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VALLE SALVAJE CAPÍTULO 293: Victoria ACORRALADA! Mercedes la AMENAZA con PRUEBAS del CRIMEN!
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CortometrajesTranscripción
00:00Prepárense porque lo que están a punto de presenciar en este capítulo, 293 de Valle
00:05Salvaje, les va a dejar completamente sin aliento. Las mentiras se destapan, las venganzas
00:11se consuman, y los secretos que todos creían enterrados finalmente salen a la luz como
00:16puñales clavándose en el corazón de esta familia. Dios mío, Santa Madre.
00:22Este episodio está cargado de confrontaciones que harán temblar los cimientos mismos de
00:26Valle Salvaje. Agárrense fuerte porque esto va a explotar en una guerra donde nadie,
00:31absolutamente nadie, saldrá ileso. Todo comienza cuando Victoria confronta a Mercedes en la sala
00:38de la casa pequeña. Sí, así como lo escuchan. Victoria, la duquesa de Valle Salvaje, la mujer
00:43que ha manipulado y mentido durante tanto tiempo, llega furiosa a la casa pequeña buscando a Mercedes.
00:49Y cuando digo furiosa, me refiero a una furia que hace que el aire mismo parezca arder a su alrededor.
00:55Sus ojos echan chispas de pura rabia. Su rostro está rojo como la sangre de la ira. Y cada paso
01:01que da, resuena como un trueno en el silencio tenso de la mañana. Pueden sentir la electricidad
01:06en el ambiente. Pueden sentir cómo la tormenta está a punto de desatarse. Mercedes está allí,
01:12tranquila, serena, elegante como siempre. Casi como si hubiera estado esperando este momento durante
01:18año. Y créanme cuando les digo esto, lo ha estado esperando. Mercedes de la Vega, la duquesa de
01:23Miramar, ha estado preparándose para este enfrentamiento desde el día en que su hermana
01:28Pilara murió en circunstancias tan misteriosas. Victoria entra como un huracán, sus faldas
01:34revoloteando detrás de ella, su cabello perfectamente peinado, pero sus ojos salvajes, completamente
01:40salvajes. ¿Cómo se atreve a hablarle a Damas o de José Luis y de mí? Grita con toda la furia
01:46contenida de quien sabe que está perdiendo el control, de quien siente que las paredes se están
01:51cerrando a su alrededor. Decirle que estábamos juntos cuando él aún vivía aquí. ¿Es usted
01:56una mentirosa? Mercedes, una mentirosa de la peor calaña. Una víbora venenosa que envenena
02:02cada palabra que sale de su boca. Pero Mercedes no se inmuta. No, señores, esta mujer no es
02:08ninguna novata en el juego del poder. Esta mujer ha visto demasiado, ha sufrido demasiado,
02:13ha perdido demasiado como para dejarse intimidar por los gritos histéricos de Victoria Salcedo.
02:18Se pone de pie con esa elegancia innata que solo una verdadera duquesa puede tener, esa
02:23dignidad que viene de la sangre noble y no de matrimonios convenientes. Mira a Victoria
02:28directamente a los ojos con una mirada que podría congelar el fuego del infierno y responde
02:33con una voz tan fría, tan calculada, tan llena de desprecio contenido, que cada palabra es
02:39como un cuchillo de hielo clavándose en el corazón de Victoria. Yo no le he dicho tal
02:44cosa a Damaso, dice Mercedes con una calma que contrasta brutalmente con la histeria
02:48absoluta de Victoria. Miente usted, Victoria, como siempre ha mentido, como siempre mentirá.
02:54La mentira es su lengua materna, su modo de vida, su única forma de existir en este mundo.
03:00Él mismo me lo ha reconocido, insiste Victoria, dando un paso amenazante hacia Mercedes, sus manos
03:05temblando de rabia, apenas contenida. Me dijo que usted le contó todo, que le habló de mi relación
03:11con José Luis cuando Damaso todavía era mi esposo, que usted fue quien plantó las semillas
03:16de la duda en su cabeza. Mercedes suelta una risa breve, amarga, llena de años y años
03:21de dolor acumulado, de venganza contenida, de furia guardada, esperando el momento perfecto
03:27para ser liberada. Es una risa que no tiene nada de alegría, solo desprecio puro. Pues
03:32entonces, querida Victoria, es él quien le miente a usted. Yo no he tenido necesidad de
03:37contarle nada a Damaso. ¿Sabe por qué? ¿De verdad quiere que se lo diga? Porque ese
03:41hombre tiene ojos en la cara. Porque ese hombre no es estúpido, aunque usted lo trató como
03:45si lo fuera durante años. Porque él mismo vio lo que usted era y lo que usted hacía.
03:50Vio sus miradas furtivas a José Luis. Vio sus sonrisas secretas. Vio cómo se arreglaba
03:55especialmente cuando sabía que José Luis vendría a visitarlo. Vio todo. Victoria. Todo. Dios
04:01mío. Por todos los santos. La tensión entre estas dos mujeres podría cortar el aire con
04:07un cuchillo. Estas dos titanes del valle. Estas dos reinas de sus propios dominios. Estas
04:12dos estrategas del poder y la manipulación. Finalmente, están cara a cara sin máscaras,
04:17sin pretensiones, sin esa cortesía falsa que normalmente las obliga a ser civilizadas.
04:23Solo la verdad desnuda y brutal está entre ellas ahora. Solo la verdad más cruda y más dolorosa.
04:28Y pueden sentirlo. Pueden sentir cómo cada palabra es un golpe. Cada silencio es una herida. Cada
04:34mirada es una declaración de guerra. Victoria siente cómo la rabia le sube por la garganta,
04:39como bilis amarga, como veneno puro. Quiere gritar. Quiere golpear algo. Quiere destruir todo a su
04:45alrededor. Ella sabe, en lo más profundo de su ser, que Mercedes tiene razón. Sabe que Damaso dio todo.
04:52Sabe que su marido no era el tonto que ella quería creer que era. Pero admitirlo,
04:56admitir que Mercedes tiene razón, sería admitir su propia derrota. Y Victoria Salcedo jamás,
05:02jamás en su vida, admite la derrota. Preferiría morir, antes que admitir que perdió. Que fue
05:08descubierta. Que su castillo de mentiras se está derrumbando piedra por piedra. Las dos mujeres se
05:13quedan mirándose fijamente. Ninguna dispuesta a apartar la mirada primero. Ninguna dispuesta a dar
05:18un paso atrás. Es un duelo silencioso, pero no menos mortal por ello. Es una batalla de voluntades,
05:23de orgullos, de egos gigantescos chocando en un espacio demasiado pequeño para contenerlos a ambos.
05:29Mientras tanto, en la cocina de la casa grande, otro drama se desarrolla con la misma intensidad.
05:35Peppa está allí con Francisco. Y la pobre joven está completamente destrozada. Y cuando digo
05:40destrozada, no estoy exagerando ni un poquito. Sus ojos están tan rojos de tanto llorar que parecen
05:46dos brasas ardientes en su rostro pálido. Sus manos tiemblan incontrolablemente mientras intenta
05:52trabajar, mientras intenta mantener una apariencia de normalidad, cuando su mundo entero se está
05:57desmoronando. Cada respiración parece costarle un esfuerzo sobrehumano, como si el simple acto de
06:03seguir respirando fuera una tortura. Francisco la mira con esa mezcla perfecta de preocupación genuina
06:09y ternura absoluta que solo un hombre verdaderamente enamorado puede tener. Sus ojos siguen cada
06:15movimiento de Peppa, cada temblor de sus manos, cada lágrima que amenaza con caer.
06:20Sé que está sufriendo. Puedo sentirlo, dice Peppa con la voz completamente quebrada por la emoción,
06:26por el dolor que está sintiendo. Mi hermana está ahí, encerrada en esa celda horrible, sola,
06:32asustada, probablemente pensando que todos la hemos abandonado. Y me desespera, Francisco. Me
06:37desespera hasta la locura no poder hacer nada por ayudarla. Nada. No puedo hacer absolutamente nada
06:43mientras mi hermana sufre. Su voz se quiebra completamente en las últimas palabras. Y Francisco puede
06:50ver cómo todo su cuerpo tiembla, con sollozos contenidos. Se acerca a ella rápidamente, sin
06:55pensar, movido solo por el instinto de consolar a la mujer que ama, y pone una mano reconfortante en
07:01su hombro. Puede sentir cómo ella tiembla bajo su toque. Puede sentir el dolor emanando de ella como
07:06calor de una llama. El duque se está ocupando de todo, Peppa, dice Francisco, con toda la convicción
07:12que puede reunir. Aunque en el fondo, él mismo no está tan seguro. Don José Luis es un hombre poderoso.
