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Irónicamente, los documentos que el padre Andrés robó de la sacristía serán sus aliados. Esos documentos le ayudarán a atravesar el problema por el que se encuentra ahora, que con cada paso se agranda. S u obstinación por encontrar a la señora Sandoval permanece intacta.
@YoConfieso #Podcast

Yo Confieso es una radionovela, o mejor, una audio novela realizada en el periódico El Espectador. La historia, ficcional en su totalidad, es acerca del padre Andrés Eugenio Santa Cruz, un hombre que cree ser enviado de Dios y quien descubre su simplicidad como mortal tras meterse, imprudentemente, en una serie de conspiraciones en las que arriesgará la vida y, ante todo, su condición de santo alejado del pecado.

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Transcripción
00:03Amin, Amin
00:16Yo confieso en que Dios todo lo que no se lee
00:21En el capítulo anterior
00:30Y cuando íbamos ingresando al seminario, me levanté el saco hasta el punto de que don Roberto se dio cuenta
00:35de que tenía algo raro debajo.
00:37Me llamó.
00:37¡Padre! ¡Padre Andrés!
00:39Apenas lo escuché, volví a tocarme y los papeles sonaron como un inmenso crujido.
00:43El padre Benito, que se había adelantado unos cuantos escalones, se dio vuelta y me miró con ojos de interrogante.
00:48Padre, cuénteme.
00:49Por un momento, quise decirle todo.
00:51Lo de los documentos, lo que había en cada uno, la plata, las extorsiones.
00:55Todo.
00:56Y le dije a don Roberto que me había...
00:57Aquí me encontré unos papeles, don Roberto, con unas historias maravillosas, pero de verdad que me da pena decirle qué
01:02son.
01:03Hice una pausa. Pasó un carro a toda velocidad con música guapachosa, Lucho Bermúdez seguramente, o Pacho Galán. De ahí
01:09no salía.
01:09Tanta fiesta por allá y nosotros acá, enclaustrados.
01:13No se me haga el distraído, padre.
01:15Estoy condenado a tener que esperar.
01:17No necesariamente. O no tanto, padre Andrés.
01:21Porque mire usted, los procesos se pueden acelerar.
01:25Acelerar. Vivir en un día lo que alguien vive en un mes o en seis.
01:31Y captar.
01:33Todo es asunto de captar.
01:36Y le puedo preguntar por alguien.
01:38Puede. Obvio que puede.
01:41Otra cosa es que yo le responda o que quiera responderle.
01:45Todas las relaciones están marcadas por un interés.
01:50Suelta el nombre de una vez por todas y luego arreglamos.
01:53Lucrecia Sandoval.
01:54Apenas le solté el nombre, como él me dijo, don Roberto sonrió.
01:58Lo sabía todo.
01:59Se le notaba en cada uno de los músculos de su rostro.
02:02En su mirada pícara.
02:03Incluso en el movimiento de los dedos.
02:06Todo en él me decía que estaba a punto de cerrar un gran negocio.
02:09Yo era la víctima, por decirlo así.
02:11Me tenía en sus manos.
02:12Dueño de sí, de la situación, de mí.
02:14Me dijo que lo esperara un minutico y se metió en su caseta.
02:17Salió con un par de tintos en sendas, tazas, desportilladas.
02:20Azúcar, me preguntó.
02:22Bueno, una cucharadita.
02:23Gracias.
02:24Mientras don Roberto me echaba el azúcar y revolvía el café,
02:27un Land Rover se acercó a la verja de la entrada por la séptima y se parqueó.
02:31Un hombre se bajó por el lado del copiloto y se aproximó a la puerta.
02:34Se agachó, o eso me pareció ver.
02:36Y enseguida oí un timbre ronco muy diferente al normal.
02:40El conductor apagó y encendió las luces.
02:43Uy.
02:47Ya vuelvo, padre.
02:48Me dijo don Roberto antes de acabarse el tinto casi de un solo sorbo.
02:52Con las manos en los bolsillos de su saco salió corriendo y saludó al hombre en la verja.
02:56Yo no alcancé a escuchar qué dijo, ni el nombre del visitante ni nada.
02:59Contra luz.
03:00Alcancé a vislumbrar que intercambiaban algo.
03:03Luego todo volvió a estar como estaba.
03:05Tráfico de pecados, su santidad.
03:07Dijo al regresar.
03:08Y se metió en su caseta.
03:09Volvió con una hoja escrita máquina.
03:12La desdobló.
03:12Leyó las primeras líneas murmurando y me la entregó.
03:30Capítulo 7.
03:32Tráfico de pecados.
03:36Don Roberto me dijo, este es un adelanto de nuestro negocio, padre.
03:41Léalo a ver si le sirve y mañana finiquitamos el negocio, ¿le parece?
03:45Leí los primeros renglones también murmurando como él.
03:48Y supongo que fui abriendo los ojos.
03:50Pues todo lo que iba leyendo me parecía en ver si.
