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#ValleSalvajeAlejoLuisa #fiesta #volvió
Alejo, Luisa y la fiesta que se volvió juicio en el Valle:
La noche que don Hernando quiso deslumbrar al Valle con su gran fiesta, nadie imaginó que los candelabros iban a iluminar algo más que sedas y sonrisas fingidas. José Luis, convencido de que podía borrar a Luisa del mapa para recuperar el control sobre su hijo, movió los hilos de la Santa Hermandad… pero no contó con Adriana, que llegó con pruebas bajo el brazo, ni con Irene, que decidió romper el silencio de años y desenmascarar las don ...
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#ValleSalvajeAlejoLuisa, #fiesta, #volvió, #juicio, #Valle
Transcripción
00:00Alejo, Luisa y la fiesta que se volvió juicio en el valle. La noche que don Hernando quiso
00:15deslumbrar al valle con su gran fiesta, nadie imaginó que los candelabros iban a iluminar
00:20algo más que sedas y sonrisas fingidas.
00:22José Luis, convencido de que podía borrar a Luisa del mapa para recuperar el control
00:30sobre su hijo, movió los hilos de la Santa Hermandad, pero no contó con Adriana, que
00:36llegó con pruebas bajo el brazo, ni con Irene, que decidió romper el silencio de años y
00:41desenmascarar las donaciones anónimas que fabricaban culpables.
00:45En un solo salón se cruzaron las venganzas de Victoria, el orgullo de Matilde, la lealtad
00:53de Alejo y la dignidad cansada de Luisa. La acusada se volvió inocente, el poderoso quedó
01:00expuesto y el valle entero tuvo que mirarse al espejo.
01:06Fue la noche en la que un plan para destruir a una mujer terminó revelando quién estaba
01:10dispuesto a vivir sin miedo.
01:11Una historia de familias elegidas, amores que no se negocian y verdades que, cuando
01:20por fin salen, cambian el ritmo de todo el valle.
01:25La noche en el valle no se parecía a ninguna otra. Un viento seco golpeaba las veletas
01:31de la casa grande y hacía vibrar los ventanales como si una mano antigua quisiera entrar a
01:36cobrar una deuda.
01:36José Luis caminaba despacio por la galería, apoyando dos dedos en el borde de la barandilla,
01:46midiendo cada respiración como se mide la pólvora antes de encenderla.
01:52Tenía un plan para deshacerse de Luisa, no porque la odiara. Eso sería demasiado sencillo,
01:58sino porque representaba la grieta exacta por donde podía desmoronarse el dominio que llevaba
02:02años construyendo. El duque había dedicado meses a excavar bajo los cimientos del corazón
02:10ajeno, y sabía que bastaba un golpe preciso para que todo cayera. Un documento manipulado
02:16en la Santa Hermandad, una coartada perfecta en la fiesta de Don Hernando, y la sensación,
02:22tan útil, de que la desgracia es inevitable.
02:24En la casa pequeña, el reloj marcaba el mismo tiempo pero con otra música. La respiración
02:33entrecortada de Alejo, los pasos tensos de Rafael, los susurros que no querían despertar
02:39a Luisa.
02:43Ella dormía mal, con ese sueño de jaula que tienen los inocentes cuando la ley les pisa
02:48los talones.
02:52Resiste, le había dicho Adriana por la tarde, tomándole las manos. Vamos a sacarte de esta,
02:59aunque sea a mordiscos.
03:03Luisa había sonreído apenas, más por no contagiar el miedo que por creer en la promesa.
03:08Lo que no sabía era que, en ese mismo instante, Adriana ascendía a los peldaños de mármol de
03:16la casa grande para implorar ayuda al único hombre capaz de mover los engranajes del poder,
03:21y al único dispuesto a traicionarla sin pestañear.
03:27Necesito que intervengas, dijo Adriana, sin saludar. La Santa Hermandad se ha cebado.
03:33Victoria la quiere culpable, aunque aún no haya cuerpo de delito. Y tú, tú puedes parar esto.
03:44José Luis no alzó la voz, no lo necesitaba. Siempre puedo parar cosas, respondió.
