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El padre Andrés se fugó del seminario, su vida como fugitivo hasta ahora comienza, escaparse será una rutina. Sin importar cuánto huya, pronto se dará cuenta de que Lucrecia Sandoval sabe cómo encontrarlo. Su paranoia no es una simple enfermedad porque en este lío ya hay más de un muerto.
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00:22En el capítulo anterior,
00:24en la medida en que Don Roberto se retiraba,
00:26yo miraba el papelito que me había dado
00:28e intentaba prenderme de memoria el número.
00:30Entonces, llegó el taxi por mí y me llevó al hotel.
00:33En el camino pensé que llamaría a la señora Sandoval al día siguiente,
00:36pero cuando llegué a la habitación y vi el teléfono tan solo, tan ahí, tan a disposición,
00:41levanté el auricular y marqué.
00:422-13-33-69.
00:44Apenas el disco se devolvió del último número colgué.
00:47Y apenas colgué caí en cuenta de que don Roberto había anotado el teléfono de memoria,
00:51así como así, sin copiarlo de ninguna parte.
00:54Era obvio que había algún tipo de relación entre ellos.
00:56Y una relación estrecha.
00:59Lucrecia Sandoval, ¿se encuentra ella?
01:02¡Lucrecia! ¡Que la necesitan en la puerta, un hombre!
01:05Otra vez los segundos, los números, las cuentas, la espera, la impaciencia, el temor, la angustia.
01:11Otra vez el misterio, el creer que la vida toma.
01:15Cabían unos instantes en la posible y necesaria presencia de una sola persona.
01:19Lucrecia Sandoval.
01:20No, señorito, lo lamento. Parece que salió.
01:24No quise preguntar si regresaba más tarde o no.
01:26Si se había ido de viaje o si se había muerto.
01:29Solo agradecí y me largué y camino hacia ninguna parte en especial.
01:32Fui tratando de recordar quién me habían hecho señorito últimamente.
01:35Hasta que me acordé de la señora de las Esmeraldas.
01:38Doña Esmeraldas.
01:39La Doña Esmeraldas misteriosa y confianzuda de la trece con Jiménez,
01:43que me envió al centro donde el tal Tomás,
01:46y apenas se me vino a la cabeza el tal Tomás,
01:48caía en cuenta de que no había ido a verlo al día siguiente de nuestro encuentro,
01:51como había dicho que lo hiciera.
01:53En aquel momento la historia de Tomás y de Doña Esmeraldas
01:56y de las plumas con motivos precolombinos parecía historia antigua.
01:59Sin embargo, era parte de toda la historia.
02:02No la podía ignorar.
02:03En realidad no podía ignorar nada.
02:05Por eso en vez de perder el tiempo dándole vueltas a la manzana de la casa de la señora Sandoval,
02:09decidí ir al puestico de Tomás que me vio
02:11y me hizo cara de que conmigo no se podía,
02:13o algo por el estilo.
02:20Capítulo 8
02:21Que la patria y Dios se lo agradezcan
02:26Ruegué pa' que ve las plumitas no sea otro lío o el mismo lío pero más grande, padre.
02:30Cuénteme, ¿y habló con Rosa?
02:31Sí, sí, claro que sí, hablé con Rosa, hablamos mucho, todos los días si quieres saber.
02:35Ah, sí, qué bien.
02:37¿Y lo de las plumas?
02:38También, padre, también hablábamos de las dichosas plumas, cómo no.
02:41Pero como ella dice, pues necesitamos combustible.
02:44Sí, sí, claro que sí, venga.
02:46Apenas dejé una manotada de billetes sobre el mostrador de su tienda,
02:49Tomás cambió de cara y le subió el volumen a la radio,
02:52que transmitía noticias sobre las que unos tipos discutían.
02:55Mire, padre.
02:56Mire, padre, eso es como una de esas películas en las que todo el mundo muere por encontrar una clave.
03:00¿Y la clave es...?
03:01Pues la clave son las plumas, obviamente, las plumas, mi padrecito, ahí está todo el misterio.
03:06Ajá, ya voy comprendiendo.
03:08¿Qué?
03:08Pues lo del misterio y las claves.
03:09Hace unos años, unos cinco por ahí, si no estoy mal,
03:12un señor muy importante, con mucho billete, hizo una consignación en un banco de afuera.
03:17¿Seguro suizo o esas islas por allá del Caribe? Yo no sé.
03:20El caso es que fue mucha plata que puso ahí, era plata en serio, ¿sí me entiende?
03:24Sí, lo sigo.
03:25Pues bien, pille, al tipo lo mataron y como que él sabía que lo iban a matar,
03:29entonces pues nada, escribió el número de la cuenta en la parte de adentro de cinco estilográficas
03:33y le entregó una a cinco personas.
03:36¿Una para cinco?
03:36No, no, no, padre, ¿cómo va a ser una para cinco?
03:39¿Acaso cree que le van a partir en cuatro pedazos?
03:41Una a cada persona.
03:43Cinco plumas, cinco personas, ¿sí?
03:45Y pues el número de la cuenta y la clave y todas esas vainas que yo la verdad ni entiendo
03:49estaba dividido en las cinco lapiceras esas de los muñecos precolombinos que usted sabe y está preguntando.