03:54Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante usted, su santo representante en la tierra, que he pecado de palabra, obra
04:01y misión.
04:01Que mi lista es infinita y grave, dolorosa.
04:04Confieso que así sin de mi padre, muy a pesar de que no deseaba su muerte.
04:07Confieso que después me deshice su cadáver con la frialdad digna de Jack el Destripador.
04:12Confieso que...
04:13Confieso que...
04:14Iba a continuar, pero don Roberto me rapó la hoja.
04:17Me dijo de nuevo que al día siguiente cerrábamos el negocio.
04:20Que esa carta era nada más que una muestra de lo que él sabía y tenía en su poder.
04:25Tenga usted muy buenas noches, padre Andrés.
04:28Y cuídese mucho.
04:30Que ya va sabiendo cómo es la cosa acá y cómo son los negocios conmigo.
04:36¿Entiende?
04:36Ni siquiera alcancé a despedirme porque apenas acabó su despedida,
04:39don Roberto cerró la puerta de su caseta, bajó una persiana y apagó la luz.
04:44Pensé que se había esfumado mágicamente.
04:47O tenebrosamente, no sé.
04:48Luego recordé que tiempo atrás, pocos días después de ingresar al seminario,
04:52había oído a algunos seminaristas decir que la caseta de la entrada tenía una escalera que llevaba a un sótano.
04:57Donde había una especie de apartamento y donde, como era lógico, vivía don Roberto.
05:01Apenas me tiró la puerta en la cara, me palpé para constatar que aún tuviera mis documentos.
05:06Después, me fui a dormir, aunque por supuesto no pude dormir bien.
05:09Entre sueños, oí la voz de la señora Sandoval y la vi en una larga conversación con don Roberto.
05:14Él le agitaba unos papeles casi en la cara.
05:17Ella lo increpaba con las manos y con la boca y con todo lo que yo alcanzaba a ver.
05:21Por momentos, él le entregaba las hojas y ella las leía, como había ocurrido conmigo en la noche.
05:26Luego había un instante de tranquilidad que se acababa cuando don Roberto le quitaba los papeles.
05:31Cuando me desperté, o mejor, cuando salí del estado en el que estaba para ir a misa de seis,
05:35me asomé por la ventana y vi que la señora Sandoval caminaba a toda prisa por el patio interno que
05:41daba a mi habitación
05:42y que después se perdía por entre unos batorrales.
05:45Angustiado, sin pensar, salí a toda prisa en pijama y con una franela y bajé hasta donde la había visto.
05:50No había nadie.
05:51Abrí la portezuela que daba hacia el monte.
05:53Todo eran árboles, pasto, tierra, piedras y el sonido del viento que mecía las hojas.
05:58Vencido, me senté con la espalda contra el tronco de un sauce a ver amanecer.
06:02Y amaneció.
06:03Y me levanté.
06:04En realidad no me importó llegar a la misa de seis.
06:07Di una vuelta por entre los árboles y subí unos cuantos metros hacia la cima de la montaña.
06:11Y en la subida empezó a llovizar.
06:13Me sentí como en una película en la que el protagonista era yo y buscaba a una mujer.
06:17Y la música de fondo era el viento.
06:19Para darle más fuerza a la escena, tararé el ave María de Gendel y metiré boca arriba en un pedazo
06:24de tierra plano.
06:25Que encontré para ver cómo la lluvia se me venía encima.
06:28Para imaginar figuras con las nubes e inventar personajes que se amaban y se odiaban y se gritaban.
06:34Cerré los ojos y le dormí.
06:35No supe cuánto tiempo, pero cuando me desperté, había dejado de llover y yo tiritaba.
06:40Pensé que me iba a dar una gripa de los mil demonios y volví a la realidad.
06:43A las pequeñas cosas de la realidad.
06:45Los relojes, las obligaciones, los cuidados.
06:48La ropa, las oraciones, las vírgenes y Dios.
06:50El estudio, los libros y la Biblia y el rosario.
06:54Los compromisos.
07:09Me devolví a ti borrado de normas por cumplir.
07:12Aunque al mismo tiempo sentí que yo ya no era un sacerdote.
07:16No era nada.
07:17Ni sacerdote, ni hombre, ni civil.
07:19Nada.
07:19En adelante iba a ser lo que se me antojara.
07:22Y que el mundo cargara conmigo y me escupiera encima si quería.
07:25Cada paso que daba era una especie de paso hacia la libertad.
07:28Y una proclama de libertad.
07:29No tenía ni idea de qué había ocurrido con la señora Sandoval ni de quién era el padre Benito.
07:34Ni de qué negocios tenía don Roberto y menos qué hacían todos ellos.
07:37Y el párroco de la iglesia de San Francisco.
07:39Y el tipejo del local de las joyas en la Candelaria.
07:42Ni qué relación tenían.
07:43Y mucho menos en qué estaban involucrados.
07:45Lo único cierto de todo aquello era que había por ahí un profuso tráfico de pecados.
