Skip to playerSkip to main content
#SeriesHub #MysteryThriller #FullMovie2026 #DramaLovers #BingeWatch #4KVideo #FullEpisode

Category

📺
TV
Transcript
00:00Prepárense, queridos espectadores, porque este capítulo de Doménica Montero viene cargado de
00:05revelaciones explosivas que cambiarán todo lo que creíamos saber sobre nuestra protagonista.
00:11¿Están listos para descubrir por qué algunos la llaman la víbora? ¿Pueden creer que Ramiro
00:16Montero, el tío que debería protegerla, ahora quiere expulsarla del rancho familiar? Les juro
00:22que lo que veremos hoy los dejará con la boca abierta y el corazón acelerado. Este es uno de
00:28esos capítulos que marcan un antes y un después en la historia. Todo comienza en una mañana que
00:33parecía tranquila, en el rancho Montero. El sol apenas está saliendo sobre las vastas tierras del
00:39rancho Montero, tiñendo el cielo de tonos dorados y rojizos que prometen un día caluroso. Doménica
00:45está de pie en el balcón de su habitación, observando las tierras que alguna vez fueron
00:48el imperio de su padre. Lleva puesto un vestido negro que contrasta dramáticamente con su piel
00:53pálida, y en sus ojos hay una determinación que no estaba ahí cuando llegó hace apenas unos días.
00:59Ha tomado una decisión, una decisión que va a cambiar todo. Estas tierras me pertenecen,
01:05murmura para sí misma, apretando con fuerza la barandilla del balcón. Y nadie, absolutamente nadie,
01:12me va a sacar de aquí. Pero lo que Doménica no sabe, es que en ese mismo momento, en el despacho
01:17principal del rancho, su tío Ramiro, está teniendo una reunión secreta con Lorenzo, su ambicioso primo,
01:24y con el padre Anselmo, el confesor de la familia que conoce todos los secretos oscuros del clan
01:29Montero. Esa muchacha es un peligro, está diciendo Ramiro, golpeando el escritorio con el puño. Desde
01:35que llegó, todo ha sido caos. Los trabajadores están inquietos, los castellanos están más agresivos que
01:40nunca, y ahora me entero de que quiere vender todo para pagar las deudas de ese maldito citadino con
01:46el que anda. Lorenzo sonríe con malicia. Esto es exactamente lo que esperaba escuchar. Tío,
01:52siempre supe que Doménica no tenía la sangre Montero corriendo por sus venas. Es débil,
01:57influenciable, una mujer de ciudad que no entiende nuestras tradiciones, nuestras leyes. El padre
02:02Anselmo, un hombre mayor de aspecto austero y ojos que parecen ver directamente el alma,
02:07interviene con voz grave. Don Ramiro, debo recordarle que Doménica es la heredera legítima. Su padre,
02:13que en paz descanse, dejó todo muy claro en su testamento. Mi hermano estaba enfermo cuando
02:18escribió ese testamento. Explota Ramiro, no estaba en sus cabales. Una muchacha que ni siquiera se crió
02:25aquí no puede manejar estas tierras. Necesitamos a alguien con verdadera sangre Montero al mando. Y
02:31es en ese preciso momento cuando la puerta del despacho se abre de golpe. Es Irene, la viuda de Anselmo,
02:37vestida completamente de negro, con el rostro pálido, pero los ojos brillando, con una intensidad
02:43peligrosa. Conspirando tan temprano, Ramiro, pregunta con una voz que destila veneno. ¿Ya
02:49olvidaste el juramento que hiciste a tu hermano moribundo? Ramiro palidece visiblemente. Irene,
02:55esto no es asunto tuyo. Todo lo que concierne a la memoria de mi esposo es asunto mío. Grita Irene
03:00acercándose amenazadoramente. Y si crees que voy a permitir que traiciones su última voluntad,
03:05estás muy equivocado. Pero Lorenzo, joven e impulsivo, no se deja intimidar. Señora Irene,
03:12con todo respeto, su hijastra está destruyendo el legado de los Montero. ¿Sabe que ayer estuvo
03:17en la alcaldía peleando con Luis Fernando Castellanos? Los castellanos, nuestros enemigos
03:23mortales. Irene gira lentamente hacia Lorenzo, y hay algo en su mirada que hace que el joven
03:28retroceda un paso. Niño ignorante, susurra con desprecio. ¿No tienes idea de la verdadera
03:34historia entre los Montero y los castellanos? No sabes nada de lo que realmente pasó hace
03:3820 años. ¿Qué quiere decir? Pregunta el padre Anselmo, súbitamente interesado. Pero antes
03:43de que Irene pueda responder, se escuchan gritos desde el patio principal. Todos corren hacia
03:48la ventana, y lo que ven los deja helados. ¡No pueden hacer esto! Está gritando uno de
03:53los capataces, un hombre robusto llamado Chalo Duarte. Llevamos generaciones trabajando estas
03:59tierras. ¿No puede simplemente vendernos como si fuéramos ganado? Doménica, lejos
04:04de intimidarse, da un paso adelante, y hay algo diferente en ella. Algo que hace que varios
04:09hombres retrocedan instintivamente. Sus ojos, generalmente suaves y vulnerables, ahora brillan
04:16con una frialdad que recuerda a una serpiente a punto de atacar. Escúchenme bien, dice con
04:21una voz que corta el aire como un látigo. Estas tierras me pertenecen por derecho. Mi padre
04:26me las dejó, y yo decidiré qué hacer con ellas. Si eso significa venderlas para salvar
04:31lo que queda del patrimonio montero, entonces eso haré.
04:34¡Pero señorita Doménica! Protesta Martina, la empleada más antigua de la casa. Su padre
04:40nunca hubiera querido esto. Él amaba estas tierras más que a su propia vida. ¡Mi padre
04:45está muerto! Grita Doménica, y su voz resuena por todo el rancho. Y me dejó sola para lidiar
04:51con sus deudas, sus enemigos y sus secretos. Así que no me hablen de lo que él hubiera
04:56querido. Es entonces cuando Ramiro sale de la casa, seguido por Lorenzo, Irene y el padre
05:02Anselmo. La expresión en el rostro del patriarca en funciones es de pura furia.
