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Avance semanal de ‘Valle Salvaje’: la aparición de Dámaso amenaza el futuro de los Gálvez de Aguirre, del 27 al 31 de octubre
Años después, el pasado de Victoria vuelve a 'Valle Salvaje'... ¿Con qué intención? Avance semanal de los capítulos del 27 al 31 de octubre.
La semana del 27 al 31 de octubre sumerge a Valle Salvaje en un abismo de secretos desenterrados y futuros inciertos. Cuando la noche cae, no solo trae la oscuridad, sino también a los fantasmas que todos creían olvidados. Para los G ...
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#‘ValleSalvaje’, #avance, #semanal, #aparición, #Dámaso, #amenaza, #futuro, #Gálvez, #Aguirre
Avance semanal de ‘Valle Salvaje’: la aparición de Dámaso amenaza el futuro de los Gálvez de Aguirre, del 27 al 31 de octubre
Años después, el pasado de Victoria vuelve a 'Valle Salvaje'... ¿Con qué intención? Avance semanal de los capítulos del 27 al 31 de octubre.
La semana del 27 al 31 de octubre sumerge a Valle Salvaje en un abismo de secretos desenterrados y futuros inciertos. Cuando la noche cae, no solo trae la oscuridad, sino también a los fantasmas que todos creían olvidados. Para los G ...
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#‘ValleSalvaje’, #avance, #semanal, #aparición, #Dámaso, #amenaza, #futuro, #Gálvez, #Aguirre
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CortometrajesTranscripción
00:00Avance semanal de Valle Salvaje. La aparición de Damaso amenaza el futuro de los Galvez de Aguirre,
00:16del 27 al 31 de octubre. Años después, el pasado de Victoria vuelve a Valle Salvaje.
00:25¿Con qué intención? Avance semanal de los capítulos del 27 al 31 de octubre.
00:33La semana del 27 al 31 de octubre sumerge a Valle Salvaje en un abismo de secretos desenterrados
00:40y futuros inciertos. Cuando la noche cae, no solo trae la oscuridad, sino también a los fantasmas
00:48que todos creían olvidados. Para los Galvez de Aguirre, el pasado no es una lección,
00:56es una sentencia que vuelve para ser ejecutada.
01:01La llegada de Damaso, el hombre que debería estar muerto, no es solo una visita. Es el
01:08prólogo de una guerra donde cada alianza será puesta a prueba y cada mentira saldrá a la luz.
01:12Capítulo 283. Lunes, 27 de octubre, el cuerpo y el alma. La noche en Valle Salvaje era una entidad
01:25viva, un manto de terciopelo negro salpicado de estrellas frías que observaban la finca con
01:30indiferencia. El silencio en los terrenos de la casa grande era casi absoluto, roto solo por el
01:38ulular de un búho lejano y el crujido de la grava bajo unos pies que no deberían estar allí.
01:46Dentro, Mercedes, el ama de llaves, sentía el peso del día en cada hueso. La tensión en la casa era
01:53palpable, un veneno que se filtraba por las paredes desde la desaparición y recuperación de la joven
01:59Bárbara, y ahora, con el reciente descubrimiento del robo de la talla religiosa del oratorio.
02:04Era un caos contenido, una tormenta esperando el primer relámpago. Apagaba las últimas velas del
02:12pasillo de servicio cuando un golpe de aire, anormalmente frío, le erizó la piel.
02:20Se detuvo, sus sentidos, afinados por décadas de servicio y supervivencia en esa casa de intrigas,
02:27le dijeron que no estaba sola. Se giró lentamente hacia el patio interior, donde la luna dibujaba
02:35formas espectrales. Al principio, solo vio la silueta de un hombre recortada contra el arco de
02:44piedra. Su corazón dio un vuelco. ¿Un ladrón? ¿Quizás el desdichado Martín, volviendo a hurtadillas?
02:56¿Quién anday? Su voz, aunque firme, tembló ligeramente. La figura dio un paso hacia la luz de
03:02la luna. No era un muchacho. Era un hombre curtido, con la dureza del tiempo grabada en el rostro,
03:11pero con unos ojos que ella. Recordaba. Mercedes retrocedió, su mano volando hacia su boca,
03:21ahogando un grito que murió en su garganta. El mundo pareció detenerse. Los colores se
03:28desvanecieron, reemplazados por un terror helado que la paralizó por completo.