07:50Como había dicho don Roberto.
07:51Y yo, por el momento, era el idiota del clan.
07:54Recolectaba pistas que me dejaban por ahí.
07:56Quizá con la intención de mantenerme ocupado.
07:58Y con esas mismas pistas me confundía.
08:01Indeciso, extraviado, regresé al patio.
08:03Subí a mi habitación.
08:04Me afeité, me bañé.
08:06Conté unos billetes que tenía de ahorros.
08:08Guardé los documentos que me había robado de la sacristía.
08:10Y recogí mis cosas para alargarme de aquella vida.
08:13Calculé que en diez minutos mis compañeros y los superiores estarían rumbo a la biblioteca.
08:17Y me fumé el último cigarrillo que me quedaba.
08:19Aún perseguido por la culpa de fumar.
08:22Una culpa que sin embargo se fue diluyendo bocanada tras bocanada.
08:25Cuando no quedó más que el filtro.
08:27Le eché un poco de agua y lo lancé al patio.
08:29Y ya no quise pensar más en los pasos que debía.
08:31Abrí la puerta.
08:32Me asomé para asegurarme de que no había nadie.
08:34Tomé mis cosas y salí.
08:36Si estaba de buenas, don Roberto podría andar en sus asuntos.
08:39Quién sabe cuáles.
08:41Y si estaba más de buenas, la reja de la entrada estaría abierta.
08:44Con sigilo, pegado a las paredes, atravesé los pasillos que daban a la escalera.
08:48Y luego bajé los peldaños de dos en dos.
08:51Y crucé la puerta principal.
08:52Sudaba, temblaba.
08:53Sentí que la sangre se me iba a salir por la boca en cualquier instante.
08:56Pero continué.
08:57Como si nada fuera conmigo, recorrí el camino del jardín de la entrada y llegué hasta la reja.
09:02Abrí y salí.
09:03Y apenas puse un pie en la séptima, me largué a correr hacia el sur por la misma acera del
09:09seminario.
09:09En el primer semáforo tomé hacia el occidente y en la carrera once, me senté en un murito a descansar
09:14y a pensar en lo que haría.
09:15No tenía nada claro, por supuesto.
09:17Quizá tampoco quería tener nada claro.
09:19Deseaba dejarme llevar por las circunstancias.
09:21Y las circunstancias me depositaron en un hotelito por el barrio de Teusaquillo, en el que me escondí, dormí y
09:27empecé a vivir aquello que llamaban libertad.
09:29Por la noche salí a caminar un rato y a comer algo.
09:32Lo que creí que era la libertad fue un sentirme perseguido por todos y cada uno de los transeúntes con
09:37los que me crucé.
09:38Porque todos podían ser cómplices del padre Benito, o del párroco de San Francisco, o de la señora Sandoval o
09:44de don Roberto.
09:45Todos, todos podían ser enemigos.
09:47Más allá de que no tuviera muy en claro por qué podía yo tener enemigos.
09:51Poco a poco me fui acobardando.
09:53Caminaba por los lugares más oscuros, con la mirada enterrada en el piso y el cuello del saco subido.
09:57Apretaba dentro del bolsillo del pantalón el rosario de cuentas de madera que me había regalado mi madre diez, o
10:03doce, o quince años atrás.
10:04Y lo apretaba pues solo con aquel rosario me sentía algo seguro.
10:08El rosario era la Virgen y la Virgen era Dios.
10:10Y Dios era la salvación sin duda.
10:12Dios, no los curas.
10:15Dios, no el seminario.
10:17Dios, no don Roberto.
10:19Dios, no las oraciones ni las Biblias, ni siquiera los rosarios.
10:23Dios, con Dios todo lo puedo, dije para mis adentros y enseguida sonreí y levanté la cara.
10:28Y luego pensé que seguro desde hacía varias horas me estarían buscando.
10:31No por mí, por supuesto, sino por lo poco que sabía que para ellos debía ser mucho.
10:36Entré a un restaurante y pedí carne.
10:38Mientras esperaba, decidí que lo primero que debía hacer era buscar a la señora Sandoval.
10:42Don Roberto era el único que me podía ayudar.
10:44Todas las relaciones son de muchos intereses, había dicho.
10:47Y era cierto.
10:48Yo te doy, tú me das.
10:49Hasta el amor era un negocio aunque sonara sucio.
10:51Yo le iba a dar algunos de los documentos que tenía.
10:54Y él me informaría dónde podía hallar a la señora Sandoval, así de simple.
10:58En la espera de la comida, organicé mi plan para el día siguiente en la noche, tipo 8.
11:02Que era más o menos la hora en la que había ido el tipo de Land Rover el día anterior.
11:06Pero mientras aguardaba, comencé a sentir que el pulso se me aceleraba y que no iba a estar tranquilo.
11:11Hasta que tuviera la dirección de la señora Sandoval en mis manos.
11:14Pensé en llamar por teléfono.
11:15Sin embargo, de estúpido, no me sabía el número de la portería.