05:07¡Suficiente! Ruge Ramiro con una voz que hace temblar hasta a los hombres más rudos.
05:12¡Doménica! ¡En mi despacho! ¡Ahora! Pero Doménica no se mueve. En lugar de eso, irá lentamente
05:18hacia su tío. Y la sonrisa que aparece en sus labios es tan fría que varios de los
05:23presentes sienten un escalofrío recorrerles la espalda.
05:26¡No, tío! Dice con calma letal. Si tiene algo que decirme, dígalo aquí, frente a todos.
05:32Que todos sean testigos de lo que el gran Ramiro Montero tiene que decir. Ramiro aprieta
05:37los puños, su rostro enrojeciendo de ira.
05:39Niña insolente, ¿cómo te atreves? ¿Cómo me atrevo? Interrumpe Doménica. Y ahora su voz
05:45sube de volumen, cargada de una emoción que ha estado reprimiendo durante días. ¿Cómo
05:50me atrevo? Me atrevo porque soy la dueña de estas tierras. Me atrevo porque mi apellido
05:55es Montero. Me atrevo porque mi padre, aunque todos ustedes lo olviden, me eligió a mí como
06:01su heredera. Tu padre estaba loco. Explota finalmente Ramiro. Loco por confiar en una víbora
06:07como tú. Un silencio sepulcral cae sobre el patio. Todos contienen la respiración. Ramiro
06:13acaba de cruzar una línea, y todos lo saben. Doménica se queda completamente inmóvil
06:17por un momento. Luego, lentamente, comienza a caminar hacia Ramiro. Cada paso es medido,
06:23calculado, y hay algo hipnótico en la forma en que se mueve, como una depredadora acechando
06:28a su presa. ¿Una víbora? Repite suavemente cuando está a apenas un metro de su tío.
06:34Qué interesante elección de palabras, tío Ramiro. Dígame, ¿qué sabe usted sobre víboras?
06:39Ramiro traga saliva, pero mantiene su ground. Sé que son criaturas traicioneras, que atacan
06:44cuando uno menos lo espera. No, corrige Doménica con una sonrisa que no alcanza sus ojos. Las víboras
06:50son criaturas incomprendidas. Solo atacan cuando se sienten amenazadas. Cuando alguien invade su
06:55territorio. Cuando alguien intenta quitarles lo que es suyo por derecho. Agustina, la prima de Doménica,
07:01que hasta ahora había estado observando desde las sombras, decide intervenir. Doménica,
07:06por favor, todos estamos alterados. Quizás deberíamos... ¡Cállate! ¡Agustina! Le espeta
07:12Doménica sin siquiera mirarla. Tú también eres parte de esta conspiración. ¿No es así? Todos
07:17ustedes, esperando como buitres a que yo falle, a que me quiebre, para poder quedarse con lo que
07:23mi padre me dejó. Es entonces cuando sucede algo que nadie esperaba. Irene, la madrastra que todos
07:29creían que odiaba a Doménica, da un paso adelante y se coloca junto a ella.
07:33¿Tienes razón? Dice Irene con voz clara y fuerte. Todos ustedes son unos buitre. Y yo he sido la
07:39peor de todos, guardando silencio cuando debería haber hablado. ¡Irene! exclama Ramiro con shock.
07:45¿Qué estás haciendo? Lo que debía hacer desde el principio. Responde Irene. Y luego se gira hacia
07:51Doménica. ¿Hay algo que necesitas saber, hija? Algo sobre la noche en que murió tu padre. Doménica mira
07:56a Irene con desconfianza. Pero hay algo en los ojos de su madrastra que la hace escuchar. Tu padre no
08:02murió de causas naturales, dice Irene. Y su voz tiembla con el peso de este secreto. Fue
08:07envenenado. Los gritos de sorpresa resuenan por todo el patio. Doménica siente que el suelo se
08:12mueve bajo sus pies. ¿Qué? Susurra. ¿Quién? No lo sé con certeza, continúa Irene, con lágrimas
08:19rodando por sus mejillas. Pero sé que alguien en esta familia quería verlo muerto. Alguien que sabía que
08:24tú eras la heredera y que no estarías aquí para reclamar tu herencia inmediatamente. Ramiro da un
08:29paso atrás, su rostro ahora pálido como el papel. Irene, estás delirando. El médico dijo que fue un
08:35ataque al corazón. El médico dijo lo que le pagaron para decir, grita Irene. Yo vi los síntomas, la espuma
08:41en su boca, las convulsiones, el dolor. Eso no fue un ataque al corazón. Lorenzo, que ha estado
08:47observando todo con creciente pánico, intenta intervenir. Esto es una locura. ¿No pueden estar
08:53acusando a ti? Doménica se gira hacia él con ojos llameantes. ¿Te estoy acusando a ti,
08:58primo querido? ¿Tú que siempre quisiste estas tierras? ¿Tú que siempre pensaste que debías
09:02ser el heredero? Yo no maté a nadie, protesta Lorenzo. ¿Pero querías que yo desapareciera? ¿No
09:08es así? Continúa Doménica, acercándose peligrosamente a él. Por eso todos estos accidentes desde que
09:15llegué. El caballo desbocado, la silla rota, el veneno en mi comida, veneno en tu comida, exclama el
09:22padre Anselmo. ¿Cuándo? Anoche, responde Doménica sin apartar la mirada de Lorenzo. Por suerte,
09:27Martina probó el plato antes que yo. Pasó toda la noche enferma. ¿No es así, Martina? Todos se giran
09:33hacia la empleada, quien asiente temblorosamente. Es verdad. Estuve muy mal. El doctor dijo que si la
09:38señorita Doménica hubiera comido todo el plato, no necesita terminar la frase. Todos entienden la
09:44implicación. Ramiro mira a Lorenzo con horror. ¿Es verdad? Intentaste. No fui yo, grita Lorenzo,
09:51pero su voz suena desesperada. Tienen que creerme. Yo nunca. Pero antes de que pueda continuar,
09:57se escucha el sonido de cascos de caballos acercándose rápidamente. Todos se giran hacia
10:02la entrada del rancho, y lo que ven los deja sin aliento. Luis Fernando entra al rancho montado en
10:08un imponente caballo negro, seguido por su hermano Álvaro y varios hombres armados. Su expresión es sombría,
10:14decidida, y hay algo en su porte que habla de un hombre con una misión. ¡Castellanos! Ruge
10:20Ramiro. ¿Cómo se atreven a entrar en propiedad Montero? Luis Fernando desmonta con un movimiento
10:26fluido y camina directamente hacia donde está Doménica. Ignora completamente a Ramiro y a los
10:32demás. Necesito hablar contigo, le dice a Doménica, y su voz tiene una urgencia que ella nunca había
10:38escuchado antes. A solas. Sobre mi cadáver. Interviene Ramiro, sacando un revólver. No
10:44permitiré que un castellanos... ¡Basta! Grita Doménica con tal fuerza que todos se quedan
10:50congelados. Luego, más calmada pero con la misma intensidad, continúa. Bajen las armas. Todos.