03:35No. Susurró ella, negando con la cabeza, las lágrimas brotando instantáneamente,
03:42lágrimas de puro shock. No. No puede ser. El hombre esbozó una media sonrisa,
03:50una mueca que no alcanzó a sus ojos oscuros.
03:53Me has olvidado, Mercedes. O quizás, has intentado olvidarme. Estás muerto. Logró
04:02articular ella, aferrándose al marco de la puerta como si fuera un salvavidas.
04:10Te. Te dieron por muerto. Hace años, el hombre avanzó otro paso,
04:15sus botas resonando con una finalidad aterradora en la piedra.
04:18Se detuvo a apenas unos metros de ella, lo suficientemente cerca para que ella pudiera
04:26ver la cicatriz que cruzaba su ceja, la misma que se hizo de joven.
04:34Soy yo, Mercedes, en cuerpo y alma. Su voz era un susurro grave, cargado de un pasado que ambos
04:41compartían. Ni un sueño, ni una alucinación. El nombre luchaba por salir de sus labios. Damaso.
04:54Era él, el primer marido de Victoria. El hombre que desapareció. El hombre que precedió al duque,
05:00a la fortuna, al título.
05:01El hombre que era la base sobre la cual se había construido la gran mentira de la duquesa de Gálvez de
05:09Aguirre. Mercedes, escúchame bien. Dijo él, su tono volviéndose urgente, agarrándola suavemente por el
05:20brazo para asegurar su atención. Nadie puede saber que estoy aquí. Nadie. Pero, Victoria,
05:29el duque, tartamudeaba a ella, su mente incapaz de procesar las implicaciones.
05:37Bigamia, ruina, escándalo. Especialmente ellos. Si se oda a Maso. No por ahora. He vuelto, sí.
05:46Pero no he regresado por casualidad. El destino me ha traído de vuelta a este valle, y aún tengo mucho
05:52que decir. Mírame, Mercedes. Mírame y dime que no me ayudarás. Ella lo miró, y vio al hombre que
06:02conoció, pero también al fantasma en el que se había convertido. Vio peligro. ¿Qué quieres? ¿Venganza?
06:12Quiero, claridad. Por ahora, preséntame como un antiguo conocido tuyo que busca trabajo en la finca.
06:18Un capataz, un jornalero, no importa. Necesito estar dentro. Necesito observar. Mercedes sabía que
06:28estaba cometiendo un error fatal. Proteger a este hombre era traicionar a la casa,
06:36traicionar a la duquesa. Pero, ¿acaso la duquesa merecía su lealtad? El regreso de
06:41Damaso no era una simple amenaza. Era un juicio.
06:48Dios nos ampare. Murmuró ella, finalmente asintiendo. Pero esto, esto nos destruirá a todos.
06:57La destrucción ya estaba aquí, Mercedes. Respondió Damaso, mirando hacia las luces de la casa grande.
07:04Yo solo he venido a ponerle nombre. Pero la noche de Damaso no había terminado. Su aparición ante
07:14Mercedes era solo el primer movimiento. Sabía que para que su plan funcionara, necesitaba
07:22desestabilizar a las piezas clave. Se movió con la confianza de quien conoce cada sombra. Llegó a la
07:30biblioteca, donde sabía que Victoria estaría revisando las cuentas, intentando tapar los
07:36agujeros de una fortuna que menguaba. Entró sin hacer ruido. Victoria estaba de espaldas,
07:44inclinada sobre el escritorio. Siempre te gustó jugar a ser la señora. Dijo él en la penumbra.
07:52Victoria se congeló. Esa voz, no, su cuerpo entero se tensó, el pánico subiendo por su garganta como
08:02bilis. Se giró, lentamente, con la majestuosidad de una reina yendo a la guillotina. Y lo vio.
08:15Sus ojos, normalmente fríos y calculadores, se abrieron de par en par, reflejando un terror puro,
08:21infantil. Dejó caer la pluma, manchando de tinta un documento importante. Damaso. El mismo. Dijo él,
08:33deleitándose con su miedo. Veo que el título de duquesa te sienta bien. Aunque me pregunto qué
08:40pensaría tú. Segundo marido, si supiera que el primero sigue respirando. Estás muerto. Si se o ella,
08:50recuperando una pizca de su furia para enmascarar el pánico. Yo misma vi el informe. ¿Te ahogaste? Los
09:00informes se pueden comprar, Victoria. Y las mareas, a veces, devuelven lo que se tragan. Mientras esa
09:09bomba explotaba en la casa grande, otro drama se vivía en la casa pequeña.