07:17Tiene contactos, tiene influencia, tiene recursos. Si alguien puede ayudar a Luisa, si alguien puede
07:23sacarla de ese infierno, es él. Tienes que confiar en eso. Pero Peppa sacude la cabeza con una
07:29desesperación que rompe el corazón. ¿Y si no es suficiente, Francisco? ¿Y si todo el poder del duque
07:34no es suficiente para salvar a mi hermana? ¿Y si mi hermana se pudre en esa cárcel inmunda por un
07:40crimen que no cometió? ¿Y si nunca vuelve a ver a su hijo, a Alejo, a nosotros? ¿Y si Evaristo crece sin su
07:47madre? ¿Y si no puede terminar? Las palabras se ahogan en sollozos y Peppa se derrumba, cubriéndose
07:53el rostro con las manos. Francisco no sabe qué hacer. No tiene palabras mágicas para hacer que
07:58todo esto desaparezca. No puede prometerte que todo saldrá bien, porque él mismo no lo sabe. Todo lo
08:04que puede hacer es estar ahí. Ser un hombro en el que ella pueda llorar. Ser una presencia
08:08reconfortante en medio de esta tormenta terrible. En ese preciso momento, en el jardín de la Casa Grande,
08:14José Luis y Rafael tienen una conversación que definirá el destino de Luisa. El duque y su hijo
08:20están caminando entre los rosales perfectamente cuidados, pero el ambiente entre ellos es pesado,
08:26denso, cargado de una tensión que ninguno de los dos quiere reconocer abiertamente. José Luis camina
08:31con las manos firmemente cruzadas detrás de la espalda, la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante,
08:36y esa expresión en el rostro que Rafael ha aprendido a temer desde que era niño. La expresión de un hombre
08:42que está a punto de decir algo que no te va a gustar nada, algo que va a doler, algo que va a cambiar
08:48todo. El silencio entre ellos se extiende, pesado y opresivo, hasta que finalmente José Luis habla.
08:54No puedo remover Roma con Santiago para salvar a esa mujer. Dice con una frialdad que sorprende
08:59incluso a Rafael, que ya está acostumbrado a la dureza de su padre. Porque si lo hago, hijo,
09:04si muevo todos mis contactos y toda mi influencia para sacar a una simple criada ladrona de la cárcel,
09:10¿qué pensará el resto de los habitantes de Valle Salvaje? ¿Qué pensarán todos los que viven bajo mi
09:15jurisdicción? Hace una pausa dramática, dejando que sus palabras penetren. Pensarán que todo vale
09:21en mis dominio. Pensarán que la justicia es una burla, un juego, algo que se puede manipular según
09:26mi capricho. Pensarán que si tienes la suerte de conocer al duque, si tienes la fortuna de estar
09:31relacionado con alguien en la casa grande, entonces estás por encima de la ley. ¿Y eso, Rafael? Eso sería el
09:37caos absoluto. Eso sería el fin del orden que he construido durante décadas. Rafael siente cómo la
09:43sangre se le sube violentamente a la cabeza. Siente cómo la rabia, la frustración y la incredulidad se
09:49mezclan en un cóctel explosivo dentro de su pecho. ¿Esa mujer? Repite Rafael, su voz subiendo de volumen,
09:56a pesar de sus esfuerzos por mantener la calma. ¿Así es como la llamas ahora, padre? ¿Así es como
10:01reduces a un ser humano a un simple objeto? Es Luisa. Tiene nombre. Es la prometida de tu hijo
10:07Alejo. Es la madre de tu nieto Evaristo. ¿O es que eso ya no te importa? Es una ladrona,
10:13responde José Luis, sin un ápice de emoción en la voz, como si estuviera hablando del clima. ¿O
10:17de qué van a comer en la cena? Confesó ser una ladrona. Y las ladronas van a la cárcel,
10:22Rafael. Así funciona el mundo. Así ha funcionado siempre. Así debe seguir funcionando si queremos
10:28mantener el orden. Pero ella no robó nada, insiste Rafael, su voz subiendo aún más,
10:33olvidándose completamente del decoro y el respeto que normalmente se espera cuando uno habla con el
10:38duque. Fue Tomás. Todos lo sabemos. Tú lo sabes. Ella solo fue obligada a ayudarlo. Fue chantajeada,
10:46amenazada, coaccionada. Ella fue cómplice. Interrumpe José Luis con esa autoridad absoluta,
10:52que no admite réplica. Esa voz de juez, pronunciando sentencia. Y la complicidad también se paga,
10:57Rafael. La ley no distingue entre el ladrón y el que le ayuda a robar. Ambos son igualmente
11:03culpables. Esa muchacha va a pasarse muchos años encerrada. Tal vez el resto de su vida. Tal vez
11:08nunca salga de esa celda. Y lo mejor que Alejo puede hacer, lo más inteligente, lo más práctico,
11:14es olvidarse de ella y seguir adelante con su vida. Encontrar una mujer adecuada, de su clase y
11:20posición. Rafael queda completamente paralizado. Su padre realmente acaba de decir eso. Realmente acaba
11:26de condenar a Luisa de esa manera tan fría, tan calculada, tan completamente desprovista de cualquier
11:32compasión o humanidad. Es como si estuviera hablando de deshacerse de un caballo viejo o de
11:37despedir a un sirviente inútil. No de la vida de una mujer joven, de una madre, de alguien que su propio
11:43hijo ama con todo su corazón. Pero la tragedia no termina ahí. No, señores. Porque en la prisión,
11:50Alejo está visitando a Luisa y lo que ve allí le destroza el alma. Y lo que ve allí,
11:55lo que presencia en esa celda fría y húmeda, le parte el alma en mil pedazos pequeños y afilados.
12:01Luisa está sentada en el suelo de esa celda absolutamente inmunda, con el rostro sucio de
12:06tierra y lágrimas secas, el cabello enredado y opaco, cuando antes brillaba como seda bajo el sol,
12:12y esos ojos que antes brillaban con vida y alegría y esperanza, ahora completamente apagados, vacíos,
12:19derrotados. Parece un espectro, una sombra de la mujer vibrante que era hace solo días. Cuando
12:24ve a Alejo acercarse lentamente a los barrotes oxidados, ella no se levanta corriendo hacia él
12:30como hubiera hecho antes. No sonríe con ese sonrisa radiante que siempre reservaba para él. No llora
12:36lágrimas de alegría por verlo. Simplemente lo mira con una resignación tan profunda, tan absoluta,
12:41que es peor que cualquier lágrima, peor que cualquier grito de dolor. Me quedaré aquí hasta que cumpla
12:46condena, dice Luisa, con una voz tan plana, tan muerta, tan desprovista de cualquier emoción que
12:52Alejo siente que le están arrancando el corazón del pecho con las manos desnudas.
12:57Es lo que merezco, Alejo. Es mi destino. Es lo que siempre estuvo esperándome. El pasado siempre
13:03nos alcanza. ¿No es cierto? Siempre.
13:05No, grita Alejo, agarrándose a los barrotes fríos con tanta fuerza que los nudillos se le
13:11ponen completamente blancos y puede sentir el metal cortándole la piel. No digas eso. Tú no tienes que
13:17cumplir ninguna condena. Eres inocente. Inocente, Luisa. Fue Tomás quien robó esa maldita talla. No
13:23tú. Todos lo sabemos. Todo el valle lo sabe. Pero Luisa sacude la cabeza lentamente, como si estuviera
13:29muy, muy cansada. Como si el simple movimiento le costara toda su energía. No lo soy, Alejo. No soy
13:36inocente. Nunca lo he sido. Tengo un pasado. Un pasado oscuro que pensé que había dejado atrás,
13:41pero que siempre estuvo ahí, esperando el momento de destruirme. Y ahora ese momento ha llegado. Y no
13:47hay más nada que hablar. ¿Estamos? Por favor, solo, solo vete. Olvídate de mí. Santa Madre de Dios,
13:54por todos los santos del cielo. Luisa realmente se está dando por vencida. ¿Realmente está aceptando
14:00una condena que no merece? ¿Realmente está renunciando a su futuro, a su hijo, a su amor? El hombre de su
14:06vida está ahí, de pie frente a ella, luchando por ella con cada fibra de su ser, rogándole,
14:11que no se rinda. Y ella simplemente está tirando la toalla. Es desgarrador. Es terrible. Es la cosa
14:18más injusta del mundo. Alejo siente cómo las lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas sin
14:23control. Él, que siempre ha sido tan fuerte, tan estoico, tan controlado, se está desmoronando
14:30completamente frente a ella. No puedes hacer esto, susurra con voz completamente quebrada,
14:35ahogada en llanto. No puedes abandonarme. No puedes abandonar a nuestro hijo. Evaristo te necesita.