10:57Pero Doménica. Comienza Agustina. Dije todos. Repite Doménica. Este es mi rancho, y yo decido quién
11:04entra y quién no. Y ahora mismo, quiero escuchar lo que Luis Fernando tiene que decir. Ramiro la mira
11:09con incredulidad. ¿Vas a hablar con el enemigo? ¿Con el hombre cuya familia ha sido nuestra perdición
11:14durante generaciones? Voy a hablar con un vecino. Corrige Doménica. Y si ustedes tuvieran un poco
11:20de sentido común, se darían cuenta de que estas guerras antiguas solo nos están destruyendo a
11:25todos. Luis Fernando la mira con algo parecido a la admiración. Tienes razón. Por eso estoy aquí.
11:30Porque hay algo que necesitas saber. Algo sobre tu padre y el mío. Algo que podría cambiar todo.
11:36Álvaro, el hermano de Luis Fernando, interviene con voz dura. Luis, no deberías. Cállate, Álvaro.
11:43Le espeta Luis Fernando. Ya hemos guardado este secreto demasiado tiempo. Doménica lo mira
11:47fijamente. ¿Qué secreto? Luis Fernando respira profundamente antes de responder. Tu padre y el
11:53mío no eran enemigos. Eran socios. Socios en algo que, si sale a la luz, destruiría a ambas familias.
12:00El silencio que sigue es ensordecedor. Nadie puede creer lo que acaban de escuchar.
12:05Estás mintiendo, dice Ramiro con voz temblorosa. Anselmo nunca. Anselmo Montero y Fausto Castellanos
12:12tenían un negocio juntos, continúa Luis Fernando. Un negocio que involucraba el tráfico de... algo
12:18que es mejor no mencionar aquí. Frente a tantos oídos, Doménica siente que su mundo se está
12:22desmoronando. No, no puede ser verdad. Es verdad. Interviene una voz desde la entrada. Todos se giran
12:29para ver a Dom Fausto Castellanos en persona, el patriarca de la familia enemiga, entrando
12:34al rancho con paso lento pero decidido. Dom Fausto es un hombre mayor, pero su presencia
12:39sigue siendo imponente. Sus ojos, del mismo color que los de Luis Fernando, están llenos
12:44de una sabiduría amarga acumulada a través de años de conflicto y secretos.
12:48«¡Don Fausto!», susurra Irene. Y hay algo en su voz que hace que todos la miren.
12:53«¿Miedo? ¿Reconocimiento? ¿Algo más?». «Irene», responde Don Fausto con un asentimiento.
12:59«Ha pasado mucho tiempo. ¿Ustedes se conocen?», pregunta Doménica, mirando entre su madrastra
13:04y el patriarca enemigo. Don Fausto sonríe amargamente. «Oh, nos conocemos muy bien.
13:09¿No es así, Irene? ¿O debería llamarte por tu verdadero nombre?». Irene palidece.
13:14«No sé de qué hablas». «¿No?». Don Fausto se acerca lentamente.
13:17«¿Ya olvidaste cuando eras Irene Castellanos? ¿Mi sobrina? ¿La que huyó hace 25 años
13:22para casarse con un montero?». La revelación es como una bomba. Todos miran a Irene con shock
13:27absoluto. «¿La viuda de Anselmo es en realidad una Castellanos?». «¡Es mentira!», grita
13:32Ramiro. «¡Irene! Diles que es mentira. Pero Irene ha caído de rodillas, soy osando». «Es
13:38verdad. Todo es verdad. Soy una Castellanos de nacimiento». Doménica siente que no puede
13:43respirar. «¿Mi padre lo sabía?». «Por supuesto que lo sabía», responde Don Fausto.
13:48«Fue parte del trato, la unión de nuestras familias a través del matrimonio, para sellar
13:52nuestra alianza secreta». «¿Qué alianza?», exige saber Doménica. «¿De qué negocio
13:57están hablando?». Luis Fernando da un paso adelante. «Tráfico de armas». Nuestros padres
14:02traficaban armas a través de la frontera, usando nuestras tierras como ruta de paso. La confesión
14:07deja a todos sin palabras. El noble apellido Montero, la respetable familia Castellanos,
14:12traficantes de armas. «Por eso fingían odiarse», continúa Luis Fernando. «Para que nadie sospechara.
14:18Las peleas públicas, las disputas por tierras, todo era una pantalla para ocultar su verdadero
14:24negocio». Doménica se tambalea, y Luis Fernando instintivamente se acerca para sostenerla. Pero
14:29ella lo rechaza con violencia. «¡No me toques!», le grita. «¡Tú lo sabías! Todo este tiempo
14:35lo sabías y jugaste conmigo». «¡No!», protesta Luis Fernando. «Me enteré hace poco, cuando mi padre
14:41me lo confesó. Por eso vine, para advertirte». «¿Advertirme de qué?», pregunta Doménica.
