La relación diplomática entre Washington y Madrid atraviesa uno de sus momentos más críticos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado este miércoles un ataque sin precedentes contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez, elevando el tono de una confrontación que ya no se limita a la dialéctica diplomática, sino que afecta directamente a la economía y a la seguridad colectiva. Justo antes de subir al Air Force One y tras comparecer ante la prensa a la salida de la Casa Blanca, el mandatario ha cuestionado la lealtad de España en la OTAN y ha puesto sobre la mesa la posibilidad de sanciones comerciales drásticas. El presidente norteamericano ha sido especialmente tajante al referirse a la balanza comercial entre ambos países. Trump ha asegurado que el Gobierno de Sánchez "no está cooperando en absoluto" y que, ante esta situación, "lo están haciendo realmente mal". La advertencia más grave llegó al sugerir una desconexión económica total, afirmando que quizá "corte todo el comercio con ellos". Estas declaraciones confirman que Washington ha perdido la paciencia con Madrid por lo que considera una falta de colaboración sistemática. Según el mandatario, el Gobierno español "no coopera" en asuntos clave, señalando que los líderes actuales "están siendo muy malos" y que por ello "puede que cortemos el comercio" bilateral de forma inminente. El eje central de la disputa sigue siendo el gasto en defensa y los compromisos con la Alianza Atlántica. Trump ha reiterado que España lleva actuando de esta manera "muchos años". En un nuevo reproche por la falta de inversión militar, el dirigente republicano ha señalado que España ha sido un aliado "terrible" y ha confesado que "no sabe 'qué está haciendo España'" en el marco de sus obligaciones internacionales. La crítica se ha centrado en el supuesto aprovechamiento de la seguridad que brinda la coalición sin la contrapartida económica acordada por los estados miembros. "Han sido muy malos con la OTAN. Reciben protección y no quieren pagar lo que les corresponde", ha sentenciado el mandatario, vinculando directamente la protección militar estadounidense con la factura que, bajo su criterio, Madrid tiene pendiente de abonar. A pesar de la dureza de sus ataques contra la gestión institucional, Donald Trump ha querido trazar una línea divisoria entre la ciudadanía y sus gobernantes. En un intento de apelar directamente a la opinión pública española, ha afirmado que "el pueblo de España es fantástico; sus líderes, no tanto". Esta idea ha sido una constante en sus intervenciones de este miércoles, donde ha lamentado la falta de sintonía con el Ejecutivo de Pedro Sánchez respecto al gasto militar: "El pueblo español es fantástico. Los líderes, no tan buenos". Con este discurso, el presidente de EE. UU. busca aislar políticamente al Gobierno español en la escena internacional mientras mantiene la presión sobre la economía nacional.
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