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#ValleSalvaje #capítulo307 #deja
‘Valle Salvaje’ deja en el aire el futuro de Luisa, avance capítulo 307 (1 de diciembre)
Alejo se reúne con Luisa en la cárcel... pero, ¿es demasiado tarde?, mañana en 'Valle Salvaje'.
La tarde caía pesada sobre el valle, con un cielo plomizo que parecía anunciar tormenta aunque no cayera ni una sola gota. El aire olía a tierra reseca y a cansancio. Allí, en medio de ese paisaje agrietado, las palabras de Victoria seguían flotando como un eco oscuro: «Si hay que llegar a la sangre, que así sea». ...
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Transcripción
00:00Valle salvaje deja en el aire el futuro de Luisa, avance capítulo 307, 1 de diciembre.
00:20Alejo se reúne con Luisa en la cárcel, pero, es demasiado tarde. Mañana en Valle salvaje.
00:26La tarde caía pesada sobre el valle, con un cielo plomizo que parecía anunciar tormenta aunque no cayera ni una sola gota.
00:38El aire olía a tierra reseca y a cansancio. Allí, en medio de ese paisaje agrietado, las palabras de Victoria seguían flotando como un eco oscuro. Si hay que llegar a la sangre, que así sea.
00:51No había sido una amenaza lanzada al viento, había sido una decisión. Una línea trazada.
00:59Un punto de no retorno. En el balcón de la casa grande, Victoria observaba las tierras que desde niña le habían dicho que algún día serían de ella.
01:10Las veía ahora como un tablero de ajedrez manchado de barro y sudor, en el que cada jornalero, cada caserío, cada parcela era una pieza que debía estar bajo su control, o desaparecer.
01:24Pensaba en Damaso. Pensaba en Damaso. En su sonrisa engreída, en la seguridad con la que se paseaba por el valle como si ya fuera suyo.
01:37En Mercedes, moviéndose a su lado con la elegancia de una mujer que ha aprendido a sobrevivir en cualquier bando, siempre que eso le garantice seguir de pie.
01:46Y pensaba, sobre todo, en Luisa, encerrada entre cuatro paredes frías, convertida en moneda de cambio de hombres que jamás habían conocido el hambre ni la culpa.
02:03Victoria apretó la barandilla con tanta fuerza que los nudillos se le pusieron blancos.
02:07Si hay que llegar a la sangre. Murmuró otra vez, como si necesitara escucharse a sí misma para creer que estaba dispuesta. Se llegará.
02:22Muy lejos del mármol brillante de la casa grande, el mundo de Luisa se había reducido a una celda húmeda y una cama de hierro.
02:29El tiempo en la cárcel no pasaba. Se estiraba como una cuerda vieja que en cualquier momento podía romperse.
02:40El olor a lejía mal disuelta se mezclaba con el de la desesperanza.
02:45Había aprendido a reconocer los pasos de los guardias, la hora en que llegaba la comida aguada,
02:51los gritos apagados de otras mujeres que también habían perdido algo que no se recupera,
02:56la certeza de que el mundo podía ser justo.
02:59Luisa estaba sentada en el catre, las rodillas recogidas contra el pecho, los ojos vacíos clavados en las baldosas.
03:11Ya no lloraba. Las lágrimas habían sido un lujo de los primeros días.
03:15Ahora solo quedaba una especie de cansancio que se le había instalado en los huesos.
03:22Quizá así es mejor, se repetía. Si dejo de sentir, dejará de doler,
03:27el ruido de una llave girando en la cerradura la hizo alzar la cabeza con esa mezcla de temor y resignación que se llevaba puesta como una segunda piel.
03:35Fernández, tienes visita. La voz del guardia rebotó en las paredes. Luisa frunció el ceño.
03:44Visita. El corazón le dio un salto que trató de ignorar. La primera imagen que cruzó su mente fue la de Alejo.
03:53Su mirada herida. Su forma de pronunciar su nombre como si con eso pudiera salvarla.
03:58La rechazó de inmediato. No, no podía ser él. No después de todo. No después de haberlo arrastrado a un infierno que no le pertenecía.
04:12Se levantó despacio, sosteniéndose en la pared, y caminó hacia la puerta. En la sala de visitas, el aire tenía otro peso.
