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  • hace 5 días
Este video explora la atmósfera de una de las leyendas más fascinantes de la literatura regional. La narrativa nos transporta a esos escenarios donde lo cotidiano se entrelaza con lo sobrenatural, utilizando el canto de esta ave nocturna como un hilo conductor que despierta temores antiguos y reflexiones profundas.

Categoría

🦄
Creatividad
Transcripción
00:00En un pueblo donde las supersticiones dictan el destino de las almas,
00:04Antonio lucha contra la angustia al ver a su amada Elisa consumirse por una enfermedad implacable.
00:11En medio de la desesperación, un mochuelo entona su canto en la oscuridad de la noche.
00:17Un sonido que el pueblo asocia con la muerte inminente.
00:21Atrapado entre la razón y el peso de las creencias ancestrales,
00:25Antonio deberá tomar una decisión que podría cambiarlo todo.
00:28¿Es el ave un simple mensajero de la fatalidad o encierra un secreto capaz de desafiar lo inevitable?
00:36El canto del mochuelo.
00:38Está grave la señorita Elisa.
00:41Hace ya tres días que pasa en una gran agonía.
00:44La fiebre no cede.
00:45El médico ha dicho que es pulmonía lo que tiene y ya se le han puesto millones de unidades de
00:51penicilina.
00:52Temprano se hizo el diagnóstico y se comenzó el tratamiento.
00:55Elisa es joven y fuerte.
00:57Hasta hace pocos días rebosaba salud y alegría.
01:00Solo después del baile del 28 de noviembre se había rociado al salir del salón, camino de su casa.
01:07Uno de esos chaparrones imprevistos, fugaces, llamados barrejobos, tan característicos.
01:13Del fin del invierno, la había sorprendido en la calle.
01:17Se había mojado un poco y se había resfriado.
01:19Después el doctor había dicho que tenía neumonía doble.
01:23Antonio estaba desesperado, triste, abatido.
01:26Amaba a Elisa entrañablemente.
01:29Eran vecinos y la había visto crecer desde niña hasta verla convertida en la hermosa mujer que era ahora.
01:35Ella era tan dulce, tan buena, acababa de verla en un momento que fue permitido hacerlo.
01:41Estaba tan descompuesta, tan pálida, tan lándida.
01:44Y esa mirada suya, de ansiedad.
01:47Y esa respiración tan fuerte y tan rápida.
01:50A pesar del oxígeno que le administraban cada hora, a veces se ponía cianótica y siempre estaba agitada como si
01:57le faltara aire.
01:58Era verdad que la pulmonía era una enfermedad muy grave.
02:01Por algo la llamaban los médicos ingleses y norteamericanos el capitán de la muerte.
02:06Pero ahora con los antibióticos todo había cambiado.
02:10Qué enorme diferencia entre las condiciones actuales y las que él había conocido allí mismo en su pueblo, allí mismo
02:16en su barrio.
02:17Aquellas calles lóbregas, aquellas calles fangosas, de invierno y llenas de polvo en verano.
02:23Ni un coche, ni un bombillo eléctrico, ni acueducto, ni servicios higiénicos, ni hospital, ni nada.
02:31Entonces la gente se moría sin el auxilio de la ciencia.
02:34Repasó con la mente tantos cuadros tristes que había contemplado en su niñez.
02:39Toribio, muerto de tétano, sin una sola inyección de antitoxina, en medio de dolores tremendos.
02:45Y Pedro, y Margarita, y el peor y más triste de todos los casos, su hermanito Manuel, apenas se daba
02:52el cuenta de las cosas entonces, pero había algo que se le había grabado en la mente para toda la
02:57vida.
02:58Era de noche.
02:59Estaban velando.
03:01Repartían café y galletas de soda.
03:03Estaban sentados en el portalete de la cocina, ahí precisamente donde él estaba ahora, cuando empezó a cantar un pájaro
03:11en el palo de mango del patio que estaba ahí todavía como testigo mudo.
03:15Uno de los presentes, no podía recordar quién, había dicho.
03:19Antonio, malo, está cantando el mochuelo.
03:22Y otro había comentado en voz baja, como para no ser oído por los familiares, pero sin cuidarse de él,
03:28tal vez por lo pequeño que era entonces.
03:30Lo que es a este niño no lo salva nadie porque cuando hay un enfermo grave y canta el mochuelo,
03:36la muerte es segura.
03:37Antonio recordaba claramente cómo había sentido una ola fría de terror y había escuchado el fatídico canto.
03:44Pim, pim, pim, pim.
