00:00El ejemplo de los santos que consideraremos en cada uno de los dones del Espíritu Santo
00:19nos hará conocer con claridad y certeza cuáles son los efectos que produce cada uno de los
00:28dones. Ante el Padre de inmensa majestad, como reza el Tedeum, el hombre, por santo que sea,
00:37en ocasiones se estremece. ¡Ay de mí, estoy perdido! Pues siendo un hombre de labios impuros,
00:45he visto con mis ojos al Rey, Yahvé Zabaoth, exclama Isaías. Lo vemos en el capítulo 6, versículo 5.
00:58Si eso sucede en el Antiguo Testamento ante Yahvé el Altísimo, pero el mismo San Juan Apóstol,
01:06el amigo más íntimo de Jesús, cuando le es dado en Patmos contemplar al resucitado en toda su gloria,
01:13confiesa. Así que Levi caía a sus pies como muerto. Apocalipsis, capítulo 1, versículo 18.
01:24Este peculiar fulgor del don de temor de Dios se manifiesta innumerables veces en la vida de los
01:32santos cristianos. Según Dios da su luz, se da en el alma de los santos una captación muy diversa de sí
01:42mismos. Santa Ángela de Foligno, aunque unas veces declara, me veo sola con Dios, toda pura,
01:50santificada, recta, segura en él y celeste, otras veces siente un terrible espanto de sí misma.
01:59Entonces me veo toda pecado, sujeta a él, torcida e inmunda, toda falsa y errónea.
02:05Y hay momentos extremos en que ella así lo confiesa, siente la necesidad de andar por ciudades y plazas
02:13gritando a todos, aquí está la mujer más despreciable, llena de maldad y de hipocresía,
02:21sentina de todos los vicios y males. Veamos ahora algo de la vida de Santa Margarita María Alacoque.
02:30En ciertas ocasiones, el Espíritu Santo hace que el santo, después de algún pecado, se estremezca de
02:39pena y espanto por el don de temor de Dios. Santa Margarita María de Alacoque, la que tantas y tan
02:47sublimes revelaciones había tenido del amor y de la ternura del corazón de Jesús, refiere que en una
02:53ocasión tuvo algún movimiento de vanidad hablando de sí misma. Oh Dios mío, cuántas lágrimas y gemidos
03:02me costó esta falta, porque en cuanto nos hallamos a solas él y yo, con un semblante severo me reprendió
03:10diciéndome, ¿qué tienes tú polvo y ceniza para poder gloriarte? Pues de ti no tienes sino la nada y la
03:19miseria, la cual nunca debes perder de vista ni salir del abismo de tu nada. Y enseguida me descubrió
03:28súbitamente un horrible cuadro. Me presentó un esbozo de todo lo que yo soy. Me causó tal horror de
03:37mí misma que, a no haberme él mismo sostenido, hubiera quedado pasmada de dolor. No podía comprender el
03:47exceso de su grande bondad y misericordia, en no haberme arrojado ya en los abismos del infierno y en
03:55soportarme aún, viendo que no podía yo sufrirme a mí misma. Tal era el suplicio que me imponía por los
04:04menores impulsos de vana complacencia. Así que a veces me obligaba a decir, ¡ay de mí, Dios mío!
04:11O haced que muera o quitadme ese cuadro, pues no puedo vivir mirándole.
04:20Sin embargo, confiesa al final de su escrito,
04:24por grandes que sean mis faltas, jamás me priva de su presencia el Señor.
04:31Este único amor de mi alma, como me lo ha prometido.
04:38El temor de Dios, en efecto, produce a veces en los santos verdaderos estremecimientos de espanto
04:45por los más pequeños pecados cometidos contra la santidad divina.
04:52Sufren así entonces, como bien dice Santa Margarita María,
04:56sufrimientos muy semejantes a los propios del purgatorio.
05:01Y muy al contrario, los cristianos todavía carnales son sumamente atrevidos a la hora
05:08de ofender a Dios en algo. No está en ellos despierto todavía el don del temor de Dios.
05:16Y ofendiéndole, aunque sea en cosas pequeñas o no tan chicas, todavía se creen muy buenos.