09:13Bárbara yacía en la cama, su piel pálida y sus ojos cerrados, todavía convaleciente de la terrible
09:23experiencia en el bosque. A su lado, Adriana, su fiel doncella y amiga, no se separaba ni un
09:32segundo, cambiándole los paños fríos de la frente. El aire en la habitación era denso,
09:40cargado de angustia y de una furia sorda. La puerta se entreabrió.
09:47Era José Luis, el duque. Su rostro mostraba una preocupación protocolaria. Se puede
09:56saber cómo se encuentra, preguntó con voz queda. Adriana se levantó de un salto,
10:02sus ojos llameando con un odio que sorprendió al duque.
10:05Se plantó frente a él, impidiéndole el paso. Usted, escupió la palabra. ¿Cómo se atreve a venir aquí?
10:16Adriana, por favor, solo quiero interesarme por su estado. No se interese por nada. Gritó ella,
10:26sus puños apretados. Usted es el culpable. Usted y sus crueldades. Usted la empujó a esto. No voy a
10:35tolerar que me hables en ese tono. Replicó José Luis, su orgullo herido. Pues tendrá que tolerarlo.
10:44Adriana estaba fuera de sí. El dolor de ver a su señora postrada le daba un valor temerario.
10:49Ella está así por usted. Por su desprecio, por sus intrigas, por haberla tratado como a un animal.
10:59Larguis, larguis de esta habitación o juro por Dios que lo saco a golpes.
11:07José Luis, el marqués de Galvez de Aguirre, retrocedió. No por miedo físico,
11:12sino por la virulencia de una verdad que, aunque no quisiera admitir, le quemaba.
11:17Salió de la casa pequeña con la acusación resonando en sus oídos,
11:23añadiendo otra capa de complicación a su ya tenso mundo.
11:29La tensión también escalaba en el despacho de Don Hernando. El capataz,
11:34acostumbrado a que su voluntad fuera ley, se enfrentaba a una resistencia inesperada.
11:41Irene, no es una sugerencia. Dijo con su vozarrón, golpeando la mesa.
11:47Te casarás con Leonardo.
11:51El compromiso está cerrado. Irene, que había pasado días enteros llorando por el destino
11:57de Bárbara y el suyo propio, encontró una fuerza que no sabía que poseía.
12:05Levantó la barbilla. No, padre, no me casaré con él. Hernando la miró como si le hubiera salido
12:11una segunda cabeza.
12:16¿Qué has dicho, insolencia, a mí? Digo que no puede obligarme. Insistió ella, temblando pero decidida.
12:23Claro que puedo, soy tu padre y harás lo que yo te... No puede. Lo interrumpió ella,
12:31y la desesperación la llevó a jugar su última carta, la revelación que lo cambiaría todo.
12:40No puede, porque si lo hace, la deshonra será para usted. Hernando frunció el ceño.
12:45¿De qué demonios hablas, niña? Irene respiró hondo, las lágrimas de terror y desafío mezclándose
12:55en sus mejillas. No me casaré con Leonardo, porque espero un hijo, y no es suyo. El silencio que
13:04cayó en el despacho fue atronador. Don Hernando se quedó petrificado, descolocado era una palabra
13:12demasiado suave. Era la aniquilación de todos sus planes. Su rostro pasó del rojo de la furia al
13:21blanco de la conmoción más absoluta. El capataz, el hombre que controlaba todo,
13:30acababa de perder el control de lo más importante, el futuro de su linaje.
13:37Mientras tanto, la noticia del robo de la talla ya había corrido como la pólvora por el palacio.
13:42En la cocina, el ambiente era irrespirable. La duquesa está que trina, decía una de las doncellas.
13:54Ha dicho que esto no quedará así, que llamarán a la Santa Hermandad. Pepa,
14:00la hermana de Luisa, defendía a Martín con uñas y dientes.
14:03Martín no ha sido, él no es un ladrón. Atanasio, el mayordomo, siempre alerta y prudente,
14:14observaba a Alejo, el hijo del duque, que parecía extrañamente interesado en la conversación.