04:20Allí se mezclaban las ilusiones y las despedidas, los silencios que lo decían todo y las mentiras bondadosas que se inventan para no romper del todo al que está al otro lado de la mesa.
04:32Adriana estaba sentada, recta, con las manos entrelazadas sobre el regazo. Intentaba aparentar serenidad, pero el temblor en sus dedos la delataba.
04:48A su lado, en una silla demasiado alta para él, Evaristo balanceaba las piernas, sosteniendo con fuerza un pequeño dibujo arrugado.
04:57¿Crees que le va a gustar? Preguntó el niño, con los ojos muy abiertos. Adriana tragó saliva y sonrió.
05:10Le va a encantar, mi vida. Has dibujado la casa tal y como a ella le gusta recordarla.
05:18En el papel, una casa pequeña resplandecía bajo un sol amarillo exagerado, con árboles de copa redonda y un camino que parecía invitar a volver.
05:27En una esquina, con trazo torpe pero decidido, Evaristo había dibujado una figura de pelo recogido y delantal blanco, Luisa.
05:40El sonido de la puerta hizo que ambas miradas se giraran al unísono, Luisa cruzó el umbral con las esposas todavía brillando en sus muñecas.
05:49El primer impulso fue llevarse la mano al pecho cuando vio a su hijo, pero las cadenas le recordaron su lugar.
06:01Hubo un segundo suspendido en el que nadie respiró. Después, Evaristo se bajó de la silla de un salto y corrió hacia ella.
06:08¡Mamá! El grito rasgó el aire. El guardia dio un paso hacia adelante, pero Adriana se levantó de inmediato.
06:18¡Déjele, por favor! Pidió. No va a hacer nada. Solo es un niño. Luisa se arrodilló como pudo para recibir el abrazo.
06:32Evaristo se le colgó del cuello, aferrándose a ella como si temiera que al soltarla el mundo se viniera abajo.
06:38¡Estás más flaco! Susurró ella, intentando sonreír. ¿No te están dando de comer en casa?
06:50La abuela dice que como demasiado. Protestó él, ofendido. Pero es mentira. Y... Y te hice un dibujo.
06:57Le entregó el papel con orgullo. Luisa lo miró. Durante un segundo, todo lo que la rodeaba desapareció.
07:07La celda, el olor a metal, el murmullo lejano de otras voces.
07:14Solo existía ese sol amarillo, esa casa diminuta, ese camino que volvía a unirlos.
07:19Y el detalle que la desarmó por completo. A su lado, junto a la figura de la madre, el niño había dibujado otra figura más alta, de pelo oscuro y gesto amable.
07:36Debajo, con letras grandes y torcidas, ponía. Alejo. Los ojos de Luisa se llenaron de lágrimas que esta vez no pudo contener.
07:45Adriana se acercó despacio. He pensado. Comenzó, con voz baja. Que quizá, si Evaristo te ve. Si tú le ves a él, vas a encontrar un motivo para seguir peleando.
08:02No puedes rendirte, Luisa. No ahora. Luisa levantó la vista hacia ella. Había en su mirada un cansancio inmenso, pero también una chispa que hacía días que no se veía.
08:16No sé si me queda fuerza. Admitió, apenas en un hilo. Cada noche me digo que mañana será mejor. Y cada día es igual.
08:27Adriana apretó los labios. Entonces no lo hagas por ti. Hazlo por él. Señaló a Evaristo, que jugaba distraído con las manos de su madre, como si quisiera memorizar el tacto.
08:37Y hazlo por Alejo. Te juro que no está dispuesto a dejar que te apagues aquí dentro.
08:48Luisa se estremeció al oír su nombre. Alejo. Repitió, como degustándolo, como si doliera.
08:54Él merece una vida lejos de todo esto. De mí. Eso no te toca decidirlo a ti. Replicó Adriana con una firmeza que ni ella sabía que tenía.
09:06Y menos ahora, cuando todavía hay cosas que se pueden hacer. Rafael está buscando pruebas, está convencido de que todo esto es una trampa.
09:17Y Alejo, su voz se quedó suspendida. Porque en ese momento Luisa cerró los ojos fuerte, como si necesitara acallar algo que gritaba dentro de ella.
