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El final de los Gálvez de Aguirre en ‘Valle Salvaje’, avance del capítulo 236 (20 de agosto)
Las amenazas de Adriana calan hondo en José Luis... que teme lo peor, mañana en 'Valle Salvaje'.
La noche en Valle Salvaje caía con la misma pesadez con la que un sudario cubre a un difunto. El aire, preñado del aroma a tierra húmeda y pino, parecía denso, difícil de respirar, como si la misma naturaleza contuviera el aliento ante la tormenta que se cernía, no en el cielo, sino en los corazones de los ha ...
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El final de los Gálvez de Aguirre en ‘Valle Salvaje’, avance del capítulo 236 (20 de agosto)
Las amenazas de Adriana calan hondo en José Luis... que teme lo peor, mañana en 'Valle Salvaje'.
La noche en Valle Salvaje caía con la misma pesadez con la que un sudario cubre a un difunto. El aire, preñado del aroma a tierra húmeda y pino, parecía denso, difícil de respirar, como si la misma naturaleza contuviera el aliento ante la tormenta que se cernía, no en el cielo, sino en los corazones de los ha ...
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CortometrajesTranscripción
00:00El final de los Galvez de Aguirre en Valle Salvaje, avance del capítulo 236, 20 de agosto.
00:18Las amenazas de Adriana Calanondo en José Luis, que teme lo peor, mañana en Valle Salvaje.
00:24La noche en Valle Salvaje caía con la misma pesadez con la que un sudario cubre a un difunto.
00:32El aire, preñado del aroma a tierra húmeda y pino, parecía denso, difícil de respirar, como si la misma naturaleza contuviera el aliento ante la tormenta que se cernía, no en el cielo, sino en los corazones de los habitantes de la casa grande y la casa pequeña.
00:48Era una tormenta de secretos ponzoñosos, de ambiciones desmedidas y de amores imposibles, a punto de desatarse con una furia que amenazaba con arrastrarlo todo a su paso.
01:01El imperio de los Galvez de Aguirre, construido sobre cimientos de engaño y sangre, se resquebrajaba, y el eco de su inminente derrumbe resonaba ya en cada rincón del valle.
01:12Dentro de los muros de la imponente casa grande, el lujo y la opulencia de sus salones no lograban disimular la atmósfera gélida que se había instalado en ella.
01:25Cada objeto, cada mueble, parecía un testigo mudo de las traiciones que allí se hurdían.
01:30Y en el centro de esa red de intrigas, José Luis Gálvez de Aguirre, el duque, sentía como el suelo se abría bajo sus pies.
01:43El hombre que había gobernado el valle con mano de hierro, cuyo poder parecía tan inmutable como las montañas que lo rodeaban,
01:50se enfrentaba ahora al fantasma de su propio pasado, un fantasma con el rostro de su sobrina, Adriana.
01:56La amenaza de Adriana, pronunciada con una calma que helaba la sangre, había calado hondo en el alma de José Luis.
02:07Sé la verdad, le había dicho, y esas tres palabras habían bastado para desmoronar el mundo del duque.
02:13Porque la verdad era un monstruo de dos cabezas, la del robo y la del asesinato.
02:20La verdad era que las tierras que ostentaba con tanto orgullo no le pertenecían, sino que eran el legado de la familia de Adriana.
02:29Y la verdad, aún más terrible, era que la muerte del padre de la joven no había sido un accidente,
02:35sino una ejecución fríamente planeada por él y por Victoria, su propia cuñada.
02:41El miedo, una emoción que José Luis creía haber desterrado de su ser hacía mucho tiempo,
02:47se apoderaba ahora de él, un veneno lento y paralizante.
02:50Temía perderlo todo. Sus tierras, su título, su honor.
02:58Pero, por encima de todo, temía la mirada de desprecio de sus hijos,
03:02temía convertirse en un paria en el mismo valle que había moldeado a su antojo.
03:08Y en su desesperación, el duque estaba dispuesto a todo para silenciar esa verdad,
03:14incluso a mancharse las manos de sangre una vez más.
03:16Mientras tanto, en otra ala de la mansión, Úrsula, con la astucia de una serpiente,
03:25seguía tejiendo su propia tela de araña.
03:29Su obsesión por Rafael, el hijo menor del duque, la había llevado a un punto de no retorno.
03:37Estaba convencida de que lograría su objetivo, de que se convertiría en la señora de la casa grande,
03:42y para ello no dudaría en utilizar a Julio, el primogénito, como un peón en su macabro juego.
