00:00Hijos de la Atlántida. Licántropos en los Andes Creepypasta 131.
00:05Primer asesinato en Chapultepec. La noche caía sobre Chapultepec como un sudario. Cada rincón
00:12del bosque susurraba secretos antiguos, sepultados bajo la tierra húmeda y las hojas muertas.
00:18La ansiedad no sólo se respiraba en el aire. Era un veneno espeso que apretaba los pulmones,
00:24un grillete invisible que estrangulaba el alma de Fabián y María mientras postergaban lo pactado.
00:30Habían acudido a Drex en busca de un favor que nunca debieron solicitar. Intentaron
00:36aprovechar su naturaleza de hombre lobo para alimentar el talismán de sangre que Asha les
00:40había regalado, con el fin de proteger la identidad del sacerdote sin consecuencias. Pero Drex impuso
00:47una condición y un precio ineludibles, un corazón humano para la bestia. Fabián, quien en unas
00:54semanas sería ungido como caballero maestro santo en la Santa Sede, ahora se encontraba
00:58agazapado como un asesino bajo un árbol, con la mirada clavada en las sombras que se extendían
01:03más allá del lago. Sentía el peso de la pistola en su cadera como una blasfemia ardiente. María no
01:11soltaba su mano. Lo apretaba con fuerza, como si ese contacto pudiera detener la tormenta de terror
01:17que le rugía dentro del pecho. Sus dedos estaban fríos, temblorosos, cargados con una culpa anticipada
01:24que crecía sin control. Drex y Tatiana se habían ido a buscar tacos en la camioneta,
01:30dejándolos solos para actuar. ¿Cómo vamos a hacer esto? murmuró María, con una voz quebrada como
01:37cristal a punto de romperse. No hubo respuesta. Sólo el canto de los grillos, el crujido de las
01:44ramas y el silencio que respiraba entre los árboles. Fabián la miró, y en sus ojos no quedaba ni rastro
01:51del
01:51caballero que había sido. Sólo las ruinas de su fe. No lo sé, María, susurró, más para sí que para
01:59ella. No sé si puedo hacerlo. María, rota por el miedo y la presión, se aferró a las palabras de
02:07su
02:07hermana como si fueran una fórmula ritual para escapar del infierno. No lo mires a los ojos. Dispara
02:14por la espalda, y abre las costillas para sacar el corazón entero. Recitó, sin atreverse a elevar la
02:20voz, como si nombrarlo demasiado fuerte pudiera invocar una maldición aún peor. El reloj vibró
02:27en el bolsillo de Fabián. Medianoche. Aún sin mensajes, pero sabían que Drex y Tatiana estaban
02:33cerca. Tenemos que hacerlo ya. Susurró María, señalando con la barbilla a dos jóvenes que
02:40corrían por la pista atlética. Si Tati llama y no tenemos nada. Fabián asintió, pero sus manos
02:47temblaban cuando sacó el arma que Tatiana le había entregado semanas antes. Llevaba silenciador.
02:54Diseñada para matar sin ruido. Pero no pudo. Volvió a guardarla en el cinturón. María llevaba
03:01el cuchillo en su bolso, junto a la biblia de Fabián. La sola idea de imaginarlo desgarrando
03:07costillas humanas le provocaba arcadas. Avanzaron. Lentos. Como si el peso del pacto les costara
03:14cada paso. Cada metro hacia la pista era una puñalada en la conciencia. Las luces del parque
03:20apenas tocaban la maleza, y Chapultepec parecía tragárselos, como si el bosque supiera que
03:25venían a robar algo sagrado. Y entonces lo vieron. Uno de los corredores se había detenido. Estiraba
03:33las piernas sobre un banco, solo, con la cabeza baja. Tal vez lidiaba con un calambre. Tal vez
03:40solo descansaba. Era joven. Vivo. Inocente. Aún con el alma intacta. El corazón de Fabián
03:48se detuvo. Y antes de que pudiera reaccionar, María se movió. Un impulso. Un grito interno.
