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Pía y Petra: ¿Alianza inesperada?
En el capítulo 658 de La Promesa (jueves, 21 de agosto), la tensión en el palacio alcanza un punto de no retorno. Manuel y Alonso viven su enfrentamiento más duro hasta ahora, con un choque que amenaza con romper para siempre los lazos entre padre e hijo. Martina, al borde de la desesperación, se plantea huir con Jacobo, mientras Ángela y Curro encuentran un respiro tras la sombra de Lorenzo. Sin embargo, un secreto de Leocadia amenaza con estallar en cualquier ...
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Pía y Petra: ¿Alianza inesperada?
En el capítulo 658 de La Promesa (jueves, 21 de agosto), la tensión en el palacio alcanza un punto de no retorno. Manuel y Alonso viven su enfrentamiento más duro hasta ahora, con un choque que amenaza con romper para siempre los lazos entre padre e hijo. Martina, al borde de la desesperación, se plantea huir con Jacobo, mientras Ángela y Curro encuentran un respiro tras la sombra de Lorenzo. Sin embargo, un secreto de Leocadia amenaza con estallar en cualquier ...
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CortometrajesTranscripción
00:00Pia y Petra. Alianza inesperada. En el capítulo 658 de La Promesa, jueves, 21 de agosto, la
00:13tensión en el palacio alcanza un punto de no retorno. Manuel y Alonso viven su enfrentamiento
00:20más duro hasta ahora, con un choque que amenaza con romper para siempre los lazos entre padre
00:25e hijo. Martina, al borde de la desesperación, se plantea huir con Jacobo, mientras Ángela
00:32y Curro encuentran un respiro tras la sombra de Lorenzo. Sin embargo, un secreto de Leocadia
00:39amenaza con estallar en cualquier momento. La duquesa de Carril golpea a Vera con una noticia
00:44devastadora, aunque López sospecha de sus verdaderas intenciones. Toño marca sus límites con Simona
00:52y Candela, decidido a tomar sus propias decisiones. Y cuando Pia es sorprendida husmeando en el
00:59despacho de Cristóbal, surge la sorpresa más grande. Petra la defiende, pero solo a cambio
01:05de conocer toda la verdad. El sol del atardecer del jueves 21 de agosto se derramaba sobre los
01:13campos de los pedroches, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y púrpuras, un espectáculo
01:18de una belleza serena que contrastaba violentamente con la tormenta que se gestaba entre los muros
01:23de la promesa. El aire en el despacho del marqués era denso, casi irrespirable, cargado
01:30de una electricidad que erizaba el vello. Era un silencio preñado de gritos no dichos,
01:38de reproches acumulados durante semanas, meses, quizás incluso años. Un silencio que estaba
01:45a punto de hacerse añicos. Alonso, marqués de Luján, estaba de pie junto a la ventana,
01:51aunque sus ojos no veían el paisaje. Veían el reflejo de un fracaso, la imagen de un hombre
01:58que sentía como el legado de su familia se desmoronaba entre sus dedos. Su postura,
02:05normalmente erguida y orgullosa, se había encorvado ligeramente, como si el peso de sus
02:10decisiones finalmente le estuviera quebrando la espalda. Cada arruga de su rostro parecía
02:17contar la historia de una batalla perdida. Manuel, su hijo, se encontraba frente al imponente
02:22escritorio de Kaoba, el mismo que un día heredaría. Pero en ese momento, el escritorio no era un
02:30símbolo de futuro, sino una barricada que los separaba. Sus manos, normalmente hábiles para
02:37pilotar los ingenios más modernos, estaban cerradas en puños sobre la madera pulida.
02:44Su mandíbula estaba tensa, y en sus ojos, habitualmente llenos de un brillo soñador y
02:49aventurero, ahora sólo había una tormenta de frustración y dolor.
02:55No puedes pretender que acepte esto sin más, padre, la voz de Manuel rompió el silencio.
03:02No fue un grito, pero tuvo el efecto de un trueno en la quietud de la sala. No puedes
03:07entregarle el control de nuestro negocio, de mi futuro, a una recién llegada que no
03:11conoce nada de nosotros, de nuestra historia, de lo que esta finca significa.
03:18Alonso se giró lentamente, su rostro era una máscara de agotamiento y autoridad herida.
03:25Esa recién llegada, como la llamas con tanto desdén, es Leocadia, una mujer con una visión
03:31empresarial que a ti te falta. Una visión que puede salvarnos del desastre al que tu
03:36impulsividad y tus proyectos aéreos nos han estado acercando.
03:42La acusación cayó como una bofetada. Manuel dio un paso adelante, su cuerpo vibrando de ira.
03:49¿Mis proyectos aéreos? ¿Te refieres a la fábrica de aviones que, si me hubieras apoyado desde el
03:54principio, ahora estaría generando beneficios en lugar de ser una fuente constante de disputas?
04:00¿O te refieres a mi intento de modernizar la gestión, algo a lo que te has opuesto con uñas
04:05y dientes desde el primer día?
04:08Me he opuesto a tu imprudencia, replicó Alonso, elevando la voz por primera vez.
04:15El control que tanto se esforzaba por mantener comenzaba a resquebrajarse. A tu manía de pensar
04:20que el mundo se rige por sueños y no por realidades. La realidad, Manuel, es que estamos al borde
04:26de la quiebra. La realidad es que cada decisión que he tomado, por difícil que fuera, ha sido
04:33para proteger este nombre, este legado. Un legado que pareces dispuesto a dilapidar en nubes de humo
04:41y aceite de motor. El legado, espetó Manuel con una risa amarga que no tenía nada de alegría.
