningún grupo.
12:57Estaba en la mitad de un conflicto de proporciones mayúsculas.
13:01Solo, absolutamente solo, a merced de un montón de gente sin nombre.
13:06Indeciso, vencido.
13:07Me recosté, cerré los ojos, resoplé varias veces y me levanté para ir al seminario.
13:12Aunque don Roberto hiciera parte de alguno de aquellos enredos, tenía la boca suelta.
13:16Y muy en claro quedaba información a cambio de algo.
13:20Mi algo eran las plumas, muy a pesar de que no las tenía.
13:23Puro humo.
13:24Ni siquiera tenía una.
13:25Pero ellos, todos ellos creían que sí.
13:27Caminé unas cuadras y por las sesenta, le pedí a un camionero que si me podía llevar hasta el seminario.
13:32Le eché el viejo cuento de que era cura y bla, bla, bla, bla, bla.
13:35Y ese cuento siempre era infalible.
13:38El señor me hizo una reverencia y me dijo que por supuesto que él me llevaba a donde necesitara.
13:42Le repetí que al seminario le dije que mil gracias.
13:44Que cada vez era más difícil conseguir que alguien le hiciera aún un favor al tipo.
13:49El tipo me contó que se llamaba Eugenio y que hacía trasteos.
14:05Yo no sabía cómo era, pero lo intuía.
14:07Y si aquel camionero decía lo que decía, algo de razón debía tener.
14:11En medio de sus quejas, llegamos.
14:13Como última gentileza, Eugenio me dijo que él esperaba a que me abriera, que no me hiciera problemas.
14:18Traté de convencerlo para que se fuera y en esas estaba cuando vi que don Roberto salía de su caseta
14:23a toda prisa con el saco en la mano y la camisa abierta.
14:26¿Algo pasa, Eugenio?
14:27Espere, espere, espere un momentico.
14:29Sí, es mejor que me espere un poco.
14:30Me bajé de un salto y corrí a la reja.
14:32Don Roberto me vio y me preguntó si el camión era mío.
14:35No, don Roberto, ¿pero por qué? ¿Qué pasa?
14:40Don me dijo desesperado, se metió al camión y me jaló para que yo entrara.
14:49Decía, gritaba.
14:50Eugenio arrancó y el camión dio un brindo.
14:53Don Roberto le agradeció.
14:54Le dijo que después cuadraban que no era gratis, pero que era urgente, de vida o muerte.
14:58Y se volteó y me dio las gracias a mí también mientras se secaba el sudor de la cara con
15:02la camisa
15:03y buscaba entre los bolsillos de su saco un papelito.
15:14Don Roberto looked back, back to the side, back to the side, back to the side, back to the side.
15:18When we took the seat, he told us that they were going to take his daughter to 20 years old.
15:21But how do you know?
15:25Do you trust?
15:59We passed one, two and three cars in red.
16:02Eugenio chancleteaba como podía, el camión se bamboleaba.
16:06Nosotros también.
16:07Todos los carros que pasaban por el lado o por las calles adyacentes eran ellos.
16:11Todos eran ellos los enemigos.
16:13Más enemigos, ellos, ellos, ellos, ellos.
16:15Los enemigos de Don Roberto, los míos, los de la señora Sandoval, los del Padre Benito, los de Cristo y
16:20sus apóstoles, los de todos los santos.
16:22Ellos, ellos.
16:23¿Y no le dijeron quiénes iban a llevar a Rocío?
16:31Llegamos a la avenida sur, otra vez la luz entró.
16:34Vemos un carro negro y grande bajar desde la suba en sentido norte-sul.
16:55En el siguiente capítulo...
16:58No, pero espere. ¿Pero y los tipos? ¿Y si se murieron o necesitan ayuda?
17:04Disculpe, disculpe, mi señora. Hubo víctimas mortales, heridos. Ustedes no saben si alguien requiere de un sacerdote.
17:09Te le pregunté a una curiosa que observaba como si grabara cada escena.
17:13La señora curiosa sacó de su cartera un pañuelo y del pañuelo una de las plumas con motivos precolombianos.
17:21Yo me quedé callado perplejo.
17:39Yo confío, eso es una audionovela realizada en el periódico El Espectador.
17:42En este capítulo, Fernando Araujo Vélez fue el narrador, Andrés Osorio, el padre Andrés, Manuel Acano, Lucrecia Sandoval, Isabel Ramírez,
17:50la mesera de la cafetería, Nelson Sierra, Don Roberto, al igual que Eugenio, el señor del camión, y Josep Cazañas,
17:56el estudiante de la javeriana.
17:58En este episodio escucharon el Ave María de Händel, Senderito de Amor en voz de Julio Jaramillo, y Yo Soy
18:03Aquel en voz de Rafael.
18:04Además, algunos sonidos son de fonotecas de música y efectos gratuitos.
18:08La música oficial es de Montaña, una banda de rock bogotana que, como ya saben, está buenísima y que pueden
18:13conocer con el link que les dejamos en los comentarios.
18:15La idea original es de la sección de cultura de El Espectador, integrada por Laura Valeria López, Laura Camila Arevalo
18:21Domínguez, Josep Cazañas y Fernando Araujo.
18:23Este último, además, es el libretista.
18:25El diseño sonoro, la edición y la producción son realizadas por David Guarín.
18:29Muchas gracias a todos los que han comentado y a los que han compartido este proyecto.
18:33Les recordamos que esta audionovela, los podcasts, las investigaciones, los documentales y otros contenidos que se hacen en El Espectador
18:40se realizan gracias al compromiso de todos ustedes con el valor de la información, de las historias.
18:45Por eso es importante que nos apoyen con su suscripción, para poder seguir adelante con la elaboración de contenidos de
18:50calidad.
18:51Una vez más, gracias por escucharnos.
18:56Gracias.
18:57Gracias.
19:12Gracias.
19:14Gracias.
19:14Gracias.
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