Las administraciones van a tener que meter a un millón de personas en los próximos diez años. Y aún me preguntáis si merece la pena opositar.
Viene el mayor relevo generacional de la administración: se jubila toda la gente que entró en los noventa y principios de los dos mil.
La estabilidad, la conciliación y la seguridad de una plaza no te las da casi nadie. Yo oposité y fue una de las mejores decisiones de mi vida. Tenedlo en el mapa.