14:41Luisa, yo te necesito. No puedo. No puedo vivir sin ti, Luisa. No puedo. Tienen que seguir adelante
14:47sin mí, responde Luisa. Y ahora sí hay lágrimas en sus ojos también. Lágrimas silenciosas que
14:53ruedan por sus mejillas sucias. Tú y Evaristo merecen una vida mejor. Una vida sin el estigma
14:57de estar asociados con una ladrona, con una criminal, con alguien como yo. Mereces a alguien de tu clase,
15:03alguien digno de tu nombre. Tú no eres una ladrona. Grita Alejo con absoluta desesperación,
15:08su voz resonando en las paredes de piedra de la prisión. Eres la mujer más noble que he conocido.
15:14Eres valiente y fuerte y buena. No me importa tu pasado. No me importa lo que hiciste antes de
15:19conocerme. Solo me importas tú, la mujer que eres ahora. Pero Luisa ya se ha dado la vuelta. Ya le
15:25ha dado la espalda. Ya está caminando hacia el rincón más oscuro de su celda. Y Alejo comprende con un
15:31horror absoluto, con una certeza que le hiela la sangre, que ella realmente se ha rendido,
15:35que ella realmente cree que no hay esperanza, que este es su destino y que ella lo acepta.
15:41Mientras Alejo sufre en la prisión, en la casa pequeña Mercedes y Alejo se reencuentran después
15:47de esa visita devastadora. Alejo regresa de la prisión completamente destrozado,
15:51con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar, y el alma literalmente echa pedazos. Camina como un
15:57autómata, sin ver realmente hacia dónde va, perdido en su dolor. Mercedes lo está esperando en la
16:03entrada. Y cuando lo ve llegar con esa expresión de dolor absoluto, grabada en cada línea de su
16:08rostro, su corazón maternal se rompe. Corre hacia él sin pensar y lo envuelve en un abrazo fuerte,
16:14protector. Como solo una madre puede abrazar a un hijo que está sufriendo. Alejo, hijo mío,
16:19¿qué pasó? Pregunta Mercedes con genuina preocupación, aunque puede imaginarse la respuesta.
16:24¿La viste? ¿Hablaste con ella? Ella se ha rendido. Solloza Alejo en el hombro de Mercedes,
16:30sus lágrimas empapando el vestido elegante de ella. Luisa se ha rendido completamente,
16:35tía. Dice que va a cumplir condena, que es lo que merece, que es su destino. Pero ella no hizo
16:40nada, no hizo nada malo y se está dejando destruir, se está dejando morir ahí dentro.
16:46Mercedes aprieta más el abrazo, sintiendo el dolor de su sobrino como si fuera propio. Alejo,
16:52escúchame bien, escúchame con atención, que te olvides de mí ahora. ¿Estás sordo o qué te pasa?
16:57Alejo se separa confundido, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano. ¿Qué? No
17:03entiendo lo que me estás diciendo. Mercedes lo toma por los hombros y lo mira fijamente a los ojos con
17:08intensidad. ¿Crees que lo hizo? Pregunta directamente. ¿Crees que Luisa realmente robó
17:13esa talla? ¿Crees que ella es capaz de algo así? ¿Cómo voy a creer algo así? Responde Alejo con una
17:18mezcla de frustración y dolor. Por supuesto que no lo creo. Conozco a Luisa, sé quién es, sé de qué está
17:24hecha. ¿Acaso tú sí lo crees? Mercedes sacude la cabeza con absoluta firmeza. Alejo, es completamente
17:30imposible. Luisa no es una ladrona. Es incapaz de llevarse algo que no es suyo. Jamás haría algo
17:37así. Conozco a esa muchacha desde que llegó a este valle. La he visto crecer. La he visto
17:41convertirse en la mujer que es. Sé exactamente de qué está hecha su alma. Y no hay maldad en ella.
17:47Yo también lo sé, dice Alejo con voz temblorosa. Lo sé en lo más profundo de mi ser.
17:51Pero entonces, tía, entonces dime, ¿por qué se está culpando? ¿Por qué está aceptando un castigo
17:56que no merece? ¿Por qué se está autodestruyendo de esta manera? Mercedes piensa cuidadosamente un
18:01momento antes de responder, midiendo cada palabra. ¿Por qué está protegiendo a alguien? ¿Por qué
18:06está asustada de algo que nosotros no sabemos? ¿Por qué se detiene, eligiendo sus siguientes
18:11palabras con mucho cuidado? Porque todos tenemos secretos. Alejo, todos tenemos cosas en nuestro
18:17pasado, de las que no estamos orgullosos. Cosas que hicimos para sobrevivir, para proteger a los
18:22que amamos, para seguir adelante. Alejo la mira con esa intensidad que solo el dolor puede traer.
18:27Yo también era incapaz de matar, dice de repente, y la confesión cae entre ellos como una bomba
18:32explosiva. Antes de todo esto, antes de ese día terrible, yo era incapaz de quitarle la vida a
18:38alguien. Pero lo hice. Maté a Domingo con mis propias manos para proteger a Luisa. Y desde entonces,
18:43desde ese momento horrible, he tenido que vivir con esa culpa todos los días de mi vida. Cada
18:49noche veo su rostro. Cada noche escucho sus últimas palabras. Mercedes asiente comprensivamente,
18:55sus ojos llenos de compasión. Lo sé, hijo, lo sé perfectamente. Pero eso no te convierte en un
19:00asesino. No te convierte en un hombre malo. Te convierte en un hombre que protegió a la mujer
19:04que ama. Y eso, Alejo, eso es algo muy, muy diferente. Eso es amor. Eso es sacrificio. En la
19:11cocina de la casa grande, Francisco está teniendo su propio drama personal con su nuevo rol. El pobre
19:17Francisco está absolutamente y completamente sobrepasado en su nuevo rol temporal de
19:21mayordomo. El muchacho no da abasto. No puede con todo. Los empleados no le hacen ni el menor caso.
19:27Las tareas se acumulan una tras otra sin parar. Y él está literalmente al borde de un completo
19:32colapso nervioso. Pueden verlo en sus ojos, en cómo se pasa las manos por el cabello constantemente,
19:37en cómo sus manos tiemblan ligeramente cuando intenta dar órdenes. Eva, que lo ha estado
19:42observando discretamente toda la mañana desde su esquina de la cocina, finalmente decide que no
19:47puede quedarse callada más tiempo. Se acerca a él con esa expresión característica de hermana mayor,
19:53que sabe exactamente lo que estás pasando, porque ella misma lo ha vivido. Asumir toda la
19:58responsabilidad, dar órdenes y estar pendientes de que las cumplan como Dios manda. Dice Francisco
20:03pasándose las manos desesperadamente por el cabello otra vez, dejándolo completamente
20:08despeinado. No puedo más, Eva. Te lo juro que no puedo. Me están comiendo vivo. Nadie me respeta.
20:15Nadie me obedece. Esto es un desastre. Eva pone los brazos firmemente en jarra y lo mira con esa
20:21mezcla perfecta de compasión fraternal y exasperación amorosa. Claro que puedes, Francisco. Por supuesto que
20:28puedes. Lo que pasa es que no tienes voz de mando y todo se te come en vivo porque lo
20:33permites. Lo que tienes que hacer es imponerte. Tienes que pararte firme, levantar la barbilla y
20:39hacerte respetar, sin titubeos, sin dudas. Que sea usted precisamente quien me lo diga, exclama
20:45Francisco casi con genuina desesperación, mirándola como si ella acabara de decirle que vuele hasta la
20:51luna. Usted que siempre ha sido tan dulce y tan amable con todos. Usted que nunca levanta la voz.
20:57Eva sonríe con una pizca de malicia en los ojos. Dulce y amable no significa débil,
21:02querido hermano. Puedes ser perfectamente las dos cosas al mismo tiempo. Puedes ser gentil cuando la
21:07situación lo requiere. Pero cuando tienes que dar una orden, la das con firmeza absoluta, sin dudas,
21:13sin titubeos, sin disculparte. Y si alguien no te obedece, si alguien te desafía, entonces hay
21:19consecuencias inmediatas. Así de simple es el asunto. Francisco asiente débilmente, aunque claramente no
21:25parece muy convencido de que realmente pueda lograrlo. El pobre muchacho claramente no nació
21:31para ser mayordomo. No tiene esa autoridad natural, ese carisma de liderazgo. Pero está haciendo lo
21:36mejor que puede en estas circunstancias absolutamente terribles. Mientras Francisco intenta encontrar su
21:41autoridad en la cocina de la casa grande, en las habitaciones del piso superior se está desarrollando
21:47un drama completamente diferente. Adriana Salcedo está sentada junto a la ventana de su cuarto,
21:52mirando hacia el valle con esa expresión de preocupación que Rafael ya conoce tan bien.
