Saltar al reproductorSaltar al contenido principal
  • hace 2 semanas
Las plumas están completas y ahora los perseguidores del padre Andrés dependen del sacerdote para poder descubrir los números. Por fin, Andrés Eugenio Santacruz enfrentará su destino y tomará una decisión que lo acercará a la muerte.

Yo Confieso es una radionovela, o mejor, una audio novela realizada en el periódico El Espectador. La historia, ficcional en su totalidad, es acerca del padre Andrés Eugenio Santa Cruz, un hombre que cree ser enviado de Dios y quien descubre su simplicidad como mortal tras meterse, imprudentemente, en una serie de conspiraciones en las que arriesgará la vida y, ante todo, su condición de santo alejado del pecado.

Para mayor información ingresa a https://www.elespectador.com/

Últimas noticias de Colombia y el Mundo: https://www.elespectador.com/ultimasnoticias

Síguenos en Google: http://bit.ly/2SVkbjH

Otros Canales de El Espectador:

Las Igualadas: https://www.youtube.com/c/LasIgualadas
La Disidencia: https://www.youtube.com/c/LaDisidencia
Moneygamia: https://www.youtube.com/channel/UCiLNA3gRwiRukTJee1cEj1A
La Pulla: https://www.youtube.com/c/LaPulla
Claro Oscuro: https://www.youtube.com/c/ClaroOscuroEE
Colombia 2020: https://www.youtube.com/c/Colombia2020

El Espectador en Redes Sociales:
YouTube: https://goo.gl/9fPJrE
Twitter: https://twitter.com/elespectador @elespectador
Facebook: https://www.facebook.com/elespectadorcom
Instagram: https://www.instagram.com/elespectador

Categoría

🗞
Noticias
Transcripción
00:00I
00:01I
00:03I
00:04I
00:05I
00:05I
00:07I
00:07I
00:09I
00:10I
00:10I
00:10I
00:12I
00:12I
00:13I
00:13I
00:17I
00:17I
00:18I
00:18I
00:19I
00:19I
00:20I
00:21I
00:21I
00:26I
00:26I
00:26I
00:27I
00:27I
00:27I
00:28I
00:28I
00:28I
00:29I
00:29I
00:29I
00:30I
00:30I
00:30I
00:30I
00:31I
00:31I
00:31I
00:31I
00:31I
00:32I
00:32I
00:33I
00:33I
00:33I
00:33I
00:34I
00:34I
00:35I
00:47I
00:48I
00:49I
00:49I
00:49I
00:49I
00:49I
00:49I
01:02I
01:03I
01:04I
01:04I
01:04I
01:04I
01:04I
01:04I
01:05I
01:06I
01:06I
01:06I
01:06I
01:07I
01:07I
01:08I
01:33I
01:34I
01:34I
01:34I
01:34I
01:34I
01:36I
01:36I
01:36I
01:36of the 30's years, labrado with the head of lion and the crowns, like the crowns of laurels.
01:42He prended the palm of his hand and approached him behind the lady Sandoval.
01:47He put the linter near the plume and turned the light.
01:51The same, Jefe.
01:52Menos numbers, only 5, and the last two very boring.
01:55The best is that we cut with a bisturí or something very fine, to see better.
02:00So, first question.
02:02What do you mean the numbers that are in these five plumes?
02:05If they are the ones that we seek, we seek.
02:07Right, Father Benito?
02:08I never thought I could be so many words and that words were so vehement.
02:14With the time I have concluded that my mood is to say, the fear,
02:17especially the fear, the fear, the instinct of defense,
02:20was the one that brought me to that locuosity that, I will not deny it,
02:23I made me feel plain.
02:29Ya, maldita sea, nos jodimos.
02:31We exclaimed with a sentence the Jefe.
02:33Ya decía yo que tanta belleza no podía ser verdad.
02:36El avispado de Roberto nos estafó, nos jodió.
02:39Lo complementó el Padre Benito, caminando de un lado hacia el otro por detrás de todos nosotros.
02:45Capítulo 14
02:46El Enigma de las Cifras
02:48Murmullos, palabras, insultos, desesperación, angustia.
02:52El trozo de pluma con los números borrosos pasó de mano en mano.