04:48¿De qué legado hablamos, padre? ¿Del de mantener las apariencias mientras las deudas
04:53nos ahogan? ¿Del de aferrarse a un pasado glorioso que ya no existe? Leocadia no viene
04:58a salvar nada. Viene a imponer su voluntad, a manejarte como a una marioneta, y tú se lo
05:05estás permitiendo. No confío en ella, no me fío de sus intenciones, ni de las sonrisas
05:12que te dedica, ni de los susurros al oído con los que te convence de que soy un inútil.
05:18Basta, rugió Alonso, golpeando la mesa con la palma de la mano. El sonido resonó en
05:24la habitación como un disparo. No toleraré que hables así de ella ni que cuestiones mi
05:29juicio de esta manera. Soy el marqués de Luján, y mientras viva, mis decisiones son
05:35ley en esta casa y en esta empresa.
05:37Leocadia tiene mi total confianza, y si quieres seguir formando parte de esto, tendrás que
05:44aceptarlo.
05:47Te guste o no, el corazón de Manuel se encogió. Las palabras de su padre no solo eran una orden,
05:53eran una sentencia.
05:56La brecha entre ellos, que había comenzado como una fisura, era ahora un abismo insondable.
06:01No era solo una cuestión de negocios, era algo mucho más profundo, más doloroso. Era
06:08la constatación de que su padre, el hombre al que siempre había admirado, ya no lo veía,
06:13no lo entendía.
06:16Veía a un niño caprichoso, a un obstáculo. Entonces, el problema soy yo, dijo Manuel,
06:22su voz ahora un susurro cargado de una tristeza infinita.
06:25El problema es que no soy el hijo que esperabas, no soy el heredero dócil que debería asentir
06:33y obedecer.
06:35Lo entiendo, hizo una pausa, tragando saliva para deshacer el nudo que se había formado
06:40en su garganta.
06:43Pero que te quede clara una cosa, padre, puedes entregarle la empresa a quien quieras.
06:49Puedes dejar que esa mujer deshaga todo lo que hemos construido.
06:52Pero, no esperes que yo sea un testigo silencioso de la demolición.
06:58No esperes mi complicidad.
07:00Se dio la vuelta, sintiendo sobre su nuca la mirada de su padre, una mirada que imaginaba
07:05llena de decepción.
07:08Pero, lo que realmente le partía el alma no era la disputa por la empresa, ni el poder,
07:13ni el dinero.
07:16Era esa distancia helada, ese muro de incomprensión que se había levantado entre ellos.
07:23Se sentía como un extraño en su propia casa, un extranjero en el corazón de su padre.
07:30Salió del despacho sin añadir una palabra más, cerrando la puerta tras de sí con una
07:34suavidad que fue más elocuente y definitiva que cualquier portazo.
07:40Alonso se quedó solo, el eco de la confrontación vibrando en el aire.
07:43Se dejó caer pesadamente en su sillón de cuero, el mismo desde el que generaciones de Luján
07:49habían gobernado sus dominios.
07:53Pero él no se sentía un gobernante.
07:55Se sentía un impostor, un fracasado.
07:58Había fallado como marqués, incapaz de asegurar el futuro de su patrimonio.
08:02Y lo que era peor, sentía que había fracasado estrepitosamente como padre.
08:09Había querido proteger a su hijo, guiarlo, y en el proceso, lo había alejado, quizás
08:14para siempre.
08:15Apoyó los codos sobre el escritorio y hundió el rostro entre las manos.
08:21Un hombre derrotado por el peso de una corona que ya no sabía cómo llevar.
08:26El consuelo en la penumbra.
08:29Manuel caminó por los pasillos de la promesa sin rumbo fijo.
08:34Cada retrato de sus antepasados que colgaba de las paredes parecía juzgarlo.
08:38Cada armadura parecía burlarse de su propia debilidad.
08:41Se sentía vacío, hueco por dentro.
08:45El enfado inicial había dado paso a una desolación profunda.
08:50Se refugió en el hangar, su santuario, el único lugar donde sentía que podía ser
08:55el mismo.
08:57El olor a aceite y a metal le trajo un efímero consuelo.
09:01Se sentó en un viejo cajón de herramientas, con la mirada perdida en las alas de su aeroplano,
09:07el sueño que ahora parecía tan lejano y ridículo como su padre le había hecho sentir.
09:11La suave luz del crepúsculo se filtraba por los ventanales del hangar cuando Enora entró,
09:18moviéndose con la delicadeza de una sombra.
09:22Lo había visto salir del despacho, con el rostro desencajado, y lo había seguido a distancia,
09:27sabiendo que necesitaba espacio, pero sin querer dejarlo completamente solo.
09:31Manuel, dijo en voz baja, acercándose a él con cautela.
09:38Él levantó la vista.
09:40Verla allí, con su expresión de genuina preocupación, fue como un bálsamo en una herida abierta.
09:47No intentó fingir, estaba demasiado cansado para máscaras.
09:50Lo ha conseguido, dijo Manuel, con la voz rota.
09:56Esa mujer ha logrado lo que quería.
09:58Nos ha puesto el uno contra el otro.
10:00Mi padre y yo.
10:02Creo que nunca hemos estado tan lejos.
10:04Enora se sentó a su lado, sin decir nada al principio,
10:08simplemente ofreciéndole la calidez de su presencia.
10:10Sabía que a veces el silencio era el mejor consuelo.
10:16Después de un largo momento, habló con una voz suave pero firme.
10:22Los lazos entre un padre y un hijo son fuertes, Manuel.
10:26Más fuertes que cualquier disputa de negocios.
10:30Se doblan, se tensan, pero es muy difícil que se rompan del todo.
10:34Tú no lo has oído, Enora.
10:36La forma en que hablaba, la decepción en su voz.
10:41Me ve como a un niño, como a un problema.
