La ciudad de Milán se ha visto sacudida por una tragedia ferroviaria urbana este viernes, tras el violento descarrilamiento de un tranvía en una de las zonas más transitadas del casco histórico. El siniestro, que tuvo lugar en torno a las 16:00 horas, ha dejado un balance provisional de al menos una persona fallecida —aunque algunas fuentes elevan la cifra a dos— y cerca de 40 heridos de diversa consideración.
El convoy accidentado pertenece a la línea que conecta la estación central de tren con la de Porta Génova, una de las rutas más utilizadas por ciudadanos y turistas. El descarrilamiento se produjo en el tramo comprendido entre la Plaza de la República y Porta Venecia. Según las primeras reconstrucciones de los hechos y las imágenes difundidas en redes sociales, el tranvía invadió la vía contraria antes de chocar frontalmente contra un muro.
En su trayectoria fuera de control, el vehículo atropelló a varios peatones que caminaban por la acera. Como consecuencia del impacto, seis de los heridos se encuentran en estado grave y uno en estado crítico, mientras que el resto presenta lesiones leves. Los equipos de emergencia, que incluyeron un amplio despliegue de bomberos y policía, acudieron rápidamente para socorrer a las víctimas y asegurar la zona.
La Fiscalía General de Milán, bajo la dirección de Marcello Viola, ha iniciado una investigación por homicidio involuntario y lesiones por negligencia para esclarecer las causas exactas del suceso. Actualmente, los investigadores centran sus pesquisas en una posible indisposición del conductor del tranvía.
Varios informes sugieren que el vehículo se saltó la última parada antes del cruce circulando a toda velocidad. En ese punto crítico, el desvío de las vías se encontraba "cerrado". En condiciones normales, el conductor debería haber accionado un botón desde la cabina para reabrir el sistema de intercambio y continuar recto por Viale Vittorio Veneto. Al no activarse este mecanismo, el tranvía tomó la curva hacia Via Lazzaretto a una velocidad excesiva, provocando que se saliera de los raíles y terminara colisionando contra una pared.
El sistema de intercambio es ahora el eje central de las actuaciones periciales. Los técnicos analizan si el fallo fue estrictamente humano o si existió un problema en el dispositivo de a bordo que permite a los conductores gestionar el tráfico ferroviario.
Mientras tanto, la ciudad de Milán permanece conmocionada por el suceso. La zona ha sido acordonada mientras se retiran los restos del convoy y se evalúan los daños estructurales en el edificio afectado. Las autoridades han recordado que el tramo donde ocurrió el siniestro es uno de los puntos neurálgicos del transporte público milanés, lo que explica el elevado número de víctimas en un accidente que pudo ser incluso más devastador.
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