21:57Él entra silenciosamente y se sienta a su lado, tomando su mano entre las suyas.
22:01Estás pensando en Luisa, dice Rafael, no como pregunta, sino como afirmación. Conoce a esta
22:07mujer. Conoce cada expresión de su rostro, cada suspiro, cada silencio cargado de significado.
22:13Adriana asiente sin apartar la vista del horizonte. No puedo dejar de pensar en ella,
22:17Rafael. Está ahí, sola, asustada, pagando por un crimen que no cometió. Y nosotros estamos aquí,
22:24en esta casa cómoda, con comida caliente y camas suaves, mientras ella se pudre en una celda
22:29inmunda. Rafael aprieta su mano con más fuerza. Mi padre prometió ayudar. Ya sabes cómo es. Cuando
22:35José Luis Galvez de Aguirre promete algo, lo cumple. ¿Lo cumple? Pregunta Adriana girándose
22:41finalmente para mirarlo. ¿Cómo cumplió su promesa de proteger a Pedrito? ¿Cómo cumplió su promesa de ser un
22:46padre justo para todos sus hijos? ¿Cómo cumplió su promesa de respetar la memoria de Doña Pilara?
22:51Las palabras son duras, pero Rafael no puede negar la verdad que contienen. Su padre es un hombre de
22:55contrastes, capaz de una crueldad implacable, pero también de una ternura inesperada. El problema es
23:01que nunca sabes cuál de esos dos hombres vas a encontrar. Adriana, dice Rafael con cuidado,
23:07sé que no confías en mi padre y no te culpo, pero esta vez es diferente. Esta vez tiene un motivo
23:12personal para ayudar. Alejo es su hijo. Evaristo es su nieto. No dejará que Luisa se pudra en prisión,
23:18si eso significa perder a su familia. Adriana quiere creerle. ¡Oh, cómo quiere creerle! Pero
23:24este valle le ha enseñado a ser cautelosa, a desconfiar de las promesas, a esperar siempre
23:29el peor resultado posible. ¿Y si no es suficiente? Susurra finalmente. ¿Y si José Luis intenta ayudar,
23:36pero la Santa Hermandad se niega? ¿Y si Luisa tiene que cumplir años de condena por proteger a alguien más?
23:41Rafael no tiene respuesta para eso, porque la verdad es que él también se hace las mismas
23:46preguntas. También tiene los mismos miedos. En ese momento, escuchan voces elevadas provenientes
23:51del piso inferior. Es Victoria y Mercedes nuevamente. Y por el tono de sus voces, la discusión está
23:56escalando rápidamente. Adriana y Rafael intercambian una mirada, y sin decir palabra, bajan las escaleras
24:02para ver qué está pasando. Lo que encuentran es a las dos mujeres enfrentadas en el vestíbulo
24:07principal, con varios criados observando discretamente desde la sombra. Victoria tiene
24:11el rostro rojo de la furia, mientras que Mercedes mantiene esa calma aristocrática que solo una
24:16duquesa verdadera puede mantener bajo presión.
24:19¿Usted no tiene derecho a inmiscuirse en mi vida? Grita Victoria señalando a Mercedes con
24:24un dedo acusador. No tiene derecho a hablar con Damaso sobre mí. Mercedes suelta una risa que suena
24:30casi como una campana. Fría, clara, implacable. ¿Derecho? Querida Victoria, el derecho lo tengo
24:37porque Damaso vino a buscarme. Él quería respuestas, y yo simplemente le di lo que pedía.
24:42La verdad. La verdad. Victoria escupe la palabra como si fuera veneno. Usted no sabe nada de la
24:47verdad. Nada. Sé más de lo que usted cree, responde Mercedes dando un paso hacia Victoria. Sé que usted
24:53estaba con José Luis mucho antes de que Damaso se fuera. Sé que usted planeó todo esto desde el
24:58principio. Sé que usted mató a mi hermana Pilara para poder casarse con el duque. El silencio que
25:04sigue a esas palabras es ensordecedor. Adriana se lleva una mano a la boca. Rafael se pone tenso.
25:10Los criados que observaban desde las sombras contienen la respiración. Porque Mercedes acaba
25:15de acusar públicamente a Victoria de asesinato. Victoria se pone pálida, luego roja, luego pálida
25:21nuevamente. ¿Cómo se atreve? Comienza, pero su voz se quiebra. Me atrevo porque tengo pruebas,
25:27dice Mercedes con una calma aterradora. Tengo testigos, tengo evidencia. Y si usted sigue
25:32presionándome, si sigue tratando de destruir a mi familia, yo no dudaré en presentar toda esa
25:37evidencia ante la santa hermandad. ¿Me entiende, Victoria? Yo puedo mandarte a la prisión. Puedo
25:43hacer que termines en la misma celda que Luisa. O peor, Victoria tiembla de pies a cabeza. No de
25:49miedo. No. Victoria Salcedo no conoce el miedo. Tiembla de pura rabia contenida, porque sabe que
25:55Mercedes tiene razón. Sabe que esa mujer tiene el poder de destruirla. Esto no se va
26:00a quedar así. Dice Victoria con voz baja pero cargada de amenaza. Esto no se va a quedar
26:05así. Mercedes, te lo juro. Mercedes sonríe con esa sonrisa que ha perfeccionado durante
26:11años. La sonrisa de una estratega que sabe que ya ganó la partida antes de que empiece.
26:16Estoy esperando, querida. Estoy esperando a ver qué puedes hacer tú contra mí. Porque
26:20hasta ahora, todo lo que has hecho es perder. Perdiste a Gaspar. Perdiste el respeto de José
26:26Luis. Perdiste tu matrimonio con Damaso. ¿Qué más vas a perder antes de darte cuenta de que
26:31esta guerra ya está perdida? Victoria no responde. No puede responder. Porque cada palabra de Mercedes
26:38es una puñalada en su corazón, en su orgullo, en su alma. Se da la vuelta y sube las escaleras con
26:44pasos rígidos, la espalda recta, negándose a darle a Mercedes la satisfacción de verla
26:50derrumbarse. Cuando Victoria desaparece, Mercedes se gira y ve a Adriana y Rafael observando. Su
26:56expresión se suaviza inmediatamente. Lo siento, dice con genuino arrepentimiento. No debí perder
27:02el control de esa manera. No es propio de mí. Adriana se acerca y toma las manos de Mercedes. No tiene
27:07que disculparse. Victoria se lo merecía. Y más. Mercedes suspira profundamente. Tal vez,
27:12pero amenazarla con exponer el asesinato de Pilara fue un error táctico. Ahora ella sabe que tengo
27:17esa información. Y una victoria acorralada es una victoria peligrosa. Rafael la siente
27:22comprensivamente. ¿De verdad tiene pruebas? Mercedes lo mira directamente a los ojos. Algunas,
27:27no tantas como le hice creer, pero suficientes para crear dudas razonables. Y en un juicio,
27:32las dudas razonables pueden ser suficientes. Adriana siente un escalofrío recorrerle la espalda.
27:37Este valle, esta maldita casa, siempre está llena de secretos, mentiras y conspiraciones.
27:42¿Cuándo terminará? ¿Cuándo podrán finalmente vivir en paz? En ese momento,
27:47Bárbara baja las escaleras corriendo. Su rostro está pálido y sus ojos están bien abiertos.
27:51Adriana, jadea sin aliento. Necesito hablar contigo. Ahora, en privado.
27:56Las dos hermanas suben a la habitación de Adriana y Bárbara cierra la puerta con llave.
28:01Se sienta en la cama y toma las manos de Adriana entre la suya.
28:04Vi algo esta tarde, dice Bárbara con voz temblorosa. Algo que no debí ver. Y no sé qué hacer con esta
28:09información. Adriana siente cómo se le acelera el corazón. ¿Qué viste? Vi a Matilde y Atanasio
28:15juntos en el patio, confiesa Bárbara. Y no estaban simplemente conversando, Adriana. Estaban,
28:20estaban siendo íntimos, cariñosos, como, como una pareja. Adriana parpadea sorprendida.
28:26¿Matilde y Atanasio? Está segura. Bárbara asiente con vehemencia. Completamente segura.