14:19Atanasio, ¿tú qué piensas? Preguntó Alejo. Pienso, señorito, que la duquesa tiene una
14:29oportunidad de oro, dijo Atanasio en voz baja.
14:36Una oportunidad para culpar a quien le estorba. El miedo se instaló en el corazón de todos los criados.
14:41Temían que Victoria, con su crueldad conocida, aprovechara la situación para culpar a Martín y
14:50deshacerse de él definitivamente. El ambiente en el servicio estaba más tenso que nunca. Alejo,
15:00tras escuchar a Atanasio, buscó a Luisa.
15:02La encontró en la despensa. Luisa, ¿tú sabes algo de esto? Luisa, que ocultaba su propia
15:12implicación y la de Tomás, fingió ignorancia. Alejo, por favor, estoy muy nerviosa. Solo quiero
15:23que todo esto pase y volver a casa de mis hermanos. Pero su forma de desviar la conversación, la manera
15:32en que evitaba su mirada, solo sirvió para aumentar las sospechas de Alejo.
15:38No la presionó más, pero la semilla de la duda estaba plantada. Y de vuelta en la casa grande,
15:45Victoria se enfrentaba a su fantasma.
15:49¿Qué quieres, Damaso? Logró preguntar, su voz un hilo. ¿Qué quiero? Río él, una risa sin alegría.
15:57Lo quiero todo, Victoria. Quiero recuperar el tiempo perdido. Y he vuelto para quedarme.
16:08Capítulo 284. Martes, 28 de octubre. La dulzura del veneno. La mañana del martes amaneció gris,
16:17un reflejo perfecto del estado de ánimo en la casa grande.
16:20José Luis se despertó solo. La cama de Victoria estaba intacta. Había pasado la noche en vela,
16:29su mente un torbellino de sospechas.
16:33La acusación de Adriana, la insolencia de don Hernando, el robo de la talla. Y ahora,
16:40la desaparición de su esposa.
16:42No estaba preocupado por su seguridad. Estaba inquieto por su lealtad. ¿Dónde demonios se ha
16:50metido? Mascullaba mientras se vestía apresuradamente, sin ayuda de cámara.
16:58Recorrió el palacio. Preguntó a los criados. Nadie la había visto desde la noche anterior,
17:03desde que se encerró en la biblioteca.
17:05La incertidumbre lo estaba volviendo loco. ¿Con quién estaba? ¿Estaría planeando algo
17:12en su contra? Su matrimonio era una farsa, lo sabía, un acuerdo de poder y apariencias.
17:21Pero la distancia y los reproches eran un enemigo conocido. Esta ausencia, este silencio,
17:27era aterrador. Justo cuando su ansiedad alcanzaba el punto álgido, la puerta principal se abrió y
17:37Victoria entró. Pero no era la Victoria que él esperaba. No parecía cansada, ni enfadada, ni
17:46culpable. Irradiaba una calma extraña. Llevaba el mismo vestido de la noche anterior, pero su cabello
17:54estaba perfectamente peinado. Le sonrió. José Luis estaba preparado para una batalla campal.
18:03Se puede saber dónde has pasado la noche. Exijo una explicación.
18:10Victoria se acercó a él, y en lugar de la respuesta afilada que él esperaba, ella le cogió las manos.
18:16Estaban frías como el hielo. José Luis, mi amor. Su voz era un susurro dulce, meloso.
18:28El duque se quedó de piedra. Hacía meses, quizás años, que no escuchaba esa palabra de sus labios.
18:37Estaba, caminando. Continuó ella, sus ojos fijos en los de él. Necesitaba pensar.
18:43El robo, lo de Bárbara. Todo ha sido tan abrumador, caminando, toda la noche, la incredulidad
18:52tenía su voz.
18:56Sí, y he pensado mucho en nosotros. Dijo ella, acariciando su solapa. El gesto era tan antinatural
19:03que a él le dio un escalofrío.
19:04Hemos estado tan distantes, cariño. Tantas peleas. Tantos reproches. Me he dado cuenta.
19:17De que te he echado de menos. He sido una tonta al permitir que las pequeñas cosas se interpongan
19:22entre nosotros.
