La investigación técnica sobre la tragedia ferroviaria sucedida en el corredor Madrid-Andalucía, que se ha cobrado la vida de 40 personas y ha dejado 43 heridos, se centra ahora de forma prioritaria en el estado de la infraestructura. Tras las primeras inspecciones oculares en el tramo cordobés de Adamuz, los especialistas han detectado indicios que apuntan a que el origen del siniestro no fue un error humano, sino un problema técnico en la vía que desencadenó el impacto entre un tren de la operadora Iryo y un Alvia de Renfe. Según han informado fuentes técnicas presentes en el lugar de los hechos, las pesquisas han señalado un "fallo en la soldadura del carril como causa muy probable de que descarrilara el Iryo, invadiendo la vía contraria y provocando el impacto con el Alvia". Los expertos sostienen que este defecto en la soldadura, agravado posiblemente por el tráfico constante y las condiciones meteorológicas, pudo derivar en una rotura súbita de la vía. Esta rotura afectó a los últimos coches del convoy de Iryo (modelo Frecciarossa 1000), que circulaba a una velocidad de 207 kilómetros por hora. Debido a la rapidez del suceso, "no dio tiempo a que los sistemas de seguridad LZB que protegen la circulación actuaran", provocando que el impacto contra el Alvia que venía en sentido contrario ocurriera apenas 20 segundos después del descarrilamiento inicial. El Ministerio de Transportes sigue de cerca las conclusiones de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). El ministro Óscar Puente ha calificado el accidente como "extraño", fundamentando sus dudas en que el tramo de Adamuz es una recta que había sido renovada hace apenas un año. Además, el tren de Iryo involucrado es un modelo fabricado en 2022 que había pasado su mantenimiento rutinario hace solo cuatro días, el pasado 15 de enero, en los talleres de Madrid. Por otro lado, la investigación ha "marginado el exceso de velocidad y el fallo humano como causas probables", ya que el tren circulaba sensiblemente por debajo de los 250 kilómetros por hora recomendados para ese punto del trazado. Aunque se ha mencionado una carta enviada por los maquinistas a Adif el año pasado reclamando descensos de velocidad por el estrés de las vías, el tramo de Adamuz no figuraba entre los puntos señalados como problemáticos por el colectivo. Mientras los técnicos de Adif, Renfe, Iryo y los fabricantes Alstom-Hitachi y CAF analizan los restos, la prioridad sobre el terreno sigue siendo humanitaria. Las labores de la Guardia Civil y Emergencias se centran en el "rescate de víctimas cuyos cuerpos aún están atrapados" entre los amasijos de hierro. Solo cuando concluyan estos trabajos se procederá a la retirada del material ferroviario y a la posterior reparación de la infraestructura para restablecer la circulación en el corredor sur.
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