09:33No me digas su nombre. Susurró. Si lo dices, duele más. Pero sus manos seguían aferradas a las de su hijo.
09:40En la casa grande, mientras Luisa luchaba contra sus demonios, Irene se miraba al espejo y no le gustaba nada lo que veía.
09:52No eran las ojeras ni el peinado cuidadosamente deshecho, era algo más profundo. El reflejo de una cobardía disfrazada de obediencia.
10:01Le pedí sinceridad, no traición. Le había dicho Bárbara horas antes, con los ojos llenos de una decepción que dolía más que cualquier insulto.
10:16Recordar esa mirada hacía que el estómago de Irene se encogiera. Había besado a Leonardo.
10:21Lo había hecho delante del mundo, como quien quiere sellar un destino. Y sin embargo, nunca se había sentido tan lejos de él.
10:34Cerró los ojos y volvió a escuchar las palabras de su amiga. No necesitaba que me demostraras nada con un beso.
10:43Solo quería que dejaras de mentirte a ti misma. Había intentado explicarse, sin éxito.
10:51Lo hice para que todos lo vieran, para que nadie volviera a dudar de nuestras intenciones. Había balbuceado.
11:00¿Y tú? Había preguntado Bárbara. Tú tampoco dudas. Ahora, sola frente al espejo, Irene respiró hondo, intentando poner orden en el caos de su pecho.
11:13Tocaron a la puerta. Señorita. Anunció una doncella. Don Leonardo la espera en la galería.
11:21Irene sintió que el corazón se le subía a la garganta. Era el momento. El momento de decir la verdad, o de enterrarse del todo en la mentira.
11:34Leonardo la esperaba con los brazos cruzados, apoyado en una de las columnas de piedra.
11:39La galería daba al jardín, donde las flores luchaban por seguir vivas a pesar de la sequía.
11:50Un viento leve movía las cortinas, pero el ambiente estaba cargado.
11:54Gracias por venir. Dijo él sin rodeos, en cuanto la vio.
12:01Irene se acercó, tratando de sonreír.
12:04No me dejaste muchas opciones. Respondió.
12:07Mandar a un criado a buscarme es una forma bastante eficiente de imponerse.
12:11Leonardo no sonrió. Lo que pasó ayer. Empezó, y se detuvo, buscando las palabras.
12:24No puedo hacer como si no hubiera ocurrido.
12:27Irene sintió que algo se le rompía por dentro, pero no dejó que se le notara.
12:31Yo tampoco. Admitió. Por eso quiero que entiendas por qué lo hice.
12:39Se colocó frente a él, lo bastante cerca como para que él pudiera notar el temblor casi imperceptible de sus manos.
12:48Mis padres necesitan que esta boda se celebre. Dijo, con una franqueza que no solía permitir.
12:53Creen que es la única forma de asegurar su posición, de mantener lo poco que les queda.
13:05Y yo, tragó saliva. Yo también lo necesito. No por el título, no por el dinero, sino porque no quiero verlos hundirse.
13:16Leonardo la miró en silencio. Te besé. Continuó Irene. Porque estoy enamorada de ti.
13:23Sí, lo estoy. Y pensé que, si te mostraba la fuerza de mis sentimientos delante de todos, si te dejaba sin margen de duda, acabarías aceptando tu destino.
13:38Nuestro destino. Las palabras se quedaron flotando en el aire. Acepta, Leonardo. Susurró.
13:45Hazlo por tus padres, por los míos, por todo lo que se está derrumbando a nuestro alrededor.
13:56No luches más contra algo que ya está decidido. Durante unos segundos, él no dijo nada.
14:05Luego, habló despacio, con una calma que dolía más que la ira.
14:09Irene, lo que hiciste no fue un acto de amor.
14:15Fue un acto de desesperación.
14:17Ella pestañeó, herida.
14:20Yo no. Déjame terminar.
14:22Pidió él, levantando una mano.
14:27Te agradezco tu honestidad, de verdad.
14:29Y siento el daño que te va a hacer lo que voy a decirte.
14:31Pero yo nunca voy a sentir por ti lo que tú sientes por mí.
14:38Y casarme contigo sería traicionarte.
14:43Mucho más que cualquier plantón en el altar.