03:51La joven no cejaba en su empeño de presionar al atormentado Julio para que actuara en contra de Adriana,
03:57para que la alejara de Rafael, alanándole así el camino hacia el altar.
04:02La tensión era un nudo corredizo que apretaba las gargantas de todos los habitantes de Valle Salvaje.
04:07Bernardo, en la casa pequeña, se sentía asfixiado por el yugo de José Luis,
04:14y en su corazón anidaba una idea desesperada, la rendición, el sacrificio.
04:21En medio del caos, Matilde buscaba un resquicio de luz en el pasado,
04:26un puente para reconectar con su hermano Martín,
04:28pero el dolor era un abismo demasiado profundo entre ellos.
04:31La decepción y la traición también golpeaban a Irene,
04:37quien descubría la perfidia de Francisco,
04:40mientras Amanda observaba con creciente preocupación el errático comportamiento de su hijo Leonardo.
04:46Y en el epicentro de todo este huracán de emociones,
04:50Julio, humillado y destrozado por su propio padre,
04:53se arrastraba a los pies de Adriana,
04:56suplicándole una ayuda que podría costarle el amor de su vida.
04:59El final de los Galvez de Aguirre se avecinaba,
05:04y la noche del 20 de agosto prometía ser el prólogo de una tragedia de la que nadie saldría indemne.
05:11La sombra de la duda,
05:12Úrsula y la fragilidad de un compromiso.
05:15La biblioteca de la Casa Grande era un santuario de silencio y conocimiento,
05:20un remanso de paz en medio de la tempestad que agitaba a la familia Galvez de Aguirre.
05:24Sin embargo, en esa tarde plomiza,
05:29el aire entre los anaqueles cargados de libros estaba tan enrarecido como en el resto de la mansión.
05:37Úrsula, sentada en un sillón de terciopelo granate,
05:40observaba a Rafael con una intensidad depredadora.
05:43Sus ojos, dos pozos oscuros y profundos,
05:48escrutaban cada gesto, cada matiz en la expresión del joven,
05:52buscando una fisura en su armadura de indiferencia.
05:55No entiendo tu actitud, Rafael,
05:59comenzó ella, su voz un susurro sedoso pero afilado como una daga.
06:06Hemos fijado una fecha para nuestra boda,
06:08y sin embargo, te comportas como si te llevaran al patíbulo.
06:14¿Acaso no te complace la idea de unirte a mí,
06:16de unir nuestras familias, nuestro poder?
06:19Rafael, que hasta ese momento había estado contemplando la lluvia a través del ventanal,
06:26se volvió lentamente hacia ella.
06:29Su rostro, habitualmente marcado por una pasión indómita,
06:34mostraba ahora un cansancio infinito,
06:36una resignación que a Úrsula le resultaba más insultante que cualquier arrebato de ira.
06:43¿Poder, Úrsula, es eso lo único que te importa?
06:46replicó él, con un deje de amargura en la voz.
06:51No te engañes, sabes tan bien como yo que este matrimonio no es más que una farsa,
06:56una transacción comercial orquestada por mi padre para sus propios fines.
07:02No hay amor entre nosotros, ni lo habrá jamás.
07:05Las palabras de Rafael cayeron como piedras en el silencio de la biblioteca.
07:11Úrsula sintió una punzada de humillación,
07:13pero su rostro permaneció impasible, una máscara de fría compostura.
07:19Se levantó y se acercó a él, sus movimientos calculados, felinos.
07:25El amor es un lujo que no podemos permitirnos, Rafael, dijo,
07:30deteniéndose a escasos centímetros de él.
07:33Su perfume, una mezcla exótica y embriagadora, invadió el espacio entre ambos.
07:39Pero el respeto y la lealtad son obligaciones que sí debemos cumplir.
07:45Soy tu prometida, y exijo el lugar que me corresponde.
07:48¿Y cuál es ese lugar?
07:50Úrsula.
07:51Inquirió él, su mirada desafiante.
07:55¿El de una esposa ignorada, el de una figura decorativa en esta casa de locos?
08:01No, gracias.
08:02Prefiero la soledad a una vida de mentiras a tu lado.
08:07La paciencia de Úrsula comenzaba a agotarse.
08:11La imagen de Adriana se interponía constantemente entre ella y Rafael,
08:16un fantasma que se negaba a desaparecer.
08:21Sabía que mientras Adriana siguiera en Valle Salvaje,
08:24el corazón de Rafael nunca le pertenecería.
08:26No hablemos de mentiras, Rafael, si se o ella,
08:33su voz perdiendo su tono melifluo para dar paso a una amenaza velada.
