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#Libertad #capítulo37621 #agosto
La última noche de Marta y Fina en ‘Sueños de libertad’, avance del capítulo 377 (22 de agosto)
Fina se despide de todos en el capítulo del viernes 22 de agosto de 'Sueños de libertad'.
El aire en el despacho de Pelayo era espeso, cargado con el peso de las palabras no dichas y de las que, una vez pronunciadas, se habían convertido en cadenas. El humo rancio de un cigarro consumido con nervio flotaba como un fantasma, aferrándose a las cortinas de terciopelo granate y al corazón encogido de Fina ...
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Transcripción
00:00La última noche de Marta y Fina en Sueños de Libertad, avance del capítulo 377, 22
00:11de agosto. Fina se despide de todos en el capítulo del viernes 22 de agosto de Sueños
00:18de Libertad. El aire en el despacho de Pelayo era espeso,
00:24cargado con el peso de las palabras no dichas y de las que, una vez pronunciadas, se habían
00:29convertido en cadenas. El humo rancio de un cigarro consumido con
00:34nervio flotaba como un fantasma, aferrándose a las cortinas de terciopelo granate y al
00:39corazón encogido de Fina. La luz de la tarde, esa luz dorada de finales
00:45de agosto que normalmente prometía atardeceres serenos, se filtraba por la ventana como un
00:50intruso, iluminando el polvo en suspensión y la desesperación en el rostro de la joven
00:54dependienta. No era una conversación, era una sentencia. Pelayo, con la calma gélida
01:01de un verdugo que disfruta de su oficio, había desgranado su plan. Un plan perfecto en su crueldad,
01:09tejido con los hilos del miedo y la coacción. Un billete de ida, sin vuelta, a un continente
01:15lejano. Argentina, un nombre que sonaba a exilio, a final, a un vasto océano de distancia de Marta.
01:25La voz de Fina era un susurro roto, una astilla de su ser. No puedo, no puedes pedirme esto.
01:33Pelayo se inclinó sobre el escritorio de caoba, sus nudillos blanqueados al apoyarse.
01:38Sus ojos, dos pozos oscuros y sin fondo, la taladraron. No te lo estoy pidiendo, Fina.
01:48Te lo estoy exigiendo. Es esto, o ver como Marta, tu amada Marta, acaba entre rejas por
01:54un crimen que, no lo olvidemos, cometió. Piensa en ella, en su nombre, en su futuro.
02:02Un futuro sin ti es mejor que un no futuro en una celda inmunda.
02:08¿No crees? Cada palabra era un latigazo. Fina sentía cómo se le agrietaba el alma.
02:15Pelayo tenía razón, y esa era la parte más insoportable de la tortura. El amor que sentía
02:21por Marta, ese amor que había sido su salvación y su ancla, era ahora el arma que Pelayo esgrimía
02:26contra ella. Proteger a Marta significaba destruirse a sí misma. Significaba abandonarla. El barco zarpa
02:35la mañana al alba, continuó él, su voz un murmullo venenoso.
02:41Tengo los papeles, el pasaje. Un pequeño apartamento te esperará en Buenos Aires.
02:47Un nuevo comienzo. Se río entre dientes, una risa sin alegría, un sonido seco y cruel.
02:52Considera que te estoy haciendo un favor. Fina no respondió. Se limitó a sentir, un movimiento
03:00casi imperceptible, mientras una lágrima solitaria, caliente y salada, trazaba un surco en su mejilla.
03:08El pacto estaba sellado. Un pacto de silencio y sacrificio. Sus últimas horas en Toledo,
03:14sus últimas horas con Marta, acababan de empezar a contar hacia atrás. Y el tic-tac del reloj en la
03:21pared sonaba como el martillo de un juez dictando condena. Capítulo 1. Pasos de gigante en la sombra.
03:30Mientras Fina se ahogaba en su propio silencio, en la casa grande de los de la reina, otro tipo de
03:36batalla se libraba, una de voluntad y músculo, de esperanza y engaño. María se aferraba a los brazos
03:43de Gabriel como si fueran el único punto fijo en un mundo que había girado demasiado deprisa.
03:50Su frente estaba perlada de sudor, y cada músculo de sus piernas temblaba con un esfuerzo que era a
03:55la vez doloroso y extrañamente eufórico. Un paso más, María, solo uno más, la animaba Gabriel,
04:04su voz una mezcla de firmeza y una ternura que la desconcertaba. Su aliento cálido rozaba su oreja,
04:12y el contacto de sus manos, fuertes y seguras en su cintura y su brazo, enviaba pequeñas
04:17descargas eléctricas por su piel. Con un gruñido ahogado, María levantó el pie derecho. El movimiento
04:25fue torpe, arrastrado, pero el pie se movió. Aterrizó en el suelo de mármol con un sonido
04:32sordo que, para ella, fue como el estallido de una victoria. Luego el izquierdo, y otro,
04:40y otro más, estaba caminando, lenta, temblorosamente, pero caminando.
04:45Una sonrisa inmensa, genuina, iluminó su rostro. «Lo he conseguido, Gabriel. Estoy
04:53caminando», exclamó, su voz llena de una alegría infantil que no había sentido en meses.
