00:00Qin Shi Huang unificó China, construyó la Gran Muralla y dejó un legado imperial, que su hijo destruyó en tiempo récord. En el año 210 a.C., tras la muerte del primer emperador, su hijo Qin Erxi subió al trono. Pero no por mérito. Fue manipulado por el poderoso eunuco Shao Gao. Sin experiencia ni carácter, Qin Erxi gobernó con miedo. Persiguió a disidentes, aumentó impuestos y ejecutó a sus propios hermanos.
00:26El pueblo, Arto, se rebeló. En sólo tres años, la dinastía Qin colapsó. En 207 a.C., Qin Erxi fue obligado a suicidarse. El imperio que su padre había construido con hierro y fuego, se desmoronó por dentro. Así terminó la dinastía que prometía eternidad. Porque un imperio no sólo necesita poder, necesita sabiduría.
Comentarios