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  • 2 days ago
Después de una semana para el olvido, tuvimos una más bien tranquila. Aunque sí hubo errores de forma, ninguno que permitiera alimentar teorías conspirativas sobre nuestro trabajo. Los periodistas estamos para publicar información y no para retenerla.

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00:04Hola, después de esa semana pasada para el olvido, esta vez tuvimos una más bien tranquila,
00:10algunos errores de forma sí cometimos, pero digamos que ninguno que permitiera dar paso
00:17o alimentar esas teorías conspirativas que se hacen sobre nuestro trabajo, lo cual realmente
00:22es un alivio. Antes de listar esos errorcitos, les cuento sí que tuvimos una reflexión profunda
00:28frente a la publicación o no de un contenido. Ya me han escuchado ustedes aquí decir muchas veces
00:35que los periodistas estamos para publicar información y no para retenerla, porque estoy convencido
00:42de que cuando se empiezan a aplicar criterios de conveniencia o no, por los defectos que pueda
00:47tener una información, pues se debilita al final el derecho ciudadano a estar bien informado,
00:53que es al final la razón de ser del periodista. Pero hay casos de casos y esta semana estábamos
01:01frente a las casi 800 páginas de la investigación que hizo la Sala de Reconocimiento y Verdad
01:08de la JEP para imputarle cargos al Secretariado de las Ex-Farca por reclutamiento de niños y
01:15violencia sexual, cuyo eje principal de esa investigación son cientos de testimonios desgarradores de
01:22sobrevivientes o de familiares de víctimas. El documento es público, las personas víctimas
01:30y también victimarios están cuidadosamente anonimizados en esta investigación, pero igual
01:35nos preguntábamos si a pesar de su crudeza debíamos publicar una buena selección de sus testimonios
01:42como una contribución a la memoria. Nos preocupaba de una parte que la propia JEP y otras ONG o
01:49unas ONG habían reportado en la semana amenazas de algunos de los testigos y de otra pues que
01:57pudiéramos caer en el amarillismo del escándalo dado el contenido de estos testimonios. Al final,
02:04como lo pudieron ver el domingo, decidimos hacer una selección cuidadosa de esos testimonios y
02:09publicarlos porque realmente ofrecen una descripción poderosa de las dimensiones que tuvo y que sigue
02:17teniendo lamentablemente el reclutamiento de menores de edad y la violencia sexual ejercida
02:23contra las niñas y adolescentes que creemos que es necesario que el país conozca bien.
02:29De los errores formales, comienzo por el mío. Editorial del pasado miércoles sobre las acusaciones
02:35de la ONU y de las instancias judiciales internacionales al gobierno actual de Israel por el genocidio que
02:43está cometiendo en Gaza. Y entre las varias menciones con nombre propio en ese editorial a
02:48Benjamín Netanyahu, en una de ellas metimos mal el dedo y le cambiamos el nombre, o mejor el apellido,
02:55Benjamín Natanyahu. Escribimos y ninguno de los que tuvimos el texto en nuestras manos se dio cuenta del
03:02error. Tampoco nadie se dio cuenta a tiempo de una tilde omitida, ni más ni menos que en el cabezote
03:10de
03:10un proyecto especial por estos días que se llamó Diálogos Sociales. Pues a pesar de que el contenido
03:17estaba firmado por redacción de Diálogos Sociales con tilde en la A, en el cabezote pusimos Diálogos
03:26Sociales sin tilde. Y nos emocionamos tanto informándoles de una promoción de dos viajes
03:32por el precio de uno que al distribuir la nota en redes sociales decidimos poner no una, sino
03:39dos veces exactamente la misma frase como titular y como gancho. Dos por uno también, pero en nuestro
03:46caso no ofrecía ningún beneficio al lector. Bueno, estuvo suave esta semana, ya les dije, nos vemos, chao.
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