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Disfruta del cuento "La culpable", original de la escritora española Emilia Pardo Bazán. Este relato es una pieza fundamental de la literatura clásica y el realismo, ideal para quienes buscan conocer la obra de los grandes escritores del pasado.

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Categoría

🦄
Creatividad
Transcripción
00:00La culpable. Elisa fue una mujer desgraciadísima durante toda su vida conyugal, y murió, joven aún,
00:09minada por las penas. Es verdad que había cometido una falta muy grave, tan grave que para ella no
00:16hay perdón, escaparse con su marido antes de que éste lo fuese y pasar en su compañía 24 horas de
00:22tren. Después, sucedió lo de costumbre, la recogió la autoridad, la depositaron en un convento, y a
00:29los quince días se casó, sin que sus padres asistiesen a la boda, actitud muy digna, en opinión
00:35de las personas sensatas. Ellos no se habían opuesto de frente a las relaciones de Elisa con Adolfo,
00:42más como quiera que no les agradaba pizca el espirante. Y creían conocerle y presentían su
00:48condición moral, suscitaron mil dificultades menudas y consiguieron dar largas al asunto y
00:53entretenerlo por espacio de cinco años. Consintieron, eso sí, que Adolfo entrase en casa, porque tenía poco
01:00de seductor y era hasta antipático, y esperaron que Elisa perdiese toda ilusión al verle de cerca.
01:07Sucedió lo contrario, en los interminables coloquios junto a la chimenea, en el diario
01:12Tortoleo, el amante corazón de Elisa se dejó cautivar para siempre y Adolfo aseguró la presa
01:18de la acaudalada muchacha. Después de meditadas y estratégicas maniobras por parte del novio,
01:24llegó el instante de la fuga, preliminar del casamiento. La familia de Elisa tomó muy a pechos
01:31el escándalo, por lo mismo que eran gente conocida, bien relacionada, preciada de correcta,
01:37intransigente en cuestiones de moralidad exterior. Hubo en la casa uno de esos periodos de disgusto,
01:43cerrados, serios, hondos, en que hasta los criados andan mohinos, periodos que a las personas entradas
01:50en edad les cavan una cuarta de sepultura. Las dos hermanas de la fugitiva se avergonzaron y
01:56corrieron de suerte que en muchos meses no se atrevieron a salir a la calle. Una, en especial,
02:02se afectó tanto, que fue preciso sacarla de Madrid para que no se alterase su salud. La madre jamás
02:09pronunció el nombre de Elisa sin inspirar, como cuando se nombra a los que fallecieron. El padre
02:15extremó el procedimiento, se roce a la banda y no nombró a Elisa ya nunca. Si le preguntaban cuántas
02:22hijas tenía, contestaba que dos. La otra la perdí, añadía crispando los labios. Unida ya Elisa con el
02:31que había elegido, se propuso ser intachable y perfecta en todo para rescatar la falta. No hubo
02:38esposa más tierna y solícita que Elisa, ni casa mejor gobernada que la suya, ni señora que con
02:44mayor abnegación prescindiese de sí propia y se eclipsase más modestamente en la sombra del hogar.
02:50Como al fin tenía pocos años y a veces la sangre hervía en sus venas con ímpetu juvenil, cuando veía
02:56a otras casadas adornarse, cubrirse de joyas, ir a bailes y fiestas y sonreír al espejo, y ella se
03:02quedaba recluida y en bata casera, decía para sí, bueno, pero esas no se escaparon con su marido antes
03:09de la boda. Y aunque supiese que se escapaban después, o cosa parecida, con Ross, siempre persistía
03:16en tenerlas por de mejor condición. Hasta tal punto se consideró obligada a prestar fianza de
03:22su conducta, que nunca salió sola, ni consintió recibir una visita estando ausente su marido. A los
03:29hombres, fuesen jóvenes o viejos, les hablaba fría y desabridamente, cortando enseguida la
03:35conversación. Su traje era oscuro, subido hasta las orejas, y su peinado estudiadamente sencillo y
03:42sin coquetería. Aficionada a las esencias y aguas de tocador, la suprimió por completo desde que oyó
03:49decir que, la mujer de bien, ni ha de oler mal, ni ha de oler bien. Ser tenida en concepto
03:55de mujer de bien
03:56fue su ambición y su sueño, pero desconfiaba de conseguirlo nunca, por aquello de la escapatoria
04:02pasada. La corta luna de miel, Adolfo comenzó a distraerse, hizo color de política, se acostumbró
04:09a retirarse tarde, a pasarse los días fuera, sin venir ni a comer. Elisa lloró en ilencio, lloró mucho,
04:17porque le quería, le quería con toda su alma, y no podía vivir dichosa sino con él y por él,
04:23a quien todo lo había sacrificado. Un día, registrando el ropero de su marido para limpiar
04:30y arreglar la ropa, encontró traspapelada en un chaqué de verano una carta inequívoca. El dolor
04:36fue tan agudo, que Elisa se metió en la cama y estuvo varios días sin querer comer y con gran
04:41deseo
04:42de morirse. Así que cobró algún ánimo, se levantó y siguió viviendo. No profirió una queja, ¿con qué
04:50derecho? La podían tapar la boca a las primeras palabras. Y si salía a relucirlo de la fuga.
04:58Vinieron hijos, un niño y una niña, pero Elisa, que sufrió todo el peso de la crianza,
05:04no intervino en la educación ni ejerció jamás esa autoridad de la madre digna y altiva,
05:09que lleva la maternidad como una corona. Sus hijos se habituaron a que, no mandaba mamá,
05:15en cuanto a la hacienda, ya se infiere que la regía única y exclusivamente Adolfo y Elisa no se hubiese
05:22arrojado a gastar 50 pesetas en nada extraordinario, sin la venia necesaria. Muerto el padre de Elisa y
05:29recogida la legítima, todavía pingüí, aunque mermada por el enojo paternal, Adolfo se hizo cargo
05:35de todo y dedicó la mayor parte a sus goces, no sin que muchas veces oyese Elisa reconvenciones duras y
05:42soluciones amargas, fundadas en que su padre la había desheredado o, punto menos, la salud de Elisa
05:47se resintió. Los médicos hablaron de lesiones al corazón que degeneraban en hidropecía. Como la
05:55enferma se agravase, pidió confesor y por centésima vez se acusó de su delito, la escapatoria fatal.
06:02El confesor la mandó que se acusase de pecados de la vida presente, porque Dios no acostumbra
06:07recontar los ya perdonados y absueltos. Más la absolución del cielo no bastaba a Elisa. Ya se
06:14sabe que Dios es muy bueno, pero, en cambio, los hombres jamás olvidan ciertas cosas, y la mancha
06:20de vergüenza allí está sobre la frente hasta la última hora de vivir. Con los ojos vidriados de
06:26lágrimas, Elisa pidió que viniese Adolfo, y así que le vio a su cabecera, echándole los brazos al
06:32cuello, murmuró a su oído, alma mía, mi bien, ya sé que no tengo derecho ninguno a pedirte que,
06:39que no te vuelvas a casar, pero al menos, mira, en esta hora solemne, perdóname de veras aquello.
06:46Y no me olvides así, tan pronto, tan pronto. Adolfo no contestó, no obstante, le pareció
06:53natural inclinarse y besarla. Y la culpable, dejando caer la cabeza sobre la almohada, expiró contenta.
07:02Gracias.
07:03Gracias.
07:03Gracias.
07:04Gracias.
07:04Gracias.
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07:05Gracias.
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