10:45Y a ella, a ella la ve como la salvación.
10:48Confía más en una extraña que en su propia sangre.
10:52Quizás no vea una extraña, sugirió Enora con delicadeza.
10:56Quizás ve una solución.
10:59Tu padre está asustado, Manuel.
11:01Siente que todo se le escapa de las manos
11:03y se aferra a la única persona que le ofrece certezas,
11:06aunque sean falsas.
11:10No es contra ti, es por su propio miedo a fallar.
11:13Manuel la miró, sorprendido por su perspicacia.
11:18A veces olvidaba lo increíblemente inteligente y observadora que era.
11:22¿Y qué se supone que debo hacer?
11:24Preguntó, con un atisbo de desesperación.
11:26¿Rendirme, dejar que Leocadia se haga con todo
11:31mientras yo me dedico a volar y a olvidar que tengo responsabilidades?
11:37No, luchar, respondió ella sin dudar.
11:40Pero no contra tu padre.
11:41Lucha por tu padre.
11:44Lucha por recuperar su confianza.
11:46El negocio es importante, sí.
11:48Pero lo que de verdad te está destrozando es esto.
11:51Dijo, señalando suavemente su corazón.
11:53Es la distancia con él.
11:57No dejes que el orgullo se interponga.
11:59Ve a hablar con él.
12:02No como un rival empresarial, sino como un hijo.
12:05Intenta entender su miedo, y haz que él entienda tu dolor.
12:10Búscalo, Manuel.
12:12Busca la reconciliación antes de que el abismo sea demasiado grande para cruzarlo.
12:18Las palabras de Enora eran como un faro en medio de la niebla.
12:22Tenía razón.
12:22Más allá de Leocadia, de la fábrica y de las deudas, estaba su padre.
12:28La idea de perderlo era insoportable.
12:31La ira se disipó, dejando sólo una profunda necesidad de reparar lo que se había roto.
12:38Miró a Enora, agradecido.
12:40Su sola presencia le daba fuerzas.
12:42Quizás no todo estaba perdido.
12:44Quizás aún quedaba una oportunidad para reconstruir los puentes que él mismo, en su furia, había ayudado a dinamitar.
12:52La única salida, en otra ala del palacio, la angustia tenía un rostro diferente, pero no menos devastador.
13:04Martina se encontraba en su habitación, la penumbra apenas rota por la luz de una única lámpara.
13:09La estancia, normalmente un reflejo de su personalidad vibrante, parecía ahora una celda.
13:16Sobre su cama, un vestido a medio doblar junto a una pequeña maleta de viaje abierta y vacía.
13:26Llevaba horas así, paralizada, en una guerra interna tan feroz como la que mantenía con Catalina.
13:34La ruptura con su prima había sido el golpe de gracia.
13:37Catalina, que había sido su ancla, su cómplice, su hermana del alma, ahora la miraba con un resentimiento frío que le helaba la sangre.
13:47Cada encuentro casual en los pasillos era una tortura.
13:50Miradas esquivas, silencios cortantes, un muro de hostilidad donde antes solo había risas y confidencias.
13:58Y todo por un malentendido, por una red de mentiras y secretos que se había enredado hasta asfixiarlas a ambas.
14:07Martina se acercó al tocador y se miró en el espejo.
14:10No reconoció a la mujer que le devolvía la mirada.
14:12Sus ojos, antes chispeantes, estaban hinchados y enrojecidos por el llanto.
14:19Sus hombros, caídos por el peso de la tristeza.
14:23Se sentía rota, fragmentada.
14:26La promesa, que una vez fue su refugio, se había convertido en su prisión.
14:30Y entonces, como una idea insidiosa y tentadora, volvía el nombre de Jacobo.
14:38Su propuesta de marcharse juntos, de empezar de cero lejos de allí, lejos del juicio de su familia, lejos del dolor de la traición.
14:45Al principio, la idea le había parecido una locura, una rendición.
14:52Pero ahora, ahora empezaba a parecerse a la única salida posible.
14:57¿Qué le quedaba en la promesa?
14:59Un padre que apenas la miraba, una madre ausente, una tía que la despreciaba y una prima que la odiaba.
15:05Curro era su único apoyo, pero él tenía sus propios demonios que combatir.
15:12¿Podía seguir viviendo así, ahogándose cada día un poco más en la amargura?
15:19Jacobo era un escape, quizás no era amor, no el amor de cuento de hadas que una vez soñó.
15:26Pero era una oportunidad, una oportunidad de huir, de respirar, de dejar de sentir que cada esquina de esa casa le recordaba lo que había perdido.
15:35Tomó una hoja de papel y una pluma.
15:38Empezó a escribir una carta para Catalina, una despedida.
15:42Las palabras fluían torpemente, manchadas por las lágrimas que caían sobre la tinta.
15:50Querida prima, si es que aún puedo llamarte así.
15:53No, así no.
15:54Rompió el papel y lo arrojó a la papelera.
15:57Lo intentó de nuevo.
15:59Catalina, no puedo soportar más este silencio entre nosotras.
16:03Me mata por dentro.
16:06Sé que te he fallado, sé que te he herido, pero jamás fue mi intención.
16:12Te quiero más que a nadie en este mundo, y es precisamente por eso que debo irme.
16:18Mi presencia aquí solo te causa dolor, y yo no puedo seguir viviendo con tu desprecio.
16:22Quizás algún día puedas perdonarme.
16:27La pluma se detuvo.
16:28¿Realmente iba a hacerlo?
16:30¿Iba a abandonar todo?
16:31Su hogar, su nombre, la poca familia que le quedaba, por una posibilidad incierta con un hombre al que apenas conocía?
16:38Su mirada volvió a la maleta vacía.