14:46Es Álvaro quien responde, con una sonrisa cruel. «De que alguien mató a tu padre porque
14:51descubrió que iba a delatar todo a las autoridades. Y ese mismo alguien probablemente venga por ti,
14:56si intentas hacer lo mismo». «¿Mi padre iba a confesar?». Doménica mira a Irene. «¿Es
15:02por eso que lo mataron?». Irene asiente entre lágrimas. Anselmo había cambiado. El nacimiento
15:07de su nieto, el saber que iba a morir pronto de todos modos por su enfermedad. Quería limpiar
15:12su conciencia. Quería que tú heredaras tierras limpias, no manchadas de sangre. «¿Y quién
15:18lo mató?», pregunta Doménica. Su voz ahora peligrosamente baja. Todos se miran entre sí.
15:23El silencio es tenso, cargado de sospechas y acusaciones no dichas. Es entonces cuando el
15:29padre Anselmo da un paso adelante. «Yo sé quién fue». Todos se giran hacia el sacerdote con shock.
15:34El hombre de Dios, que ha sido el confesor de la familia durante décadas, tiene el rostro pálido
15:40y las manos temblorosas. «Padre», dice Ramiro con voz ahogada. «¿Qué está diciendo?». «Estoy
15:45diciendo que sé quién mató a Anselmo Montero», repite el padre Anselmo. «Lo sé porque esa persona se
15:51confesó conmigo». «Entonces dígalo», exige Doménica. «¿Quién fue?». El padre Anselmo niega con la
15:56cabeza. «No puedo. El secreto de confesión es sagrado». Pero, duda un momento, luego continúa. «Puedo
16:03decir que esa persona está aquí, ahora mismo, entre nosotros». Todos comienzan a mirarse con
16:09suspicacia. ¿Lorenzo? ¿Ramiro? ¿Álvaro? ¿Incluso Irene? Esto es ridículo», dice Álvaro con desdén.
16:15«No podemos acusarnos basándonos en las palabras de un cura loco». «¿Loco?». El padre Anselmo se gira
16:21hacia él. «Tal vez. Loco por haber guardado tantos secretos durante tantos años. Loco por haber
16:26permitido que esta farsa continuara. Pero ya no más». Se quita el collar clerical y lo arroja al
16:32suelo. «Renuncio. No puedo seguir siendo el confesor de almas tan negras». «Padre, no puede
16:37hacer esto», suplica Agustina. «La familia lo necesita». «¿La familia?», se ríe amargamente el
16:43padre Anselmo. «¿Qué familia? Esto no es una familia. Es una cueva de víboras, todas mordiéndose
16:49entre sí. Sus ojos se posan en Doménica. «Excepto quizás tú, niña. Tú que fuiste criada lejos de todo
16:55este veneno. Pero ten cuidado. El veneno de las víboras es hereditario. Y ya veo cómo
17:00está empezando a correr por tus venas». Doménica lo mira fijamente. «Si me estoy convirtiendo
17:05en una víbora, es porque ustedes me obligaron. Porque en este nido de serpientes, solo una
17:11víbora puede sobrevivir». «Suficiente charla», interrumpe Ramiro, quien ha recuperado algo de
17:17su compostura. «Los castellanos deben irse. Ahora, no nos iremos sin Doménica», dice Luis
17:23Fernando con firmeza. Todos lo miran con sorpresa, incluida Doménica. «¿Perdón?», dice ella. «Vine
17:29a ofrecerte protección», explica Luis Fernando. «En mi rancho estarás a salvo. Aquí, rodeada
17:35de personas que claramente quieren hacerte daño. Ella no irá a ningún lado con ustedes»,
17:39ruge Ramiro. «Es una montero. Una montero que ustedes llaman víbora y quieren expulsar»,
17:45le recuerda Luis Fernando. Doménica mira entre Luis Fernando y su familia. Por un momento,
17:49parece considerar la oferta. Pero entonces, algo cambia en su expresión. Una determinación
17:55feroz se apodera de sus facciones. «No», dice con voz clara y fuerte. «No me iré. Este
18:01es mi rancho. Mi padre me lo dejó. Y no dejaré que nadie, nadie, me lo quite». Se gira hacia
18:07Ramiro. «Tío, usted dijo que quería expulsarme. Inténtelo. Pero le advierto. Mi padre me crió
18:13lejos. Es cierto. Pero me crió fuerte. Me enseñó a luchar por lo que es mío. Y estas
18:17tierras son mías». Luego, se gira hacia Luis Fernando. «Y usted, don Luis Fernando. Agradezco
18:24su oferta, pero no necesito su protección. Si voy a enfrentar a mis enemigos, lo haré
18:28aquí, en mi territorio». «¿Eres valiente?», dice Luis Fernando con admiración. «Pero
18:34la valentía sola no te protegerá de una bala en la espalda». «Entonces tendré
18:38que tener ojos en la espalda», responde Doménica. Don Fausto, que ha estado observando todo en
18:43silencio. Finalmente habla. «La muchacha tiene agallas. Me recuerda a su abuela, Esperanza
18:49Montero. Ella también era una víbora cuando la situación lo requería». «Mi abuela murió
18:53joven», dice Doménica. «Sí», confirma don Fausto. «Envenenada, por su propio esposo,
19:00el abuelo que tanto veneran». «Otra bomba. Otra revelación devastadora. ¿El patriarca
19:05Montero mató a su propia esposa?». «¡Miente!», grita Ramiro. «¿Miento?». Don Fausto
19:11se ríe. «Pregúntale a Bernarda. Ella era la criada de Esperanza. Ella vio todo. Bernarda
19:17huyó hace años», dice Agustina. «No huyó», corrige don Fausto. «La escondí, para protegerla
19:23de ustedes. Pero si Doménica quiere escuchar la verdad, puedo hacer que venga». Doménica
19:28lo considera por un momento. «Tráigala. Quiero saber todo sobre mi familia. Cada secreto,
19:34cada mentira, cada crimen, te destruirá», advierte Irene. «O me hará más fuerte», responde
19:40Doménica. En ese momento, llega corriendo uno de los trabajadores del rancho. «Señorita
19:44Doménica, hay problemas en el límite norte. Alguien está incendiando los campos». «¿Qué?»,
19:50gritan varios al unísono. «Es una distracción», dice Luis Fernando inmediatamente. «Alguien
19:55quiere que salgamos corriendo para…». No termina la frase porque en ese momento se escucha
19:59un disparo. Todos se tiran al suelo, excepto Doménica, que permanece de pie, mirando a su alrededor
20:05con ojos fríos y calculadores. El disparo no iba dirigido a ella. Lorenzo está en el suelo,
20:11agarrándose el hombro, sangrando. «¡Me dispararon!», grita. «¡Alguien me disparó!»,
20:16pero Doménica no se mueve para ayudarlo. En lugar de eso, camina lentamente hacia donde cayó
20:21la bala y la recoge. La examina cuidadosamente. «Interesante», dice. «Esta bala es del mismo calibre
20:27que tu revólver, Lorenzo». «¿Qué estás insinuando?», grita Lorenzo entre gemidos de dolor. «No insinúo
20:32nada», responde Doménica. «Sólo observo. Como observé que el ángulo del disparo sugiere
20:37que vino de arriba, de tu habitación, para ser exactos. La habitación donde solo tú
20:42tienes acceso. ¡Eso es imposible!». «¿Lo es?», Doménica se acerca a él. «¿O es otro
20:47de tus trucos? ¿Dispararte a ti mismo para aparecer la víctima? ¿Para desviar las sospechas?
