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Categoría

😹
Diversión
Transcripción
00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 238.
00:06La ministra de los vampiros convertidos y el demonio del Vaticano. El amanecer despuntaba
00:12en el horizonte romano. Las aves iniciaban su canto y la ciudad eterna despertaba lentamente.
00:18El día anterior, el caballero maestro Santo Fabián y su escudero, el temido ex-casador
00:23Andrés Rojas, conocido como el demonio del Vaticano, habían hecho un esfuerzo político
00:29por cumplir la solicitud de los cardenales Thompson y Valencia, llevar a la ministra de los vampiros
00:34convertidos a la cena benéfica de Valeria Dupont. Un evento que, por sí mismo, significaba
00:41la ruptura de un paradigma. Sin embargo, lograr aquella presentación exigía mucho más que
00:47una simple invitación y la aceptación de la ministra. Requería un delicado trabajo de
00:51encubrimiento para mantener intactas las fachadas que permitían a la purga seguir operando en
00:56las sombras. El primero en despertar fue el caballero maestro Santo Fabián. Las obligaciones
01:03que lo esperaban pesaban en su mente. Debía asegurarse de que el cardenal Valencia recibiera
01:08un mensaje extraoficial, algo fuera del informe y de la vigilancia a la que, en teoría, lo
01:13sometían el maestro Santo Julián y el demonio. Tomó el teléfono, sintiendo cómo se aceleraba
01:20su pulso mientras marcaba el número del cardenal. Apenas sonó el segundo timbre, una voz alerta
01:26respondió al otro lado de la línea. Caballero maestro Santo Fabián, buenos días. ¿Ocurre
01:33algo? Preguntó con tono medido. Fabián inspiró con calma, cuidando el secreto en su voz.
01:40Cardenal, necesito hablar con usted en el evento de Valeria Dupont. Sin mi escudero ni el maestro
01:45Santo Julián cerca. Dijo, con una insinuación que sabía no pasaría desapercibida. Un breve
01:53silencio cargado de significado se impuso antes de la respuesta.
01:57Entiendo, Fabián. Gracias por avisarme, estaré muy pendiente durante el evento,
02:03contestó con la gravedad que él había anticipado.
02:06Debo colgar, cardenal. Hablaremos en la fiesta. Se despidió con un aire enigmático. Al cortar la
02:14llamada, soltó un suspiro que no alivió la tensión que le apretaba el pecho. El día apenas comenzaba y
02:20ya debía enfrentarse a los problemas más pesados de su agenda. Marcó el número de la bruja que amaba
02:26y que lo esperaba en Ciudad de México. Sabía que no le agradaría enterarse de que sería la pareja de
02:32Valeria en el evento, pero mantener la fachada que protegía su amor bajo la sombra del archiconde
02:37de la purga. Seraph Bambertok en la chector, lo valía todo.
02:43María contestó enseguida, con la voz cargada de emoción contenida.
02:47Fabián. ¿Cómo estás? ¿Te extraño tanto? Temblaba al borde del llanto, y Fabián sintió un nudo en el
02:54pecho. Él también la extrañaba, pero no podía permitirse quebrarse.
03:00Yo también te extraño, María. Es duro pasar tantos días sin ti, respondió con serenidad fingida.
03:07¿Cómo estuvo tu día allá? ¿Ya llegaste al apartamento?
03:11Sí. De hecho, Tati y Drex vinieron a acompañarme y me dieron un tónico para los nervios.
03:18Estoy más tranquila. Hubo una pausa, seguida de un tono ansioso.
03:23¿Y la perra de Valeria? ¿Ya hablaron de su dichosa cena? Fabián respiró hondo antes de responder.