08:39Hablemos de Adriana,
08:40hablemos de cómo su presencia está destruyendo a tu familia,
08:43de cómo su desafío a tu padre nos está poniendo a todos en peligro.
08:49¿O acaso crees que no sé lo que se cuece a mis espaldas?
08:52Rafael la miró, sorprendido por su audacia.
08:57¿De qué estás hablando?
08:59Úrsula sonrió, una sonrisa torcida y carente de alegría.
09:05Hablo de las tierras, Rafael,
09:07de la ridícula pretensión de tu querida Adriana de que este valle le pertenece.
09:13Tu padre está fuera de sí,
09:15y cuando José Luis se enfurece, es capaz de cualquier cosa.
09:20¿Es eso lo que quieres?
09:21¿Ver a Adriana aplastada por la ira del duque?
09:24El joven guardó silencio, pero en sus ojos se reflejó una sombra de inquietud.
09:31Úrsula había tocado un punto sensible.
09:33Sabía que su padre era un hombre implacable,
09:36y la idea de que Adriana pudiera sufrir por su causa le resultaba insoportable.
09:40Deja a Adriana fuera de esto, dijo finalmente, con voz ronca.
09:47Oh, pero si es ella la que se ha metido de lleno.
09:50Exclamó Úrsula, con un falso tono de compasión.
09:53Y tú, con tu amor ciego y estúpido, la estás animando a seguir por ese camino de autodestrucción.
10:03Abre los ojos, Rafael.
10:05La única forma de protegerla es alejarla de ti, de tu familia, de este valle maldito.
10:10Se acercó aún más, hasta que sus labios rozaron la oreja de Rafael.
10:17Cásate conmigo, le susurró.
10:21Demuéstrale a tu padre que has elegido tu bando, que eres un galvez de aguirre leal y obediente.
10:28Solo así conseguirás que se olvide de Adriana.
10:31Piénsalo, Rafael.
10:32Es la única salida.
10:33Y con esas palabras, Úrsula se alejó, dejando a Rafael sumido en un mar de dudas.
10:41La semilla de la discordia había sido plantada, y ella se encargaría de regarla con paciencia y astucia hasta que diera sus frutos envenenados.
10:51La verdad como un arma.
10:53El duelo entre Adriana y José Luis.
10:55El despacho de José Luis era el corazón de la Casa Grande, el centro neurálgico desde el cual el duque manejaba los hilos de su pequeño reino.
11:03Las paredes, revestidas de madera oscura y adornadas con trofeos de caza, eran un reflejo de su personalidad.
11:12Sombría, imponente y depredadora.
11:17Sentado detrás de su macizo escritorio de caoba, José Luis intentaba concentrarse en unos documentos,
11:23pero las palabras de Adriana resonaban en su cabeza como un eco incesante.
11:28Sé la verdad.
11:28Unos golpes suaves en la puerta lo sacaron de su ensimismamiento.
11:35Adelante, dijo, con voz áspera.
11:40La puerta se abrió y Adriana apareció en el umbral.
11:43Iba vestida con sencillez, pero su porte era el de una reina.
11:49Había en su mirada una determinación que José Luis no le había visto nunca, una fuerza que lo inquietó profundamente.
11:55Tío, dijo ella, a modo de saludo.
12:01Adriana, respondió él, sin levantarse.
12:04¿Qué quieres? Estoy ocupado.
12:08Solo te robaré unos minutos, replicó ella, avanzando hacia el escritorio.
12:13Tenemos que hablar.
12:14José Luis la observó con recelo.
12:18¿Sobre qué?
12:19Adriana se detuvo frente a él, y sus ojos, de un azul intenso, se clavaron en los del duque.
12:27Sobre estas tierras, sobre mi familia, sobre mi padre, el corazón de José Luis dio un vuelco, pero su rostro permaneció impasible.
12:35No sé de qué me hablas.
12:40Una sonrisa amarga se dibujó en los labios de Adriana.
12:43Oh, creo que sí lo sabes.
12:47Sabes perfectamente que el valle salvaje no pertenece a los Galvez de Aguirre.
12:51Sabes que estas tierras son de los Salcedo, de mi familia.
12:55Y sabes que tienes en tu poder unos documentos que lo demuestran.
13:01El duque sintió una oleada de pánico, pero la sofocó con un esfuerzo de voluntad.
13:07No podía permitirse mostrar debilidad, no frente a ella.
13:11Esas son calumnias, invenciones de una mente calenturienta, espetó.
13:18¿Quién te ha metido esas ideas en la cabeza?
