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00:00Cruz envía un retrato que lo cambia todo. El capítulo 646 de La Promesa, viernes, 1
00:11de agosto, nos sumerge en una jornada decisiva en la que las emociones estallan, las amenazas
00:17se hacen reales y un misterioso regalo podría desencadenar el próximo gran escándalo.
00:24Cruz sorprende a Alonso con un retrato enigmático, pintado por un artista de la corte, pero el
00:29cuadro no es lo que parece. Su llegada coincide con un ambiente denso y casi premonitorio,
00:38como si algo oscuro estuviera a punto de estallar. ¿Qué secreto oculta esa pintura? ¿Y por qué
00:45llega justo ahora? Catalina lanza un ultimátum desgarrador, o Alonso la respalda frente a los
00:51nobles, o se marchará con sus hijos. Su decisión empuja a Adriano al límite. En la cocina,
01:00Lope inicia su primer día como Lacayo, pero sus fieles aliadas Simona y Candela planean
01:05revertir la injusticia. Y en el ala empresarial, Leocadia pone a Manuel frente a una decisión
01:14peligrosa. Cederle el control a cambio de inversión. En hora, por su parte, se lanza a vivir. Invita a
01:23Toño a la feria de Luján, dando un paso inesperado hacia el amor. Intriga, pasión, advertencias y un
01:33paquete que podría cambiarlo todo. El viernes en la promesa, cada decisión tiene un precio.
01:38¿Estás preparado para descubrirlo? En los salones nobles, el aroma a cera de abeja y a rosas recién
01:47cortadas luchaba por enmascarar la tensión que se podía cortar con un cuchillo de plata.
01:54Y en el corazón de esa tensión, como el epicentro de un terremoto inminente,
02:00se encontraba el matrimonio de los marqueses de Luján. Alonso había pasado la noche en vela,
02:07o al menos eso le parecía. Cada vez que cerraba los ojos, el eco de las palabras de Catalina
02:12resonaba en su mente, no como un susurro, sino como el tañido fúnebre de una campana.
02:21La había visto crecer, la había visto transformarse de una niña de voluntad férrea a una mujer que
02:26manejaba los destinos de la finca con una habilidad que él mismo admiraba en secreto,
02:30aunque rara vez lo admitiera en voz alta. Pero ahora, esa misma voluntad se había vuelto
02:38contra él, presentándole un abismo que no sabía cómo cruzar. La encontró en la galería, de espaldas
02:47a él, contemplando los jardines con una rigidez que delataba la tormenta interior. Llevaba un vestido
02:56de un azul sobrio, casi severo. Su silueta contra la luz matutina era la de una reina asediada.
03:05Catalina, comenzó Alonso, su voz más ronca de lo habitual. Ella no se giró de inmediato.
03:14Dejó que el silencio se estirara, un arma sutil pero efectiva. Cuando finalmente lo hizo,
03:19sus ojos no mostraban la furia que él esperaba, sino algo mucho peor. Una decepción gélida y profunda.
03:29¿Has tomado una decisión, Alonso? ¿O necesitas otra noche de cavilaciones mientras los buitres
03:34se reparten los despojos de mi trabajo y mi dignidad?
