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Curro contra Lorenzo: La confesión que lo devuelve a la cárcel
El regreso de Lorenzo a La Promesa convierte el palacio en un campo de batalla silencioso. El Capitán de la Mata vuelve con una sola idea fija: la venganza. Su arrogancia y sed de poder siembran el terror entre criados y señores, pero esta vez encuentra un rival inesperado en Curro.
El joven, marcado por las cicatrices del pasado, ya no teme al capitán. Su determinación lo lleva a descubrir en la guarida de Lorenzo una prueba impact ...
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#LaPromesaCurro, #contraLorenzoLa, #confesión, #devuelve, #cárcel
Curro contra Lorenzo: La confesión que lo devuelve a la cárcel
El regreso de Lorenzo a La Promesa convierte el palacio en un campo de batalla silencioso. El Capitán de la Mata vuelve con una sola idea fija: la venganza. Su arrogancia y sed de poder siembran el terror entre criados y señores, pero esta vez encuentra un rival inesperado en Curro.
El joven, marcado por las cicatrices del pasado, ya no teme al capitán. Su determinación lo lleva a descubrir en la guarida de Lorenzo una prueba impact ...
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#LaPromesaCurro, #contraLorenzoLa, #confesión, #devuelve, #cárcel
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CortometrajesTranscripción
00:00Curro contra Lorenzo. La confesión que lo devuelve a la cárcel. El regreso de Lorenzo a la promesa
00:16convierte el palacio en un campo de batalla silencioso. El capitán de la mata vuelve con
00:22una sola idea fija, la venganza. Su arrogancia y sed de poder siembran el terror entre criados
00:28y señores, pero esta vez encuentra un rival inesperado en Curro. El joven, marcado por las
00:36cicatrices del pasado, ya no teme al capitán. Su determinación lo lleva a descubrir en la guarida
00:42de Lorenzo una prueba impactante. Una carta que podría ser su sentencia definitiva.
00:50A partir de ese hallazgo, la tensión alcanza un punto de no retorno. Arrestos, traiciones,
00:56revelaciones familiares y un giro aterrador que pondrá en duda quién es realmente el héroe y
01:02quién el verdadero villano en la sombra. ¿Será esta la caída final de Lorenzo? ¿O solo el
01:09comienzo de una guerra más oscura dentro de la promesa? El aire en la promesa se había vuelto
01:16denso, casi irrespirable, desde el instante en que la silueta de Lorenzo, capitán de la mata,
01:21se recortó de nuevo en el umbral de la entrada principal. No regresaba como un hombre derrotado,
01:29ni siquiera como alguien que busca redención. Volvía con el paso firme de un conquistador,
01:37la cabeza alta y una sonrisa cínica, casi tallada en mármol, que no abandonaba sus labios.
01:45Había conseguido la libertad provisional, un tecnicismo legal, un favor pagado con dinero
01:50y amenazas susurradas en los despachos correctos. Para los habitantes del palacio,
01:58desde los señores en sus salones hasta el último mozo en las cocinas, aquella libertad no era más
02:03que una farsa, un preludio de la tormenta que se avecinaba. Todos, sin excepción, sentían un escalofrío
02:12helado recorrerles la espalda. El capitán de la mata había vuelto con un único y oscuro propósito,
02:18la venganza. Y su sed era insaciable. El palacio, que por unas semanas había respirado un frágil
02:26alivio, se sumió de nuevo en una atmósfera de tensión y miedo contenido. Los criados se movían
02:34con más sigilo por los pasillos, sus conversaciones eran susurros ahogados y sus miradas fugaces y
02:40cargadas de aprensión. Temían encontrárselo en cualquier esquina, temían su voz de mando,
02:48su mirada despectiva que los desnudaba y los hacía sentir insignificantes.
02:55Lorenzo disfrutaba de aquel poder, se alimentaba del terror que inspiraba. Era su particular forma
03:01de reafirmar un dominio que sentía que le habían arrebatado injustamente.
03:05Pero en medio de aquel mar de temor, había una isla de pura y concentrada rabia. Curro.
03:14El joven ya no era el muchacho asustadizo que había llegado a la promesa. Las cicatrices de su
03:19alma eran ahora el blindaje de su espíritu. No sentía miedo ante la imponente figura de Lorenzo,
03:26sentía un odio profundo, una llama ardiente que le exigía justicia. Había sido él quien,
03:33con valentía, había contribuido a encerrarlo la primera vez, y no dudaría en hacerlo de nuevo.
03:41Estaba convencido de que, tras la fachada de arrogancia del capitán, se escondía un cobarde,
03:47y estaba dispuesto a arrancarle la máscara de una vez por todas. Su determinación era un faro en la
03:54oscuridad, aunque no sabía que ese mismo faro atraería a la más violenta de las tempestades.
03:59Estaba a punto de urdir un plan impactante, nacido de una revelación aterradora que encontraría en
04:06el lugar más insospechado, la propia guarida del lobo. Lo que descubriría en la habitación de Lorenzo
04:14no sólo provocaría un giro inesperado en la trama de sus vidas, sino que lo convertiría en un héroe a
04:20los ojos de todos, devolviéndole el honor y el título que le correspondían. Sin embargo,
04:27un detalle final, casi imperceptible, sembraría una nueva y aterradora duda en el corazón de todos.
04:35El regreso de Lorenzo fue una calculada obra de teatro. Entró por la puerta principal como si el
04:40mundo le perteneciera, arrojando sus guantes de cuero sobre una bandeja de plata que sostenía
04:45un lacayo tembloroso, sin siquiera dignarse a mirarlo. Su paseo por el gran salón fue lento,
04:53deliberado. Cada paso de sus botas lustradas resonaba sobre el mármol como un martillazo,
04:59un anuncio de su indiscutible presencia. Ignoró las miradas de repudio de los criados,
05:06el silencio tenso de los señores que se encontraron con él.