04:59«Te lo dije», respondió él, su propia sonrisa reflejándola de ella. La acercó un poco más,
05:06sus cuerpos casi pegados. «Eres más fuerte de lo que crees, mucho más fuerte». En ese instante,
05:13la atmósfera en la habitación cambió. La gratitud y el esfuerzo físico dieron paso a
05:19una conciencia repentina de su proximidad. María podía oler la colonia de Gabriel,
05:26una fragancia masculina a madera y cítricos. Podía sentir el calor de su pecho a través de
05:33la fina tela de su blusa. Sus miradas se encontraron y se sostuvieron un segundo más
05:38de lo estrictamente necesario. Había algo en los ojos de Gabriel, una intensidad,
05:45una admiración que iba más allá de la de un simple amigo o abogado.
05:51Era una atracción palpable, un campo de fuerza que los envolvía. El corazón de María dio un vuelco.
05:57Se apartó ligeramente, rompiendo el contacto visual, aunque no el físico. «¡Gracias!» «De verdad,
06:07sin ti, SHHH», la interrumpió él suavemente. «Lo estás haciendo tú, yo solo soy».
06:15El bastón. Ella rió, pero la tensión seguía ahí. ¿Era solo gratitud lo que sentía? ¿O había algo más?
06:21La lealtad de Andrés pesaba en su conciencia. Pero la atención constante de Gabriel, su fe
06:27inquebrantable en su recuperación cuando otros, incluido su propio marido, parecían haberla perdido,
06:33era un bálsamo adictivo para su herida autoestima. Justo entonces, el recuerdo de Andrés la golpeó con
06:40la fuerza de una revelación amarga. Si él la viera ahora, tan capaz, tan recuperada, ¿qué pasaría?
06:48El miedo, frío y paralizante, reemplazó a la euforia. El Andrés que la cuidaba, el que se
06:56sentaba a su lado y le leía, el que la trataba con una delicadeza nacida de la culpa y la piedad,
07:01desaparecería. Si ella podía caminar, si ya no era la inválida desvalida, ¿qué la ataría a él? ¿Qué
07:10impediría que su mirada volviera a desviarse hacia Begoña, hacia cualquier otra?
07:14La decisión se formó en su mente, tan clara y afilada como un trozo de cristal roto.
07:24Nadie podía saberlo, especialmente Andrés, su recuperación sería su secreto, un arma que
07:30guardaría celosamente hasta que estuviera segura de poder usarla sin perderlo todo.
07:36Miró a Gabriel, buscando en sus ojos una complicidad que no necesitaba pedir. Esto
07:41debe quedar entre nosotros, Gabriel, dijo, su voz ahora firme, conspiradora. Gabriel la estudió un
07:50momento, una ceja arqueada. Comprendió al instante, no hizo preguntas, simplemente asintió,
07:58tu secreto está a salvo conmigo, María. Siempre, y en ese siempre, María sintió el
08:05nacimiento de una alianza peligrosa y extrañamente excitante. Una alianza forjada en el secreto y
08:13cimentada por una atracción que ambos, por ahora, preferían no nombrar.
08:19Capítulo 2. El veneno en las paredes. La sala de juntas de perfumerías de la reina olía a cuero
08:25viejo, a café recién hecho y a una tensión que se podía cortar con un cuchillo.
08:29Damián presidía la mesa, su rostro una máscara de gravedad. A su lado, Jesús tenía la mandíbula
08:38apretada, y Luis jugaba nerviosamente con un bolígrafo de plata. Sobre la mesa pulida,
08:46como una bomba de relojería a punto de estallar, reposaba el informe de los peritos.
08:52Señores, comenzó Damián, su voz resonando en el silencio. Los resultados son concluyentes.
08:59No hay lugar a dudas. Abrió la carpeta y leyó en voz alta un párrafo que sonó como
09:04un epitafio. La alta concentración de partículas de hidróxido de sodio en aerosol, combinada
09:11con una ventilación deficiente y la exposición prolongada, es la causa directa de las afecciones
09:17respiratorias fibróticas observadas en los trabajadores del departamento de saponificación.
09:21Un silencio pesado cayó sobre la sala. Las palabras flotaban en el aire, venenosas y
09:29acusatorias. La fábrica, su fábrica, su legado, estaba enfermando a sus hombres. Jesús golpeó
09:37la mesa con el puño.
09:38Maldita sea, lo sabía, sabía que algo no iba bien en esa sección desde las últimas
09:46modificaciones.
09:49La cuestión ahora no es a quién culpar, Jesús, intervino Luis, su tono pragmático y frío.
09:57La cuestión es qué hacemos. El informe es claro en su recomendación. Cese inmediato
10:02de la producción en esa línea hasta que se realicen las reparaciones pertinentes y se
10:06garantice la seguridad. Eso significa paralizar saponificación, ahora mismo. Paralizar la
10:14producción. Musitó Damián, pasándose una mano por el rostro cansado. Eso supondrá
10:22pérdidas enormes, retrasos en los pedidos. Padre, ¿es eso o seguir envenenando a nuestros
10:27empleados? Dijo Jesús con dureza. No hay elección. Estoy de acuerdo, afirmó Luis. La
10:35cerraremos, pero debemos controlar la narrativa. Aquí, su voz bajó, volviéndose más calculadora.
10:42No podemos permitir que esto salga a la luz. Si se corre la voz de que la fábrica es la
10:48responsable, la imagen de la empresa quedará destrozada. Los sindicatos se nos echarán
10:54encima. La competencia nos devorará. Sería el fin.