02:56Todos observamos, todos dijimos que no se veía nada.
02:58Todos parecíamos condenados a un futuro negro.
03:01Ellos más que yo, claro.
03:03Pero yo también, yo también.
03:05Tal vez vamos a tener que jugárnosla con adivinar.
03:08Es imposible, Padre Benito, imposible.
03:11Son millones de combinaciones.
03:13Pero algún matemático nos podrá ayudar, digo yo.
03:16Uno de esos que estudien las posibles combinaciones en los casinos, por ejemplo.
03:19Y arriesgarnos a que no sepa nada, a que nos diga que no lo logró,
03:23o a que nos mienta y sea uno más de los que saben.
03:26No hay que explicarle nada, Rodrigo. Solo hay que llevarle la pluma y pagarle
03:30para que nos diga qué números hacen falta.
03:31¿Y sobre qué se va a basar?
03:33Acá no hay más que mirar y saber qué hay escrito.
03:37Las combinaciones no nos sirven.
03:39O sí, claro que nos sirven, es lo que buscamos.
03:42Pero me explico, para que alguien de afuera la adivine,
03:45tiene que saber, al menos, que desde una cuenta de banco,
03:48y con otros números, empezar a hacer sus combinaciones.
03:52Yo pienso que nada perdemos con buscar a uno de esos tipos.
03:55Le pagamos, nos dice la combinación, y listo.
03:58Mientras el padre Benito y el jefe, que por lo menos ya sabía cómo se llamaba, Rodrigo,
04:03hablaban y buscaban soluciones.
04:05Yo miraba a Tomás y unas cuantas horas antes me había dicho algo parecido.
04:09Él hacía un trabajo sin saber nada más y cobraba.
04:11Y era mentira, obviamente, porque ahí estaba metido en lo de las plumas
04:15como protagonista de esa reunión.
04:17Y era él quien me había llevado.
04:18En la medida en que más lo miraba, más me daban ganas de agarrarlo a patadas.
04:22Había pasado de considerarlo mi salvador a creer que era mi verdugo.
04:26Sin embargo, por lógicas razones, no hice nada.
04:29Solo me quedaba a esperar y solo tenía que esperar y esperé.
04:32Y seguí mirando a Tomás y me extrañé de que hubiera vuelto el silencio y luego,
04:36de que Tomás tomara la palabra y me señalara.
04:38El reverendísimo padre Andrés es el único acá que nos puede salvar de este lío.
04:42Sentenció, con su voz y su acento de maleo y sus palabras sonaron como un trueno en aquella sala.
04:48Y un poco como una ironía por su reverendísimo padre Andrés.
04:52Sin embargo, lo que dijo era más importante que como lo dijo.
04:55Y apenas terminó, todos me observaron con cierta simpatía,
04:58aunque no supieran de qué había hablado Tomás y cómo los podría salvar.
05:02Es más, yo tampoco lo sabía.
05:04¿Me permite, padre?
05:05Y sin más ni más agarró mi maletín y comenzó a sacar papeles y papeles que revisaba por encima e
05:11iba desechando.
05:12Hasta que encontró aquella hoja que yo había transcrito de las huellas que don Roberto,
05:16el portero del seminario, había dejado en un mensaje.
05:19Volvió a guardar todo en el maletín y la leyó por encima murmurando.
05:22Luego la exhibió y entonces habló.
05:28Esta hoja, señores, y ahora no nos interesa lo que dice,
05:32es la transcripción que el padre Andrés hizo de las huellas casi imperceptibles que dejó un texto,
05:36en otra hoja en la que Roberto Alcorta había escrito un nombre.
05:40No sé si el padre es experto en este arte casi mágico,
05:42sin embargo algo sabe del tema y si lo hizo una vez lo puede volver a hacer.
05:46Le explicó Tomás, mientras golpeaba la hoja contra la mesa con una mano y me apartaba con la otra.
05:51Es un palincesto Tomás, en los siglos séptimo y de ahí en adelante,
05:56era común borrar los textos y escribir sobre ellos.
05:58Bien sí, todo lo que quieran, pero los números que están borrados
06:01no tienen nada que ver con los palincestos.
06:03Eso no lo sabemos.
06:04Además, no están escritas sobre un papel propiamente dicho.
