El Partido Demócrata ha protagonizado una victoria histórica en las elecciones de medio mandato (Midterms) de Estados Unidos, arrebatando a los republicanos el control de las dos cámaras del Congreso y logrando importantes triunfos en territorios tradicionalmente conservadores. Una derrota electoral que supone un revés para Donald Trump, aunque el presidente ha evitado interpretarla como un castigo personal.En declaraciones a Fox News, Trump felicitó a sus rivales por los resultados y aseguró: "No lo veo como un ataque personal". El mandatario reconoció que los demócratas llevaban 11 años buscando una victoria de estas características y que finalmente la habían conseguido.La llamada ola azul también ha dejado en evidencia los límites de las grandes inversiones económicas en las campañas republicanas, incluidas las vinculadas a Elon Musk. Desde Texas, el senador electo James Talarico lanzó un mensaje directo a los grandes donantes: "El poder pertenece al pueblo".Los demócratas han conseguido victorias especialmente simbólicas en Carolina del Sur, Texas y Kansas, estados donde los republicanos mantenían una posición dominante desde hacía décadas. Los resultados abren una nueva etapa política en Washington y dejan a Trump ante dos años de legislatura con una oposición que recupera el control del Congreso.
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