Tienen 4 años, nacieron con las cabezas unidas y comparten el cerebro. El médico que sigue su caso desde que nacieron nos explica que ambas pueden ver a través de los ojos de la otra e investiga si pueden compartir algo más que sensaciones. Frente a la pantalla de televisión hay dos niñas viendo los dibujos de Mickey Mouse. Se llaman Tatiana y Krista Hogan, nacieron hace 4 años en Canadá y están unidas por la cabeza. Pero ésta no es la única condición que las hace especiales. Los casos de siameses unidos por la cabeza (craneópagos) son bastante infrecuentes, y las tasas de supervivencia son bajas. Tatiana y Krista no sólo han sobrevivido hasta convertirse en dos niñas sanas y fuertes sino que están desafiando lo que sabemos de neurociencia: sus cerebros están unidos por un puente entre ambos tálamos, que les permite compartir lo que ven y, tal vez, otras experiencias sensoriales.