03:53La pregunta es por qué debería hacerlo. Porque te lo pido yo, dijo Adriana. Y porque si no lo haces,
03:59el valle terminará por arder, y cuando el fuego llega a los archivos, los nombres en los sellos se
04:05vuelven humo. Fue un golpe de verdad. El duque, que conservaba un instinto fino para oler el peligro,
04:14dejó que la frase se instalara. Luego caminó hasta la ventana. Intervendré. Aceptó,
04:23y su sombra pareció sonreír. Pero has de entender que mi mano no es una cuerda, sino una balanza. Para
04:32que suba un lado, debe pesar más el otro. Adriana escuchó el precio sin que él lo dijera. Se marchó
04:41con el orgullo entero. Lo único que nadie había logrado robarle. Y con la sospecha, viva como una
04:47espina, de que acababa de comprar una libertad que costaría muy cara. Mientras tanto, en el ala
04:55norte, Bárbara miraba por la ventana con la piel cubierta por la luz pálida de la luna.
05:02El intento de matarse había sido un gesto rabioso dirigido contra sí misma, sí, pero también contra un
05:09mundo en el que Leonardo, aún rompiéndose por dentro, había dicho que no.
05:13No voy a la fiesta, repetía él, obstinado, no voy a prestarme al circo de Hernando.
05:26Irene le escuchaba con la calma de quien ha aprendido a sostener una tormenta con las manos.
05:33A veces, para vivir. Le dijo. Hay que asistir al espectáculo y mostrar el rostro sin maquillaje.
05:40Esa es la valentía de los cobardes y el único coraje que nos dejan. Leonardo no contestó.
05:51Lo que él no sabía era que en el corazón de Irene acababa de encenderse un fósforo. El comentario
05:56que Hernando le había deslizado esa tarde, me dio como confidencia, me dio como chantaje moral.
06:02A Amanda la elegí por ti, Irene, había dicho. No por amor a ella ni por devoción al linaje. Porque me convenía atar tu destino al de mi hijo.
06:17El azar trae sangre, pero la voluntad decide la herencia. Palabras como piedras.
06:22En el salón de la chimenea, Damaso y Victoria se enfrentaban como si la memoria fuese un espejo roto.
06:34Él había regresado para recuperarla, ese verbo que convierte a las personas en objetos.
06:39Ella había preparado la sonrisa infalible de quien aprendió a sobrevivir manipulando la versión de los hechos.
06:51Pero el regreso de Matilde lo torció todo. Matilde llevaba días tejiendo un valor que le quemaba la boca.
06:59Había decidido contar la verdad sobre Gaspar, romper el altar en que Victoria lo había colocado, sanar el pasado sin él.
07:09Cuando entró, nadie aplaudió. El silencio fue más elocuente. No voy a fingir más. Dijo, mirando a los tres.
07:21Gaspar no fue el héroe que inventamos para dormir tranquilos. Fue un hombre débil al que la belleza de sus propias mentiras le pareció suficiente para vivir.
07:31Y si sigo escondiéndolo, me convierto en su cómplice. Victoria sonrió con los ojos estrechos.
07:39Hablas de debilidad con la seguridad de quien nunca estuvo sola. Y tú hablas de amor con la técnica de quien vende perfumes falsos, respondió Matilde.
07:53Damaso, que había venido a imponer, empezó a escuchar. No estaba acostumbrado. En esa grieta se coló otra verdad más. La de su propio miedo.
08:01Amadeo y Eva, por su parte, caminaban como dos culpables recién confesados. Ahora que Isabel sabía el parentesco, el suelo parecía inclinarse hacia una puerta cerrada.
08:15Nos echarán, decía Amadeo. Quizá merezcamos otra casa, contestaba Eva, con una dignidad nueva.
08:29Isabel, afuera, jugaba con la pulsera que había heredado sin contrato. A veces la familia no es el apellido sino la insistencia de estar.
08:37La santa hermandad apilaba pruebas contra Luisa como quien apila leña húmeda. Ardía mal, soltaba humo pero no fuego.
08:52Victoria, impaciente, empujaba desde la sombra, urgiendo a un escribano a escribir más rápido, a un testigo a recordar más fuerte.
09:01Rafael observaba y, por primera vez, dudó de lo que creía entender. Fue a ver a Alejo.
09:13Tu padre dice que está moviendo cielo y tierra. Explicó, sin malicia. Juro que lo vi hablar con el alcaide, juraría que.
09:21Que lo viste sonreír, lo interrumpió Alejo, y una línea de hierro cruzó su voz. Y esa es la prueba más peligrosa de todas.
09:35Los días en el valle eran una coreografía de máscaras. La fiesta de Hernando llegó como llegan las tormentas.
09:41Anunciada durante semanas, recibida con resignación, recordada durante años.
09:46La orquesta afinó, los candelabros se encendieron, los trajes cosieron una ilusión de normalidad.