10:58Damián levantó la vista, sus ojos agudos fijos en Luis. ¿Qué sugieres? Anunciaremos el cierre de
11:05la sección por motivos técnicos. Una reestructuración necesaria, una modernización, cualquier cosa. Pero
11:14la verdad, la cruda verdad de este informe, no debe salir de esta sala. Informaremos a los jefes de
11:21sección indispensables, como Joaquín, pero bajo estricta orden de discreción. A los trabajadores,
11:29se les mentirá, por el bien de la empresa. Jesús pareció dudar, una lucha interna reflejada en su
11:35ceño fruncido. Mentir a sus hombres, a la gente que se dejaba la piel cada día. Le revolvía el estómago.
11:43Pero la lógica de Luis era implacable. El escándalo sería catastrófico, asintió a regañadientes.
11:53Damián, el patriarca, el hombre que había construido aquel imperio desde la nada, sintió
11:58el peso de la decisión sobre sus hombros. Era una decisión cobarde, una mancha en el honor de su
12:05apellido. Pero también era, quizás, la única forma de sobrevivir. Que así sea, dijo finalmente,
12:13su voz grave y cargada de una resignación amarga. Preparen el comunicado. Y que Dios nos perdone.
12:21La junta se disolvió, pero el veneno del que hablaba el informe ya no estaba solo confinado
12:25a las paredes del departamento de saponificación. Acababa de extenderse a las propias entrañas de
12:32la empresa, contaminando su conciencia con el tóxico de una mentira calculada.
12:36Capítulo 3. La última petición. Fina caminaba por las calles de Toledo como una autómata.
12:47El sol le daba en la cara, pero no sentía su calor. Los sonidos de la ciudad, las risas de los niños,
12:53el repicar de una campana lejana, llegaban a sus oídos como un murmullo distante, como si
12:59provinieran de otro mundo. Su mundo, el único que importaba, se había reducido al rostro de Marta
13:06y al tiempo que se le escapaba entre los dedos como arena fina. La encontró en la tienda,
13:13ordenando con esmero unos frascos de perfume en un estante de cristal. Marta estaba preciosa.
13:20Llevaba un vestido azul que resaltaba el color de sus ojos y su pelo recogido en un moño elegante
13:24dejaba al descubierto la delicada curva de su nuca. Por un instante, Fina sintió un impulso
13:31abrumador de correr hacia ella, abrazarla y confesarlo todo. Pelayo, el chantaje, Argentina,
13:38el terror que la estaba devorando por dentro. Pero la imagen de Marta en una celda, pálida
13:44y asustada, se superpuso a la visión de su amada entre los perfumes. Y el impulso murió,
13:52el secreto era un muro de hielo a su alrededor. Se acercó despacio.
13:58Marta. Marta se giró, y su rostro se iluminó con esa sonrisa que era el sol personal de Fina.
14:06Mi amor, ¿qué tal el día? Pareces, pálida, ¿estás bien? Se acercó y le puso una mano en la frente,
14:13su tacto a una mezcla de preocupación y ternura que casi deshizo a Fina.
14:16Estoy bien, mintió, forzando una sonrisa que le dolió en los músculos de la cara.
14:25Solo, cansada, escucha, tengo que pedirte algo, lo que quieras, Fina respiró hondo.
14:33Quiero que vayamos a la casa del monte, ahora, Marta frunció el ceño, sorprendida.
14:38A la casa del monte, ahora, ¿para qué? Pensaba que ya habíamos limpiado todo,
14:45que no quedaba nada que pudiera.
14:48Por favor, la interrumpió Fina, su voz temblando ligeramente. Necesito asegurarme.
14:55Repasar cada rincón una última vez. No podría vivir tranquila pensando que hemos dejado algo,
15:00una huella, un...
15:01Un descuido, por favor, Marta, hazlo por mí. Había tal grado de súplica en su voz,
15:10tal desesperación en sus ojos, que Marta no pudo negarse.
15:15Vio la angustia de Fina, pero la atribuyó al miedo persistente, al trauma de lo vivido.
15:22No podía imaginar la verdad, un abismo mucho más profundo y oscuro. Está bien, cariño.
15:27Claro que sí, dijo Marta, acariciándole la mejilla. Si eso te va a dejar más tranquila, iremos.
15:38Cierro la tienda en media hora y vamos, ¿de acuerdo? Fina asintió, incapaz de hablar.
15:45Solo podía pensar que ese viaje, ese regreso a su refugio, no era para asegurarse de que no
15:50quedaban pruebas. Era para grabar en su memoria un último recuerdo, un último atardecer,
15:57una última caricia. Un último adiós en el único lugar donde habían sido verdaderamente libres.
16:04Un último acto de amor antes de la desolación.
16:08Capítulo 4. Confesiones y chocolate caliente.
16:12La visita de Gema y el pequeño Teo fue un rayo de sol inesperado en la tarde gris de María.
16:16La casa grande, a menudo un escenario de tensiones y silencios, se llenó de repente con la risa
16:24infantil de Teo, que perseguía una pelota imaginaria por el gran salón bajo la mirada
16:29vigilante y cariñosa de Gema. María las observaba desde su sillón, una taza de chocolate caliente
16:37humeando entre sus manos. Había algo en la forma en que Gema miraba a Teo, una devoción pura y sin
16:44filtros, que le produjo una punzada de algo parecido a la envidia.