05:08Para Lorenzo, no eran más que atrezo en el escenario de su vida. Su mirada recorría los
05:16retratos, los tapices, los muebles antiguos, no con aprecio, sino con el aire de un hombre
05:22que revisa sus posesiones, asegurándose de que nada ha cambiado, de que todo sigue bajo su control.
05:30Horas más tarde, la escena era radicalmente distinta, pero la esencia de su arrogancia
05:35permanecía intacta. Se encontraba en sus aposentos, despatarrado en una butaca de terciopelo
05:43granate, con las botas aún sucias de barro del camino apoyadas con descaro sobre una delicada
05:48mesa de caoba. Era un acto de profanación, una forma de marcar su territorio, de decir
05:56he vuelto y esta es mi ley. En la chimenea, el fuego crepitaba débilmente, proyectando sombras
06:04danzantes sobre las paredes y lamiendo con su luz anaranjada la sonrisa burlona que se
06:09dibujaba en su rostro. Sostenía una copa de brandy, observando cómo el líquido ambarino
06:16se arremolinaba con un movimiento perezoso de su muñeca. Estaba esperando, sabía que
06:23había dado la orden y disfrutaba anticipando la humillación que estaba a punto de infligir.
06:27La puerta se abrió con un suave chirrido y Curro entró. Llevaba una bandeja de plata
06:34con un servicio de té, tal y como se le había ordenado.
06:38Su rostro era una máscara de neutralidad, pero sus hombros estaban tensos, su postura
06:44rígida.
06:47Cada músculo de su cuerpo estaba en alerta, preparado para el ataque verbal que sabía
06:52inminente. Lorenzo ni siquiera se movió. Su voz, grave y untada en sarcasmo, rompió
06:59el silencio.
07:02Vaya, vaya, mira a quién me han enviado como criado personal. Dijo, sin apartar las botas
07:08de la mesa.
07:11El bastardo del marqués, sirviéndome el té. Desde luego, el destino tiene un retorcido
07:16sentido del humor. Esto sí que es un regalo de bienvenida. Sírveme, Curro, anda, acércate,
07:24pero ten mucho cuidado de no derramarlo. Sé de buena tinta que los lacayos como tú
07:30no suelen tener mucho talento para las tareas delicadas.
07:35Curro permaneció en silencio. Avanzó con paso firme y seguro, controlando el temblor
07:40de sus manos. Colocó la bandeja sobre la mesa, junto a la butaca, haciendo un esfuerzo
07:47consciente por no mirar las botas sucias que mancillaban la madera pulida.
07:54Sirvió el té en la taza de porcelana con una precisión milimétrica, el líquido caliente
07:59cayendo en un hilo perfecto, sin salpicar una sola gota.
08:02Lorenzo tomó la taza, pero antes de llevársela a los labios, la sostuvo en el aire, usándola
08:10como un cetro para dictar su desprecio.
08:14¿Qué bajo ha caído el destino, no te parece? Continuó, paladeando cada palabra.
08:21Tú, que un día fuiste tratado como el hijo legítimo de la difunta hermana de la marquesa,
08:26paseándote por estos pasillos con aires de señorito.
08:29Y ahora, ahora no eres más que un portabandejas. Un don nadie. Mira, ni siquiera puedes usar
08:37el apellido Luján. Y, ¿sabes qué? Es mejor así. El nombre de una familia tan ilustre
08:43quedaría manchado para siempre si lo llevara alguien como tú. Un error, un producto de la
08:48debilidad y el pecado.
08:52Cada palabra era un latigazo. Curro sintió la sangre hervir en sus venas. Apretó los puños
08:57con tanta fuerza que las uñas se le clavaron en las palmas, pero su rostro no traicionó
09:02la tormenta que se desataba en su interior.
09:06Controló la rabia, la canalizó en una frialdad cortante.
09:10He terminado el servicio, señor. Dijo, con la voz desprovista de emoción.
09:15Si no necesita nada más, me retiro. No tan rápido. Replicó Lorenzo, y esta vez sí se
09:23movió.
09:26Dejó la taza con un golpe seco sobre el platillo y se levantó de la butaca con una lentitud
09:31felina.
09:33Caminó despacio, rodeándolo, como un depredador que estudia a su presa. Se detuvo justo frente
09:39a él, tan cerca que Curro podía oler el aroma rancio del brandy en su aliento.
09:46Lo miró de arriba abajo, con una mueca de asco. Aún no he acabado contigo. Quiero que
09:52me quites las botas. Ordenó, su voz ahora un susurro venenoso.
09:58¿Has oído bien? Eso mismo. De rodillas, Curro. Quiero que te arrodilles y me quites
10:03estas botas. Demuéstrame que por fin has entendido cuál es tu lugar en este mundo.
10:10Curro lo miró fijamente a los ojos. Eran dos pozos oscuros llenos de maldad. No se movió.
10:17El desafío se instaló en el aire, denso y palpable.
10:22Hago lo que se me ordena en mi trabajo, Lorenzo. Respondió, y el uso de su nombre de pila,
10:28sin el señor, fue una bofetada. ¿Soy un criado? Sí, pero no soy tu perro.
10:35Quítatelas tú mismo. La respuesta encendió una chispa de furia en los ojos de Lorenzo.
10:43La sonrisa desapareció, reemplazada por una máscara de ira. Dio un paso más,
10:48pegando su rostro al de Curro, su voz un siseo amenazante.