13:20¿Rafael, ese hijo ingrato que se ha vuelto en mi contra?
13:25Rafael no tiene nada que ver en esto, lo atajó a Adriana, con una firmeza que lo desarmó.
13:32La verdad ha llegado a mí por otros cauces, unos que no te imaginas.
13:36Y ahora que la conozco, no pienso renunciar a lo que es mío por derecho.
13:42José Luis se levantó, rodeó el escritorio y se plantó frente a ella.
13:47Su imponente figura proyectaba una sombra amenazadora sobre la joven,
13:51pero Adriana no retrocedió ni un ápice.
13:55Ten mucho cuidado con lo que dices, sobrina, le advirtió, con la voz cargada de veneno.
14:00¿Estás jugando con fuego, y podrías quemarte?
14:06¿Me estás amenazando?
14:08Inquirió ella, sin inmutarse.
14:10Tómalo como un consejo de alguien que te aprecia, replicó él, con un cinismo que le revolvió el estómago a Adriana.
14:21Este valle es mío, lo he construido con mi sudor y mi sangre,
14:25y no voy a permitir que una niñata insolente venga a arrebatármelo todo con cuentos de hadas.
14:29No son cuentos de hadas, y lo sabes, insistió Adriana.
14:35Y no solo se trata de las tierras.
14:39Se trata de mi padre.
14:40Se trata de cómo murió.
14:42Al oír esas palabras, José Luis sintió que el suelo se hundía bajo sus pies.
14:47La miró, aterrado, buscando en sus ojos una señal de que estaba fanfarroneando,
14:54pero solo encontró una certeza inquebrantable.
14:58¿Qué estás insinuando?
15:01Balbuceó, su voz apenas un susurro.
15:04Insinuó que su muerte no fue un accidente, dijo Adriana,
15:08cada palabra un martillazo en la conciencia del duque.
15:10Insinuó que alguien se encargó de que su carruaje se despeñara por ese barranco.
15:19Alguien que se beneficiaba de su desaparición.
15:21Alguien como tú.
15:23El silencio que siguió a esa acusación fue más elocuente que cualquier grito.
15:29José Luis se quedó sin palabras, su rostro una máscara de horror.
15:33Adriana lo había acorralado, lo había despojado de todas sus defensas.
15:37Tenía la verdad en sus manos, y la verdad era un arma mucho más poderosa que cualquier espada.
15:47Vas a pagarlo muy caro, Adriana, logró decir finalmente, con la voz rota por el odio.
15:55No, tío, lo corrigió ella, con una calma aterradora.
15:59El que va a pagar eres tú.
16:01Vas a pagar por el robo, por el asesinato, por cada una de tus mentiras.
16:08Voy a recuperar lo que es de mi familia, y voy a hacer justicia por mi padre.
16:14Te lo juro.
16:15Y sin esperar respuesta, Adriana dio media vuelta y salió del despacho,
16:20dejando a José Luis solo con sus demonios,
16:22con el eco de una amenaza que sellaba el principio del fin para los Galvez de Aguirre.
16:26La confesión de un cobarde.
16:31José Luis y Victoria, cómplices en el abismo.
16:35Descompuesto, temblando de pies a cabeza, José Luis corrió en busca de Victoria.
16:41La encontró en sus aposentos, bordando con una serenidad que al duque le pareció obscena.
16:49Al verlo entrar de esa manera, pálido y con los ojos desorbitados,
16:53Victoria supo que algo terrible había sucedido.
16:56¿Qué pasa, José Luis? ¿Por qué tienes esa cara?
17:01Preguntó, dejando a un lado su labor.
17:06Adriana, fue lo único que acertó a decir él, con la voz ahogada.
17:10Lo sabe todo.
17:13Victoria lo miró, incrédula.
17:15¿Todo? ¿A qué te refieres con todo?
17:18A todo, maldita sea.
17:20Gritó él, perdiendo los estribos.
17:22Sabe que las tierras son suyas.
17:26Y sabe lo de su padre.
17:27Nos ha acusado de haberlo asesinado.
17:31La duquesa se llevó una mano a la boca, horrorizada.
17:34El miedo, que había mantenido a raya durante años, la golpeó con la fuerza de un huracán.
17:39No puede ser, susurró.
17:44¿Cómo es posible?
17:45¿Quién se lo ha dicho?
17:46No lo sé.
17:47Bramó José Luis, paseándose por la habitación como una fiera enjaulada.
17:51Pero lo sabe, Victoria, lo sabe.
17:57Estamos perdidos.