03:30María, sabes que Valeria solo juega para las cámaras. Confía en mí. Son apenas
03:36dos días más y estaré de regreso. Dijo con suavidad, ocultando mucho más de lo que
03:41quería. Ella suspiró resignada, consciente de que pedir más detalles solo aumentaría su
03:47tormento. Aunque le supiera amargo, escuchar su voz era un bálsamo que calmaba su delicado
03:53corazón. Intenta descansar un poco. Cuando amanezcas me avisas y hablamos otro rato,
03:59sí. Le pidió con ternura. Fabián, cada día me mata un poco más la angustia. Confesó,
04:07conteniendo un sollozo. No sé si resista. Estás cansada. Duerme un poco. Cuando despiertes será
04:15más llevadero y quedarán menos horas. Dijo con el alma desgarrada. No me olvides. Rogó antes de colgar,
04:23dejando en el celular un eco de llanto que resonó en el corazón de Fabián. El caballero maestro
04:29santo marcó entonces el número de Drex. Sabía lo que probablemente encontraría al otro lado de la
04:35línea, pero confiaba más en el licántropo blanco que en la directora general Tatiana González.
04:41Tras varios timbrazos, la voz ronca del dios de la muerte Atlante respondió,
04:46entrecortada por gemidos ahogados que no dejaban dudas sobre lo que ocurría en esa habitación.
04:51¿Qué pasa, Fabián? gruñó Drex, con un trasfondo de risas y jadeos femeninos que
04:57delataban a Tatiana. Fabián se obligó a mantener el tono firme.
05:02Drex, lamento joder a estas horas, pero necesito hablar con Tatiana.
05:07Es importante. El lobo blanco rió al fondo mientras hablaba entre jadeos.
05:13Fabián quiere hablar contigo, le dijo a su esposa, con una risa juguetona y la respiración
05:18entrecortada escapando por la línea.
05:22Fabián, si esto no es urgente, te juro que te mato cuando vuelvas.
05:27Respondió Tatiana con una mezcla de humor y frustración, aunque su voz temblaba,
05:32luchando por articular palabras bajo las embestidas de Drex.
05:36Lo es. Escucha, seré directo. Valeria Dupont sabe lo de María. Me lo confesó anoche,
05:43pero ese no es el punto. Fabián vaciló un instante, consciente de lo delicado.
05:48Los cardenales Thompson y Valencia quieren asegurarse de que sigo su consejo y Laura el
05:53mío, así que me pidieron llevar a la ministra a la cena.
05:57El resultado es que terminé siendo la pareja de Valeria, y Andrés, la de Laura.
06:03Tatiana soltó un gemido fuerte, intentando recuperar el aliento antes de hablar.
06:08Entonces, ¿vas a pasar toda la noche con la perra más cotizada de Roma?
06:13¿Y crees que María va a aceptar eso sin perder la cabeza?
06:17Preguntó, con un esfuerzo por sonar seria mientras el lobo blanco no dejaba de interrumpirla.
06:24Exactamente. Por eso necesito que seas tú quien se lo diga. Es tu hermana, sabrás cuándo hacerlo.
06:31Si se lo digo ahora, volará hasta acá y todo se irá al infierno.
06:35La voz de Fabián cargaba una desesperación que no podía ocultar.
06:39Necesito que seas mi respaldo cuando María explote.
06:43Tatiana rió, entrecortada por el placer y el esfuerzo de hablar al mismo tiempo.
06:48Está bien, Fabián, lo haré.
06:51Pero me debes una, y esta es grande, dijo con un tono entre pícaro y grave, mientras su respiración
06:57seguía acelerada.
06:59Cuando necesites un favor, solo pídelo, respondió él, más aliviado.
07:05Colgó y se dejó caer en la cama, exhalando el aire que había contenido.
07:10Desde la habitación contigua, Andrés, que había escuchado las llamadas, golpeó suavemente
07:15la pared para despedirse.
07:18Caballero, salgo a escoltar a la ministra para comprar el vestido del evento, anunció sin
07:23esperar respuesta.
07:25Atravesó la puerta del apartamento sin mirar atrás.
