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#LaPromesa #avance #capítulo
Curro abandona La Promesa para salvar a Ángela
El próximo capítulo de La Promesa (686), que se emite el lunes 29 de septiembre, promete emociones intensas y decisiones desgarradoras. Curro se enfrenta directamente a Lorenzo y descubre que su boda con Ángela no es por amor, sino por venganza contra él. En un giro lleno de tensión, Curro suplica y hasta ofrece marcharse del palacio con tal de proteger a la joven que ama.

Mientras tanto, Manuel no logra contener la desconfianza hacia Enora, el mar ...
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Transcripción
00:00Curro abandona la promesa para salvar a Ángela. El próximo capítulo de la promesa, 685,
00:17que se emite el lunes 29 de septiembre, promete emociones intensas y decisiones desgarradoras.
00:22Curro se enfrenta directamente a Lorenzo y descubre que su boda con Ángela no es por
00:29amor, sino por venganza contra él. En un giro lleno de tensión, Curro suplica y hasta
00:37ofrece marcharse del palacio con tal de proteger a la joven que ama. Mientras tanto, Manuel no
00:45logra contener la desconfianza hacia Enora, el marqués Alonso desafía a la autoridad de Cristóbal
00:50y exige el regreso de Pia, y el estado de salud de Petra empeora dramáticamente. Ángela,
00:58atrapada entre la manipulación de Leocadia y las amenazas de Lorenzo, queda devastada justo
01:03cuando Curro prepara su partida definitiva. ¿Será este el sacrificio que salve a Ángela
01:10o el principio de una tragedia aún mayor? El alba del lunes 29 de septiembre se derramaba
01:18sobre los tejados de la promesa con la lentitud perezosa de un convaleciente.
01:23El sol, pálido y acuoso, no lograba disipar la neblina que se acerraba a los campos ni
01:29la melancolía que se había instalado en los corredores del palacio como un huésped indeseado.
01:35La marcha de Catalina era un eco persistente, una nota discordante en la sinfonía diaria de la vida
01:41en la finca. Su ausencia no era un vacío, sino una presencia tangible, una sombra que se alargaba
01:49en cada rincón, en cada conversación susurrada. Alonso, el marqués de Luján, sentía el peso de
01:57esa sombra sobre sus hombros con la fuerza de un sudario. Había pasado la noche en vela, recorriendo
02:04el despacho de su hija, tocando sus libros, sus bocetos de aeroplanos, buscando en el orden
02:10meticuloso de sus cosas una respuesta que se le negaba. La nota que había dejado era
02:16un modelo de contención y vaguedad, una muralla de palabras educadas que no revelaba nada del
02:21cataclismo interior que debió haberla impulsado a tal extremo.
02:27Junto a él, Adriano, el hombre que había llegado para ser su prometido y se había encontrado
02:32con el desaire de su fuga, mantenía una compostura que a Alonso le resultaba casi insultante.
02:37Veía en la calma del muchacho no la resignación de un caballero, sino la indiferencia de quien
02:45nunca había tenido un interés real. No había dolor en sus ojos, solo la contrariedad de
02:52un negocio frustrado. Sigo sin entenderlo, murmuró Alonso, más para sí mismo que para
02:58el joven que lo acompañaba junto a la chimenea apagada del salón principal.
03:01Catalina ama este lugar, ha luchado por él con más ahínco que nadie. Abandonarlo así,
03:09no es propio de ella. Adriano se encogió de hombros, un gesto mínimo pero cargado de
03:15un universo de desinterés. Quizás la presión fue demasiada, señor
03:21marqués. Una boda, las responsabilidades. A veces las mujeres son volubles. La palabra
03:29volubles golpeó a Alonso como una bofetada. Catalina, voluble, su hija era una roca, un
03:36faro. Firme, terca, a veces hasta la exasperación, pero jamás inconstante. La sospecha, un veneno
03:45lento, se agitaba en su interior. La llegada del varón de Valladares, la repentina insistencia
03:53en esa unión, la extraña docilidad de Catalina en los días previos. Nada encajaba. Y Martina,
04:02su sobrina, no ayudaba a disipar sus temores. La había visto observar a Adriano con una mezcla
04:08de desprecio y recelo que no dejaba lugar a dudas. Algo sabía, o al menos, algo intuía.
04:16Martina, por su parte, se sentía como una funambulista sobre un alambre a punto de romperse.