06:08Pero sí sobre una superficie rastreable.
06:09Yo mismo me estaba clavando el cuchillo y no me daba cuenta.
06:12Me daba pánico no poder descifrar los números de la pluma.
06:15De cualquier forma y más allá de que aceptara la tarea o de que no,
06:19la decisión ya estaba tomada.
06:20Con delicadeza la señora Sandoval arrastró sobre la mesa de centro
06:24el pedazo de pluma en el que estaban las cifras.
06:26Yo lo agarré pero mi pulso era como si acabara de salvarme del ataque de cinco tigres.
06:31Antes de que ocurriera alguna catástrofe,
06:33Tomás me lo quitó de los dedos y lo miró a contraluz muy pegado a mí para que pudiera ver,
06:37con cara de experto.
06:39Dije que estaba bien, que algo se podría hacer pero que necesitaba algunos líquidos y utensilios.
06:44La verdad era que en el colegio en cuarto y quinto de bachillerato me había aficionado a la química y
06:48la alquimia.
06:49Quizá porque mezclar líquidos en probetas y frascos y que de ahí saliera algo distinto me parecía un milagro.
06:55Un milagro, otro milagro, siempre los milagros.
06:58Una vez tuve que descifrar una carta para un compañero, una carta de amor.
07:02Y lo logré con bisolfato de amonio que en un tiempo se llamaba tintura de Jaubert.
07:07Luego se corrió la voz y me pidieron varios trabajos, hasta que empecé a cobrar.
07:11Todo finalizó el día en que me llevaron una hoja que tenía solo tres frases.
07:15Un nombre, un lugar, una hora.
07:18Le di la información a quien me contrató sin recibo, por supuesto, sin nombres ni nada.
07:22Y a los dos días me encontré con la noticia de que una banda de sicarios, presumiblemente, o según las
07:28autoridades,
07:29había incinerado al tipo del que me habían pedido datos.
07:32Y aclaro ese según porque suele ocurrir que las autoridades le achacan los crímenes a bandas delincuenciales
07:38para lavarse las manos o para no seguir investigando, o porque algunos poderosos están detrás.
07:43Por muchos, muchos años, hasta el día de la hoja de Don Roberto, dejé mi oficio de alquimista a un
07:48costado.
07:49El oficio y los negocios.
07:51Tal vez, o mejor dicho, seguramente, para pagar mi culpa por el asesinato de aquel señor a quien los periódicos
07:56reseñaban como el tuerto
07:57y del que no sabía nada, me involucré en el sacerdocio, o más que en el sacerdocio, en Dios y
08:03las sagradas escrituras.
08:04Una cosa me fue llevando a otra, y esa otra a una más.
08:08Y el hecho de que estuviera aquella tarde en aquella sala con aquellas personas era una cosa más, la consecuencia
08:13de todo lo anterior.
08:14Y eso lo tuve absolutamente claro con todo lo que ocurrió después.
08:44La voz de pregunta alargada con tintes de ironía del tal Rodrigo me infundió ánimos.
08:50Para seguir haciéndome el interesante, porque la tarea era sencilla en realidad.
08:54Yo no dudaba de que en dos horas tendría los números si conseguía un par de tintas.
08:58Pero como cualquier burócrata de medio pelo de oficina pública, tenía que hacerles creer a todos que era difícil.
09:04Sumamente complicado, y que era muy probable que no lo lograra.
09:09Necesito tintura de Haubert, alcohol, algodón, dos lámparas muy finas y un cuarto a solas bien iluminado.
09:15Bien, yo voy. Por acá hay una farmacia a dos cuadras.
09:18Yo voy con usted.
09:19Prefiero cerciorarme.
09:20En realidad, dije que yo iba con Tomás con buena intención, pero ni siquiera había terminado de pronunciar mis palabras
09:25cuando la señora Sandoval me agarró del brazo con fuerza y el padre Benito mostró las palmas de sus manos
09:30en señal de espere, quieto ahí, quieto, quieto.
09:33Sonreí.
09:33Les sonreí y clavé mis ojos en la mano de la señora Sandoval poco a poco.