14:46Los ojos de Irene se nublaron.
14:48Estás enamorado de Bárbara.
14:50Escupió, como si el nombre le quemara los labios.
14:56Leonardo apretó la mandíbula.
14:57Sí, admitió, lo estoy.
15:01Y no pienso dejar que nadie decida por mí en este asunto.
15:07Ni mis padres, ni los tuyos, ni la duquesa, ni el dichoso valle entero.
15:12De pronto, una chispa de desafío brilló en su mirada.
15:19Y además, añadió, creo que hay una forma de evitar esta boda.
15:24No sé todavía cómo, pero la hay.
15:27Y la voy a encontrar.
15:31Irene sintió que el suelo se le abría bajo los pies.
15:34No puedes desafiar a la duquesa.
15:36Susurró.
15:40No sabes de lo que es capaz.
15:42Lo sé mejor de lo que imaginas.
15:44Replicó él.
15:45Y por eso mismo, no pienso poner mi vida en sus manos.
15:49Ni la tuya.
15:50Se alejó, dejándola sola en la galería, con el eco de sus palabras golpeándole las sienes.
15:58Mientras el amor se convertía en campo de batalla en los pasillos de la Casa Grande, en las tierras el conflicto era de otro tipo.
16:09Damaso caminaba entre los surcos resecos con el ceño fruncido, seguido de cerca por Mercedes.
16:17Algunos jornaleros lo miraban con una mezcla de desconfianza y resignación.
16:25Otros, directamente, apartaban la vista.
16:28No nos van a seguir el juego tan fácilmente, murmuró Mercedes, ajustándose el sombrero para protegerse del sol.
16:41Están agotados, y no solo de trabajar.
16:44Están hartos de que siempre cambiemos de amo pero nunca de miseria.
16:50Damaso soltó una carcajada breve.
16:52Les daremos lo que quieren.
16:54¿Promesas?
16:55Dijo.
16:56Un poco más de jornal aquí, algún día libre allá.
17:00Lo suficiente para que crean que hemos venido a mejorar sus vidas.
17:06Mercedes lo miró de lado.
17:07¿Y lo hemos hecho?
17:09Preguntó.
17:10Con un matiz extraño en la voz.
17:14Él se detuvo.
17:15¿Qué te pasa, Mercedes?
17:17Inquirió.
17:18¿Te estás ablandando?
17:20No.
17:20Respondió ella de inmediato.
17:22Solo te recuerdo que una cuerda demasiado tensa termina rompiéndose.
17:29Y si los jornaleros se rebelan, no van a distinguir entre los Galvez de Aguirre y nosotros.
17:34Seremos todos iguales ante su ira.
17:39Al fondo, desde la linde del campo, alguien los observaba.
17:43Victoria, medio escondida tras un grupo de árboles, seguía cada gesto, cada mirada entre ambos.
17:52La complicidad que percibía entre Damaso y Mercedes le encendía la sangre.
18:01No había lugar para alianzas ajenas en un valle que consideraba suyo.
18:07Cada sonrisa compartida, cada susurro entre ellos, era una amenaza a su poder.
18:12¿Creéis que podéis jugar a propietarios?
18:15Murmuró para sí.
18:19Pero este tablero lo manejó yo.
18:21Sus dedos se cerraron alrededor del rosario que llevaba siempre en el bolsillo.
18:28No era fe lo que le daba fuerzas.
18:30Era la costumbre de tener algo entre las manos cuando planeaba la ruina de alguien.
18:34En el interior del palacio, Irene trataba de recuperar el control de su respiración mientras se dirigía al ala del servicio.
18:47Necesitaba distracción, un problema ajeno, algo que no fuera la imagen de Bárbara dándole la espalda.
18:56Encontró a Francisco en el pasillo, revisando una lista de tareas.
19:01El primer lacayo levantó la vista y sonrió, educado.
19:04Señorita, iba a buscarle, dijo Irene, precisamente a usted.
19:12Francisco se hirvió, atento.
19:17Dígame.
19:18Ella miró alrededor, como si temiera que alguien estuviera escuchando, y bajó la voz.
19:26Es sobre Pepa, no debería venir tan a menudo al palacio.
19:30La expresión de Francisco cambió de inmediato.