07:28Revisó que su arma estuviera cargada con balas benditas, retirando el seguro, listo
07:34para disparar.
07:35Pero ese día, a diferencia de cualquier otra cacería, sentía miedo.
07:40Sabía que debía enfrentarse a Laura y a todo aquello de su pasado que nunca se había
07:44atrevido a mirar.
07:46Con ansiedad, tomó el celular y marcó su número.
07:49El tono sonó un par de veces y, aunque pensó en colgar, pues era la primera vez que la
07:54llamaba, Laura contestó antes de que pudiera hacerlo.
07:58Su voz era tranquila, aunque cargada de la misma tensión que él sentía.
08:03—¿Andrés?
08:04—Buenos días.
08:05—¿Qué sucede?
08:07—preguntó, con un matiz nervioso.
08:09—Laura.
08:11—Ministra.
08:12—Yo.
08:12—Andrés nunca había sido bueno con las palabras, y esa llamada lo hacía más consciente
08:17de ello.
08:18—Lamento no haber avisado antes, pero, Valeria Dupont quiere que tú y yo demos apertura al
08:24baile inaugural.
08:25El silencio que siguió fue denso.
08:28—¿El baile inaugural?
08:30—repitió ella, con voz temblorosa.
08:33Andrés sintió cómo el corazón le golpeaba el pecho.
08:36El mutismo al otro lado era insoportable hasta que, finalmente, Laura habló, casi en
08:41un susurro.
08:43—No sé bailar, Andrés.
08:45No sé si puedo hacer esto, su voz temblaba, y los nervios comenzaban a quebrar incluso
08:50su naturaleza vampírica.
08:52—Yo tampoco sé bailar, Laura, respondió al fin, intentando sonar tranquilo.
08:58El silencio se extendió en la línea y Andrés sintió un nudo crecerle en el estómago.
09:04—Ambos sabían que tarde o temprano tendrían que enfrentar la conversación que llevaban
09:08esquivando, aunque ninguno estuviera listo.
09:12Laura suspiró con resignación.
09:14—Está bien.
09:15Saldré con mi papá hacia la Santa Sede y luego nos vemos en el ministerio para lo
09:19del vestido.
09:21Dijo, consciente de que ambos necesitaban ese espacio para hablar al fin.
09:26—Te veo en el ministerio, se despidió Andrés, sin encontrar más palabras.
09:31—El demonio caminó por el aire húmedo de Roma.
09:34Por primera vez en mucho tiempo, sus pasos no tenían rumbo definido.
09:39Las botas resonaban contra el adoquinado con un ritmo lento, acompasado el peso de sus
09:44pensamientos.
09:46No entendía por qué se sentía nervioso al hablar con ella, ni por qué lo corroía la
09:50culpa tras haber conversado con Violeta la noche anterior.
09:54Él era el odiado carnicero legendario, el demonio que la Santa Sede había usado para
09:59someter a vampiros, demonios y licántropos con mano implacable.
10:04Hacía mucho había perdido la cuenta de los miles que habían caído bajo su arma.
10:09Pero ahora debía enfrentarse a Laura en un terreno mucho más letal que cualquier campo
10:13de batalla.
10:14La intimidad de lo no dicho.
10:17Avanzó por calles estrechas donde las persianas aún permanecían cerradas y los vendedores
10:22comenzaban a montar sus puestos.
10:24El aroma del café recién molido se mezclaba con el humo de los primeros cigarrillos, mientras
10:29las campanas lejanas de una iglesia recordaban que en Roma lo sagrado y lo profano jamás
10:34caminaban separados.
10:37Andrés sacó el denario ennegrecido que había pertenecido a su aprendiz Stephen Gordon, obsequio
10:42del caballero maestro santo al asumirlo como escudero.
10:46Lo contempló unos segundos, lo lanzó al aire y lo atrapó al caer, como si aquel gesto
10:51fuera un desbloqueo mental para seguir avanzando.