03:37La metáfora era dura, pero precisa. Así se sentía ella. Los nobles, esos parásitos con títulos y
03:46tierras que veían su gestión innovadora como una afrenta personal, habían intensificado su
03:52campaña de desprestigio. Murmullos en los clubes de Madrid, cartas veladas, miradas de desdén en los
04:00eventos sociales. Y la respuesta de su marido, el marqués de Luján, había sido un silencio cobarde,
04:09un intento de apaciguar las aguas sin mojarse. No son buitres, Catalina. Son, las familias de
04:18siempre. Tienen sus modos, sus tradiciones. Lo que tú haces, por muy beneficioso que sea para la
04:27promesa, les resulta ajeno. Disruptivo, disruptivo, repitió ella, y una risa amarga, sin alegría,
04:37escapó de sus labios. ¿Llamas disruptivo a salvar esta finca de la ruina a la que tu indolencia y la
04:46de tu padre la condujeron? ¿Llamas disruptivo a asegurarme de que mis hijos no hereden un montón
04:51de deudas y tierra yerma? Lo que a ellos les molesta, Alonso, no es mi gestión. Es que sea una
05:01mujer quien la ejerce. Les ofende mi inteligencia porque no viene acompañada de una barba y un
05:06título que me preceda. Y lo que más me duele no es su mezquindad, sino tu complicidad. Yo no soy
05:14cómplice. Protestó él, acercándose un paso. El olor a lavanda de su esposa lo golpeó, un recordatorio
05:24de una intimidad que ahora parecía un mundo de distancia. Intento mantener la paz, equilibrar.
05:33No se puede equilibrar la razón y el prejuicio. No se puede mantener la paz con quien te declara
05:40la guerra. Su voz se quebró por un instante, pero la recompuso con acero. Te lo dije anoche y te lo
05:49repito ahora, a la luz del día, para que no haya dudas ni sombras. Necesito tu respaldo, no tus excusas,
05:59no tu diplomacia de salón. Necesito que te pongas a mi lado, públicamente, y declares que mis decisiones
06:05son las decisiones del marqués de Luján. Necesito que les calles la boca con tu autoridad. Alonso
06:13desvió la mirada hacia un retrato de su abuelo. El rostro severo del antepasado parecía juzgarlo.
06:22¿Qué habría hecho él? Probablemente, habría enviado a Catalina a un convento por su insolencia.
06:27Pero los tiempos eran otros, y Catalina era. Catalina, ¿sabes que eso provocaría un cisma?
06:39Nos aislarían, financieramente, socialmente, entonces, ¿qué nos aíslen? Prefiero la soledad
06:45de la dignidad a la compañía de la hipocresía. Prefiero construir nuestro propio mundo aquí,
06:53ladrillo a ladrillo, a mendigar la aprobación de quienes nos desprecian.
07:00Catalina dio un paso hacia él, y ahora sus ojos sí llameaban. Te he dado todo, Alonso.
07:09Mi juventud, mi lealtad, mis hijos, mi inteligencia puesta al servicio de tu nombre y tu casa.
07:15Lo único que te pido a cambio es respeto. Y si no puedes dármelo, si tu título te pesa más que tu
07:23esposa, entonces no me dejas otra opción. El aire se volvió denso, cargado de electricidad. Alonso
07:32contuvo la respiración. Si al final de este día no has hablado con quien tengas que hablar, si no
07:38has dejado clara tu postura, cogeré a Adriano y a la pequeña y me marcharé de la promesa.
07:42No era una amenaza, era una sentencia. Alonso sintió un vértigo helado. La promesa sin Catalina
07:52era un cuerpo sin alma. Un cascarón vacío. Irse, ¿a dónde? La imagen de sus hijos, de sus risas en los
08:01pasillos, desapareciendo por la puerta principal, le provocó una náusea física. No puedes hablar en
08:10serio. Susurró, más para sí mismo que para ella. Nunca he hablado más en serio en mi vida. Replicó
08:16ella, su voz ahora un susurro mortalmente tranquilo.
08:19Piensa bien tu respuesta, Marqués, porque de ella no solo depende nuestro matrimonio, sino el futuro de
08:29esta familia. Tienes hasta el anochecer. Se giró y se marchó, su espalda recta como un mástil en la
08:38tempestad, dejándolo solo en la galería, con el sol brillando sobre un mundo que se desmoronaba a sus
08:44pies. La crisis matrimonial ya no era una grieta. Era un abismo abierto y voraz. Y sin que ellos lo
08:53supieran, la onda expansiva de su conflicto ya había alcanzado a su primogénito. Adriano, que pasaba por
09:01el pasillo contiguo, había escuchado la última parte de la conversación. La amenaza de su madre,
09:10la vacilación de su padre. Se apoyó contra la pared, el corazón latiéndole con fuerza.