19:35Sus dedos se tensaron sobre el papel.
19:37¿Ha pasado algo? Preguntó, la duquesa ha dicho.
19:40Irá a peor si seguimos provocándola.
19:45Lo interrumpió Irene.
19:47Últimamente está, revuelta.
19:52Nerviosa, cualquier cosa le molesta, y si ve a Pepa deambulando por los pasillos, cada dos por tres, la tomará con ella.
19:59Y ya sabes que cuando la duquesa se empeña en hundir a alguien, no hizo falta que terminara la frase.
20:08Francisco tragó saliva, sintiendo como, una vez más, el mundo se empeñaba en recordarle su lugar.
20:17Pepa solo viene a traer ropa limpia, se defendió, y a veces, se mordió la lengua antes de confesar que, a veces, venía solo para verlo a él.
20:30No hace daño a nadie. No es cuestión de daño. Replicó Irene, intentando sonar comprensiva, sino de prudencia.
20:41Díselo tú, que no venga tan seguido. Que nos, que se proteja. La palabra quedó colgando entre ambos.
20:54Francisco asintió despacio. Se lo diré. Pero cuando Irene se marchó, el lacayo se quedó solo con un sabor amargo en la boca.
21:05Otra vez ellos, otra vez los de arriba, decidiendo cuánta felicidad podían permitírselos de abajo.
21:11Al otro lado del valle, en una casa mucho más humilde, Atanasio y Matilde parecían animales acorralados.
21:24Sobre la mesa de madera se amontonaban papeles. Cuentas, deudas, contratos que nunca habían terminado de comprender y que, sin embargo, habían firmado porque no les habían dejado alternativa.
21:36Nos lo va a quitar todo, murmuró Atanasio, con los codos apoyados en la mesa y la cabeza entre las manos.
21:45Las tierras, la casa, hasta el derecho a respirar este aire como si fuera nuestro.
21:57Matilde lo observaba desde el umbral, con los brazos cruzados. La rabia le ardía detrás de los ojos.
22:03No nos lo quita, corrigió, nos lo roba, y lo hace como siempre. Sonriendo, con esos modales de señora que la hacen parecer incapaz de mancharse las manos.
22:16Es la duquesa, replicó él, no se puede ir contra ella. Matilde dio un golpe seco en la mesa.
22:28Pues yo voy a hacerlo. Atanasio levantó la cabeza, horrorizado. Ni se te ocurra presentarte en la casa grande, advirtió.
22:36No sabes de lo que es capaz cuando se siente desafiada. Precisamente por eso voy, respondió ella.
22:48Porque ya nos ha arrinconado tanto que no tenemos nada más que perder. Si se cree que puede destruirnos a escondidas, estará muy equivocada.
22:56Tendrá que mirarme a los ojos mientras firma nuestra condena. La determinación de Matilde era un fuego nuevo, distinto.
23:09No nacía del orgullo, sino del cansancio de años y años de agachar la cabeza. Si hablas tú. Empezó Atanasio.
23:19Hablaré en nombre de los dos. Lo interrumpió ella. Y en nombre de todos los que no se atreven.
23:27Y, sin darle tiempo a impedirlo, salió de la casa con el paso firme de quien, por fin, ha tomado una decisión.
23:37En la casa grande, Victoria jugaba su propia partida. Había mandado llamar a Alejo, fingiendo urgencia.
23:46Él llegó con el rostro sombrío, el gesto duro. Cada día que pasaba, cada amanecer que se levantaba sin noticias claras de Luisa,
23:54era una piedra más sobre su pecho.
23:59¿Qué quería decirme? Preguntó, evitando las cortesías. Victoria suspiró, adoptando un aire compungido que le salía demasiado perfecto.
24:08Es sobre Luisa. Dijo, estoy, preocupada. Alejo arqueó una ceja.
24:17Usted no se preocupa por nadie si no hay algo que ganar. Replicó sin rodeos.
24:21Así que ahorris el teatro y vaya al grano. Un destello de irritación cruzó fugazmente por los ojos de Victoria, pero desapareció rápido.
24:33Rafael me ha informado de que su estado es delicado. Continuó. No come, no habla, apenas duerme.