28:31Y cuando hablé con Matilde sobre ello, ella lo confirmó. Están enamorados. Han estado juntos en
28:36secreto durante meses. Adriana procesa esta información lentamente. Matilde y Atanasio,
28:41la viuda de Gaspar y el hijo ilegítimo del patriarca Galve. Otro romance prohibido en este
28:46valle de romances prohibidos. ¿Le dijiste a alguien más? Pregunta Adriana. No, responde Bárbara. Quería
28:52hablar contigo primero. Porque si Victoria se entera, si Victoria se entera, lo usará contra ellos.
28:57Termina Adriana la frase. Los manipulará. Los chantajeará. Los destruirá si es necesario.
29:03Bárbara asiente. Por eso necesito tu consejo. ¿Qué hago? ¿Guardó el secreto? ¿Se lo cuento
29:08a alguien? ¿Advierto a Matilde que debe ser más cuidadosa? Adriana piensa cuidadosamente antes de
29:13responder. Ya advertiste a Matilde. Eso fue lo correcto. Ahora lo que tienes que hacer es proteger
29:19ese secreto con tu vida. Porque Matilde merece ser feliz. Después de todo lo que ha sufrido con Gaspar,
29:25después de todo el dolor que Victoria le ha causado, merece tener amor verdadero. Bárbara
29:30siente cómo las lágrimas comienzan a caer. Yo también merecía ser feliz. Susurra. Leonardo y
29:36yo merecíamos ser felices. Pero el mundo nos lo arrebató. Adriana abraza a su hermana con fuerza.
29:42Lo sé, cariño. Lo sé. Y siento mucho que hayas tenido que sacrificar tu felicidad. Pero tal vez,
29:47solo tal vez, podemos asegurarnos de que Matilde no tenga que hacer el mismo sacrificio. Las dos
29:53hermanas permanecen abrazadas por un largo momento, compartiendo su dolor, su esperanza,
29:58su amor inquebrantable. Mientras tanto, en otro rincón de la casa, Damaso está solo en su habitación,
30:05mirando por la ventana hacia la oscuridad del valle. Su conversación con Victoria lo ha dejado
30:10exhausto emocionalmente. Durante años imaginó este momento. Durante años fantasió con confrontarla,
30:15con decirle que siempre supo de su traición. Pero ahora que finalmente lo hizo, se siente vacío.
30:21¿Valió la pena? ¿Valió la pena cargar con ese secreto durante tanto tiempo, solo para soltarlo
30:26en un momento de rabia? ¿Y ahora qué? ¿Ahora simplemente se va del valle y nunca mira atrás?
30:32Escucha un golpe suave en la puerta. Adelante. Dice sin girarse. Es Mercedes quien entra,
30:37llevando dos copas de vino. Le ofrece una a Damaso y se sienta en la silla junto a la ventana.
30:42Pensé que podrías necesitar esto después del día que has tenido, dice Mercedes con una sonrisa
30:47comprensiva. Damaso acepta la copa con gratitud. Gracias. Y sí, definitivamente lo necesito.
30:53Los dos beben en silencio por un momento, observando las estrellas que comienzan a aparecer en el cielo
30:58nocturno. ¿Te arrepientes de haberle dicho la verdad? Pregunta Mercedes finalmente. Damaso considera
31:03la pregunta cuidadosamente. No. No me arrepiento. Necesitaba decirlo. Necesitaba que ella supiera
31:08que no fui el tonto que todos pensaron que fui. Que yo vi lo que estaba pasando. Que yo sabía.
31:14Mercedes asiente comprensivamente. ¿Y ahora? ¿Ahora qué harás? Al caer la tarde, cuando las sombras se
31:19alargan, Pepa tiene una conversación absolutamente devastadora con Adriana. Pepa ha estado llorando
31:24prácticamente toda la tarde sin parar. Y finalmente, cuando ya no puede más, va a buscar a Adriana. La
31:31encuentra en la sala, sentada junto a la ventana, mirando hacia el exterior con expresión pensativa.
31:37Pepa se acerca con los ojos tan hinchados que casi no puede ver bien. El rostro completamente
31:42marcado por el dolor y el sufrimiento. Ha dicho, mamá. Susurra Pepa con la voz completamente
31:48quebrada, ahogada en emoción. Evaristo, mi sobrinito. Cuando doña Matilde y yo le estábamos
31:54intentando dormir esta tarde, dijo su primera palabra. Dijo, mamá, su primera palabra en
32:00este mundo. Y su madre no estaba ahí para escucharla. Su madre estaba encerrada en una celda fría y
32:06oscura, probablemente llorando, probablemente creyendo que todos la hemos abandonado. Adriana siente
32:11cómo se le forma un nudo doloroso en la garganta. Siente el peso de esas palabras, el dolor inmenso
32:17que contienen. Oh, Pepa, cariño, ¿tú sabes algo de Luisa que nosotros no sepamos? Pregunta Pepa
32:22de repente, girándose para mirar a Adriana, directamente con una intensidad casi desesperada.
32:28Me refiero a que si ella te ha contado algo solo a ti, algún secreto que te haya pedido que no
32:33reveles, algo de su pasado, de su vida antes de llegar a Valle Salvaje, algo que explique por qué
32:38está haciendo esto, por qué se está dejando destruir. Adriana duda un momento largo y tenso.
32:43Ella sabe cosas, por supuesto que sabe cosas importantes. Sabe del pasado oscuro de Luisa,
32:48sabe de Tomás y su historia compartida. Sabe de los terribles secretos que esa pobre muchacha
32:53ha estado cargando sobre sus hombros como un peso aplastante. Pero, ¿debería contárselo a Pepa? ¿Tiene
33:00derecho a exponer los secretos más íntimos de su amiga? ¿No sería eso una traición imperdonable a la
33:05confianza que Luisa depositó en ella? Pepa. Comienza Adriana muy cuidadosamente, eligiendo cada palabra
33:11como si caminara sobre vidrios rotos. Hay cosas que Luisa ha vivido, experiencias terribles que ha
33:16sufrido, cosas que no me corresponde a mí contar. Son sus secretos, su historia, su dolor. Pero lo que
33:23sí te puedo decir, lo que sí puedo jurar ante Dios, es que tu hermana es una buena mujer. Es una mujer
33:28noble, increíblemente valiente y que ama a Alejo y a su hijo más que a su propia vida. De eso no
33:35tengas la menor duda. Pero eso no me ayuda en nada, exclama Pepa con profunda frustración, con una
33:41desesperación que sale desde lo más profundo de su alma. Necesito entender por qué está ahí. Necesito
33:47entender qué demonios está pasando. Necesito saber cómo puedo ayudarla. Adriana se levanta y abraza
33:53fuertemente a la joven. Lo sé, cariño. Lo sé perfectamente. Créeme que lo entiendo. Y pronto,
33:59muy pronto, todo se aclarará. Te lo prometo con todo mi corazón. Pero mientras Pepa sufre
34:04terriblemente por su hermana, en otro rincón apartado del valle, Damaso está teniendo una
34:09conversación muy, muy interesante con Mercedes. Es de noche ya. La oscuridad ha caído completamente
34:15sobre el valle y Damaso ha buscado deliberadamente a Mercedes en un lugar apartado, lejos de cualquier
34:21oído indiscreto, lejos de cualquier mirada curiosa. Se encuentran en un granero abandonado en los
34:26límites de la propiedad. El hombre tiene esa expresión calculadora, esa mirada astuta que
34:31Mercedes ha aprendido a reconocer inmediatamente como extremadamente peligrosa. Sepa que esta tarde
34:37he estado hablando largo y tendido con Victoria sobre usted, dice Damaso con una sonrisa que
34:42definitivamente no llega a sus ojos fríos. Y me ha contado algo que, sinceramente, me ha sorprendido
34:49muchísimo. Algo realmente interesante. Mercedes levanta una ceja con interés genuino pero
34:54controlado. ¿Ah sí? ¿Y qué cosa tan sorprendente le ha contado Victoria sobre mí? Esto debería ser
35:00interesante. Me ha dicho que usted es una mentirosa consumada, responde Damaso lentamente, observando
35:06muy cuidadosamente cada pequeña reacción en el rostro de Mercedes. Que usted le ha estado llenando la
35:11cabeza con historias completamente falsas sobre su pasado turbio con José Luis. Historias que, según ella,
35:17son pura invención suya, producto de su imaginación vengativa y de su odio hacia ella. Mercedes suelta
35:23una carcajada genuina y sonora que resuena en el granero vacío. ¿Y usted le creyó? ¿De verdad?