09:37Me iba convenciendo de mi importancia, de mi poder, un poder que se sumaba al poder de los papeles con
09:43los que los había amenazado un rato antes, y aquella gente había creído que podía mangonearme era hora de que
09:48cambiara de opinión.
09:49Así que seguí sonriendo y con una extrema delicadeza que era todo un gesto de triunfo, alejé la mano de
09:55Lucrecia Sandoval de mi brazo y les dije que bien.
09:57Como ustedes prefieran, señores, veo que la confianza no es una de sus cualidades, o que la han ido perdiendo
10:03en el camino, vaya uno a saber por qué.
10:05Si yo no voy, será difícil comprobar que lo que traiga Tomás sea lo que necesito, y si voy, obviamente
10:10existe la posibilidad de que me escape.
10:12Así que díganme qué quieren que haga, porque ustedes son los interesados en leer esos números, no yo.
10:17Pero padre Andrés, no se ponga así, nada es para tanto. Nosotros confiamos en usted.
10:21¿Y entonces?
10:22Entonces eso, padre. Yo lo acompaño para que charlemos un poco.
10:25Pues se ofreció la señora Sandoval, y tomó su cartera, la abrió, revisó que todo estuviera en orden, sacó una
10:31parte de una pistola pequeña que cargaba con ella siempre.
10:34Supongo que para que yo la viera, se puso una chaqueta de paño gris larga y pesada y me hizo
10:39señas de que saliera.
10:40Ella iría detrás.
10:42Ya volvemos.
10:42Dijo, en tono solemne ante la mirada impávida de todos los que estaban en aquella sala, e incluso de los
10:49señores de los cuadros que colgaban de las paredes,
10:51viejos señores vestidos a la usanza de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
10:57Serios, elegantes, engominados, bigotones, inconmovibles.
11:00Al salir, me subí al cuello de mi saco por aquello del dibujo hablado del que me había comentado Tomás.
11:05Pero luego me arrepentí y volví a lo normal.
11:07Sería hasta prudente que me agarraran los policías.
11:11En realidad, mientras salía y apenas llegué a la calle, me sentí como el héroe de una película.
11:15No solo porque había salido de allí porque todo un país me perseguía, sino porque tenía toda esa gente en
11:21mis manos.
11:22Hasta Lucrecia Sandoval estaba en mis manos.
11:24Eso era lo que más me emocionaba.
11:25Ella no sabía muy a pesar de sus aires de superioridad, de su paso firme, sensual, rítmico.
11:31Y de que me agarró del brazo con dureza, casi que con fiereza.
11:34Apenas cruzamos el portón de entrada de aquella casa, se detuvo unos segundos y sacó su pistola.
11:39Luego la guardó en uno de los bolsillos de su abrigo.
11:43No es por usted, padre Andrés, créame. Es por la gente.
11:46Usted nunca sabe lo que puede pasar.
11:47Aunque también es por mí, ¿cierto?
11:49Usted ya no confía, padre.
11:50¿Y es que acaso podría confiar?
11:52No sé, no sé.
11:53Si yo fuera usted, confiaría. Pero por lo que veo, se ha dejado llevar por los acontecimientos.
11:58Ella en la calle se pegó a mí y caminó a mi ritmo como si fuéramos un par de enamorados.
12:02Me observaba, tratando de definirme y subía y bajaba su mano por mi brazo.
12:07Salimos hacia el sur por aquella carrera que debía ser la veintitantas.
12:10Y en la esquina nos detuvimos a esperar a que el semáforo que le daba la vía a la calle
12:1474 cambiara a verde.
12:16En la espera, miré los mohosos cables de los que aún a veces colgaba a unos trolebuces que iban desapareciendo
12:22de la ciudad.
12:23Y luego a la señora Sandoval.
12:24No tanto por tratar de adivinar qué pensaba que sentía como para provocarla.
12:29Una reacción. Buscaba y necesitaba una reacción simplemente para captar algo de ella.
12:34Para sentir que yo le importaba un poco que algo de mí la afectaba.
12:38No me importaba si me engañaba, si su reacción se debía a las circunstancias de aquel instante o a mí.
12:44Si era de miedo, de alegría, de ilusión, de condena, de culpa de lo que fuera.
12:47Y reaccionó, sí.
12:48Me devolvió la mirada con rabia y a la vez con desazón.
