Valle Salvaje Capítulo 288 – Nadie lo vio venir: José Luis y Tomás sellan una alianza secreta que podría cambiarlo todo.
Entre amenazas, traiciones y promesas rotas, ambos deciden unir fuerzas para enfrentar a un enemigo común.
😱 En este avance exclusivo, el poder y la venganza se mezclan en una jugada peligrosa que pondrá al valle al borde del caos.
👑 Personajes principales: José Luis, Tomás, Victoria, Mercedes, Rafael, Úrsula, Julio y Adriana.
💥 Un episodio lleno de secretos, giros inesperados y pactos imposibles.
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#ValleSalvaje #JoséLuis #Tomás #AvanceValleSalvaje #TVNRevisar #Telenovela #Drama #Avance288 #AlianzaOculta #Traición
Entre amenazas, traiciones y promesas rotas, ambos deciden unir fuerzas para enfrentar a un enemigo común.
😱 En este avance exclusivo, el poder y la venganza se mezclan en una jugada peligrosa que pondrá al valle al borde del caos.
👑 Personajes principales: José Luis, Tomás, Victoria, Mercedes, Rafael, Úrsula, Julio y Adriana.
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CortometrajesTranscripción
00:00Se ha casado con una mujer que ya está casada, casada conmigo.
00:04¿Usted sabe lo que pasaría si yo hablara?
00:14Parase en un caballo para ir a hablar con la Santa Hermandad.
00:19Espero que no le haya visto nadie.
00:22El sol subió lentamente sobre el valle, pero su luz ya no traía consuelo.
00:27La casa grande amaneció en silencio, con las ventanas cerradas y los pasillos vacíos,
00:34como si la vida misma se hubiera retirado.
00:37En el despacho del duque, el fuego de la noche anterior se había apagado,
00:42dejando solo cenizas, el símbolo perfecto de un linaje que se consumía.
00:48Tomás, desde la taberna del camino viejo, bebía y reía, creyéndose dueño de su destino,
00:55sin saber que los hombres, como él, nunca sobreviven al pecado que alimentan.
01:02Mientras tanto, Damaso preparaba su venganza final,
01:05y Victoria, recluida en su habitación, observaba el horizonte con una mezcla de furia y miedo.
01:13En el convento, Luisa rezaba en silencio.
01:17No sabía que su sufrimiento había sido la moneda con la que José Luis había comprado su última noche de paz.
01:24Mercedes, de rodillas en la capilla familiar, rezaba por su hermano,
01:30pero en su corazón entendía que ni el perdón divino podría reparar lo que había hecho.
01:36Cuando las campanas del valle sonaron al mediodía, los aldeanos se reunieron frente al palacio.
01:42Corría el rumor de que el duque había desaparecido.
01:46Nadie sabía si huyó o si decidió entregar su alma en silencio.
01:50Solo el viento, al pasar entre los cipreses, pareció murmurar una respuesta.
01:55El pecado del hombre no se helaba con poder, sino con verdad.
02:02El valle, testigo de tantas mentiras, se preparaba para enfrentar la más grande de todas,
02:08la caída definitiva de los casillas.
02:11La madrugada llegó sin piedad.
02:14El valle dormía bajo una niebla espesa que parecía respirar culpa.
02:18En el bosque, muy lejos del palacio, José Luis aguardaba junto al río.
02:25El rostro demacrado, la mirada fija en el agua que corría a oscura,
02:29parecía el reflejo de un alma que había dejado de luchar.
02:34Había citado a Tomás allí.
02:36Por última vez, el ladrón apareció entre los árboles,
02:40con el mismo aire insolente de siempre.
02:42«¿Sabía que volverías?», Duque dijo, encendiendo un cigarro.
02:47«¿Los hombres como tú nunca cierran un trato sin asegurarse de que el otro no hable?»
02:54José Luis no respondió.
02:57Llevaba en la mano una bolsa con monedas y un documento.
03:01«¿Aquí está lo que pediste?»
03:04Su voz sonaba hueca, casi sin vida.
03:07«¿Con esto desapareces para siempre del valle?»
03:12Tomás dio un paso adelante, tomó la bolsa y la revisó.
03:17Luego sonrió con burla.
03:19«Muy que nagoso».
03:21«Pero hay algo que olvidaste pagarme, mi silencio eterno».
03:26José Luis levantó la mirada.
03:29«¿Qué quieres decir?»
03:31Tomás se encogió de hombros.
03:33«No confío en ti».
03:35«Ne tú en mí».
03:37Así que he dejado una copia de nuestras cartas en manos seguras.
03:41«Si algo me ocurre, saldrán a la luz».
03:45El duque sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo.
03:49«¿No entiendes lo que estás provocando?»
03:53«Lo entiendo perfectamente», replicó Tomás, acercándose más.
03:57«Mientras yo respire, el nombre Casillas estará en mis labios.
04:02Así que piénsalo bien antes de intentar silenciarme».
04:06José Luis se quedó quieto, midiendo cada palabra.
04:09«No te amadoré, Tomás».
04:11«No por ti, sino por lo que representas».
04:16Tomás rió con desprecio.
04:20«Redención, arrepentimiento.
04:22No me hagas reír, eres igual que todos los nobles de este valle, dispuesto a vender su alma con tal de mantener su apellido limpio».
04:30«El duque bajo la vista».
04:31«No lo hice por mí, lo hice por los que amo».
04:38«Por Luisa», tal vez respondió Tomás Burlón.
04:42«La pobre muchacha aún cree que eres su salvador».
04:45«José Luis levantó la cabeza de golpe, la rabia nublándole los ojos.
04:51«No te atrevas a pronunciar su nombre».
04:54«Tomás sonrió».
04:56«¿Por qué?
04:57¿Porque ella sufre por tu culpa?
05:00¿Porque su inocencia paga tus pecados?»
05:03«El silencio se volvió insoportable».