03:55Y quien las reúna tiene la clave y tiene la plata.
03:57Y usted es muy pilo, padre, muy pero muy pilo, lo felicito.
04:00¿Y quiénes tienen los estilógrafos?
04:02¿Usted por qué anda metido en este baile?
04:04¿Y Doña Rosa, la señora de las esmeraldas, por qué me mandó a que hablara con usted?
04:08Ah, vamos por partes, padrecito, si quiere.
04:11Ya sabe cuál es la condición para que yo siga hablando, ¿no?
04:14Aunque le aclaro que no hay garantías, no hay garantías de nada, ¿no?
04:17Como en el póker.
04:18Usted paga por ver y si no hay nada que le guste, pues nada, quejarse al mono de la pila.
04:22Pues más le vale que la información valga para algo.
04:25O más me vale a mí, porque este paso...
04:27Como si acabara de perder una partida de póker de esas de las películas, saqué otro poco de billetes y
04:32se los dejé de nuevo encima del mostrador a Tomás.
04:35Ya estaba lanzado.
04:36No me podía detener.
04:37El riesgo valía la pena.
04:39Yo ando metido en este baile, así como usted dijo, porque la señora Rosa, pues, me metió a bailar.
04:44¿Y se puede saber por qué o pa' qué?
04:46Vea, cuando asesinaron al señor de la plata, unos meses después, llegaron unos curas.
04:51Dos para ser exactos, porque ya sé qué va a preguntar.
04:54Y pues nada, contrataron a la señora Rosa para que les investigara eso de las plumas.
04:58O sea, para que les averiguara con sus contactos en nuestro mundo, ese que ustedes llaman el bajo mundo, quién
05:04tenía dos de esas plumas.
05:05Y los sacerdotes, supongo yo, eran el párroco de la iglesia de San Francisco, ¿y cuál más?
05:12No, no, no, yo solo sé del padre Anastasio.
05:14¿Cómo no saber de él? Todo un santo en serio, ese padre sí que inspira respeto.
05:18Sí, sí, mucho respeto. Pasemos a las otras preguntas, por favor.
05:22Ah, está bien, padrecito, no se habrá ofendido, ¿no?
05:24Hombre, para nada. ¿Por qué me habría de haber ofendido?
05:27No, pues uno nunca sabe, la gente que es muy susceptible.
05:30¿Quién tiene las plumas que faltan, Tomás?
05:31Pues mire, padre, hay un mundo de gente queriendo saber quién tiene esas plumas.
05:35Hasta yo quiero saber quién es el desgraciado que se las robó, o que las compró, o se las encontró,
05:40o lo que sea.
05:41Mira, como que hay plata de veras en ese asunto, hasta yo creo que algún muerto habrá por ahí.
05:45Dios santo, usted me está mintiendo, ¿cierto?
05:47No, padre, yo no le miento. ¿Para qué lo decir mentiras si yo sé que no se van a aguantar
05:51las ganas de seguir con la averiguadera?
05:53Entonces, ¿quién tiene las plumas que no faltan?
05:56Pues, por lógica, yo digo que el padre Anastasio y su amigo, el otro sacerdote.
06:01Ajá, ¿y el muerto?
06:01¿Fuera el señor de la plata?
06:03Sí, Tomás, el muerto que no es el señor de la plata. Usted dijo, hasta algún muerto habrá.
06:08Mire, padrecito, mire, padre. Le voy a contar un secreto. Pero, pues, que nadie sepa que yo le dije, ¿listo?
06:14Cuénteme.
06:14Bueno, listo, vea. Hace como un año y medio, un primo de la Rosa empezó a preguntar por las plumas.
06:18Y supongo que para averiguar cosas se hizo amigo, muy amigo del padre Anastasio. Y el padre Anastasio eso eran
06:25para arriba y el padre Anastasio para abajo y que dónde está y que para qué soy bueno.
06:29Bueno, usted ya sabe. Se hicieron tan amigos que el tipo acabó viviendo en la misma casa cural del padre
06:34Anastasio.
06:35Y así fueron las cosas como durante seis meses o algo más. Y, pues, hasta una noche. Yo creo que
06:42fue esa como la noche en que lo mataron.
06:44¿Cómo?
06:44Nada, son dos pepasos en la cabeza y ya, pues, el cuerpo lo botaron al monte. Por ahí camino a
06:49Monserrate.
06:49¿Y nada? ¿Nimuna pista?
06:51Nada, usted sabe bien cómo es en este país, padrecito. ¿Acaso lo agarran al que quieren agarrar o al que
06:56mata a alguien que les interesa?
06:58El primo de la Rosa, pues, era un don nadie. Una poca cosa para ellos.
07:02¿Pero ese don nadie puede ser una clave en todo esto?
07:04Pues, sí, pero, pues, nada. Eso solo lo pensábamos la Rosa y yo. Y, pues, ahora usted.
07:09¿Y la pluma del padre Anastasio está donde estaba?
07:11Es que, no sé, padre. Yo no sé. La Rosa no había podido ver bien ni traerme el dato. Yo
07:15creo que usted tal vez...