09:59José Luis bajó por la escalera principal con la seguridad de un rey sin corona. Irene lo miró como se mira un acertijo.
10:09Leonardo, a regañadientes, cedió al disfraz de la cortesía y se dejó arrastrar por el salón.
10:16Bárbara, frágil, se sentó lejos de la música, con un vaso de agua y una voluntad que se negaba a quebrarse.
10:28Fue Matilde quien abrió la noche con un gesto que nadie esperaba. Tomó del brazo a Damaso y lo llevó frente a Victoria.
10:34No había música entonces, solo la respiración del valle. No quiero que el pasado me utilice para destruir el presente. Dijo.
10:45Y tampoco quiero que tú. Miró a Victoria. Sigas usándome para blanquear tus verdades.
10:54Gaspar me engañó. Sí, pero tú me enseñaste a mentir con elegancia. Se acabó. Victoria respiró hondo.
11:06Tensó el cuello. Evaluó la sala. Las damas propias observando. Las ajenas opinando.
11:12La santa hermandad asomando por la puerta principal como un mal presagio.
11:16Sonrió. Tenía otra carta. Siempre la tenía. La carta era, literalmente, una carta. Un papel con el sello en relieve de la hermandad.
11:29Una orden de detención contra Luisa ampliada con una acusación nueva, incomprensible para cualquiera que no conociera el tipo de veneno que sabe inocular una mujer asustada.
11:38Conspiración para subvertir el orden establecido del valle. El delito perfecto. Difuso, elástico, adaptable a cualquier enemigo.
11:53Victoria la alzó como un estandarte. La justicia, dijo. Ha hablado. Entonces ocurrió el primer golpe de teatro.
12:01La justicia no habla cuando la mueven los hilos. Se oyó desde el fondo. La justicia tiembla cuando alguien la susurra demasiado cerca.
12:15Quien hablaba era Adriana. Traía en la mano un cuaderno de tapas negras, ajadas por la vida.
12:23Caminó sin prisa. Nadie respiró. Se detuvo frente a la mesa central. Lo abrió y mostró una página marcada.
12:31No tuve que buscar muy lejos. Una copia exacta de los recibos con los que se compró el testimonio contra Luisa. Anunció.
12:43Firmados por el mismo escribano que ayer recibió una bolsa en la capilla de San Roque.
12:51¿Y quién transitó con esa bolsa? Alzó la vista, y la bala dijo el nombre, José Luis.
12:56Una ola de voces. El duque no se movió, como si la acusación pasara por su cuerpo sin tocarlo.
13:09No mires lo que quieren que veas. Dijo, suave, al público no declarado. Mira lo que necesitan ocultar.
13:16Adriana no tembló. Ocultan que Alejo y Luisa son peligrosos no porque rompan la ley, sino porque la cumplen solo cuando es justa.
13:27Ocultan que Victoria necesita una culpable y que tú, José Luis, necesitas una ausencia.
13:39¿Una ausencia? La de Luisa. Dijo, para que Alejo te mire a ti como a su única familia posible.
13:45El silencio adquirió huesos. Rafael apretó la mandíbula. Amadeo y Eva se miraron como quien se encuentra sin querer en un espejo.
13:59Irene, que entendía mejor que nadie el costo de las verdades, dio un paso hacia la luz.
14:04Yo también tengo algo. Anunció, mirando a Hernando. Dijiste que elegiste a Amanda para atarme a Leonardo.
14:17Lo dijiste como si el destino se pudiera amarrar con una cuerda. Pues bien, deshago el nudo.
14:26No voy a ser moneda de cambio entre tus fiestas y sus renuncias.
14:29Y si para rescatar a Luisa de la boca de la hermandad tengo que escupir lo que sé, lo haré.
14:35Los libros de la capellanía llevan meses registrando donativos, anónimos, cada vez que aparece un culpable conveniente.
14:45Y no hay anonimato cuando el sello del benefactor brilla en el lacre.
14:49La santa hermandad, acorralada por primera vez, reculó un dedo.
14:53José Luis midió los rostros igual que un jugador mide la mesa. Había perdido iniciativa, no la partida.
15:06Sonrió, íncimo. La multitud ama el teatro. Murmuró, démosle el acto final.
15:13Levantó la mano y, como si hubiera ensayado con los músicos, la puerta del salón se abrió.
15:18Dos hombres de negro trajeron a un tercero, atado, con el rostro golpeado.
15:26El escribano.
15:30Lo colocaron de rodillas.
15:32José Luis no lo miró.