05:05De repente, José Luis dio un paso al frente, sujetándolo por el cuello.
05:12«¡Basta!».
05:14Tomás lo miró con una sonrisa torcida, aún mientras luchaba por respirar.
05:20«¡Vamos, duque!
05:21Demuéstrame que aún te queda algo de honor».
05:25José Luis lo soltó, dando un paso atrás, jadeando.
05:30«¡No vales ni el pecado de matarte!».
05:33Tomás se llevó la mano al cuello, tosiendo.
05:38«¿Entonces me temo que no hay trato?».
05:41El duque lo miró un momento más, luego se volvió hacia el río.
05:45«¡Haz lo que quieras!».
05:48«¡Pero si hablas, este valle se convertirá en tu tumba!».
05:52Tomás lo observó marcharse, con una sonrisa venenosa.
05:56«¡Ya lo es, duque!».
05:59«Sólo que aún no lo sabes».
06:01Cuando José Luis se perdió entre los árboles, Tomás sacó de su chaqueta un sobrecerrado
06:06y lo sostuvo frente a la luz de la luna, por si acaso murmuró.
06:12Luego se alejó, riendo para sí.
06:16Horas más tarde, el duque llegó al palacio, empapado, con la mirada vacía.
06:22En el corredor lo esperaba Mercedes, que lo miró con angustia.
06:26«Hermano, ¿qué has hecho?».
06:28José Luis la miró, exhausto.
06:32«¿Lo inevitable?».
06:34«¿Qué significa eso?», preguntó ella, alarmada.
06:38Él pasó junto a ella sin responder, subió las escaleras y se detuvo frente a un retrato familiar cubierto de polvo.
06:46«Sacrifiqué a una inocente para salvar un hombre que ya no vale nada», dijo.
06:51«Más para sí que para ella».
06:54Mercedes lo observó, con lágrimas en los ojos.
06:59«Aún puedes confesar, José Luis.
07:02Aún puedes reparar el daño».
07:05«¿Enagulantamente?».
07:07«No, el daño está hecho».
07:11«Y mañana, cuando amanezca, el valle sabrá quién soy realmente».
07:16«¿Qué vas a hacer?», susurró ella, temblando.
07:20El duque la miró por última vez, con una serenidad aterradora.
07:26Lo que un Casillas debe hacer, cuando ya no le queda honor, esperar el juicio de Dios.
07:32Salió del salón y desapareció entre los pasillos.
07:36Mercedes, paralizada, sintió que la historia del valle acababa de torcerse para siempre.
07:42Afuera, el primer rayo de sol asomaba entre las montañas, iluminando la fachada del palacio.
07:51El amanecer de un nuevo día y el principio del fin de los Casillas,
07:56el amanecer se filtraba entre las cortinas de la casa grande,
08:00tiñendo las paredes con una luz pálida y fría.
08:03Matilde caminaba nerviosa por el pasillo, con las manos entrelazadas,
08:08como si temiera que el pasado regresara convertido en sombra.
08:13No había dormido.
08:15Desde que Damaso reapareció en el valle, cada ruido, cada paso en la oscuridad le parecía un presagio.
08:23La puerta se abrió de golpe.
08:25Damaso entró sin anunciarse, con el rostro endurecido por la rabia y el orgullo.
08:31Así que sigues aquí, Matilde dijo con voz grave.
08:36Pensé que tendrías la decencia de huir antes de que llegara la verdad.
08:41Ella se estremeció.
08:43No sé de qué hablas.
08:46Él sonrió, acercándose despacio.
08:50Sab perfectamente de qué hablo.
08:53Quiero respuestas.
08:55Sobre Gaspar.
08:56Matilde retrocedió hasta chocar con la pared.
09:00Eso no tiene sentido.
09:03El niño murió.
09:05¿Estás segura?
09:06Preguntó él, clavándole la mirada.
09:09Porque yo no lo estoy.
09:12Y cuando un hombre no tiene pruebas, busca a quien las esconde.
09:17Matilde trató de mantenerse firme.
09:20No tengo nada que decirte.
09:22Tú siempre supiste más de lo que aparentabas, dijo Damaso.
09:27Avanzando un paso más.
09:29Estabas aquí cuando Victoria fingió mi muerte.
09:32Cuando mintió al mundo.
09:34Cuando me robó lo que era mío.
09:37Matilde alzó el mentón con valentía.
09:41Solo obedecía órdenes.
09:43¿Órdenes o complicidad?
09:45Gruñó él.
09:46No me mientas, Matilde.
09:49¿Sabes que Gaspar no era hijo del duque?
09:52¿Sabes que Victoria me engañó?
09:55Sus palabras le hicieron palidecer.
09:58Intentó desviar la mirada.
10:00Pero Damaso la tomó del brazo con fuerza.
10:04Dímelo.
10:05Exclamó.
10:06¿Dónde está mi hijo?
10:08Matilde forcejeó, aterrada.
10:11Sueltam.
10:12No sé nada.
10:13Te juro que no sé nada.
10:17Damaso la soltó de golpe, respirando con violencia.
10:21Se acercó a la ventana, intentando calmarse.
10:26La luz del sol apenas tocaba su rostro cuando dijo en voz baja.
10:30Si descubro que mentiste, no habrá confesión ni sacerdote que te salve.
10:35Ella lo observó, temblando.
10:39Damaso, por favor.
10:41Has cambiado.
10:43¿No eres el mismo hombre que conocí?
10:46El guirulantamente.
10:48¿Y qué esperabas?
10:50Pasé veinte años muerto para todos.
10:53Pero ahora estoy vivo.
10:56¿Y no descansaré hasta que Victoria pague por cada día de mi tumba?
11:02Matilde Johan pasó hacia él, suplicante.
11:05Si sigues por ese camino, no quedará nada en ti.
11:10El odio no te devolverá lo que perdiste.
11:14Damaso la miró con un brillo helado.
11:16No, no busco redención.