17:58Victoria intentó mantener la calma, aunque por dentro sentía que el pánico la devoraba.
18:05Tranquilízate, José Luis.
18:07Perder los nervios no nos servirá de nada.
18:09Tenemos que pensar, tenemos que encontrar una solución.
18:13¿Qué solución, Victoria?
18:16¿Qué solución puede haber?
18:17Replicó él, con desesperación.
18:19La verdad ha salido a la luz.
18:22Estamos acabados.
18:24No digas eso.
18:25Lo amonestó ella, con una dureza que sorprendió al propio duque.
18:31Hemos salido de situaciones peores.
18:33No podemos rendirnos ahora.
18:35No podemos dejar que esa mocosa nos destruya.
18:39José Luis se detuvo y la miró, buscando en sus ojos una brizna de esperanza.
18:44Pero, ¿qué podemos hacer?
18:46Nos tiene en sus manos.
18:47Victoria se acercó a él y le tomó las manos.
18:52Estaban frías como el hielo.
18:53Tenemos que negarlo todo, por supuesto.
18:58Diremos que son invenciones suyas, que ha perdido el juicio.
19:01La haremos pasar por loca.
19:05¿Crees que nos creerán?
19:07Dudó él.
19:08Tendrán que hacerlo, afirmó ella, con una convicción que comenzaba a contagiar a José Luis.
19:13Somos los duques de Valle Salvaje.
19:18Nuestra palabra vale más que la de una huérfana resentida.
19:23Pero tenemos que actuar rápido.
19:25Tenemos que desacreditarla antes de que pueda hacer más daño.
19:28Una idea, oscura y retorcida, comenzó a tomar forma en la mente de Victoria.
19:35Y si con eso no basta, añadió, bajando la voz hasta convertirla en un susurro gélido, quizás tengamos que tomar medidas más drásticas.
19:44José Luis la miró, comprendiendo el terrible significado de sus palabras.
19:50¿Qué estás sugiriendo?
19:54Victoria no respondió, pero su mirada lo decía todo.
19:57En sus ojos, el duque vio el reflejo de su propia cobardía, de su propia maldad.
20:02Se dio cuenta de que estaban atrapados en una espiral de violencia y mentiras de la que ya no podían escapar.
20:12Habían matado una vez para conseguir lo que querían, y si era necesario, volverían a hacerlo para conservarlo.
20:18Y en ese abrazo, sellado por el miedo y la culpa, los dos cómplices se prepararon para desatar el infierno en Valle Salvaje.
20:48El sacrificio de un hombre justo, la despedida de Bernardo.
20:53En la casa pequeña, el ambiente no era menos opresivo que en la casa grande.
21:00Bernardo, un hombre que en otros tiempos había ostentado el título de duque, se sentía ahora como un prisionero en su propia tierra.
21:09Las constantes humillaciones y sabotajes de José Luis habían minado su espíritu,
21:13y la lucha por mantener a flote a su familia se había convertido en una carga insoportable.
21:21Había llegado a la conclusión de que su presencia en el valle era el origen de todos sus males,
21:26y estaba dispuesto a sacrificarse por el bien de los suyos.
21:31Mercedes lo encontró en el establo, preparando su caballo.
21:34Al ver la alforja cargada, un mal presentimiento se apoderó de ella.
21:40—¿Qué haces, Bernardo? ¿A dónde vas? —preguntó, con la voz teñida de angustia.
21:47Bernardo se volvió hacia ella, y en su rostro, Mercedes vio una tristeza infinita.
21:52—Me voy, Mercedes, me marcho del valle.
21:57—¿Qué? ¿Por qué? No puedes hacer eso —exclamó ella, acercándose a él.
22:02—No puedes abandonarnos. Es la única solución —dijo él, con una calma resignada.
22:11—Mientras yo esté aquí, José Luis no nos dejará en paz. Soy yo el que le estorba, el que le recuerda lo que perdió.
22:18—Si me voy, quizás os deje tranquilos. Eso es una locura —Bernardo —replicó Mercedes, con lágrimas en los ojos.
22:30—No podemos rendirnos. Tenemos que seguir luchando. Estoy cansado de luchar —Mercedes —confesó él, con el alma rota.
22:41—Cansado de ver cómo sufrís por mi culpa. Cansado de sentirme impotente. Es mejor que me vaya.
22:48—Será un alivio para todos. Mercedes lo abrazó, desesperada.
22:52—No digas eso. Tú no eres ninguna carga.
22:56—Eres nuestro pilar, nuestra fuerza. Sin ti, nos derrumbaremos.