16:50Sentaos un rato, por favor, dijo María, indicando el sofá de enfrente. Me hacéis compañía.
16:58Gema sonrió y, tras convencer a Teo de que se sentara a su lado con un libro de cuentos de Julia,
17:03se acomodó frente a María. El niño tiene más energía que un tren de mercancías, comentó,
17:11aunque sus ojos brillaban de orgullo. Se te ve, feliz, Gema, observó María,
17:18y no era un simple cumplido. Gema irradiaba una serenidad, una plenitud que no le había visto antes.
17:27Gema suspiró, un suspiro de profunda satisfacción. Lo estoy, María, nunca pensé que diría
17:33esto, pero... Ser madre, aunque sea de esta manera, cuidar de Teo. Me llena, le preparo el desayuno,
17:42le ayudo con los deberes, le leo un cuento por la noche. Son cosas pequeñas, pero me hacen sentir,
17:50realizada, como si por fin hubiera encontrado mi sitio. Las palabras de Gema resonaron en el
17:57interior de María. Realizada, ¿qué palabra tan lejana le parecía? Ella también anhelaba esa sensación.
18:05Su plan, su obsesión, era tener un hijo con Andrés, un heredero para los de la reina.
18:12Pero mientras Gema hablaba de amor y cuidados cotidianos, María solo podía pensar en el hijo
18:17como un medio para un fin. Asegurar su posición, su matrimonio, su futuro.
18:22¿Era eso ser madre, o era simplemente otra estrategia en su tablero de ajedrez personal?
18:30Tú también pareces mucho más animada, dijo Gema, cambiando de tema con delicadeza.
18:37La recuperación va bien, María sonrió, una sonrisa cuidadosamente calibrada. Sí, mucho mejor.
18:45Cada día siento más fuerza en las piernas. Estoy ganando autonomía, y eso, eso me hace muy feliz.
18:55Era una verdad a medias. La verdad completa, los pasos que ya podía dar, seguía siendo su secreto
19:01mejor guardado. Charlaron un poco más, sobre Teo, sobre la fábrica, sobre trivialidades que servían
19:09de puente sobre las aguas profundas de sus vidas. Pero cuando Gema y Teo se marcharon,
19:16dejando un eco de risas en el salón silencioso, María se quedó pensativa.
19:23La confesión de Gema le había abierto una pequeña grieta en su armadura. Por primera vez,
19:28se preguntó si su deseo de ser madre era un anhelo genuino o simplemente la pieza final de su plan maestro.
19:34Y la respuesta, honesta y brutal, la asustó un poco. Capítulo 5, El padre escondido.
19:43En el laboratorio, el aire solía estar impregnado del aroma de esencias florales y compuestos químicos.
19:52Pero esa tarde, olía a preocupación. Doña Ana había observado a su hija durante todo el día.
19:59Cristina estaba distraída, con la mirada perdida, saltando ante el menor ruido.
20:04Había una sombra en sus ojos que Ana, con su infalible instinto de madre,
20:09reconoció como el presagio de una tormenta interior.
20:13Decidió que no podía esperar más. Se acercó a la mesa de trabajo de Cristina,
20:18donde la joven removía un compuesto en un matraz sin prestarle la más mínima atención.
20:22Cristina, hija, ¿qué te ocurre? Preguntó Ana, su voz suave pero firme.
20:30Llevas todo el día en las nubes.
20:31Puedes hablar conmigo, lo sabes.
20:35Cristina dejó la varilla de vidrio y se pasó las manos por el pelo, un gesto de pura angustia.
20:43No es nada, mamá. Solo, estoy un poco agobiada.
20:47No soy una extraña, Cristina. Soy tu madre.
20:50Sé cuando algo te está devorando por dentro, insistió Ana, sentándose a su lado.
20:58Le tomó las manos. Estaban frías como el hielo.
21:01Sea lo que sea, lo afrontaremos juntas.
21:03Esa promesa, esa muestra incondicional de apoyo, fue lo que finalmente rompió las compuertas.
21:12Los ojos de Cristina se llenaron de lágrimas.
21:15Su voz, al principio, fue apenas un murmullo tembloroso.
21:20Mamá, hay algo que tengo que contarte.
21:22Algo sobre, sobre José, el portero de mi edificio.
21:28Ana frunció el ceño.
21:29¿El portero? ¿Te ha hecho algo? ¿Te está molestando?
21:32Cuando, la alarma empezó a crecer en su pecho, una fiera protectora despertando.
21:38No, no, no es eso.
21:40Se apresuró a decir Cristina, negando con la cabeza.
21:44Respiró hondo, como si se preparara para saltar a un abismo.
21:49Mamá, José, es mi padre. Mi padre biológico.
21:53El mundo de Ana se detuvo.
21:55Las palabras de su hija parecieron colgar en el aire.
21:58Absurdas, imposibles.
21:59José, ese hombre humilde, de mirada triste, que le abría la puerta cada mañana.
22:06Su padre, el shock fue como un golpe físico, dejándola sin aire.
22:12Un torbellino de emociones la asaltó.
22:15Incredulidad, rabia, pánico.
22:17¿Cómo era posible? ¿Cómo había ocurrido?
22:19¿Era una trampa, un engaño de ese hombre para aprovecharse de su hija?