11:19Busco justicia.
11:21Ella intentó sostener su mirada, pero el miedo pudo más.
11:26Bajó los ojos y murmuró.
11:28Si te acercas a Victoria, ella te destruirá.
11:32No sabes de lo que es capaz.
11:35Él sonrió con ironía.
11:38Oh, sí lo sé.
11:40Lo aprendí de ella.
11:42En ese momento, un ruido en el pasillo los interrumpió.
11:47Era Atanasio, que se había detenido al oír los gritos.
11:51Al verlos juntos, entendió que algo oscuro se estaba gestando.
11:56¿Todo bien, doña Matilde?
11:58Preguntó con cautela.
12:00Matilde, pálida, asintió.
12:03Sí, Atanasio, todo está bien.
12:07El señor ya se iba.
12:10Damaso se acercó al viejo capataz y le dio una palmada en el hombro.
12:15Nos veremos pronto, amigo.
12:17Este valle tiene muchas bocas cerradas y pienso abrirlas todas.
12:23Cuando se fue, Matilde se dejó caer en una silla, con las manos cubriéndose el rostro.
12:28Atanasio se acercó, preocupado.
12:32¿Qué quería?
12:34Ella lo miró, sin responder.
12:37Solo murmuró, con un hilo de voz.
12:41Buscaba a su hijo.
12:43Atanasio se persignó.
12:45Dios nos ampare.
12:46Si ese hombre descubre la verdad, el valle arderá.
12:51Matilde levantó la cabeza.
12:54Con los ojos llenos de lágrimas, ya está ardiendo Atanasio.
12:59Solo que aún no lo vemos.
13:00El sol subía lentamente, iluminando la casa grande con un resplandor trágico.
13:08Entre sus muros, los secretos comenzaban a resquebrajarse.
13:13Y Damaso, como un espectro del pasado, se preparaba para arrastrar a todos hacia su propia oscuridad.
13:20El día apenas comenzaba, y la tensión en la casa grande era palpable.
13:27En el corredor del ala norte, Isabel avanzaba con paso decidido,
13:32llevando una bandeja de desayuno que no tenía intención de entregar.
13:36Sus ojos, llenos de malicia, brillaban con el fuego de quien guarda un arma invisible.
13:43La información cruzó el pasillo y se detuvo frente a la puerta del cuarto de Eva y Amadeo,
13:50golpeó tres veces, sin esperar respuesta, y entró.
13:55Ambos se sobresaltaron.
13:57Eva sostenía un rosario entre las manos.
14:01Y Amadeo, aún medio vestido, trató de disimular su nerviosismo.
14:05¿Qué haces aquí? Preguntó Eva, intentando sonar firme.
14:11Isabel cerró la puerta detrás de ella, sonriendo con frialdad.
14:16Venía a traerles buenas noticias.
14:18O malas, según cómo las tomen.
14:22Amadeo frunció el ceño.
14:24No tenemos nada de que hablar consigo.
14:28Oh, claro que sí, replicó Isabel, dejando la bandeja sobre la mesa.
14:33Yeshu, tenemos demasiado de que hablar.
14:35Amadeo se acercó despacio, disfrutando del miedo que se dibujaba en sus rostros.
14:41He escuchado cosas curiosas, cosas que no cuadran.
14:48Eva tragó saliva.
14:50¿Qué insinúas?
14:51Isabel soltó una risa breve, que en esta casa hay muchos secretos, pero el suyo me parece particularmente asqueroso.
15:03Amadeo dio un paso al frente.
15:05Cuida tus palabras.
15:06¿O qué, me vas a golpear como hacías con los sirvientes?
15:11Dijo ella.
15:12¿Desafiante?
15:14Vamos, Amadeo, no te hagas el inocente.
15:18Sé que tú y tu querida esposa comparten algo más que promesas.
15:24Eva palideció.
15:25Isabel sacó una hoja doblada del bolsillo.
15:34Esto lo encontré en los archivos antiguos de la parroquia.
15:38Un registro de nacimiento.
15:41Dos niños, misma madre, mismo padre.
15:45Eva y Amadeo.
15:47Hermanos, el silencio fue brutal.
15:50Eva se llevó las manos al rostro, temblando, mientras Amadeo intentaba articular una palabra.
15:58Eso es mentira.
16:00Oh, por favor, dijo Isabel, acercándose a centímetros de su cara.
16:06No subestimes mi inteligencia.
16:09Ustedes llegaron aquí huyendo del escándalo, mintiendo sobre su pasado.
16:15Pero el pasado siempre vuelve, y ahora vuelve conmigo.
16:20Eva cayó de rodillas, llorando.
16:24Por favor, no se lo digas a la duquesa.
16:27No lo hicimos por maldad.
16:29Crecimos sin saberlo, y cuando lo supimos, ya era tarde.
16:35Isabel inclinó la cabeza, saboreando su poder.
16:39Qué historia tan conmovedora.
16:41Pero dime, ¿crees que Victoria será tan compasiva cuando lo sepa,
16:46o crees que los mandará a colgar en la plaza?
16:49Amadeo apretó los puños.
16:52¿Qué quieres?
16:54Isabel se encogió de hombros.
16:57Nada que no merezca.
17:00Servirme, por ejemplo.
17:02A partir de hoy, harán exactamente lo que les ordene.
17:06Sin preguntas, sin excusas.
17:10Eva la miró horrorizada.
17:12¿Nos estás chantajeando?
17:15Digamos que estoy cobrando lo que vale, el silencio, respondió Isabel, con una sonrisa gélida.
17:22Y créanme, mi silencio es caro.
17:26Amadeo la fulminó con la mirada.
17:28Si te atreves a lastimar a Eva, te juro que...
17:33¿Qué?
17:33Interrumpió Isabel.
17:35¿Confesarás tu pecado públicamente?
17:38¿Le contarás al valle que te acuestas con tu hermana?
