00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 41.
00:05Invadiendo la mente, un interrogatorio con María González. La noche había caído sobre
00:11Villavicencio como un manto sofocante, cargado de calor y presagios. El cielo,
00:17ennegrecido por nubes bajas y pegajosas, apenas dejaba filtrar una luna enferma,
00:22tenue, incapaz de iluminar las calles desiertas. La humedad era tan densa que parecía posible
00:29cortarla con un cuchillo o con una chocuto empapada en sangre seca. Drex y la sacerdotisa
00:35llegaron a la base de oricalco en Villa Claudia sin escolta visible, pero con los sentidos tan
00:40afilados como garfios. La mujer apenas se sostenía en pie. Pálida, sucia, con la mirada perdida,
00:48parecía más una sombra viva que una agente de culto. Una presa herida. El viaje la había
00:54desangrado en todos los sentidos, físicamente por los combates, emocionalmente por la traición,
01:00y mentalmente al descubrir que todo su propósito había sido manipulado desde el principio.
01:06En la entrada los esperaban el archicón de Seraf Bambertocken II y las hermanas González.
01:12Pero quien dominaba la atmósfera con una presencia afilada e invisible era Tatiana,
01:17la nueva directora general de Oricalco Colombia. Aunque en el campo nadie la llamaba así,
01:23para sus unidades era simplemente la jefa ogro. No por los rugidos, aunque los tenía,
01:29sino por su liderazgo implacable, tan disciplinado que la obediencia no nacía del respeto,
01:35sino del miedo disfrazado de lealtad. Apenas pisó suelo oricalco, la sacerdotisa fue esposada
01:42con brutalidad. Las correas se cerraron sobre su piel magullada con fuerza innecesaria. No hubo
01:48compasión. Tobillos y muñecas fueron sujetados con acero bendito, del que arde sobre los portadores
01:54de magia. Dos soldados la tomaron como si fuera una bomba a punto de estallar.
02:00Drex caminaba detrás, sintiendo cada espasmo nervioso de la mujer. Los condujeron a una sala
02:06de reuniones fría y severa. Metal, concreto, y un foco blanco que escupía luz directa desde el
02:12techo, como si no fuera una sala de diálogo, sino de interrogatorio. Allí el archiconde junto a su
02:19mano derecha y la clarividente tomaron posición, mientras los oricalcos acomodaron a la prisionera
02:24en una silla con grilletes adicionales. El archiconde lucía impecable. Traje negro sin una
02:31sola arruga, guantes relucientes y esa maldita expresión de calma calculada que a Drex le revolvía
02:37el estómago. María, siempre serena, mantenía la espalda recta y el rostro contenido, pero
02:44había en sus ojos una tensión latente, como si supiera demasiado. Tatiana, en cambio, tenía
02:50los brazos cruzados y la mandíbula apretada. Era una caldera al borde de estallar, contenida
02:57solo por pura voluntad.
02:59—Veo que llegaste en una sola pieza —dijo Bambertoken, con su tono gélido.
03:04—Buen trabajo, Drex. El licántropo no respondió. Solo lo miró con esa mirada de bestia domesticada
03:12que obedece por conveniencia, no por convicción.
03:15—Nos atacaron en el camino —dijo, sin rodeos.
03:19—Vampiro sanguijuela. No creo que fueran de Ragnarok, pero, entrecerró los ojos como una
03:25serpiente midiendo su mordida, me resulta curioso que supieran exactamente dónde estaba la sacerdotisa.
03:32—¿Acaso sabías que Ragnarok enviaría asesinos tras ella? La sonrisa que se dibujó
03:37en el rostro de Bambertoken fue apenas perceptible, pero repulsiva. Como el reflejo de un bisturí
03:43antes de cortar carne viva. —Por supuesto que lo sabía —respondió con su voz de cirujano
03:49satisfecho. —Fui yo quien sugirió esa posibilidad. Cuando intuí que ella delataría su posición.
03:55—La sacerdotisa, que hasta ese momento había permanecido en silencio como una muñeca rota,
04:02alzó la cabeza de golpe, la mirada encendida por una furia visceral.
04:07—¿Qué? —gritó, intentando avanzar. —¡Maldito!
04:11Los soldados la sujetaron con fuerza. Uno le dio un culatazo en la espalda que le arrancó
04:17un gemido ahogado. Cayó de rodillas, jadeando como un animal herido.