22:26¿Qué estás diciendo, Cristina?
22:28Eso es una locura, exclamó, su voz más aguda de lo que pretendía.
22:32Ese hombre te está mintiendo, te está manipulando.
22:37¿Cómo puedes creer una barbaridad así?
22:41Porque es la verdad, replicó Cristina, las lágrimas corriendo libremente por sus mejillas.
22:46Me lo ha contado todo, mamá, me ha enseñado fotos, cartas, todo en caja, su historia, las fechas.
22:56Todo, y yo, yo lo siento aquí, dijo, llevándose una mano al corazón.
23:01Siento que es verdad.
23:04Cristina, entre sollozos, le relató la historia que José le había contado.
23:09Una historia de amor juvenil, de promesas rotas y de una vida marcada por la pérdida.
23:13Mientras hablaba, su propia convicción, la calma que había encontrado en esa verdad recién descubierta,
23:22empezó a filtrarse a través de su angustia.
23:26Ana la escuchaba, su alarma inicial dando paso lentamente a una profunda inquietud.
23:33Las palabras de Cristina no sonaban a engaño, sonaban a una verdad dolorosa y complicada.
23:38La ansiedad seguía ahí, un nudo apretado en su estómago, pero la fiereza de la leona protectora se suavizó,
23:46transformándose en la preocupación de una madre que veía a su hija enfrentarse a una revelación que cambiaría su vida para siempre.
23:53Calmaid, cariño, Calmaid, susurró finalmente, atrayendo a Cristina a un abrazo.
24:01Sintió el cuerpo tembloroso de su hija contra el suyo y supo que, fuera cual fuera la verdad, su lugar estaba allí, sosteniéndola.
24:09La tormenta acababa de desatarse, y ella sería el puerto seguro de su hija.
24:16Capítulo 6. El rumor y la furia.
24:20El dispensario era un hervidero de actividad, pero cuando Joaquín entró,
24:24trayendo consigo el aire tenso de los despachos de dirección, Luz supo que las noticias no eran buenas.
24:29Luz, un momento, dijo él en voz baja, apartándola hacia una esquina.
24:37Su rostro, normalmente abierto y amable, estaba sombrío.
24:42¿Qué ocurre, Joaquín? ¿Hay más enfermos?
24:46Peor, respondió él, bajando aún más la voz.
24:50La dirección ha tomado una decisión. Se cierra el departamento de saponificación.
24:55Con efecto inmediato. Un suspiro de alivio escapó de los labios de luz.
25:01Gracias a Dios, ya era hora de que hicieran algo.
25:06Es lo correcto. Sí, pero... Joaquín vaciló, evitando su mirada.
25:11Hay una condición.
25:14Nadie puede saber el verdadero motivo.
25:16La versión oficial es que se trata de un cierre por reestructuración técnica.
25:22Tenemos órdenes estrictas de ser discretos.
25:24La expresión de luz pasó del alivio a la más pura incredulidad.
25:28Y de ahí, a una ira helada.
25:32¿Discretos? ¿Quieres decir que tenemos que mentir?
25:35¿Mentir a los hombres que están tosiendo sangre por culpa de la negligencia de esta empresa?
25:39¿Es una broma?
25:42Luz, por favor.
25:44Suplicó Joaquín.
25:45Son órdenes de arriba.
25:46De Damián, de Luis.
25:48Creen que si la verdad sale a la luz, la empresa se hundirá.
25:51Pues quizá merezca hundirse si se construye sobre los pulmones enfermos de sus trabajadores.
25:58Espetó ella, su voz un siseo furioso.
26:03Se sentía atrapada, su ética profesional y su decencia humana chocando contra un muro de secretismo corporativo.
26:09Miró a su alrededor, a las camas con hombres pálidos y febriles.
26:15¿Cómo iba a mirarles a la cara y mentirles?
26:19No tenemos opción, Luz, dijo Joaquín, su tono suplicante.
26:24Yo tampoco estoy de acuerdo, pero es una imposición.
26:29Hazlo, por favor, o todos tendremos problemas.
26:32Joaquín se marchó, dejándola sola con su rabia y su impotencia.
26:36Se sentía como una traidora, una cómplice de un encubrimiento vergonzoso.
26:43Acatar la orden era ir en contra de todo en lo que creía.
26:48Pero desafiarla podría costarle su trabajo, su capacidad para ayudar a esa gente.
26:55Era una elección imposible.
26:57Mientras tanto, en el taller, la noticia del cierre ya había empezado a correr como la pólvora.
27:02Pero sin una explicación oficial, el vacío se llenó rápidamente con el monstruo de las especulaciones.
27:12¿Habéis oído?
27:13Cierran saponificación, dijo un obrero a Tasio mientras limpiaba una máquina.
27:19Así, de repente, ¿por qué?
27:21Preguntó otro, acercándose.
27:24Tasio, que había escuchado la noticia de boca de un capataz nervioso,
27:28se encogió de hombros, intentando parecer indiferente.
27:33Sabía más de lo que dejaba ver, había escuchado los susurros sobre la enfermedad,
27:38había visto a sus compañeros caer.
27:42Dicen que van a traer maquinaria nueva, cosas de progreso, mintió,
27:46y la palabra le supo a ceniza en la boca.
27:48No sé yo, replicó el primer obrero, con los ojos entrecerrados.