15:33Se dirigió al público.
15:35Este hombre.
15:36Dijo.
15:37Falsificó mi firma.
15:38Usó mi nombre para negocios indecentes. No sé cuánto le pagaron. Sé quién gana con la farsa. Quienes me necesitan fuera de juego para imponer su moral de aldea.
15:50Yo no. El escribano gimió, levantó el rostro. Sus ojos buscaban algo que no encontró.
16:03No fue así. Balbuceó. Yo. Yo recibí. De la señora. Su voz se rompió en el punto exacto en que la tensión necesitaba un cuchillo.
16:13Todos miraron a Victoria. Tres latidos de reloj. Un susurro en la galería. Un parpadeo.
16:24Y entonces se oyó una risa, seca y valiente. La de Matilde.
16:30Claro. Dijo. Cuando la noche se apaga, los fantasmas se parecen a los vivos.
16:35Se adelantó. Se inclinó sobre el escribano. Le habló como se le habla a un niño al que han enseñado a temer.
16:48No te van a matar por decir la verdad. Te van a matar por callarla. El hombre lloró.
16:56No lágrimas bonitas, sino esas que avergüenzan.
16:59Y habló. De la bolsa en la capilla. Del sello. Del recado de una criada que nunca vio.
17:06De una mujer con guantes que olía a gardenias y dejaba sombras de maquillaje en los papeles.
17:14Habló de órdenes. De amenazas. De una frase. La justicia se viste como le conviene a la casa.
17:20Cuando dijo, la casa, todos se giraron hacia Victoria. Ella se sostuvo un segundo entero, como solo se sostienen los tronos.
17:34Luego inclinó la cabeza. Y si así fuera, alzó la voz.
17:38¿Quién de ustedes no ha arreglado alguna vez las costuras de la realidad para no quedarse desnudo en público?
17:43Era una defensa brillante. Por eso fracasó. Porque era inteligente pero no justa.
17:51Damaso, que había venido a reclamar lo suyo, encontró en ese segundo el hilo de humanidad que lo apartaba de ella.
18:01Yo, dijo, echando hacia atrás los hombros. Yo he sido cobarde y mezquino, pero no he inventado culpables.
18:08Devuélveme a mi hermano en paz. Miró a Matilde. Y tú, Victoria, devuélvete un espejo donde verte sin pintura.
18:22El salón, que hasta entonces había sido un coliseo, se volvió iglesia. Se podía oír cómo se partía un secreto.
18:29En la confusión, José Luis intentó recuperarse. Dio un paso, otro, buscó con la mirada la salida posible.
18:42La encontró en Alejo. Una mano en el hombro. Un gesto que decía, soy tu padre, todo lo hice por ti. Dijo. Y la sala se quedó pequeña.
18:52Luisa iba a convertirte en enemigo de tu propia sangre. Yo no podía permitirlo. Un día me lo agradecerás.
19:04Alejo no le retiró la mano. Se la sujetó con firmeza, como se sujeta un hierro al rojo para no dejarlo caer.
19:11Te agradezco lo que hiciste por mí cuando era niño. Dijo. Por sacarme del lodo, por enseñarme a no rogar.
19:24Pero no te perdono lo que intentaste hacer de mí ahora. Un hombre sin amor para que te sobrara menos el mundo.
19:30No voy a ser tu espejo, padre. Voy a ser mi vida. Fue el fin del plan. La Santa Hermandad, que no ama a nadie que ya no pueda usar, se retiró con un murmullo de excusas.
19:47Hernando, que había organizado la fiesta como una ceremonia de poder, entendió que ese salón había sido la catedral de su derrota.
19:54Y sin embargo, el valle, caprichoso, no pidió sangre. Pidió verdad. La verdad, a veces, llega de rodillas.
20:08El escribano, tiritando, entregó un paquete plano, envuelto en tela. Lo guardé por miedo, dijo.
20:16Dentro, cartas. Pruebas de la manipulación de testigos, anotaciones de donativos, instrucciones con caligrafía idéntica a la de Victoria.
20:30Y otra cosa, un retrato pequeño, antiguo, de una mujer con ojos tristes y boca inteligente.
20:38En el reverso, Amanda, Irene lo tomó con manos de pájaro. No hay herencia que valga más que esto. Susurró. Saber de dónde nos equivocamos para no repetir la coreografía.
20:55Victoria, despojada del teatro, se sentó. De su boca salieron dos palabras que nadie le había escuchado.