09:18Sentía la humillación de su madre como propia. Durante semanas, había visto cómo se consumía,
09:24cómo luchaba sola contra todos. Y él, ¿qué hacía? Disfrutar de los privilegios de un apellido que su
09:33madre se desvivía por honrar mientras su padre lo arrastraba por el fango de la indecisión.
09:37Una rabia sorda y una nueva determinación se apoderaron de él. Si su padre no estaba a la
09:45altura, él lo estaría. Tomó una decisión en ese instante, una decisión drástica,
09:53impensada, que cambiaría su vida para siempre. Ya no sería el joven señorito que paseaba por la
10:00finca. Se convertiría en un hombre. Por su madre, por él mismo, se dirigió a sus aposentos con un
10:09nuevo propósito en la mirada. El tiempo de la espera había terminado. Mientras el drama de los
10:16señores se desarrollaba en los salones tapizados de seda, en las entrañas del palacio, en el mundo
10:22subterráneo de las cocinas y los pasillos de servicio, se vivía un drama de otra naturaleza,
10:27más silencioso pero igualmente doloroso. López se ajustó la librea de la callo por décima vez.
10:36La tela le picaba, el cuello almidonado le rozaba la piel, recordándole a cada instante que ya no era
10:42quien era. Hacía solo unos días, sus manos, ahora cubiertas por unos ridículos guantes blancos,
10:50creaban magia con harina, azúcar y fuego. Su uniforme era un delantal manchado de honor,
10:59de chocolate, de vino, de vida. Ahora, vestía el uniforme de la invisibilidad, de la obediencia
11:05silenciosa. Su primer día como la callo. La frase era una burla. Era su primer día en el exilio.
11:14El señorito Cristóbal, el nuevo mayordomo impuesto con mano de hierro, había sido claro.
11:25Sus talentos culinarios ya no son requeridos. Su nuevo puesto está en el servicio.
11:32Agradezcame que no lo haya puesto en la calle. Las palabras aún le quemaban en la memoria.
11:36Todo por una disputa, por una defensa de sus compañeras que el estirado mayordomo consideró
11:44una insubordinación intolerable. Entró en el comedor de servicio para el desayuno. Las
11:52cabezas se giraron. Hubo un silencio incómodo. Pía, la doncella principal, le dirigió una mirada
12:00de compasión. Mauro, el otro la callo, uno de los veteranos, lo miró con una mezcla de
12:06lástima y superioridad. Lope bajó la vista, sintiendo como el color le subía a las mejillas.
12:15Se sentó en el extremo de la mesa, lejos de su lugar habitual junto a las cocineras.
12:23Se sentía como un extranjero en su propia casa. Simona y Candela lo observaban desde la puerta de
12:28la cocina, con el corazón en un puño. Verlo así, apagado, con los hombros caídos, era una
12:37tortura. No puedo soportarlo, Simona, murmuró Candela, secándose una lágrima furtiva con el
12:44dorso de la mano. Mira qué cara tiene, le han arrancado el alma. Es como ver a un jilguero en
12:52una jaula. Y no nos vamos a quedar de brazos cruzados, respondió Simona con su habitual
12:59firmeza, aunque sus ojos también brillaban de impotencia. Ese estirado con ínfulas de
13:07virrey no se va a salir con la suya. Lope tiene que volver a donde pertenece. Durante el desayuno,
13:16Lope apenas probó bocado, el pan le sabía a cartón, el café a ceniza. Escuchaba las órdenes
13:25de Mauro, las instrucciones sobre cómo pulir la plata, cómo servir el vino sin derramar
13:30una gota, cómo anunciarse ante los señores. Cada palabra era una pequeña humillación.