17:42Las palabras cayeron como un cuchillo.
17:45Eva rompió en sollozos.
17:48Isabel se acercó, acariciándole el cabello con una falsa ternura.
17:53Tranquila, querida.
17:55No me interesa su miseria, solo su obediencia.
18:00Luego se giró hacia Amadeo.
18:02Y tú, mi valiente caballero, irás al establo y te encargarás de que nadie hable del señor Atanasio.
18:10Me han dicho que anda curioso, y la curiosidad mata.
18:16Amadeo la miró con asco.
18:18Err andemonió.
18:20Isabel se encogió de hombros.
18:23Puede ser.
18:24Pero un demonio, al servicio de la duquesa, tomó la bandeja y caminó hacia la puerta.
18:31Antes de salir, se volvió con una sonrisa que heló la sangre de ambos.
18:36Rechen mucho, hermanetos.
18:38En este valle, hasta los pecadores sirven, siempre que sepan a quien deben obedecer.
18:46Cuando se fue, Eva se abrazó a Amadeo, temblando.
18:51Nos tiene atrapados.
18:53Él la miró, impotente.
18:56Entonces tendremos que hacer lo que pida.
18:58Pero juro que nos dejara y que nos destruya.
19:03Afuera, Isabel bajó por el corredor, satisfecha.
19:07Su risa se mezcló con el murmullo del viento.
19:10Como si el mismísimo valle se burlara de la pureza perdida de sus habitantes.
19:16El bosque era un laberinto de sombras y ramas quebradas.
19:20Cuando Francisco detuvo su caballo, el aire olía a humedad y secreto.
19:26Había seguido al duque en silencio desde la madrugada, guiado por un presentimiento que lo quemaba por dentro.
19:34José Luis no había dicho a dónde iba y eso ya era razón suficiente para sospechar.
19:41Se ocultó tras un grupo de árboles conteniendo la respiración.
19:47Desde allí vio el carruaje del duque detenido junto a una vieja choza abandonada.
19:52Un hombre esperaba en la entrada, con el sombrero calado hasta las cejas.
19:58Francisco lo reconoció de inmediato.
20:01Tomás, no puede ser, susurró, incrédulo.
20:06El duque bajó del carruaje, cubierto con una capa oscura.
20:11Su voz, grave pero tensa, rompió el silencio.
20:15Te advertí que no me buscaras más.
20:18Tomás sonrió con esa mueca, que siempre escondía peligro.
20:23No vayan a buscarte, duque.
20:27Vine a cobrar.
20:29José Luis se acercó con paso firme.
20:33Ya te di lo que acordamos.
20:35¿No recibirás una moneda más?
20:38Tomás dio un paso al frente.
20:40No hablo de dinero, hablo de respeto.
20:46Cumplí mi parte, oculté la talla, mantuve mi boca cerrada.
20:51Mientras tú jugabas al noble Redentor, el duque apretó los dientes.
20:57No vuelvas a pronunciar una palabra sobre eso.
21:01Y si lo hago, preguntó Tomás con una sonrisa venenosa.
21:05¿Qué harás, José Luis?
21:07¿Mandarás a tus hombres a callarme?
21:10El silencio pesó unos segundos.
21:13Francisco observaba desde la distancia, paralizado.
21:18Todo encajaba.
21:19El robo, el silencio de la hermandad, el encarcelamiento de Luisa.
21:24El duque había comprado la mentira.
21:27José Luis dio un paso más.
21:28Su voz cargada de amenaza.
21:31Ten cuidado con lo que dices.
21:33Este valle no perdona a los traidores.
21:38Tomás se echó a reír.
21:40Ni a los hipócritas.
21:42El duque lo miró con odio.
21:45¿Tú no entiendes?
21:47Lo hice por la casa Casillas,
21:50por mantener en pie lo que aún quedaba de honor.
21:53¿Honor?
21:54Replicó Tomás con su horno.
21:57Robar una talla sagrada y dejar que una inocente pague por ello no es honor, duque.
22:03Es cobardía.
22:05El rostro de José Luis se endureció.
22:09En sus ojos se reflejaba una tormenta de culpa y orgullo.
22:14No vine aquí a escuchar sermones de un ladrón.
22:18Tomás sonrió, disfrutando de su dominio.
22:21Entonces, escucha esto.
22:24Si no cumples tu palabra, hablaré.
22:28Le diré al valle que el duque José Luis Casillas no es más que un delincuente con título.
22:35José Luis lo sujetó del cuello, empujándolo contra la pared de la cabaña.
22:40Si me desafías, te juro que desapareces del mapa.
22:45Tomás lo miró sin miedo.
22:47Ya lo intentaste una vez.
22:50¿Por qué no lo haces de nuevo?
22:52El duque lo soltó con violencia y retrocedió.
22:55Tomás, respirando agitadamente, su rostro se tensó en un gesto de impotencia.
23:02Si hablas, no seré el único que caiga.
23:06¿Victoria te destruirá también?
23:09Ah, no te preocupes por ella, respondió Tomás, riendo.
23:13La duquesa y yo tenemos nuestros propios tratos y te aseguro que sabe cuidarse mejor que tú.
23:22El duque lo miró con una mezcla de asco y miedo.
23:27¿Eres un gusano?
23:28Tomás se encogió de hombros.
23:31¿Y tú un santo de barro?
23:33José Luis dio media vuelta y subió al carruaje sin mirar atrás.
23:38Cuando el carruaje se perdió entre los árboles, Tomás escupió al suelo.
23:43Tarde o temprano, duque, el valle sabrá quién eres.
23:48Francisco salió de su escondite, con el corazón latiendo con fuerza.
23:53Todo su cuerpo temblaba.
23:55No puede ser verdad, murmuró.
23:58No, el duque.
24:00Sabía que debía contar lo que había visto,
24:03pero también sabía lo que implicaba desafiar al hombre más poderoso del valle.