04:24La mirada del varón de Valladares la perseguía en sueños, fría y calculadora. Estaba convencida
04:31de que él era el artífice de la desgracia de su prima. Había visto cómo la manipulaba,
04:38cómo sus palabras, melosas en la superficie, eran dagas envenenadas que minaban la voluntad
04:43de Catalina. Pero no tenía pruebas, sólo la certeza de su instinto, y en un mundo regido
04:52por las apariencias y las conveniencias, su instinto no valía nada. Mientras los Luján
04:59se ahogaban en la incertidumbre, en otra ala del palacio, Manuel intentaba construir un dique
05:04contra el torrente de problemas que amenazaba con arrastrarlo. La marcha de su hermana era
05:11una herida abierta, pero sus preocupaciones tenían otro nombre, uno exótico y envuelto
05:16en misterio, Enora. La joven había aparecido en su vida como una visión, hermosa, inteligente,
05:25con un aire de mundo que contrastaba brutalmente con la atmósfera cerrada de la promesa. Había
05:32una atracción innegable entre ellos, una chispa que crepitaba cada vez que sus miradas
05:37se cruzaban. Sin embargo, bajo esa fascinación, crecía una desconfianza tenaz, una sensación
05:46de que nada en ella era lo que parecía.
05:47La observaba con la cautela de un cazador. La veía conversar con el servicio, con una
05:55familiaridad que parecía estudiada. La escuchaba hablar de sus viajes, de París, de Viena,
06:03pero sus relatos eran como postales perfectas, vívidas en los detalles pero carentes de la
06:08pátina de la experiencia real. Eran anécdotas pulidas, memorizadas. Esa mañana, mientras
06:16desayunaban en un silencio tenso, solo roto por el tintineo de la plata contra la porcelana,
06:22Manuel decidió lanzar una nueva sonda. Hablas un francés impecable, Enora, comentó,
06:30con una estudiada indiferencia. ¿Dónde lo aprendiste tan bien? ¿En algún internado suizo, quizás?
06:38Enora levantó la vista de su taza, y por una fracción de segundo, Manuel creyó ver
06:43un atisbo de pánico en sus ojos oscuros, un destello fugaz que fue sofocado de inmediato
06:48por una sonrisa encantadora.
06:50Oh, no, nada tan formal. Mi padre insistía en que tuviéramos institutrices de todas partes.
07:00Decía que la mejor educación no estaba en los libros, sino en las lenguas. Tuvimos
07:05una mademoiselle Dubois que era más estricta que un sargento prusiano.
07:11Lo que aprendí por puro miedo a sus reprimendas. La respuesta era perfecta, coherente con la
07:17imagen que proyectaba.
07:20Pero Manuel no se dejó convencer. Había algo en su forma de evitar la concreción, de generalizar
07:25siempre, de no dar un solo nombre, una sola fecha, un solo lugar que él pudiera verificar.
07:33Era como intentar atrapar humo con las manos. Sus dudas, lejos de disiparse, se solidificaban,
07:40convirtiéndose en una certeza fría y pesada en el fondo de su estómago.
07:46Necesitaba respuestas, y sabía que no las encontraría en sus sonrisas ensayadas. En
07:51el corazón palpitante de la casa, la zona de servicio, la atmósfera era aún más densa,
07:57cargada de una electricidad que prometía tormenta.
08:02La llegada de Cristóbal, el nuevo mayordomo impuesto por el varón, había transformado
08:07el orden y la camaradería en un régimen de terror.
08:12Era un hombre de pocas palabras y mirada gélida, cuyas nuevas reglas, absurdas y autoritarias,
08:18caían sobre el personal como latigazos.
08:23Su frase favorita, quien no esté conforme, la puerta es ancha, se había convertido en un
08:29mantra de opresión. Ricardo, el primer lacayo, un hombre de dignidad inquebrantable, sufría
08:37en silencio las humillaciones constantes, apretando los dientes para no estallar y perder el sustento
08:43de su familia.
08:46Candela, por su parte, vivía en un estado de ansiedad perpetua. Su naturaleza nerviosa la
08:52hacía propensa a pequeños errores, y cada plato que se tambaleaba, cada copa mal pulida,
08:58se convertía a los ojos de Cristóbal en un acto de insubordinación que merecía una
09:02reprimenda pública y cruel.
09:06Pero nadie sufría las consecuencias de este nuevo reinado de tiranía como Petra.
09:11La doncella personal de la marquesa, antes una figura de autoridad y fortaleza, ahora
09:16era un fantasma de sí misma. La enfermedad, un mal insidioso y sin nombre, la consumía
09:24por dentro. Su piel tenía la palidez cerosa de las flores marchitas y unas ojeras violáceas
09:29enmarcaban sus ojos, ahora hundidos y vacíos. Apenas comía, los manjares que Simona y Candela
09:38le preparaban con esmero se quedaban intactos en el plato, devueltos a la cocina con una disculpa
09:43susurrada. Sus errores en el servicio se habían vuelto notorios, olvidos imperdonables para
09:50quien fuera la doncella más eficiente de la promesa.
