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  • hace 10 meses
Transcripción
00:00Empieza a hacerse de noche y entre todos toman el cuerpo de Cristo y lo llevan a una pequeña
00:07cueva que estaba ahí cerca. Es un sepulcro excavado en la roca donde nadie había sido
00:14colocado antes. Lo depositan con mucho cuidado y hacen rodar una gran roca. Mientras la van
00:23rodando, María les pide que se detenga por un minuto, como si quisiera en ese momento
00:29detener el tiempo, como si quisiera en ese momento ser sepultada con él. Por un momento
00:37dudo. Juan, que está a su lado, la toma con gran ternura de los hombros y la lleva hacia
00:46sí mientras le dice, vamos María, hay que regresar a casa. Lentamente la piedra cierra
00:56el sepulcro de Jesús. Con paso lento, el pequeño grupo de amigos y María empiezan
01:04el descenso del monte. Para descender del lugar del sepulcro, es necesario pasar de nuevo por
01:12el lugar en donde habían sido crucificados. Al pasar, ahí están los tres mástiles apuntando
01:20al cielo como testimonio de la injusticia, como testimonio del amor.
01:28María se detiene ante los mástiles y le parecería oír todavía los martillos golpeando
01:34los clavos y los gritos de dolor de su hijo cuando atraviesan sus preciosas manos y sus pies.
01:42Le parecería escuchar aún los gritos, los insultos, las blasfemias. ¡Que muera! gritaban. ¡Que muera!
01:50Si eres el hijo de Dios, ¡sálvate a ti mismo y baja de la cruz!
01:59¿Cómo borrar todos esos gritos que aún ahora resuenan en su corazón de madre?
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