23:01—Sois más fuertes de lo que creéis —le aseguró él, acariciándole el pelo.
23:08—Sabréis salir adelante. Pero tenéis que dejarme ir. Es lo mejor para todos.
23:12Sabía que sus palabras no la consolaban, pero su decisión estaba tomada.
23:19—Antes de partir, sin embargo, tenía una última cuenta que saldar.
23:23—Tengo que ir a ver a José Luis —anunció.
23:27—¿Para qué? —preguntó Mercedes, temerosa. —Para despedirme. Y para dejarle las cosas claras.
23:34—A pesar de las súplicas de Mercedes, Bernardo se mantuvo firme. Montó en su caballo y se dirigió
23:42hacia la casa grande, dispuesto a enfrentarse por última vez a su némesis. El encuentro entre los
23:49dos hombres fue breve y tenso. Se encontraron en el patio, bajo la mirada curiosa de algunos sirvientes.
23:55—He venido a despedirme, José Luis —dijo Bernardo, sin bajarse del caballo. Me marcho
24:03del valle. José Luis lo miró, sorprendido y satisfecho. Su estrategia de acoso y derribo había
24:10funcionado. —Haces bien —dijo, con una sonrisa de triunfo. Este lugar ya no es para ti. Lo sé —asintió
24:20Bernardo. Pero antes de irme, quiero que sepas una cosa. Puedes quedarte con mis tierras, con mi título,
24:29con todo lo que me has arrebatado. Pero si le tocas un solo pelo a mi familia, si les haces el más
24:36mínimo daño, te juro que volveré. Y cuando lo haga, no tendré piedad. Te encontraré donde quiera que te
24:45escondas y te haré pagar por todo lo que has hecho. ¿Me has entendido? La amenaza, pronunciada
24:52con una voz fría y cargada de una determinación inquebrantable, borró la sonrisa del rostro de
24:58José Luis. Por primera vez en mucho tiempo, sintió un escalofrío de miedo al mirar a los ojos de aquel
25:06hombre al que creía haber derrotado. Sin esperar respuesta, Bernardo espoleó a su caballo y se alejó
25:14al galope, dejando atrás un valle que había sido su hogar y un enemigo que, a pesar de su aparente
25:20victoria, se sentía más vulnerable que nunca. Heridas del pasado, el abismo entre Matilde y
25:28Martín. Lejos de las intrigas de la casa grande, en los campos que rodeaban el valle, otras batallas,
25:35más íntimas pero no menos dolorosas, se libraban en silencio. Matilde, atormentada por los fantasmas de
25:43su pasado, buscaba desesperadamente la reconciliación con su hermano Martín.
25:50Hacía años que no se veían, desde que ella, siendo apenas una niña, tuvo que casarse y dejarlo al
25:56cuidado de sus tíos. Ahora, el reencuentro no había sido como ella lo había soñado. Martín se mostraba
26:04distante, herido, y cada intento de acercamiento por parte de Matilde chocaba contra un muro de
26:10resentimiento. Lo encontró cerca del río, arreglando una cerca. El sol de la tarde arrancaba destellos
26:18dorados del agua, pero en el corazón de Matilde solo había oscuridad. Martín, lo llamó, con voz
26:26temblorosa. Él se volvió, y su rostro se endureció al verla.
26:30Matilde, ¿qué quieres? Quería hablar contigo, dijo ella, acercándose con cautela.
26:41Explicarte. No hay nada que explicar, la interrumpió él, con frialdad. Me abandonaste.
26:49Me dejaste solo cuando más te necesitaba. Eso es todo lo que necesito saber. No te abandoné,
26:54Martín, suplicó ella, con los ojos llenos de lágrimas. No tuve elección. Era solo una niña.
27:03Me obligaron a casarme. Siempre hay una elección, replicó él, con amargura.
27:11Y tú elegiste tu propio camino, un camino en el que yo no tenía cabida. Eso no es verdad,
27:17sollozó Matilde. Nunca dejé de pensar en ti. Cada día de mi vida me he arrepentido de no haber
27:24sido más fuerte, de no haber luchado por quedarme a tu lado. Martín la miró, y por un instante,
27:32Matilde creyó ver un atisbo de la ternura de antaño en sus ojos. Pero fue solo un espejismo. El
27:39dolor era una herida demasiado profunda, y el tiempo no había hecho más que enconarla.
27:46Tus arrepentimientos llegan tarde, Matilde, dijo él, volviéndose de nuevo hacia la cerca.