19:22José Luis la miraba como si fuera una aparición. Esta docilidad, esta sumisión, era más alarmante
19:32que cualquiera de sus rabietas.
19:36Aguantó su enfado sin rechistar, aceptando sus acusaciones con una sonrisa serena.
19:41Victoria, ¿te encuentras bien? Preguntó, retrocediendo un paso. Nunca he estado mejor. Respondió ella.
19:55He decidido que las cosas van a cambiar. Voy a ser la esposa que mereces. Se puso de
20:00puntillas y le dio un beso suave en la mejilla.
20:03Luego, con una sonrisa que no le llegaba a los ojos, subió la gran escalinata, dejándolo
20:11solo en el vestíbulo, completamente descolocado.
20:17Su primera reacción fue de alivio. Quizás la presión la había doblegado, pero la alarma
20:23no tardó en sonar en su cabeza.
20:27Victoria no se doblegaba, atacaba. Esta dulzura no era una rendición. Era una
20:32nueva arma.
20:35¿Qué escondía? ¿Qué había pasado durante esas horas en las que desapareció para
20:40provocar un cambio tan radical y aterrador?
20:45Lo que José Luis no podía imaginar era la verdad. No podía imaginar la reunión secreta
20:50que Victoria había mantenido con Damaso en las ruinas de la antigua capilla, bajo la
20:55luna fría.
20:59¿Flashback de la noche? ¿Qué es lo que quieres? ¿Dinero?
21:02Le había gritado ella, una vez superado el shock inicial en la biblioteca.
21:10¿Cuánto? Te daré lo que sea para que desaparezcas y vuelvas al infierno del que ha salido.
21:17Damaso se había reído. El dinero es útil, pero no he vuelto solo por dinero, Victoria.
21:22He vuelto por justicia. ¿Justicia? Escupió ella. ¿Tú me abandonaste? Tú me dejaste pudrirme.
21:32Replicó él, agarrándola.
21:34Creíste que estaba muerto y no tardaste ni un año en meterte en la cama de ese duque.
21:45Te casaste con él, cometiste bigamia, Victoria. Ella palideció. Era la palabra que lo podía destruir
21:52todo.
21:52¿Qué? ¿Qué quieres? Repitió, esta vez sin fuerza. Por ahora, quiero que te ganes su confianza.
22:04¿La de tu, marido? Dijo él con desprecio. Quiero que seas dulce, que seas la esposa perfecta.
22:10Quiero que averigües todo sobre él. Sus negocios con don Hernando. Sus deudas. Sus secretos.
22:22¿Para qué? Porque cuando yo decida mostrarme, quiero tener el poder. Y tú me lo vas a dar.
22:31Oh, te lo juro, Victoria. La palabra bigamia será lo último que escuches antes de que te pudras en una
22:37celda. Fin del flashback. Victoria subió a su habitación. Su corazón latiendo con fuerza. No
22:47de amor, sino de un odio frío y calculador. Damaso la tenía atrapada. Su única salida era jugar la
22:56comedia. Tenía que engañar a José Luis, seducirlo de nuevo. No por afecto, sino para encontrar el arma
23:03que le permitiera destruir a un marido. O al otro. El matrimonio de los duques estaba a punto
23:11de recibir un golpe mortal, y el hacha la empuñaba un fantasma. Pero no era la única relación al borde
23:20del abismo. En otra parte de la finca, Alejo, incapaz de sacudirse las sospechas, se presentó
23:26ante Luisa. Su paciencia se había agotado. Estaba cansado de evasivas, de medias verdades,
23:35de sentir que la mujer que amaba le estaba mintiendo en la cara.
23:41La encontró tendiendo sábanas. El viento azotaba la tela entre ellos. Luisa, se acabaron los juegos,
23:48dijo él, su voz dura. Ella se sobresaltó. Alejo, ¿qué ocurre? Ocurre, Tomás, ocurre el robo,
24:00ocurren tus secretos. Yo no. Basta. Gritó él. Estoy convencido de que me ocultas algo importante
24:09sobre Tomás. Y sé que tiene que ver con el robo de la talla. ¿Qué hicisteis? ¿Lo robasteis vosotros?
24:18Luisa lo negó. Pero su pánico era evidente. Claro que no, ¿cómo puedes pensar eso de mí?