10:52¿Te atreves? ¿Te atreves a desafiarme en mis propios aposentos? ¿Quién demonios te crees que
10:59eres aquí dentro? No eres más que un error de la naturaleza, una mancha que nunca debió existir.
11:06Y te diré algo más, para que te quede bien claro. Voy a acabar contigo, Curro. Voy a destruirte.
11:14No importa cuánto intentes resistir, cuánto te escondas bajo las faldas de tus protectores.
11:19Un día, te despertarás y no tendrás absolutamente nada. Te despojaré de todo,
11:26te humillaré hasta que no quede ni un ápice de esa ridícula valentía que ahora finges tener.
11:33Pero Curro no retrocedió, ni un centímetro. Soportó la cercanía, la amenaza, el odio que
11:39emanaba de aquel hombre. Y cuando habló, su voz salió firme, un grito contenido cargado de toda
11:46la rabia y el dolor que había acumulado. No te tengo miedo, Lorenzo. Ya no, ya te metí en la
11:54cárcel una vez. Ya vi de cerca lo que es la cobardía, y tú eres su vivo retrato. Puedes
12:01humillarme, puedes amenazarme todo lo que quieras, pero te juro por lo más sagrado que volveré a
12:07meterte entre rejas. Y esta vez, Lorenzo, esta vez será para siempre. Para que no salgas nunca
12:15más. El silencio que siguió fue pesado, cargado de electricidad. Lorenzo entornó los ojos, estudiando
12:23el rostro desafiante del joven. La sorpresa inicial dio paso a una lenta y cruel sonrisa que volvió a
12:29dibujarse en sus labios. No esperaba tanta resistencia. Y eso, extrañamente, le divertía.
12:38Pues que empiece la guerra, bastardo. Siseo. Veremos quién de los dos queda en pie al final. Curron no
12:46esperó a ser despedido. Se dio la vuelta con un movimiento brusco y salió de la habitación,
12:52sus pasos firmes y acelerados resonando en el pasillo.
12:54Dejaba atrás a Lorenzo, que soltó una risa grave y gutural, una risa satisfecha por la tensión
13:03creada, convencido de que la primera batalla de esa guerra la había ganado él. No podía estar más
13:10equivocado. Acababa de encender una mecha que no podría apagar. Al día siguiente, Lorenzo no perdió
13:17un solo instante en su campaña de intimidación. Se paseó por el palacio como un pavo real,
13:25buscando roces, provocando con miradas y comentarios velados.
13:31Su objetivo no era solo curro, era reafirmar su poder sobre todos, recordarles que su influencia,
13:37aunque mermada, seguía siendo peligrosa.
13:40Tras una mañana de merodeo y de sembrar incomodidad, decidió que era el momento de
13:47enfrentarse a una pieza clave en su tablero, Leocadia. Conocía su ambición y su falta de
13:54escrúpulos, y aunque su alianza siempre había sido frágil, basada en intereses mutuos, estaba
14:00seguro de que podría doblegarla a su voluntad. Golpeó con fuerza la puerta de sus aposentos,
14:06dos golpes secos y autoritarios, y entró sin esperar permiso.
14:13Leocadia estaba sentada frente a su tocador, un elegante mueble de madera de nogal, arreglándose
14:19el cabello con gestos lentos y precisos. La irrupción no pareció sorprenderla. Lo
14:25observó a través del reflejo del espejo, su expresión tan fría y pulida como la superficie
14:30del cristal. Necesitamos hablar, dijo Lorenzo, su voz cargada de esa arrogancia innata. Cerró
14:39la puerta tras de sí, aislando la habitación del resto del mundo.
14:45Sabes muy bien que he vuelto, pero mi situación es delicada. Esta libertad provisional es un
14:51hilo del que pende mi futuro. En cualquier momento, una nueva prueba, un juez menos influenciable,
14:58y podrían llevarme de vuelta al calabozo por esas estúpidas acusaciones.
15:05Necesito tu ayuda para librarme de esto de una vez por todas. Tienes influencia, tienes
15:11contactos en lugares a los que yo ya no llego.
15:15No vas a dejarme tirado ahora, ¿verdad? Leocadia dejó el cepillo de plata sobre el tocador
15:20con un movimiento deliberado. Su mirada, a través del espejo, era gélida, calculadora.
15:29No había en ella ni un rastro de la antigua camaradería.
15:33Has venido al lugar equivocado, Lorenzo. Respondió, su tono tan afilado como un estilete.
15:39Si quieres un consejo, uno de amigo, mantente muy lejos de mí. No pienso involucrarme en tus
15:47problemas. Eres tóxico, si estás en libertad, disfrútalo mientras dure. Pero no intentes
15:54arrastrarme contigo a tu pozo de inmundicia. Lorenzo soltó una risa corta, seca, desprovista
16:01de humor. Se acercó unos pasos, su sombra proyectándose sobre ella. No juegues conmigo,
16:08Leocadia. Sabes tan bien como yo que es demasiado tarde para querer desvincularte de mí.
16:15Siempre hemos sido aliados, socios en la sombra. Todo lo que hicimos, cada plan, cada engaño,
16:21lo hicimos juntos. Nuestra fortuna y nuestra posición se construyeron sobre los mismos cimientos podridos.
16:31Si yo caigo, te aseguro que no caeré solo. Tú caes conmigo. Leocadia se levantó despacio,
16:39girándose para enfrentarlo cara a cara. Ahora era ella quien lo miraba de arriba abajo,
16:46sus ojos llenos de un desprecio absoluto.