04:22—Bambertoken levantó la mano, sin perder la compostura. —Tranquila —dijo.
04:28—Si realmente hubiera querido verte muerta, estarías colgando de un poste en la selva.
04:33—Envié a Drex para que te siguiera, y me aseguré de que los asesinos fueran apenas
04:38piezas menores de una célula satélite. Quería que sobrevivieras, pero que aprendieras algo.
04:44Se inclinó un poco hacia ella, como si hablará con un niño desobediente.
04:49—Estás viva gracias a mí. Y eso puede cambiar con una sola molestia más. Si quieres seguir
04:55respirando, coopera. Aquí no hay redención, solo utilidad. Drex lo observaba con una mezcla
05:02de desprecio y respeto. Era un bastardo, pero no cualquiera. Uno que tejía telarañas con hilos
05:09arrancados a los muertos. —Así que todo esto fue parte de tu plan —murmuró Drex,
05:14como quien confirma una sospecha desagradable. —¿Desde cuándo estás metido con Ragnarok?
05:20—Mi influencia dentro de Ragnarok es limitada —dijo el archiconde, con una falsa modestia
05:27que apestaba. —Pero tengo deudas cobradas, puertas abiertas. Y estoy trabajando para que
05:34esas grietas se conviertan en caminos. La organización está fragmentada. Eso se puede
05:40aprovechar. La sacerdotisa lo fulminó con la mirada. Sus ojos resumaban veneno, pero también
05:46una chispa de resignación. La de quien entiende que está atrapada. —¿Qué quieres de mí,
05:52archiconde? —preguntó con la voz quebrada, pero cargada de bilis.
05:57—Información —respondió él. —Pero no cualquier información. Tus recuerdos están bloqueados,
06:03incluso para ti. Medidas de seguridad. Eres más valiosa de lo que crees. Incluso para Ragnarok. Por
06:11eso, María y yo vamos a abrir esa caja fuerte en tu cabeza. María dio un paso al frente, con
06:17ternura dolorosa en los ojos, pero sin perder firmeza. —Será un proceso delicado —advirtió.
06:24—Tal vez doloroso. Tal vez revelador. Pero lo haremos juntas, si tú colaboras.
06:30—La sacerdotisa bajó la cabeza por un momento. Luego asintió, como si el peso del mundo recayera
06:37sobre sus hombros. —No es que tenga otra opción, ¿cierto?
06:42—Correcto —dijo Bambertóken, satisfecho. —Vamos a un sitio más privado.
06:48—Tatiana, Drex, permanezcan aquí. En breve llegará el joven Fabián.
06:53—El Vaticano quiere veduría sobre mi labor. La puerta se cerró tras ellos,
06:58dejando un silencio espeso como sangre coagulada. Tatiana y Drex quedaron solos,
07:05envueltos en una incomodidad tan densa que parecía una presencia más en la habitación.
07:10Entonces, un oricalco entró. —Jefa, el veedor del Vaticano ya llegó.
07:15Tatiana no se giró de inmediato. Cerró los ojos, exhaló por la nariz como una fiera conteniéndose.
07:23—Bien, dijo. Háganlo pasar. Revisen los perímetros. Quiero francotiradores en la azotea y triple
07:31verificación de los sellos en los portales. No quiero sorpresas con el archicón de aquí.
07:36Se alejó, su voz golpeando con más fuerza que las botas que retumbaban con precisión marcial.
07:43Drex la siguió con la mirada. Su baja estatura contrastaba con la autoridad aplastante que
07:48irradiaba. El uniforme, ceñido a una figura robusta y firme, delineaba una cadera tan
07:54estructurada como el resto de su disciplina. El cabello recogido en una coleta tensa se
08:00movía como un látigo tras cada paso. Y ese uniforme impecable solo hacía más irónico el
08:06apodo de jefa ogro. Fabián entró con la calma controlada de quien ha visto demasiada sangre
08:12para asombrarse, pero aún conserva el temple inquisitivo de los que buscan la verdad. Se
08:18sentó junto a Drex sin pronunciar palabra, como si el silencio fuera su idioma natural.