16:42Era un lienzo en blanco, como el futuro que Jacobo le ofrecía.
16:48Aterrador y, al mismo tiempo, extrañamente seductor.
16:52Tomó el vestido de la cama con manos temblorosas y lo dobló con un cuidado casi reverencial.
16:58Lo colocó en el fondo de la maleta.
17:00Era el primer paso.
17:01Una decisión tomada no desde la esperanza, sino desde la más absoluta desesperación.
17:08Marcharse con Jacobo ya no era una opción.
17:10Se había convertido en su única tabla de salvación en medio del naufragio de su vida.
17:16El respiro de los amantes.
17:19Lejos de los dramas de los señores, en un rincón apartado del jardín,
17:23la noche traía consigo una paz que parecía casi milagrosa.
17:26La marcha de Lorenzo, aunque envuelta en las trágicas circunstancias de su caída,
17:32había sido como la apertura de una ventana en una habitación cerrada durante demasiado tiempo.
17:39Para Ángela y Curro, el aire volvía a ser respirable.
17:42Estaban sentados en un banco de piedra, ocultos por la sombra de un magnolio en flor.
17:48La luna llena bañaba el jardín con una luz plateada, creando un escenario de ensueño.
17:56Por primera vez en semanas, no tenían que mirar por encima del hombro,
18:00no tenían que hablar en susurros temerosos.
18:03El miedo, ese compañero constante y opresivo, se había disipado.
18:08Curro rodeó los hombros de Ángela con su brazo, atrayéndola hacia él.
18:14Ella apoyó la cabeza en su pecho,
18:16cerrando los ojos y aspirando el aroma de la noche y la cercanía de él.
18:19—Es extraño, ¿no crees? —murmuró Ángela.
18:25Este silencio, esta calma, casi había olvidado cómo se sentía.
18:30—A mí me parece lo más natural del mundo —respondió Curro, besando suavemente su cabello.
18:37—Esto es lo que deberíamos haber tenido desde el principio.
18:41Paz, la libertad de poder estar así, juntos, sin que una sombra se cierna sobre nosotros.
18:46La sombra tenía un nombre, Lorenzo.
18:51Su presencia había sido una amenaza constante,
18:54un recordatorio perpetuo de los peligros que su amor prohibido conllevaba.
19:00Ahora, con él fuera de la promesa, recuperándose lentamente en Madrid,
19:04una puerta hacia el futuro parecía haberse abierto.
19:09—¿Crees que, que de verdad podremos tenerlo? —preguntó Ángela,
19:12su voz teñida de una fragilidad que delataba sus miedos más profundos.
19:18—¿Un futuro? ¿Tú y yo? —Curro la apartó un poco para poder mirarla a los ojos.
19:24La luz de la luna se reflejaba en sus pupilas, y en ellas,
19:28Ángela vio una determinación y un amor que disiparon cualquier duda.
19:32—No lo creo, Ángela.
19:34—Lo sé —dijo con una convicción que la estremeció.
19:37—Ya no hay nada que nos lo impida.
19:39—Lorenzo está fuera de juego, y yo no voy a permitir que nadie más se interponga entre nosotros.
19:47—Te quiero, y voy a luchar por nosotros, por ese futuro.
19:52—Un futuro lejos de aquí, si es necesario.
19:55—Un lugar donde solo seamos Curro y Ángela, sin títulos, sin secretos, sin miedo.
20:01—Se atrevieron a soñar en voz alta.
20:06Hablaron de una pequeña casa cerca del mar, de un trabajo para él que no implicara armas ni uniformes,
20:12de una vida sencilla donde el mayor acontecimiento del día fuera ver la puesta de sol juntos.
20:19Las palabras, al principio tímidas, fueron cobrando fuerza,
20:23pintando una imagen tan vívida y hermosa que casi podían tocarla.
20:26La esperanza, que había sido una prisionera en sus corazones,
20:33finalmente se echaba a volar, libre y audaz bajo el cielo estrellado.
20:38Se besaron, un beso largo y profundo, un beso que no era de despedida ni de consuelo, sino de promesa.
20:47La promesa de un mañana que, por primera vez, parecía real y al alcance de sus manos.
20:53En ese pequeño rincón del jardín, en medio de un palacio lleno de intrigas y tristezas,
21:00su amor era un faro de luz pura y desafiante.
21:04El secreto de Leocadia.
21:07Mientras Ángela soñaba con un futuro de libertad,
21:09no podía imaginar que una pieza clave de su pasado reciente le estaba siendo ocultada deliberadamente.
21:15Leocadia, sentada en la salita contigua a su alcoba,
21:20repasaba mentalmente los acontecimientos de las últimas semanas con la precisión de un estratega.
21:27La confrontación entre Manuel y Alonso había salido incluso mejor de lo que esperaba.
21:34El marqués estaba cada vez más bajo su influencia,
21:38y su hijo, el principal obstáculo para sus planes, se estaba aislando a sí mismo.
21:45Todo marchaba según lo previsto.
21:47Sus pensamientos, sin embargo, se desviaron hacia un asunto menor,
21:51pero potencialmente explosivo, Lorenzo.
21:55Y más concretamente, la última conversación que tuvo con él antes de su accidente.
22:03Recordaba la escena con una claridad meridiana.
22:06Lorenzo, eufórico tras haber conseguido, según él,
22:09arrinconar a Curro y Ángela, la había abordado en el pasillo.
22:15Sus ojos brillaban con una mezcla de triunfo y algo que Leocadia identificó como desesperación.
22:21Voy a dar el paso definitivo, Leocadia, le había dicho, con la voz algo temblorosa por la emoción.
22:30Voy a atarla a mí para siempre.