13:38Él, que había recibido elogios del mismísimo rey por un postre, ahora tenía que aprender
13:43a no hacer ruido al caminar. La mañana fue un suplicio, tuvo que llevar el desayuno a los
13:51señores. Al entrar en el comedor principal, sus ojos se cruzaron por un instante con los de Catalina.
14:00Ella le dedicó una leve sonrisa, un gesto de solidaridad que él agradeció en silencio,
14:05pero que también avivó su vergüenza. Quería hundirse en la tierra. Más tarde,
14:12mientras limpiaba unas copas en el office, oyó las voces de Simona y Candela acercándose.
14:21Se escondió instintivamente, como si fuera un delincuente. Señor Cristóbal,
14:26con su permiso, querríamos hablarle un momento. Dijo Simona, su voz respetuosa pero firme.
14:35El mayordomo, que revisaba unos inventarios, levantó la vista con fastidio. No tienen trabajo
14:41que hacer en las cocinas. Precisamente de eso veníamos a hablarle, señor. Intervino Candela,
14:50más nerviosa. Es sobre Lope. Creemos que ha habido un malentendido. Él es el mejor cocinero que ha
14:59pisado esta casa. Su talento es un don. Tenerlo puliendo plata es un desperdicio, un pecado. Cristóbal
15:08dejó la pluma sobre el escritorio con una lentitud exasperante. Se quitó los quevedos y los limpió con
15:16un pañuelo. Un pecado, dice usted. Lo que yo considero un pecado, señoras, es la insubordinación.
15:23La falta de respeto a la jerarquía. El señorito Lope creyó que podía cuestionar mis decisiones.
15:34Le he dado una lección de humildad y, francamente, un nuevo puesto que muchos fuera de estos muros
15:39desearían. Pero él no lo hizo con mala intención. Suplicó Simona. Tiene un gran corazón,
15:48y a veces la boca le va más deprisa que la cabeza. Si le diera otra oportunidad,
15:56le juramos que no volverá a ocurrir. Nosotras mismas nos encargaremos de ello.
16:03¿Ustedes se encargarán? Cristóbal esbozó una sonrisa gélida que no llegó a sus ojos.
16:10Su lugar está en los fogones, y el suyo es obedecer, no encargarse de la disciplina del personal.
16:19La decisión está tomada y es irrevocable. Lope es ahora un lacayo. Y les sugiero que se adapten a la
16:25nueva realidad. A no ser que quieran experimentar un cambio de aires ustedes también.
16:32He sido claro, Simona y Candela se quedaron mudas. La amenaza era inequívoca. Derrotadas.
16:38Asintieron con la cabeza.
16:39Sí, señor mayordomo. Clarísimo, señor mayordomo. Bien, ahora, vuelvan a su trabajo.
16:51Y que no se vuelva a hablar de este asunto. Las dos mujeres se retiraron, arrastrando los pies.
16:56Lope, desde su escondite, lo había oído todo. La amabilidad de sus amigas, la crueldad del
17:05mayordomo. Una ola de desesperación lo invadió. Estaba atrapado. No había salida. Se apoyó en la
17:13pared, cerró los ojos y, por primera vez, sintió el verdadero sabor del desplazamiento.
17:18No era solo un cambio de rol. Era la aniquilación de su identidad. Y el día apenas acababa de empezar.
17:31Lejos del servicio y sus penas, en el ala más moderna del palacio, donde los negocios y las
17:36ambiciones del siglo XX se abrían paso, Manuel de Luján se enfrentaba a un dilema que podía
17:42definir su futuro empresarial.
17:43El zumbido del prototipo de aeroplano que tenía en maqueta sobre su escritorio parecía burlarse de
17:51él. Era un recordatorio constante de su sueño, de su pasión por volar, pero también de la fragilidad
17:59financiera de su empresa. La aviación era un negocio para valientes y, sobre todo, para adinerados. Y él
18:09andaba escaso de lo segundo. Frente a él, Enora, su socia, su mano derecha y la mujer que ponía orden
18:19en su caos creativo, repasaba los números con una eficiencia que a veces lo intimidaba.