08:24Vestía una sotana impecable. El rosario de plata colgaba desde su alzacuello, justo a la altura
08:30del corazón. Desde que lo nombraron la mano derecha del archicón de Bambertock en segundo,
08:35había adoptado esa solemnidad de mártir cargando su cruz. Aunque Drex sabía bien que, bajo esa capa
08:42de fe, dormía un colmillo afilado. Apuesto que preferirías verla sin el uniforme, rompió Fabián,
08:49con una sonrisa envenenada. Drex no giró la cabeza. Seguía absorto en el vaivén de las caderas
08:56de Tatiana mientras salía. La luz había resbalado por el borde de su chaqueta táctica,
09:02justo donde la cintura marcaba el límite entre la mujer y la comandante de hierro.
09:06Sólo entonces notó el olor de Fabián. Tienes un don para ser tan inoportuno que
09:11pareces clarividente, Fabián, gruñó, sin molestarse en ocultar el fastidio.
09:17Tomaré eso como un cumplido. Me alegra verte, Drex, sonrió, con esa calidez ambigua que sólo él
09:25podía emanar. Aunque supongo que tú no estás tan feliz de verme, ¿verdad?
09:30Cállate, Fabián. ¿Sabes demasiado de estos temas para alguien que se jura casto y puro?
09:37Mis votos siguen firmes, Drex, pero Dios es amor. Y tu mirada grita muchas cosas más allá del dogma.
09:44Se inclinó un poco, como si compartiera un secreto impuro. Pero si prefieres,
09:49dejámoslo carnal y vamos directo a lo serio. Te lo agradecería. ¿Qué te tiene tan intrigado?
09:56Fabián dejó atrás la sonrisa. Su rostro se endureció. La pluma morada de Bambertóken.
10:03La que mencionaste. Necesito saber qué pasó en esa aldea donde estuviste perdido dos años.
10:09Y qué papel juegan ellos, incluido ese tal Auxplex, en todo esto.
10:13Ningún cura ni pionero del Vaticano debe poner un pie en esa aldea, espetó Drex.
10:18Lo supuse. Tranquilo. No quiero saber dónde está. Solo necesito comprender lo que significa
10:26esa pluma. Fabián cerró los ojos y dejó que sus palabras se asentaran un segundo antes de
10:32formular su primera pregunta. Dijiste que la pluma afectó especialmente al chamán llamado Auxplex.
10:38¿Por qué? Esa pluma representa el favor de los ancianos. Su tatarabuelo fue quien se la entregó
10:45a Bambertóken hace 150 años. Pero no había venido en una generación. Fue un golpe duro
10:52para todos. ¿Entonces Bambertóken es parte de la comunidad? No, y sí. Fue acogido. Esa
11:00pluma lo sitúa entre los sabios del Perú, no solo de mi aldea. En caso de guerra. Podrían
11:06llamarlo como aliado. Tiene autoridad espiritual. No escrita, pero muy real.
11:12¿Y Auxplex qué opina ahora? Al principio estaba furioso. Pero se acerca el relevo. Está
11:19por heredar el bastón de mando. Ya accedió a secretos que cambian muchas cosas. Al iniciar
11:25los ritos con su padre para liderar la comunidad, ha empezado a entender mejor la posición del
11:30archiconde. Aunque todavía le cuesta hablar del tema. Fabián respiró hondo, pero algo lo
11:37distrajo, la espada de Drex. ¿Y esa katana? ¿Es de él? No. Pero él facilitó el encuentro.
11:45Un herrero japonés, anciano como el polvo, llegó un día a la ceremonia de la luna dorada.
11:51Una ceremonia anual en la comunidad. Trajo esa chocuto. La hoja brillaba con un dorado pálido
11:58bajo la luna. ¿Y te la entregó? Me observó durante días. Me siguió en mis entrenamientos,
12:04cuando me desangraba por controlar las transformaciones. Una noche se acercó,
12:10con la espada envuelta en un manto ceremonial. Me dijo que era una hoja de guerra. Que había sido
12:16usada en masacres, robada por sangre, devuelta por honra. Y que había cruzado el mundo para
12:22encontrarme. Fabián bajó la vista hacia la empuñadura, donde un nudo de tela negra conservaba
12:28aún cenizas rituales. Me dijo que su deber no era poseerla, sino protegerla. Que la espada
12:35era mía, si estaba dispuesto a pagar el precio. ¿Y cuál era? Ser su guardián hasta la muerte.