11:18Tanto tiempo metido allá, pasando por enfrente de don Roberto, saludándolo y hablando con él y no me sabía su
11:24número.
11:25Le pedí al señor de la caja registrador a un directorio y busqué.
11:28Solo había un número.
11:29Decidí pedirle el favor a un mesero de que llamara.
11:31Me contestó que no tenía permitido hacer ese tipo de favores.
11:34Hablé con el de la caja.
11:35La caja respondió que no tenía en línea desde hacía tres días.
11:39Desesperado, le dije que me guardara la comida, que tenía que salir a las carreras por una urgencia.
11:43Y me fui sin oír lo que decía, que seguro debía ser que iban a cerrar y bla, bla, bla,
11:47bla, bla.
11:48Salí casi corriendo.
11:49Fui a mi habitación por uno de mis papeles sin revisar mucho, que la suerte decidiera.
11:53Y fui en busca de un teléfono público, aunque sabía que estaba matando el tiempo sin ningún sentido.
11:58Y esperando un milagro.
11:59Por fin, vi que pasaba un taxi y lo detuve.
12:02Le pedí al chofer que me llevara al seminario.
12:04Puso el taxímetro y arrancamos.
12:06Llegamos en diez minutos.
12:08Eran más o menos las ocho.
12:09Las luces internas del seminario se acababan de apagar.
12:12No había nadie por el jardín principal.
12:14El taxista me preguntó si me esperaba y le contesté que no.
12:17O que si podía recogerme en quince minutos mejor.
12:19Sonrió a través del espejo retrovisor y asintió con la cabeza.
12:22Me bajé y me sentí como debía sentirse un ladrón antes de su primer golpe.
12:26Quería gritar.
12:27Correr.
12:28Botármelo al primer carro que pasara, pero me contuve.
12:30Porque me metí en el papel de investigador que había diseñado y acté.
12:34Medio escondido, medio agachado.
12:36Busqué entre las matas que cubrían las columnas de la verja de la entrada del timbre
12:39que el señor del Land Rover había presionado la noche anterior.
12:42Recorrí con mis manos la superficie de piedra y bajé hasta la tierra y subí, pero no hallé nada.
12:47Bajé de nuevo y ascendí otra vez.
12:49Toqué los bordes.
12:50Pasé al costado interno del muro.
12:52Escarbé la tierra.
12:54Nada.
12:54Agarré un palito y lo deslicé por la verja para ver si Don Roberto salía.
12:59Derrotado y angustiado, tiré una piedra contra la caseta de la portería y oí que la piedra
13:03daba contra un vidrio y lo quebraba.
13:05De inmediato salió Don Roberto con una linterna y un palo.
13:08Yo me escondí entre las matas, si es que a aquello se le podía decir esconderse.
13:12Y lo vi abrir la verja y salir a la calle.
13:14Le silbé.
13:15Lo llamé.
13:16Don Roberto, Don Roberto.
13:17¿Quién anda?
13:18No, el padre André.
13:19No haga ruido.
13:20Me alumbró con su linterna y amabó con darme un palazo.
13:23Tengo un trato, Don Roberto.
13:24Le va a gustar, pero apague esa cosa.
13:26Por eso tenía que romperme los vidrios.
13:28No, claro que no.
13:29Es que no sabía cómo llamarlo.
13:30Bueno, hable de una que se lo ven acá a la guantuca.
13:34Sí, yo lo sé.
13:35Por favor, no me delate.
13:36¿Qué hable le digo?
13:37Mire, le doy este documento y usted me informa dónde puedo encontrar a la señora Sandoval.
13:41¿Qué tiene ese documento?
13:43Son tráficos de pecados, como usted dice.
13:45Sí.
13:46¿Pero de quién?
13:47Mire, usted me...
13:47Le entregué la carpeta de Julio Villamayor.
13:50El señor que se había batido a duelo con su mejor amigo y lo había matado por asuntos de mujeres.
13:54O de amores, mejor.
13:55La culpa lo persigue día tras día.
13:58Y noche tras noche.
14:01Cien mil por treinta.
14:06Este señor, este señor, claro.
14:10Sé este señor.
14:12¿Quién es?
14:12¿Lo conoce?
14:13Hombre, claro.
14:15Es el más estirado de todos los que vienen a misa.
14:18Ni saludan.
14:20Se cree que es de una raza superior.
14:22Y mire usted.
14:23Gracias, padre Andrés.
14:25No se imagina el tesoro que ha puesto en mis manos.
14:29¿Y el trato?
14:30Ah, sí, claro.
14:31El trato.
14:32Mire, espere un momentico.
14:34Ya le doy lo que necesita.
14:36Espéreme un momentico.
14:37Don Roberto sacó de su bolsillo una libreta, arrancó una hoja y anotó un número de teléfono.
14:42Me lo pasó, se rió una vez más y se despidió como si fuera un capitán de navío.
14:47Es un verdadero placer hacer negocios con usted, padre.
