00:00Respire hondo. Visitar el Museo de la Comida Repugnante de Berlín requiere una buena dosis de valor y mucho estómago.
00:07Aquí están reunidas especialidades extremas de todo el mundo, desde el queso con larvas vivas hasta el arenque fermentado,
00:15lo que para muchos resulta repulsivo, para otros es un auténtico manjar.
00:19El museo juega con los límites del asco para invitar a descubrir cómo cambian nuestras percepciones sobre la comida
00:26y hasta qué punto el rechazo hacia ciertos alimentos está condicionado por la cultura, las costumbres y el entorno.
00:33Alexandra Bersteiner es la directora del museo.
00:58Aquí presentan unos 100 alimentos insólitos de todo el mundo, como los huevos centenarios, los sesos de mono o el
01:05tiburón putrefacto.
01:07Todo un desafío para los sentidos, cuyo objetivo no es sólo provocar rechazo, sino invitar al visitante a cambiar de
01:13perspectiva.
01:14En el museo se puede mirar o leer e incluso para los más valientes es posible degustar algunas especialidades,
01:21como hormigas y saltamontes, que en países de Centroamérica se comen a la plancha.
01:37Las reacciones van desde la aversión hasta la curiosidad, pasando por la fascinación,
01:42pero el asco también es una cuestión de percepción.
02:00Según dicen, este museo es un buen sitio para una cita ciegas.
02:15Lo que para algunos supone superar su umbral personal de asco para otros es parte de la vida cotidiana,
02:21una tradición y hasta un manjar.
02:22A veces lo único que hace falta son las ganas de dar el primer bocado.
02:26¡Gracias!
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