16:50¿Alianza? Estás muy equivocado, querido. Ese pacto se rompió el día que dejaste que te atraparan.
16:56Ya no te necesito. Me has demostrado que no eres lo bastante listo, ni lo bastante fuerte,
17:03para ser mi aliado. A la primera de cambio, un simple lacayo, un muchacho sin nombre,
17:10consiguió derribarte y meterte entre rejas. Eres débil, Lorenzo. Un lastre, y yo no cargo con
17:18lastres. Las palabras fueron como puñales, hiriendo profundamente su orgullo.
17:25El rostro de Lorenzo se contrajo en una máscara de furia. Apretó los puños y se acercó aún más,
17:32su respiración agitada.
17:33Ten mucho cuidado con lo que dices, Leocadia, gruñó, su voz un murmullo peligroso.
17:42No olvides que conozco cada detalle de nuestros negocios, cada extorsión, cada fraude, cada secreto inconfesable.
17:52Si vuelves a menospreciarme, si se te ocurre darme la espalda, te juro que lo sacaré todo a la luz.
17:58Cantaré como un jilguero ante el juez, y no sólo sobre mí, sobre ti, sobre cada crimen,
18:07cada jugada sucia que hicimos juntos. Si caigo, tú caerás conmigo, y lo harás de la forma más
18:15humillante y vergonzosa posible. En ese preciso instante, la puerta de los aposentos se abrió de
18:22golpe. Cristóbal, el mayordomo jefe, entró como una exhalación, cerrándola con una fuerza que hizo
18:29temblar los objetos sobre el tocador. Su mirada era una tormenta de furia contenida. Sus ojos,
18:38normalmente fríos y calculadores, ardían con una intensidad letal.
18:42Eso no va a suceder, Lorenzo. Su voz sonó grave, amenazadora, resonando en la habitación.
18:52Ni se te ocurra. Avanzó con paso decidido hasta colocarse entre los dos, un muro protector entre
18:58Lorenzo y Leocadia. Lo miró directamente a los ojos, sin parpadear. Si le haces el más mínimo daño a
19:07Leocadia, si osas siquiera volver a amenazarla con tus sucias historias, te juro que no despertarás
19:13con vida al día siguiente. ¿Lo has entendido bien? Lorenzo abrió los ojos, momentáneamente
19:20sorprendido por la audacia del mayordomo. Desde cuando un criado se atrevía a hablarle en ese tono,
19:28pero la sorpresa se disipó tan rápido como llegó, reemplazada por su habitual arrogancia.
19:33Soltó una risa de desprecio, acercando su rostro al de Cristóbal, en un claro desafío.
19:43¿Tú, tú me amenazas a mí? ¿Crees que me intimidas, Cristóbal? He estado en situaciones
19:48peores que enfrentarme a un mayordomo con ínfulas de matón. Puede que seas peligroso para el resto
19:55de la servidumbre, pero yo no soy un criado cualquiera como tú. No olvides nunca quién soy yo. Cristóbal
20:03no retrocedió ni un centímetro. Su cuerpo era una roca, su voz, hielo puro. Y tú no olvides lo que
20:11acabo de decirte. Si tocas a Leocadia, si abres la boca para hablar de lo que sabes o de lo que
20:16crees saber, será tu fin. No me conviertas en tu enemigo, Lorenzo. Créeme, ya tienes demasiados,
20:24y yo. Yo sería el último de tu lista. El definitivo. El ambiente se volvió pesado,
20:32sofocante. La tensión era tan densa que podía cortarse con un cuchillo.
20:38Lorenzo resopló, su pecho subiendo y bajando con rabia contenida. Su mirada pasó de Cristóbal a
20:44Leocadia, que observaba la escena con una calma casi antinatural, y de nuevo a Cristóbal.
20:49Sabía que había perdido esa batalla. Eran dos contra uno. Finalmente, se alejó con pasos largos
20:58hasta la puerta, abriéndola con una violencia innecesaria. Antes de salir, se giró, y su voz
21:05goteaba odio. Esta conversación aún no ha terminado. Ninguno de los dos. No os libraréis
21:13de mí tan fácilmente. Salió bufando de rabia, cerrando la puerta con un portazo que retumbó
21:19por el pasillo. Leocadia soltó el aire que había estado conteniendo, apoyándose en la
21:26mesa como si de repente le pesaran las piernas. Cristóbal se volvió hacia ella, su semblante
21:34aún serio, pero la furia en sus ojos se había atenuado, reemplazada por una preocupación
21:39protectora. No se detendrá, Leocadia. Dijo con voz grave. Pero mientras yo esté aquí,
21:47no te tocará. Ni a ti, ni a tus secretos, que también son los míos. Lorenzo solo ha
21:55vuelto para sembrar el caos, para iniciar una guerra.
21:58Y tenemos que estar preparados. Leocadia, aunque visiblemente afectada por la confrontación,
22:06levantó la vista y una sonrisa calculadora y fría se dibujó en sus labios.
22:13La vulnerabilidad había desaparecido. Deja que lo crea. Deja que crea que todavía tiene
22:18algún poder sobre nosotros. En el momento oportuno, cuando esté más confiado, acabaremos con él.
22:25Juntos, Cristóbal asintió en silencio. Sus miradas se encontraron y se sostuvieron,
22:33un pacto sellado sin palabras. Eran cómplices, depredadores que acababan de ser amenazados por
22:39otro. Y en su mundo, solo podía quedar uno. La batalla contra Lorenzo no había hecho más que
22:46empezar, pero ellos ya estaban planeando el golpe final. Al día siguiente, el sol se filtraba por las
22:54pesadas cortinas de los aposentos de Leocadia, pero no lograba disipar la atmósfera sombría que
22:59había dejado la visita de Lorenzo. Cristóbal permanecía de pie frente a ella, con los brazos
23:06cruzados, la rabia del día anterior aún latente en la tensión de su mandíbula.