14:50Que Dios lo bendiga.
14:51Me dijo.
14:52En la medida en que Don Roberto se retiraba, yo miraba el papelito que me había dado e intentaba aprenderme
14:57de memoria el número.
14:59Entonces, llegó el taxi por mí y me llevó al hotel.
15:01En el camino pensé que llamaría a la señora Sandoval al día siguiente.
15:04Pero cuando llegué a la habitación y vi el teléfono tan solo, tan ahí, tan en disposición, levanté el auricular
15:10y marqué.
15:102-13-33-69.
15:13Apenas el disco se devolvió del último número, colgué.
15:15Y apenas colgué, caí en cuenta de que Don Roberto había anotado el teléfono de memoria.
15:19Así como así, sin copiarlo de ninguna parte.
15:22Era obvio que había algún tipo de relación entre ellos y una relación estrecha.
15:27Sorprendido y más que sorprendido, algo molesto.
15:30Me tiré en la cama boca arriba para leer los números que había escrito Don Roberto a contraluz.
15:34Quería aprehenderlos.
15:36Aunque no sabía ni por qué ni para qué.
15:38Los vi.
15:38Imaginé que era una hormiga que caminaba por los contornos de cada número.
15:42Cerré los ojos con fuerza para concentrarme.
15:45Y cuando los abrí, repasé el resto de la hoja y vislumbré huellas de letras y letras y letras que
15:50supuse.
15:51Eran de algo que había escrito alguien en la libreta.
15:54Lo más seguro era que fueran de mi reciente socio.
15:56No había sino letras muy pegadas.
15:58Casi que apeñuscadas en un solo párrafo sobresaltado.
16:01Dejé la hoja sobre la cama, como si fuera un cristal muy fino.
16:05Y busqué un cuaderno para transcribir lo que lograba descifrar.
16:07Pero no logré mayor cosa.
16:09Con cierto temor le quité la caperuza a una lámpara que había sobre el escritorio de la habitación.
16:13Deslizé el vidrio que tenía encima, puse la lámpara pelada debajo.
16:17Y armé una especie de mesa de fotografía.
16:19Coloqué con mucho cuidado el papel y con un lápiz empecé a reteñir lo que estaba en un bajo.
16:24Y demasiado sutil relieve.
16:26Por un momento me sentí como el Andrés Santa Cruz de los últimos años de la escuela.
16:30Que trafica con informaciones veladas.
16:33Aunque hubiera jurado entonces que nunca volvería a descifrar nada, seguí.
16:37Tuve que seguir.
16:38Las primeras líneas decían, marzo 25, 1987.
16:42El padre Andrés se ha escapado del seminario, como dicen las cuitas.
16:45Con muchos secretos en su equipaje.
16:47Pero lo que no sabe el padre Andrés es que sus secretos son harto conocidos por varios de la comunidad.
16:52Empezando por el padre Benito y siguiendo por mí.
16:54Aunque suene pedante.
16:55Los dos sabemos que los XXX que guardan su maleta tienen información sobre los feligreses de esta iglesia.
17:02Información XXXX.
17:04Que fue descrita por su eminencia XXXX.
17:08Y que el reverendo padre Benito tiene algunas copias.
17:11Desde la salida del padre Andrés a eso de las 10 de la mañana.
17:14Los tres padres superiores de la congregación han XXX.
17:18Un equipo de búsqueda compuesto por los seminaristas tal y tal y tal y padres.
17:23Y por los padres Caputo y XXX.
17:25Que están a órdenes del capitán Serrano, jefe de inteligencia de la XXX.
17:30Y por la señora S y varias X.
17:33Directora de los servicios secretos de la XXXX.
17:37Una vez sea detenido, el fugitivo será interrogado.
17:40Pues se sospecha de su participación en algunos XXX.
17:43Sucedidos durante el último año.
17:45La información hasta el momento es que no ha salido de Bogotá.
17:48Y que ya se han distribuido fotografías.
17:51Por más esfuerzos que hice, no logré descubrir qué decían las palabras que puse con XXX.
17:56Algunas eran de suma importancia como los nombres del grupo que me estaba buscando.
18:00Otras se podían adivinar.
18:01La que más me preocupaba era la de la directora de los servicios secretos.
18:05Cuyo nombre o apellido comenzaba con S.
18:08La primera persona en la que pensé fue en la señora Sandoval.
18:11Y de solo pensarlo sentí que me clavaba un puñal en el estómago.
18:14Un puñal que sabía traición aunque yo no tuviera nada que ver con ella.
18:18Había pensado tanto en que ella, precisamente ella, podía ser mi salvación.
18:22Que imaginar que me perseguía era una real pesadilla.
18:25En todo aquel asunto, era la única persona que me interesaba.
18:28Tal vez porque me creí del todo y de principio a fin lo que me había contado en la clínica.
18:33Y en el banco de la quince la tarde en la que me la encontré.
18:35O más que eso, porque en su mirada había tristeza y uno no puede dirigir un departamento de servicios secretos
18:42siendo triste.