20:52Estás loca». «No», dice Doménica. «Simplemente estoy empezando a entender cómo funciona esta
20:58familia. Todos son serpientes, pero cada uno con su propio veneno. Se gira hacia los demás.
21:03Ramiro, usted quiere expulsarme, porque me ve como una amenaza a su poder. Lorenzo quiere
21:09matarme porque cree que debería ser el heredero. Agustina probablemente tiene sus propios planes
21:14que aún no he descubierto. E Irene mira a su madrastra. «Usted tiene más secretos de los
21:19que ha revelado. ¿Y qué vas a hacer al respecto?», pregunta Ramiro desafiante. Doménica sonríe,
21:25y es una sonrisa que hace que varios retrocedan. «Voy a hacer lo que mi padre debió hacer hace
21:29años. Voy a limpiar este nido de víboras». Una por una, se gira hacia Luis Fernando. «¿Su
21:34oferta de protección? ¿Sigue en pie?». Luis Fernando asiente. «Siempre. No la necesito»,
21:39dice Doménica. «Pero sí necesito algo más. Información. Sobre el negocio de nuestros padres.
21:44Sobre quién más estaba involucrado. Sobre quién tendría motivos para matar a mi padre. Eso podría
21:49ser peligroso», advierte Luis Fernando. «Todo en mi vida es peligroso ahora»,
21:54responde Doménica. «Pero prefiero enfrentar el peligro con los ojos abiertos que vivir en la
21:59ignorancia». Don Fausto se acerca a ella. «Niña, si realmente quieres saber la verdad,
22:05prepárate. Porque la verdad sobre las familias Montero y Castellanos es más oscura de lo que
22:10puedas imaginar». «Estoy lista», afirma Doménica. «Entonces ven a mi rancho mañana al amanecer»,
22:16dice Don Fausto, «sola. Y te mostraré documentos que tu padre escondió. Documentos que prueban todo lo
22:22que hemos dicho y más». «No puedes ir sola al rancho Castellanos», protesta Agustina. «Es una
22:27trampa». «Tal vez», dice Doménica. «Pero es un riesgo que estoy dispuesta a tomar». Ramiro,
22:33que ha estado observando todo con creciente furia, finalmente explota. «¡Suficiente!», ruge.
22:39«Doménica Montero, te doy 24 horas para salir de este rancho». Todos lo miran con shock. «¿Con qué
22:45autoridad?», pregunta Doménica calmadamente. «Con la autoridad de ser el Montero de más edad»,
22:50responde Ramiro. «Con la autoridad de tener el apoyo de todos los trabajadores, de todos los
22:54capataces. Pregúntales, pregúntales a quién prefieren seguir. ¿A una niña citadina que llaman
23:00la víbora? ¿O a mí, que he vivido en estas tierras toda mi vida?» Los trabajadores presentes
23:06se miran incómodos. «Está claro que muchos apoyan a Ramiro». Doménica los observa uno por uno. «Entiendo,
23:12la sangre no lo es todo. La lealtad se gana, y yo no he tenido tiempo de ganarme la suya». «Exacto»,
23:18dice Ramiro con satisfacción. «Así que te sugiero que aceptes mi generosa oferta. Vete con una
23:23compensación económica, y todos salimos ganando. ¿Y si me niego? Entonces las cosas se pondrán
23:28desagradables», amenaza Ramiro. Luis Fernando da un paso adelante. «Si le tocan un solo cabello».
23:35«¿Qué?», lo desafía Álvaro. «¿Comenzarás una guerra entre nuestras familias? ¿Una guerra real esta
23:40vez? Si es necesario», responde Luis Fernando sin dudarlo. Doménica lo mira con sorpresa. «¿Por qué este
23:45hombre, que apenas la conoce, está dispuesto a tanto por ella?» «No», dice Doménica. «No habrá
23:51guerra. Al menos no una abierta». Se gira hacia Ramiro. «Tío, usted me da 24 horas. Yo le doy
23:57a usted el mismo plazo. 24 horas para que reconsidere su posición. Para que recuerde el
24:03juramento que le hizo a mi padre moribundo. Para que decida si realmente quiere convertirse en un
24:08usurpador». «No soy un usurpador», dice Ramiro entre dientes. «Estoy protegiendo el legado
24:14montero de tu incompetencia». «¿Mi incompetencia?», Doménica se ríe. «Llevo aquí menos de una
24:20semana y ya he descubierto más verdades sobre esta familia que las que ustedes han enfrentado
24:24en décadas. He sobrevivido a intentos de envenenamiento. He mantenido la calma mientras
24:29me llaman víbora. Y estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para honrar la memoria de mi padre.
