La histórica Semana Santa de Sagunto, una de las más emblemáticas de la Comunidad Valenciana, se enfrenta a una encrucijada sin precedentes que amenaza su prestigio institucional. El Gobierno de España ha confirmado su intención de revocar la declaración de Fiesta de Interés Turístico Nacional ante la persistente negativa de la Cofradía de la Purísima Sangre a permitir la participación de mujeres en igualdad de condiciones en sus desfiles procesionales. Este conflicto, que se reaviva cíclicamente cada año, ha alcanzado ahora un punto de ruptura legal y social. El alcalde de Sagunto, el socialista Darío Moreno, ha expresado su preocupación por las "consecuencias relevantes" que esta sanción administrativa supondrá para el municipio. En una declaración institucional, Moreno ha hecho un llamamiento a la modernización de la entidad religiosa, recordando que "tradición e igualdad no solo son compatibles, sino una garantía de futuro". Para el primer edil, la situación actual ha generado una "gran preocupación social e institucional", por lo que considera que "es el momento para ser valientes y dar un paso adelante hacia la igualdad y la inclusión". Desde el consistorio se insiste en que el veto femenino contraviene el marco legal vigente, apoyándose en la reciente jurisprudencia del Tribunal Constitucional sobre un caso similar en Tenerife. "Es una cuestión de derechos básicos y legalidad", ha sentenciado el alcalde, quien defiende que "la igualdad entre mujeres y hombres es un principio legal fundamental y un compromiso ético que apela a todas las instituciones, públicas o privadas, por igual". Según su visión, "las mujeres no pueden ni deben ser excluidas de ningún ámbito por el mero hecho de ser mujeres", subrayando que esta postura "no supone un ataque a la tradición, ni a la Cofradía". Por su parte, la Iglesia mantiene una posición de cautela que, por ahora, no satisface las demandas de cambio inmediato. El arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, ha descartado imponer una modificación forzosa de los estatutos de la hermandad mediante un "decretazo", a pesar de que la mayoría de los cofrades volvió a votar recientemente en contra de la apertura. Desde el Palacio Arzobispal señalan que la autoridad eclesiástica "cree en la conveniencia pastoral de acompañar esta situación buscando caminos de diálogo y comunión". Las fuentes oficiales de la diócesis defienden que las cofradías deben gozar de autonomía y que "no debería ejercerse la disciplina eclesiástica, al igual que ha ocurrido en otras diócesis, en las que se han producido procesos de maduración, sin situaciones de presión, siempre desde el diálogo". En este sentido, el Arzobispado ha solicitado que las próximas celebraciones religiosas "puedan vivirse en la fe desde la unidad y en comunión". Mientras el Ayuntamiento aboga por un "diálogo constructivo y al consenso" para que la Cofradía realice los cambios necesarios que garanticen "el derecho de cualquier persona católica a la participación en la misma", la hermandad se aferra a sus estatutos actuales. El alcalde Moreno, que ha intentado "evitar una intervención institucional que contribuyera a una mayor polarización de las posturas", recalca que la Semana Santa es "un momento de reflexión que nos invita a ser mejores y a preguntarnos hacia dónde queremos ir como sociedad". Sin una modificación estatutaria inminente, Sagunto se arriesga a perder un reconocimiento turístico que ha ostentado durante años, dejando su tradición más querida en una delicada situación legal.
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