00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 247. Cuenta regresiva para una orgía.
00:08Parte 2. La calurosa mañana envolvía a la capital mexicana con un clima inusual para la cercanía de
00:15la Navidad. Las decoraciones comenzaban a inundar calles y ventanas, y el ambiente festivo se adueñaba
00:21poco a poco de la ciudad. Con una semana estática en la purga, los agentes de Oricalco habían tomado
00:28el tiempo como unas vacaciones pagadas, y eso incluía a la druida Anuel, quien se preparaba
00:33para su gran orgía al anochecer. Los licántropos se encontraban reunidos en la mansión de la archicondesa
00:39de la purga, Asha Lachictor Bambertoken, en el ala oeste. Discutían abiertamente sobre lo que sería
00:47aquella noche de desenfreno. Casi toda la manada había aceptado asistir, aunque por motivos diversos,
00:53y la presencia de Alexia la Invencible solo aumentaba la tensión entre ellos.
00:58—Tiranus, sé que esto te pone una carga extra, pero necesito que te encargues de Olfuma durante
01:04la fiesta —dijo Diana, cruzándose de brazos, procurando sonar firme pese a la incomodidad.
01:10—Va a ser complicado para ella con tantos olores, y yo.
01:15—Necesito ese tiempo para mí. El líder de la manada la miró con calma. Una sonrisa serena
01:21suavizó las cicatrices de su rostro. —Diana, no tienes que sentirte culpable. Cuidar de los
01:27nuestros es mi responsabilidad como líder, y tú necesitas ese espacio.
01:32—No hay problema. Su voz transmitía una tranquilidad que contrastaba con la tensión
01:37de la desquiciada. —Yo me encargo de Olfuma esta noche, será una buena lección para ella.
01:43—La loba asintió, aliviada de notar que el licántropo de fuego ya había anticipado su
01:48petición. —Gracias, Tiranus. Suspiró, mirando a la cachorra que llevaba la maldición de su sangre.
01:56—Y tú, pequeña, esta noche vas a estar siempre al lado de Tiranus. Escucha lo que te diga y
02:03mantente concentrada. La joven, con cuerpo de dieciocho años pero mente de apenas tres meses,
02:09asintió con las orejas puntiagudas y la mirada firme.
02:13—Lo haré, respondió con voz cargada de resolución, pese a la incertidumbre.
02:18En ese momento, el lobo blanco entró en la sala del ala oeste, donde las bestias se reunían. Su
02:25olor los hizo sonreír incluso antes de que la puerta se abriera. La lobesna corrió hacia él con
02:31una sonrisa infantil para darle la bienvenida. Tiranus y Diana también sonrieron al verlo,
02:37y con un gesto, la desquiciada lo invitó a sentarse junto a ella.
02:42—¿Tatiana y tú no piensan ir? —preguntó inquieta. —No, pero estaremos ahí cuando salgan.
02:48Si pasa algo, solo aulan y estaremos cerca. Diana suspiró aliviada. No quería dejar a su cachorra
02:55sola, pero su naturaleza de desquiciada exigía un descontrol que solo la orgía podía apaciguar.
03:02—Estaba hablando con Auxplex mientras venía, añadió el lobo blanco, y me dijo que la cantuta
03:07que Tatiana regaló ya fue trasplantada a la tierra, cerca de tu quinoa.
