00:00Despedir a un ser querido cuando parte de este mundo siempre es difícil, y más aún cuando se
00:16trata de un pequeño. Gracias al avance y descubrimientos médicos a lo largo del tiempo,
00:22hoy en día los índices de mortandad entre la población infantil han disminuido considerablemente.
00:27Sin embargo, hubo un tiempo en México en el que las condiciones de pobreza e imaginación mermaron
00:33la población por enfermedades como la tifoidea y el cólera, además de otras condiciones que
00:39limitaban la esperanza de vida de las infancias. Bajo este escenario, ¿puedes imaginar una fiesta
00:45con música, juegos y danza para despedir a un angelito? Justo esto formó parte de una tradición
00:51mortuoria en varias regiones de México entre 1800 y 1950. Bajo la idea de que las infancias
00:59morían sin pecado, su despedida no podía ser triste, pues se tenía la convicción de que
01:05se convertirían en angelitos que cuidarían a las familias desde el cielo. Es por ello que,
01:11en contraste con el dolor de la pérdida, se realizaba un ritual que consistía en una velada
01:16de minuetes, géneros musicales que tenían la función de alejar los peligros que rondaban
01:22el alma de las y los pequeños. Posterior a ello, se daba paso a realizar un fandango,
01:28es decir, una fiesta con baile y música, con la que se aseguraba que el alma del niño
01:34o la niña trascendieran en paz. Por muy lejana en el tiempo que parezca esta práctica, nos
01:40permite reconocer el valor simbólico y cultural que tiene la muerte, la música y la danza
01:46para la cultura mexicana.
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