18:23La propuesta de Leocadia es clara, Manuel. Y, si me preguntas, es un salvavidas. Leocadia de la Serna.
18:37El nombre resonaba en la cabeza de Manuel con notas discordantes. Una mujer de negocios
18:42formidable, astuta como un zorro y con una reputación de ser implacable.
18:46Les había ofrecido una inversión generosa, una inyección de capital que no sólo estabilizaría
18:54el proyecto, sino que les permitiría acelerar la producción y competir con las grandes casas
18:59europeas. Pero el precio era alto, muy alto. A cambio, Leocadia quería el control absoluto.
19:08Se convertiría en la propietaria, y ellos, Manuel y Enora, en sus empleados de lujo.
19:19Un salvavidas que nos ata al fondo del mar con una cadena de oro. Replicó Manuel,
19:24levantándose y caminando hacia la ventana.
19:29Contempló las tierras de la promesa, el mundo de su padre, un mundo de reglas claras y jerarquías
19:34inamovibles. Su mundo, el de los negocios, era una jungla sin ley. Leocadia no invierte, Enora.
19:47Conquista, se apodera, hoy nos da dinero, mañana nos dicta hasta cómo debemos respirar.
19:55Quizás está siendo demasiado dramático, dijo Enora, sin levantar la vista de los papeles.
20:00Los números no mienten. Sin su capital, tendremos que vender más acciones a pequeños inversores,
20:10diluyendo nuestro control de todos modos, pero sin la fuerza de un socio mayoritario.
20:18O peor, tendremos que detener la producción en seis meses. ¿Es eso lo que quieres? Ver cómo
20:23tu sueño se oxida en un hangar por falta de fondos. Lo que no quiero es entregarle mi sueño a una mujer
20:31en la que no confío. Hay algo en ella. Una frialdad, una ambición desmedida. No le importan los aviones,
20:40Enora, le importa el poder. Y cederle el poder a alguien así es peligroso. Enora finalmente levantó
20:49la vista. Sus ojos, normalmente analíticos y serenos, tenían un brillo de impaciencia.
20:58¿Y por qué no confías en ella? ¿Por qué es ambiciosa? ¿Por qué es fría? ¿O por qué es una mujer que sabe
21:04lo que quiere y no pide permiso para conseguirlo? Manuel, con todo el respeto, a veces tu educación
21:10de Marqués te nubla el juicio. Ves a una mujer fuerte y te pones a la defensiva. Leocadia es una
21:18empresaria brillante. Sí, es dura. El mundo de los negocios es duro, pero también es justa y cumple
21:27su palabra. Su propuesta nos da estabilidad, nos da futuro. Seríamos sus directores, si quieres llamarlo
21:36así, pero con un sueldo generoso y los recursos para hacer lo que amamos. Perderíamos la libertad,
21:45la capacidad de decidir. Seríamos marionetas, seríamos realistas, exclamó Enora, golpeando
21:51suavemente la mesa con la palma de la mano. ¿De qué nos sirve la libertad si nos morimos de hambre?
21:58Esta es una oportunidad única, Manuel. Única, piénsalo bien. Otros matarían por tener a
22:07Leocadia de la Serna llamando a su puerta. No dejes que tu orgullo de aristócrata eche a perder
22:15lo que hemos construido. La conversación quedó suspendida en el aire. Manuel la miró. Enora tenía
22:24razón en muchas cosas. Su lógica era impecable, pero su instinto, ese sentimiento visceral que
22:30tantas veces lo había guiado en el aire, le gritaba que se alejara. Sentía que aceptar la
22:37oferta de Leocadia sería como hacer un pacto con el diablo. Un pacto que le daría el mundo a cambio
22:45de su alma. Déjame pensarlo. Dijo finalmente, su voz apenas un murmullo.