09:55El otro día había llevado a la marquesa el té frío y sin azúcar, y la mirada de
09:59reproche de Cruz había sido más dolorosa que cualquier castigo físico.
10:05El doctor Salazar, un hombrecillo calvo de gestos amables, la había examinado esa misma
10:10mañana en su pequeña y austera habitación. Sus manos expertas palparon su frente, tomaron
10:18su pulso, auscultaron su pecho con el estetoscopio frío.
10:24Petra respondía a sus preguntas con un hilo de voz, la mirada perdida en un punto indefinido
10:29de la pared.
10:32¿Debilidad, verdad, Petra, mareos?, preguntó el doctor con suavidad. Ella asintió, un movimiento
10:39casi imperceptible.
10:43No tiene apetito, doctor, intervino Ricardo, que había insistido en estar presente, con
10:49el rostro surcado por la preocupación. Apenas prueba bocado, el doctor Salazar suspiró, guardando
10:57sus instrumentos en el maletín de cuero.
11:02Es un cuadro de agotamiento severo, una astenia profunda. La presión, el estrés, su cuerpo
11:08ha dicho basta. Le recetaré un tónico más fuerte y unos polvos para que duerma. Pero
11:15lo más importante, Petra, es el reposo. Reposo absoluto. Y tiene que obligarse a comer, aunque
11:23sea poco. Caldos, purés, algo que le devuelva las fuerzas.
11:29Petra escuchaba las palabras como si vinieran de muy lejos. Reposo, como podía reposar cuando
11:34el mundo a su alrededor se desmoronaba. Cuando sentía que si cerraba los ojos, se hundiría
11:39en una oscuridad de la que no podría regresar. La medicación era solo un parche, una forma
11:45de acallar los síntomas de una herida mucho más profunda, una herida del alma que ningún
11:50médico podía curar. Y mientras la vida en la promesa seguía su curso entre tristezas
11:56y tiranías, una tragedia de proporciones griegas se gestaba en el despacho del capitán Lorenzo
12:01de la Mata. Una tragedia de amor, venganza y desesperación que tenía como protagonistas
12:08a su propio hijo, Curro, y a la inocente doncella Ángela. Ángela se había convertido en el peón
12:16de una partida macabra. Desde que Lorenzo había anunciado su intención de casarse
12:20con ella, la joven vivía en una pesadilla. El capitán la trataba con una cortesía helada
12:27que era más aterradora que cualquier grito. Sus sonrisas no llegaban a sus ojos, y sus
12:35palabras amables estaban cargadas de un subtexto amenazante que la paralizaba. Había empezado
12:42a trazar un plan de huida, un escape desesperado en mitad de la noche.
12:48Guardaba sus escasas pertenencias en un pequeño jatillo bajo la cama y ahorraba cada céntimo
12:53que podía, soñando con un tren que la llevara lejos, a cualquier lugar donde el nombre de
12:58Lorenzo de la Mata no significara nada. Leocadia, la doncella personal de la baronesa de Grazalema
13:05y su única confidente, intentaba disuadirla con una mezcla de cariño y pragmatismo brutal.
13:12¿Y a dónde irás, niña? Le había dicho esa misma mañana, mientras doblaban sábanas
13:18en la lavandería, con el olor a lejía picando en la nariz.
13:21Una mujer sola, sin dinero ni referencias. El mundo es un lugar cruel. ¿Acabarás en
13:28la calle o en un sitio peor?
13:32Cualquier sitio es mejor que este. Replicó Ángela con la voz temblorosa. Leocadia, no
13:38lo entiendes.
13:41Me mira como si fuera, un objeto, una propiedad, hay algo oscuro en él, algo que me hiela la
13:46sangre. Leocadia dejó una sábana a medio doblar y la miró con una tristeza infinita.
13:54Lo sé, querida. Sé exactamente qué clase de hombre es el capitán. Pero a veces, la
14:01única forma de sobrevivir es aceptar la jaula y aprender a cantar en ella.
14:07Huir solo te traerá más desgracias. La conversación con Leocadia, lejos de tranquilizarla, la había
14:13sumido en una desesperación aún más profunda. La jaula se hacía cada vez más real, sus
14:20barrotes más gruesos. Sentía que el aire le faltaba, que sus opciones se agotaban una
14:26a una, como las luces de las velas en una corriente de aire.
14:32Fue entonces cuando llegó el telegrama. Un mensajero a caballo lo entregó en la puerta
14:36principal, y fue Ricardo quien, con el rostro grave, se lo llevó al marqués.