10:54Cada paso lo hundía más en el dilema de una vida que le parecía vacía de sentido.
11:00Finalmente levantó la mano y un taxi blanco se detuvo con un chirrido.
11:04Subió sin decir palabra, cerró la puerta y pronunció con voz áspera.
11:09Santa Sede.
11:10Mientras el vehículo atravesaba las avenidas, el demonio se perdió en la visión de cúpulas
11:16y columnas que surgían en el horizonte.
11:18Guardianas eternas de secretos que ni la sangre ni la guerra habían logrado sepultar.
11:23Observó el vaivén del tráfico y cómo la ciudad despertaba a un nuevo día.
11:28El trayecto fue rápido y silencioso.
11:31Andrés nunca había sido amigo del dinero.
11:34En tres décadas de misiones suicidas y actos imposibles jamás había cobrado lo que la Santa
11:38Sede le debía. Sacó un billete, pagó sin mirar las vueltas y descendió frente a la entrada,
11:45donde un grupo de guardias suizos lo identificó de inmediato.
11:48Sus rostros se tensaron al reconocer al carnicero legendario.
11:52Vamos, Andrés, solo entra, se dijo, intentando armarse de valor.
11:58Pero no podía engañarse. Sabía que la conversación con la ministra sería tan difícil como la que lo
12:04aguardaba con Violeta a su regreso. Se detuvo unos segundos frente a la puerta antes de lanzarse al
12:10abismo. Cruzó los pasillos adoquinados del corazón de la Santa Sede con pasos largos,
12:16como queriendo acabar pronto con la espera. El lobby estaba vacío, avanzó hasta la oficina
12:22de la ministra y golpeó suavemente. Desde allí la observó en silencio. Laura conversaba con una
12:29pareja de vampiros. No alcanzaba a escuchar con claridad, pero el dolor en sus gestos era evidente.
12:36El hombre habló, ayudó a la mujer a ponerse de pie y juntos abrazaron a la ministra antes de
12:41retirarse con el peso del sufrimiento reflejado en cada movimiento. Andrés, instintivamente,
12:48se ocultó tras una columna para no espantarlos y esperó hasta que abandonaran el ministerio sin
12:53advertir su presencia. Laura salió después, recorriendo la sala con la mirada. Estaba segura
12:59de haberlo visto, hasta que finalmente lo encontró oculto en la penumbra.
13:04—¿Qué haces escondido ahí? —preguntó con intriga.
13:07—No quise asustarlos, respondió Andrés, saliendo de las sombras.
13:12Ella conocía todo lo que había hecho, y aún así lo trataba con una dignidad que él no lograba
13:18comprender. La ministra dio un paso al frente y el aire se cargó de tensión.
13:23—Antes de irnos, quiero mostrarte algo, dijo con tono suave pero firme.
13:29Él la sintió en silencio, sintiendo una mezcla de nervios y resignación.
13:34Laura lo condujo por los pasillos hasta detenerse frente a una enorme tablilla de roble negro.
13:40Estaba cubierta de nombres y gotas de sangre. Andrés no comprendió de inmediato,
13:45hasta que descubrió el suyo grabado en lo más alto, rodeado de tantas marcas que habían teñido
13:50la madera. Laura lo observó un instante, como esperando su reacción, antes de hablar.
13:56—Esta es la tablilla de la infamia. Aquí consignamos a los dementes que más atrocidades
14:02han cometido contra los vampiros convertidos. Cada caso, cada familia destruida, cada tragedia
14:09registrada. Es nuestra forma de visibilizar el alcance de lo que enfrentamos. Andrés guardó silencio.
14:16Su nombre estaba en lo alto, y la cantidad de gotas que lo rodeaban apenas dejaba espacio para más.
14:23—Cuando la instalé, pensé que tres metros serían suficientes, pero como ves,
14:27tu nombre necesitará una extensión. Continuó Laura con voz triste, sin reproche alguno.