24:29Pienso que me mientes. Alejo se acercó, su rostro a centímetros del de ella, suplicante y furioso a la
24:35vez. Te he dado todo, Luisa. He arriesgado mi posición, mi familia, mi honor, por ti, y tú me
24:45pagas con silencios y complicidad con otro hombre. Alejo, por favor, es complicado. ¿Complicado? No,
24:55es sencillo. O me dices la verdad, toda la verdad, ahora mismo. O todo cambiará entre nosotros. Para
25:05siempre, Luisa lo miró, sus ojos llenos de lágrimas. Estaba atrapada entre el amor por Alejo y la
25:14lealtad a su hermana Pepa. Porque la verdad era devastadora. Sí, Tomás y ella habían robado la
25:21talla. Pero lo habían hecho para conseguir dinero y ayudar a Martín, el amado de Pepa, a huir de valle
25:29salvaje antes de que Victoria lo destruyera. No podía decírselo a Alejo. Era el hijo del duque,
25:38el hijo del hombre al que habían robado. Su silencio fue la respuesta más ruidosa. Alejo cerró los ojos,
25:48el dolor de la traición retorciéndole las entrañas.
25:50Asintió lentamente. Entendido. Se dio la vuelta y se marchó, dejando a Luisa llorando entre las
26:01sábanas que ondeaban como banderas de rendición. La confianza se había roto. Capítulo 286. Jueves,
26:1230 de octubre. La soga de la justicia. Nota. El avance oficial omite el miércoles. Asumimos que
26:22fue un día de tensión contenida, investigaciones silenciosas y el peso de las decisiones tomadas.
26:30El jueves amaneció con una atmósfera de juicio final. La relación entre Luisa y Alejo estaba muerta.
26:36Él la evitaba, y cuando sus miradas se cruzaban, la frialdad de Alejo era un castigo peor que cualquier
26:45grito. Luisa sufría en silencio, consciente de que su sacrificio por Pepa y Martín le había
26:54costado al único hombre que había amado. Habían luchado contra todo. La diferencia de clases,
27:02la ira del duque, las amenazas de victoria. Habían superado obstáculos que parecían
27:10insalvables. Pero no pudieron superar el veneno de un secreto. El silencio de Luisa, diseñado para
27:18proteger, se había convertido en el arma que lo destruía todo. El amor podía sobrevivir a la
27:26adversidad, pero rara vez sobrevivía a la falta de confianza. Pero Luisa no era la única que
27:34sufría en las cocinas. Su hermana, Pepa, estaba destrozada. Mientras Luisa perdía su amor por un
27:44secreto, Pepa se derrumbaba por una noticia. La noticia que Luisa había intentado evitar. Un guardia
27:53de la santa hermandad, que había llegado esa mañana, había estado haciendo preguntas.
28:00Y Pepa lo había escuchado hablar con Atanasio. La duquesa insiste en que el principal sospechoso
28:06es el tal Martín, decía el guardia. Que ya tiene antecedentes de insubordinación. Atanasio
28:15intentó defenderlo, pero el guardia fue tajante. Órdenes son órdenes. Vendremos a por él antes
28:25de que acabe el día. Esa fue la noticia. La confirmación de sus peores miedos. El plan
28:33de Luisa y Tomás había fallado, o no había sido lo suficientemente rápido.
28:37Victoria iba a ganar. Martín iba a ser arrestado. Pepa se refugió en la despensa, su cuerpo sacudido
28:47por sollozos ahogados. Su mundo emocional se tambaleaba. El hombre que amaba, el hombre
28:55por el que había suspirado en silencio, iba a ser enviado a una mazmorra, o peor, a la
29:01orca, por un crimen que ella sabía, en el fondo de su corazón, que no había cometido.
29:09Y se sentía impotente. Mientras tanto, los Galvez de Aguirre habían hecho oficial la
29:14denuncia. El robo de la talla ya no era un asunto interno, estaba en manos de la justicia.
29:23Y la Santa Hermandad, sintiendo la presión de los duques, había retomado la investigación
29:28con una fuerza inesperada. El capitán de la hermandad, un hombre astuto y de pocas palabras,
29:37regresó al palacio a mediodía. Pero esta vez no venía a hacer preguntas. Venía con respuestas.
29:46Reunió a José Luis y Victoria en el salón.