07:16¿Tal vez qué? No me venga con el cuento de que vaya y mire si el padre Anastasio tiene una
07:20pluma.
07:20Usted fue el que dijo eso, no yo. Además, ya hablé con él. Y la verdad, la verdad, no vi
07:25nada.
07:25Y mucho menos una estilográfica de esas características.
07:28Que se puede esconder hasta en el dobladillo una sotana.
07:30Sí. Pero, padre, pues, vea, no pierde nada con volver. A lo mejor el cura ya no está tan cuidadoso.
07:36Mire que es por el bien de todos.
07:37¿De todos? ¿O de la Rosa, como usted le dice? ¿Y de usted?
07:40Y de usted, padre, y de usted. No olvide que fue usted el que vino acá a agitar esa vispero.
07:51Confundido, más que confundido, aturdido, le dije a Tomás que sí y me largué.
07:55En el camino pensé en lo que iba a decirle al padre Anastasio y recordé a la señora Sandoval,
07:59y al padre Benito y a los muertos y a don Roberto y al seminario.
08:02Entre tanta vuelta y tanta pregunta, cayó la noche.
08:06Y con la noche cayeron los interrogantes, los datos, las sospechas, los nombres.
08:11Todo comenzó a sepultarme.
08:12Sabía algo, mucho más que un mes atrás.
08:15Sabía quiénes, o algunos de esos quiénes.
08:18Otros eran un signo de interrogación.
08:19Sin embargo, más allá de lo que me había contado el padre Benito,
08:23cuando lo perseguían, no tenían ni idea de las razones de todo aquel enredo.
08:27El fondo del asunto, o tal vez de los asuntos, aquellos asuntos, estaba muy oscuro.
08:34Pero jamás llegaría a aclararlo si no comenzaba a descubrir a los protagonistas.
08:38Y ahí estaban los dos sacerdotes y ahí estaba la señora Lucrecia Sandoval.
08:42Esos tres encabezaban la lista.
08:44¿Qué tenían en común más allá de Cristo?
08:46Ni idea, no lo sabía.
08:48Tenía que averiguarlo fuera como fuera.
08:49De pronto, de tanto echar globos, recordé al padre de la señora Sandoval.
08:54Su confesión, aquella primera confesión en la sala de urgencias de la clínica.
08:58Cuando yo me hice de enfermo y ella comenzó a hablar.
09:00¿Por qué habló?
09:01¿Para qué?
09:02Con esa señora definitivamente nada era gratuito ni casual.
09:05Había empezado a aprenderlo cuando don Roberto me pasó su número así como así, de memoria.
09:10Y había terminado de aceptarlo cuando fui a su casa.
09:12Que no supe en ese momento si era su casa y menos quién era la señora que me había hablado
09:16a través de una puerta.
09:17Esa noche tomé la decisión de volver allá, aunque más para ver qué pasaba que para hablar con la señora
09:22Sandoval.
09:23Para eso, para eso ya habría tiempo.
09:26A la mañana siguiente, tipo siete y media, me aposté frente a su casa disfrazado de vendedor de periódicos en
09:31un comienzo y luego de barrendero.
09:34Tuve que hacer negocios y contarles mil y una mentiras a dos señores que me encontré por el vecindario.
09:40Imaginé que como iban las cosas en el país, en menos de una hora alguien iba a llamar a la
09:43policía para denunciarme por cualquier barrabasada.
09:46Con los disfraces me sentí seguro, y más que seguro, importante, como en una película.
09:51Recordé al periodista y escritor argentino Rodolfo Walsh, que en sus últimos años había tenido que disfrazarse de mil cosas,
09:57porque los militares de la dictadura de Videla y compañía lo perseguían por sus escritos y su ideología.
10:03Mientras tanto, gritaba lo que me había dicho el vendedor de diarios que debía gritar y como debía gritar, pues
10:08eso era fundamental.
10:09Última hora, última hora, cambio de ministros en el gobierno del presidente, crisis en el gabinete, última hora, removidos los
10:19ministros más importantes.
10:21Una señora que vendía cigarrillos y gaseosas en una caseta, me preguntó si era nuevo, le contesté que sí.
10:26Hey señor, ¿se nota mucho?
10:28No, no, para nada. Es que siempre viene por acá el laucha.
10:32Sí, precisamente él, el laucha. Me pidió que cambiáramos por unos días.
10:36Se fue al norte, que porque allá se venden mal los periódicos, me comentó.
10:39Y yo estaba sin trabajo, así que acá estoy, y acá me tiene mi señora, para lo que se le
10:44ofrece.
10:44Di la vuelta con mi resma de periódicos tres veces, y al final de cada vuelta me detuve en la
10:49calle de enfrente de la casa de Lucrecia Sandoval.
10:52Nadie entró, nadie salió. Por lo menos, cuando yo pude vigilar.
10:56Por eso, en una de aquellas le pedí el favor a la señora de la caseta que echara un ojo.
11:00Que por favor...
11:01No sé, el laucha me pidió que le hiciera ese favor. Algo de amores, creo, porque me guiñó el ojo.
11:06Ay, raro tiene. Es el laucha un día va a terminar en las malas por tanto amor.
11:13Pero sí, listo. Yo le miro la casa a ver qué pasa. Que ya me imagino detrás de quién está.