12:42Usarla no como asesino, sino como extensión de la luna misma. Una hoja forjada por un vampiro
12:48camiso ancestral. No para matar, sino para juzgar. Fabián se santigó en silencio, cada palabra
12:55pesándole más. Somos piezas de una guerra más antigua que nosotros, Fabián. Y la luna no perdona
13:02a quienes olvidan sus ciclos. Drex apenas iba a abrir la boca para continuar su relato cuando la
13:09puerta de la sala vibró con un golpe seco y repentino. Tatiana irrumpió, empujando con fuerza
13:15una puerta que ya estaba abierta. Bambertocken los manda llamar, anunció sin rodeos. Su voz tenía la
13:22firmeza de siempre, pero algo temblaba por debajo. Una urgencia cruda, como si estuviera
13:28conteniendo algo que se le resquebrajaba por dentro. Drex alzó la mirada, aún apoyado sobre
13:34el codo en la mesa. Sus ojos recorrieron su rostro con precisión. Había una rigidez inusual en su
13:41mandíbula, un parpadeo mínimo, involuntario, como si hubiera estado de pie un rato largo, escuchando.
13:48¿Te gusta el tono de mi voz? Preguntó con una ceja alzada, su voz teñida de una ironía tan fina
13:54como afilada. Tatiana entrecerró los ojos, cruzándose de brazos como escudo, pero la postura
14:01no ocultaba el rubor que empezaba a encenderse en sus mejillas. Se le notaba sorprendida, pero sobre
14:07todo expuesta en una emoción que no estaba lista para reconocer. No fue intencional, replicó con frialdad
14:14medida. Pero su mirada titubeó. Drex lo notó. El aroma la delataba más que las palabras. Y la forma
14:22en que evitaba su mirada era una confesión completa. Fabián, que había disfrutado cada segundo del cruce,
14:29sonrió apenas. Sabía cuándo hablar, y cuándo retirarse. Se puso de pie sin decir palabra, recogió su
14:37biblia con la solemnidad de un gesto teatral, y salió con esa clase de respeto que sabía a burla
14:42elegante. María dice que eres tan chismosa como mi nariz, dijo Drex, sin moverse aún, su voz áspera,
14:50con una burla suave que no ocultaba la provocación. Pero si tanto te gusta escucharme, puedo contarte
14:56una historia para dormir, si logras comportarte como una buena chica. La frase quedó en el aire como el
15:03humo de una bala recién disparada. Tatiana apretó los labios, y aunque giró los ojos,
15:09no pudo evitar que una sonrisa se le escapara. No era dulce. Era filosa. Una sonrisa de quien
15:16disfruta caminar al borde del abismo. No te emociones tanto, lobo feroz, soltó. Su tono
15:23quiso ser duro, pero llevaba un calor soterrado, un roce de algo que ni ella quería nombrar. Solo vine a
15:30asegurarme de que no le arrancaras el corazón al pobre sacerdote. Drex se levantó con un gruñido
15:36suave. La madera crujió bajo el peso de sus botas. Su silueta, imponente, musculosa, apenas cubierta por
15:44ropa limpia, se alzó frente a ella. Su mirada tenía electricidad. Una carga palpable. Y por un instante,
15:52el aire entre ambos se volvió espeso, denso como sangre coagulada.
15:58¿Preocupada por mí, Tatiana? Preguntó con una sonrisa torcida, caminando hacia ella sin prisa.
16:04¿Qué considerada? No sabía que te afectaba tanto lo que hago cuando no estás mirando.
16:10Ella no retrocedió. Lo enfrentó con la mirada firme, aunque su respiración se alteró, apenas
16:16perceptible. Pero Drex lo percibió todo. El sudor frío en su cuello, el perfume leve de su cabello
16:23apretado, el temblor minúsculo en los dedos. Toda su fachada de hielo, resquebrajándose por
16:30dentro. Seguro que eso te encantaría, replicó, aunque su tono ya no contenía veneno. Era calor.
16:38Fricción. Un temblor que amenazaba con desbordarse. Vamos. El archiconde no espera. Se dio la vuelta
16:45para irse. Pero justo antes de cruzar el umbral, se detuvo. Se giró apenas lo suficiente para
16:52lanzarle una última estocada, con una sonrisa ladeada, peligrosa. Y por cierto. Linda ropa,
16:59señor lobo feroz. Te queda bien. Pero si vas a seguir reconstruyendo tu vida,
17:05procura visitar un barbero antes de la próxima matanza.
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