22:32Esta misma noche, le pediré a Ángela que se case conmigo.
22:37Leocadia había logrado mantener una expresión neutra,
22:40pero por dentro, la noticia la había dejado atónita.
22:44Una propuesta de matrimonio.
22:46Aquello lo cambiaba todo.
22:48Si Ángela aceptaba, Lorenzo tendría un poder sobre ella
22:51que desbarataría cualquier intento de la doncella por escapar.
22:55Pero entonces, el destino, o quizás un empujón oportuno, había intervenido.
23:01Lorenzo cayó por la balaustrada,
23:03y su propuesta de matrimonio quedó suspendida en el aire.
23:06Un secreto que solo ella conocía.
23:10En ese momento, Ángela entró en la salita para recoger una bandeja.
23:15Su rostro reflejaba la serenidad que había encontrado en el jardín junto a Curro.
23:21Buenas noches, señora Leocadia, dijo con una pequeña sonrisa.
23:25Buenas noches, Ángela, respondió Leocadia, su voz suave como el terciopelo.
23:32¿Has tenido noticias de don Lorenzo? ¿Alguna mejoría?
23:35La pregunta era una sonda, lanzada con una precisión quirúrgica para medir la reacción de la doncella.
23:43Ángela se tensó ligeramente.
23:45Las noticias son escasas, su recuperación será larga y difícil, según parece.
23:49Es todo lo que sé.
23:53Pobre hombre, suspiró Leocadia, fingiendo una compasión que no sentía.
24:00Caer de esa manera, justo cuando parecía tener tantos planes.
24:04A veces me hablaba de su futuro, ¿sabes?
24:06Tenía grandes esperanzas puestas en...
24:08Ciertas personas.
24:11Leocadia la observaba fijamente, buscando cualquier atisbo de curiosidad o sospecha.
24:17Pero Ángela parecía ajena a la insinuación.
24:21Para ella, Lorenzo era un capítulo cerrado, una pesadilla que había terminado.
24:26Todos tenemos planes, señora, respondió Ángela educadamente, recogiendo la bandeja.
24:32Que tenga usted una buena noche.
24:37Salió de la habitación, dejando a Leocadia sola con su secreto.
24:42La mujer sonrió para sus adentros.
24:45¿Cuánto tiempo podría guardarlo?
24:47El tiempo que fuera necesario.
24:50Era una carta poderosa, un as en la manga que podía jugar en el momento oportuno.
24:56Si alguna vez necesitaba desestabilizar a Ángela,
24:59recordarle el poder que Lorenzo aún podía ejercer sobre ella.
25:03Incluso desde su lecho de enfermo,
25:06solo tendría que susurrar esas seis palabras.
25:08Te pidió que te casaras con él.
25:11El secreto no le quemaba en los labios.
25:14Al contrario, la hacía sentirse poderosa.
25:17En la promesa, la información era la moneda más valiosa.
25:20Y ella acababa de acuñar una de oro puro.
25:24Y esperaría pacientemente el momento perfecto para usarla.
25:28Las palabras de una duquesa.
25:31La mañana siguiente llegó con una luz gris y plomiza que parecía reflejar el estado de ánimo general del palacio.
25:39Para Vera, la joven doncella que ocultaba un pasado noble,
25:44el día traería una noticia que amenazaba con destruir la frágil esperanza que había estado alimentando.
25:49La duquesa de carril, una mujer cuya elegancia solo era superada por su frialdad,
25:56había solicitado verla en uno de los salones menos frecuentados.
26:01Vera acudió con el corazón en un puño.
26:03Cada encuentro con aquella mujer era un recordatorio de la vida que había dejado atrás
26:07y de la precaria situación en la que se encontraba.
26:12Vera, querida, comenzó la duquesa, sin invitarla a sentarse.
26:16Su tono era falsamente maternal.
26:19He venido a traerte noticias de tu hermano.
26:22He hablado con Federico.
26:24El corazón de Vera dio un vuelco.
26:27¿De verdad? ¿Cómo está? ¿Cuándo podré verlo?
26:31¿Ha preguntado por mí?
26:32Las preguntas se atropellaron, impulsadas por meses de anhelo y preocupación.
26:36La duquesa dejó que un estudiado silencio cayera entre ellas antes de asestar el golpe.
26:44Su rostro adoptó una expresión de profunda pena,
26:48tan bien actuada que por un momento pareció genuina.
26:50Me temo que las noticias no son las que esperas, dijo, bajando la voz.
26:58Federico.
27:00Está muy afectado por tu huida.
27:02Se siente traicionado, humillado.
27:04Me ha pedido que te transmita un mensaje muy claro.
27:09Hizo una pausa dramática.
27:11No quiere verte, Vera.
27:12Bajo ninguna circunstancia.
27:14Ha dicho que, para él, su hermana ha muerto.
27:17Cada palabra fue un puñal que se clavó en el pecho de Vera.
27:22El aire pareció escaparse de sus pulmones.
27:26Se tambaleó, apoyándose en el respaldo de una silla para no caer.
27:30No.
27:31No puede ser, susurró, negando con la cabeza.
27:36Federico no diría eso.
27:37Él me quiere.
27:38Él me entendería si pudiera explicarle.
27:41Lo ha dicho, querida.
27:43Y con una determinación que me ha dejado helada,
27:47insistió la duquesa,
27:48su voz ahora con un filo de acero bajo la capa de compasión.
27:53Cree que has deshonrado a la familia.
27:55Que tu comportamiento es imperdonable.
27:57Lo mejor que puedes hacer, por él y por ti, es olvidar.
28:02Olvidar que tienes un hermano y seguir con tu vida aquí, en el servicio.
28:06Es lo que él desea.
28:09Vera ya no escuchaba.