11:20Usted sabrá.
11:21Es que hay una señora toda bonita que vive ahí. Los tiene bobos a todos. Ojalá salga para que la
11:28vea.
11:28Pues bueno, si sale por algo, usted me cuenta. Que de acá no me voy hoy sin ver a la
11:32tan dichosa señora.
11:33Yo no miento, hombre. Créame.
11:36Antes de empezar a dar la cuarta vuelta, le hice señas de que le recomendaba el favorcito.
11:40Y me fui muy, muy despacio.
11:42Cuando iba volteando por la primera esquina, sentí el ruido de un Volkswagen y giré.
11:47Para no ser tan obvio, me encaramé los diarios en el hombro y me le acerqué al carro.
11:51Pero luego volví a mi camino inicial.
11:53El tipo del Volkswagen era el padre Benito.
11:56Que se bajó con un maletín en la mano y entró por la puerta de la casa de la señora
11:59Sandoval sin siquiera tocar el timbre.
12:02O yo no lo vi.
12:02Cuando lo perdí de vista, regresé a mi rutina.
12:05Y en mi rutina, decidí que tenía que aprovechar la oportunidad e insistir.
12:09Me la tenía que jugar, así que corrí al hotel.
12:11Dejé mi disfraz y los periódicos en el cuarto y me vestí de civil.
12:15Tardé unos 20 minutos.
12:16Al regresar, pasé por enfrente de la señora de la caseta para ver si me reconocía y seguí de largo.
12:21La señora no musitó palabra.
12:23Yo me colgué del timbre de la casona de los Sandoval.
12:25Hasta que alguien abrió la puerta, salió al rellano de la entrada y preguntó.
12:29¿A la orden?
12:29Sí, gracias. Mire, es que estoy buscando a la señora Lucrecia Sandoval.
12:33Apenas pronuncié su nombre, la sombra de antes se volvió persona y la persona era precisamente Lucrecia Sandoval.
12:39Que me vio, me recorrió con su mirada desde los pies hasta los ojos.
12:43Se descompuso, o eso percibí yo.
12:45Y después se puso su mejor máscara para decirme qué gusto.
12:49Hace tanto que no lo veía, padre Andrés.
12:52Gracias, señora Sandoval, gracias.
12:54Pues mire que ayer estuve por acá y pregunté por usted.
12:56Me dijeron que se había ausentado.
12:59Ah, sí, ayer no me dieron la razón, padre. Cuénteme, ¿en qué le puedo colaborar?
13:03Necesito que hablemos a solas y con urgencia.
13:06Tengo unos papeles muy delicados que tienen que ver con usted.
13:08La señora Sandoval torció la boca.
13:11En un primer impulso quiso decirme que siguiera su casa.
13:14Luego, no obstante, se arrepintió.
13:16Tal vez porque recordó que ahí estaba el padre Benito, con las manos.
13:19Me hizo entender que aguardara un poco y entró a su casa.
13:22Salió casi de inmediato con una cartera negra y grande que le colgaba del hombro
13:26y un cigarrillo sin encender entre sus dedos.
13:28Me tomó del brazo y me guió por la acera de su casa hacia el norte.
13:32Sin decirme nada, me empujó con cierta suavidad dentro de un local de empanadas que olía a grasa
13:37y me indicó que subiera por unas escaleras de peldaños verdes.
13:41Yo ahora le alcanzo.
13:41Cegado por su imponencia y por mi inocencia, subí las escaleras verdes sin mirar hacia atrás
13:46y me encontré con un salón en el que solo había un escritorio y dos sillas.
14:00Supuse que era su oficina, algo así, y me asomé por una ventana que daba un patio vacío.
14:05Y esperé.
14:06Y en la medida en que esperaba, comencé a pensar que aquella era una posible emboscada.
14:10En la medida, devolví la película de los últimos minutos
14:12y cada escena me llevaba a pensar que sí, que aquello era una emboscada.
14:16Sin embargo, yo necesitaba hablar con la señora Sandoval.
14:19Tenía que conversar con ella.
14:21Inmerso en mi ingenuidad, en ningún momento dudé de ella
14:24y de que ella me fuera a responder mis preguntas.
14:27Por una parte, sospechaba por el escrito de don Roberto
14:30que ella era la directora de los servicios secretos de alguna entidad,
14:33que podía ser la policía, o el ejército, la armada, o el F-2, o incluso la curia.
14:38Era secreto.
14:39La palabra lo decía todo.
14:41Por otro lado, sin embargo, creía que era la directora de Marras,
14:44pero para la gente de afuera, para la otra gente, no para mí.
14:48Y eso, muy a pesar de que el texto de don Roberto era muy claro
14:51con respecto a que la señora S-XXXX
14:54hacía parte del grupo que me estaba buscando.
14:57De todas formas, por si acaso,
14:58abrí la ventana de aquel misterioso salón
15:00y empecé a diseñar una posible vía de escape.
15:03Si me iban a agarrar, pensé,
15:04eran bastante ingenuos al haberme dejado ahí,
15:06a dos pasos de una ventana que podría abrir
15:09y que me podría llevar al techo de la casa vecina
15:11y de ahí a quien sabía dónde.