35:28Sánchez, Damaso se encoge de hombros con estudiada indiferencia. No dije que le creyera ni una sola
35:34palabra. Por eso estoy aquí precisamente. Para escuchar su versión de los hechos. Para conocer su lado de la
35:39historia. Mercedes se sienta elegantemente en un banco viejo cercano y hace un gesto elegante para que
35:45Damaso se una a ella. Cuando él lo hace, Mercedes lo mira directamente a los ojos con esa honestidad
35:50brutal que la caracteriza y habla con una claridad que no deja lugar a ninguna duda. Victoria estaba
35:57con José Luis mucho, mucho antes de que usted se fuera del valle, dice Mercedes sin rodeos, sin suavizar
36:03la verdad ni un ápice. Todo el mundo lo sabía. Todo el maldito valle sabía lo que estaba pasando. Bueno,
36:08todo el mundo excepto usted. Aparentemente. Ellos se veían en secreto. Se encontraban en lugares
36:14apartados. Se mandaban carta. Mi hermana Pilara lo sabía y sufría por ello. Yo lo sabía y los
36:19observaba. Y créame, Damaso, cuando le digo con toda sinceridad que su matrimonio con Victoria era
36:25una farsa completa y absoluta, mucho antes de que usted decidiera abandonarlo y marcharse del valle.
36:32What? Damaso aprieta fuertemente la mandíbula. Puede sentir como la vieja rabia, la vieja humillación,
36:37vuelve a arder en su pecho. ¿Y por qué nadie me lo dijo? ¿Por qué nadie tuvo el valor,
36:42la decencia, de advertirme? ¿Por qué íbamos a hacerlo? Responde Mercedes con pragmatismo frío.
36:48Usted no era nuestro amigo, Damaso. Usted era simplemente el marido de Victoria. Y meterse
36:53en asuntos matrimoniales ajenos rara vez, muy rara vez, termina bien para nadie. Además,
36:58¿realmente nos hubiera creído? ¿O habría pensado que éramos nosotros los mentirosos,
37:02los envidiosos, los que queríamos sembrar discordia? En el patio de la casa pequeña,
37:07mientras el sol se pone, Atanasio y Matilde están intentando tener un momento romántico. Bueno,
37:13están intentando desesperadamente tener un momento romántico. Matilde está ocupada tendiendo la ropa
37:18limpia en las cuerdas, y Atanasio se acerca con esa sonrisa encantadora que le reserva exclusivamente a
37:24ella. La toma suavemente, pero con firmeza del brazo, intentando robarle un beso rápido,
37:29pero Matilde inmediatamente se resiste y mira nerviosamente alrededor.
37:33Atanasio, no, dice Matilde con genuina preocupación en la voz, mirando hacia todos lados. No podemos
37:38hacer esto aquí. No, ahora. ¿Qué pasa? Pregunta Atanasio sinceramente confundido.
37:43¿Qué tiene de malo un simple beso? No, aquí no, insiste Matilde con más firmeza.
37:48¿Por qué va a ser? ¿Por Doña Victoria, por supuesto? ¿Por Doña Victoria? Atanasio suelta una risita
37:54divertida. Matilde, amor mío, ella no está aquí. Doña Victoria no va a vernos ahora mismo. Esa mujer
38:00tiene ojos y oídos absolutamente por todas partes, responde Matilde, con genuina y profunda
38:05preocupación. Es como si tuviera espías escondidos en cada rincón. No podemos ser descuidados,
38:10Atanasio. No podemos bajar la guardia ni un segundo. Si ella se entera de lo nuestro,
38:15si descubre nuestra relación, me hará la vida completamente imposible, más imposible aún,
38:20de lo que ya me la hace cada día. Pero Atanasio no está dispuesto a rendirse tan fácilmente esta
38:26vez. Se acerca aún más a ella, con esa mirada intensamente amorosa, que hace que a Matilde se
38:31le acelere el corazón, violentamente a pesar de todas sus protestas y su miedo. Matilde,
38:37dice con voz suave pero firme, no podemos seguir viviendo eternamente con miedo. No podemos seguir
38:42escondiendo indefinidamente lo que sentimos. Victoria no tiene ningún poder real sobre nosotros. No el
38:48poder que tú voluntariamente le das con tu miedo. Claro que tiene poder, exclama Matilde. Es la
38:53duquesa de Valle Salvaje. Puede hacer que me echen de esta casa sin ninguna explicación. Puede hacer
38:58que te echen a ti también. Puede destruir nuestras vidas con una sola palabra. Que lo intente, responde
39:04Atanasio con una valentía que sorprende incluso a él mismo. Que lo intente si se atreve. Pero no voy a
39:09seguir viviendo en las sombras como un criminal. No voy a seguir ocultando el amor de mi vida como si
39:14fuera algo de lo que avergonzarse. Te amo, Matilde. Te amo con todo mi corazón y mi alma. Y quiero
39:19que absolutamente todo el mundo lo sepa. Matilde siente cómo las lágrimas amenazan peligrosamente
39:25con caer. Atanasio, no sabes lo que dices. Lo que ninguno de los dos sabe, lo que no pueden ni
39:31imaginar, es que alguien los está observando en este preciso momento. Sí, señores. Así es. Bárbara
39:37Salcedo está ahí mismo, medio escondida discretamente detrás de una columna de piedra, observando
39:42absolutamente toda la escena entre Matilde y Atanasio con los ojos bien abiertos. Y no
39:47puede creerlo. Simplemente no puede creer lo que está viendo. ¿Matilde y Atanasio son pareja? ¿Están
39:53enamorados? ¿Desde cuándo diablos está pasando esto? ¿Cómo es posible que nadie se haya dado cuenta?
39:59¿Cómo han logrado mantenerlo en secreto durante tanto tiempo? Bárbara no es una chismosa por
40:03naturaleza. No, señores. No es de esas mujeres que andan contando secretos ajenos por pura malicia.
40:09Pero esto, esto es información importante. Información que podría ser tremendamente útil
40:14o terriblemente peligrosa. Todo depende de en qué manos exactamente caiga esta bomba de
40:19información. Esa misma noche, Bárbara llama a Matilde para una conversación privada y urgente.
40:25Las dos mujeres se encuentran en una habitación apartada de la casa, y el ambiente es absolutamente
40:30tenso. Matilde sabe instintivamente que algo importante está pasando. Puede sentirlo claramente
40:35en el aire denso. Bárbara está visiblemente nerviosa, caminando de un lado a otro, como un
40:41animal enjaulado, claramente debatiendo internamente cómo empezar esta conversación tan delicada.
40:46Sé que usted y Don Atanasio están enamorados. Suelta Bárbara finalmente de golpe, yendo directísimo
40:52al grano sin rodeos. Antes lo sospechaba vagamente, pero ahora lo sé de cierto. Con absoluta certeza.
40:58Los vi esta tarde en el patio. Vi cómo la miraba. Vi cómo usted lo miraba a él. Vi todo.
41:03Matilde se pone inmediatamente pálida como la cal. Todo su rostro pierde el color. ¿Nos
41:09vio? ¿De verdad nos vio? Los vi claramente, confirma Bárbara con un asentimiento. Y quiero
41:14que sepa algo muy importante. Su secreto está completamente a salvo conmigo. No voy a decir
41:19absolutamente nada a nadie. Tiene mi palabra de honor. Pero necesito que usted sea muchísimo
41:24más cuidadosa de ahora en adelante. Necesito que tenga más precaución. Porque si Doña Victoria
41:29se entera algún día, lo sé, interrumpe Matilde. Su voz apenas un susurro aterrorizado. Lo sé
41:35perfectamente bien. Victoria me haría pagar muy, muy caro. Me destruiría completamente.
41:41Bárbara se sienta cuidadosamente junto a Matilde y toma su mano temblorosa con ternura.
41:45Matilde, usted ha sido increíblemente buena conmigo desde que llegué a este valle. Me ha
41:50ayudado cuando más desesperadamente lo necesitaba. Me ha consolado en mis peores momentos. Así
41:55que ahora, yo quiero ayudarla a usted. Quiero estar ahí para usted. Si necesita hablar, si
42:00necesita consejo, si necesita que alguien cubra sus espaldas, puede contar completamente conmigo.
42:05Lo prometo. Matilde siente cómo las lágrimas finalmente caen libremente por sus mejillas.
42:10Gracias, Doña Bárbara. Muchas gracias. No sabe lo que significa para mí escuchar esas
42:15palabras. No sabe cuánto necesitaba oír eso. Lo sé perfectamente, responde Bárbara, con
42:21una sonrisa genuinamente triste. Porque yo también he estado enamorada. Yo también
42:26he tenido que esconder desesperadamente mis sentimientos. Yo también he sufrido terriblemente
42:30por amor. Sé exactamente lo que está viviendo. Mientras la noche avanza y las conspiraciones
42:36se tejen en cada rincón de valle salvaje, en la casa grande se está desarrollando otra
42:41escena crucial. José Luis está solo en su despacho, rodeado de documentos y cartas, cuando
42:46escucha un golpe en la puerta. Es Alejo quien entra. Y la expresión en su rostro hace que
42:51el duque se ponga de pie inmediatamente. Hijo, dice José Luis con preocupación. ¿Qué pasa?
