Dejé de opositar al Ayuntamiento de Madrid por una prueba que no sabía si iba a aprobar.
En Bomberos del Ayuntamiento había una prueba de personalidad que en la convocatoria anterior había suspendido el 70% (hablo de 2012). Los que íbamos en serio nos íbamos a la Comunidad, donde no existía. Yo me cambié al mes de empezar.
Un par de años después aprobé la personalidad de Policía Municipal. Mi binomio, que seguía con Bomberos del Ayuntamiento, la suspendió. Se rayó tanto que se cambió, y acabamos sacando los dos la Comunidad.
Lo curioso es que ahora el Ayuntamiento está copiando ese modelo: oposiciones más limpias, más rápidas y con las convocatorias del año publicadas en enero. Y se nota en el talento que atrae.