24:08Mientras regresaba a caballo, las palabras de Tomás resonaban en su mente como una maldición.
24:16Robar una talla sagrada y dejar que una inocente pague por ello no es honor, duque.
24:23¿Es cobardía?
24:24Cuando llegó a la casa pequeña, Mercedes lo esperaba en el umbral.
24:28Francisco, ¿qué has visto?
24:32Preguntó, alarmada.
24:34Él bajó la cabeza, incapaz de hablar.
24:38He visto al duque vender su alma.
24:42La mirada de Mercedes se endureció.
24:44Sabía que el fin del silencio había comenzado y que la verdad,
24:49como un río desbordado, pronto arrastraría a todos los casillas con su corriente.
24:54El atardecer bañaba el valle en tonos dorados y carmesí.
24:59Pero en las casas, Guzmán y Casillas, la belleza del paisaje era una burla cruel.
25:05En la residencia Guzmán, Irene permanecía frente al espejo,
25:10mirando su reflejo como si buscara en él un futuro que no quería.
25:15A su alrededor, las criadas revoloteaban ajustando su vestido para la recepción de esa noche,
25:22ordenada por su padre.
25:24No quiero ir, dijo con voz baja, sin apartar la mirada de su reflejo.
25:29Una de las sirvientas se detuvo.
25:32El señor marqués dijo que debía presentarse.
25:35Es una ocasión importante, señorita.
25:38Irene giró bruscamente.
25:40Importante para quién, para él, para sus malditas alianzas.
25:46La criada bajó la cabeza y se retiró en silencio.
25:51Irene respiró hondo, intentando contener las lágrimas.
25:56En ese momento, la puerta se abrió y Leonardo apareció, con el rostro tenso.
26:02Leonardo, sabía que te obligaría a ir, dijo él, acercándose.
26:08Ella lo miró con cansancio.
26:10No tengo opción.
26:12Leonardo tomó sus manos, con la desesperación de quien está a punto de perderlo todo,
26:19si la tienes.
26:20Vayámonos de aquí, Irene.
26:23Ahora, esta noche, dejemos atrás este valle maldito y empecemos de nuevo.
26:30Ella sonrió tristemente.
26:33¿Y a dónde iríamos?
26:35No somos nadie fuera de estos muros.
26:38Seremos libre a sin siftir o él.
26:41Ya no seré un Guzmán, ni tú una Casillas.
26:45No quiero más mentiras, Irene.
26:48Ella apartó la mirada.
26:50No hables así, Leonardo.
26:53¿Sabes que tu padre nos destruiría antes de permitirlo?
26:56Leonardo alzó la voz, con un fuego que no sabía contener.
27:03Entonces, que lo intente.
27:05Estoy harto de sus planes, de ser una moneda de cambio en sus tratos con Victoria.
27:11El silencio se apoderó del cuarto.
27:15Irene lo miró con una mezcla de amor y miedo.
27:18¿Por qué dices sus tratos?
27:21¿Qué sabes?
27:23Leonardo dudó.
27:25Sé que algo une a mi padre y a la duquesa.
27:28Algo sucio.
27:30He oído conversaciones en los pasillos.
27:33Acuerdos, amenazas, dinero.
27:35Y no quiero ser parte de eso.
27:39Irene suspiró.
27:41Nada escapa a la corrupción en este valle, Leonardo.
27:46Todos están manchados.
27:48Hasta José Luis.
27:50Él frunció el ceño.
27:52¿Qué quieres decir?
27:54Que hay cosas que ni tú ni yo entendemos, respondió ella, bajando la voz.
27:59Mi madre, mi padre, los Casillas, los Guzmán, todos ocultan secretos.
28:08Y nosotros somos los sacrificios perfectos.
28:12Leonardo la tomó por los hombros.
28:16Entonces rompamos el ciclo.
28:19Ella lo miró con lágrimas contenidas.
28:22Si supieras cuántas veces soñé con eso.
28:25En ese momento, la puerta se abrió violentamente.
28:30Hernando entró, con el bastón en la mano y los ojos llenos de ira.
28:35Así que aquí estás, dijo, mirando a Leonardo.
28:39¿Sabía que vendrías a envenenarla con tus ideas absurdas?
28:44Leonardo se interpuso.
28:46¿No puedes obligarla a casarse con un hombre al que no ama?
28:50Hernando golpeó el suelo con el bastón.
28:52Puedo y lo haré, porque mi apellido no se arrastrará en el lodo por culpa de dos jóvenes insolentes.
29:01Irán ahí en tantúco a Morló.
29:04Padre, por favor.
29:05Pero él la interrumpió.
29:07Tú te casarás con quien yo diga.
29:11¿No serás una campesina más como tu madre?
29:14Las palabras golpearon a Irene como un látigo.
29:18Leonardo dio un paso al frente.
29:20No vuelvas a hablar así de ella.
29:23Hernando lo miró con desprecio.
29:25¿Y qué harás, muchacho?
29:28¿Golpearme?
29:29¿Acaso crees que tu amor vale más que mi poder?
29:33Leonardo respiró hondo.
29:35No mi amor, pero sí mi verdad.
29:38Entonces, lárgate gruño, buen amor, Kish.
29:42No quiero volver a ver tu cara en mi casa.
29:45Leonardo lo miró.
29:47¿Desafiante?
29:49Eso haré.
29:50¿Pero ella vendrá conmigo?
29:52Hernando se rió con amargura.
29:55¿De verdad crees que Victoria Casillas dejará que te la lleves?
30:00¿O que su hijo lo permitirá?
30:02El valle entero se reirá de ti.
30:06Irene, con lágrimas en los ojos, dio un paso atrás.
30:10Basta.
30:12No quiero más peleas.
30:14Leonardo la miró suplicante.
30:17Y Irene.
30:18Ella negó con la cabeza.
30:21No puedo, Leonardo.
30:22No puedo huir mientras todos los que amo están pagando por pecados ajenos.
