Saltar al reproductorSaltar al contenido principal
  • hace 10 meses
¿Sabías que hubo un spa donde te curaban el alma a base de lavativas? En este extra, David Botello (@DavidBotello4) y Esther Sánchez (@estesan1969), acompañados por Ainara Ariztoy y Fran Nortes, se relajan (si es que pueden) en Battle Creek, el sanatorio más loco de América. Un lugar donde el doctor Kellogg inventó los cereales para combatir el deseo de la carne. Aquí venía la élite a desintoxicarse de la modernidad, y alguno salía más raro de lo que entró. Una historia real de locura higienista, capitalismo terapéutico y desayuno sin pecado. El único spa que ha inspirado películas, sectas y los Special K. Si quieres acompañarlos, ¡súbete a la Historia!

Categoría

🗞
Noticias
Transcripción
00:00Soy Ester Sánchez, soy David Botello y esto es el contenido extra de La Historia en Ruta.
00:30En los extras de La Historia en Ruta por la Historia de las Vacaciones, paramos un momento en Battle Creek, ni tan mal, en Michigan, un sitio que suena a western, pero olía a bisbaporub, aceite de ricino y ave hervida.
00:44Aquí estuvo el balneario de Battle Creek. Cuando existió, aquí no se veían bikinis ni cócteles con sombrillitas, no, se veían batas blancas, bocas apretadas y pacientes pasándolo fatal.
00:55Porque este sí no era un balneario cualquiera, era el sanatorio de John Harvey Kellogg, el lugar donde las vacaciones eran sinónimo de enemas, baños fríos y ayunos depurativos.
01:05Uno venía a curarse del estrés y salía con el colon más limpio que una conciencia cuáquera.
01:11De esto hay una película, ¿eh?
01:12Esto...
01:12Hay películas.
01:13Hopkins, es esto.
01:14Es Kellogg.
01:15Bueno, Kellogg creía en el enema como estilo de vida. Recomendaba hacerse cuatro enemas al día.
01:22¿Esto qué es?
01:23Muy mal.
01:23Decía que limpiaba los malos pensamientos. Se calcula que en Battle Creek se realizaban miles cada semana.
01:30Nada ha tenido nunca tanto impacto en el intestino colectivo.
01:34Qué loco todo.
01:35Ella tuvo que oír esto.
01:36Se ha cambiado con ella, ella tuvo que escuchar esto.
01:38Sí, sí, sí.
01:39Todo suena a clínica de salud, pero el ambiente tenía algo de secta wellness del siglo XIX.
01:44Sillas vibratorias, duchas vaginales, sí, también.
01:47También.
01:48Máquinas para sudar sin moverse y un director que hablaba del intestino como si fuera el palacio donde habita el alma.
01:54Esto era como si un gimnasio de Silicon Valley, un monasterio puritano y un bufe vegano hubieran tenido un hijo en 1890.
02:02La venda.
02:02La venda.
02:03La venda.
02:14El sanatorio de Battle Creek fue la Disneylandia de la salud para la América pudiente del cambio de siglo.
02:21Fundado y dirigido por John Harvey Kellogg, médico, adventista del séptimo día de los fundamentalistas.
02:27Y obsesionado con la digestión y la castidad.
02:30El señor Kellogg se casó, pero nunca consumó un matrimonio.
02:33¿Perdona?
02:34Alma de Gántaro.
02:35¿Con qué cara se quedaría su mujer también?
02:37Madre mía.
02:39¿Qué señor?
02:39Escribió tratados enteros sobre los peligros del onanismo.
02:42Uno de sus remedios era aplicar ácido fénico en los genitales.
02:49Todo muy wellness, claro.
02:50A ver quién se tocaba ahí después de aplicarla.
02:53Pura salud.
02:54Ácido fénico.
02:54Pura salud.
02:56Aquí se mezclaban prácticas naturistas, terapias eléctricas, cada vez me apetece más ir, curas de agua y dietas insípidas.
03:03Y todo con una única misión, purificar cuerpo y alma.
03:07Porque según Kellogg, las malas digestiones llevaban a malos pensamientos.
03:10Y los malos pensamientos llevaban al pecado, es decir, al sexo y al azúcar.
03:15No vuelvo a pasar por allí.
03:17Nada, sobre todo el azúcar.
03:18El azúcar.
03:19Porque aquí fue donde Kellogg, buscando una alternativa antierótica al desayuno, inventó los famosos copos de maíz.
03:29Los cornflakes originales se concibieron como un remedio dietético para frenar los ardores sexuales.
03:36¿Qué manía la de esta señor?
03:38Porque el desayuno caliente, decía Kellogg, excitaba.
03:42Y un buen cereal frío.
03:44Y sin gracia, oye, mira, te calmaba los instintos.
03:48El invento fue tan rentable que su hermano Will, quedados con este nombre, fundó la compañía Kellogg's.
03:54Acabaron fatal cuando Will se dio cuenta de que si añadía azúcar a los copos, vendía mucho más.
04:00Sacrilegio.
04:01Y así, de una discusión entre hermanos sobre la pureza intestinal, nació la industria del cereal.
04:08Will Kellogg ganó la batalla, lo que tiene una consecuencia nefasta para John, porque al final el azúcar vende muchísimo más que la castidad.
04:15Y tuvo que acabar cerrando el chiringuito.
04:18A John le hacía falta un buen remolcón.
04:20A John le hacía falta un buen remolcón.
04:37Aunque el sanatorio de Battle Creek ya no exista, pues puedes visitar el Dr. John Hervey Kellogg Discovery Center.
04:45Madre mía.
04:48Donde se exhiben las herramientas de tortura hueles de la época.
04:52Desde duchas de chorro para refrescar la mente, hasta sillas eléctricas para tonificar el ano.
05:00Pero, pero, pero, pero, ¿qué es eso?
05:04Sí, sí, caminantes de la historia.
05:06En Battle Creek, el ojete tenía tratamiento vivo.
05:09Bueno, también puedes hacer la ruta del cereal, visitar la sede histórica de Kellogg's, el Cereal City Museum,
05:17y hacer un desayuno conmemorativo con copos sin azúcar.
05:21¡Hombre!
05:22Como lo habría querido el doctor.
05:23Claro que sí.
05:24Pero ojo, si vienes buscando placer, mejor quédate en tu casa.
05:28Aquí el disfrute se consideraba inflamatorio.
05:31¡Súbete a la historia!
05:39Lo que tengo tratamiento vivo.
05:43Lo que la sigue eléctrica, lo que la...
05:43Para no perderte ningún episodio, síguenos en la aplicación o la web de la SER,
05:52Podium Podcast o tu plataforma de audio favorita.
05:54La historia en ruta.
Comentarios

Recomendada