12:51Nunca me iba a decir lo que pensaba, lo que sentía.
12:54Pero yo quise adivinar lo que me convenía.
12:56En realidad, puestos a jugar a las adivinanzas de las miradas, todo se reducía a eso.
13:01A que el observado mentía y a que el observador se mentía.
13:04Creer de nuevo creer. Un juego.
13:06A veces doloroso, o mejor, la mayoría de las veces doloroso.
13:09Pero nada más que un juego repleto de mentiras, infestado de mentiras.
13:13Yo deduje, quise deducir, que su mirada quería decir, si me dieras otra oportunidad, ni te imaginas.
13:18Ella pasó de la supuesta desazón a mirar el semáforo, a apretarme el brazo y decirme que siguiéramos, que ya
13:23estaba en verde.
13:26Yo no pensaba en hacerle daño, padre.
13:28Y si mis actitudes lo llevaron a pensar eso, le ofrezco un millón de excusas.
13:32Más excusas, dirá usted.
13:33¿De que ya no confía en mí ni me cree?
13:35No he sido yo quien secuestró, quien intimidó, amenazó, mintió y sigue mintiendo.
13:46Le dije con absoluta decisión.
13:48Seguíamos caminando.
13:49Y en el camino seguíamos diciéndonos lo que pensábamos.
13:52Sin tener que sostenernos la mirada, parecíamos más libres, más auténticos.
13:57A unos 20 metros de la farmacia, la señora Sandoval se detuvo y me jaló.
14:01Para que quedara frente a ella, su mirada podía ser mi derrota.
14:04Por eso me concentré en ver sus ojos de manera física.
14:07Descubrir sus grietas.
14:08Algunas pecas diseminadas por el iris, que le daban al color almendra sensación de vivacidad.
14:13El tono negro exacto de la pupila, las venitas que surcaban la parte blanca.
14:18El desorden de algunas de sus pestañas en las cejas, ni delgadas ni gruesas.
14:22El párpado que caía como un paraguas en invierno sobre sus ojos.
14:27Está claro que usted a mí no me ha hecho nada.
14:29No tengo por qué reclamarle.
14:30Y sin embargo, padre Andrés, también está claro que usted no es ningún santo.
14:34Muy a pesar de su cara de ángel y su hábito.
14:37Es decir, padre, en este caso, su caso, el hábito no hace el mundo.
14:40La señora Sandoval me hablaba en tono de arrogancia.
14:43Como si lo supiera todo.
14:44Hacía pausas antes de soltar sus grandes frases.
14:48Que más que frases eran cuchilladas que me herían.
14:50Que me hirieron y me dejaron atónito, en pánico.
14:53Bien, está claro que usted no es ningún santo.
14:55Muy a pesar de su cara de ángel y su hábito.
14:57Es decir, padre, en este caso, su caso...
14:59¿Qué sabía?
15:00¿Por qué esa aclaración, aquella pausa tan disiente?
15:02Luego se quedó callada, miró hacia un lado y hacia el otro y detrás de mí.
15:05Y palpó la pistola en el bolsillo de su saco.
15:08En tal caso, estaríamos a mano, mi señora.
15:11Usted sabe que yo sé, y lo que yo sé es bastante grave.
15:14Le dije entonces, atacándola para llevarla a otra escena, sin decir nada.
15:19Los dos volvimos a nuestro caminar muy pegados y llegamos a la farmacia que yo había visto alguna vez.
15:24Estaba cerrada.
15:25¿Y ahora? ¿Usted sabía, cierto?
15:27¿Que estaba cerrada la droguería?
15:28No, señora, para nada.
15:29¿Qué podría ganar yo con que esté cerrada?
15:31Eso es lo que quiero que me diga, padre.
15:33Más adelante hay otra.
15:35En esta ciudad hay farmacias en cada esquina, casi.
15:37Como si la gente viviera enferma, o la convencieran de que está enferma.
15:42Mejor.
15:42De nuevo, como antes, la señora Sandoval me jaló y se aferró a mi brazo para que camináramos.
15:47Entonces, me preguntó por don Roberto, por el choque y los muertos del día anterior.
15:52Hizo un breve silencio y me encaró.
15:54Porque eran estudiantes, padre.