18:43Llevando en el alma una carga inmensa.
18:45No, eso es imposible.
18:46Lo pensé entonces y aún lo sigo pensando con el resultado opuesto.
18:50Además, había leído el documento en el que había confesado el asesinato de su padre.
18:55No obstante, según fueron pasando los minutos y las horas, porque estuve despierto casi hasta la madrugada del día siguiente,
19:02mi convicción se empezó a resquebrajar.
19:04El dichoso documento podía ser una absoluta mentira.
19:07Una falsificación para fines que no conocía.
19:09Pero más que eso y que nada estaban sus saludos con el padre Benito.
19:12Saludos muy cercanos y muy lejanos al tiempo.
19:15Como actuados.
19:17Lo de la mirada triste fue culpa mía y de nadie más.
19:19Yo la vi así.
19:20Yo la quise ver así.
19:22La inventé triste y por su tristeza le creí.
19:25Y por su tristeza me aferré a ella y creí que era la única que podía salvarme.
19:29Con Lucrecia Sandoval hecha humo, hecha fuego y luego leños de una chimenea.
19:34Y por fin, extinguiéndose, me fui quedando dormido.
19:37Desperté antes del mediodía de un sobresalto cuando la señora del aseo tocó a mi puerta.
19:41Le pedí que me esperara diez minutos, nervioso, paranoico y me bañé toda prisa.
19:46Cuando me vestí abrí la puerta, pero la señora no estaba.
19:49No había nadie.
19:49Metí los papeles en un maletín, arreglé la lámpara y el escritorio y salí para llamar
19:54a la señora Sandoval desde un teléfono público.
19:56Pues supuse que los teléfonos del hotel estaban intervenidos.
19:59Fuera lo que fuera, pasara lo que pasara, ella seguía siendo esencial para mí.
20:03Tenía que enfrentarla.
20:04Caminé hasta la avenida 26, tomé hacia las montañas y ya sobre la Caracas determiné
20:08que estaba fuera de peligro.
20:10Podía marcar desde el primer teléfono que hallara y marqué con la parte de atrás de
20:14un lápiz desde un aparato grasoso y negro de tanto gin y de tantas manos sucias y de
20:19tantas monedas y de tanto vao, supuse.
20:22Marqué los siete números que me separaban de la señora Sandoval e imaginé después mi
20:25voz llegando hasta ella por entre los cables de un teléfono.
20:28Mi voz que le decía, señora Sandoval, le habla el padre Andrés Santagruz.
20:32No sé si me recuerde de las veces que nos encontramos en la clínica de San Ignacio
20:35y en la carrera 15.
20:37Imaginé después que ella me respondía.
20:39Por supuesto, padre Andrés.
20:40Claro que lo recuerdo.
20:42¿Cómo puede olvidarlo usted?
20:43Y me quedé imaginando.
20:45Porque el teléfono de la señora Sandoval estaba ocupado.
20:47Por una parte el tono de ocupado me tranquilizó.
20:50En el fondo era lo que deseaba.
20:52Aplazar el enfrentamiento.
20:53Aplazar la verdad.
20:54Aplazar a la señora Sandoval.
20:56Por otra parte, me angustió.
20:58Apenas colgué el auricular, volví a mi condición de fugitivo y más que eso,
21:01a mi condición de buscado.
21:03Vislumbré los muros de la ciudad y los postes de la luz repletos de afiches
21:07con un dibujo de esos de comisaría con mi rostro.
21:10Y abajo, como en las películas del oeste en letras grandes, negras y rojas,
21:14se busca Andrés Santagruz.
21:17Recompensa un millón de pesos.
21:19Observé para un lado y para el otro y por detrás de la caperuza que encapsulaba el teléfono,
21:23o como si llamara quecho.
21:25Todo el mundo comenzaba a parecerme sospechoso.
21:27Los emboradores que se hacían afuera del hotel que vendamos.
21:30Las señoras que vendían flores.
21:32Los encorbatados que se lustraban los zapatos.
21:34Los transeúntes que iban o volvían a sus oficinas.
21:37Para esconderme de nuevo, marqué otra vez los fatídicos siete números,
21:41contando los segundos que el disco se demoraba en ir llevado por mi lápiz y en regresar.
21:47Estaba tan absorto con mis tonterías, mis números y mi imaginación,
21:51que pasó un diminuto instante antes de que cayera en cuenta de la voz de mujer que me decía hola,
21:55a la orden, desde el otro lado de la línea.
21:57¿Sí? Hola, perdón, está la señora Sandoval, por favor.
22:02¿De parte de quién?
22:03Del padre Andrés Santa Cruz, un conocido.
22:05Un momento, voy a ver si se encuentra disponible.
22:07Sí, lo que pasa es que necesito hablar con ella.
22:10La señora que me había respondido no alcanzó a oír nada de lo que le quería decir.
22:13Y era que estaba en un teléfono público.