30:28Hernando sonrió con satisfacción.
30:31Parece que mi hija aún tiene sensatez.
30:35Leonardo lo miró por última vez, con odio.
30:39La sensatez es solo miedo disfrazado.
30:42Salió dando un portazo, dejando a Irene deshecha y al marqués victorioso, pero en el fondo, incluso Hernando sintió un temblor de duda.
30:53Sabía que el amor de esos dos jóvenes podría ser más peligroso que cualquier alianza.
30:59Y en la oscuridad que siguió, el valle, como un animal herido, seguía acumulando la tensión de un estallido inevitable.
31:08El amanecer trajo una bruma espesa sobre el valle.
31:12En la habitación de Bárbara, el aire se sentía denso, casi irrespirable.
31:19Ella estaba sentada frente al espejo, con la mirada perdida.
31:24La noche anterior había sido un torbellino de emociones, reproches, promesas rotas.
31:30El eco lejano del nombre de Leonardo resonando en su mente como un castigo.
31:37Adriana entró sin llamar, con un vestido sencillo y el rostro marcado por el cansancio.
31:43—No has dormido —dijo en voz baja.
31:46Bárbara no respondió.
31:48Tenía en las manos una carta rogada, escrita por Leonardo.
31:53—Dice que se va del valle —susurró, con un hilo de voz.
31:57—Que no puede más.
31:59—Que no soporta ver cómo me destruyo.
32:03Adriana se sentó a su lado, intentando tomarle la mano.
32:08—No puedes culparte por lo que los hombres deciden hacer.
32:12Bárbara rió sin humor.
32:14—No, todo lo que toco se desmorona.
32:18—Si Leonardo se va, es por mi culpa.
32:21—Si mi padre sufre, es por mí.
32:25—Si mi madre se hunde en sus mentiras, también es por mí.
32:29—Basta —interrumpió Adriana con firmeza.
32:32—No cargues con lo que no te pertenece.
32:36Bárbara giró hacia ella, los ojos rojos de llanto.
32:40—¿Y qué me pertenece entonces, Adriana?
32:43¿Este vacío? ¿Esta vergüenza?
32:45—El amor de un hombre que no puede mirarme sin recordar todo lo que perdió.
32:50—Adriana suspiró.
32:52—Te pertenece la posibilidad de cambiar.
32:55—Pero si sigues castigándote, acabarás como victoria.
32:59—El silencio fue brutal.
33:02—Bárbara se levantó de golpe.
33:05—No me compares con ella.
33:07—Adriana la miró con compasión.
33:10—No lo digo como ofensa.
33:13—Digo que la culpa puede convertirte en lo mismo que odias.
33:17—Bárbara respiró ogitodomente.
33:20—Tamblóndo.
33:21—No puedo más, Adriana.
33:24—No puedo seguir viviendo con este peso.
33:28—Sí puedes, replicó su amiga, poniéndose de pie.
33:32—Porque no estás sola.
33:34Bárbara negó con la cabeza.
33:37—Estoy más sola que nunca.
33:39Adriana dio un paso hacia ella.
33:42—Entonces déjà me quedarme consiguió.
33:44—En ese momento, la puerta se abrió.
33:48Era Mercedes, con expresión grave.
33:51—¿Qué ocurre aquí?
33:53—Adriana intentó sonreír.
33:56—Solo hablamos.
33:58—Bárbara no se siente bien.
34:01Mercedes miró a su sobrina, notando la fragilidad en su mirada.
34:07—Ve a descansar, hija.
34:09Pero Bárbara la enfrentó con un tono helado.
34:13—¿Descansar?
34:15—¿Cómo descansa alguien que lleva el infierno por dentro?
34:19Mercedes se estremeció.
34:21—No llegas de eso.
34:23—¿Por qué no?
34:24—replicó Bárbara.
34:26—¿Porque las casillas no deben mostrar debilidad?
34:30—¿Porque debemos fingir que todo está bien mientras el valle se hunde nuestras mentiras?
34:36Mercedes intentó acercarse.
34:38—¿Te estás dejando llevar por la desesperación?
34:42—¿Y qué me queda?
34:44—gritó Bárbara, con lágrimas en los ojos.
34:49—Nadie me escucha, nadie me crie.
34:51—Adriana la abrazó antes de que pudiera continuar.
34:56—Tranquila.
34:58—Estoy aquí.
34:59Bárbara se dejó caer en sus brazos, sollozando.
35:04Mercedes miró a ambas con impotencia.
35:07Sabía que la herida que Bárbara llevaba no era solo emocional, sino espiritual.
35:13El valle entero la había señalado desde su intento fallido de quitarse la vida.
35:18Y ahora su mente era una prisión más cruel que cualquier celda.
35:23Un golpe en la puerta interrumpió el momento.
35:26Francisco apareció con el rostro serio.
35:30—Disculpe, doña Mercedes, pero hay noticias.
35:34—¿Ella se giró?
35:35—¿Qué pasa ahora?
35:37Tomás ha sido visto de nuevo en el bosque.
35:40Algunos dicen que se reunió con Damaso.
35:43Mercedes frunció el ceño.
35:45—¿Damaso?
35:47¿Qué tiene que ver él en todo esto?
35:50—No lo sé, respondió Francisco.
35:52Pero ambos hombres mencionaron el nombre del duque.
35:56El silencio cayó sobre la habitación.
35:59Adriana soltó lentamente a Bárbara, que había quedado agotada.
36:05Mercedes miró por la ventana, hacia el horizonte cubierto de niebla.
36:09—El valle está a punto de romperse, murmuró.
36:13—Y nadie podrá detenerlo.
36:16Adriana apretó los labios.
36:18—¿Entonces habrá que elegir de qué lado estaremos cuando ocurra?
36:24Mercedes asintió, sin apartar la vista del bosque.
36:28—Sí, porque cuando la verdad salga a la luz, no todos sobrevivirán para verla.