15:56Simples estudiantes.
15:57Hijos y hermanos y novios de género.
15:59Yo no le contesté nada.
16:00Hice silencio y hubo silencio.
16:02Un silencio denso, largo, triste, confuso.
16:06Apenas en ese instante empecé a comprender lo que había ocurrido y lo que habíamos hecho el día anterior.
16:10Hasta entonces, metido en cuerpo y alma en la película de Escapari, de las plumas y de Tomás y del
16:15círculo misterioso de la sala donde seguían esperándonos, o debían seguir esperándonos,
16:20No había vuelto a pensar en los estudiantes del accidente y en sus muertes.
16:23Y menos aún en que eran todo lo que había dicho la señora Sandoval.
16:27Y mucho más.
16:28Tampoco había caído en cuenta de que la señora que me llevó a su casa, Carmen, podía estar muerta.
16:32Atravesado por cientos de sensaciones contradictorias.
16:35Por miles de culpas, por mi culpa, por mi culpa, por mi culpa.
16:39Me zafé de la señora Sandoval y empecé a caminar a toda prisa, sin rumbo ni sentido.
16:43Ella me siguió, me gritó.
16:45Padre Andrés, mire que usted sabe que pare, que esto no va a terminar bien.
16:48Padre, deténgase.
16:49Tengo un arma, padre, que tengo un arma.
16:51Yo seguí caminando.
16:52Tal vez porque en el fondo pretendía que la señora Sandoval me metiera a un balazo.
16:56Y un balazo era poco para lo que había hecho.
16:58Un balazo no resucitaría a nadie, la verdad.
17:01Mi muerte no les devolvería la vida a los estudiantes del accidente ni a la señora curiosa.
17:05Un balazo solo acabaría con una vida sin futuro y muy a pesar de todo sin pasado.
17:09La mía.
17:10Así que continué con aquel caminar sin rumbo y con aquel provocar sin sentido.
17:14Sin ver si pasaban carros o en el fondo esperando que pasaran y me atropellaran.
17:18A lo lejos, como sonido de ambiente, oía la voz de Lucrecia Sandoval, que se mezclaba
17:23con los ruidos del choque de la tarde del día anterior y con algunas partes de los
17:26coros del año en la región.
17:28Que parecían cantados por Carmen y papás estudiados.
17:31En medio de aquel barullo, oía el pico de un camión y después por la voz de una señora
17:36que me decía...
17:36¡Cuidado, señor, que lo van a matar!
17:38Y más tarde a dos muchachos que gritaron...
17:40¡Quítese, marica!
17:42¿O es que se creyó fantasma?
17:49El ruido de un golpe de un cuerpo contra el pavimento y alguna cabeza contra el asfalto
17:54y huesos quebrados.
17:55Y alaridos de miedo, de dolor, de angustia y el ave María y la señora Sandoval quimiendo
18:00implorando que ese cuerpo, que era mi cuerpo y que esa vida, que era mi vida, estuvieran
18:05con vida.
18:05¡Santa María, madre de Dios, protégelo, señora, cuídalo, que aún no es tiempo!
18:09Me vi tirado boca arriba en el medio de una calle cubierto por los papeles que en la Bogotá
18:13de aquellos años la gente botaba al piso sin ninguna consideración.
18:17Empaques de papas fritas, de besitos o chocolatinas jet de paletas, cajas de cigarrillos y cigarrillos
18:22en el lugar.
18:23Era la 66, la 67 o la 69, no importaba.
18:27Me vi sangrando, me vi tembloroso, me vi deshilachado, me vi rodeado de gente que preguntaba
18:32y hablaba, que ordenaba y decidía.
18:34Que iba y volvía y corría y trataba de detener a los carros o a un carro que llevara a
18:39un
18:39médico.
18:40Y me vi con una sonrisa de derrota y la cabeza ladiada y más sangre.
18:43Y me vi herido y me vi con alguna pierna quebrada y me vi inmóvil.
18:47Y me vi después en la camilla de una ambulancia y en la ambulancia con la señora Sandoval a
18:51mi lado como en una película.
18:53Y me vi enamorado o con mirada de enamorado o de dolor, que en aquel instante, en aquellos
18:58instantes eran lo mismo.