42:57Alejo camina hacia el escritorio con pasos lentos, como si cada movimiento le costara un
43:01esfuerzo sobrehumano. Cuando finalmente habla, su voz es apenas un susurro. Padre, necesito
43:07saber la verdad. ¿Realmente vas a ayudar a Luisa o solo fue otra promesa vacía? José Luis
43:12siente el peso de esa pregunta como una piedra en el pecho. Mira a su hijo, ve el dolor en
43:17sus ojos, la desesperación en cada línea de su rostro, y algo en su interior se quiebra,
43:22porque este es su hijo, su sangre, y lo está viendo sufrir de una manera que ningún padre
43:27debería ver sufrir a su hijo. Alejo, dice finalmente, rodeando el escritorio y poniéndose
43:33frente a su hijo. Te voy a contar algo que muy pocas personas saben, algo que he guardado
43:38en secreto durante años. Alejo lo mira confundido. ¿Qué tiene que ver eso con Luisa? José Luis
43:42toma aire profundamente antes de continuar. Cuando yo era joven, más joven que tú ahora,
43:47me enamoré de una mujer. No era de nuestra clase. Era la hija de uno de los criados de
43:52mi padre, pero la amaba con una pasión que nunca he vuelto a sentir. Alejo escucha atentamente,
43:57sorprendido por esta revelación inesperada. Mi padre se enteró. Continúa José Luis con
44:02voz cargada de emoción, y me obligó a elegir, o la dejaba, y me casaba con Pilara, fortaleciendo
44:08así nuestras alianzas familiares, o perdía mi herencia, mi título, mi nombre, todo.
44:13¿Y qué hiciste? Pregunta Alejo, aunque ya sabe la respuesta.
44:17Elegí mi título, responde José Luis con amargura. Elegí el poder, la riqueza, el estatus,
44:23y dejé ir al único amor verdadero que he conocido en mi vida. Pilara fue una buena esposa,
44:27una gran madre, pero nunca la amé. No como amé a aquella mujer. Se queda en silencio por un momento,
44:33perdido en recuerdos de hace décadas. Ella se casó con otro hombre, tuvo hijo, vivió su vida,
44:38y yo viví la mía. Pero siempre me pregunté qué hubiera pasado si hubiera elegido diferente,
44:43si hubiera tenido el coraje de luchar por ella, de renunciar a todo por amor. Alejo siente cómo
44:49las lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas. ¿Por qué me cuentas esto ahora? José Luis pone una
44:54mano en el hombro de su hijo, porque no quiero que tú cometas el mismo error que yo cometí.
44:59No quiero que dentro de 30 años estés sentado en este mismo despacho, preguntándote qué hubiera
45:04pasado si hubieras luchado por Luisa, si hubiera sido lo suficientemente valiente como para elegir
45:10el amor sobre la conveniencia. Pero tú me dijiste que ella era una ladrona, dice Alejo confundido,
45:16que merecía estar en prisión. Lo sé, admite José Luis, y lo pensaba, o pensaba que lo pensaba. Pero la
45:23verdad es que tenía miedo. Miedo de que si ayudaba a Luisa, si doblaba las reglas por ella, estaría
45:29admitiendo que el amor es más importante que la ley. Y eso, hijo mío, eso lo cambia todo. Alejo
45:34mira a su padre con una mezcla de sorpresa, gratitud y comprensión. ¿Entonces vas a ayudarla? ¿De
45:40verdad? José Luis asiente con firmeza. Voy a hacer más que ayudarla. Voy a mover cielo y tierra para
45:46sacarla de esa prisión. Porque tu felicidad es más importante para mí que cualquier ley, cualquier regla,
45:52cualquier principio. Tú eres mi hijo, y voy a luchar por ti de la manera que mi padre nunca
45:57luchó por mí. Alejo no puede contenerse más. Se lanza a los brazos de su padre y llora como no ha
46:02llorado desde que era niño. José Luis lo abraza con fuerza. Y en ese momento, padre e hijo se encuentran
46:08de una manera que nunca antes habían logrado. Mientras este momento emotivo ocurre en el despacho
46:13del duque, en la cocina de la casa pequeña, Pepa y Matilde están teniendo su propia conversación
46:19importante. Matilde está preparando la cena cuando Pepa entra con los ojos rojos de tanto llorar. La
46:24mujer mayor inmediatamente deja lo que está haciendo y se acerca a la joven. Pepa, cariño,
46:30¿qué pasó? Pregunta Matilde con preocupación materna. Adriana me contó la verdad sobre Luisa.
46:35Solloza Pepa. Sobre su pasado. Sobre lo que hizo antes de venir aquí. Matilde se tensa. ¿Y cómo te
46:41sientes al respecto? Pepa se limpia las lágrimas con el dorso de la mano. No sé cómo sentirme. Por un lado,
46:47estoy choqueada. Nunca hubiera imaginado que mi hermana pudiera hacer algo así. Pero por otro
46:52lado, se detiene, buscando las palabras correctas. Por otro lado, la amas, termina Matilde la frase.
46:58Y el amor verdadero no juzga. No condena. Solo acepta y perdona. Pepa asiente. ¿Eso es malo? ¿Es
47:04malo que no esté enojada con ella? Matilde toma las manos de Pepa entre las suyas. Para nada,
47:09cariño. Al contrario, eso te hace una hermana extraordinaria. Porque el verdadero amor no es
47:15amar a alguien cuando es fácil. Es amarlos cuando es difícil. Cuando te decepcionan. Cuando cometen
47:20errores. Ese es el amor que vale la pena. Pepa siente cómo nuevas lágrimas comienzan a caer.
47:26Pero esta vez, son lágrimas de alivio. Gracias, doña Matilde. Gracias por entenderme. Matilde
47:32sonríe con ternura. Yo también he cometido errores, Pepa. Todos los hemos cometido. Y todos merecemos que
47:38alguien nos ame a pesar de esos errores. En ese momento, Atanasio entra en la cocina. Y la tensión
47:44inmediata entre él y Matilde no pasa desapercibida para Pepa. La joven los mira alternadamente,
47:49notando las miradas que intercambian. La forma en que Matilde se sonroja ligeramente. ¿Cómo
47:53Atanasio sonríe solo para ella? ¿Ustedes dos? Comienza Pepa con curiosidad. Matilde se pone roja
47:59como un tomate. Pepa, ¿no es lo que...? ¿Está bien? Interrumpe Pepa con una sonrisa genuina.
48:05Su secreto está a salvo conmigo. Todos merecemos ser felices, ¿verdad? Incluyendo ustedes dos.
48:11Atanasio y Matilde intercambian una mirada de alivio. Es reconfortante saber que tienen aliados,
48:16especialmente en un valle donde los secretos pueden ser armas mortales. Mientras tanto,
48:21en otra parte de la casa grande, Francisco finalmente está encontrando su voz de mando.
48:25Después del consejo de Eva, ha reunido a todos los criados en la cocina y está dando instrucciones
48:30con una firmeza que sorprende incluso a él mismo. Amadeo, quiero que revises todas las chimeneas
48:36antes del anochecer, dice Francisco con autoridad. Eva, necesito que supervises la preparación de la
48:42cena. Y tú, Carlota, asegúrate de que todas las habitaciones de huéspedes estén impecables.
48:48Idil, los criados asienten y se dispersan para cumplir sus tareas. Eva se acerca a Francisco con
48:52una sonrisa de orgullo. ¿Ves? Te dije que podías hacerlo. Francisco sonríe con timidez. Gracias,
48:58Eva. Tu consejo fue... Bueno, fue justo lo que necesitaba escuchar.
49:02Lo que necesitabas, corrige Eva, era creer en ti mismo. El resto vino solo. Pero mientras Francisco
49:08celebra su pequeña Victoria, Victoria está en su habitación, tramando. Ha estado pensando toda la
49:14tarde, procesando su confrontación con Mercedes, su conversación con Damaso y todas las piezas de
49:20su vida que están cayéndose a pedazo. Se mira en el espejo y ve a una mujer que ya no reconoce.
49:26¿Cuándo se convirtió en esto? ¿Cuándo pasó de ser una mujer ambiciosa a una villana despiadada?