21:01Estoy cansada. Tal vez fue el principio de su redención o el último truco de su repertorio. A veces las dos cosas se parecen.
21:15Para Luisa, sin embargo, la historia se enderezó con más claridad. La hermandad, presionada por los nuevos documentos y por la vergüenza de haber sido instrumento, retiró los cargos.
21:26La puerta de la casa pequeña, esa noche, se abrió como se abren las cajas fuertes en las películas. Con un sonido de metal que deja entrar el aire.
21:42Luisa, que había esperado demasiado, no corrió. Caminó. Alejo la esperó en el umbral y no dijo nada al abrazarla. A veces la felicidad solo sabe pronunciar nombres propios.
21:53Bárbara, en un rincón, miró a Leonardo. No había salvación fácil, pero por primera vez él se acercó sin soberbia.
22:06No sé cómo reparar lo que rompí. Confesó. Pero puedo empezar por no negarte en público.
22:11No necesito que me sostengas delante de los demás. Respondió. Necesito que dejes de ocultarte de ti mismo.
22:23Él la sintió, como si por fin le hubieran traducido una lengua.
22:27Amadeo y Eva se presentaron ante Isabel para decirle que, si tenía que irse, se irían con la frente alta.
22:33Isabel los cayó con un gesto suave. No se va nadie. Dijo. Yo decido quién es mi familia.
22:46Y si la casa grande no lo entiende, me construyo una casa mediana con paredes de terquedad.
22:54Rafael río. Hernando, contra todo pronóstico, también. A veces el poder se rinde ante el humor para no tener que rendirse del todo ante la justicia.
23:03Damaso se acercó a Matilde. No hubo promesas, solo una pregunta honesta. ¿Y ahora?
23:14Ahora seguimos. Dijo ella. Sin Gaspar, sin leyendas ajenas. Si quieres quedarte, será con la verdad en el centro.
23:24Si no, será sin rencor. Él se pasó la mano por el cabello como quien se quita un yelmo que apretó demasiados años.
23:33Me quedo. Respondió. José Luis abandonó la fiesta antes de la medianoche. No era una huida, o no del todo.
23:42Era el repliegue de un general que descubre que la guerra que supo librar ya no existe.
23:47Adriana le interceptó en la galería. ¿Cumpliste? Dijo. A tu modo, pero cumpliste.
23:59No te confundas. Contestó él. El valle me debe más de lo que me está dispuesto a conceder.
24:04Quizá es la primera vez que el valle no te debe nada. Respondió. Y por eso estás vivo.
24:15La miró con una ironía débil. Se marchó sin decir adiós. El viento apagó una lámpara, encendió otra, movió un encaje.
24:23Cosas del valle. La mañana siguiente olía a pan y a lluvia prometida.
24:31La Santa Hermandad envió mensajeros con cartas de, rectificación, el escribano, con escolta, firmó una declaración completa.
24:42Irene, de la mano de Leonardo, dio instrucciones para revisar los libros de la capellanía.
24:47Hernando, quizá por primera vez, dejó que la casa respirara sin su compás.
24:55Isabel organizó una comida en el patio para celebrar una cosa demasiado rara.
25:00Que la verdad coincidiera con la alegría.
25:05Luisa se sentó a la mesa entre Alejo y Rafael.
25:08Habían dormido poco, pero el cansancio tenía esa luz benigna de las batallas ganadas sin cadáveres.
25:13Matilde llegó del brazo de Damaso, y aunque algunos cuchichearon, la mayoría sonrió.
25:25Amadeo y Eva se atrevieron a brindar, tímidos.
25:28Bárbara, discreta, pidió agua.
25:31Irene levantó su copa como una sacerdotisa recién ordenada.
25:35Por nosotras, dijo, y por el valle cuando decide que la memoria no sea un látigo sino una escuela.
25:47Nadie aplaudió.
25:49Se rieron, que es más verdadero.
25:51En mitad de la comida, un mensajero sudoroso cruzó el portón.
25:55Traía un sobre para Alejo, con sello de la hermandad.
26:01Él lo abrió con el corazón en alerta.
26:04Leyó en voz baja.
26:05Luego alzó la vista.
26:09Quieren que Luisa declare una última vez.
26:11Anunció.
26:12Dicen que es un trámite.
26:14La mesa se tensó.
26:15José Luis, ausente, seguía moviendo sombras sin estar.
26:22Adriana, desde el otro extremo, inclinó la cabeza.
26:28Vamos todos.
26:29Propuso, que el trámite sea una procesión de testigos.