22:15Se fue y me dejó ahí hasta que transcurrieron los tres minutos de la llamada y tuve que colgar.
22:20Inserté otra moneda, la última que tenía para llamadas, y volví a discar para que me respondiera la misma señora
22:26y me dijera sí, sí, perdón, un minuto.
22:28Me volvió a dejar ahí, con la bocina en la oreja, con la grasosa bocina en la oreja, y pasaron
22:33de nuevo los segundos, un minuto.
22:35La gente que caminaba por la acera del Tequendama, los buses, los taxis, y transcurrieron otros 60 segundos y siguió
22:41la cuenta regresiva,
22:42hasta que habló la señora Sandovalo, la misma mujer de antes, con un tono y acento ligeramente distintos.
22:48Sí, padre, te gustó saber de usted, cuénteme aquello de usted honroso milagro.
22:51Le iba a contar, pero apenas comencé, se acabó la llamada y quedé en el aire.
22:55Y desde el aire, desde la impotencia, desde la rabia, le di varios puños a la cabina caperusa paraguas que
23:00fungía como teléfono público,
23:02y maldije la ciudad y el país y su gente, y grité.
23:05¡Maldita, maldita, maldita, lo sabía!
23:07Sabía que estaba en un teléfono público y se hizo la decente.
23:10¡Maldita, ojalá la atropelle un bus cuando salga a la calle y quede a pedacitos!
23:14¡Bruja asquerosa, hija del demonio!
23:16Y este es teléfono de porquería también, hijo del demonio, y yo malnacido.
23:21Mis maldiciones debieron haberse oído por encima de los pitos y del tránsito,
23:25y de las charlas de la gente y de los gritos de los vendedores,
23:28porque todo el mundo volteó a mirarme, era lo lógico.
23:30Y desde su lógica y la lógica de la situación me callé.
23:33Tomé mi maletín y salí a buscar un directorio que fue lo primero que debía haber hecho.
23:37Esperanzado, subí a la séptima y caminé hacia el sur.
23:40Me detuve en una tienda a dos cuadras de la 26 y le pedí a la mesera que me prestara
23:44un directorio.
23:45Increíblemente, me sonrió.
23:47Me dijo que con mucho gusto que a mis órdenes.
23:49Y busqué la S.
23:50Y la S con la A, y la S con la A y la N.
23:53Y seguí hacia abajo y cotejé lo Sandoval que había con el número de teléfono que me había dado Don
23:58Roberto.
23:58Y pasé una, y dos, y tres, y cinco columnas de una página y continué con otra página.
24:03Y en la mitad, entreverado entre todos los Sandoval de la ciudad, estaba el nombre de Lucrecia Sandoval con el
24:09número de teléfono que yo ya me sabía de memoria.
24:12Celebré con la misma emoción e incluso la misma rabia con las que había puteado al mundo unos minutos antes.
24:18Llamé a la mesera y le pedí una cerveza.
24:20Tengo que celebrar.
24:22Está en su casa.
24:23Dio media vuelta, se metió detrás de una barra y salió con una cerveza que chorreaba gotas de hielo.
24:28De las diez cervezas u once que me habría tomado en la vida, aquella fue la que más recordé.
24:32Me la bebí casi de un solo trago, glu, glu, glu, glu, glu, glu, glu, diseñando el camino que iba
24:37a tomar para llegar a la casa de la señora Sandoval en la 32 con 16.
24:41Me sentía tan eufórico que le dejé un billete largo a la mesera.
24:45Le sonreí y le dije que se quedara con las vueltas.
24:47¿En serio?
24:48Sí, en serio. Usted me ha devuelto la vida.
24:50Pero este es mi sueldo de una semana.
24:52¿Cuánto mejor?
24:53Me fui por la séptima y bajé por la 34.
24:55Más que caminar, sentí que volaba.
24:57Ya abajo de la caracas comencé a disminuir la velocidad que es como decir.
25:01Empecé a pensar en lo que iba a hacer, en lo que le iba a decir a la señora Sandoval.
25:05Construí decenas de discursos hasta que concluí que lo mejor era no preparar nada.
25:09Decir lo que se me ocurriera en ese instante, que de cualquier manera iba a estar salpicado de todos los
25:14pensamientos que había ido acumulando durante los últimos días.
25:17Encontré la casa casi de sopetón.
25:19Me estrellé con ella.
25:20No quería que todo fuera tan rápido. Prefería degustar la situación.
25:23Ir paso a paso para que cada paso se me quedara grabado.
25:26Así que eché un vistazo a la puerta de la entrada al pequeño jardín que la antecedía y di una
25:31vuelta.
25:31Cuando regresé, respiré profundo y toqué el timbre.
25:35Uno, dos, tres, cuatro, diez, veinte.
25:40Volví a timbrar. Uno, dos, cinco, veinte, veintidós.
25:44Y por fin vi que alguien abrió la puerta y después, que ese mismo alguien, una mujer, preguntaba a la
25:50orden.