23:13Leocadia, por su parte, se movía con una calma felina por la habitación, deslizando sus dedos por la
23:19superficie de marfil del tocador, cada gesto medido, cada movimiento parte de un pensamiento
23:25más profundo y oscuro.
23:29Él no se detendrá, Cristóbal. Dijo Leocadia, su voz firme, una declaración de hechos, no una suposición.
23:39Lorenzo es como un perro rabioso. Ha probado la sangre y ha vuelto para vengarse.
23:43Y tú sabes también como yo que no retrocede ante simples amenazas. Tenemos que adelantarnos a sus
23:50movimientos, cortar la cabeza de la serpiente antes de que nos muerda. O terminaremos en sus manos,
23:58o peor, en la cárcel. Cristóbal asintió, su mirada fija en ella.
24:03Lo sé, ¿y cuál es tu plan? Preguntó, su voz un murmullo grave, porque sé que tienes uno.
24:13Siempre lo tienes, dilo. Leocadia se detuvo y lo miró. Una sonrisa fría, casi imperceptible,
24:20curvó sus labios. Es simple, en realidad, casi poético. Vamos a usar su mayor defecto en su contra,
24:28su arrogancia. Lorenzo es impulsivo, visceral. Siempre actúa con la convicción de que es
24:36intocable, de que nadie se atreverá a enfrentarlo. Pero si lo atrapan con las manos en la masa,
24:43con pruebas irrefutables, no habrá juez, ni influencia, ni amigo poderoso que pueda salvarlo
24:49de volver a esa celda de la que nunca debió salir. La cuestión es, ¿cómo crear esas pruebas? Cristóbal
24:57frunció el ceño, procesando la implicación. ¿Crear pruebas? Repitió, saboreando la malicia de la
25:06idea. Exacto, replicó Leocadia con una firmeza helada. No podemos esperar a que cometa un error.
25:14Debemos fabricárselo. Hace meses, cuando temí que su caída pudiera salpicarme, preparé una contingencia.
25:21Escribí una confesión, una carta, supuestamente de su puño y letra, en la que admite sus crímenes
25:29más atroces, las extorsiones, los fraudes, incluso los intentos de acabar con la vida de sus rivales.
25:38Está todo descrito con lujo de detalles, detalles que sólo alguien implicado podría conocer.
25:43Puse palabras que suenan como él, expresiones grandilocuentes y vulgares que sólo Lorenzo
25:50usaría. Guardé esa carta, esperando el momento adecuado. Y ese momento, querido Cristóbal,
25:58ha llegado. Ahora, sólo tenemos que aprovechar la situación. Usar la rabia de otro para que
26:05haga nuestro trabajo sucio. Una sonrisa lenta, casi satisfecha, se extendió por el rostro de
26:13Cristóbal. La admiración y la perversidad se mezclaban en su mirada. Eres más retorcida de
26:20lo que jamás podría haber imaginado. Pero me gusta, funcionará. ¿No sospecharán que fue forjada? Su
26:28palabra contra una carta. No, mi amor, no. No si jugamos nuestras cartas con inteligencia. Respondió
26:36Leocadia, su voz ahora un susurro conspirador. Como te he dicho, no seremos nosotros quienes la
26:44encontremos. La carta será descubierta por alguien que ya lo odia a muerte. Alguien con motivos más que
26:51suficientes para querer verlo hundido. Alguien cuya palabra será creíble precisamente por su enemistad.
26:57¿Y quién mejor para ese papel que el pequeño curro? Está consumido por el odio hacia Lorenzo.
27:06Haría cualquier cosa para verlo tras las rejas de nuevo. Todo lo que necesitamos es que esa carta,
27:12esa confesión perfecta, llegue a sus manos de forma accidental. Cristóbal se acercó a ella,
27:19tomó una copa de vino que descansaba sobre la mesa y la alzó a modo de brindis.
27:23Entonces, el bastardo será nuestro instrumento. ¡Qué ironía! Lorenzo nunca, ni en sus peores
27:31pesadillas, imaginaría que su caída definitiva vendría por culpa del muchacho al que siempre ha
27:36despreciado. Leocadia sonrió, una sonrisa de triunfo anticipado, exactamente. En el fondo,
27:44me da hasta pena. Lorenzo fue útil durante un tiempo, un peón valioso, pero dejó que su arrogancia
27:53superara a su inteligencia. Y en este juego, eso es un error que se paga con la propia cabeza. Cristóbal
28:01soltó una carcajada grave y silenciosa, y brindó con la villana. El plan estaba trazado. Solo faltaba
28:09mover la primera pieza, colocar el cebo en el camino de su desprevenido y vengativo peón.
28:16A la mañana siguiente, Curro se movía por los pasillos del palacio con un automatismo que
28:21ocultaba la furia que seguía ardiendo en su interior. La humillación sufrida en los aposentos
28:28de Lorenzo, la exigencia de arrodillarse, las amenazas veladas. Todo ello retumbaba en su mente
28:36como un eco incesante. Estaba cumpliendo con sus tareas, llevando sábanas limpias al depósito,
28:42cuando se le encomendó ordenar unos documentos en el despacho que Lorenzo había vuelto a ocupar.