14:44Alonso lo abrió con manos temblorosas, esperando noticias de Catalina, temiéndolo peor.
14:51Pero el remitente no era su hija, era el varón de Valladares. El texto era breve, frío y
14:58devastadoramente formal.
14:59Lamento comunicarles que doña Catalina ha decidido prolongar su estancia en mi casa
15:06de campo por tiempo indefinido para reflexionar sobre su futuro.
15:12Ruego no intenten contactarla. Precisa de soledad y tranquilidad. Atentamente, varón de Valladares.
15:19El papel cayó de las manos de Alonso. No era un mensaje de Catalina, era una sentencia del varón.
15:25La había secuestrado, no con cadenas, sino con una manipulación tan sutil y perversa que la había
15:33convencido de que su encarcelamiento era voluntario. Las especulaciones habían terminado, sí, pero la
15:41verdad que se abría paso era infinitamente peor que cualquier incertidumbre. La sensación de impotencia
15:48lo invadió, una marea negra y amarga. Su hija estaba en manos de un monstruo, y él, el marqués de
15:55Luján, no podía hacer nada para salvarla. La noticia del telegrama se extendió por la casa
16:02como la pólvora, pero para Curro, era un ruido de fondo, una preocupación lejana ahogada por la
16:09tormenta que se desataba en su propio corazón. Llevaba días observando a su padre, viendo la
16:16forma en que su mirada se posaba en Ángela, una mirada depredadora, triunfal.
16:20Y en esa mirada había reconocido la verdad, una verdad tan monstruosa que había tardado en
16:28aceptarla. No había amor, ni siquiera capricho. Había algo mucho más oscuro. Decidió enfrentarlo.
16:39Lo encontró en su despacho, sirviéndose una copa de coñac, con una sonrisa de satisfacción en los
16:45labios mientras contemplaba el atardecer a través de la ventana. La habitación olía a cuero viejo,
16:52a humo de puro y a la maldad rancia que emanaba de su padre. Curro cerró la puerta a su espalda.
16:59El sonido seco del pestillo hizo que Lorenzo se girara, arqueando una ceja con fingida sorpresa.
17:04Vaya, vaya, el hijo pródigo, ¿a qué debo el honor de esta visita tan solemne? La voz de Curro
17:13era un susurro ronco, cargado de un dolor que apenas podía contener. ¿Por qué? Lorenzo tomó
17:21un sorbo de su coñac, saboreándolo. ¿Por qué, qué, sé más específico, muchacho?
17:26Mi vida está llena de actos admirables. Ángela, dijo Curro, y el nombre fue como una brasa en su
17:35boca. ¿Por qué ella? Ah, la encantadora Ángela, una muchacha deliciosa, ¿no te parece? Y tan,
17:45maleable. Será una esposa perfecta. La calma de su padre, su cinismo, resquebrajó el poco autocontrol
17:53que le quedaba a Curro. Avanzó hacia él, con los puños apretados, el cuerpo temblando de rabia y
18:01de impotencia. No es por ella, gritó, y su voz se rompió. No te importa en absoluto. Lo haces por
18:10mí. Te casas con Ángela solo para herirme. Lorenzo dejó la copa sobre la mesa con una lentitud
18:17deliberada. Se giró para encararlo, y la máscara de afabilidad se desvaneció, revelando el rostro
18:24cruel y retorcido que Curro conocía también. Su sonrisa se ensanchó, pero no tenía nada de
18:32alegría. Era el rictus de un depredador que saborea su victoria. Vaya, dijo, con una falsa
18:39admiración en la voz, no te hacía tan perspicaz. Pero sí. Tienes toda la razón. Lo confirmo sin
18:47dudarlo ni un instante. La confesión, desnuda y brutal, golpeó a Curro con la fuerza de un puñetazo
18:54en el estómago. El aire abandonó sus pulmones. Una cosa era sospecharlo, temerlo, y otra muy distinta
19:03era escucharlo de sus labios, envuelto en el orgullo de su propia perversidad. ¿Por qué? Repitió Curro,
19:11esta vez en un sollozo ahogado. Por el amor de Dios, soy tu hijo. ¿Qué te he hecho para merecer
19:16tanto odio? Lorenzo soltó una carcajada, un sonido seco y desagradable que rebotó en las paredes del
19:24despacho. Hijo, esa es la ofensa, existir, recordarme cada día mi fracaso, mi humillación.