03:46Después, recuerda que entró a ver a su hermanito y que éste lo miró con una mirada de ansiedad y
03:51de angustia que le había llegado al alma y que luego había vuelto los ojos hacia otra parte, exactamente como
03:57lo había mirado Elisa hacia un rato.
03:59Al fin el sueño lo había vencido y a la mañana siguiente, lo recordaba como si fuera ahora, con ojos
04:05estupefactos, había visto, en una mesa adornada de flores, con una mortaja muy blanca y entre cuatro velas grandes de
04:12cera, a su hermanito tendido, quieto, inmóvil.
04:15Y, delante del niño muerto, a su madre desgarrada por el dolor, llorando amargamente.
04:21Pasó un largo rato.
04:23Antonio, en las sombras, lloraba en silencio.
04:26Su amada sufría y estaba grave de muerte.
04:29Él lo presentía por más que el médico se sintiera confiado.
04:32Su Elisa moriría.
04:34Era ya de madrugada.
04:36En el patio unas frondas comenzaban a iluminarse con la luz de una luna tardía.
04:41Empezaba a hacer frío.
04:43Este año soplaba la brisa del norte temprano.
04:46De repente empezó a cantar el mochuelo otra vez, desde lo alto de algún árbol cercano.
04:51El mango o el níspero, quien sabe si el guanábano.
04:54Antonio sintió, a pesar suyo, un estremecimiento de terror.
04:58Se espantaron las gallinas, como entonces pensó Antonio.
05:02Era ya seguro.
05:04Su Elisa iba a morir.
05:05¿Más por qué?
05:07¿Qué demonios tenía que ver el canto de un pajarraco con la vida o con la muerte?
05:11Esas supersticiones lo asustaban a él cuando era niño.
05:15Ahora era diferente.
05:17La gente de los campos es muy imaginativa, se decía.
05:20Al oír ese canto monótono, pim, pim, pim, pim, por horas y horas, siempre igual, siempre el mismo, llegaron a
05:28encontrarle algún parecido, alguna analogía, con los golpes del martillo en los clavos, cuando el carpintero del lugar tenía, a
05:36medianoche, que hacer algún cajón de muerto, de urgencia.
05:40Pim, pim, pim, pim, seguía imperturbable el mochuelo su canto fatídico.
05:45Antonio, muy a su pesar, lo escuchaba y, gradualmente, a medida que se prolongaba el canto, le iba encontrando un
05:53lejano parecido, después un parecido indudable, con el martilleo del carpintero haciendo cajones de muerto.
05:59¿Y si fuese verdad la leyenda?
06:02Pensó con redoblado temor.
06:04¿Qué sabemos nosotros de los misterios de la vida y de la muerte?
06:07Pero es absurdo.
06:09¿Qué lógica hay en esa tonta leyenda?
06:11Y sin embargo, después de todo, ¿qué sabemos nosotros si lo lógico o lo que nos lo parece es real
06:17y verdadero?
06:18¿Y si resultase que todo lo que creemos y todo lo que juzgamos cierto, un lógico y científico no es
06:24realmente así sino de otro modo?
06:26Antonio sentía que sus convicciones se debilitaban.
06:30Tenía miedo.
06:31Su novia adorada estaba en peligro de muerte.
06:34Allí estaba tendida, presa de una enfermedad terrible.
06:38No, su novia tenía que vivir.
06:40El médico le estaba aplicando los tratamientos más modernos, pero era preciso hacer lo que fuera para salvarle la vida.
06:47Lo lógico y lo ilógico, lo científico y lo antiscientífico.
06:51Como un autómata se levantó Antonio y se fue a la trastienda, cogió un riflecito de salón que allí había
06:57y se fue, patio abajo, caminando, primero muy rápido, despacio después, más y más despacio, sigilosamente, con mucho cuidado.
07:06Algo arriba del guanábano estaba el mochuelo, desprevenido, cantando su monorrimo interminable.
07:11Pim, pim, pim, pim.
07:13Antima la luz de la luna veíase la sombra del cuerpecito indefenso, una lechuza pequeña parece el mochuelo.
07:20Antonio lo vio bien, alzó el rifle, apuntó, fuego.
07:23Y rodó por el suelo, sin vida, el infeliz monchuelo.
07:27Elisa amaneció sin fiebre y, como suele suceder en las pulmonías, después de la dramática lucha con la muerte que
07:34la hizo pasar asfixiándose horas y días, en medio de la más horrorosa desesperación, ahora dormía como un ángel, como
07:41si no hubiese pasado nada, tranquila y feliz.
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