24:35Tu padre era un traficante de armas», le recuerda Ramiro cruelmente. «Mi padre era un hombre complejo»,
24:41responde Doménica. «Con virtudes y defecto, como todos aquí. La diferencia es que él, al final,
24:47quiso redimirse. ¿Pueden ustedes decir lo mismo?». El silencio que sigue es pesado,
24:52cargado de tensiones no resueltas. Finalmente, Don Fausto rompe el silencio. «Vamos, hijo»,
24:58le dice a Luis Fernando. «Dejemos que los monteros resuelvan sus asuntos familiares». Pero Luis
25:03Fernando no se mueve, sus ojos fijos en Doménica. «¿Estarás bien?». «Estaré bien»,
25:08responde ella. «Y hay algo en su tono que sugiere que no está completamente segura.
25:12Si necesitas algo, lo sé». Lo interrumpe Doménica suavemente. «Gracias». Los castellanos
25:18finalmente se retiran, pero la tensión que dejan atrás es palpable. Esa noche,
25:22mientras todos en el rancho están inquietos y paranoicos, Doménica está en la habitación de su
25:27padre, revisando sus papeles. Tiene que haber algo, alguna pista, alguna evidencia de quién lo mató y por qué.
25:33Es entonces cuando encuentra una carta escondida en un compartimento secreto del escritorio. Una
25:39carta dirigida a ella. «Mi querida Doménica, lee en voz alta. Si estás leyendo esto, significa que
25:46mis temores se han hecho realidad y ya no estoy contigo. Las lágrimas comienzan a rodar por sus
25:51mejillas mientras continúa leyendo. Hay tantas cosas que debí decirte, tantos secretos que guardé para
25:57protegerte. Pero ahora, en mis últimos días, me doy cuenta de que la protección a través de la
26:02ignorancia es una falsa seguridad». La carta continúa revelando detalles sobre el negocio de
26:08armas, sobre su socio, sobre los crímenes cometidos. Pero lo más impactante viene al final. «Tu verdadera
26:14madre no murió en el parto como te dije. Fue asesinada por alguien de esta familia, alguien que
26:20no quería que una forastera fuera la señora del rancho. No pude probarlo entonces, pero ahora,
26:25con mi propia muerte acercándose, sé que el mismo asesino vendrá por ti». Doménica deja caer la
26:31carta, temblando. Su madre fue asesinada, y su padre lo sabía. «Ten cuidado con todos,
26:36hija mía, pero especialmente ten cuidado de quien se muestre más amable. En Valle Salvaje,
26:42en estas tierras malditas, el veneno más mortal viene siempre con una sonrisa». En ese momento,
26:48alguien toca a la puerta. Doménica rápidamente esconde la carta. «¡Adelante!», dice, tratando de
26:53controlar su voz. «Es Irene quien entra, llevando una bandeja con té. Pensé que necesitarías esto»,
26:58dice suavemente. «Ha sido un día muy difícil». Doménica mira el té con sospecha. Después del
27:04intento de envenenamiento anterior, no puede evitar desconfiar. Irene nota su mirada y suspira. «No
27:09está envenenado». «Mira, toma un sorbo ella misma». «¿Ves? Seguro». Doménica acepta la taza,
27:15pero no bebe. «¡Irene!», o debería decir «tía Irene, ya que eres una castellanos». «¿Por qué nunca me
27:21dijiste la verdad?». «Irene se sienta pesadamente en una silla». «Porque prometí a tu padre que guardaría
27:26el secreto». «Porque pensé que la verdad solo te traería dolor». «La mentira me trajo más dolor»,
27:31responde Doménica. «Lo sé, y lo siento». Irene la mira con ojos llenos de lágrimas. «Pero hay algo
27:37más que debes saber. Algo sobre tu madre». Doménica se tensa. «¿Qué sobre ella?». «Yo la conocí»,
27:43dice Irene. «Era mi amiga. Mi mejor amiga, de hecho. Vino conmigo cuando huí de los castellanos
27:48para casarme con tu padre». «¿Qué?». «Doménica no puede creer lo que está escuchando». «¿Mi madre era
27:53también una castellanos?». «No», responde Irene. «Pero era mi dama de compañía. Y cuando tu padre
27:59la vio, fue amor a primera vista». «Yo entendí. No había amor entre tu padre y yo. Nuestro matrimonio
28:05era solo un acuerdo de negocio». «¿Entonces qué pasó?». «Ella murió», dice Irene simplemente. «El día
28:12que naciste». «Pero no fue el parto lo que la mató». «Lo sé», dice Doménica. «Mi padre me dejó una carta».
28:18«Dice que fue asesinada». Irene asiente. «Fue envenenada». «Durante el parto». «Alguien puso
28:23algo en la medicina que le dieron para el dolor». «¿Quién?». «No lo sé con certeza»,
28:27dice Irene. «Pero tengo sospechas». Ramiro nunca aceptó que una «don nadie» fuera la madre
28:33del heredero Montero. Y Agustina. «Ella estaba enamorada de tu padre». «¿Agustina?».
28:39Doménica está sorprendida. «¿Mi prima?». «Tu prima que creía que debería ser ella quien
28:43diera el heredero a los Montero», confirma Irene. «Los celos y la ambición pueden convertir
28:48a cualquiera en asesino». Doménica siente que su mundo sigue desmoronándose. «¿Hay
28:54alguien en esta familia que no sea un asesino?». «Tú», responde Irene simplemente. «Por
28:59eso algunos te temen, porque eres la única con las manos limpias, la única que puede
29:03juzgarlos a todos. Por eso me llaman la víbora», comprende Doménica. «No por maldad, sino
29:08por miedo. Temen que mi veneno sea la verdad». «Exactamente», confirma Irene. «Y por eso
29:14Ramiro quiere expulsarte, porque sabe que si te quedas, si investigas, si descubres toda
29:19la verdad, todo se derrumbará». Completa Doménica. «Las dos mujeres se quedan en silencio
29:25por un momento, cada una perdida en sus pensamientos. ¿Qué vas a hacer?», pregunta finalmente Irene.