28:49El corazón le dio un vuelco. Entrar en la guarida del lobo era lo último que deseaba,
28:54pero no podía negarse. El despacho olía a cuero viejo, a tabaco de puro y a la arrogancia de su
29:01ocupante. Curro trabajó con rapidez, evitando mirar los objetos personales de Lorenzo, sintiendo
29:09su presencia maligna en cada rincón. Mientras apilaba unos legajos polvorientos en una estantería,
29:18notó un pequeño sobre de papel grueso que había caído y quedado atrapado entre los montones de
29:23papeles antiguos y el zócalo de madera. Parecía fuera de lugar, demasiado nuevo para estar con
29:30esos documentos olvidados. El instinto, una mezcla de curiosidad y la sensación de que algo no encajaba,
29:39lo hizo agacharse y recogerlo. No tenía remitente ni destinatario. Solo una frase escrita en una
29:47caligrafía fuerte, irregular, casi agresiva, que reconoció al instante como la de Lorenzo. Ruego
29:54perdón, padre. El corazón de Curro comenzó a latir con fuerza. ¿Padre, se refería a un sacerdote? La duda
30:02luchó contra la necesidad de saber. Miró hacia la puerta, asegurándose de que estaba solo, y con
30:10dedos temblorosos, rompió el sello de lacre. Dentro, una única hoja doblada. La desdobló y
30:18comenzó a leer. Padre, me dirijo a usted con el alma rota y el peso de mis pecados aplastando mi
30:24conciencia. No sé si merezco el perdón de Dios, pero necesito confesar la negrura que anida en mi
30:32corazón. Fui yo quien planeó el atentado. Fui yo quien manipuló y engañó a inocentes para que
30:39hicieran mi trabajo sucio. Usé todos los medios a mi alcance, sin importar la moral o la ley, para
30:46alcanzar mis intereses, aunque ello costara el honor de este palacio y la vida de quienes se interpusieron
30:52en mi camino. Pido que me ayude, que me guíe para alcanzar el perdón, pues temo que mi alma esté
30:59condenada para siempre. Curro tuvo que apoyarse en la estantería para no caer. Abrió los ojos de
31:07par en par, el corazón le martilleaba en el pecho con una fuerza ensordecedora. Releyó las líneas una
31:14y otra vez, incrédulo. Cada palabra era un clavo en el ataúd de Lorenzo. Él confiesa, murmuró, su
31:22respiración acelerada. Lo confiesa todo. Es una carta para un confesor. Es su condena. La rabia que
31:30sentía se transformó en una euforia salvaje. Era la prueba que necesitaba, el arma definitiva.
31:38Sin perder un segundo más, dobló la carta con cuidado, la guardó en el bolsillo interior de su
31:43chaqueta y salió del despacho a toda prisa. Corrió por los pasillos, sin importarle las miradas curiosas
31:51de los demás criados, hasta encontrar a Manuel en el jardín. El joven Luján estaba supervisando
31:59unas reparaciones en su amado aeroplano, con las manos manchadas de grasa.
32:05Manuel, Manuel, tienes que ver esto. Dijo Curro, jadeante, agitando la carta en su mano.
32:14Manuel se giró, sorprendido por la urgencia y la expresión febril de su amigo. Curro,
32:19¿qué ocurre? Parece que has visto un fantasma. Mejor que eso, he encontrado su sentencia de
32:26muerte. Exclamó, entregándole el papel. Mira, es una confesión expresa del capitán. Manuel,
32:35con el ceño fruncido, se limpió las manos en un trapo y tomó el papel.
32:42Sus ojos recorrieron las líneas, primero con escepticismo, luego con asombro creciente.
32:47Dios mío, susurró, levantando la vista hacia Curro. Si esto es verdad, si esta carta es
32:56auténtica, Lorenzo se ha condenado él solo. ¿Dónde, dónde has encontrado esto, Curro?
33:04En su despacho. Estaba tirada, casi escondida. Replicó Curro, su voz vibrando de determinación.
33:11Creo que iba a enviársela a algún sacerdote amigo suyo, buscando una absolución que no merece.
33:21Y no voy a permitir que lo haga. Voy a llevar esto directamente a las autoridades.
33:25Esta vez no se escapará. Manuel asintió, una sonrisa de alivio y orgullo dibujándose en su
33:33rostro. La justicia, por fin, parecía estar al alcance de su mano. Ese mismo día, el sargento
33:42Funes fue llamado de urgencia al palacio. El hombre, de rostro curtido y mirada siempre
33:50desconfiada, había desarrollado una aversión particular por los enredos de la promesa y,
33:55sobre todo, por la figura escurridiza de Lorenzo de la Mata. Escuchó el relato de Curro y Manuel
34:03en la biblioteca, su expresión impasible, analizando cada palabra, cada gesto. Luego,
34:12tomó la carta que Curro le ofrecía, poniéndose sus anteojos para leerla con meticuloso cuidado.
34:17La examinó a contraluz, estudió la caligrafía, sopesó el papel, una confesión por escrito.
34:27Murmuró Funes, más para sí mismo que para los dos jóvenes que lo observaban con ansiedad.
34:34Esto es más que suficiente para solicitar una orden de prisión preventiva sin fianza.
34:40Si Lorenzo de la Mata realmente escribió esto, no saldrá de la cárcel tan pronto.