03:12—Quiere que todos en la manada pensemos en algo para cultivar la próxima vez que vayamos,
03:17de modo que tengamos un lugar que nos conecte con la aldea y permita a los que están allá
03:21sentir nuestra presencia. Sonrió. También envía saludos a la joven cachorra recién convertida
03:28y dice que pienses en algo rico para comer. La lobesna levantó la mirada, su sonrisa inocente
03:34desbordada de ilusión. —¿Qué podría sembrar? —se preguntó con ingenuidad, hasta que su rostro
03:41se iluminó. —Quiero sembrar una planta de alpacas, para tener siempre alpacas ricas que
03:46comer cuando vayamos. La ocurrencia arrancó carcajadas a todos, y Drex le despeinó el cabello
03:52como a una niña. Ella rió con su manada, segura de sentirse amada y protegida entre
03:58licántropos como ella. —Las alpacas no crecen en los árboles, pero podría sembrar algo que
04:04las atraiga —respondió Tyrannus con calma, la misma que contrastaba con las cicatrices
04:09de su rostro. Diana sonrió al escucharla. Le conmovía la inocencia con la que su cachorra
04:15veía el mundo, a pesar de llevar en sus venas la maldición del lobo y convivir con la cercanía
04:20de la bestia interna. —Ese será todo un desafío para ti, cachorra.
04:25—Sembrar no es nada fácil, una planta en ese estado es extremadamente delicada, pero
04:31te ayudará a dominar esa fuerza incontrolable —replicó la loba.
04:35—Cuando sembré la quinoa fue casi imposible no destruirlo todo, pero cuando volvimos y
04:40compartimos aquella vasija de quinoa fría, comprendí que todo el esfuerzo había valido
04:45la pena. La joven Olfuma la observaba con sus ojos enormes, absorbiendo cada palabra,
04:50sobre todo de quien consideraba su madre. No recordaba nada de lo que había sido Fabiola,
04:57la bruja roja. Ella era Olfuma, y su manada era la única verdad que conocía, el lugar
05:03donde se sabía amada y protegida. Para Tatiana también fue un desafío, intervino el lobo
05:09blanco, pero creo que eso le permitió sentirse parte de la aldea, y deseo que ustedes también
05:14lo sientan así, porque ya lo son. —Entiendo lo que dices. Desde ese día siempre recuerdo
05:21a la aldea de una manera distinta —dijo la desquiciada. —Por cierto, Tatiana tomó
05:27un bálsamo de cicatriz de duende del dispensario de pociones de la archicondesa, para que lo
05:32tengamos a mano en la manada —continuó el licántropo atlante. —Aunque me advirtió
05:37que esta cosa te hace escupir plata apenas la bebes. Es más concentrada y potente que
05:43la que prepara Daniel. ¿Ese humano que jugaba a mezclar cosas como un chupasangre y que le
05:48presentaste a Ramírez en su momento? —preguntó la desquiciada. —Sí, ese mismo —respondió
05:55el dios atlante de la muerte y la aniquilación, mientras entregaba el frasco al líder de la
06:00manada. —Tatiana es inteligente. Este recurso ya no salvó a los tres de morir por culpa de
06:06ese maldito duende de la muerte plata —añadió el lobo de fuego, mientras la cachorra observaba
06:12el frasco con atención. —Afortunadamente, aquella bala en tu pierna no duró mucho, Diana.
06:19—Además, era plata común. Pero me alegra tener algo así para cuando alguno de nosotros
06:24se cruce con la plata de duende. —Si crees que la plata duele, pequeña, asegúrate de que nunca
06:30te roce la plata de duende. —Ese dolor lo recordarás toda tu vida —advirtió la desquiciada
06:36a la cachorra. —Prefiero no encontrarme nunca con un duende ni con su plata —murmuró
06:42la joven, con temor ante las advertencias de su manada. —Eso es cierto, pequeña, pero
06:48recuerda que en tu manada tienes a alguien que ya mató a uno. Y no a cualquiera, sino a un
06:54cazador
06:54de los nuestros. —No temas, confía en tu manada —replicó la desquiciada. Y Alexia
07:01también estará en la orgía. —Mantente siempre cerca de Tiranus, cachorra —añadió
07:06el lobo blanco. —Si algo sucede, Aúlla y Tatiana y yo llegaremos a tu lado en un minuto.
07:13Olfuma tomó aire, armándose de valor, y asintió. —Deja de preocuparte, Diana. Yo cuidaré
07:20a la cachorra esta noche. Diviértete.
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