15:13Me puse un plazo de cinco minutos.
15:16Fui hasta la escalera, miré hacia abajo
15:17y puse atención para descubrir si alguien hablaba.
15:20Todo era silencio. Silencio y misterio, misterio y miedo.
15:25Miré el reloj. Habían transcurrido treinta segundos.
15:28Bajé dos, tres escalones.
15:30Todo como antes.
15:32O sea, silencio, misterio y miedo.
15:35Oí una lejana sirena.
15:37Imaginé un carro de la policía y después
15:39a varios agentes armados que rodeaban el sitio
15:42y a uno que gritaba por un megáfono que me rindiera
15:44que saliera con las manos en alto.
15:45Sonreí.
15:46Todo era tan absurdo que lo único que calmaba
15:48toda aquella locura era una sonrisa.
15:50Sonreí de nuevo.
15:51Volví a asomarme por la escalera.
15:53Miré que habían pasado un minuto y diez segundos
15:55desde que había definido un plazo
15:57y sin que me importara ni el plazo ni mi imaginación
16:00ni lo que pudiera acontecer,
16:01me escapé por la ventana.
16:03De la ventana salté al techo de una casa vecina
16:05y de ahí a otro y a uno más
16:07hasta que hallé una escalera como de incendios
16:09en la parte posterior de un edificio
16:11y me aferré a ella cual garrapata.
16:13Bajé y a mitad de la bajada
16:14salté a un pasadizo oscuro
16:16repleto de inmensas canecas negras.
16:18Me escondí un rato para respirar
16:20y tomar alguna decisión.
16:21Me declaré oficialmente fugitivo
16:24y me sentí desamparado.
16:26No tenía a nadie a quien recurrir
16:27o al menos no cerca
16:29y tampoco a dónde ir
16:30pues supuse que la señora Sandoval
16:32y su cuadrilla hacía rato
16:33sabían en qué lugar me podían encontrar.
16:35Comenzó a llover.
16:36La lluvia y la basura se mezclaron
16:38y todo me empezó a oler a podrido.
16:40El callejón, la basura, la lluvia,
16:42la señora Sandoval, los curas del seminario,
16:44el padre Benito Tomás,
16:45la señora Rosa, el párroco de la iglesia de San Francisco,
16:49don Roberto.
16:50La lluvia reció.
16:51Pasó el carro de la basura.
16:52Los tipos de oleros negro
16:53y pocas palabras me vieron,
16:55pasaron por encima,
16:56se llevaron las canecas
16:57y las desocuparon.
16:57Uno, como en broma,
16:59me dijo que ahí estaban,
17:00bien limpias mi hermano,
17:01bien limpias,
17:02para que me echara adentro.
17:04Cuando se fueron,
17:05me largué a llorar.
17:06Lloré por mi infancia,
17:07tan lejana en años y en tierra,
17:09por mi adolescencia,
17:11por mis trabajitos,
17:12por mi fe y por mis dudas,
17:13por mis padres y mis tíos,
17:16por el Ave María de Gende,
17:17por todos los otros Ave Marías,
17:19por Dios,
17:20por Dios y el seminario y los novicios,
17:22por Jesucristo y por el seminarista
17:24de los ojos negros de Miguel Ramos Carrión.
17:27Por Ramos Carrión y todos los poetas,
17:29por mi ingenuidad y mi vulnerabilidad.
17:32Por la lluvia,
17:33por la noche,
17:34lloré por el hambre,
17:35por los miserables y por Víctor Hugo,
17:37y lloré por mi no futuro,
17:39porque en ese instante no vislumbraba
17:41ningún futuro importante para mí.
17:43Todo era negro,
17:44como la noche con la lluvia y la basura,
17:46como aquel callejón.
17:47Todo era tan negro que ni cuenta me di
17:49de que había dejado de llover
17:50y de que yo mismo había dejado de llorar.
17:52De pronto,
17:53comencé a sentirme vivo de nuevo,
17:55con fuerza.
17:56Recordé viejas canciones,
17:57pensé en viejos personajes
17:58que se habían sobrepuesto a todo
18:00y habían logrado hacer su obra
18:01fuera la que fuera.
18:02Nietzsche tan prohibido en el seminario,
18:04Dostoyevsky,
18:05tan aceptado,
18:06Kafka, Van Gogh,
18:07Rodolfo Walsh.
18:08Todos tenían su historia
18:09y eran un ejemplo.
18:11Y todos habían luchado
18:12contra la negrura
18:13de tantas cosas.
18:15Invalentonado,
18:16me puse de pie
18:16y caminé entre calles,
18:18siempre pegado a las paredes
18:19o a los muros.
18:20Llegué al hotel
18:20con cara de espanto.
18:22Ni saludé,
18:22ni pregunté nada.
18:24Que no me hablaran
18:24era la mejor de las señales,
18:26pensé,
18:26mientras me miraba
18:27en el espejo del ascensor.
18:29Significaba,
18:29o podía significar,
18:30que ni la señora Sandoval
18:32ni sus cómplices
18:32habían ido a buscarme.
18:34Me vi demacrado,
18:35pero felizmente demacrado.
18:37Sentía que de nuevo
18:38era protagonista de algo.
