La desaparición del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) y la eliminación de la representación proporcional constituyen los ejes centrales de la nueva propuesta de reforma electoral en México. El argumento oficial para suprimir el PREP descansa en que los actuales avances en tecnología y movilidad permiten que los cómputos oficiales inicien la misma noche del domingo de la jornada electoral, eliminando el periodo de espera que actualmente obliga la ley hasta el miércoles siguiente para obtener validez jurídica.
Desafíos en la transición operativa
El análisis técnico del magistrado Vladimir Gómez Anduro acredita que procesar actas oficiales en tiempo real genera un debate profundo sobre la capacidad operativa de los órganos electorales. Actualmente, el PREP funciona como un sistema estadístico informativo que dota de certidumbre a la ciudadanía mientras se preparan los paquetes para el conteo definitivo. Sustituir este paso intermedio por un cómputo oficial inmediato requiere garantías de infraestructura que eviten vacíos de información o errores en la carga de datos que pongan en duda la certeza jurídica del proceso.
Representación proporcional y pluralidad
La eliminación de los legisladores plurinominales divide las posturas políticas respecto al fortalecimiento democrático. Por una parte, la visión oficialista sostiene que la reforma devuelve el poder a la ciudadanía al exigir que cada representante cuente con el respaldo directo del voto popular en las urnas. Por otra, sectores de la oposición advierten sobre una posible concentración de poder que ignore las voces de las minorías. El magistrado Gómez Anduro identifica que, si bien solicitar el voto directo no es un acto antidemocrático, el riesgo real reside en los mecanismos de exclusión que podrían surgir en el documento final.
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