05:22Veamos ahora algo de la vida de Santa Catalina de Siena.
05:30El espanto que una ofensa mínima contra Dios causa en los santos,
05:37puede verse en esta anécdota de la vida de Santa Catalina de Siena.
05:42Estando en oración, se distrae un momento,
05:45volviendo la cabeza para ver a un hermano suyo que pasaba.
05:48Al punto, la Virgen María y San Pablo le reprenden, por ello con gran dureza.
05:56Y ella llora y solloza interminablemente, con inmensa pena,
06:00sin poder hablar palabra con los que le preguntan.
06:05Y su director espiritual cuenta,
06:07cuando la Virgen pudo por fin abrir la boca, dijo entre sollozos,
06:11infeliz de mí, miserable de mí,
06:16¿quién hará justicia a mis iniquidades?
06:19¿Quién castigará un pecado tan grande?
06:23La Santa Virgen Catalina tenía temor de Dios de un modo divino, sobrehumano.
06:30Y el Beato Raimundo de Capua, su director,
06:36refiere que ella encarecía con frecuencia el odio santo y el desprecio por sí misma,
06:43que debe sentir el alma.
06:46Tened siempre en vosotros, hijos míos, decía,
06:50ese odio santo, porque os hará siempre humildes.
06:53Tendréis paciencia en las adversidades,
06:58seréis moderados en la abundancia,
07:01os adornaréis con vestidos honestos,
07:04gratos y amables a Dios y a los hombres.
07:09Y añadía, cuidado, mucho cuidado con quien no tenga ese odio santo,
07:16porque donde ese odio falta, reina necesariamente el amor propio,
07:21que es el pozo negro de todos los pecados,
07:26la raíz y la causa de todo pésimo afán.
07:31Cuando el don espiritual del temor divino actúa en el alma,
07:35con la potencia sobrehumana del Espíritu Santo,
07:39el menor de los pecados es sentido como una atrocidad indecible.
07:44Santa Teresa de Jesús decía,
07:45no podía haber muerte más recia para mí,
07:49que pensar si tenía ofendido a Dios.
07:53Eso es el temor de Dios.
07:57Veamos ahora la disposición receptiva,
08:00es decir, la disposición del hombre.
08:04Para recibir el don del temor,
08:07lo más eficaz es pedirlo al Espíritu Santo.
08:10Por supuesto,
08:13pero además,
08:14con su gracia,
08:15el cristiano puede prepararse a recibirlo,
08:19ejercitándose especialmente en ciertas virtudes y prácticas.
08:25Meditar con frecuencia sobre Dios,
08:28sobre su majestad y santidad.
08:31Hay que enterarse bien de que Dios es el Señor del universo,
08:36el autor del cielo y de la tierra,
08:38el que con su providencia lo gobierna todo,
08:42el juez final inapelable.
08:45Meditar en la malicia indecible del pecado,
08:49en la gravedad de sus consecuencias temporales,
08:53y en el horror de sus posibles consecuencias después de la muerte,
08:58el purgatorio,
08:59el infierno.
09:02Cultivar la virtud de la religión,
09:04y con ello la reverencia hacia Dios
09:08y hacia todo aquello que tiene en la iglesia
09:12una especial condición sagrada.
09:15El culto litúrgico,
09:17la palabra divina,
09:20la eucaristía,
09:22el magisterio apostólico,
09:24los sacerdotes,
09:26las iglesias.
09:27Guardarse en la humildad y la benignidad paciente ante los hermanos,
09:34así como observar el respeto y la obediencia a los superiores
09:38que son representantes del Señor.
09:43Recibir la ley y la enseñanza de la iglesia,
09:46observar las normas litúrgicas y pastorales,
09:50así como guardar fidelidad humilde en temas doctrinales y morales.
09:55¿Quién falla seriamente en algo de esto
10:00y más si lo hace en forma habitual
10:03es porque no tiene el temor de Dios?
10:09Bien, hermanos,
10:10hasta aquí hemos descrito el don del temor de Dios.
10:15¡Gracias!
10:17¡Gracias!
10:18¡Gracias!
10:20¡Gracias!
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