28:10El dolor era una ola negra que la engullía,
28:13ahogando cualquier pensamiento racional.
28:14Su hermano, su único aliado en ese mundo, la había repudiado.
28:21Estaba sola, completamente sola.
28:25Las lágrimas corrían por sus mejillas sin que ella hiciera ningún esfuerzo por contenerlas.
28:29La duquesa la observó derrumbarse con una satisfacción apenas disimulada.
28:36Lo siento mucho, de verdad, dijo, antes de darse la vuelta y salir del salón,
28:41dejando a ver a Rota en mil pedazos.
28:45Más tarde, Lope la encontró en la cocina, con la mirada perdida y los ojos enrojecidos.
28:50Él había desarrollado un afecto especial por la misteriosa doncella y no pudo soportar verla en ese estado.
28:57Verá, ¿qué te ocurre?, ¿ha pasado algo?, preguntó, acercándose a ella con preocupación.
29:07Entre sollozos, Verá le contó la conversación con la duquesa.
29:11Lope la escuchó en silencio, frunciendo el ceño.
29:13Conocía poco del mundo de la nobleza, pero sí conocía la naturaleza humana.
29:20Y algo en la historia no le cuadraba.
29:24¿Estás segura de que te dijo la verdad?, preguntó con cautela.
29:27¿Por qué iba a mentirme?
29:29Soy ozo, Vera.
29:31Es la duquesa, y es lo que merezco.
29:34Por lo que hice, no lo sé, admitió Lope, mientras secaba una de sus lágrimas con su pulgar.
29:40Pero conozco la mirada de la gente que disfruta haciendo daño.
29:45Y esa mujer, no me da buena espina.
29:49A veces las personas mienten por motivos que no podemos ni imaginar.
29:52Para mantener a alguien controlado, para aislarlo.
29:57Lope no tenía pruebas, solo una intuición, un instinto que le decía que detrás de las devastadoras palabras de la duquesa había algo más.
30:06Una manipulación cruel y calculada.
30:09Mira, miró a Vera, tan vulnerable y destrozada, y sintió una oleada de protección.
30:15No te rindas con tu hermano, le dijo con firmeza.
30:19No hasta que escuches esas palabras de su propia boca.
30:23No dejes que las víboras con títulos nobiliarios te envenenen el alma.
30:27Sus palabras fueron un pequeño rayo de luz en la oscuridad de Vera.
30:32Quizás era una falsa esperanza, pero era mejor que la certeza del abandono.
30:36Se aferró a la duda que Lope había sembrado como un náufrago a una tabla.
30:40Y si la duquesa mentía, la pregunta, por dolorosa que fuera, era también un motivo para seguir luchando.
30:49Los límites del afecto.
30:53La tensión en la zona del servicio no se limitaba a los secretos de Vera.
30:57En el corazón bullicioso de la cocina, otro conflicto, más doméstico pero no menos intenso, estaba a punto de estallar.
31:05Toño, el joven Lacayo, se sentía cada vez más asfixiado por el cariño sobreprotector de Simona y Candela.
31:15Desde que había iniciado un tímido cortejo con una muchacha del pueblo vecino,
31:20las dos cocineras se habían erigido en sus consejeras, guardianas y, a su parecer, carceleras sentimentales.
31:27Cada detalle de sus encuentros era sometido a un interrogatorio exhaustivo, cada decisión era analizada y, generalmente, criticada.
31:39Esa tarde, la gota colmó el vaso.
31:41Toño entró en la cocina para buscar un vaso de agua y se encontró a Simona y Candela en medio de un acalorado debate.
31:47—Y yo te digo, Simona, que esa chica no es para él. Tiene una mirada muy altiva.
31:54Nuestro Toño necesita a alguien más humilde, más de casa —decía Candela, gesticulando con una cuchara de palo.
32:02—Pues a mí me parece que lo que necesita es espabilar —replicaba Simona, mientras amasaba pan con una fuerza desmedida.
32:09—Y si esa chica le da un poco de mundo, bienvenido sea. Lo que no puede ser es que le regale esas flores tan mustias. Parece que las ha recogido del cementerio.
32:23Toño se detuvo en seco, sintiendo como la sangre le subía a las mejillas. Había pasado toda la mañana escogiendo esas flores.
32:31—¿Se puede saber qué están cuchicheando? —preguntó, su voz más áspera de lo que pretendía.
32:37—Las dos mujeres se sobresaltaron, como niñas pilladas en una travesura. —Nada, hijo, cosas nuestras —dijo Candela, intentando restarle importancia.
32:50—Sí, cosas vuestras que casualmente tratan sobre mi vida —replicó Toño, cruzándose de brazos.
32:58—Miren, se lo agradezco. De verdad, sé que se preocupan por mí como si fuera su hijo, pero ya está bien.
33:05—No soy un niño. Claro que no eres un niño —exclamó Simona, secándose las manos en el delantal.
33:14—Pero a veces actúas como si lo fueras. No tienes experiencia en estas cosas del querer y nosotras solo intentamos evitar que te hagan daño.
33:22—La única que me está haciendo daño ahora mismo es usted. Con sus intromisiones —dijo Toño, señalando a ambas.
33:32—Es mi vida, son mis decisiones, y si me equivoco, será mi error, y aprenderé de él.
33:38—Pero necesito que me dejen cometer mis propios errores. Necesito que dejen de tratarme como si fuera un crío incapaz de atarse los zapatos.
33:51—¿Entendido? A partir de ahora, mis asuntos sentimentales son eso, míos. Y no quiero más interrogatorios ni consejos que no he pedido.
33:59—El joven Lacayo respiró hondo, sorprendido por su propia vehemencia. Rara vez levantaba la voz, pero la sensación de ser constantemente vigilado y juzgado se había vuelto insoportable.