19:35Recordarme a tu madre, esa mujer que me despreciaba. Pero sobre todo, me ofendes con tu debilidad,
19:42con tu sentimentalismo estúpido. ¿Te enamoraste de esa criada, no es así? Vi cómo la mirabas,
19:50vi esa adoración de perro faldero en tus ojos. Y en ese momento, supe exactamente cómo hacerte
19:57pagar por todo. Se acercó a Curro, invadiendo su espacio personal, su aliento apestando a alcohol
20:03y a desprecio. Voy a casarme con ella. La convertiré en mi esposa, en la dueña de mi casa. Dormirá en mi
20:13cama. Y tú, tú tendrás que verlo cada día. Tendrás que llamar la madre. Tendrás que ver
20:20cómo su luz se apaga poco a poco bajo mi cuidado, sabiendo que tú eres el único culpable. Cada
20:26lágrima que ella derrame será por tu causa. Cada humillación que sufra llevará tu nombre.
20:33Es la venganza perfecta, ¿no crees? Lenta, exquisita y absolutamente devastadora.
20:41El mundo de Curro se derrumbó. Las palabras de su padre eran ácido, disolviendo cada fibra de su
20:47ser, cada gramo de esperanza. El dolor era tan intenso, tan físico, que se dobló como si le
20:55hubieran apuñalado. Y en ese abismo de sufrimiento, nació una desesperación salvaje, una necesidad
21:03primigenia de proteger a Ángela a cualquier precio, incluso al de su propia dignidad.
21:08Lo que sucedió a continuación lo perseguiría por el resto de sus días. La humillación fue tan profunda
21:16que se grabó a fuego en su alma. Cayó de rodillas, se arrastró por el suelo de madera pulida hasta los
21:23pies de su padre, como nunca lo había hecho ante nadie, ni siquiera ante Dios. Agarró los bajos de
21:30su pantalón con manos temblorosas, su rostro bañado en lágrimas de agonía y vergüenza.
21:37Te lo suplico, balbuceó, con la voz rota, irreconocible. Por favor, no lo hagas.
21:45A ella no, castígame a mí, golpéame, échame, de ser, e con acento agudo dame, lo que quieras,
21:51pero déjala en paz. Ella es inocente, no tiene nada que ver con esto. Lorenzo lo miró desde arriba,
22:00con los ojos brillantes de un placer sádico. La imagen de su hijo, el orgulloso curro,
22:08arrastrándose a sus pies, era más embriagadora que el mejor de los coñacs.
22:12Levántate. Escupió con asco. Me das náuseas, tu debilidad es patética. Pero curro no se movió.
22:24Apretó con más fuerza la tela del pantalón, como un náufrago que se aferra a un madero.
22:31Haré lo que sea, lo que me pidas. Si quieres que me vaya de la promesa, me iré. Desapareceré.
22:36No volverás a verme nunca más. Lo juro, pero no te cases con ella. Por favor, padre, te lo ruego.
22:46La palabra padre, pronunciada en ese tono de súplica abyecta, pareció divertir a Lorenzo.
22:53Se inclinó, obligando a curro a levantar la cabeza. Sus rostros quedaron a escasos centímetros.
22:59Irte, repitió Lorenzo, paladeando la idea. ¿Abandonarías tu título, tu herencia, tu cómoda vida, todo por una simple criada?
23:11Todo, afirmó Curro sin dudar, la convicción ardiendo en sus ojos anegados en lágrimas.
23:19Ella vale más que todo eso. Lorenzo se enderezó, una sonrisa torcida jugando en sus labios.
23:26Fingió meditarlo, paseando por la habitación mientras Curro permanecía arrodillado en el suelo, temblando, esperando el veredicto que sellaría su destino y el de Ángela.
23:38Es una oferta tentadora. Admitió finalmente, deshacerme de ti para siempre. Es casi tan placentero como mi plan original.
23:50Casi. Se detuvo frente a Curro y le dio una patada suave en el hombro. Pero no, creo que prefiero mi plan.
23:57Ver tu cara de sufrimiento día tras día será mucho más entretenido. Ahora, lárgate de mi vista.
24:06Y empieza a practicar. Buenos días, madre. ¿Necesita algo, madre? La esperanza, frágil como el cristal, se hizo añicos.
24:16La crueldad de su padre era un pozo sin fondo. No había redención posible. No había trato que pudiera hacerse con el diablo.
24:26Curro se puso en pie, con el cuerpo entumecido, el alma vacía. La humillación, el dolor, la rabia, todo se había fundido en una única y fría resolución.
24:37Si su padre no iba a liberar a Ángela, entonces él tendría que hacerlo. Y solo había una manera.
24:47Mientras Curro sufría su particular calvario, en los jardines de la promesa, otro drama, aunque de menor intensidad, se desarrollaba.
24:55Lope, el cocinero, había notado la sombra que se cernía sobre Vera. La joven doncella, normalmente alegre y vivaz, se había vuelto retraída y asustadiza.
