La playa de La Concha, en pleno corazón de San Sebastián, se ha convertido este viernes en el escenario de un acontecimiento natural que ha cautivado a locales y visitantes. Un ejemplar juvenil de foca gris ha elegido el icónico arenal donostiarra para realizar una parada técnica en su travesía por el Cantábrico, activando de inmediato un protocolo de seguridad y vigilancia para garantizar el bienestar del animal. Aunque las primeras señales de su presencia se detectaron la noche del jueves mientras nadaba en las aguas de la bahía, no fue hasta la mañana de este viernes cuando la foca decidió salir a descansar a la arena. La imagen del animal recostado llamó rápidamente la atención de quienes transitaban por el paseo marítimo, lo que obligó a los operarios del servicio de Medio Ambiente de la Diputación de Gipuzkoa a intervenir. Siguiendo el protocolo habitual para animales varados, se enviaron imágenes del ejemplar a la Estación Marina de Plentzia (PIE) de la Universidad del País Vasco. Los expertos de este centro han confirmado que la joven foca se encuentra en buen estado de salud y que su comportamiento responde a una pauta natural de descanso. Según Denis Benito, investigador de la PIE y coordinador de la red de varamientos de Euskadi Sareus, en esta época del año es habitual que estos animales se desplacen hacia el sur desde latitudes como Francia o el Reino Unido. Dada la gran afluencia de personas que se acercaron a contemplar a la cría, agentes de la Ertzaintza y de la Guardia Municipal han custodiado el lugar en todo momento. El objetivo principal de este despliegue es doble: proteger al animal de posibles daños y evitar que los ciudadanos se acerquen demasiado para que no puedan "incordiarlo o agobiarlo", evitando también el riesgo de que la foca pueda morder a alguien por estrés. Los expertos insisten en que el animal, que todavía luce manchas blancas características de su etapa juvenil, simplemente está buscando refugio frente a las condiciones del mar. Benito ha subrayado que, para descansar de los temporales, estos mamíferos marinos suelen aproximarse a la costa, por lo que el ejemplar está siguiendo "una rutina normal" y, tras la evaluación inicial, "no parece que haya que preocuparse" por su situación. Las autoridades y los guardas forales de Medio Ambiente permanecen en alerta para supervisar que el animal pueda regresar al agua por sus propios medios una vez que suba la marea. Se espera que, tras recuperar fuerzas en la arena de La Concha, la foca retome su camino de vuelta al mar de forma autónoma. Mientras tanto, el seguimiento continuará activo por si surgiera cualquier incidencia que requiriera una intervención directa de los especialistas en fauna marina.
Comentarios