14:34Lo miró con calma, y añadió. —Quería que la vieras y me dieras tu opinión sobre qué hacer
14:39con tu lado de la tablilla. No lo tomes como un castigo ni como un reproche. Pero me parecía
14:45necesario que lo vieras antes de que nos sentemos a hablar. Sus miradas se cruzaron. El silencio que
14:52siguió fue denso, pero no hostil. Ambos sabían que habían llegado al momento que llevaban demasiado
14:57tiempo evitando. —Voy a almorzar antes de ir por el vestido —dijo Laura finalmente,
15:04rompiendo el silencio. —Preferiría no volver hoy a estas paredes.
15:09Andrés asintió y la ministra llenó dos copas con sangre sintética que había sacado de la pequeña
15:14nevera de la oficina. El color carmesí del líquido, el brillo oscuro bajo las bombillas y su aroma
15:20metálico inundaron el lugar. Laura bebió con calma, sin prisa, mientras el demonio la observaba
15:27en silencio. Cuando terminó, se limpió los labios con delicadeza antes de mirarlo.
15:34—Necesitaré una sombrilla —dijo suavemente, casi con resignación, señalando detrás de la puerta.
15:41Andrés asintió y la tomó. Era grande, oscura, suficiente para cubrirla por completo. Cerraron
15:48la oficina y atravesaron el lobby del ministerio. Al llegar a la puerta exterior, Laura activó las
15:54medidas de seguridad y se aferró al brazo del demonio con una naturalidad que lo desconcertó.
16:00El contacto con ella era suave y extraño. Confiaba en él con una tranquilidad que contrastaba
16:05con la realidad de quién era. Bastaba con un movimiento de su brazo y el sol la reduciría
16:11a cenizas, pero aún así la ministra permanecía a su lado, tranquila. Al cruzar la puerta de la
16:17Santa Sede, el aire caliente de Roma los envolvió de golpe. Andrés sostuvo la sombrilla con firmeza,
16:24cuidando cada ángulo para que la piel de Laura no se expusiera ni un instante al sol que caía como
16:29un martillo sobre las calles empedradas. La multitud de turistas se apartaba con disimulo,
16:35sin comprender realmente lo que caminaba entre ellos. Los guardias suizos lo siguieron con la
16:41mirada, tensos, como si esperaran que en cualquier momento el demonio acabara con la ministra.
16:47Andrés avanzaba en silencio, con la tablilla de la infamia aún grabada en su memoria.
16:52Laura, en cambio, parecía serena, como si caminar bajo su protección fuese algo que disfrutara en secreto.
17:00Cuando doblaron hacia la vía de la conciliación, el demonio habló por fin.
17:05¿Por qué no me odias? Preguntó, incapaz de contenerlo más.
17:10Laura giró la cabeza hacia él, sus ojos brillaban bajo la sombra de la sombrilla.
17:15Hace cuatro años que soy vampira, y desde el primer día escuché tu nombre, comenzó.
17:21Decían que a las recién convertidas que no bebían sangre la primera noche les aparecía una marca tuya
17:27en uno de los senos, y que vendrías a arrancarnos el alma para entregársela al cónsul infernal con el
17:32que te habías hecho familiar. Andrés no dijo nada. Solo caminaba a su lado,
17:38sosteniendo la sombrilla. Después, mi padre me contó que en Colombia habías hecho una hoguera
17:43tan grande con vampiros y brujas que ardió durante una semana entera. El carnicero del Vaticano sabía
17:50perfectamente a qué misión se refería. Y así crecí, igual que todos los convertidos,
17:55tragó saliva, temblando. Rezando a Dios cada noche para que no supieras dónde estaba,
18:02suplicando en sueños que no me matarás. Andrés la miró un instante, pero volvió enseguida a
18:08vigilar cada rincón, atento a posibles amenazas. Luego me hice ministra y te conocí en la Basílica de
18:14San Pedro, cuando bautizamos a aquellos cien vampiros convertidos. Supe que serías el escudero
18:20del caballero Maestro Santo y me aterré. Pero ese día estabas allí, como escudero de Fabián,
18:27sosteniendo la cruz con tu alba blanca. Fue la primera vez que te vi con mis propios ojos.