19:00Y me vi sonreír de nuevo, ya no con sonrisa de derrota, sino de futuro.
19:05Y me vi con futuro y con Lucrecia Sandoval a mi lado.
19:07Y me vi y me oí diciendo que ojalá ese momento no terminara jamás.
19:11Y vi mi mano en su mano y su boca en mi boca y sus ojos en los míos.
19:15Y escuché su voz diciéndome que la perdonara.
19:18Perdóneme padre, perdóneme por todo, se lo ruego.
19:21La oí decir que ella solo quería lo mejor para mí.
19:24Y que lo mejor era ella y la vi llorar y la vi esconder su rostro en mi pecho.
19:28Y me vi más tarde en la misma camilla recorriendo un pasillo lleno de buses muy blancas.
19:33Llevado a las carreras por enfermeras también muy blancas, que se alternaban para decirme
19:38a...
19:38Necesitamos entrar en la sangre ya.
19:40Tranquilo, no se mueva.
19:42Ya lo vamos a...
19:42Señora, usted quédese allá.
19:44Y me vi entrando en una sangre.
19:45Y me vi intentando sostener la mano de la señora Sandoval, que mientras la camilla seguía
19:49se quedaba en una esquina y se deshacía ante mí.
19:53Y me vi contando del 10 al 1, 10, 9, 8, 7.
19:57Y me vi sin verme desgonzado, a disposición de quien quisiera ido a oscuras.
20:19En el siguiente capítulo, me dijo, con una advertencia, y apretó los dientes y miró a través de mí,
20:27como si yo no existiera.
20:29Me hizo inclinar, me ayudó sujetándome la espalda con una de sus manos.
20:33Con la otra, empapó la compresa, una toalla pequeña en agua fría,
20:38y me la pasó por la frente, por el rostro y el cuello, y bajó un poco hasta el pecho.
20:42Me sentí aliviado, y más que aliviado, enamorado.
20:46Si el amor era aquello que había sentido en el bar con Tartufo,
20:50cuando Vanessa hizo baile y las cervezas.
20:52Hace tantos días, reviví.
20:55Mis músculos se apretaron.
20:57Quise que ella siguiera bajando, que me restregaran la toalla por todo el cuerpo.
21:11Yo confieso, es una audionovela realizada en el periódico El Espectador.
21:15En este capítulo, Fernando Araujo Vélez fue el narrador.
21:18Andrés Osorio, el padre Andrés.
21:20Felipe García Altamar, Tomás.
21:23Manuel Acano, Lucrecia Sandoval.
21:25Hugo García, el padre Benito.
21:27Andrés Montes, Rodrigo, o el jefe.
21:29Además, escucharon la voz de Mónica Vargas, Diana Granada, Natalia Rodríguez,
21:34Alejandro Machado y John Carvajal.
21:36Escucharon el Ave María de Händel y España en Marcha, de Pajo Ibáñez.
21:40Además, algunos sonidos son de fonotecas de música y efectos gratuitos.
21:44La música oficial es de montaña.
21:46Una banda de rock bogotana que está muy buena, en serio,
21:49y que pueden conocer con el link que les dejamos en los comentarios.
21:52La idea original es de la sección de cultura de El Espectador.
21:55Integrada por Laura Valeria López, Laura Camila Arevalo Domínguez,
21:59Josep Cazañas y Fernando Araujo Vélez, quien también fue libretista.
22:03El diseño sonoro y la producción son realizadas por David Guarín,
22:06además de la edición que se hace en compañía de Manuel Acano.
22:09Gracias por compartir este proyecto con sus amigos, con sus familiares.
22:13Nos ayuda mucho que comenten en sus redes con el numeral Yo Confieso.
22:17Les recordamos que esta audionovela, los podcasts, las investigaciones,
22:20los documentales y otros contenidos que se hacen en El Espectador
22:23se realizan gracias al compromiso de todos ustedes con el valor de la información,
22:27de las historias.
22:28Por eso es importante que nos apoyen con su suscripción
22:31para poder seguir adelante con la elaboración de contenidos de calidad.
22:34A ustedes, una vez más, muchísimas gracias por escucharnos.
22:39A ustedes, una vez más, muchísimas gracias.
Comentarios

Recomendada