34:11—Simona y Candela se quedaron sin palabras. Se miraron la una a la otra, viendo el reflejo de su propia estupefacción.
34:22En los ojos de Toño ya no veían al muchacho huérfano que habían acogido bajo su ala, sino a un hombre joven, reclamando su independencia con una firmeza que no admitía réplica.
34:35—Está bien, Toño —dijo Simona finalmente, su voz mucho más suave. —Lo entendemos.
34:41—Perdónanos, a veces el cariño nos vuelve un poco, ciegas. Toño asintió, la ira disipándose tan rápido como había llegado.
34:53—Solo, déjenme respirar, pidió, antes de tomar su vaso de agua y salir de la cocina, dejando tras de sí un silencio cargado de nuevas comprensiones.
35:02—Las dos cocineras se dieron cuenta de que su niño había crecido, y que, a partir de ahora, tendrían que aprender a quererlo desde una nueva distancia.
35:12—Confidencias y secretos. Esa misma noche, en el dormitorio que compartían, la atmósfera era de confidencia.
35:20María Fernández, Teresa y Vera, sentadas en el borde de sus camas, hablaban en susurros bajo la mortecina luz de un candil.
35:32La jornada había sido larga y cargada de emociones para todas.
35:35Vera, aún afectada por la noticia de su hermano, les había contado una versión edulcorada de su pena, hablando de una simple decepción familiar.
35:44María, por su parte, seguía lidiando con la incertidumbre de su relación con Salvador y la preocupación constante por la salud de Yana.
35:55Y Teresa, la más veterana y observadora, sentía que el ambiente en la promesa era cada día más denso y enrarecido.
36:04—Es como si cada uno de nosotros llevara un secreto a cuestas, reflexionó Teresa, mientras remendaba una media.
36:14A veces miro a la gente por los pasillos, tanto a los señores como a nosotros, y me pregunto qué historias ocultarán detrás de sus sonrisas o de sus ceños fruncidos.
36:25—Yo creo que tienes razón, apoyó María. Mira a Pía, desde que don Cristóbal está aquí, anda siempre nerviosa, como si temiera algo.
36:34Y no es la única. Hay miradas, susurros. A veces parece que las paredes de este palacio están hechas de secretos.
36:44Vera escuchaba en silencio. Las palabras de sus compañeras resonaban profundamente en ella.
36:50Ella misma era un secreto andante. Su verdadera identidad, la razón de su huida. Todo era una mentira cuidadosamente construida.
37:00¿Quién de ellas podía decir que era completamente sincera? Quizás es la única forma de sobrevivir aquí, dijo Vera en voz baja, más para sí misma que para las demás.
37:09—Guardar una parte de ti a salvo, donde nadie pueda llegar a hacerte daño. María la miró con curiosidad.
37:18—Tú también guardas cosas, ¿verdad, Vera? A veces te miro y parece que estás a miles de kilómetros de aquí.
37:27Vera sintió un escalofrío. La pregunta era inocente, pero tocó una fibra sensible.
37:32—Todos tenemos un pasado, respondió, esquivando la pregunta. ¿Quién no? Se hizo un silencio.
37:41Las tres mujeres se miraron, y en esa mirada compartida hubo una comprensión tacita.
37:46Todas ocultaban algo, heridas, miedos, esperanzas. La duda flotaba en el aire entre ellas.
37:57¿Podían confiar plenamente la una en la otra? ¿O eran, en el fondo, extrañas compartiendo un techo, cada una con su propia carga oculta?
38:06La conversación dejó un pozo de melancolía y sospecha.
38:09En la promesa, incluso la amistad más sincera parecía tener sus límites. Sus zonas de sombra donde los secretos seguían guardados bajo llave.
38:21Nadie, absolutamente nadie, estaba libre de misterio. Una alianza impensable. La noche había caído por completo sobre la promesa.
38:30Un silencio tenso se había apoderado del palacio. Un silencio que pía a Darre, la ama de llaves, estaba a punto de romper.
38:39Movida por una desesperación creciente, se deslizó por los pasillos oscuros como una aparición.
38:46El comportamiento de Cristóbal, su ex marido, se había vuelto cada vez más errático y amenazante.
38:55Sentía que él tramaba algo. Algo que podía poner en peligro no solo a ella, sino a su hijo, Dieguito.
39:01Y necesitaba pruebas, necesitaba saber. Llegó a la puerta del despacho de Cristóbal, que ahora ocupaba como si fuera el dueño y señor del palacio.
39:13Su corazón latía con fuerza contra sus costillas. Sabía que era una locura, un riesgo inmenso.
39:19Si la descubrían, las consecuencias serían terribles. Pero el miedo por su hijo era más fuerte que el miedo por sí misma.
39:29Con manos temblorosas, giró el pomo. La puerta cedió con un leve quejido.
39:35Contuvo la respiración y se deslizó dentro, cerrando la puerta tras de sí con un cuidado infinito.
39:40La habitación estaba a oscuras, solo iluminada por el haz de luz de la luna que se colaba por la ventana.
39:49Se movió con la agilidad que le daban años de servicio, dirigiéndose directamente al escritorio.
39:56Empezó a tantear la superficie, buscando cajones. El primero estaba cerrado con llave.
40:02El segundo también. La frustración empezaba a apoderarse de ella.
40:06Probó con el tercero, uno más pequeño en el lateral.
40:12Cedió. Con el corazón en la boca, empezó a registrar su contenido.
40:17Papeles, facturas, cartas sin importancia.
40:22Nada. Estaba a punto de rendirse cuando sus dedos tropezaron con un pequeño cuaderno de cuero negro,
40:28escondido bajo un fajo de documentos.