18:33Sonrió para sí misma al recordarlo. Te miré y no podía creer que fueras el mismo hombre del que
18:38tanto había escuchado. Estabas allí, callado, obediente. No eras el monstruo que imaginaba,
18:46y eso me impactó. Andrés recordó aquel evento. Recordó también la mirada de Laura,
18:52y cómo su confusión se reflejó en aquel primer encuentro. Después empezaron a llegar al ministerio
18:58personas pidiendo misas por sus seres queridos o buscando recibir el bautismo. Y cuanto más tiempo
19:04pasaba, más historias del mítico carnicero escuchaba a diario. Empecé a llevar el conteo en la tablilla
19:11de la infamia, y tu espacio se volvió el más atestado con una rapidez insultante. Pero luego
19:17volví a ver la grabación del bautismo que hizo Valeria y siempre me preguntaba, ¿cómo pueden ser la
19:22misma persona? Con el tiempo empezamos a hablar, primero poco y luego más. Tú me contabas esas cacerías,
19:30como las llamas, y yo simplemente. Laura se detuvo. El silencio entre ambos era tan denso
19:37como el sol que evitaban. Tengo claro la abominación que fuiste. Lo escucho cada día en el ministerio y
19:44lo veo en la tablilla cada mañana. Pero, lo miró un instante, aunque no se atrevió a terminar.
19:50Ahora quiero preguntarte algo. Dime, ¿por qué te importa lo que me pueda pasar? Lo cuestionó. ¿Por qué no
19:58sacas una de tus pistolas y me disparas aquí mismo? El demonio del que he escuchado era alguien
20:04que disfrutaba hacer daño, y yo soy alguien completamente vulnerable. Andrés tragó saliva
20:10y miró a la vampira que temblaba aferrada a su brazo, buscando seguridad en el mismo carnicero
20:15que temía, la matara. ¿Qué te impide bajar la sombrilla y dejarme arder bajo el sol? Continuó,
20:22atropellando las palabras al volverse consciente de la posición en la que estaba.
20:27Me lo he preguntado desde que lo mencionaste ayer, respondió él, sin saber cómo seguir.
20:33Y, insistió ella, ansiosa por una verdad que necesitaba para seguir adelante.
20:39No lo sé, admitió con crudeza, pero sé que no te haría daño y que me gustaría poder ayudarte en
20:45tus
20:45sueños, aunque solo fuera un poco. Los ojos de Laura se llenaron de lágrimas.
20:51Nunca esperó una respuesta tan cruda ni tan honesta, y sin embargo, aquellas palabras la
20:57dejaron completamente desarmada. ¿Y Violeta? Preguntó Laura de inmediato,
21:03como un reflejo imposible de contener. No entiendo, replicó Andrés.
21:07Sí entiendes. Me dijiste que ella fue una bruja a la que cazaste y entregaste a la Santa Sede,
21:14y que después la encontraste en la purga, donde pidió que le borraran la memoria.
21:18Tomó aire, armándose de valor. Pero, ¿qué es ella para ti? Andrés sintió la tensión en su brazo,
21:26el agarre firme de la vampira de apenas 18 años, mientras su propia garganta se cerraba.
21:32No sé, respondió con seriedad. Ya ha sufrido demasiada mierda por mi culpa,
21:37y lo último que quiero es volver a joderle la vida después que...
21:41Después que... Repitió Laura, casi desesperada porque él terminara la oración. No lo sé, Laura.
21:49Violeta insiste en que su vida anterior está muerta y, cuanto más pasa, más creo que tiene razón.