18:39Y así llegué a mi habitación,
18:40la 403.
18:42Apenas entré,
18:43eché un vistazo rápido.
18:45No noté nada extraño.
18:46Me bañé,
18:46volví a leer
18:47el palimpsesto de Don Roberto.
18:49Anoté posibilidades,
18:50vi de nuevo lo original
18:51y concluí que los únicos
18:52que podrían colaborarme
18:53en lo que necesitaba,
18:55irónicamente,
18:56eran Tomás
18:56y la señora Esmeraldas.
18:58Pues eran los únicos
18:59que no tenían nada que ver
19:01con la curia.
19:02De alguna manera,
19:03asocié a la iglesia
19:04con las plumas
19:04y las plumas
19:05con algún tipo de mafia.
19:06Tomás
19:07y la señora Esmeraldas
19:08podrían ser una mafia,
19:09pero lo eran de frente,
19:11sin sotanas,
19:12ni discursos,
19:13ni biblias de por medio.
19:14Yo mismo me sentí
19:15un impostor.
19:16Aunque huyera,
19:17aunque estuviera imbuido
19:18en el lío
19:18de las estilográficas
19:20y la cuenta secreta,
19:21seguía siendo un sacerdote,
19:23ordenado según
19:24todos los preceptos
19:25de la iglesia.
19:26Sin sotana,
19:26pero cura.
19:27Así cual impostor
19:28me quedé dormido.
19:30Cuando me levanté,
19:31tipo seis de la mañana
19:31del día siguiente,
19:32vi un sobre
19:33a pocas cuartas
19:34de la puerta
19:34de mi cuarto.
19:35En un principio,
19:36creí que aún estaba
19:37entre sueños,
19:38pero en pocos segundos
19:39brinqué de la cama
19:40y fui a ver
19:40de qué se trataba.
19:41Antes de abrirlo,
19:42salí al hall
19:43para ver si había alguien,
19:44una sombra de mañana
19:46que se estuviera escurriendo
19:47por el pasadizo.
19:48Obviamente,
19:49no había nadie.
19:50Arriesgando lo que tuviera
19:51que arriesgar,
19:52dejé el sobre
19:52sobre una de las mesitas
19:53de noche
19:54y salí a comprar
19:54un paquete de cigarrillos.
19:57Encontré una tienda abierta
19:58a pocos metros del hotel.
19:59Cuando regresé a mi cuarto,
20:00tomé el sobre.
20:01Lo abrí como cuando
20:02de niño abría
20:03los regalos de Navidad
20:04a la que saliera.
20:05Había dos hojas,
20:06escritas en una
20:07suntuosa caligrafía
20:08que, supuse,
20:10era de mujer.
20:11Miré el encabezado.
20:13Reverendo Padre Andrés.
20:15Vi cuatro o cinco
20:16palabras regadas
20:17por las hojas
20:18y leí la firma
20:19L.S.
20:22Temblé.
20:23Las hojas comenzaron
20:24a bailar.
20:25Encendí un cigarrillo
20:26y leí de nuevo
20:27el final.
20:28Aquellas dos iniciales,
20:29L.S.
20:30Eran la vida.
20:31Me parecieron la vida
20:33muy a pesar
20:33de la señora Sandoval
20:34y de mí.
20:35Muy a pesar de todo,
20:37sobresaltado aún
20:37por la firma
20:38de aquellas dos hojas,
20:39comencé a leer
20:40en voz baja
20:40y despacio,
20:42alternando mi voz
20:43con la que recordaba
20:44de Lucrecia Sandoval.
20:45Reverendo Padre Andrés,
20:47espero sepa disculpar
20:48mis posibles errores
20:49en esta carta
20:50y sobre todas las cosas
20:51el atrevimiento
20:52que me he tomado
20:53para escribirle
20:54y enviarle
20:54estas letras
20:55a su hotel.
20:56No soy muy dada
20:56a escribir,
20:57también quiero ofrecerle
20:58excusas por haberlo dejado
21:00ayer en el mezanín
21:01de la tienda
21:01de Don Jerónimo.
21:02No era mi intención.
21:04Cuando estaba a punto
21:05de subir con una bandeja
21:06de café y panes,
21:07me llamaron de urgencia
21:08para un asunto personal
21:09en la casa,
21:10que como usted ya sabe,
21:11está ubicada
21:12a pocas cuadras
21:13de la tienda.
21:13Habiendo hecho
21:14la anterior aclaración,
21:15comienzo con el asunto
21:16que me tiene preocupada
21:17y es el documento
21:18del cual usted
21:19tuvo a bien comentarme.
21:21Si no estoy mal,
21:22sé de qué se trata.
21:23No me preocupa
21:24que esté en sus santas
21:25y reverendas manos.
21:26Me preocupa
21:27lo que diga ahí
21:27la opinión que usted
21:28se habrá hecho
21:29de mi persona.
21:30Digamos,
21:31para empezar a entendernos,
21:32que ese documento
21:33lo escribí y firmé
21:34en una situación
21:34muy particular.
21:36Para serle franca,
21:37no estaba en mis cabales.
21:38La confesión
21:39que usted tiene
21:40en su poder
21:40me fue arrancada
21:41bajo el influjo
21:42de drogas alucinógenas.