49:30¿En qué momento cruzó la línea entre la estrategia y la maldad pura? Escucha voces en
49:36el pasillo. Es Rafael y Adriana conversando. No puede escuchar las palabras exactas, pero el tono
49:41es de intimidad, de amor genuino. Y Victoria siente una punzada de algo que no ha sentido en
49:47mucho tiempo. Envidia. Porque ellos tienen lo que ella nunca tuvo. Amor verdadero. Amor incondicional.
49:53Amor que no depende del poder, del estatus, de las manipulaciones. Amor puro y simple.
49:58Y por primera vez en años, Victoria Salcedo se pregunta si vale la pena. Si todo lo que ha hecho,
50:04todas las mentiras que ha contado, todas las personas que ha lastimado, realmente valió la
50:09pena, al final. Pero antes de que pueda profundizar en estos pensamientos inquietantes, escucha un golpe
50:15en la puerta. Es una de las criadas con un mensaje urgente. Doña Victoria, dice la criada con
50:20nerviosismo. Hay un hombre en la puerta. Dice que necesita hablar con usted urgentemente. Dice que tiene
50:26información sobre... sobre Tomás. Victoria se pone de pie de un salto. ¿Tomás? ¿Qué tipo de
50:32información? La criada se encoge de hombro. No lo dijo, señora. Solo dijo que era urgente y que
50:37usted querría escucharlo. Victoria baja las escaleras rápidamente y encuentra a un hombre
50:41desconocido esperando en el vestíbulo. Es alguien de aspecto rudo. Claramente no pertenece a la clase
50:46alta. Cuando la ve acercarse, hace una reverencia torpe. Doña Victoria, dice el hombre con voz
50:52rasposa. Disculpe la intrusión, pero tengo información que creo que querrá escuchar.
50:57Es sobre el ladrón, Tomás. Victoria lo lleva a un cuarto privado lejos de oídos indiscretos.
51:02Habla. Ordena. ¿Qué sabes de Tomás? El hombre sonríe mostrando dientes podridos. Sé dónde está. Y
51:08sé que está dispuesto a testificar. ¿Por el precio correcto? Claro. Victoria siente cómo su corazón se
51:13acelera. Si Tomás testifica, si cuenta la verdad sobre quién realmente lo contrató para robar esa talla y
51:19culpar a Luisa, todo se vendrá abajo. José Luis quedaría expuesto. Y ella, por asociación, también.
51:26¿Cuánto quiere? Pregunta Victoria directamente. El hombre nombra una suma exorbitante. Victoria no
51:32pestañea. Tendrás tu dinero. Pero necesito garantías de que Tomás no hablará, de que se irá del valle
51:37y nunca volverá. Eso se puede arreglar. Responde el hombre con esa sonrisa desagradable. Por el precio
51:43correcto, todo se puede arreglar. Victoria asiente. Vuelve mañana. Tendré el dinero. El hombre se va y
51:49Victoria se queda sola procesando esta nueva información. Esto podría ser su salvación.
51:54O podría ser su condena. Depende de cómo juegue sus cartas. En ese momento, Damaso aparece en la
51:59puerta. ¿Quién era ese hombre? Victoria se gira sorprendida. ¿Estabas escuchando? No intencionalmente,
52:05responde Damaso. Pero sí, escuché suficiente. Victoria, ¿qué estás tramando? Victoria lo mira
52:10por un largo momento antes de responder. Y luego, para sorpresa de ambos, decide ser honesta.
52:15Completamente honesta. Estoy tratando de salvar lo que queda de mi vida. Dice simplemente. Estoy
52:22tratando de proteger a José Luis. Y sí, estoy tratando de protegerme a mí misma también. Mientras
52:27tanto, en la casa grande, Victoria y Damaso tienen la conversación que lo cambia absolutamente todo.
52:35Es ya muy tarde en la noche y Victoria está sola en su habitación cuando Damaso entra abruptamente sin
52:41siquiera tocar la puerta. Victoria se gira sorprendida y asustada. Y cuando ve la expresión
52:45intensa, casi peligrosa en el rostro de Damaso, siente instantáneamente cómo se le hiela la sangre
52:52en las venas. Damaso, dice con voz visiblemente temblorosa. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Qué quieres?
52:58Teranan, Damaso cierra deliberadamente la puerta pesada detrás de él con un sonido ominoso y se acerca
53:04a Victoria con pasos lentos, medidos, deliberados, como un depredador experimentado acercándose
53:09calculadamente a su presa indefensa. Victoria instintivamente intenta retroceder, pero Damaso
53:15es definitivamente más rápido. La acorrala firmemente contra la pared fría, poniendo ambas manos a los
53:21lados de su cabeza, atrapándola completamente, dejándola sin ninguna vía de escape. Te mentí
53:26descaradamente, dice Damaso, con voz baja, pero absolutamente cargada de emoción intensa.
53:32Lo supe desde el principio, desde el mismísimo principio. Sabía perfectamente de tus encuentros
53:38secretos con el duque. Sabía de las miradas, sabía de las cartas, sabía de todo. Y por eso,
53:44precisamente por eso, me marché del valle. No pude soportar quedarme y ver cómo me traicionabas
53:49cada día. ¡No puede ser! ¡Por Dios! Damaso siempre supo de la traición de Victoria, desde el mismísimo
53:55principio. Victoria siente cómo literalmente se le va todo el color del rostro. Todo este tiempo,
54:01todas estas largas semanas de negaciones desesperadas, de mentiras elaboradas, de manipulaciones
54:06cuidadosas. Y él siempre, siempre, lo supo todo. Yo, yo no, intenta balbucear Victoria torpemente,
54:13pero las palabras simplemente no salen. Su mente está completamente en blanco.
54:17No me insultes intentando negarlo ahora, dice Damaso, con una mezcla explosiva de dolor profundo y
54:24rabia contenida. Vi cómo lo mirabas con esos ojos llenos de deseo. Vi cómo ustedes se miraban el uno al
54:30otro. Vi los encuentros supuestamente secretos, las miradas robadas, las sonrisas cómplices. No soy
54:36estúpido, Victoria. Nunca lo fui. Simplemente elegí ignorarlo. Elegí creer que cambiarías. Elegí ser
54:43un maldito idiota. Entonces, ¿por qué diablos te casaste conmigo? Pregunta Victoria, encontrando
54:48finalmente su voz otra vez. ¿Por qué no me confrontaste directamente? ¿Por qué simplemente te fuiste sin decir
54:54nada? ¿Por qué me dejaste aquí? Porque te amaba como un completo imbécil, responde Damaso. Y por
55:00primera vez, hay verdadera emoción cruda en su voz. Porque creía estúpidamente que si me iba, si te daba
55:07espacio y tiempo, tal vez con los años olvidarías gradualmente a José Luis. Y finalmente, me verías a
55:13mí. Me verías realmente. Pero fui un idiota. Un completo y absoluto idiota. El mayor idiota que jamás ha
55:20caminado sobre esta tierra. Victoria no sabe qué decir. Por primera vez en toda su vida manipuladora,
55:26Victoria Salcedo está completamente sin palabras. Completamente paralizada. ¿Lo amabas de verdad?
55:32Pregunta Damaso de repente, con urgencia. A José Luis, ¿realmente lo amabas con el corazón? ¿O solo
55:38era por el maldito poder? Por el estatus. Por el título de duquesa. Victoria lo mira directamente a los
55:44ojos sin pestañear. Lo amaba. Admite finalmente con brutal honestidad. Lo amaba con una pasión que
55:50literalmente me consumía día y noche. Lo amaba tanto que hubiera hecho absolutamente cualquier
55:55cosa por él. Cualquier cosa en este mundo. Incluyendo traicionarme brutalmente a mí,
56:00dice Damaso con profunda amargura. Incluyendo traicionarte, confirma Victoria sin vacilar.
56:06Y lo siento profundamente, Damaso. De verdad lo siento. Tú no merecías eso. Nadie en este mundo
56:11merece eso. Fuiste un buen hombre y yo te destruí. Y ahí, en esa habitación oscura, con esa confesión
56:18brutal colgando en el aire entre ellos, algo definitivamente se rompe para siempre. Y ahí
56:23lo tienen. Queridos espectadores, ¿qué capítulo tan absolutamente intenso, tan emocionante,
56:28tan cargado de drama y revelaciones devastadoras? ¿Pueden creer todo lo que ha pasado en tan solo
56:33un episodio? Es increíble. ¿Del 0 al 10? ¿Qué calificación le dan a Victoria después de todo
56:39lo que hemos descubierto? ¿Creen que todavía tiene alguna salvación? ¿O ya está completamente
56:43perdida? Déjenlo en los comentarios. Nos vemos en el próximo capítulo de Valle Salvaje,
56:48donde las consecuencias de todas estas revelaciones comenzarán a explotar.
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