34:47Curro, decidido, dio un paso al frente. La escribió él, sargento. Reconocería esa letra
34:54en cualquier parte. No puede seguir libre, ya me ha amenazado a mí directamente, y ha amenazado a
35:01otros. Ese hombre es un peligro para todos los que vivimos aquí. Y ahora, por fin, tenemos una
35:09prueba que no puede refutar. El sargento Funes levantó la vista de la carta y la clavó en los
35:16ojos de Curro. Vio en ellos una determinación inquebrantable, la misma que había visto la
35:22primera vez que lo enfrentó. Asintió lentamente. Está bien. Actuaré de inmediato. Preparen a la
35:29familia. No será agradable. Al final de la tarde, el cielo teñido de tonos anaranjados y púrpuras,
35:38Lorenzo se encontraba de nuevo en sus aposentos. Se había servido una copa del mejor vino de la
35:44bodega de los Luján y fumaba un puro, esparciendo las cenizas sobre la alfombra persa con un gesto de
35:50absoluto desdén. Estaba disfrutando de su victoria, saboreando el miedo que había sembrado. En ese
35:58momento, la puerta se abrió de repente, sin la cortesía de un golpe previo. Dos guardias civiles
36:06entraron con paso firme, seguidos por la imponente figura del sargento Funes.
36:11Lorenzo de la Mata. Dijo Funes, su voz resonando en la habitación con la fuerza de una sentencia.
36:21Lorenzo se levantó de un salto, la copa de vino temblando en su mano, la sorpresa y la
36:26indignación dibujadas en su rostro. ¿Qué significa esto? ¿Qué locura es esta? Exijo una explicación.
36:35Está usted detenido nuevamente. Continuó Funes, impasible, por confesión de sus propios crímenes.
36:44No hay más negociaciones, ni maniobras legales, ni amigos influyentes que puedan librarlo de esto
36:51ahora. Lorenzo soltó una carcajada incrédula. ¿Confesión? ¿De qué diablos está hablando? Yo no
36:58he confesado absolutamente nada. Esto es una trampa, una farsa. Funes, con un gesto lento y
37:06deliberado, sacó la carta del bolsillo de su chaqueta y la sostuvo para que Lorenzo pudiera
37:11verla. La letra es suya, capitán. El contenido es claro y será presentado ante el tribunal como
37:19prueba principal. Prepárese, porque me temo que esta vez no tendrá una salida tan fácil. Los guardias
37:27se acercaron, rodeándolo. Lorenzo retrocedió, su rostro pálido de furia y, por primera vez,
37:36de auténtico pánico. Cuando sintió el frío metal de las esposas cerrándose sobre sus muñecas, estalló.
37:46Esto es mentira, es una falsificación. Alguien me ha tendido una trampa, gritaba,
37:51mientras intentaba resistirse inútilmente. Voy a acabar con vosotros, con todos, ¿me oís,
37:58con todos? Pero sus palabras se perdían, resonando en vano por los pasillos del palacio.
38:06Mientras era conducido a la fuerza, los criados comenzaron a asomarse por las puertas de las
38:11cocinas, de los cuartos de servicio, de los salones.
38:14Sus rostros ya no mostraban miedo, sino una profunda y silenciosa satisfacción. Veían como
38:23el tirano, el hombre que los había aterrorizado, era arrastrado una vez más hacia la justicia,
38:29esta vez, con suerte, para no volver jamás. La guerra que Lorenzo había proclamado había
38:36terminado casi antes de empezar, y él era el único caído.
38:39A la mañana siguiente, la noticia del arresto definitivo de Lorenzo se esparció por la promesa
38:47como un bálsamo. El aire parecía más ligero, los colores más vivos. El palacio,
38:54que había estado conteniendo la respiración, por fin exhaló un suspiro colectivo de alivio.
39:01Los criados susurraban en los pasillos, pero esta vez sus susurros no eran de miedo,
39:06sino de alegría y satisfacción. La justicia, esa dama tan a menudo esquiva para los de su clase,
39:14parecía haber hecho acto de presencia. En el hangar, junto al aeroplano, Manuel
39:21abrazó a Curro con una fuerza que transmitía orgullo y un profundo afecto fraternal.
39:25—Lo lograste, hermano, lo has vuelto a hacer —dijo, dándole una palmada en la espalda.
39:36—Finalmente, ese miserable pagará por todo el daño que ha hecho. Curro sonrió,
39:42una sonrisa genuina y emocionada, la primera en mucho tiempo que no estaba teñida de rabia o tristeza.
39:47—No fue solo por mí, Manuel. Fue por Yana, por ti, por todos a los que intentó destruir.
39:58—Ahora, ahora ya no puede alcanzarnos. La noticia llegó también a oídos de don Alonso, el marqués de Luján.
40:07Durante horas, permaneció encerrado en su biblioteca, sumido en sus pensamientos.
40:12La valentía de Curro, su coraje para enfrentarse a un hombre como Lorenzo no una, sino dos veces,
40:20lo había conmovido profundamente. Aquel acto heroico contrastaba dolorosamente con su propia
40:27pasividad, con los años en los que había mantenido a su hijo en la sombra, negándole su lugar y su nombre.
40:35Finalmente, tomó una decisión. Envió a un lacayo a buscar a Curro. Cuando Curro entró en la biblioteca,
40:41encontró a Alonso de pie junto a la ventana, observando los jardines.
40:48El marqués se giró y, por primera vez, miró a su hijo ilegítimo con una mezcla de respeto,
40:54admiración y un profundo arrepentimiento en sus ojos.
40:58—Has demostrado un valor inmenso, Curro —comenzó Alonso, su voz solemne pero cargada de emoción.
41:05—Más valor del que muchos nobles con títulos y apellidos ilustres demostrarían en toda una vida.
41:15—Has protegido a esta familia y a esta casa de una amenaza que yo mismo debería haber atajado hace
41:20mucho tiempo. —Quizás, quizás ya es hora de reconocer el valor que tienes y la sangre que corre por tus venas.
41:28Curro lo escuchaba, sorprendido, sin atreverse a albergar ninguna esperanza. A partir de hoy,
41:38continuó Alonso, su voz quebrándose ligeramente. —No serás solo un criado en esta casa.