21:43Se preguntará
21:44con justa razón
21:45por qué me hallaba
21:46yo en ese estado.
21:47Por el momento,
21:48solo podré decirle
21:49que la noche anterior
21:50había estado
21:51sumamente alterada
21:52en medio de una situación
21:53profundamente compleja.
21:54Para tranquilizarme,
21:56la persona con la que
21:57me encontraba
21:57me dio a beber
21:58un trago de whisky,
21:59que como se podrá imaginar,
22:00no fue únicamente un trago.
22:02Digamos,
22:02para salvar mi integridad,
22:04que no supe
22:04qué fue lo que aconteció
22:05después de los primeros
22:06dos vasos de whisky.
22:08Cuando volví a tener
22:08un poco de conciencia,
22:10me encontraba solas
22:11en un apartamento
22:11que no reconocí.
22:13Al llegar a mi casa,
22:14no viene a cuento
22:15cómo recibí la llamada
22:17de una mujer
22:17que me leyó
22:18la declaración
22:19que usted tiene
22:19en su poder.
22:20Me aclaró
22:21que era mi letra,
22:22esta misma letra
22:23con la que le escribo,
22:24con unos años menos,
22:25por supuesto,
22:25y que llevaba mi firma.
22:27Cuando finalizó la lectura,
22:28me dijo que estaban
22:29dispuestos a negociar
22:30conmigo,
22:31que me volverían
22:32a contactar,
22:33y colgó.
22:33Desde ese preciso instante
22:35estuve pendiente
22:36del teléfono,
22:37hasta que la mañana siguiente
22:38un señor se comunicó
22:39conmigo.
22:39Me dijo
22:40que habían acordado
22:41negociar en unos términos
22:42que serían accesibles
22:43para mí.
22:43Como si hubiera comprado
22:44una nevera a un televisor,
22:46me informaron
22:46que debía pagarles
22:47una suma X mensualmente,
22:49por un tiempo
22:49de cinco años.
22:50No era necesario
22:51que me dijeran
22:52lo que podía ocurrir
22:53si llegara
22:53a incumplir la negociación.
22:55Antes de finalizar
22:56la comunicación,
22:57porque aquello
22:57no fue una conversación
22:58y mucho menos
22:59una negociación,
23:00como decían,
23:01el señor me dio
23:02la orden
23:02de que fuera
23:03un apartado postal
23:04en el edificio
23:04del Cine Libertador,
23:06en la 62.3,
23:07y que recogiera
23:08un recibo allí
23:09con los términos
23:10de la negociación.
23:11Me dirigí
23:12hacia el sitio indicado
23:13apenas el señor colgó.
23:14Cuando arribé
23:15a la oficina postal,
23:16un funcionario
23:16de medio rango
23:17me llevó al depósito.
23:19Me entregó una llave
23:19y se apartó
23:20para que yo recogiera
23:21el mencionado recibo,
23:22que decía exactamente
23:23lo que el señor
23:24me había informado
23:25antes por teléfono.
23:26Cuando salí de ahí
23:27miré a todos lados
23:28y empecé a sentir
23:29una desagradable
23:30sensación de paranoia.
23:32Supuse que alguien
23:33me vigilaba,
23:34o la señora
23:34que me había hablado
23:35el día anterior,
23:36o el señor
23:36de la mañana siguiente
23:37u otra persona.
23:38El recibo,
23:39que en realidad
23:40era una hoja
23:40de instrucciones,
23:41indicaba el monto
23:42de las cuotas,
23:43el plazo de cinco años,
23:45como me lo habían
23:45advertido antes,
23:46y una dirección
23:47a donde debía
23:48llevar el dinero.
23:49La primera entrega
23:49debía realizarla
23:50los cinco días.
23:52Haber entendido
23:52las instrucciones,
23:53me tranquilizo un poco,
23:54y en ese estado,
23:55de inmediato,
23:56me dirigí a la dirección
23:57que me habían anotado
23:58en la hoja.
23:59Llegué en menos
24:00de veinte minutos.
24:01Mi sorpresa
24:02fue mayúscula
24:03cuando descubrí
24:04que el lugar
24:05al que debía
24:05llevar el dinero
24:06era el seminario
24:07mayor de Bogotá.
24:08Apenas divisé
24:09el número
24:09de la placa
24:10de la entrada,
24:10seguí de largo
24:11hasta que me detuve
24:12en una panadería,
24:13ubicado unos metros
24:14al norte
24:14de los edificios
24:15de los oficiales
24:16del ejército.
24:17Necesitaba pensar.
24:19No se lo voy a negar.
24:20Dudé que la dirección
24:21de la hoja
24:21concordara
24:22con la del seminario.
24:24Creí
24:24que había un error.
24:26Pensé en regresar
24:27y constatarlo,
24:28pero luego se me ocurrió
24:29una idea mejor.
24:30Mirar en el directorio.
24:31Pedí prestado uno
24:32y constaté
24:33que las dos direcciones
24:34se correspondían.
24:36No había errores.
24:37Más intrigada
24:38en ese momento
24:39por el asunto
24:39del seminario
24:40que por el chantaje
24:41del que estaba
24:42siendo víctima,
24:42me devolví a la casa.