22:53Necesito tiempo. Enora suspiró, pero asintió. No tenemos mucho tiempo, Manuel. Leocadia espera
23:00una respuesta para el final de la semana. Él lo sabía, y esa presión añadía más peso a una
23:08decisión ya de por sí agónica. ¿Debía asegurar el proyecto traicionando sus principios, o debía
23:14aferrarse a su independencia, aunque eso significara arriesgarlo todo? La duda lo carcomía, otro
23:20nubarrón oscuro en el ya tormentoso cielo de la promesa. En medio de las tensiones laborales y las
23:28crisis matrimoniales, un hilo de emoción más tierna y esperanzadora intentaba abrirse paso, como una flor
23:34silvestre creciendo en la grieta de un muro. Enora, tras su intensa discusión con Manuel, se sentía
23:43agotada. Salió al jardín a tomar un poco de aire. La lógica y los números que gobernaban su vida
23:52profesional a veces la dejaban vacía. Anhelaba algo más simple, más, humano. Y como si el destino lo
24:02hubiera escuchado, vio a Toño, el joven y apuesto chofer, puliendo el latón del coche de los marqueses.
24:08Llevaba semanas rondándola, de una manera respetuosa pero insistente. Le dejaba flores
24:16silvestres en su escritorio, le dedicaba sonrisas que parecían iluminar los pasillos más sombríos,
24:22y siempre tenía una palabra amable, un comentario ingenioso que la hacía sonreír a pesar de sí misma.
24:27Hasta ahora, Enora había mantenido las distancias. Su vida era su trabajo. No tenía tiempo para
24:37distracciones románticas. O al menos, eso se decía a sí misma. Pero la verdad era que la
24:45persistencia de Toño había comenzado a derretir el hielo que rodeaba su corazón.
24:49Empezaba a sentir algo por él, una calidez, una curiosidad. Un anhelo. Lo observó trabajar.
25:01Sus manos eran fuertes y hábiles. Se movía con una seguridad y una falta de pretensiones que
25:06contrastaba enormemente con el mundo de intrigas y ambiciones en el que ella se movía a diario.
25:11Toño era, real. Respiró hondo, tomó una decisión y caminó hacia él. Trabajas duro, Toño.
25:24Ese latón va a dejar ciego a alguien de tanto brillar. Él se sobresaltó y se giró,
25:29una amplia sonrisa iluminando su rostro al verla.
25:31Señorita Enora, para usted, haría brillar hasta las piedras del camino. Ella sintió un rubor inesperado
25:41y se maldijo por ello. No digas tonterías. No es ninguna tontería. Es la pura verdad. Dijo él,
25:50dejando el paño a un lado y acercándose un paso, acortando la distancia profesional que
25:55siempre había existido entre ellos. ¿Necesita algo? ¿Que la lleve a algún sitio? Enora se armó de valor.
26:04¿Era ahora o nunca? De hecho, sí, me preguntaba. He oído que este fin de semana es la Feria de Luján.
26:16Los ojos de Toño se abrieron de par en par. Expectantes. Sí, la más grande del año.
26:21Dicen que habrá música, bailes, y los mejores dulces de la comarca. Bueno. Carraspeó ella,
26:31sintiéndose de repente como una colegiala. Me preguntaba si, si te gustaría ir conmigo.
26:39El silencio que siguió duró apenas un segundo, pero para Enora fue una eternidad.
26:43La sonrisa de Toño se transformó en algo más profundo. Una expresión de pura y desbordante alegría.
26:55Ir, con usted, a la feria, sí, como, bueno, como dos personas que van a la feria.
27:04Sin coches que pulir ni números que cuadrar. Solo, a pasear, si te apetece, claro.
27:09Si no tienes otros planes, ¿otros planes? Río él, señorita Enora. Acabo de cancelar todos los planes
27:19que pudiera haber tenido por el resto de mi vida. Ir con usted a la Feria de Luján sería el mayor
27:26honor del mundo. La sinceridad y el entusiasmo de su respuesta disiparon todas las dudas de Enora.