27:55A mí me huele a chamusquina.
27:59Primero Mateo, luego Ricardo, y ahora cierran.
28:02¿No será que hay algo malo ahí dentro?
28:04¿Algo que nos está enfermando?
28:08La pregunta quedó flotando en el aire cargado de aceite y sudor.
28:12Tasio vio el miedo en los ojos de sus compañeros,
28:14un miedo que era el reflejo del suyo propio.
28:19Trató de disimular, de desviar la conversación con una broma,
28:23pero el daño estaba hecho.
28:26La semilla de la sospecha había sido plantada,
28:29y en el terreno fértil del miedo y la desconfianza,
28:32estaba destinada a crecer,
28:33convirtiéndose en un árbol de raíces profundas y venenosas
28:36que amenazaba con resquebrajar los cimientos de la fábrica.
28:39Capítulo 7. Viaje al corazón del adiós.
28:44El trayecto en coche hacia la Casa del Monte fue un estudio en silencios.
28:50Marta conducía, concentrada en la carretera serpenteante,
28:54lanzando miradas furtivas y preocupadas a la mujer que amaba.
28:59Fina estaba sentada en el asiento del copiloto,
29:02con la vista fija en el paisaje que pasaba a toda velocidad,
29:05pero sin verlo realmente.
29:06Los pinos, las colinas doradas por el sol del atardecer,
29:13todo era un borrón a través del velo de sus lágrimas no derramadas.
29:18Cada kilómetro que las acercaba a su refugio
29:20era un kilómetro que la alejaba de su futuro.
29:25La ironía era tan cruel que le costaba respirar.
29:28Iban al lugar que simbolizaba su amor para vivir,
29:30sin que Marta lo supiera, el principio del fin.
29:33—¿Sigues muy callada? —dijo Marta suavemente, rompiendo el silencio.
29:39—¿Seguro que estás bien, Fina? —me estás asustando un poco.
29:44Fina se obligó a girar la cabeza y a componer una sonrisa frágil.
29:48—Sólo estoy pensando.
29:49—En todo, en nosotros —cogió la mano de Marta del volante y la apretó con fuerza.
29:58—Te quiero, Marta, no lo olvides nunca.
30:01—Yo también te quiero, tonta —respondió Marta, devolviéndole el apretón.
30:07—Y no voy a olvidarlo.
30:08¿Por qué dices eso como si te estuvieras despidiendo?
30:11—El corazón de Fina dio un vuelco doloroso.
30:16La percepción de Marta siempre había sido aguda como un cuchillo.
30:19—No lo digo así.
30:22—Solo, a veces necesito decírtelo.
30:24Necesito que lo sepas.
30:26Llegaron a la casa cuando el sol empezaba a teñir el cielo de naranjas y púrpuras.
30:32El aire de la montaña era fresco y olía a pino y a tierra húmeda.
30:35Por un momento, al bajar del coche, la belleza serena del lugar casi hizo que Fina olvidara la soga que apretaba su cuello.
30:45Entraron en la pequeña casa, su santuario.
30:48Todo estaba como lo habían dejado.
30:50Limpio, ordenado, impregnado de su esencia.
30:55Fina recorrió la estancia con la mirada, memorizando cada detalle.
30:59La manta a cuadros sobre el sofá, la pequeña pila de libros junto a la chimenea.
31:03La forma en que la luz del ocaso entraba por la ventana y dibujaba patrones dorados en el suelo de madera.
31:11—Bueno, ¿por dónde empezamos a buscar? —preguntó Marta, con un tono práctico que contrastaba con la tempestad emocional de Fina.
31:19—Por todas partes —susurró Fina— y así lo hicieron.
31:24Revisaron debajo de la cama, detrás de los muebles, en los cajones de la cómoda.
31:28No buscaban nada en realidad.
31:32Fina solo necesitaba una excusa para tocar por última vez los objetos que habían compartido.
31:37Para respirar el aire de aquella habitación, para alargar el tiempo.
31:43Marta, creyendo que calmaba los miedos de Fina, la seguía pacientemente.
31:47Finalmente, cuando no quedó ni un solo rincón por revisar, Marta se acercó a ella y la abrazó por la espalda, apoyando la barbilla en su hombro.
31:58—Ya está, mi amor. No hay nada. Nunca lo hubo. Estamos a salvo.
32:03Esas palabras, estamos a salvo, fueron la gota que colmó el vaso.
32:06Fina se giró entre sus brazos, su rostro descompuesto por un dolor que ya no podía ocultar.
32:16Las lágrimas que había estado conteniendo durante todo el día brotaron, silenciosas y devastadoras.
32:23—Fina, ¿qué pasa? ¿Por qué lloras? —preguntó Marta, su voz llena de alarma, mientras le secaba las lágrimas con los pulgares.
32:30—Fina no podía decirle la verdad. No podía, así que se aferró a la única verdad que le quedaba, la única que podía ofrecerle.
32:42—Lloro porque te quiero —dijo, su voz ahogada por los sollozos. Te quiero tanto que me duele.
32:49Lloro porque este momento, aquí contigo, es todo lo que siempre he querido. Y tengo tanto miedo de perderlo.
32:55Marta la abrazó con fuerza, meciéndola suavemente. —Nunca me vas a perder, Fina.