29:48Duques, dijo con una leve inclinación. Hemos avanzado significativamente. Victoria adoptó
29:58su nueva máscara de dulce preocupación.
30:04Oh, capitán, ¿han encontrado al culpable? Es, Martín. El capitán la miró fijamente.
30:09Hemos recopilado información. Hemos cruzado testimonios. Y, lo más importante, hemos encontrado
30:19un testigo que vio a alguien salir del oratorio la noche del robo y esconder un bulto en las
30:24caballerizas. El corazón de Victoria dio un vuelco. Esto no estaba en su guión. Y bien,
30:32apremió José Luis. Parece que sus sospechas sobre el servicio eran correctas, Duque. Pero
30:41apuntaban en la dirección equivocada. Tenemos totalmente identificada a la culpable. El
30:49capitán salió al vestíbulo y dio una orden. Dos de sus hombres entraron, y entre ellos,
30:58esposada, venía Luisa. Estaba pálida, pero sus ojos no mostraban miedo, sino una resignación
31:05desgarradora.
31:09Pepa, que había salido de la cocina al oír el tumulto, soltó un grito desgarrador al
31:14ver a su hermana.
31:18No. Alejo, que bajaba la escalera en ese momento, se quedó paralizado. Vio a Luisa, vio las cadenas,
31:25y la verdad lo golpeó con la fuerza de un puñetazo.
31:32Era verdad. Ella era la ladrona. Su traición era real. Luisa, susurró él, el mundo derrumbándose
31:39a sus pies. Luisa lo miró, y en esa última mirada, él vio todo el amor y todo el dolor
31:47del mundo.
31:47Pero ya era demasiado tarde. La Santa Hermandad se la llevaba. Capítulo 287. Viernes, 31 de octubre,
31:59el equilibrio roto.
32:03La recuperación de Bárbara era un hecho, pero su regreso no había traído la paz. El palacio
32:09seguía lleno de susurros.
32:10¿Qué había pasado realmente en el bosque? ¿Por qué se había alejado sin decir nada?
32:17La idea del suicidio seguía flotando en el aire, una mancha oscura en el honor de la
32:22familia.
32:26Leonardo, atrapado entre la presión de su padre don Hernando y el amor desesperado
32:31que sentía por ella, necesitaba escuchar la verdad de sus labios.
32:34La encontró en el jardín, sentada en un banco de piedra, mirando al vacío. Bárbara.
32:47Dijo él, su voz rota. Por favor, dime la verdad. Todos, todos piensan que tú, que intentaste.
32:57Bárbara se giró lentamente. Su rostro estaba sereno, pero sus ojos habían perdido el brillo.
33:04¿Qué intenté quitarme la vida? Dijo ella, su voz plana. No, Leonardo, no lo hice.
33:15No les de ese gusto. Simplemente, me perdí. O quizás, solo quería que me perdieran.
33:23El alivio inundó a Leonardo. Entonces, entonces aún hay esperanza. Bárbara, yo te amo. Lucharé
33:30contra mi padre. Me enfrentaré a...
33:35No. Lo cortó ella, su voz tan afilada como el hielo. No luches. ¿Qué, qué quieres decir?
33:44Quiero decir que se acabó, Leonardo. He aceptado tu destino. Y el mío. Leonardo no podía creer lo que oía.
33:51No, tú no eres así. Tú eres una luchadora. He luchado demasiado. Y estoy cansada. Se levantó,
34:01enfrentándolo con una dignidad devastadora.
34:07Sé que te casarás con Irene. Y lo acepto, pero te exijo una cosa. Lo que sea. Dijo él,
34:13al borde de las lágrimas. Bárbara respiró hondo. Que te alejes de mí. Para siempre. El golpe fue brutal.
34:24Bárbara. Por favor. No. Insistió ella, su voz endureciéndose para no romperse. No quiero que me
34:34busques. No quiero que me hables. Si nos cruzamos en un pasillo, finge que no me conoces. Finge que
34:43nunca nos conocimos. Finge que nunca existimos. Es la única manera en que podré sobrevivir en esta
34:51casa. Vete, y sé feliz con ella. Leonardo se quedó allí, completamente hundido. Era una
35:00despedida peor que la muerte. Ella no solo lo estaba liberando, lo estaba borrando. Atrapado
35:09entre el deber familiar y un amor imposible, sintió que su corazón se partía en dos.