41:45—Llevas mi sangre, eres mi hijo, y serás tratado como tal. Curro levantó la vista,
41:50sus ojos llenándose de lágrimas. La validación, el reconocimiento que había anhelado en silencio
41:58durante toda su vida, por fin llegaba. Alonso se acercó y puso una mano sobre su
42:05hombro. —Sé que esto no devuelve el tiempo que has perdido, ni borra las humillaciones que has sufrido.
42:11—Pero espero que te devuelva la dignidad que siempre mereciste. Bienvenido de nuevo al nombre Luján, hijo.
42:20Mientras tanto, en otra parte del palacio, lejos de las celebraciones y los reconocimientos,
42:27la atmósfera era muy diferente.
42:30En los aposentos de Leocadia, ella y Cristóbal celebraban su propia victoria,
42:36una victoria silenciosa y secreta.
42:39—Las copas de vino chocaron con un tintineo sutil. Funcionó. Funcionó exactamente como lo
42:46planeamos. Dijo Leocadia, una sonrisa de pura satisfacción en su rostro.
42:53Lorenzo ha caído en la trampa como un animal. Y lo mejor de todo es que ni siquiera sospecha
42:58que fuimos nosotros quienes cavamos el hoyo. Cristóbal brindó con ella, su mirada tan maliciosa
43:05como la de ella. Y el pequeño curro se cree el héroe del día.
43:09—El valiente que ha vuelto a encerrar al monstruo. Mejor así, mientras todos crean
43:15esa bonita historia, nosotros estaremos protegidos. Nadie mirará en nuestra dirección. Leocadia
43:23apuró su copa de vino, sus ojos brillando con una luz fría y calculadora.
43:27—Sí, protegidos. Corroboró. Hasta que llegue el momento de actuar contra ellos también.
43:36Porque en la promesa, siempre hay un nuevo enemigo en el horizonte. Los dos brindaron de nuevo,
43:42cómplices en su maldad, ocultando una vez más que detrás de la caída de un villano no había
43:47más que otra jugada sombría, otra manipulación maestra de la mente calculadora que gobernaba en
43:52la sombra. La celebración por la caída de Lorenzo se extendió hasta la noche. El gran
43:59salón, normalmente un lugar de formalidades y tensiones contenidas, se llenó de una alegría
44:05genuina. Don Alonso, en un gesto sin precedentes, había insistido en que Curro se uniera a ellos
44:13para la cena, no como un criado, sino como parte de la familia. Vestido con un traje que Manuel le
44:21había prestado, Curro se sentía abrumado, un torbellino de emociones recorriendo su interior.
44:28La gratitud, el alivio, la sensación de pertenencia, todo era nuevo y embriagador.
44:35Durante la cena, Alonso se levantó, golpeando suavemente su copa con un cuchillo para pedir
44:41silencio. Todas las miradas se volvieron hacia él. Esta noche, comenzó, su voz resonando con autoridad
44:49y emoción. No solo celebramos el fin de una amenaza para esta casa.
44:56Celebramos el valor de un joven que ha demostrado tener la entereza y el coraje de un verdadero
45:00Luján.
45:03Por favor, levanten sus copas y brinden conmigo.
45:06Por Curro.
45:07Todos en la mesa se pusieron de pie, sus copas alzadas.
45:13Por Curro, resonó en el salón. Curro, con el rostro sonrojado, asintió con gratitud,
45:20sintiendo el peso de todas esas miradas sobre él.
45:24Y fue en ese instante, mientras sus ojos recorrían los rostros sonrientes de la familia, cuando su mirada
45:30se cruzó, por pura casualidad, con la de Leocadia, que estaba de pie en un discreto segundo plano
45:36junto a Cristóbal.
45:39Fue solo un segundo, un instante fugaz en medio de la celebración. Pero lo que vio geló la sangre
45:45en sus venas y detuvo el mundo a su alrededor.
45:50No vio alegría en el rostro de Leocadia. No vio alivio. Vio una pequeña, casi imperceptible
45:56sonrisa de triunfo. Una sonrisa fría, calculadora, que no estaba dirigida a él, sino a Cristóbal,
46:04que estaba a su lado. El mayordomo le devolvió la mirada con un levísimo asentimiento, una
46:11complicidad silenciosa y letal. De repente, todo encajó en la mente de Curro con una claridad
46:18aterradora. La carta. La forma en que la encontró, tan convenientemente. La caligrafía, que se
46:27parecía a la de Lorenzo, pero que ahora, en retrospectiva, parecía forzada. El lenguaje,
46:35tan perfectamente autoincriminatorio. El brindis, la celebración, el reconocimiento de su padre.
46:42Todo se desvaneció. El calor de la victoria fue reemplazado por un frío glacial de comprensión.
46:51No había sido un héroe. No había sido el cazador que atrapa a la bestia. Había sido el peón.
46:59El instrumento, el cebo utilizado en un juego mucho más oscuro y peligroso del que jamás había
47:04imaginado. Y mientras todos seguían brindando por su valentía, Curro se dio cuenta de la horrible
47:11verdad. Habían encerrado a un monstruo, sí. Pero lo habían hecho para dejar el camino libre a otros
47:19dos, quizás mucho más peligrosos, que ahora se movían libremente entre ellos, ocultos tras una
47:26máscara de lealtad. El verdadero horror no era el enemigo que conocías, sino el que te sonreía
47:33mientras afilaba el cuchillo a tu espalda. Y la guerra, su guerra, estaba muy lejos de haber
47:40terminado. Acabamos.
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