25:10Saltaba ante cualquier ruido inesperado y su mirada se desviaba constantemente hacia los límites de la finca, como si esperara la aparición de un fantasma.
25:18Lope no tardó en identificar la causa de su angustia. Federico, su hermanastro, rondaba los alrededores del palacio como un lobo.
25:30No se atrevía a entrar, pero su presencia era una amenaza constante, un recordatorio del mundo violento del que Vera había escapado.
25:40Esa tarde, Lope lo vio, apostado junto a la vieja encina que marcaba el inicio del camino.
25:45La ira, justa y protectora, hirvió en su sangre. Dejó el delantal en la cocina y salió a su encuentro, con paso decidido.
25:58Federico lo vio acercarse y una sonrisa burlona se dibujó en su rostro. Era un hombre tosco, de manos grandes y mirada astuta.
26:06Vaya, el cocinero valiente, dijo, con un tono despectivo. ¿Vienes a traerme algún recado de mi querida hermanita?
26:18Vengo a traerte un recado de mi parte, replicó Lope, plantándose frente a él, sin dejarse intimidar.
26:24Deja en paz a Vera. Federico soltó una carcajada. O si no, ¿qué? ¿Me lanzarás un cucharón? Ella es asunto mío.
26:36Tiene una deuda conmigo, con nuestra familia. Ella no te debe nada, afirmó Lope, con la voz firme.
26:43Se gana la vida honradamente. Está a salvo aquí, así que coge tu camino y no vuelvas.
26:52Si te veo merodear por aquí otra vez, te juro que no seré tan educado. Hablaré con el marqués y los guardias se encargarán de ti.
27:01La mención del marqués pareció hacerme ella en la arrogancia de Federico. Su sonrisa se desvaneció,
27:07reemplazada por una mueca de resentimiento. Miró por encima del hombro de Lope, hacia el imponente
27:14palacio. Dile a Vera que esto no ha terminado. Siseo. Puede esconderse detrás de esos muros y de
27:22sus amiguitos del servicio, pero tarde o temprano tendrá que pagar. Dio media vuelta y se alejó,
27:30pero sus palabras quedaron flotando en el aire, venenosas y llenas de una promesa de violencia
27:35futura. Lope regresó a la cocina con el corazón encogido. Había ganado una batalla,
27:43pero sabía que la guerra por la tranquilidad de Vera estaba lejos de terminar.
27:48En esa misma cocina, Simón arrumeaba sus propias sospechas. La explicación oficial sobre la marcha
27:55de Catalina, ahora reforzada por el telegrama del varón, no la convencía en absoluto. Conocía a esa
28:03niña desde que era un bebé, le había curado las rodillas raspadas, la había consolado en sus
28:08tristezas y había celebrado sus triunfos. Y la Catalina que ella conocía jamás habría abandonado
28:15la promesa de esa manera. Aquí hay algo que no huele bien, Candela, dijo, mientras removía un guiso
28:21con una energía furiosa. Ese telegrama, no parece escrito por ella. Reflexionar sobre su futuro,
28:30soledad y tranquilidad. Pamplinas, esas son palabras de hombre, palabras de ese varón con ojos de
28:37serpiente. Candela, que cortaba verduras con una precisión metódica, suspiró. Quizás solo estamos
28:45viendo fantasmas donde no los hay, Simona. El amor a veces nos hace cometer locuras. A lo mejor se fue
28:53con ese tal Abel y... No, la interrumpió Simona, golpeando la mesa con la cuchara de madera.
29:02Catalina no es una niña tonta y enamoradiza. Y no amaba a Abel. Lo apreciaba, pero no lo amaba.
29:08Amaba esta tierra, a su padre, a su hermano. Y amaba a ese aeroplano suyo más que a cualquier
29:16hombre. No, Candela, la obligaron. Estoy segura de que mi niña está sufriendo en algún lugar,
29:23sola y asustada. Siento que la decisión no fue completamente libre, que la empujaron a un
29:31precipicio y le dijeron que era su elección saltar. Y esa sensación no me la quita nadie. Su voz se
29:39quebró al final, y una lágrima solitaria rodó por su mejilla arrugada y cayó en el guiso.
29:47Era una lágrima de impotencia y de un amor profundo y maternal que se negaba a aceptar una
29:52mentira, por muy bien envuelta que estuviera. Mientras tanto, en la planta noble, una confrontación
29:59de alto voltaje estaba a punto de estallar. Alonso, alertado por unas palabras desesperadas
30:07de Curro sobre el trato inhumano que recibía el servicio, había decidido que ya era suficiente.
30:14Curro, destrozado tras su encuentro con Lorenzo, no le había contado su drama personal, pero sí le
30:20había suplicado que interviniera por los criados, mencionando específicamente el despido injusto de Pía.