27:32Una sonrisa genuina, la primera en todo el día, se dibujó en su rostro. Entonces, es una cita.
27:44Es la mejor cita de la historia. Confirmó él, su mirada fija en la de ella,
27:49cargada de una promesa de felicidad sencilla y sin complicaciones.
27:52Por un momento, en ese pequeño rincón del jardín, la tensión del palacio pareció desvanecerse.
28:05Había una posibilidad de alegría, un pequeño brote de romance que prometía florecer.
28:13Una cita que, sin que ninguno de los dos lo supiera del todo, tenía el potencial de cambiar sus vidas
28:19para siempre, ofreciendo un contrapunto de luz a la creciente oscuridad que se cernía sobre la
28:24promesa. Pero la luz es efímera, y la oscuridad, paciente, a medida que el sol de la tarde comenzaba
28:32a descender, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y púrpuras, esa sensación inquietante que había
28:38impregnado el palacio desde el amanecer se intensificó. Era como si el propio edificio contuviera
28:46la respiración. Los criados se movían con más sigilo, susurrando en lugar de hablar.
28:54Las risas eran escasas y se apagaban rápidamente. Un jarrón que cayó y se hizo añicos en un
28:59pasillo provocó un sobresalto colectivo, un grito ahogado, como si en lugar de un accidente
29:04doméstico hubiera sonado un disparo.
29:06Algo en el aire, pesado y denso como el humo, presagiaba una desgracia. Era una certeza sin
29:16pruebas, un conocimiento instintivo que erizaba la piel.
29:22Una catástrofe se avecinaba, aunque nadie acertaba a adivinar su forma. ¿Sería la ruina
29:27financiera, un escándalo social, una enfermedad repentina? La incertidumbre era casi peor que
29:33cualquier certeza, tejiendo una red de ansiedad que atrapaba a todos por igual, desde el marqués
29:38hasta el último mozo de cuadra.
29:43Alonso sentía ese presagio con una intensidad particular. El ultimátum de Catalina pesaba
29:48sobre él como una losa de granito.
29:53Había pasado el día encerrado en su despacho, intentando encontrar una salida, una tercera
29:58vía que no existía. Apoyarla significaba la guerra con sus pares, no hacerlo significaba
30:06perder a su familia.
30:10Cada opción era un veneno diferente. Estaba contemplando el retrato de su padre, buscando
30:15una guía que no llegaba, cuando llamaron a la puerta.
30:18Adelante. Era Mauro, en la calle. Llevaba una expresión extraña, una mezcla de curiosidad
30:27y nerviosismo.
30:31Señor Marqués, disculpe la interrupción. ¿Ha llegado un paquete para usted? ¿Un paquete?
30:36¿De quién? Preguntó Alonso, distraído.
30:39No lo sé, señor. Lo ha traído un mensajero de Madrid. Dice que es un encargo. De la señora
30:48Marquesa.
30:51Alonso frunció el ceño. Cruz, hacía tiempo que no tenía noticias directas de ella.
30:58Su esposa, recluida, vivía en su propio mundo de sombras y resentimientos. ¿Qué podía
31:04querer enviarle ahora? ¿Y por qué a través de un mensajero, con tanto misterio?
31:09De la Marquesa Cruz, ¿estás seguro, Mauro? Eso dijo el hombre, señor, que el encargo
31:17lo había hecho Doña Cruz de Luján.
31:21Es un paquete grande, y pesado. Una punzada de inquietud, aguda y fría, atravesó a Alonso.
31:30Un regalo de Cruz nunca era solo un regalo. Siempre había un propósito oculto, una intención
31:35afilada como un estilete. Bien, haz que lo traigan aquí. Mauro asintió y salió. Alonso
31:44se sirvió una copa de brandy, sus manos ligeramente temblorosas. El mal presagio que flotaba en el
31:53ambiente pareció condensarse de repente en su despacho, adquiriendo forma y nombre. Cruz.