03:56Un acto desesperado. Tomó el arma del cinturón con manos temblorosas, apuntó como Tatiana le
04:02había enseñado y disparó. El sonido fue seco, apenas un suspiro mecánico. El hombre cayó como
04:09un saco de huesos, en medio de un silencio denso y pegajoso. Un gemido ahogado se escapó de su
04:15garganta. Y luego, nada. —¡María! ¿Qué hiciste? —gritó Fabián, como si despertara de una pesadilla
04:23para descubrir que aún estaba atrapado dentro de ella. —No quería que tú te ensuciaras. Yo ya soy
04:30una bruja. Ya hice cosas horribles. No importa si lo hago otra vez, pero tú. Tú eres bueno,
04:37Fabián. No quería que te mancharas. Fabián la tomó del rostro y la besó. Un beso desesperado,
04:45como si pudiera arrancarle el pecado de los labios. Luego corrieron hacia el cuerpo. Y sin dudar más,
04:52como un hombre poseído, Fabián le quitó el bolso y sacó el cuchillo. Ya no había lugar para la razón.
04:59Solo quedaba el instinto. Se arrodilló junto al cadáver y abrió el pecho del joven. El filo
05:05penetró la carne. Rompió costillas con chasquidos húmedos, mientras su respiración se volvía un
05:11jadeo feroz. Vapor caliente se alzaba del cuerpo. El corazón aún palpitaba, aferrado a la vida como
05:18si pudiera huir del destino. —¡Llama a Tatiana! ¡Dile que ya lo tenemos! —gritó Fabián, con las manos
05:26hundidas en las vísceras calientes. Tati dijo que no lo miremos a los ojos. Susurró María, temblando,
05:33mientras observaba el rostro del muerto como si aún pudiera maldecirla.
05:38—¿Sabías que en el bosque de Chapultepec hay un árbol, el árbol de la noche triste,
05:43donde dicen que Hernán Cortés lloró por la derrota que le dieron los mexicas?
05:48—murmuró Fabián sin mirarla, con los dedos hundidos hasta los nudillos en el pecho abierto
05:52del cadáver, buscando a ciegas la bolsa palpitante de carne aún viva. —Aunque, para ser honesto,
05:59ese no es el verdadero árbol. El original fue talado en 1901 por algún político imbécil que
06:06quiso llevárselo como leña para su chimenea. Lo que ves ahora es solo una réplica. Su voz era
06:13pausada, casi serena, como si relatara una de esas historias que solían fascinar a María.
06:19Pero ella apenas lo escuchaba. El shock la mantenía paralizada,
06:23con los ojos vidriosos y las manos aún temblorosas por el disparo. Entonces,
06:29con un crujido húmedo y grotesco, Fabián tiró con fuerza. Las costillas se dieron como ramas
06:35podridas, los tejidos se desgarraron entre coágulos oscuros, y emergió el corazón. Aún latía,
06:42débil y torpe, como si no comprendiera que ya no debía estar ahí.
06:47—¿Llamaste a Tatiana? —preguntó Fabián finalmente, la voz cargada de miedo.
06:52—No, Fabián. Yo.
06:55María se giró de golpe al oír el motor. Una camioneta negra de oricalco se acercaba por
07:00la carretera y se detuvo justo a su lado. —Tati. María. Sáquenle ese corazón de una
07:07vez y métanse en la camioneta. Tenemos que movernos ya. —gritó Tatiana desde el asiento
07:13del conductor, el rostro tenso, la mirada alerta. —Drex está listo para transformarse,
07:19devorar y salir de aquí. —Tati. Sollozó María, corriendo hacia ella, con lágrimas
07:25rodando por sus mejillas. —¿Cómo nos encontraste?
07:29—Drex es un licántropo, María. Y dice que tu miedo apesta a medio Chapultepec. Intentó
07:35bromear, abriéndole la puerta del copiloto para que subiera.
07:38—El corazón ya está fuera, anunció Fabián, temblando, con las manos cubiertas de sangre.
07:46—Entonces entra, rápido. Ordenó Tatiana, sin volverse a verlo.
07:51—Drex. Prepárate, es tu turno.
07:54Drex salió de la camioneta con una calma que contrastaba brutalmente con la escena.