30:26Para Alonso, fue la gota que colmó el vaso. La tiranía de Cristóbal, un hombre del varón,
30:34era una afrenta más a su autoridad dentro de su propia casa. Encontró a Cristóbal en el salón,
30:41supervisando con aire marcial cómo dos lacayos pulían la plata.
30:45Cristóbal, a mi despacho. Ahora, ordenó Alonso, con una voz que no admitía réplica.
30:55El mayordomo lo siguió con su habitual aire de suficiencia, convencido de que se trataba de
31:00alguna instrucción rutinaria. Pero en cuanto la puerta del despacho se cerró, el marqués se giró
31:07hacia él, y la furia contenida en sus ojos lo descolocó por completo.
31:14¿Se puede saber qué demonios está ocurriendo en el servicio de esta casa?
31:18Tronó Alonso, su voz resonando en la estancia.
31:23Me llegan quejas de su trato despótico, de sus amenazas, de un ambiente de miedo que es intolerable
31:29bajo mi techo. Cristóbal recuperó la compostura rápidamente. Su rostro se endureció. Señor
31:37marqués, yo solo impongo la disciplina que este servicio necesitaba. Había demasiada
31:44laxitud, demasiada familiaridad. Yo trabajo para el varón de Valladares, y él espera los
31:49más altos estándares. Me importa un bledo para quien trabaje. Replicó Alonso, golpeando
31:57el escritorio con el puño. Está en mi casa, y aquí el único que da las órdenes soy yo.
32:04Y le ordeno que cese de inmediato su tiranía. Y quiero que Pía Adarre esté de vuelta en su
32:10puesto mañana mismo. Su despido fue una injusticia y un abuso de poder. Cristóbal sonrió con una
32:17insolencia que geló la sangre de Alonso. Me temo que eso no va a ser posible. La señora Adarre
32:24fue despedida por insubordinación. Su reincorporación sentaría un precedente nefasto.
32:31Además, mis órdenes vienen directamente del varón, y él es muy claro en cuanto a la gestión
32:36del personal. La mención del varón fue como echar gasolina al fuego. Alonso se acercó a él hasta
32:43que sus rostros casi se tocaron. Escuchín bien. Siseó el marqués, con una furia helada. Puede que
32:52el varón tenga poder sobre mis finanzas, puede que tenga a mi hija bajo su techo, pero esta casa,
32:58la promesa, sigue siendo mía. Y mientras yo sea el marqués de Luján, mis criados serán tratados con
33:07el respeto y la dignidad que merecen. O rectifica su comportamiento y trae de vuelta a Pía, o le juro
33:15por lo más sagrado que lo echaré de aquí a patadas, y podrá ir a explicarle al varón cómo ha fracasado
33:20en su misión. ¿Me ha entendido? La amenaza era clara. Por primera vez, Cristóbal vio en los ojos
33:28de Alonso no al hombre acorralado y endeudado, sino al aristócrata, al dueño y señor, a la autoridad
33:34que había ostentado su familia durante siglos. Hubo un tenso silencio. El poder había chocado contra el
33:42poder, y por un instante, no estaba claro cuál de los dos se rompería primero. La tarde moría
33:50lentamente, tiñendo de naranja y púrpura las nubes. En las habitaciones del servicio, Ángela se sentía
33:57morir con ella. Acababa de tener una conversación con Leocadia, una conversación que había extinguido
34:05la última chispa de esperanza que le quedaba. Buscando consuelo, le había confesado su plan
34:12de huida, los detalles, el poco dinero que tenía, la estación a la que pensaba ir.
34:19Leocadia la había escuchado en silencio, con una expresión de piedad infinita en el rostro.
34:25Y cuando Ángela terminó, le contó una historia. No era una historia de la promesa, sino de su pueblo,
34:32de muchos años atrás. Le habló de una joven, amiga suya, que también había intentado huir de un
34:40matrimonio concertado con un hombre poderoso y cruel. La encontraron a los tres días, dijo Leocadia,
34:48con la voz desprovista de emoción, como si relatara un hecho inevitable. El hombre tenía contactos en
34:56todas partes. Guardias, posaderos, todos le debían favores. La trajeron de vuelta. No la golpeó. Hizo
35:05algo mucho peor. Delante de todo el pueblo, le cortó el pelo al rape, la vistió con harapos y la obligó
35:12a trabajar en las pocilgas. Dijo que si quería vivir como un animal, la trataría como tal. La humilló
35:20hasta romperle el espíritu. Murió un año después, de pena. Leocadia tomó las manos de Ángela entre
35:28las suyas. Estaban heladas. Lorenzo de la Mata es mil veces más poderoso y más retorcido que aquel
35:36hombre. Ángela, querida, no tienes escapatoria. Si huyes, te encontrará. Y su castigo no será rápido
35:44ni piadoso. Te destruirá lentamente, pieza por pieza. Lo único que puedes hacer es rezar y tratar
35:52de ser la esposa más sumisa y obediente que puedas imaginar. Quizás, si no le das motivos,
35:59con el tiempo se aburra de ti. Es tu única, minúscula posibilidad. Cada palabra de Leocadia
36:07había sido un clavo en el ataúd de sus sueños. La revelación no estaba en la historia en sí,
36:12sino en la certeza absoluta con la que su amiga la contaba. Ya no había escapatoria. La jaula no
36:20sólo estaba cerrada, sino que el mundo entero se había convertido en sus barrotes.