27:51Hay cosas que no se pueden perdonar, y esta es una de ellas. Las palabras de Martín fueron
27:59como un puñal en el corazón de Matilde. Se dio cuenta de que la reconciliación que tanto
28:05anhelaba era una quimera, un sueño imposible. El pasado los había separado, y el abismo que se
28:13abría entre ellos era demasiado grande para ser salvado. Desolada, se alejó en silencio,
28:21con el alma hecha pedazos, mientras Martín seguía trabajando, con la rabia y el dolor como únicos
28:26compañeros. El engaño y la decepción. Irene y el fin de una ilusión. La decepción era también
28:35el sentimiento que embargaba a Irene. La joven, que había comenzado a albergar una tímida esperanza
28:42en su corazón desde la llegada de Francisco, se enfrentaba ahora a una amarga verdad. Había
28:49descubierto que fue él quien envió la carta anónima que alertaba sobre su encuentro con
28:53Bernardo, un acto de traición que había puesto en peligro su reputación y su trabajo en la casa
28:58grande. Se enfrentó a él en los jardines de la mansión, con el corazón encoguido por el dolor.
29:08¿Por qué lo hiciste, Francisco? Le preguntó, sin rodeos. ¿Por qué me traicionaste de esa manera?
29:17Francisco, un joven de apariencia humilde pero con una mirada astuta, intentó negarlo al principio,
29:23pero la evidencia era irrefutable. No sabes lo que dices, Irene, balbuceó, sin atreverse a mirarla
29:32a los ojos. Claro que lo sé. Exclamó ella, con la voz quebrada por la emoción. Vi la carta,
29:40reconocí tu letra. ¿Por qué, Francisco? Creí que, creí que había algo entre nosotros.
29:47La confesión de Irene pareció conmover al joven. Levantó la vista y en sus ojos se reflejó una mezcla
29:53de arrepentimiento y conflicto. Lo siento, Irene, dijo, con sinceridad. Nunca quise hacerte daño.
30:02Entonces, ¿por qué lo hiciste? Insistió ella. Francisco dudó por un momento, como si estuviera
30:11debatiéndose entre la lealtad y la verdad. Hice lo que creí que era correcto, dijo finalmente,
30:18enigmático. Hay cosas que no entiendes, cosas que no puedo explicarte.
30:25¿Qué cosas? Inquirió Irene, confundida. No puedo decírtelo, repitió él. Solo puedo pedirte que confíes
30:33en mí. Pero la confianza se había roto. Irene lo miró con una mezcla de pena y rabia. Se había sentido
30:40atraída por él, por su aparente sencillez, por la bondad que creí haber visto en sus ojos.
30:48Y ahora descubría que todo había sido un engaño. No puedo confiar en alguien que me ha mentido,
30:54que me ha utilizado, dijo, con una frialdad que no dejaba lugar a la réplica.
31:00No quiero volver a verte, Francisco. Aléjate de mí. Y sin más, Irene se dio la vuelta y se alejó,
31:07dejando a Francisco solo con su secreto y su culpa. La joven había aprendido una dura lección. En
31:15Valle Salvaje, las apariencias engañaban, y el amor podía ser el disfraz más peligroso de todos.
31:24Corazones en la encrucijada. Amanda, Leonardo, Bárbara y el laberinto de los sentimientos.
31:30En medio de la tormenta que sacudía a los Galvez de Aguirre, otros personajes se enfrentaban a sus
31:38propias encrucijadas sentimentales. Amanda, la madre de Leonardo, observaba con creciente
31:46preocupación la relación de su hijo con Bárbara, la hermana de Adriana. Temía que esa relación,
31:54tan intensa y apasionada, acabara por traerles más sufrimiento que felicidad. Leonardo, hijo,
32:02tenemos que hablar, le dijo, abordándolo en la sala de estar. Madre, por favor, ahora no,
32:09replicó él, con impaciencia.
32:14Tengo la cabeza en mil sitios. Precisamente por eso, insistió ella. Estoy preocupada por ti.
32:20Por ti y por Bárbara. Y también por Irene. Las cosas se están complicando mucho en este valle,
32:27y no quiero que salgáis heridos.
32:31Leonardo suspiró, cansado. Te prometo que te lo explicaré todo, madre. Pero ahora no es el momento.
32:39Y, por favor, te pido que no te entrometas más en mi vida amorosa. Sé lo que hago.
32:44Amanda asintió, aunque no se quedó tranquila. Conocía a su hijo, sabía de su impulsividad,
32:52y temía que su corazón le jugara una mala pasada.