24:46Si sigue así, su cuerpo no aguantará. Y sería una verdadera tragedia, ¿no cree? Alejo sintió que el suelo se inclinaba bajo sus pies.
24:55¿Qué insinúa? Preguntó. Insinuar no, constato. Respondió ella, esta situación no puede prolongarse.
25:08Ni para ella, ni para nosotros. El escándalo, las habladurías, el cuestionamiento constante de las decisiones de la duquesa.
25:16El valle está en ebullición, Alejo.
25:18Y usted sabe tan bien como yo que, cuando la gente busca culpables, no se detiene a mirar los matices.
25:30Él apretó los puños. Si Luisa está así es porque la han enterrado viva por un crimen que no cometió. Escupió.
25:40Si el valle se revela, no será contra ella, sino contra quienes la han usado como chivo expiatorio.
25:48Victoria lo miró con esa frialdad que reservaba para quienes aún no habían entendido su manera de gobernar.
25:56O encuentra una solución pronto, dijo, el hada, o será demasiado tarde para todos.
26:06Alejo salió de allí con el corazón desbocado. En el pasillo se encontró con Adriana y Rafael, que parecían haberlo estado esperando.
26:13Tenemos que hablar, dijo Rafael, sin preámbulos. En la biblioteca, lejos de oídos ajenos, Adriana fue la primera en romper el silencio.
26:26La visita de hoy no ha sido suficiente, confesó, con la voz cargada de angustia.
26:37Luisa ha sonreído, sí, cuando ha visto a Evaristo, pero en sus ojos había algo roto.
26:43Como si ya hubiera decidido que esto es el final. Rafael asintió, con el rostro grave.
26:54El director de la cárcel me ha dicho que se niega a comer algunos días. Añadió.
26:59Que a veces se queda mirando la pared, sin reaccionar.
27:02Han tenido que llamar al médico dos veces porque se desmayó. Alejo sintió un nudo en la garganta.
27:14¿Por qué no me lo dijiste antes? Rugió.
27:17Porque cada vez que intento traer buenas noticias, el valle se encarga de convertirlas en nuevas amenazas, respondió Rafael.
27:24Pero esto ya no se puede ocultar. Si no actuamos ya, no tendremos a quien salvar.
27:35El silencio que siguió fue denso.
27:37Tienes que verla, Alejo, dijo Adriana al fin.
27:41No como su abogado.
27:45Como el hombre que la ama.
27:46Mirarla a los ojos y recordarle quién es.
27:49¿Qué le espera fuera de esas paredes si pelea un poco más?
27:55Alejo cerró los ojos un segundo, como si necesitara buscar fuerza en algún lugar recóndito de sí mismo.
28:04¿Y si ella ya no quiere pelear?
28:06Susurró.
28:07¿Y si lo que está pidiendo, sin decirlo, es que la dejemos caer?
28:14Adriana negó con la cabeza, con lágrimas contenidas.
28:18Eso no es Luisa.
28:19No la mujer que se enfrentó a medio valle para defender lo que creía justo.
28:24No la madre que ha sido capaz de renunciar a su propia felicidad para proteger a su hijo.
28:33Esa Luisa sigue ahí, solo que, enterrada bajo capas de miedo y culpa.
28:38Tienes que ayudarla a salir.
28:42Rafael se acercó a Alejo y le puso una mano en el hombro.
28:46He hablado con un contacto en la cárcel.
28:47Dijo.
28:51Pueden dejarte entrar hoy mismo.
28:53No como abogado, sino como visita excepcional.
28:56Pero tienes que ir ya.
29:00Alejo asintió, sin necesidad de más palabras.
29:04El trayecto hasta la cárcel le pareció más largo que nunca.
29:06Cada curva del camino, cada piedra que la rueda del coche golpeaba, era un recordatorio de todos los errores, todas las veces que había llegado tarde en la vida.
29:19No podía permitirse que esta vez fuera igual.
29:25La cárcel se alzó ante él como una mole gris, indiferente.
29:31El guardia de la entrada lo reconoció y asintió, dejándolo pasar tras un breve intercambio de firmas y palabras burocráticas.
29:38Mientras recorría el pasillo de celdas, el eco de sus pasos se mezclaba con murmullos y ruidos metálicos.
29:51Pensó en la casa grande, en su brillo hipócrita, y le pareció otro planeta.