36:27Se sentó en el borde de su cama, el jatillo de la huida a sus pies, ahora un bulto patético y
36:33ridículo. Una desolación como nunca antes había sentido la envolvió, un frío que nacía en la
36:40medementara de sus huesos y la paralizaba. Estaba atrapada, condenada, y el resto de su vida se
36:47extendía ante ella como un desierto interminable. En ese preciso instante, en la otra punta del palacio,
36:56Curro tomaba la decisión que cambiaría el curso de todas sus vidas. Había regresado a su habitación
37:02después de la humillación en el despacho de su padre. Se había lavado la cara, pero al mirarse en
37:09el espejo, no había reconocido al joven del reflejo. Sus ojos estaban muertos, su rostro era una máscara
37:18de dolor. La súplica no había funcionado. La confrontación había sido inútil. Su padre se
37:26alimentaba de su sufrimiento, y mientras él permaneciera en la promesa, sería el combustible
37:31que mantendría vivo el fuego de la tortura de Ángela. Si su presencia era el veneno, entonces
37:38su ausencia tenía que ser el antídoto. Se movía por la habitación con una calma extraña, la calma
37:44que sigue a la devastación total. Abrió su armario y sacó una maleta de cuero. No era grande, no pensaba
37:52llevarse mucho. Empezó a doblar camisas, pantalones, ropa interior. Lo hacía con una precisión mecánica,
38:01autómata. Cada prenda era un adiós. El traje de montar, adiós a los paseos a caballo por la finca al
38:08amanecer. El smoking, adiós a las cenas familiares, a las risas con Yana, con Manuel. El jersey de lana
38:18que su madre le había regalado, un adiós que le desgarró el alma. Se detuvo frente a su escritorio.
38:25Había una fotografía en un marco de plata. Un retrato de él y Yana, tomado en el jardín unos
38:31meses atrás. Ambos sonreían, con la complicidad de quienes han encontrado en el otro el ancla que
38:38les faltaba. Dudó un instante. Luego envolvió el marco en un pañuelo y lo guardó en la maleta.
38:46Sería lo único que se llevaría de esa vida. Un recuerdo de que, una vez, en medio de la
38:53oscuridad, había encontrado una hermana, una luz. La decisión era irrevocable. Se marcharía esa misma
39:02noche, en silencio, sin despedidas. Dejaría una nota para Alonso, quizás para Yana. Palabras vacías
39:10que no podrían explicar la magnitud de su sacrificio. Su partida sería la prueba definitiva
39:17para su padre. Si Lorenzo realmente solo quería deshacerse de él, entonces, al ver que se había
39:23ido para siempre, quizás anularía su compromiso con Ángela. No por piedad, sino por simple falta
39:30de interés. Sin el público para su obra de teatro cruel, el espectáculo perdería toda su gracia.
39:36Era una apuesta desesperada, un salto al vacío sin red. Lo perdería todo. Su hogar, su familia,
39:45su futuro, su nombre. Se convertiría en un nadie, un paria. Pero si su sacrificio compraba la libertad
39:54y la seguridad de Ángela, entonces cada gramo de ese dolor valdría la pena. El sol se había puesto
40:01por completo. La noche envolvía la promesa con su manto oscuro. Curro cerró la maleta. El sonido de
40:08los cerrojos al encajar en su sitio fue el más definitivo que había escuchado en su vida.
40:15Era el sonido de una puerta que se cierra para siempre. Se quedó de pie, en medio de la habitación
40:20silenciosa, un joven que lo tenía todo y que estaba a punto de renunciar a ello por amor.
40:25Un sacrificio silencioso, un acto de una nobleza desgarradora, nacido de la más profunda de las
40:33desesperaciones. El corazón roto de curro de la mata estaba a punto de salvar un alma,
40:40aunque el suyo quedara hecho pedazos en el camino.
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