36:35Afuera, la bruma se espesaba.
36:38El día apenas comenzaba, pero el valle ya olía a tragedia.
36:43La lluvia golpeaba las paredes del convento con un sonido constante, como si el cielo llorara junto a las almas encerradas entre aquellas piedras.
36:53Luisa, arrodillada en su celda, recitaba un rosario sin voz.
36:59Sus labios se movían, pero las palabras se ahogaban antes de salir. Sus manos temblaban, el frío era insoportable y el hambre le había robado la fuerza de los días.
37:12El chirrido de la puerta interrumpió su oración. Una monja entró, sosteniendo una lámpara que proyectaba sombras en las paredes.
37:21—¿Tienes visita? —dijo secamente. Luisa levantó la cabeza, sorprendida.
37:28—¿Visita? ¿De quién? —de un hombre —respondió la religiosa con cierta desaprobación.
37:36—Dijo que era tu prometido.
37:39El corazón de Luisa se agitó.
37:42—Alejo.
37:43La monja no contestó.
37:45Se limitó a abrir la puerta y hacer un gesto.
37:49Alejo apareció, empapado por la lluvia, con el rostro desencajado.
37:55Apenas la vio, se arrodilló ante ella.
37:59Luisa susurró con voz quebrada.
38:02—No puedo seguir viéndote así.
38:04—A la chonriú débil menta.
38:07Pensé que no volvería a verte.
38:10—Nunca te abandonaría —dijo, tomándole las manos heladas.
38:15—Pero mi padre, él...
38:18Luisa lo interrumpió, bajando la mirada.
38:22—Tu padre no puede salvarme.
38:25—No ori pura.
38:27Alejo negó con fuerza.
38:29—Sí puede.
38:31—Él puede.
38:32Fui a rogarle.
38:34Me arrodillé ante él.
38:35Le pedí que intercediera, pero no quiso escucharme.
38:38Las lágrimas se acumularon en sus ojos.
38:42Dijo que la justicia debía seguir su curso, aunque fuera injusta.
38:48Luisa acarició su rostro con ternura.
38:51—No lo juzgues.
38:52Los hombres con poder no saben ver a los que sufren.
38:59Alejo la abrazó con desesperación.
39:02—No digas eso.
39:04No me pidas que acepte que te pierdo.
39:07No después de todo lo que sacrificamos.
39:10Ella apoyó la cabeza en su hombro.
39:13—Ya no luches más por mí, Alejo.
39:17Prométeme que vivirás.
39:19Que no cometerás los mismos errores que los tuyos.
39:23Él la sostuvo más fuerte.
39:26—¿Y dejarte aquí?
39:27¿Para qué viviría entonces?
39:30Luisa apartó su rostro, mirándolo con una calma casi sobrenatural.
39:35—Por lo mismo que yo sigo respirando, por fe, el sonido de pasos se acercó.
39:42La monja tosió en la entrada.
39:44—El tiempo ha terminado.
39:47Alejo se levantó de golpe.
39:49—No, aún no.
39:52—Luisa se puso de pie con dificultad.
39:55—Déalo, hermana.
39:57—Sólo necesitaba saber que seguía vivo.
40:00La monja cerró la puerta.
40:03Alejo permaneció inmóvil.
40:05Con los ojos clavados en ella.
40:07—Si mueres aquí, moriré contigo.
40:10Dijo con voz baja.
40:12Luisa sonrió.
40:13Con lágrimas, corriendo por sus mejillas.
40:17—Entonces no moriré.
40:19—¿Por qué vivirás por mí?
40:22Alejo quiso decir algo más.
40:24Pero la monja lo empujó suavemente hacia la salida.
40:29Mientras se alejaba por el pasillo,
40:31su corazón se quebraba en silencio.
40:33Fuera del convento, la lluvia lo empapó por completo.
40:38Caminó sin rumbo hasta el camino principal,
40:42donde un carruaje aguardaba.
40:45Dentro, Rafael lo esperaba con gesto grave.
40:48—¿La viste?
40:50—Alejo asintió, sin fuerzas para hablar.
40:54—¿Y el duque? —preguntó Rafael.
40:57Alejo apretó los puños.
40:59—¿No moverá un dedo por ella?
41:02—Tiene miedo.
41:03—Y no solo de la hermandad, sino de su propio pecado.
41:08Rafael lo miró sorprendido.
41:11—¿Qué quieres decir?
41:12—Alejo se volvió hacia él, con los ojos encendidos.
41:17—Sé que mi padre tiene algo que ver con el robo.
41:21—Lo sé.
41:22—Lo siento en mi sangre.
41:24—No digas eso —advirtió Rafael.
41:28—Es peligroso.
41:30—Más peligroso es callar —respondió Alejo,
41:33con voz temblorosa.
41:36—Si él no confiesa, yo lo haré por él.
41:39Rafael suspiró.
41:41—No lo hagas.
41:43—No ahora.
41:44Alejo miró al horizonte.
41:47—No tengo otra opción.
41:49Si Luisa muere, todo este valle morirá con ella.
41:53En el convento, mientras tanto,
41:56Luisa volvió a arrodillarse frente al crucifijo,
42:00cerró los ojos y susurró.
42:02—Señor, si mi dolor sirve para limpiar las culpas de los que amo,
42:08acéptalo, pero no permitas que el odio los consuma.
42:12La vela a su lado se apagó lentamente,
42:15y el silencio volvió a llenar la celda.
42:19Fuera, el trueno rompió el cielo.
42:23Como un presagio, el amor y la culpa,
42:26una vez más, se confundían con las sombras del valle.
42:29La noche se cernía sobre el valle como un manto pesado.
42:35En la casa grande, José Luis permanecía en su despacho,
42:39con la mirada perdida en los documentos que ya no le decían nada.
42:43Cada palabra, cada cifra, cada sello oficial
42:47era un recordatorio del peso que lo aplastaba.