33:04—Nunca, somos tú y yo, contra el mundo, ¿recuerdas? —Fina asintió contra su pecho, inhalando su aroma por última vez.
33:13—Sí, lo recordaba, pero lo que Marta no sabía era que, a veces, para ganar la guerra, hay que sacrificar a la soldado más valiente.
33:20Y ella estaba a punto de sacrificarse. Cerró los ojos y se entregó al abrazo, a la calidez de la mujer que era su vida, sabiendo que era un calor prestado, un fuego que al amanecer se convertiría en cenizas.
33:37Capítulo 8. Amar por última vez. La noche cayó sobre la casa del monte, envolviéndola en un manto de estrellas y un silencio profundo, solo roto por el canto de los grillos.
33:47Dentro, a la luz parpadeante de una lámpara de aceite, el tiempo parecía haberse detenido.
33:57La revisión de la casa, la excusa, había terminado. Las lágrimas de Fina se habían secado, dejando tras de sí una calma extraña y frágil, la calma que precede a la muerte de algo.
34:07Marta, aún percibiendo la melancolía de Fina pero sin entender su origen, la tomó de la mano y la guió hacia la pequeña cama junto a la ventana.
34:18No hubo palabras, no eran necesarias, sus miradas lo decían todo, o casi todo.
34:25La mirada de Marta hablaba de amor, de consuelo, de un deseo profundo de sanar cualquier herida que estuviera atormentando a Fina.
34:32La mirada de Fina, sin embargo, era una sinfonía de emociones contradictorias.
34:39Había un amor tan vasto como el océano, una ternura infinita, pero también una desesperación abyecta, una urgencia febril.
34:49Era la mirada de alguien que intenta memorizar un rostro, un tacto, un sentimiento, sabiendo que pronto solo le quedará el recuerdo.
34:56Se amaron, no fue como otras veces, no tuvo la alegría despreocupada de sus primeros encuentros ni la pasión arrebatada de la reconciliación.
35:09Fue un acto de adoración, cada beso de Fina era lento, profundo, casi reverencial.
35:16Trazaba los contornos del rostro de Marta con la yema de los dedos como si fuera una ciega aprendiendo a ver.
35:21Memorizaba la curva de su ceja, la suavidad de su labio inferior, el lunar junto a su oreja.
35:31Marta, al principio, se dejó llevar por esa ternura abrumadora, respondiendo con la misma intensidad.
35:39Pero a medida que avanzaba la noche, una extraña inquietud comenzó a crecer en ella.
35:43Había algo en el amor de Fina esa noche, algo que se sentía como un final.
35:50Una cualidad de despedida en cada caricia, un eco de pérdida en cada susurro que contenía su nombre.
35:58Te amo, Marta, te amo más que a mi propia vida, le susurró Fina al oído, su aliento cálido mezclándose con las lágrimas silenciosas que volvían a mojar sus mejillas.
36:07Yo también te amo, Fina, siempre, respondió Marta, abrazándola con fuerza, tratando de anclarla, de disipar esa extraña sensación de que se le estaba escapando.
36:21Hicieron el amor bajo la atenta mirada de la luna, sus cuerpos entrelazados en una danza de amor y desesperación.
36:29Para Marta, era una afirmación de su vínculo, una promesa de futuro.
36:34Para Fina, era un requiem.
36:35Era la última cena, el último baile, la última plegaria.
36:41Estaba amando a Marta por todas las veces que no podría amarla en el futuro.
36:46Por cada mañana que no despertarían juntas, por cada noche que pasaría sola en un continente extraño, por cada beso que nunca se darían.
36:57Cuando finalmente el agotamiento las venció, se quedaron abrazadas en silencio.
37:01Marta se durmió primero, su respiración profunda y regular un sonido tranquilizador en la quietud de la noche.
37:10Fina permaneció despierta, con los ojos abiertos en la oscuridad, observándola.
37:15Contempló el rostro sereno de Marta, tan hermoso y pacífico en el sueño, y sintió como su corazón se partía en mil pedazos.
37:22Con un cuidado infinito, se deslizó fuera de la cama.
37:28Se vistió en silencio, moviéndose como una sombra.
37:33Se acercó a la cama una última vez y depositó un beso tan ligero como el ala de una mariposa en la frente de Marta.
37:39Perdóname, mi amor, susurró en la oscuridad.
37:44Perdóname por lo que voy a hacer, es la única manera de salvarte.
37:49Y entonces, sin mirar atrás, porque si lo hacía sabía que no podría continuar,
37:55Fina salió de la casa, cerrando la puerta de su paraíso personal por última vez.
37:59Salió a la noche fría, sola, caminando hacia un amanecer que le traería el exilio y la más profunda de las soledades.
38:10Capítulo 9. Pruebas y tribulaciones.
38:13Mientras Fina emprendía su doloroso camino, otros hilos del destino se tejían en la colonia.
38:20Irene, ordenando unos viejos papeles de don Pedro, encontró una pequeña caja de terciopelo azul, olvidada en el fondo de un cajón.
38:29La curiosidad la venció, al abrirla, el brillo del oro la deslumbró.
38:34Dentro, sobre un lecho de satén descolorido, reposaban dos alianzas de boda.
38:41Sencillas, clásicas, en el interior de una, grabada con una caligrafía elegante, leyó Irene José.
38:49Para siempre, el aire se escapó de sus pulmones.