26:33Fueron, el edificio de la hermandad, que tantas veces había parecido una fortaleza.
26:38Esa mañana se pareció a una oficina cansada.
26:40Un escribiente de dedos manchados los recibió con burocracia en la mirada.
26:49Les hizo pasar a una sala amplia, de paredes encaladas.
26:55Luisa tomó asiento con la espalda recta.
26:58Alejo se colocó a su lado sin invadir su espacio.
27:04El oficial abrió un libro grande y, tras una tos excesiva, habló.
27:08Se procede a dejar constancia pública de que la señorita Luisa queda libre de toda sospecha.
27:14Dijo.
27:16Y que, en lo sucesivo, la hermandad adoptará un protocolo adicional para impedir que donativos particulares condicionen las investigaciones.
27:28Hubo un murmullo de alivio.
27:30Y un gesto pequeño, que fue el más importante.
27:32Victoria, que no había querido asistir pero al final se presentó, cruzó la sala con pasos sin música y se plantó frente a Luisa.
27:43Nadie respiró.
27:45No te pido perdón.
27:46Dijo.
27:47Aún no sé cómo se hace sin convertirme en piedra.
27:52Te pido, que no me devuelvas el odio que te di.
27:55Luisa la miró con una serenidad recién nacida.
27:57No sé si puedo no odiarte, respondió.
28:04Pero quiero no necesitar odiarte para recordar quién soy.
28:09Fue suficiente.
28:10El valle, esa misma tarde, olió a hierba cortada, a horno, a ropa tendida.
28:16Los niños corrieron, los viejos contaron la historia de cómo una fiesta se convirtió en juicio y un juicio en aprendizaje.
28:29Al caer el sol, una brisa nueva acarició la colina y movió las campanas como si un santo laico hubiese decidido bendecir la comarca.
28:37En la casa pequeña, Alejo y Luisa se sentaron a mirar el cielo.
28:45No hablaron del futuro como una amenaza, sino como una casa por amueblar.
28:52Habrá días malos, dijo ella, sin dramatismo.
28:56Y mejores que los malos, respondió él, con ese optimismo que huele a pan recién hecho.
29:01En la casa grande, Irene y Leonardo caminaron por el corredor largo de los cuadros.
29:12Él le tomó la mano como quien firma un pacto.
29:15Hernando los miró desde la biblioteca y no intervino.
29:20Tal vez era el signo más claro de que algo, al fin, estaba cambiando, y José Luis.
29:25José Luis bebió solo en la galería de su hacienda, mirando el mismo cielo que miraban los demás, pero desde un ángulo distinto.
29:36No había ganado ni perdido del todo.
29:39Había sufrido la única derrota que realmente le importaba.
29:42La de su versión perfecta de las cosas.
29:47En el borde del vaso, la luz hizo un arco pequeño.
29:50El duque sonrió sin alegría.
29:53El juego no había terminado, pensó.
29:55Pero por primera vez no le urgía jugar.
30:00Quizá porque intuyó, aunque no lo admitiría jamás,
30:04que el valle le había enseñado algo a regañadientes.
30:07Que hay planes que se derrumban no por falta de astucia,
30:10sino porque el amor al que intentan aplastar decide sacar músculos.
30:13Esa noche, cuando todo parecía por fin asentado,
30:19una ronda de guitarras espontáneas desordenó el silencio.
30:26Rafael cantó mal, Isabel batió palmas,
30:29Amadeo y Eva bailaronearon como toman los tímidos el primer café.
30:33Matilde rió fuerte por primera vez en meses.
30:39Damaso, torpe, se dejó llevar.
30:42Victoria, desde lejos, observó la escena sin intervenir,
30:46como si el mundo le pidiera un descanso de sí misma.
30:51Luisa, en el umbral, apoyó la cabeza en el hombro de Alejo.
30:56La luna, esa indiscreta, lo vio todo y no contó nada.
31:00Las mejores historias se guardan así.
31:03Y el valle, que a veces es cruel,
31:07decidió una vez más inclinar la balanza hacia la vida.
31:13Porque, al final, el plan para deshacerse de Luisa se convirtió,
31:18por capricho del destino y terquedad de los justos,
31:21en el plan para deshacerse del miedo.
31:25Y ese, aunque nadie lo proclame con trompetas,
31:28es el tipo de victoria que sostiene los días.
31:33Y ahora, preguntó Alejo, con la risa en la voz.
31:37Ahora, dijo Luisa, vivimos.
31:41Y cuando vuelva la tormenta, bailamos bajo la lluvia.
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