42:50Frente a él, una copa de brandy reposaba intacta.
42:55No bebía.
42:56No podía.
42:58Su mente estaba ocupada con una única imagen,
43:02la de Luisa tras los barrotes del convento.
43:05Un golpe seco en la puerta lo sobresaltó.
43:09No esperó respuesta.
43:11—Ontre.
43:11Damaso cruzó el umbral con paso firme,
43:15vestido de negro,
43:17como si la muerte misma lo acompañara.
43:20—¡Qué coincidencia encontrarte despierto!
43:23Duque dijo con voz calmada.
43:25—¿Pareces un hombre
43:27al que las sombras le han quitado el sueño?
43:30José Luis lo observó con frialdad.
43:34—No tienes nada que hacer aquí.
43:36—¡Oh, sí lo tengo!
43:37respondió Damaso, cerrando la puerta.
43:40—Traigo una propuesta o una sentencia,
43:44según cómo quieras verlo.
43:46José Luis se levantó lentamente.
43:48—No tengo tiempo para tus juegos.
43:51—No es un juego,
43:53replicó Damaso, acercándose.
43:55—Es justicia.
43:58Hubo un silencio denso.
44:00Las llamas del fuego chisporrotearon,
44:03arrojando destellos rojos sobre sus rostros.
44:06—Sé lo que hiciste, dijo Damaso finalmente.
44:10—Sé que fuiste tú quien ordenó al robo de la talla.
44:14José Luis se quedó inmóvil,
44:16con el rostro endurecido.
44:19Caldia murmuró.
44:20—No continuo, Damaso.
44:22—No pienso calar.
44:25Te robaste algo sagrado
44:26para cubrir tus deudas y tu orgullo,
44:29y dejaste que una inocente cargara con la culpa.
44:32El duque se acercó con furia.
44:35—No tienes pruebas.
44:38Damaso sonrió.
44:40—¿Crees que necesito pruebas?
44:42—El valle no pide testigos,
44:44solo rumores.
44:46—Y los rumores
44:47son más letales que cualquier documento.
44:50José Luis apretó los puños.
44:53—¿Qué quieres de mí?
44:55—poco dijo Damaso,
44:57disfrutando de su desesperación.
44:59—Quiero que reconozcas ante todos
45:02que tu matrimonio con Victoria
45:04es inválido,
45:06que devuelvas lo que nunca fue tuyo.
45:09José Luis lo miró fijamente.
45:11—¿Y Ximanyago?
45:14Damaso dio un paso más.
45:16—Entonces diré que tu fortuna
45:18está manchada de pecado.
45:20—¿Que el ladrón del valle
45:22no fue un campesino,
45:23sino su propio duque?
45:25Hubo un silencio mortal.
45:28José Luis caminó hasta el escritorio,
45:30tomó la copa de brandy
45:31y la lanzó contra la chimenea.
45:34El cristal estalló en mil fragmentos.
45:37—¿Por qué vienes ahora?
45:40—preguntó con voz temblorosa.
45:42—¿Qué ganas con esto?
45:44Damaso lo miró con una calma helada.
45:47—No vengo por oro ni por venganza.
45:50—¿Vengo por lo que me pertenece?
45:53José Luis frunció el ceño.
45:55—¿Qué demonios dices?
45:58Damaso se acercó hasta quedar frente a él.
46:01—Victoria era mi esposa
46:03antes de ser la tuya.
46:04—Nuestro matrimonio nunca fue anulado.
46:08—¿Y lo sabes?
46:10—El rostro del duque perdió color.
46:14—Eso no puede ser verdad.
46:16—¡Oh, lo es!
46:18—replicó Damaso con una sonrisa amarga.
46:21—¿Tengo el acta original?
46:24—Guardada, intacta,
46:26con la firma del párroco
46:27y el sello del tribunal.
46:29—Si la muestro,
46:30tu unión con ella se convierte en adulterio
46:33y tu título en una farsa,
46:36José Luis retrocedió un paso atónito.
46:40—¿Qué quieres?
46:42Todo susurró Damaso.
46:44—Quiero mi nombre de vuelta.
46:47—Quiero mi herencia.
46:49—Quiero a mi hijo.
46:51—El duque lo miró con incredulidad.
46:54—¿Tu hijo?
46:56—Damaso lo miró directamente a los ojos.
46:59—Sí.
47:01—¿El hijo que Victoria te hizo creer
47:03que era tuyo?
47:05—Gaspar.
47:07—El silencio fue absoluto.
47:10José Luis apoyó una mano en el escritorio,
47:13tratando de sostenerse.
47:15—No,
47:16—susurró.
47:17—Eso no puede ser.
47:20—Pregúntale a tu esposa,
47:22dijo Damaso,
47:23con tono triunfal.
47:25—Pregúntale quién es el verdadero
47:27padre de su hijo,
47:29José Luis respiró con dificultad.
47:32—¿Y qué esperas lograr con esto?
47:35—Damaso dio media vuelta,
47:38dirigiéndose a la puerta.
47:40—Destraarlos.
47:42—A ti,
47:43a ella,
47:44a todos.
47:46Antes de salir,
47:47se detuvo un instante,
47:49y cuando todo el valle
47:50sepa quién eres,
47:52tal vez por fin descanses en paz,
47:55como el hombre muerto
47:56que siempre fuiste.
47:58Cuando se fue,
47:59José Luis se dejó caer en la silla,
48:01con la mirada fija en el fuego.
48:04Las llamas parecían burlarse de él,
48:07iluminando el rostro de un hombre
48:08que había perdido todo,
48:10su honor,
48:11su amor
48:12y su fe.
48:14El reloj marcó la medianoche.
48:16En algún lugar del valle,
48:18las campanas repicaron,
48:20como si Dios mismo
48:21anunciara el principio del fin.
48:23—Gracias.
48:24—Gracias.
48:25—Gracias.
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