Una profesora me prohibió ir a un concurso de matemáticas.
Yo quería ir para saltarme la clase. "Tú no vas a ir, si eres malísimo en matemáticas."
Sacaba notas regulares porque no me aprendía las fórmulas. Llegaba a las soluciones, pero por otro camino. Al final fui, y quedé el primero del instituto.
Años después, en mi primer simulacro de bomberos, quedé el último en temario y el primero en psicotécnicos de toda la academia. Si alguien te dice que se te da mal algo, ojo. A lo mejor no es verdad.