35:17Se dio la vuelta, un hombre destrozado, resignándose por fin a un futuro que no deseaba.
35:26Mientras Bárbara y Leonardo sellaban su trágico final, el verdadero terremoto comenzaba en la
35:31casa grande. José Luis estaba en su despacho, intentando asimilar el arresto de Luisa y la
35:39extraña satisfacción que eso parecía haberle dado a Victoria, que seguía con su actuación de esposa
35:45dulce y comprensiva. Don Hernando estaba con él, discutiendo los siguientes pasos. Este robo ha sido
35:54una desgracia, decía Hernando, pero al menos la justicia ha sido rápida.
36:02Ahora, José Luis, hablemos de lo nuestro. Mi apoyo para tu ascenso social sigue en pie,
36:07pero necesito que controles a tu esposa.
36:13Su cambio de actitudes, inquietante. Antes de que José Luis pudiera responder,
36:18Atanasio entró, su rostro más pálido de lo habitual.
36:25Señor Duque, hay un hombre, un caballero, que exige verle. Estoy ocupado, Atanasio.
36:34Dile que vuelva mañana. Insiste, señor. Dice que es, un viejo conocido. Se presenta como don Mateo
36:41Infante. José Luis frunció el ceño. No conocía a ningún Mateo Infante.
36:47Victoria, que estaba sirviendo Jerez, dejó la botella sobre la mesa con un golpe sordo.
36:56Que pase, dijo José Luis, irritado. La puerta del despacho se abrió. Y Damaso,
37:02interpretado por Alejandro Sigencha, entró.
37:09No era el hombre desaliñado que Mercedes había visto en la oscuridad. Ahora estaba limpio,
37:14afeitado, y vestía un traje oscuro de buena factura.
37:21Parecía un hacendado, un hombre de negocios. Cruzó la habitación, sus ojos pasando por encima de don
37:28Hernando, deteniéndose un segundo en Victoria con una sonrisa irónica, y finalmente clavándose en el
37:34duque.
37:34José Luis lo miró, primero con confusión, luego con una vaga sensación de reconocimiento,
37:43y finalmente, con un horror que le geló la sangre.
37:49Sus ojos se abrieron de par en par. Reconoció la cicatriz, la mirada. Sintió que el suelo se abría
37:55bajo sus pies.
37:59Tú, logró susurrar José Luis, retrocediendo hasta chocar con su escritorio. Damaso sonrió.
38:08Veo que me recuerdas, duque. No, no, es imposible, estás muerto, gritó José Luis.
38:17Don Hernando se levantó, confundido. ¿José Luis? ¿Qué ocurre? ¿Victoria? ¿Quién es este hombre?
38:23Victoria estaba paralizada, su comedia de dulzura hecha añicos. Damaso, exclamó José Luis, su voz
38:33rota por el pánico. La presencia de Damaso no solo sacudió los cimientos del duque, los demolió. Su
38:43peor pesadilla estaba allí, en su despacho, en cuerpo y alma. Damaso se había presentado ante todos con una
38:52nueva identidad, pero solo tres personas en esa habitación conocían la verdad sobre quién era
38:58realmente. Mercedes, que observaba aterrorizada desde la puerta entreabierta, Victoria, cuya trampa se
39:05acababa de cerrar sobre ella, y ahora, José Luis. El resto del palacio, el resto de Valle Salvaje,
39:15vivía ajeno a la bomba de relojería que acababa de activarse. La posición de los duques estaba,
39:24ahora sí, más en peligro que nunca. José Luis, que confiaba ciegamente en el ascenso social que
39:30don Hernando le había garantizado, vio en un instante cómo todo se desvanecía.
39:35Si la verdad salía a la luz, si se descubría que Victoria era vígama, su matrimonio era nulo.
39:46Su título, sus tierras, su alianza con Hernando. Todo se convertiría en polvo. Tenemos mucho de
39:53qué hablar, duque. Dijo Damaso, su voz destilando una calma aterradora.
39:58O debería decir, José Luis, tenemos que ponernos al día. Han sido muchos años. El equilibrio de
40:07poder en Valle Salvaje acababa de romperse. El fantasma había vuelto, y esta vez, no venía a
40:16asustar. Venía a reclamar lo que consideraba suyo.
40:28¡Gracias!
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