21:56Es otra muerta más en mi lista. Solo que las brujas no tienen una tablilla de la infamia para
22:01recordarlas. Dijo, con rabia dirigida contra sí mismo.
22:05El silencio se volvió espeso entre ambos mientras avanzaban unas cuadras, hasta que una construcción
22:11les dio un respiro de sombra. ¿Qué quieres conmigo? Preguntó de repente Laura, su voz directa,
22:18como si pensara en voz alta. El estómago de Andrés se contrajo. No sabía cómo enfrentar esa pregunta.
22:26Laura, el caballero maestro santo cree que podrías tener sentimientos por mí,
22:30dijo, intentando ganar tiempo. Y si así fuera. Lo retó ella. ¿Sería tan espantoso aceptar que
22:38siento algo por ti? Laura, yo soy el monstruo de esas páginas que lees. Tú eres la salvación de tu
22:45pueblo, la garantía de que no vuelva a surgir un carnicero como yo. Pareces mi padre diciéndome lo
22:51que debo y lo que no debo sentir. Lo enfrentó con la mirada encendida. ¿Es por Violeta? ¿Es porque soy
22:59la peor elección que podrías hacer? Replicó él, notando cómo su propia actitud se alejaba de la
23:04frialdad que solía acompañarlo. Observó alrededor y vio a varios transeúntes detenerse a escucharlos.
23:11¿Quieres que sigamos caminando? Laura miró en torno, notando el rubor en su piel pálida al
23:16descubrir que la gente los observaba. Se aferró aún más al brazo de Andrés por instinto, mientras él
23:23abría la sombrilla para seguir protegiéndola del sol. Avanzaron juntos, dejando atrás la
23:29incomodidad de esas calles y retomando el rumbo hacia la tienda donde buscarían el vestido para
23:34la cena de caridad con Valeria Dupont. ¿Puedo hacerte otra pregunta entonces? Dijo Laura, intentando
23:41suavizar la tensión. Dime, ¿ya te acostaste con Violeta? Soltó sin pensar, llevándose enseguida la
23:48mano a la boca. Perdón, quería cambiar de tema, no seguir en lo mismo. Intentó bromear, y aunque el
23:56rostro de Andrés permaneció imperturbable, percibió una leve mueca que ella interpretó como una sonrisa,
24:02lo que le dio una pequeña victoria. Si lo hiciste, no me incomoda, añadió ella, esforzándose por
24:09aligerar el asunto. No es que me emocione pensarlo, pero ahora mismo yo estoy en una relación con tres
24:15chicas, así que sería hipócrita decir algo. Laura, los cazadores no tenemos obligación de votos,
24:22pero yo siempre viví entre vísceras, sangre y muertos. Nunca me detuve a conocer a nadie,
24:29respondió él, manteniendo la conversación. ¿Eres casto? Preguntó, con una sonrisa que no logró
24:36disimular. No entiendo por qué te sorprende tanto, pero sí, lo soy, contestó con calma,
24:42asegurándose de que ningún rayo de sol pudiera colarse bajo la sombrilla y alcanzar a la ministra.
24:48¿Ni un beso siquiera? Insistió, incapaz de soltar el tema. No. Bueno, dejémoslo ahí,
24:55dijo, aunque parecía más un intento de convencerse a sí misma. Siempre quise un vestido real,
25:01uno que me hiciera sentir bonita. Andrés la miró con una mezcla de curiosidad y rubor.
25:07Pensé que en México las niñas usan un vestido de quince. Sí, mi fiesta. Murmuró ella,
25:15su voz deslizándose hacia un tono melancólico. Llevaba un año convertida, escondida de cazadores
25:21como tú, que buscaban a la hija del maestro de México, que era mi padre. Un escalofrío recorrió
25:27a Andrés. Conocía bien esa historia, o al menos una parte. Sabía que la Santa Sede había enviado
25:34cazadores a México para encontrar a la hija de Julián. Tenían pruebas, incluso la confesión
25:40de una prostituta, pero jamás hallaron a la niña. Todos sabían que existía, pero no tenían pruebas.