29:56Aquí, la realidad no se disfrazaba.
29:59Olía a humedad, a cansancio, a vidas en pausa.
30:03La puerta de la sala de visita se abrió ante él.
30:09Esta vez no había mesas compartidas ni niños con dibujos.
30:15Solo una silla, una mesa desnuda y, al otro lado, la silueta de Luisa.
30:21Tardó unos segundos en reconocerla.
30:26Estaba más delgada, el rostro afilado, los pómulos marcados, el cabello,
30:31antes recogido con cuidado, caía desordenado sobre sus hombros.
30:39Cuando alzó la vista y lo vio, en sus ojos pasó algo que a Alejo le geló la sangre.
30:44Sorpresa, sí, emoción, quizá, pero también una distancia inmensa,
30:50como si lo estuviera viendo a través de un cristal grueso.
30:53No deberías estar aquí.
30:58Fue lo primero que dijo ella.
31:00Alejo se sentó despacio, sin apartar la mirada de la suya.
31:03Es lo único que sé con certeza que debo hacer.
31:10Respondió.
31:11El silencio se extendió entre ambos.
31:16He oído que no comes.
31:18Prosiguió él.
31:19Que no duermes.
31:20Que te has desmayado.
31:21Luisa desvió la mirada hacia un punto indefinido de la pared.
31:24No tienen por qué contarte lo que hago.
31:29Murmuró.
31:31Sí.
31:32Replicó Alejo.
31:33Sí tienen.
31:34Porque yo soy el que está ahí fuera moviendo cielo y tierra para sacarte de aquí.
31:41Y no puedo hacerlo mientras tú te dejas morir.
31:44Ella rió sin humor.
31:45Siempre tan dramático.
31:47Susurró.
31:47No me estoy dejando morir, Alejo.
31:53Solo he dejado de esperar nada.
31:56Lo miró por fin, directamente.
32:01¿Qué quieres que espere?
32:02Preguntó.
32:03Que la duquesa se levante un día generosa y decida que fue un error.
32:07Que el valle entero, que me señaló con el dedo, pida perdón de rodillas.
32:12No va a pasar.
32:15Alejo se inclinó hacia adelante.
32:17Quiero que esperes por ti.
32:19Dijo.
32:20Por Evaristo.
32:21Por la posibilidad de una vida en la que no tengas que mirar por encima del hombro a cada paso.
32:28Ya no te prometo justicia, porque he aprendido que en este lugar es un concepto maleable.
32:36Pero sí te prometo no abandonarte.
32:39Luisa cerró los ojos un instante.
32:40En la oscuridad, vio a su hijo corriendo hacia ella con un dibujo en las manos, el sol amarillo ocupándolo todo.
32:51Y vio también la casa pequeña, las risas en la cocina, las noches sin miedo.
32:56No puedo cargar tan bien con tu vida.
32:58Susurró.
32:59Ya he arruinado suficiente.
33:04No eres tú quien la arruina.
33:06Replicó él, con los ojos brillantes.
33:08Son ellos, los que han decidido que tú seas el chivo expiatorio.
33:16Los que vigilan desde balcones de mármol mientras el valle se desangra.
33:19No voy a dejar que te conviertan en su víctima perfecta.
33:27Al oír la palabra, sangre, una imagen cruzó como un relámpago por la mente de Luisa.
33:33La de Victoria, en el centro de un salón, pronunciando aquella frase.
33:38Si hay que llegar a la sangre, que así sea.
33:43Un escalofrío le recorrió la espalda.
33:45No entiendes, Alejo, dijo, bajando la voz.
33:52Lo que está pasando ahí fuera es más grande que tú, que yo, que nuestra historia.
34:00Victoria ha decidido que este valle se escribirá con sangre si hace falta.
34:04Y cuando alguien como ella toma una decisión así, nada la detiene.
34:11Alejo la escuchó, pero no retrocedió.
34:14Entonces que se manche ella las manos, dijo.
34:20Pero tú no tienes que poner el cuello.
34:22Se hizo un silencio pesado.
34:24Desde el pasillo llegó el sonido de una puerta golpeando, un grito lejano, luego otra vez quietud.
34:33Hoy he visto algo en tus ojos que hace semanas que no veía, añadió él.