38:53José, las alianzas que había comprado para su boda.
38:56La boda que don Pedro había frustrado con su crueldad.
39:01Este hallazgo era más que un simple recuerdo del pasado, era una prueba.
39:07Una prueba tangible que corroboraba la versión que Damián había sostenido todo este tiempo sobre la desaparición y el tormento de José.
39:14Era la evidencia física de un amor que había sido brutalmente aplastado.
39:20El origen de una tragedia que seguía proyectando su larga sombra sobre todos ellos.
39:24Casi al mismo tiempo, en el dispensario, la tragedia se manifestaba de una forma mucho más inmediata y brutal.
39:34La crisis de la saponificación había alcanzado un punto crítico.
39:39Luz y Begoña corrían de una cama a otra, sus rostros pálidos de agotamiento y estrés.
39:43El goteo de trabajadores enfermos se había convertido en una inundación, y entonces ocurrió.
39:52Un hombre, Ricardo, un operario veterano y padre de tres hijos, comenzó a convulsionar.
40:01Sus pulmones, destrozados por los químicos, luchaban desesperadamente por un aire que ya no podían procesar.
40:07Sus ojos se abrieron de par en par, llenos de pánico, mientras su cuerpo se arqueaba en un espasmo agónico.
40:17Luz, aquí, gritó Begoña, su voz temblando de pánico.
40:21Luz corrió a su lado, intentando administrarle un sedante, buscando a tientas un pulso que se desvanecía.
40:29Aguanta, Ricardo, por favor, aguanta, le suplicaba, aunque sabía que era inútil.
40:35Se vieron completamente desbordadas, enfrentándose a la cruda realidad de que sus conocimientos y sus escasos recursos no eran suficientes.
40:47Estaban perdiendo la batalla, y mientras Ricardo daba su último y estertóreo aliento,
40:52convirtiéndose en la primera víctima mortal oficial de la codicia y el secretismo de la empresa,
40:57Luz sintió una oleada de furia tan intensa que la dejó sin aliento.
41:00La mentira de la reestructuración técnica se le antojó una blasfemia,
41:07un insulto a la memoria del hombre que acababa de morir en sus manos.
41:12En ese momento, juró que no descansaría hasta que se hiciera justicia.
41:16La discreción impuesta por los de la reina acababa de morir junto con Ricardo.
41:22Epílogo
41:23El alba de las despedidas.
41:25El amanecer del viernes 22 de agosto llegó con una luz pálida y enfermiza,
41:29como si el propio cielo estuviera de luto.
41:33En la casa del monte, Marta despertó sola.
41:37El frío del lado vacío de la cama fue lo primero que notó.
41:40Se incorporó, confundida, llamando a Fina.
41:45Al no obtener respuesta, vio una nota doblada sobre la almohada.
41:51Con manos temblorosas, la abrió.
41:53Marta, amor mío, cuando leas esto, ya estaré lejos.
41:59No puedo explicarte por qué, no ahora.
42:01Quizás nunca, solo puedo decirte que lo hago por ti, para protegerte.
42:05Necesito tiempo, necesito espacio.
42:10Por favor, no me busques.
42:12Sigue con tu vida, sé feliz.
42:15Te querré siempre, Fina.
42:17Las palabras eran dagas de hielo.
42:19No tenían sentido.
42:20¿Protegerla?
42:21¿De qué?
42:22El papel cayó de sus manos mientras un sollozo desgarrador se rompía en su garganta.
42:26Un grito de dolor y confusión que se perdió en la inmensidad silenciosa de la montaña.
42:30En el puerto, una figura solitaria subía a la pasarela de un gran barco de vapor.
42:38Fina, con una pequeña maleta en la mano y el rostro oculto bajo el ala de un sombrero,
42:43no miró atrás.
42:46Cada paso era una tortura.
42:48Con cada metro que la alejaba de la tierra, sentía cómo se rompía el hilo invisible
42:52que la unía a Marta, a su vida, a todo lo que había amado.
42:56El sonido de la sirena del barco fue el grito final de su antigua existencia.
43:02En la casa grande, María, en la soledad de su habitación, se puso de pie.
43:09Sin ayuda, dio un paso, luego otro, y otro, hasta llegar al espejo.
43:14Se miró, y la mujer que le devolvió la mirada no era una inválida.
43:20Era una superviviente, una jugadora, una sonrisa lenta y calculadora se dibujó en sus labios.
43:26El juego acababa de cambiar de reglas, y en el dispensario, Luz, con los ojos enrojecidos
43:32por el llanto y la falta de sueño, colgó su bata.
43:37Miró el cuerpo de Ricardo, ahora cubierto por una sábana blanca.
43:41La primera víctima.
43:44La primera de cuantas, tomó el informe de los peritos, que había conseguido de la oficina
43:49de Joaquín, y lo guardó en su bolso.
43:51La discreción había terminado, era hora de la verdad, aunque le costara todo, el sol
43:58se elevaba en el horizonte, prometiendo un nuevo día.
44:01Pero para los habitantes de la colonia de la reina, no era un nuevo comienzo.
44:07Era la continuación de una noche demasiado larga, una noche cuyas sombras se extenderían
44:12mucho más allá del amanecer, marcando sus destinos con el hierro candente del sacrificio,
44:17la mentira y un sueño de libertad que parecía, más que nunca, inalcanzable.
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