29:30Doménica se levanta y camina hacia la ventana, observando las tierras que se extienden bajo
29:35la luz de la luna. «Voy a hacer exactamente lo que temen. Voy a descubrir cada secreto. Voy
29:41a exponer cada mentira. Y voy a limpiar el nombre Montero, aunque eso signifique destruirlo
29:46primero. Eso es peligroso», advierte Irene. «Lo sé», responde Doménica. «Pero es lo
29:52correcto. Mi padre quería redimirse. No tuvo tiempo, pero yo sí lo tengo, y lo haré por
29:57él, por mi madre, y por todas las víctimas de esta familia maldita». La mañana siguiente
30:02llega demasiado pronto. Doménica no ha dormido, pasando la noche revisando documentos y preparándose
30:08para lo que viene. Cuando sale de su habitación, encuentra el rancho en un estado de agitación.
30:14Los trabajadores están reunidos en el patio, claramente esperando algo. Ramiro está ahí,
30:19de pie en el centro, con una expresión triunfante. «¡Ah, Doménica!», dice cuando la ve. «Justo
30:24a tiempo. Estaba explicando a todos cómo van a cambiar las cosas a partir de hoy. Las únicas
30:30cosas que van a cambiar», responde Doménica bajando las escaleras con paso decidido, «son
30:35las mentiras que se convertirán en verdades». Se coloca frente a Ramiro, y aunque él es mucho
30:41más alto y corpulento, hay algo en la postura de Doménica que la hace parecer igual de imponente.
30:46«Anoche tomé una decisión», anuncia Doménica en voz alta para que todos escuchen. «No me
30:51voy a ir. Este rancho es mío por derecho, y me quedaré para reclamarlo». «¿Con qué
30:55ejército?», se burla Lorenzo, quien tiene el brazo en cabestrillo por el disparo del día
30:59anterior. «Con la verdad», responde Doménica, «que es más poderosa que cualquier ejército». Saca
31:05un documento de su bolsillo. «Este es el testamento de mi padre, el verdadero,
31:09no la versión alterada que algunos de ustedes han estado circulando». «¿Qué?», exclama Agustina.
31:15«¿Cómo te atreves a acusar?». «Me atrevo porque tengo pruebas», la interrumpe Doménica.
31:20«El testamento original está depositado en el banco de la capital, y yo tengo una copia
31:25certificada». Li en voz alta. «Dejo todas mis propiedades, tierras y bienes a mi única hija,
31:30Doménica Montero, con la condición de que investigue y exponga todos los crímenes
31:35cometidos por la familia Montero en los últimos 30 años». Un murmullo de shock recorre la multitud.
31:41«Tu padre estaba loco», dice Ramiro, «pero su voz tiembla». «No», responde Doménica. «Estaba
31:47arrepentido y quería justicia». «Justicia que yo voy a entregar». En ese momento llegan varios
31:53jinetes. Son oficiales de la ley, acompañados por el comandante Vega. «Señorita Montero»,
31:58pregunta el comandante. «Recibimos su mensaje». «¿Qué mensaje?», demanda Ramiro. «El mensaje
32:04donde solicité una investigación oficial sobre la muerte de mi padre», responde Doménica. «Y
32:08sobre varios otros crímenes cometidos en este rancho». «No puedes hacer esto», grita
32:13Ramiro. «Eres una Montero, la lealtad familiar». «La lealtad familiar no cubre el asesinato»,
32:19lo interrumpe Doménica. Comandante, sugiero que empiece por interrogar al padre Anselmo. Él
32:24tiene información valiosa. El padre Anselmo, que ha estado observando desde las sombras,
32:30da un paso adelante. «Estoy dispuesto a hablar. Mi conciencia ya no puede soportar el peso de tantos
32:36secretos». «Traidor», le grita Lorenzo. «El único traidor aquí», dice el padre Anselmo mirándolo
32:41directamente. «Es quien mató a su propio tío por ambición. El silencio que sigue es absoluto».
32:46Lorenzo palidece. «Yo no, yo nunca». «La noche que murió, Anselmo Montero»,
32:51continúa el padre Anselmo. «Tú fuiste a su habitación. Te vi. Y después viniste a confesarte,
32:56creyendo que el secreto de confesión te protegería para siempre». «Está mintiendo»,
33:01grita Lorenzo. Pero el pánico en su voz lo delata. Los oficiales se mueven para arrestarlo.
33:06Pero Lorenzo saca una pistola. «¡Atrás! ¡Todos atrás!» «Lorenzo», dice Doménica con calma.
33:12«¡Baja el arma! ¡Ya terminó!» «¡No!», grita Lorenzo. «No terminará hasta que todos los
33:17forasteros salgan de nuestras tierras». «Tú no eres una verdadera Montero. Eres una víbora que
33:22viene a destruirnos». «No», responde Doménica. «Soy la única Montero verdadera aquí, porque soy la
33:28única dispuesta a enfrentar la verdad». Sin importar cuán dolorosa sea. En un movimiento rápido,
33:34Chalo, el capataz, desarma a Lorenzo por detrás. Los oficiales inmediatamente lo esposan. «Lorenzo
33:40Montero queda arrestado por el asesinato de Anselmo Montero», declara el comandante Vega.
33:45Mientras se llevan a Lorenzo, quien grita y maldice, Doménica se gira hacia el resto de
33:50su familia. «Esto es solo el principio», dice. «Cada crimen será expuesto. Cada víctima tendrá
33:56justicia. Y cuando termine, el apellido Montero significará algo diferente. No poder a través del
34:02miedo, sino honor a través de la verdad». Ramiro la mira con una mezcla de furia y algo parecido al
34:08respeto. «Puede que seas una víbora después de todo, pero no de la manera que pensábamos. ¿Qué quiere
34:14decir? Las víboras no solo matan», dice Ramiro. «También mudan su piel. Se renuevan. Tal vez,
34:20tal vez eso es lo que esta familia necesita. Es la cosa más cercana a una aprobación que
34:25Doménica va a obtener de su tío. Y ambos lo saben». En ese momento, Luis Fernando llega al rancho,
34:31solo esta vez. Se acerca a Doménica con expresión preocupada. «Escuché sobre los arrestos.