32:57Mientras tanto, Bárbara recibía los consejos de Mercedes, Matilde y Luisa. Las tres mujeres,
33:04cada una con su propia experiencia en el amor y el desamor, intentaban ayudar a la joven a tomar
33:09las riendas de sus sentimientos. No puedes dejar que el miedo te paralis, Bárbara, le decía Mercedes.
33:17Si amas a Leonardo, lucha por él. Pero ten cuidado, le advertía Matilde. El amor, a veces,
33:26nos ciega y nos impide ver la realidad. Escucha a tu corazón, le aconsejaba Luisa. Él te dirá cuál
33:35es el camino correcto. Bárbara escuchaba a sus amigas, agradecida por su apoyo, pero en su interior
33:43reinaba la confusión. Amaba a Leonardo, de eso no tenía duda. Pero, ¿era su amor lo suficientemente
33:51fuerte como para superar todos los obstáculos que se interponían en su camino? El futuro era
33:57una incógnita, un laberinto de emociones en el que temía perderse para siempre.
34:01La súplica de un hermano. El hundimiento de Julio. Pero el clímax de la tensión,
34:08el punto álgido de la desesperación, se alcanzó en el enfrentamiento final entre José Luis y su hijo
34:14Julio. Ciego de ira tras su conversación con Adriana, el duque descargó toda su frustración
34:22sobre su primogénito, culpándolo de todos los problemas que la llegada de Adriana y Rafael había
34:27traído a la familia. Todo esto es por tu culpa, le gritó, fuera de sí, por tu debilidad, por tu
34:35incapacidad para controlar a tu prometida y a tu hermano. Has traído la desgracia a esta casa.
34:42Julio, que siempre había vivido a la sombra de su padre, buscando una aprobación que nunca llegaba,
34:48se sintió humillado, destrozado. Las palabras de José Luis eran como latigazos que desgarraban
34:55su ya frágil autoestima. Padre, por favor. Suplicó, con la voz entrecortada. No me llames
35:05padre. Lo interrumpió el duque, con desprecio. No eres digno de ser mi hijo. Eres una decepción,
35:13un fracaso. La crueldad de José Luis no tenía límites. Siguió insultando y vejando a su hijo
35:21hasta dejarlo completamente hundido. Julio, incapaz de soportar más, huyó de la presencia
35:27de su padre y corrió a buscar refugio en la única persona que creía que podía ayudarlo,
35:32Adriana. La encontró en el jardín, contemplando la luna que se abría paso entre las nubes. Al verlo
35:39llegar, con el rostro desencajado y los ojos arrasados por el llanto, Adriana supo que algo
35:45terrible había sucedido. Julio, ¿qué te pasa? Preguntó, alarmada. Él se derrumbó a sus pies,
35:55sollozando como un niño. Mi padre, me ha destrozado, balbuceo. Me ha dicho cosas horribles. Me ha...
36:04Adriana se arrodilló a su lado y lo abrazó, intentando consolarlo.
36:08Tranquilo, Julio, tranquilo. No le hagas caso. Sabes cómo es. No puedo más, Adriana. Gimió él,
36:20aferrándose a ella como a un salvavidas. Esta situación me está matando. Tienes que ayudarme.
36:27Por favor, ayúdame. Haré lo que pueda, Julio, le aseguró ella, con ternura.
36:33¿Qué quieres que haga? Julio levantó la cabeza y la miró, con los ojos llenos de una súplica
36:40desesperada. Aléjate de Rafael, le rogó. Por favor, Adriana, renuncia a él. Es la única forma
36:49de que mi padre se calme. La única forma de que todo vuelva a ser como antes. La petición de Julio
36:56cayó como una losa sobre el corazón de Adriana. Le estaba pidiendo lo imposible. Le estaba pidiendo
37:04que renunciara al gran amor de su vida, a la única persona que le había devuelto la esperanza.
37:11Lo miró, y en su rostro vio el reflejo de la tiranía de José Luis, de la ponzoña que
37:16emponzoñaba a toda la familia Galvez de Aguirre. Se dio cuenta de que la paz en esa casa era una
37:23quimera, y de que cualquier sacrificio sería en vano. La noche se cernía sobre Valle Salvaje,
37:31y con ella, la certeza de que la tormenta era ya inevitable. El crepúsculo de los Galvez de
37:38Aguirre había comenzado, y sus sombras amenazaban con engullirlo todo. Adriana tenía que tomar una
37:46decisión, y de ella dependía no solo su futuro, sino el de todos los que amaba. La batalla por la
37:54verdad, por la justicia y por el amor no había hecho más que empezar.
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