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  • hace 6 horas
París: hambre, café y una novela que convirtió la miseria en literatura. Con ganas de primavera y literatura en vena, David Botello (@DavidBotello4) y Esther Sánchez (@estesan1969), acompañados por Ainara Ariztoy y Cristina Urgel, viajan al París menos postal y más supervivencia: buhardillas heladas, bolsillos vacíos y un escritor colombiano que está aprendiendo a vivir y a escribir a base de pan duro y café, y a convertir la escasez en oro narrativo. Porque cuando no tienes nada, solo te queda mirar mejor. Así nació El coronel no tiene quien le escriba, donde una cucharadita de café puede ser más importante que un discurso entero. Porque hay ciudades que te cambian la vida, y otras que te obligan a escribirla para poder sobrevivir. Si quieres acompañarlos, ¡súbete a la Historia!

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Transcripción
00:13Soy Ester Sánchez, soy David Botello y esto es el contenido extra de La Historia en Ruta.
00:33Ahora viajamos a aquel París que encontró Gabriel García Márquez a mediados de los años 50.
00:39Sí, estaban las avenidas amplias, los puentes sobre el Sena y los cafés del barrio latino,
00:45pero también estaba en el frío, el cielo gris y ese aire melancólico de una ciudad que aún respiraba la
00:52resaca de la posguerra.
00:53Aquí todo el mundo parecía estar escribiendo un ensayo existencialista, porque aquel París tenía eso.
01:00Te hacía sentir intelectual, aunque tú no quisieras.
01:02Claro.
01:03Te sentabas a tomar un café y de repente estás mirando el Sena y pensando, oh, ¿qué es la vida?
01:10La ciudad tenía una luz distinta a la del Caribe, era más oblicua, filtrada entre los edificios y las calles
01:16de piedra que parecen diseñadas para caminar despacio,
01:19mientras fijes que entiendes a Sartre, porque a ver quién le entiende, y piensas en cómo pagar el alquiler del
01:25mes siguiente.
01:26Importante.
01:39En aquel París bohemio y austero, García Márquez vivió una de las etapas más difíciles de su vida,
01:45porque poco después de llegar la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla cerró El Espectador.
01:49Gabo, el periódico que le pagaba.
01:51Ya, claro, dio sueldo.
01:53Y Gabo se quedó en la miseria sin sueldo y sin plan B, viviendo en una buhardilla de mala muerte
01:58de un hotelito del barrio latín.
02:00Ay, bueno.
02:01París puede ser muy duro.
02:02Para Gabo, París fue un máster intensivo en dos disciplinas muy útiles para un escritor, sobrevivir y escribir.
02:09Pues sí.
02:10Vendía periódicos viejos, recogía en la calle botellas vacías para recuperar el depósito y comiendo pan, café y ayuno intermitente
02:17involuntario.
02:18Menuda vida, ¿eh?
02:19Lo invento el ayuno intermitente.
02:20El ayuno intermitente está súper de moda ahora, o sea, que Gabo ya lo hizo.
02:25Entre el frío, los cafés baratos y las caminatas por el Sena, Gabo siguió escribiendo.
02:30Y le salió El Coronel, no tiene que escribir.
02:32Qué bien le salió.
02:33Qué maravilla.
02:34Una novela en la que se filtra la miseria.
02:37La novela arranca con un gesto cotidiano El Coronel, abre un tarro y descubre que solo queda una cucharadita de
02:43café.
02:43Pobre.
02:43Sola, raquítica, así que retira la olla del fogón, tira la mitad del agua en el piso de tierra,
02:49raspa el tarro hasta que consigue una ración extra de óxido de la lata gratis.
02:54Espera que hierva mientras siente que nacían hongos y lirios merenosos en sus cribas.
03:01Y ala, ya tiene su tacita, porque El Coronel no tiene que le escriba, ni tampoco tiene para café.
03:07Y encima le cede la taza a su señora, que está de los pulmones, asmática perdida.
03:12Ay, pobre.
03:13Le dice que ya se ha tomado una.
03:15Mentira piadosa.
03:16Y ella, entre toses y jadeos, sorbe la miseria disfrazada de café.
03:22Ay, pobre.
03:22Así tenemos una taza transformada en un gesto de amor y ternura.
03:26Ni siquiera la pobreza le roba la capacidad de cuidarse.
03:29Qué bonito.
03:30Luego están las cuentas del súper, claro.
03:32Con 50 centavos, El Coronel quiere comprar maíz para el gallo, queso y café para mañana.
03:37Pero el dinero no alcanza, vamos, casi como ahora, ir al súper.
03:41Y hay que elegir.
03:42Aquí, el café es la frontera entre resistir un día más o rendirse.
03:47Y se arritme.
03:47Ay, se deja el café.
03:49Se deja.
03:49En el último capítulo, El Coronel desayuna, por fin, café negro con queso y pan dulce.
03:55El cestín de los pobres.
03:57Un gesto de afirmación.
03:58Aquí sigue, vivo y esperando que llegue la carta con su pensión.
04:03Y se toma un café que sabe a victoria moral.
04:06En El Coronel no tiene quien le escriba, el café es mucho más que una bebida.
04:10Es hambre, dignidad, esperanza y aceptación de la derrota.
04:15Es la metáfora cotidiana con la que Gabo convirtió su experiencia parisina en alta literatura.
04:21Qué maravilla.
04:21Madre mía.
04:22Ay, qué bonito.
04:22Cómo convertir todo en un novel.
04:26En algo bueno.
04:26Bueno, sí, sí.
04:27¡Súbete a la historia!
04:32La historia en ruta.
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