40:31Lo sacó. Iba a intentar leerlo a la luz de la luna cuando un sonido la geló.
40:36La puerta del despacho se abrió de golpe y la luz del pasillo inundó la estancia, silueteando una figura en el umbral.
40:45Pía se quedó paralizada, el cuaderno apretado contra su pecho, deslumbrada y aterrorizada.
40:52Estaba perdida. Pero la voz que habló no fue la de Cristóbal, ni la del marqués.
40:56Fue una voz femenina, afilada y cargada de una sorna que conocía demasiado bien.
41:01Vaya, vaya, ¿qué tenemos aquí? La virtuosa Pía Adarre, husmeando donde no le llaman.
41:11¿Quién lo diría? Petra Arcos. Su enemiga, su némesis.
41:15De todas las personas que podían haberla descubierto, tenía que ser ella.
41:21Para Pía, era el fin. Petra correría a contárselo a Cristóbal, a los marqueses.
41:26Estaba acabada.
41:29Petra entró en la habitación y cerró la puerta, sumiéndolas de nuevo en la penumbra.
41:35Pía podía oír su respiración, sentir su presencia depredadora acercándose.
41:39Por favor, Petra.
41:42No digas nada, suplicó Pía, su voz apenas un hilo.
41:47Te lo explicaré.
41:48Oh, no dudo que tienes una explicación maravillosa.
41:52Siseó Petra, deteniéndose a un par de metros de ella.
41:56Pero no es a mí a quien tendrás que dársela.
41:59Don Cristóbal estará encantado de escucharla.
42:03Se hizo un silencio tenso, que duró una eternidad.
42:07Pía esperaba el grito, la llamada de alerta.
42:12Pero no llegó, en su lugar, escuchó un sonido que la desconcertó.
42:16Un suspiro de Petra, casi de cansancio.
42:18Ese hombre es un demonio, ¿verdad?
42:23Dijo Petra, su tono cambiando por completo.
42:26Ya no había burla, sino una extraña nota de...
42:30¿Complicidad?
42:32Cree que puede venir aquí y mangonearnos a todos como si fuéramos sus siervos.
42:37Cree que puede amenazar y asustar a la gente para conseguir lo que quiere.
42:42Pía la miraba, confundida, sin atreverse a albergar ni la más mínima esperanza.
42:48De repente, se oyeron pasos en el pasillo.
42:52Se acercaban al despacho.
42:53El pánico se apoderó de Pía.
42:55Era Cristóbal.
42:58Petra reaccionó con una velocidad fulminante.
43:01Agarró a Pía del brazo y la arrastró hacia las pesadas cortinas de terciopelo que flanqueaban la ventana.
43:07Aquí, rápido.
43:09Y no hagas ni un ruido.
43:11Le ordenó en un susurro apremiante.
43:13Se escondieron justo cuando el pomo de la puerta giraba.
43:18Cristóbal entró, encendió la luz y miró alrededor.
43:21Petra contuvo la respiración junto a Pía, ambas ocultas en la oscuridad de los pliegues de tela.
43:28Tras unos segundos que parecieron horas, Cristóbal pareció satisfecho.
43:33Apagó la luz y se fue, cerrando la puerta.
43:37El sonido de sus pasos se alejó por el pasillo.
43:41Esperaron un minuto más en silencio absoluto antes de que Petra se atreviera a salir de detrás de las cortinas.
43:48Pía la siguió, temblando de pies a cabeza.
43:50¿Por qué?
43:51Preguntó Pía, completamente desconcertada.
43:56¿Por qué me has ayudado?
43:58Petra se cruzó de brazos y la miró fijamente, sus ojos oscuros brillando en la penumbra.
44:05Su rostro era una máscara indescifrable.
44:08No te confundas, Pía.
44:10No lo he hecho por ti, dijo con su dureza habitual.
44:13Lo he hecho porque detesto a ese hombre tanto o más que tú.
44:18Y porque sé que estás buscando algo contra él.
44:21Algo que a mí también podría interesarme.
44:24Se acercó a Pía hasta que casi pudo sentir su aliento.
44:27La intensidad de su mirada era abrumadora.
44:31Así que vamos a hacer un trato.
44:33Tú y yo, continuó, su voz baja y cargada de una condición ineludible.
44:37Saldré en tu defensa.
44:41Te cubriré las espaldas.
44:43Te ayudaré a encontrar lo que sea que busques para hundir a ese miserable.
44:47Hizo una pausa, dejando que sus palabras calaran hondo.
44:51Pero, añadió, y su voz se volvió afilada como un estilete.
44:55A cambio quiero algo muy simple.
44:57Si quieres mi ayuda, si quieres que esta alianza impensable entre tú y yo funcione,
45:04tendrás que dejarte de secretos.
45:08Tendrás que contarme toda la verdad.
45:10Su mirada se desvió hacia el cuaderno que Pía aún apretaba contra su pecho.
45:16Toda, la, verdad, que buscas, Pía,
45:19y por qué estás dispuesta a arriesgarlo todo para encontrarlo.
45:23La pregunta quedó flotando en el aire viciado del despacho.
45:27Pía miraba a la mujer que había sido su tormento durante años,
45:30y en sus ojos no veía a una enemiga,
45:32sino a una posible y peligrosa aliada.
45:37Tenía una elección que hacer.
45:38Podía seguir sola y arriesgarse a ser destruida,
45:42o podía confiar en la persona menos fiable del mundo y,
45:45quizás, solo quizás, encontrar la forma de salvarse.
45:50La noche, que ya había sido testigo de tantas confesiones y enfrentamientos,
45:55se preparaba para albergar el nacimiento de la alianza más inesperada y peligrosa
45:59que los muros de la promesa habían conocido jamás.
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