25:50La mujer que habló no se dejó ver. Aguardó unos segundos a que saliera, pero seguía detrás de la puerta.
25:56Así que decidí hablar o mejor, gritar.
25:58Sí, gracias. Es que quisiera saber si encuentro a la señora Sandoval.
26:01Acá somos varias Sandoval. Tres, para mayor precisión.
26:05Ah, bueno, sí, sí, disculpe. Estoy buscando a la señora Lucrecia Sandoval. ¿Se encuentra ella?
26:10¡Lucrecia! ¡Que la necesitan en la puerta! ¡Un hombre!
26:14Otra vez los segundos, los números, las cuentas, la espera, la impaciencia, el temor, la angustia.
26:19Otra vez el misterio, el creer que la vida toda cabía en unos instantes y en la posible y necesaria
26:26presencia de una sola persona.
26:28Lucrecia Sandoval.
26:29No, señorito, lo lamento. Parece que salió.
26:32No quise preguntar si regresaba más tarde o no. Si se había ido de viaje o si se había muerto.
26:37Solo agradecí y me largué y camino hacia ninguna parte en especial.
26:40Fui tratando de recordar quién me había dicho señorito últimamente.
26:44Hasta que me acordé de la señora de las Esmeraldas.
26:46Doña Esmeraldas.
26:48La Doña Esmeraldas misteriosa y confianzuda de la trece con Jiménez, que me envió al centro donde el tal Tomás.
26:54Y apenas se me vino a la cabeza el tal Tomás.
26:57Caí en cuenta de que no había ido a verlo al día siguiente de nuestro encuentro, como había dicho que
27:01lo hiciera.
27:01En aquel momento la historia de Tomás y de Doña Esmeraldas y de las plumas con motivos precolombinos parecía historia
27:07antigua.
27:08Sin embargo, era parte de toda la historia.
27:10No la podía ignorar.
27:11En realidad no podía ignorar nada.
27:13Por eso en vez de perder el tiempo dándole vueltas a la manzana de la casa de la señora Sandoval,
27:18decidí ir al puestico de Tomás que me vio y me hizo cara de que conmigo no se podía.
27:22O algo por el estilo.
27:23Discúlpeme Tomás, pero es que fue que me metí en un lío terrible y apenas estoy saliendo de ahí.
27:37En el siguiente capítulo
27:41Regué pa' que lo de las plumitas no sea otro lío o el mismo lío pero más grande, padre.
27:45Cuénteme, ¿y habló con Rosa?
27:47Sí, sí, claro que sí hablé con Rosa, hablamos mucho, todos los días si quieres saber.
27:51Ah, sí, qué bien. ¿Y lo de las plumas?
27:54También, padre, también hablábamos de las dichosas plumas, cómo no.
27:57Pero como ella dice, pues necesitamos combustible.
28:00Sí, sí, claro que sí, venga.
28:02Pille, padre. Eso es como una de esas películas en las que todo el mundo muere por encontrar una clave.
28:07¿Y la clave es...?
28:08Pues la clave son las plumas, obviamente. Las plumas, mi padrecito, ahí está todo el misterio.
28:12Desde hace siete años trabajo en una oficina gubernamental en la que se manejan asuntos fundamentales del gobierno nacional.
28:19Allí soy una simple secretaria que toma nota de lo que ocurre en las reuniones, de lo que se decide
28:24y de lo que se investiga, etcétera, etcétera.
28:26Pues bien, unos meses atrás me contactó un oficial retirado de las Fuerzas Armadas y me convenció de que trabajara
28:32con él y con su agencia en una labor de espionaje.
28:45Yo confieso es una audionovela realizada en el periódico El Espectador.
28:50En este capítulo, Fernando Araujo Vélez fue el narrador, Andrés Osorio, el padre Andrés, Manuela Cano fue Lucrecia Sandoval, Nelson
28:58Sierra interpretó el papel de Don Roberto, María Paula Lizarazo fue la familiar de Lucrecia Sandoval e Isabel Ramírez, la
29:05mesera.
29:06En este episodio escucharon el Ave María de Händel, además, algunos sonidos son de fonotecas de música y efectos gratuitos.
29:14La música oficial es de Montaña, una banda de rock bogotana que pueden conocer con el link que les dejamos
29:19en los comentarios.
29:21La idea original es de la sección de Cultura de El Espectador, integrada por Laura Valeria López, Laura Camila Arevalo
29:28Domínguez, Joseph Cazañas y Fernando Araujo Vélez, quien también fue el libretista.
29:34El diseño sonoro, la edición y la producción fueron realizadas por David Guarín.
29:39Les recordamos que esta audionovela, cada podcast, las investigaciones, los documentales y otros contenidos que se hacen en El Espectador
29:47se realizan gracias al compromiso de todos ustedes con el valor de la información, de las historias.
29:53Por eso es importante que nos apoyen con su suscripción. Queremos seguir adelante con la elaboración de contenidos de calidad.
30:00Gracias por escucharnos.
30:06Gracias por ver el video.
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