25:48Él me escondió lo mejor que pudo y aprendía a sobrevivir en sótanos, mazmorras y sombras.
25:54Así que no pensaba en vestidos cuando cumplí quince años. Andrés guardó silencio. No había
26:01participado en aquella misión, pero conocía de sobra la obsesión del Vaticano por dar con la
26:06hija de Julián, una cacería impulsada por el Cardenal Valencia y azuzada con una recompensa
26:11tentadora. La ministra suspiró y, sin añadir palabra, lo jaló suavemente del brazo con la
26:18sombrilla para conducirlo a la entrada de una tienda que siempre había querido visitar.
26:22Hasta entonces, bajo la escolta del Cardenal Berandesta, su vida se reducía al trayecto entre
26:28el apartamento y el ministerio, sin espacio para desvíos. Andrés sintió un nudo en la
26:34garganta al entrar. Nunca había comprado ropa, mucho menos había pisado una tienda como cliente.
26:41No sabía qué decir ni cómo comportarse, pero estaba decidido a acompañarla en aquel instante
26:46de felicidad, por breve que fuese. Apenas cruzaron el umbral, los ojos de Laura se iluminaron como si
26:53el mundo hubiera cambiado de color. La penumbra solemne de la Santa Sede quedaba atrás. Ahora la
26:59envolvían espejos, telas brillantes y maniquíes con encajes y sedas que parecían susurrar secretos.
27:06Por primera vez en toda la caminata se soltó un poco de su brazo, sin alejarse del todo,
27:11y comenzó a recorrer cada textura con los dedos. Tomó un vestido azul de falda amplia y lo sostuvo
27:18frente a su cuerpo, girando hacia Andrés con un gesto juguetón que desarmó cualquier respuesta
27:23que él hubiera podido dar. Sin esperar aprobación, se adentró entre los estantes, sacando vestidos y
27:30colocándolos contra su pecho, disfrutando de la reacción de él al verla. Andrés apenas pudo
27:36contener un suspiro cuando ella apoyó sobre su torso un vestido rojo con abertura en la pierna y
27:41escote en forma de corazón. De entre las perchas apareció entonces una mujer mayor, de cabello blanco
27:47recogido en un moño impecable y una cinta métrica colgando del cuello. Sus manos estaban manchadas
27:54de tiza y su mirada, aguda, revelaba oficio y experiencia. Se acercó con una sonrisa mesurada,
28:01observando primero a Laura con atención profesional y luego a Andrés, como si adivinara que aquel hombre
28:06no sabía cómo comportarse en un lugar como ese. Señorina, ese corte realza sus hombros, pero usted
28:13tiene la silueta para algo más elegante y clásico, dijo con firmeza, tomando el vestido rojo con
28:19delicadeza. Laura quedó quieta un instante, sorprendida, antes de sonreír agradecida. La
28:27modista comenzó a girar a su alrededor, midiéndola con la vista, rozando apenas su cintura y la caída de
28:33los hombros, murmurando ajustes y combinaciones de telas. Andrés la observaba con alerta contenida.
28:39Cada vez que la mujer se acercaba demasiado, un instinto lo empujaba a llevar la mano al arma,
28:45listo para volarle la cabeza si era necesario, aunque se obligaba a contenerse.
28:51—Espere aquí. Creo que tengo algo que fue hecho para usted, sentenció la modista antes de
28:56desaparecer tras una puerta lateral, dejando la promesa de un hallazgo. Laura permaneció inmóvil,
29:03el rostro encendido de emoción. Se volvió hacia Andrés con una expresión que él nunca había visto en
29:08ella, una sonrisa tan limpia que parecía olvidar, al menos por un instante, todos los problemas que
29:14cargaba el mundo.
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