31:58Unos minutos después, Mauro y otro criado entraron cargando un objeto voluminoso envuelto en tela de
32:06arpillera y atado con cuerdas gruesas. Lo depositaron con cuidado sobre la mesa de centro,
32:15frente al sofá. Gracias. Pueden retirarse. Ordenó Alonso, su voz más seca de lo que pretendía.
32:22Una vez solo, rodeó el paquete como si fuera una bestia dormida que pudiera despertar en cualquier
32:30momento. ¿Qué diablos era? ¿Qué juego estaba jugando Cruz ahora? Con un cortapapeles, cortó
32:39las cuerdas y rasgó la tela con manos torpes. Debajo había una capa de papel de estraza,
32:46y debajo de eso, un marco de madera dorado y ornamentado. Era un cuadro. Con el corazón
32:55latiéndole en la garganta, lo levantó y le dio la vuelta. Y entonces, lo vio. Era un retrato al óleo.
33:04La técnica era exquisita. La pincelada maestra. Reconoció de inmediato el estilo de uno de los
33:12pintores más reputados de la corte. Un artista conocido por su habilidad para capturar no solo
33:18el parecido físico, sino el alma de sus retratados. Pero no fue la calidad de la obra lo que hizo que
33:26Alonso se le helara la sangre en las venas y el aire se le escapara de los pulmones en un silbido
33:31ahogado. Fue el sujeto del retrato. La pintura mostraba a un hombre joven, de unos 25 años, de una
33:40belleza casi insultante. Cabello oscuro y ondulado, ojos grises y penetrantes con una
33:49chispa de melancolía y desafío, y una mandíbula firme que hablaba de una voluntad inquebrantable.
33:57Vestía con la elegancia informal de un artista o un poeta. Estaba de pie, junto a un balcón,
34:03y detrás de él se adivinaba el paisaje familiar de los campos que rodeaban la promesa.
34:10La obra era, en apariencia, inocente, un hermoso retrato de un hombre apuesto,
34:15pero para Alonso, era una bomba de relojería.
34:21Era la materialización de un fantasma, la llave que abría una cripta que él había sellado hacía
34:26décadas. Porque el hombre del retrato era alguien que nunca debería haber sido pintado. Alguien cuyo
34:35recuerdo era un veneno que él había intentado purgar de su memoria durante años. Y en un detalle,
34:43en la esquina inferior derecha, casi invisible, el pintor había añadido un pequeño elemento,
34:49seguramente a petición de quien encargó la obra.
34:51Una pequeña flor de Adelfa, la flor del veneno, del amor trágico. Alonso retrocedió,
35:00tropezando con una alfombra. Se dejó caer en un sillón, sin apartar la vista del cuadro. La cara
35:08del joven lo miraba desde el lienzo, acusadora, burlona, eterna. ¿Por qué? ¿Por qué Cruz había
35:17hecho esto? ¿Por qué desenterrar ese secreto precisamente ahora? No era un regalo.
35:25Era una declaración de guerra. Era una amenaza. Era la pieza final de un rompecabezas macabro
35:30que él ni siquiera sabía que se estaba montando.
35:36El turbio secreto que escondía esa pintura no era sólo una mancha en el pasado. Era un
35:41cataclismo esperando a suceder. Y Cruz, desde la distancia, acababa de encender la mecha. El sol
35:50se había puesto por completo. La oscuridad llenaba el despacho, pero Alonso no encendió ninguna lámpara.
36:00Se quedó allí, en la penumbra, contemplando el rostro del pasado, mientras el mal presagio que había
36:05flotado todo el día sobre la promesa finalmente se posaba sobre sus hombros, con el peso insoportable
36:11de la verdad. El próximo gran escándalo no estaba por llegar. Ya estaba allí, en su despacho,
36:19mirándolo desde un lienzo pintado al óleo. Y amenazaba con destruirlo todo.
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