34:36¿Estás bien? Estoy bien», responde Doménica. «Y por primera vez desde que llegó al rancho,
34:42es verdad». «Mi padre todavía quiere mostrarte esos documentos», dice Luis Fernando. «Pero
34:47entendería si ahora no es el momento». «No», lo interrumpe Doménica. «Ahora es exactamente
34:53el momento. Quiero saber todo. Sobre nuestros padres, sobre el negocio, sobre todos los secretos
34:59que han envenenado estas tierras». Luis Fernando asiente. «Entonces ven conmigo». Pero Doménica duda
35:05un momento. Algunos secretos, una vez revelados, no pueden volver a ocultarse. «¿Estás segura
35:10de que quieres saber todo?». Doménica lo mira directamente a los ojos, y Luis Fernando
35:14ve en ellos una determinación que lo estremece, y lo admira en partes iguales. «Estoy segura»,
35:20responde él. «La época de los secretos en Valle Salvaje ha terminado. Y si eso me convierte
35:25en la víbora a los ojos de algunos, que así sea. Prefiero ser temida por decir la verdad
35:30que amada por perpetuar mentiras». Mientras Doménica se prepara para partir hacia el rancho
35:35castellano, Agustina se le acerca. «Prima», dice en voz baja. «Ten cuidado. No todos los
35:41que sonríen son tus amigos, y no todos los que fruncen el seño son tus enemigos». «Lo
35:47sé», responde Doménica. «Por eso confío solo en los hechos, no en las apariencias».
35:51«¿Y confías en Luis Fernando?». Doménica considera la pregunta. «No confío en nadie
35:56completamente, pero él ha sido más honesto conmigo en tres días que mi propia familia en
36:01toda mi vida. Eso cuenta para algo». Agustina asiente lentamente. «Entonces ve, descubre
36:06la verdad. Pero recuerda, algunas verdades son más venenosas que las peores mentiras».
36:12Mientras el sol sube alto en el cielo de Valle Salvaje, Doménica Montero monta su caballo,
36:17lista para dirigirse al rancho castellano. Atrás deja un rancho convulsionado, una familia fracturada,
36:23y un primo camino a la cárcel. Pero también deja algo más, el inicio de un cambio. Los trabajadores
36:28la miran diferente ahora. No con amor, quizás, pero sí con respeto. La víbora ha mostrado sus
36:34colmillos, pero no para destruir sin sentido, sino para limpiar la podredumbre. Irene la observa
36:39partir desde una ventana, con lágrimas en los ojos. «Sé fuerte, hija», susurra. «Más fuerte de
36:45lo que nosotros fuimos». Ramiro, desde otra ventana, aprieta los puños. «Ha perdido esta batalla,
36:52pero la guerra por el control del rancho Montero está lejos de terminar. Puede que seas una víbora,
36:57sobrina», murmura. «Pero yo soy un montero de la vieja escuela, y sé cómo lidiar con las
37:03serpientes». Y mientras Doménica se aleja, cabalgando hacia el rancho enemigo, en busca
37:08de más verdades, no puede evitar pensar en las palabras de su padre en la carta. El veneno
37:13más mortal viene siempre con una sonrisa. Luis Fernando cabalga a su lado, y cuando sus miradas
37:18se cruzan, él le sonríe. Es una sonrisa cálida, reconfortante, que hace que algo en el pecho
37:24de Doménica se agite. ¿Será este el veneno del que hablaba su padre? ¿O será Luis Fernando
37:30la única persona en quien realmente puede confiar? Solo el tiempo lo dirá. Y ahí lo
37:34tienen, queridos espectadores. ¿Qué capítulo tan explosivo? ¿Pueden creer todas las revelaciones
37:40que acabamos de presenciar? Lorenzo resultó ser el asesino de Anselmo. ¿Se lo esperaban?
37:45El propio primo de Doménica, consumido por la ambición, mató a su tío. Y el padre Anselmo
37:51lo sabía todo este tiempo. ¿Y qué me dicen de Irene? ¡Es una castellanos! La madrastra
37:57de Doménica es en realidad de la familia enemiga. ¿Pueden creer semejante giro? ¿Y el negocio
38:03de tráfico de armas entre los Montero y los castellanos? Las dos familias que parecían
38:07odiarse en realidad eran socias en el crimen. ¿Qué otros secretos oscuros esconderán estas
38:13familias? Pero lo más impresionante fue ver la transformación de Doménica. De ser la heredera
38:17vulnerable y perdida. Se ha convertido en la víbora, dispuesta a limpiar su familia,
38:23aunque eso signifique destruirla primero. ¿Apoyan su decisión de exponer todos los
38:27crímenes? ¿Y ese momento entre ella y Luis Fernando? ¿Sienten la química? ¿Creen que
38:32él es sincero en su deseo de protegerla? ¿O tiene sus propias motivaciones ocultas?
38:37Déjenme sus comentarios. ¿Qué fue lo que más los impactó? ¿Creen que Doménica está
38:41haciendo lo correcto al aliarse con los castellanos? ¿Podrá Ramiro aceptar el liderazgo
38:46de su sobrina? ¿O intentará otro golpe? ¿Y qué secretos creen que Don Fausto está
38:51a punto de revelarle? ¿Será verdad que el abuelo Montero mató a su propia esposa?
38:56No se pierdan el próximo capítulo donde Doménica descubrirá verdades aún más devastadoras
39:01sobre su familia, donde el romance con Luis Fernando se intensificará y donde Ramiro preparará
39:06su contraataque. Hasta la próxima, queridos espectadores.
39:10Y recuerden, en el rancho Montero, todos son víbora, pero solo una tiene el antídoto para
39:15tanto veneno.
Comments

Recommended