24:44Yo conocía
24:44de tiempo atrás
24:45al superior del seminario
24:47el padre Benito,
24:48como usted lo ha podido
24:49comprobar
24:50por las dos veces
24:51que nos hemos visto.
24:52Una vez llegué,
24:53lo llamé
24:53sin siquiera mirar la hora.
24:55Nadie me respondió
24:56pues debían estar
24:57en misa de once.
24:58Volví a llamarlo
24:58cuarenta minutos más tarde
25:00cuando calculé
25:01que ya estaba
25:01en disposición
25:02de responder.
25:03Así fue.
25:04Me saludó
25:04con una gran amabilidad
25:06y me preguntó
25:06en qué podía hacerme útil.
25:08Le pedí una cita
25:09con urgencia.
25:10Luego de pensar
25:10un rato
25:11y seguramente
25:12de mirar
25:12en su agenda
25:13dijo que podía verme
25:14al día siguiente
25:15a las tres de la tarde,
25:16pero que si el asunto
25:17era de suma importancia
25:18podía decirle
25:19lo que acontecía
25:20por teléfono
25:21y en ese mismo instante.
25:22Prefería hablarlo
25:23en persona.
25:24Como a usted ahora,
25:25le conté todo
25:25desde la noche
25:26en la que me tomé
25:27los whiskeys
25:27hasta cuando constaté
25:28las direcciones
25:29de la hoja
25:29y del seminario.
25:30Cuando acabé,
25:31el padre Benito
25:32se sentó a mi lado,
25:33me tomó de las manos
25:33y me dijo
25:34que los designios
25:35del señor
25:35eran insondables.
25:37Me convidó
25:38a rezar el rosario
25:39con él.
25:39Pese a mi incertidumbre
25:41y a mi desesperación,
25:42haber rezado
25:42con el padre Benito
25:43me calmó.
25:44Al terminar,
25:45nos dimos la bendición
25:46y me preguntó
25:47qué era lo que me tenía
25:48tan alterada
25:48la noche de los whiskeys.
25:50No quería contarle
25:51a nadie
25:51lo que me había ocurrido
25:52por mi culpa.
25:52Sin embargo,
25:54no tuve alternativa.
25:59En el siguiente capítulo
26:02Desde hace siete años
26:03trabajo en una oficina
26:04gubernamental
26:05en la que se manejan
26:06asuntos fundamentales
26:07del gobierno nacional.
26:08Allí soy una simple secretaria
26:10que toma nota
26:11de lo que ocurre
26:12en las reuniones,
26:12de lo que se decide
26:13y de lo que se investiga,
26:15etcétera, etcétera.
26:16Pues bien,
26:17unos meses atrás
26:18me contactó
26:18un oficial retirado
26:19de las Fuerzas Armadas
26:20y me convenció
26:21de que trabajara con él
26:22y con su agencia
26:23en una labor de espionaje.
26:25En síntesis,
26:26debía proveerle información
26:27sobre los enemigos
26:28de la patria,
26:29es decir,
26:29los comunistas
26:30que hubiera dentro
26:31del gobierno.
26:32Señora Sandoval,
26:33¿pero a usted le parece
26:33secuestrarme a plena luz
26:35del día
26:35y meterme en el baúl
26:36de un carro
26:36y aún más después?
26:40Yo confieso,
26:41es una audionovela
26:42realizada en el periódico
26:43El Espectador.
26:45En este capítulo
26:46Fernando Araujo Vélez
26:47fue el narrador,
26:48Andrés Osorio,
26:49el padre Andrés,
26:50Manuel Acano,
26:51Lucrecia Sandoval,
26:52Felipe García Altamar,
26:54Tomás,
26:54y Mónica Vargas,
26:56la señora de la caseta.
26:57En este episodio
26:58escucharon
26:58el Ave María de Händel.
27:00Además,
27:00algunos sonidos
27:01son de fonotecas
27:02de música
27:02y efectos gratuitos.
27:04La música oficial
27:04es de Montaña,
27:05una banda de rock bogotana
27:07que está buenísima
27:08y que pueden conocer
27:08con el link
27:09que les dejamos
27:10en los comentarios.
27:11La idea original
27:12es de la sección
27:13de Cultura
27:13de El Espectador,
27:14integrada por
27:15Laura Valeria López,
27:16Laura Camila
27:16Evalo Domínguez,
27:18Josep Cazañas
27:18y Fernando Araujo Vélez,
27:20quien también
27:20fue libretista.
27:21El diseño sonoro,
27:23la edición y la producción
27:23son realizadas
27:24por David Guarín.
27:25Les recordamos
27:26que esta audionovela,
27:27los podcasts,
27:28las investigaciones,
27:29los documentales
27:30y otros contenidos
27:31que se hacen
27:32en El Espectador
27:33se realizan
27:34gracias al compromiso
27:34de todos ustedes
27:35con el valor
27:36de la información,
27:37de las historias.
27:38Por eso es importante
27:39que nos apoyen
27:40con su suscripción
27:40para poder seguir adelante
27:42con la elaboración
27:42de contenidos de calidad.
27:43Una vez más,
27:45gracias por escucharnos.
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