Llegar o no llegar, es poca cosa. Lo importante es navegar, navegar y navegar… El secreto está en no detenerse, hasta que la muerte, malvenida siempre, ponga punto final a nuestro viaje.
Las dichas, las riquezas, los amores, los triunfos y fracasos que nos marcan son apenas accidentes cotidianos que un día, en puerto o alta mar, se hundirán en silencio ante nosotros, sin un adiós y sin dejarnos nada.
Que todo quede claro es la consigna de quien versos escribe por soporte. No pretendo ser sabio, ni lecciones dar con mis velas al pairo, y al garete, al que de paz y de fuerza no dispone.
Padezca cada uno sus penurias que yo continuaré con mi navío repleto de poemas y esperanzas hacia un mar de litorales renovados, donde se fundan cielo y agua, espacio y tiempo, como un todo misterioso y acabado.
Sé la primera persona en añadir un comentario