34:38Una chispa.
34:38Mínima, pero ahí estaba, y no me digas que me equivoco, porque te conozco.
34:46Luisa bajó la cabeza.
34:50Era Evaristo.
34:52Susurró.
34:52Siempre es él.
34:54El nombre llenó la sala de visitas.
34:56Alejo sonrió con tristeza.
34:57Entonces agárrate a eso, pidió.
35:03No por mí, por él, para que un día pueda entender que su madre no se rindió.
35:10Las palabras pareció que golpeaban una a una la coraza que Luisa había construido a su alrededor.
35:15Sintió un nudo en la garganta que no sabía si era de dolor o de alivio.
35:22Tengo miedo.
35:23Confesó al fin.
35:27No de lo que me pase aquí dentro.
35:29De lo que os pase a vosotros fuera.
35:31A ti, a él.
35:32A Adriana, a Rafael.
35:36Victoria no va a permitir que esto termine sin que alguien pague un precio demasiado alto.
35:43Alejo extendió la mano, cruzando el espacio que los separaba.
35:47Las esposas tintinearon cuando Luisa, casi sin darse cuenta, respondió al gesto.
35:52Sus dedos se rozaron.
35:57Deja que lo decida yo.
35:59Dijo él, con una calma extraña.
36:01No has llevado tú sola esta carga para que ahora te apartes y nos dejes a oscuras.
36:08Dame tiempo, Luisa, un poco más.
36:11Te prometo que no estoy dispuesto a perderte.
36:13En los ojos de ella brilló algo parecido a una lágrima.
36:19O a una despedida.
36:20El guardia tosió en la puerta.
36:23Cinco minutos.
36:24Anunció.
36:25El tiempo se comprimió.
36:30Alejo la miró como quien intenta grabar un rostro en la memoria antes de que la noche lo borre.
36:38Vas a comer hoy.
36:40Dijo.
36:40Casi como una orden.
36:42Ella sonrió, cansada.
36:45Veremos.
36:46No.
36:47Insistió él.
36:50Lo harás.
36:52Y mañana volveré.
36:53Y pasado.
36:54Y los días que haga falta.
36:55Hasta que la idea de seguir viva deje de parecerte una condena.
37:02Luisa lo observó en silencio.
37:04Cada palabra de Alejo era una cuerda lanzada al pozo al que se había dejado caer.
37:08Podía agarrarla.
37:12Podía agarrarla.
37:13O dejarla pasar.
37:14Cuando el guardia dio el aviso final.
37:17Alejo se levantó.
37:18Pero ella no soltó su mano de inmediato.
37:21Hubo un segundo en que sus dedos se apretaron con fuerza, casi como un gesto involuntario, una reacción más fuerte que el miedo.
37:31Si no llegas a tiempo, dijo, con un hilo de voz que casi no se oyó.
37:39Quiero que le digas a Evaristo que lo quise más que a mi propia vida.
37:45Ese, si no llegas a tiempo, le atravesó el pecho.
37:49No pienso permitir que esas sean tus últimas palabras, respondió él, con la mirada oscurecida.
37:55Porque voy a llegar a tiempo, Luisa, aunque tenga que enfrentarme al valle entero.
38:05La soltó entonces, porque no le quedaba otra opción.
38:08El guardia se acercó, colocó una mano en el brazo de Luisa, la vio hacia la puerta.
38:17Alejo se quedó solo en la sala, con el eco de sus propios pasos y el olor frío del lugar pegado a la piel.
38:26Sentía que el futuro de Luisa pendía de un hilo tan fino que cualquier soplo podía romperlo.
38:34Mientras la puerta se cerraba con un golpe metálico, una pregunta quedó suspendida en el aire, sin respuesta.
38:43Había llegado demasiado tarde.
38:45Fuera, sobre el valle, las nubes seguían amenazando tormenta.
38:49Y en la casa grande, Victoria apretaba su rosario, convencida de que, si había que llegar a la sangre, ya no habría marcha atrás.
39:03Entre una y otra fuerza, la de quien se cree dueño de todo y la de quienes, como Alejo y Luisa, se aferran a lo poco que les queda.
39:11El futuro de la muchacha seguía, por ahora, en el aire.
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