08:00Bebió una poción de alquimia para lograr transformarse por segunda vez el mismo día,
08:05y al instante su cuerpo comenzó a quebrarse desde adentro. Un chasquido seco, como un
08:11látigo de hueso, estalló en su columna. Los tendones se desgarraron entre espasmos,
08:16los músculos se rompieron y se reconstruyeron bajo una piel que se abría a jirones, dejando
08:22asomar un pelaje blanco, espeso y tibio. Las costillas se expandieron hacia afuera, forzando
08:28el tórax a una forma inhumana, mientras el cráneo se ensanchaba, proyectando una mandíbula
08:34bestial con colmillos que rasgaban las encías sangrantes. Una línea azul recorrió su espalda,
08:40iluminando cada vena inflada como raíces vivas bajo la piel desgarrada. Los ojos se hundieron
08:46y reaparecieron como abismos oceánicos, cargados de furia y poder antiguo. En segundos, la criatura
08:53se alzó, tres metros de músculo, colmillos y muerte. El licántropo se abalanzó sobre
09:00el corazón palpitante y lo devoró de un solo mordisco. El crujido húmedo del cartílago
09:05quebrado resonó como una blasfemia bajo la luna. Fabián se giró, incapaz de evitar
09:11mirar, y la bestia lo miró también. Aquellos ojos, tan vastos, tan profundos como el fondo
09:18del océano. ¿Qué haces, Fabián? Muévete. Lo reprendió Tatiana desde el volante, al
09:25ver que se había quedado inmóvil. Sacudió la cabeza, reaccionó y corrió. María le
09:32abrió la puerta trasera justo a tiempo para que saltara adentro. Tatiana no esperó más,
09:37pisó el acelerador y la camioneta salió disparada, dejando atrás el cuerpo destrozado,
09:42y a Drex, que seguía devorando en silencio lo que quedaba del alma de aquel hombre. Fabián
09:48apenas logró cerrar la puerta, tambaleándose, mientras Tatiana conducía como si quisiera
09:53romper la carretera bajo las llantas. ¿Vamos a dejarlo atrás así nomás? Preguntó, tratando
10:00de recomponerse, el pecho agitado y las manos aún temblorosas. Fabián, no nos expliques a
10:07Drex y a mí cómo se hace una cacería. Respondió Tatiana sin apartar la vista del camino, con la voz
10:13tan firme como el rugido del motor. En ese estado, Drex es un Fórmula 1 de muerte. Puede escalar muros,
10:21saltar techos, correr más rápido que esta chatarra. Nos alcanzará en minutos. María se asomó por la
10:28ventana justo cuando una sombra gigantesca cruzaba por encima de las casas, deslizándose como una
10:34exhalación blanca y viva. Tati, tú sabes que adoro a Drex, es mi mejor amigo, pero así, transformado.
10:42Tragó saliva, visiblemente pálida. Me hace desear el infierno, si eso significa que él se queda en la
10:49tierra. ¿Y bien? Replicó Tatiana con una sonrisa torcida, como si ya compitiera contra la criatura
10:56que habían dejado atrás. ¿Qué color dirías que tienen sus ojos cuando está así, Fabián? Él la miró sin
11:04humor, luego bajó la vista a sus manos manchadas de sangre. Volvió a mirar por la ventana, donde la
11:10sombra licántropa saltaba de tejado en tejado, como una fuerza de la naturaleza imposible de contener.
11:16Su voz fue un susurro resignado. Tatiana, diría que es un azul profundo. Como el fondo del océano.
11:24¿Ese azul que sabes que te va a tragar? Sin importar lo que hagas para escapar. Es lo mismo que
11:30yo dije.
11:31Y otra cosa, añadió ella, girando el volante con brusquedad para tomar un desvío.
11:38Nunca mires directamente a un licántropo mientras se alimenta. Eso me lo enseñó Drex,
11:43y deberías agradecer que no te arrancó la cabeza por hacerlo.
11:47Sí. Fabián asintió, aún con la respiración cortada. Me lo dejó claro. Sin necesidad de
11:54gruñir. ¿Estás bien, Fabián? Preguntó María desde el copiloto, sin dejar de mirarlo con preocupación.
12:01Sí, María. Tranquila. Respondió él, mientras rebuscaba en el bolso hasta encontrar su Biblia.
12:09Afortunadamente, Drex sigue estando detrás de esos ojos. Abrió el libro con los dedos aún cubiertos
12:16de sangre, como si aferrarse a la palabra divina pudiera arrancar de su mente la imagen del corazón
12:21devorado. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios, recitó en voz baja.
12:29Mateo, capítulo quinto, versículo octavo. Hizo la señal de la cruz. María lo imitó de inmediato,
12:37como si ese pequeño gesto fuera lo único que los mantenía cuerdos en medio de aquel infierno sobre
12:41ruedas.
12:43¡Gracias!
12:43¡Gracias!
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